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No es jugable 27. . . . T X C ; - 28. p x T, D X T ; 29. C5A (o 6R I ) y el

lar:go poder de alcance ejercido por la dama contra el rey se hace apa­ rente. Una mejor defensa, sin em­ C4R, en. bargo, descansa en 27 cuyo caso las blancas podrían man­ tener su ventaja con 28. D3C o bien provocar un final de partida favo­ rable con 28. D2R en el cual el PCD de las negras significa una seria desventaja. .

28. 29. 30. 3 1.

. . .

D4AD; T2A; C4R; Abandonan.

C4A, C6A, C3R, T(l)SD!,

C5A ; 32. T X D, Después de 3 1 . C x D ; 33. T2A, C5T ; 34. C5D las negras pierden una torre. Es interesante observar que la da­ ma blanca ocupó la gran diagonal en la jugada 22 y permaneció inmóvil en la misma casilla hasta el final, y que su latente poder agresivo fue un importante factor en la rápida victoria. Por otra parte, la dama negra estuvo constantemente en ac­ ción, pero su situación· expuesta te­ nía más importancia que no las amenazas que originaba, y · esto al final condujo a la derrota. Ya hemos mencionado que la da­ ma es una pieza cuya acción es pre­ dominantemente de carácter táctico. Esto es cierto ; pero hay también nu­ merosas ocasiones en que la gran potencia de la dama que domina gran radio de acción la capacita para apoyar la ejecución de un plan es­ tratégico ; inclusive se presentan al­ gunos casos en · que la simple pre­ sencia de la dama ejerce una deci­ siva influencia en el carácter estraté­ gico de determinadas posiciones. En esta última categoría están "inclui­ das aquellas posiciones en que las piezas menores han sido eliminadas. La partida se halla entonces en es­ tado de transición entre el medio juego y el final ; en este caso la dama apoyada por una o dos torres puede constituir una poderosa arma de

ataque en los asaltos al rey enemigo ; pero un cambio de damas o de to­ rres produce simplemente un final de partida. Los principios estraté­ gicos que se aplican a tales posicio­ nes son, por lo tanto, una mezcla de aquellos que se aplican al medio juego y los aplicables al final de partida separadamente. Un típico ejemplo es la siguiente posición de una partida de un match por el Campeonato del Mundo. SCHLECHTER-LASKER (Match 1 910) Diagrama núm. 74

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Posición después de la jugada 21 de las negras

A primera vista la posición pare­ ce claramente de tablas, y no nos· sorprenderíamos de que alguno de los jugadores las ofreciese. Pero, de hecho, Lasker, con cierta justifica­ ción decide jugar para ganar (como lo prueban las primeras jugadas si­ guientes). Existen dos factores que le ofrecen perspectivas de victoria : primero, la relativa rapidez y faci­ lidad con que su rey puede alcanzar el centro si se . cambian las damas y, segundo, la desagradable debilidad táctica del PR de las blancas cuya defensa con P3A provocaría el fuer­ te avance del PD o PAR de las ne­ gras.

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Estrategia moderna en ajedrez  

Volumen nº 9 de la colección Escaques. Si un jugador de ajedrez ha rebasado felizmente los escollos de las aperturas, se ve colocado ante nu...

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