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D x D ; 42. T X D + , R3C las negras ganarían porque solamente perde­ rían un peón en el flanco de rey. 36. D3C, 37. DID, 38. P4C,

D3R; TITR!; D5A(7)

El primer paso en falso. Después de lo correcto 38 . . . . TITD las blan­ cas no tendrían ningún contrajuego. 39. P4TD!,

D X PC;

Una continuación más prudente es 39. . . . TITD ; 40. P X P, D X P(4C) con ventaja posicional para las ne­ gras. En la partida se aceptó la ofer­ ta del peón, que fue el principio de una nueva fase : las negras, debido a la posición desfavorable que ahora tiene su rey, se verán reducidas muy pronto a una situación meramente defensiva. 40. P X P, 41. T3CD, 42. D4D,

D X PC; D3T;

Las blancas luchan por el control de la columna TD. No sólo amena- · zan D4C seguido de T3T sino tam­ bién TIC seguido de TI TD. 42. • • • , 43 . TIC, 44. D4C, No es jugable 44. de 45. D4A. 45. DIR, 46. T4C,

TIR; T4R; D4C; . .

. T4C a causa

D6D�

Ahora las blancas tienen una fuer­ te amenaza con 47. DITD. Lo me­ jor para neutralizarla sería jugar 46. . . . T4T ! Sin embargo, Lasker co­ menta que después de 46. . . . T4T ; 47. T3C I , D x T ; 48. D X T + se pro­ duciría un final de damas en . el que su oponente tendría considerables posibilidades defensivas, v. gr. 48. . . . R2C ; 49. D5AR, D2A ; 50. D 5T. Sin embargo, lo · lógico y correcto era entrar en dicho final. En la par74

tida es cierto que las negras ganan un segundo peón denúo de pocas jugadas, pero al mismo tiempo las blancas . fortalecen la posición agresiva de sus piezas. ·

46. 47. 48. 49. 50. 5 1. 52. 53.

... T4T, DITD!, R2T, D2T, RIC, R2T, T8T!, '

P4AD(1); PSA; D X PR + ; T4C; D4R + ; D8R + ; P4D; DSC;

Sin duda, las negras podrían for­ zar el empate por jaque continuo ; pero no resulta fácil conceder las tablas cuando se tienen dos peones de ventaja. El juego ulterior demues­ tra cuán desacertado es, jugar para ganar. 54. R2C!,

D4A?

Las negras menosprecian la ame­ naza 55. D6T y pierden con sorpren­ dente rapidez. Aún podían lograr tablas con 54 . . . . TIC ; 5 5. D7T + , T2C ; 56. D6T 1 (56. D3R, D3D), D3C ; 57. D 3T o bien en esta varian­ te 55 . . . . RIA, 56. D6T + , R2A. 5 5. D6T!,

TIC?;

Asimismo es insuficiente 55. . . . T2C ; 5 6. D6R. Sin embargo, Las­ ker propone 55 . . . . P6AI ; 56. T 8A + , R2D ; 57. T x D, T x T como un me­ dio para alcanzar aún las tablas. 56. T7T + , 57. T X P, 58. D3T,

RID; D3C; RIA;

No serviría 58. . . . D5C ; a causa de 59. D7T. En este momento Las­ ker abandonó sin esperar el inevi­ table mate en tres jugadas, comen­ zando con 59. D8A + . D e ningún modo esta partida es perfecta ; sin embargo, es extrema­ damente interesante e instructiva. En la primera fase de la escaramuza sostenida por las p fezas mayores, desde la jugada 22 a la 38, las negras

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Estrategia moderna en ajedrez  

Volumen nº 9 de la colección Escaques. Si un jugador de ajedrez ha rebasado felizmente los escollos de las aperturas, se ve colocado ante nu...

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