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Los lunes poesía

Soneto de tu nombre

ÁNGELES MORA

  Quisiera que tu nombre pronunciara  todo lo que en la vida me rodea, que lo diga la cal de la azotea,  que la ropa que escurre lo cantara.   Que la maceta, el sol, el agua clara,   el tejado, el jabón, la chimenea, la sábana y el aire que la orea,  y todo en torno a mí lo salpicara.   Quisiera que tu nombre fuera escrito  por el humo y la espuma, al mediodía,  poniendo en cada sílaba un exceso.   Y recibiera yo todo su peso  y la explosión de vida que me envía  con el mismo fervor con que hoy lo evito.


Los lunes poesía

Y si quieres navegar coge, niña, la aguja de marear. Si no quieres que te hieran olas que siempre se van -que van a reírse luego los delfines al pasar-. Si no quieres ver ardiendo tus ojos con tanta sal. Para que no se haga añicos tu barquilla en la alta mar. Para que no te aficiones cada noche a naufragar.

Aguja de navegar amores

ÁNGELES MORA

Coge, niña, la aguja de marear.


Los lunes poesía

Abril ya se despunta en marzo por las hojas; ya viene prematuro borrando las congojas de otoños que cayeron. Abril de un año nuevo, iluso, perfumado, retama por el monte, alfalfa por el prado, de gala el horizonte.

Abril que ya no ven sus ojos azulados; abril que ya no sienten sus adoradas manos; abril que no respiran sus ávidos pulmones; abril sin ilusiones en un nicho cerrado.

Primavera I

Ana María Facundo

Abril va despertando lo rosa, oro y pardo, lo muerto de los campos. Riendo primaveras abril viene pasando.


Los lunes poesía

Romance del prisionero

Que por mayo era, por mayo, cuando hace la calor, cuando los trigos encañan y están los campos en flor, cuando canta la calandria y responde el ruiseñor, cuando los enamorados van a servir al amor; sino yo, triste, cuitado, que vivo en esta prisión; que ni sé cuándo es de día ni cuándo las noches son, sino por una avecilla que me cantaba el albor. Matómela un ballestero; déle Dios mal galardón.


Los lunes poesía

Arde en tus ojos

ANTONIO MACHADO

Arde en tus ojos un misterio, virgen esquiva y compañera. No sé si es odio o es amor la lumbre inagotable de tu aljaba negra. Conmigo irás mientras proyecte sombra mi cuerpo y quede a mi sandalia arena. -¿Eres la sed o el agua en mi camino? Dime, virgen esquiva y compañera.


Los lunes poesía

Cantan los niños en la noche quieta: ¡Arroyo claro, fuente serena!

YO

¡Voy en busca de magos y de princesas! LOS NIÑOS

¿Quién te enseñó el camino de los poetas?

LOS NIÑOS

¿Qué tiene tu divino corazón en fiesta?

YO

La fuente y el arroyo de la canción añeja.

YO

Un doblar de campanas, perdidas en la niebla.

LOS NIÑOS

¿Te vas lejos, muy lejos del mar y de la tierra?

LOS NIÑOS

Ya nos dejas cantando en la plazuela. ¡Arroyo claro, fuente serena! ¿Qué tienes en tus manos de primavera? YO

Una rosa de sangre y una azucena. Mójalas en el agua de la canción añeja. ¡Arroyo claro, fuente serena! ¿Qué sientes en tu boca roja y sedienta? YO

Balada de la placeta

Federico García Lorca

LOS NIÑOS

El sabor de los huesos de mi gran calavera. LOS NIÑOS

Bebe el agua tranquila de la canción añeja. ¡Arroyo claro, fuente serena! ¿Por qué te vas tan lejos de la plazuela?

YO

Se ha llenado de luces mi corazón de seda, de campanas perdidas,

de lirios y de abejas, y yo me iré muy lejos, más allá de esas sierras, más allá de los mares cerca de las estrellas, para pedirle a Cristo señor que me devuelva mi alma antigua de niño, madura de leyendas, con el gorro de plumas y el sable de madera. LOS NIÑOS

Ya nos dejas cantando en la plazuela. ¡Arroyo claro, fuente serena! Las pupilas enormes de las frondas resecas, heridas por el viento, lloran las hojas muertas


Los lunes, poesía XV