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Revista de poesía TIGRE Y PALOMA

REVISTA TIGRE Y PALOMA

ENERO, 2011, Nº 2

Número 2 REVISTA DIGITAL GRATUITA. DIRECCIÓN: JORGE FERNÁNDEZ GONZALO


EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA

Amor de mis entrañas, viva muerte, en vano espero tu palabra escrita y pienso, con la flor que se marchita, que si vivo sin mí quiero perderte. El aire es inmortal. La piedra inerte Ni conoce la sombra ni la evita. Corazón interior no necesita la miel helada que la luna vierte. Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas, tigre y paloma, sobre tu cintura en duelo de mordiscos y azucenas. Llena, pues, de palabras mi locura o déjame vivir en mi serena noche del alma para siempre oscura. FEDERICO GARCÍA LORCA


Tigre y Paloma Revista digital de poesía Año I, número 2. Enero de 2011

DIRECCIÓN: JORGE FERNÁNDEZ GONZALO COLABORADORES: JOSÉ MANUEL LUCÍA MEGÍAS FRANCISCO GIMENO SUANCES EVA MARÍA PUIG MARTA VEGA TORRES

Sumario NOTA ..................................................................................................................................... 4 POEMAS DE JOSÉ MANUEL LUCÍA MEGÍAS ..................................................................... 6 MARTÍN, EL ÁNGEL.......................................................................................................... 7 POR LA DORADA JUVENTUD. II...................................................................................... 9 EL ÁNGEL AZUL ............................................................................................................. 12 POEMAS DE FRANCISCO GIMENO SUANCES ................................................................. 14 VACAGUARÉ ................................................................................................................... 15 DE LA ZOZOBRA............................................................................................................. 16 ODRADEK ....................................................................................................................... 17 POEMAS DE EVA MARÍA PUIG......................................................................................... 18 PAISAJE EN LLUVIA ........................................................................................................ 19 VIAJE ................................................................................................................................ 20 POEMAS DE MARTA VEGA TORRES ................................................................................ 21 LA LUZ DE LA MAÑANA ................................................................................................. 22 EL BESO ........................................................................................................................... 23 NOCTURNALIA ............................................................................................................... 24 POEMA DE JORGE FERNÁNDEZ GONZALO .................................................................. 25 LA MAQUINARIA DE LOS PÁJAROS ............................................................................... 26


Nota Con este segundo número de la revista Tigre y paloma pretendemos asomar la cabeza por entre el amplio abanico de propuestas poéticas, revistas de creación y blogs que inundan la red mediante colaboraciones que destaquen por su calidad, poemas que habrán de dejar un buen sabor de boca en nuestros lectores y que seguramente estarán destinados a marcar la diferencia en la lírica escrita en lengua española (aunque la poesía de cualquier idioma será igualmente bienvenida en próximos números). En concreto hemos contado con la inestimable colaboración de José Manuel Lucía Megías, con tres piezas que demuestran la maestría y la imaginación lírica de nuestro poeta, quien no sólo maneja el verso con destreza sino que aún encuentra tiempo para administrar una plataforma interesante para todo escritor, pero muy especialmente para los que tenemos alguna vinculación con la Universidad Complutense (http://www.ucm.es/BUCM/escritores/). Asimismo, contamos con la colaboración de Francisco Gimeno Suances, escritor nacido en Guinea Ecuatorial que compagina su tarea como poeta con la de profesor en un instituto de Pontevedra, en cuyo blog personal podrán encontrarse otras interesantes obras: http://frgimeno.blogspot.com/. Por último, pero no por ello menos importante, repiten con nosotros las autoras Eva María Puig y Marta Vega Torres, conocidas de nuestra revista. Incluyo, además, un poema de mi autoría, no sé si como excepción, pero sí como una forma de expresar mi agradecimiento a Jorge Etcheverry, quien tuvo a bien juzgar como ganador del premio Alba volante de poesía mi obra «La maquinaria de los pájaros». Aunque el premio en cuestión tiene el reclamo de “poesía de vanguardia”, a estas alturas no sé qué cosa pueda ser la vanguardia, ni si el poema tiene las características necesarias para abanderar un premio de tal relevancia, pero de cualquier manera quiero compartirlo desde estas páginas y mostrar mi más sincero reconocimiento al premio y al galardón que se me concede. Bienvenidos, una vez más, a nuestra revista. Jorge Fernández Gonzalo La Revista Tigre y paloma lleva una evolución paralela mediante web (http://revistatigreypaloma.blogspot.com/) y Facebook (http://www.facebook.com/#!/pages/RevistaPoetica-Tigre-y-Paloma/124623870920366?ref=ts). Para colaborar con la revista, envíanos tus poemas a jfgvk@hotmail.com, asunto: Tigre y paloma, o contacta con nosotros vía Facebook o con comentarios en el blog.


Poemas DE JOSÉ MANUEL LUCÍA MEGÍAS


Martín, el ángel [2 de diciembre 2010]

Estampa de Ana Matías Aguafuerte y aguatinta (2005)

Es el destino. Ahora lo sé. (¿Cómo he podido estar tan ciego, tan sin ojos?) Mis pasos se acercan en la noche a ese destino que termina siendo una cama. Tu cama. Nuestra cama. Sí, nuestra cama. Es el destino. Las puertas de los vagones del metro


se abren al ritmo vertiginoso del encuentro, y las estrellas de los horarios forman la constelación el abrazo cada vez más cercano, más y más cercano. Es el destino. Ninguna espera. El ritmo justo en los pasillos, en los recorridos lineales de los trenes y las copas nocturnas de los semáforos que inundan todo de verde a mi paso. Es el destino. Y sé que el ascensor me estará esperando y que hoy no se caerán las llaves en el pasillo, que no habrá alarmas ni citas detrás de las puertas. Es el destino. Y llegaré desnudo a tu cama, a nuestra cama y te abrazaré de espaldas retirando el aleteo nervioso de los reproches, y te abrazaré y tu sonreirás, y me dirás algo en sueños que no entenderé. Pero no importa. Ahora ya no importa. Es el destino. Estamos abrazados. Abrazados y sonrientes. Abrazado a tu cuerpo como una columna. Abrazados y felices. Abrazados sabiendo que fuera hace frío, que fuera la noche se empeña en cubrirlo todo, las dudas de ayer, los reproches silenciosos. Todo menos nuestros abrazos. Todo menos nuestro destino. Ese que nos encuentra a la mañana abrazados. Abrazados y sonrientes. Abrazados y felices.


Por la dorada juventud. II [21 de septiembre 2010]

Estampa de Ana Matías Aguafuerte y aguatinta (2005)

Para Javier Lostalé, por todas las imágenes robadas tras la Tormenta transparente

Descripción de un despertar cualquiera. Abres los ojos, ojos que aún no ven. Las sábanas de los sueños cubren los muebles (cenizas de otro tiempo, de otro viaje,


que recuerdas porque ya no eres tú). Abres los ojos y estiras los brazos con el absurdo deseo de que sean otros brazos, otras manos, otros huecos entre dos cuerpos; con la absurda esperanza de que las tardes recuperen sus paisajes llenos de sol y de nubes, y de recuerdos, y de sueños y de torres. Pero son tus brazos los que tocas y los que ves con esos ojos que van colocando esquinas en tu cama y arrugas cotidianas en este rostro que es el tuyo, por más que no lo reconozcas ni lo recuerdes, por más que nunca lo hayas descrito como ahora. Un camión de la basura cruza y se para en tu casa. Como todas las mañanas. Como todas las últimas mañanas. Hace frío, pero te niegas a sacar las mantas de otoño por más que esta noche la tormenta haya dibujado letras de un nombre olvidado en los cristales transparentes. No. Quieres decir no, pero tus labios callan y tu cabeza inmóvil espera una señal de tus ojos que no llega, que en esta mañana de otoño no llega. Eres joven. Eres hermoso y joven. Te sabes joven y hermoso, como un cuadro. Pero tus ojos se niegan a devolverte los espejos y las esquinas y los recuerdos colgados en las paredes. Eres tú porque te sientes tú, pero sin serlo. En tus ojos aún tu otro yo permanece oculto, agazapado en la sombra de un recuerdo, de un futuro. Eres tú pero sabes que un día dejarás de serlo y entonces tus ojos recuperarán la memoria de este instante, el atroz momento en que te quedaste sin alas, sin las ganas de mostrar, ansioso, al mundo, la belleza y la dorada juventud de tus alas. Eres tú ahora que comienzas a despertarte, a abrir los ojos, a estirar los brazos, a esbozar una sonrisa, a intentar cubrir el hueco de una mirada, pero sabes que un día, un día como el de los sueños, dejarás de ser tú, y mirarás tus alas lacias, tristes, olvidadas a tu espalda y recordarás todos los ideales que dejaste atrás, todas las batallas perdidas y todos los huecos abiertos entre los recuerdos de dos cuerpos que se aman. Abres los ojos y sonríes, sin poder evitarlo, sabiendo lo efímero y falso que resulta tu título, lo escandalosamente efímera que es la dorada juventud. Eres joven y hermoso y cubres tu sombra con el brazo de un tatuaje, sabiendo que en cualquier momento puedes alzar el vuelo, abrir los ojos y alzar el vuelo, sonreír y alzar el vuelo,


mostrar arrogante tu pecho desnudo y alzar el vuelo. Pero no siempre será así y hoy, al abrir los ojos, te has dado cuenta. Al abrir estos ojos que ya no te pertenecen, esos ojos que se han vuelto grises y melancólicos después de mirar en sueños una tormenta transparente.


El ángel azul [7 de abril 2010]

Estampa de Ana Matías Aguafuerte y aguatinta (2005)

Para Ana y Alejandro por nuestras “conversaciones en la montaña”

Leer un poema chino cada mañana. Abrir los ojos y buscar el tacto de tu risa. Agotar los últimos segundos del sueño en la almohada de tu pecho. Seguir soñando estando despierto,


frente al espejo, bajo la ducha. Hacer muecas y descubrir sonrisas y alguna que otra arruga imprevista. Elegir el azul entre los colores para los pliegues de mi blusa. Desayunar y no dejar de mirarte. Descubrir en cada gesto tuyo una caricia. Quedarme quieta en el rellano de tu risa. De perfil. De canto. Mirar por encima del ordenador. Charlar con ese pájaro fugaz que se ha posado en mi ventana. Buscarte en las fotos de verano, en el asfixiante calor de los flashes. Hacer listas de todo, a todas horas, para disfrutar de las hileras de hormigas que llenan los cuadernos rojos de la espera. Pasar página y no hacer de ello un drama. Ser paciente y no querer conocer desde el principio el final de la historia. Disfrutar de cada segundo a tu lado. Agotar con tu recuerdo cada segundo. Cerrar a media mañana los ojos y soñar con el sabor de tus labios. Comer a mediodía los besos congelados en el descubrimiento de las fotografías. Comerte a besos en el reencuentro. Dejarme caer a tu lado por la noche. Esperar tu abrazo para cerrar los ojos. Aletear mis alas al acostarme para sentir tu risa a mi espalda. No dejar que el sueño me venza sin haber leído antes un poema chino.


Poemas DE FRANCISCO GIMENO SUANCES


Vacaguaré ”Cual las generaciones de las hojas, así las generaciones de los hombres" Homero "La vida es rara en fondo de Bikini" Bob Esponja

Los pecios abandonados se pueblan de limo, tibio y salino discurre el día en el mar de los Sargazos. Nunca sus moradores dioses conocieron, el verbo y la expiación en fotosíntesis transfigurados. Sólo las anguilas al vaivén de las generaciones dispuestas agitan el rumor de las silentes algas. No esperes, aun entregado a la corriente, que su curso te devuelva allí. Ese aroma por el viento sugerido apenas es el olor del aire.


De la zozobra

Un viajante Vestidos azules en el parque de los pensamientos, dalias sobre el corazón, mis esperanzas no han fructificado. No desprecio a la gente con la que trato, no me desprecio. Si puedo parecer insatisfecho se debe sólo a que, en ocasiones, cuando marcho de una ciudad a otra, despierto entumecido en un vagón de ferrocarril, agrietados los labios, y siento como si ahí fuera, desdibujados entre la lluvia y el reflejo inestable de mi rostro en el cristal, los árboles enviaran señales prodigiosas que no consigo descifrar.

Contra Van Helsing Cuidado con los buenos. No sea que el apacible monstruo del lago al atardecer se convierta en cisne. De afilados colmillos cisne. Titubeante, hambriento cisne. No vaya a ser que en un descuido nos atraviese una estaca el corazón.


Odradek Alarmado, crey贸 ver en aquel sue帽o aparentemente tranquilo, en que hab铆an terminado los lloros, comenzar a dibujarse la primera arruga en la lisa frente infantil del artista del trapecio. Frank Kafka

Yo, que como la muerte he sido expulsado del coraz贸n de los hombres, como la muerte retorno a ellos bajo la liviana forma de un augurio.


Poemas DE EVA MARÍA PUIG


Paisaje en lluvia

Tras la lluvia las formas son precisas. El cielo gris, el campo el cielo y allá los edificios, tremendamente ciertos, bajo copas huidizas de los árboles luengos. Parecen hombrecillos trabajando en el tejado. Tras la lluvia las formas son precisas; pinceló cada una de las gotas los bustos de los hombres. A mí me llueve dentro, el agua arrastra las palabras…


Viaje

He caminado por tu mar desnudo, por las orillas de tu vientre antiguo, he trazado en la senda de tu espalda, el sendero que lleva hasta tu oído. He besado tu cuello como una araña loca y enfermiza, he dibujado pájaros en tus dedos, volando. He alcanzado la cima de tu pecho y las profundidades de tu ombligo, he subido y bajado tus cabellos por la ladera de tu rostro. He dormido en tus muslos, en tus brazos, en las proximidades de tu sexo. He buscado tus pasos más allá de tu cuerpo, pero no te he encontrado.


Poemas DE MARTA VEGA TORRES


La luz de la mañana

Cuando estábamos hoy jugando con las manos en la luz matinal, creíamos que todos nos miraban. Disimulábamos. Escondimos deseos de juntar nuestros cuerpos besando con las manos, con dulzura infantil… Lo sabemos. Nosotros hemos nacido para rehuirnos. Siempre juntos, escapando de amar, de tocar sin querer, de reír porque sí, de perder la mirada el uno en la del otro. Nos escapamos. Nos escapamos del eterno y agobiante amor, ése que nadie canta en sus poesías, ése que te persigue en las tardes de invierno, que sepulta tu vida en ideales siempre venideros… Mañana te veré, de nuevo, como siempre, bajo el sol.


El beso

Llenaría un poema con tus labios. Con la palabra labios. Con la palabra beso. Déjame acariciar las comisuras de la fruta rosada que nace de tu rostro. Déjame que te quite las hojas que el otoño ha tirado en tu vientre de gacela. Déjame que te bese, nieve cálida, lluvia solitaria, hiedra que vas trepando por mi espalda.


Nocturnalia

La noche con mirada de lobos me asustó. Un búho, allá a lo lejos, se funde con los gritos de los grillos mientras la luna rompe el reflejo del agua. Todo era demasiado real para ser bello, y miré hacia los lados, y tú no estabas, y convertí mis manos en palomas, y salieron volando.


Poema DE JORGE FERNÁNDEZ GONZALO


La maquinaria de los pájaros I Mi cuerpo atravesado por todas las máquinas, por las astillas huérfanas de la visión, por toda esa retórica de pájaros con los que dar figura a lo imposible. La luz, en los espinos, se calcina aún con demasiada coherencia. Desconfía de las palabras que penetran el aire y que palpitan entre ramas abatidas de almendros, en las entrañas puras de los gorriones. Mi cuerpo tiene un hueco de pisadas, una perforación de crisantemos, máquinas para dar nombre al alba de unos brazos, máquinas para mis dedos-brisa, para la unión de mi mirada-arrecife o el sutil engranaje de unas bocas.

II Todo pájaro forma una máquina: la maquinaria de mi visión que se alía a su vuelo, que coagula el paso de sus alas y sesga en cristales diminutos la superficie del aire como un cristal que no tuviera reflejo alguno, como un fondo de agua adonde un pájaro fuera una piedra, una piedra tirada al río, una rendija que poco a poco desvelara las oquedades de un cielo de ceniza, la interrupción de nubes metálicas adonde una luz invisible da textura a unas manos, acecha el límite, perfora los cuerpos con un grano de claridad, da la pureza de lo complejo, configura una máquina,


el resorte de aves y de nubes, el cableado de la confusión, la disfunción de lo asombroso. Hay demasiadas máquinas, y pájaros. Ningún pájaro es real, sino el profano vínculo entre una mirada y un cuerpo que aún no puede recibir la lápida del nombre, su espesura, acontecer cuando ya todo lo que une al acontecimiento es una franja sin espacio, el margen discontinuo del olvido. ¿Ven las aves en el cristal que ellos mismos han hollado en la carpa del cielo las mismas ficciones que vislumbro, el mismo desconcierto de luz, la tracería de nubes deshiladas? No hay palabras para todos esos artefactos porque toda palabra revela, solamente, una interrupción de alondras.

III Hay demasiadas máquinas, demasiados pájaros, demasiadas ficciones en este cielo improbable que nos deja el plácido consuelo de su mentira hecha ya cuerpo del poema, escritura que rompe con el fulgor de la caliza, que da nomenclatura al tallo irisado de la luz. No dar palabra a esas máquinas, a la alianza entre los pájaros y mi mirada al tanto de su vuelo, sino a ese espacio, ese vacío aún por ser pensado cuando han pasado todos los vencejos.


REVISTA DIGITAL TIGRE Y PALOMA ENERO, 2011


Revista Tigre y paloma, nº 2