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Los lunes, poesĂ­a

La primavera ha venido  dejando en el olivar un libro en cada nido. Vivir leyendo, leyendo mientras la paz en el mundo no se nos vaya muriendo. ido

Paz, paz, paz para leer un libro abierto en el alba  y otro en el atardecer.

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Los lunes, poesía

Sabes  gustavo adolfo  en cualquier año de éstos  ya no van a volver  las golondrinas  ni aún las pertinaces  las del balcón  las tuyas    es lógico  están hartas  de tanto y tanto alarde  migratorio  de tanto y tanto cruce  sobre el mar y retórica  y pretextos  y alcores    su tiempo ya pasó  lo reconocen  y a mitad de su ida  o de su vuelta  oscuras  cursilíneas  tiernitas de alas largas  se dejarán caer  como buscando  cada una su ola  terminal.

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Los lunes, poesía

Doña Primavera   viste que es primor,   viste en limonero   y en naranjo en flor.     Lleva por sandalias   unas anchas hojas,   y por caravanas   unas fucsias rojas.     Salid a encontrarla   por esos caminos.   ¡Va loca de soles   y loca de trinos!     Doña Primavera   de aliento fecundo,   se ríe de todas   las penas del mundo...     No cree al que le hable   de las vidas ruines.   ¿Cómo va a toparlas   entre los jazmines?  

  ¿Cómo va a encontrarlas   junto de las fuentes   de espejos dorados   y cantos ardientes?     De la tierra enferma   en las pardas grietas,   enciende rosales   de rojas piruetas.     Pone sus encajes,   prende sus verduras,   en la piedra triste   de las sepulturas...     Doña Primavera   de manos gloriosas,   haz que por la vida   derramemos rosas:     Rosas de alegría,   rosas de perdón,   rosas de cariño,   y de exultación.

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Los lunes, poesía

Se ha asomado una cígüeña a lo alto del campanario.  Girando en torno a la torre y al caseròn solitarío;  ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno,  de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno.  Es una tibia mañana.  El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.    Pasados los verdes pinos,  casi azules, primavera  se ve brotar en los finos  chopos de la carretera  y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente.  El campo parece, más que joven, adolescente.    Entre las hierbas, alguna humilde flor ha nacido,  azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido,  y mística primavera!    ¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera,  espuma de la montaña  ante la azul lejanía;  sol del día, claro día!  ¡Hermosa tierra de España!

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Los lunes, poesía

Las dulces mensajeras de la tristeza son...   son avecillas negras, negras como la noche.   ¡Negras como el dolor!     ¡Las dulces golondrinas que en invierno se van   y que dejan el nido abandonado y solo   para cruzar el mar!     Cada vez que las veo siento un frío sutil...   ¡Oh! ¡Negras avecillas, inquietas avecillas   amantes de abril!     ¡Oh! ¡Pobres golondrinas que se van a buscar   como los emigrantes, a las tierras extrañas,   la migaja de pan!     ¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid!   ¡Venid primaverales, con las alas de luto   llegaos hasta mí!     Sostenedme en las alas... Sostenedme y cruzad   de un volido tan sólo, eterno y más eterno   la inmensidad del mar...     ¿Sabéis cómo se viaja hasta el país del sol?...   ¿Sabéis dónde se encuentra la eterna primavera,   la fuente del amor?...    

¡Llevadme, golondrinas! ¡Llevadme! ¡No temáis!   Yo soy una bohemia, una pobre bohemia   ¡Llevadme donde vais!     ¿No sabéis, golondrinas errantes, no sabéis,   que tengo el alma enferma porque no puedo irme   volando yo también?     ¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid!   ¡Venid primaverales! ¡Con las alas de luto   llegaos hasta mí!     ¡Venid! ¡Llevadme pronto a correr el albur!...   ¡Qué lástima, pequeñas, que no tengáis las alas   tejidas en azul! lon

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Los lunes, poesía

A veces  por supuesto  usted sonríe  y no importa lo linda  o lo fea  lo vieja  o lo joven  lo mucho  o lo poco  que usted realmente  sea    sonríe  cual si fuese  una revelación  y su sonrisa anula  todas las anteriores  caducan al instante  sus rostros como máscaras  sus ojos duros  frágiles  como espejos en óvalo  su boca de morder  su mentón de capricho  sus pómulos fragantes  sus párpados  su miedo

sonríe  y usted nace  asume el mundo  mira  sin mirar  indefensa  desnuda  transparente    y a lo mejor  si la sonrisa viene  de muy  de muy adentro  usted puede llorar  sencillamente  sin desgarrarse  sin desesperarse  sin convocar la muerte  ni sentirse vacía    llorar  sólo llorar    entonces su sonrisa  si todavía existe  se vuelve un arco iris.

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Los lunes, poesía XI