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Revista de poesía TIGRE Y PALOMA

REVISTA TIGRE Y PALOMA

MAYO, 2011, Nº 3

Número 3 REVISTA DIGITAL GRATUITA. DIRECCIÓN: JORGE FERNÁNDEZ GONZALO


EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA

Amor de mis entrañas, viva muerte, en vano espero tu palabra escrita y pienso, con la flor que se marchita, que si vivo sin mí quiero perderte. El aire es inmortal. La piedra inerte Ni conoce la sombra ni la evita. Corazón interior no necesita la miel helada que la luna vierte. Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas, tigre y paloma, sobre tu cintura en duelo de mordiscos y azucenas. Llena, pues, de palabras mi locura o déjame vivir en mi serena noche del alma para siempre oscura. FEDERICO GARCÍA LORCA


Tigre y Paloma Revista digital de poesía Año I, número 3. Mayo de 2011

DIRECCIÓN: JORGE FERNÁNDEZ GONZALO COLABORADORES: RICARD MILLÀS FRANCISCO GIMENO SUANCES EVA MARÍA PUIG MARTA VEGA TORRES

Sumario POEMAS DE RICARD MILLÀS.............................................................................................. 6 CARNE ROJA ..................................................................................................................... 7 PUÑALES SIN DUEÑO....................................................................................................... 8 SEXUS ............................................................................................................................... 10 POEMAS DE LUIS JIMÉNEZ ............................................................................................... 11 DOMINGO ....................................................................................................................... 12 DÍA ................................................................................................................................... 13 SUSURRO .......................................................................................................................... 14 POEMAS DE ANA MARTA GARCÍA .................................................................................. 15 EL MUÑECO DE NIEVE .................................................................................................. 16 EL MONO ......................................................................................................................... 17 POEMAS DE JAVIER DE LUCAS ......................................................................................... 18 ALGO DE LLUVIA............................................................................................................ 19 ME BASTAN LAS PALABRAS ........................................................................................... 20 EL OLVIDO ...................................................................................................................... 21 HOMENAJE A GONZALO ROJAS ...................................................................................... 22 BAUDELERIANA.............................................................................................................. 23 CARTA PARA VOLVERNOS A VER.................................................................................. 24


La Revista Tigre y paloma lleva una evolución paralela mediante web (http://revistatigreypaloma.blogspot.com/) y Facebook (http://www.facebook.com/#!/pages/RevistaPoetica-Tigre-y-Paloma/124623870920366?ref=ts). Para colaborar con la revista, envíanos tus poemas a jfgvk@hotmail.com, asunto: Tigre y paloma, o contacta con nosotros vía Facebook o con comentarios en el blog.


Poemas DE RICARD MILLÀS


Carne Roja

los problemas liban de la ignorancia del hombre, en resumidas cuentas; un error es un bistec crudo masticas la carne y el odio crece en tu boca los dientes sangran amenazas de carne roja macerada con miradas funestas; la soluci贸n se halla en las esquirlas de tus incisivos partidos. la chica rubia con fondo azul observa el ultimo lamento de los buenos tiempos. la carne se aplana en la encimera con lo poco de ilusi贸n que le quedaba, y ve el reflejo de su ultimo suspiro reflejado en un cuchillo. ojos sin vida mirando a trav茅s de la ventana de la cocina; mastica el principio del fin y hazte a la idea que un alud de carne se te viene encima.


Puñales sin dueño

las palabras te matan igual que el cianuro en un cigarrillo. cada día falta menos. el azul de sus ojos quiere verte muerto dueño de las palabras en un ataúd lleno de flores rotas. una sonrisa que mata, una mujer hermosa devorándote el pensamiento. en el asiento trasero sirven lengüetazos gratis te cubrirán la cara de besos antes de estar muerto. y tu te reirás, paseando perros rabiosos en el infierno. traginando promesas incumplidas de aquí para allá... sirviendo tu propia venganza en una bandeja de plata. vive como si ya estuvieses muerto. nada importa al final del día... el renacimiento besa al ocaso de los tiempos en tu nube particular...


recibe, ofrece, esquiva pu単ales sin due単o.


Sexus

la historia es corta tanto como un cigarrillo apagado por un pisot贸n dos cuerpos desnudos jadeando en una niebla de Marlboro Tom Waits marca el ritmo de las sacudidas y el infierno huele a cenicero. el amor a salido a paseo el sexo es un gladiador ensangrentado tirado en la arena y sin condones.


Poemas DE LUIS JIMÉNEZ


Domingo

Hace tiempo que el tiempo no nos responde como antes. El cuerpo, más cansado cada día, y las horas más lentas de los domingos. Quizá, cuando las tardes se hagan infinitas podrás decir que has visto al tiempo cara a cara.


Día

Se ha hecho de día demasiado pronto. Cuidado con los perros del alba. Acaso esos renglones de luz sobre las cosas dan testimonio o escritura a nuestra mala suerte. Un día más. Acaso un cuerpo más, el mío, el de siempre, un cuerpo sin salidas, un cuerpo todo él un laberinto. Amanece como si el criminal afilara un cuchillo en la frontera del crepúsculo. Hoy no mereció la pena abrir la boca, cantar los arrayanes o el vuelo del jilguero, denunciar la podredumbre de las cosas. Más me valiera reordenar mi cuarto, cambiar de sitio la mesilla, dejar la cama hecha (por si vuelves) o romper en un grito todas las falsas luces. Quizá no mereció la pena ni tan siquiera la palabra.


Un susurro

He buscado la muerte en un susurro tuyo como el que busca en casa del ahorcado la soga.


Poemas DE ANA MARTA GARCÍA


El muñeco de nieve

Recuerdo que hacíamos un muñeco de nieve, con la bufanda los adornos y todo lo demás. Recuerdo que, también, se evaporaba como a veces se evaporan las niñas cuando de repente dejan de serlo y tienen que asomarse a la primavera de las cosas. Como aquel muñeco de nieve creo que yo también me evaporé un día. Qué lastima no recordarlo porque aún estoy confundida en los hilos de la luz.


El mono

Aquel hombre llevaba un mono allá por donde iba, un pequeño mono colgado del hombro al que daba galletas y le contaba historias que nadie había oído nunca antes. En alguna de esas historias había una niña tímida, tan pequeña que no cabía en la historia y a menudo aparecía en uno de los cuentos o se colaba en una historia de piratas o en el país mágico de las hadas. Al final, la niña se hacía amiga de un mono al que había visto encaramado sobre un extraño tipo que no paraba de contar historias.


Poemas DE JAVIER DE LUCAS


Algo de lluvia

He salido a la lluvia. La hierba olĂ­a rabiosamente como huelen dos cuerpos recientes en mitad del amor. He salido a la lluvia y la madera emerge con la tibieza de una mano amiga. He salido a la lluvia para contar sus hilos y eran tus cabellos.


Me bastan las palabras

Me bastan las palabras para dar contornos a tu cuerpo, certeza a la manera con que atas tu pelo o te lavas las manos lentamente. Me bastan las palabras para decir los recovecos de tus caricias, los huecos de las sábanas cuando me das tu ausencia o el rumor de pasos que te sigue cuando caminas por la casa sigilosa, lo mismo que un diminuto pájaro. Pero a menudo no me bastan las palabras porque tú ya no estás, porque no alcanzan a decirte mis versos, ni mis preguntas, ni mis sueños.


El olvido

¿Qué es aquello que nos separa más y más de nuestro olvido? ¿Qué paisaje cabe en su desolación? He olvidado el olvido como el que olvida que su cuerpo sólo existe en los otros, cuando se abre, como la flor, a una piel. Supervivencia. He olvidado el olvido pero lo he recobrado con tu marcha.


Homenaje A GONZALO ROJAS

(1917-2011)


Baudeleriana

Astucias que le son y astucias que no le son dijera Ovidio: los tacones le son, ojalá altos, lo bestial visible, los pezones, no importa lo exiguo del formato, el beso bien pintado, parisino el aroma, azulosos sin exceso los párpados, sigiloso el zarpazo drogo y longilíneo de su altivez, visionario el fulgor, especialmente eso, visionario el fulgor. Y claro, áureos los centímetros ciento setenta del encanto del tobillo a las hebras torrenciales del pelo. -"Piénsese irrumpe entonces a esa altura Borges con asfixia, ¿quién sino el Aleph pudiera entera esquiza y bestia así olfatear, besarla en el hocico, durarla, perdurarla en su enigma, airearla, mancharla por lo hondo hasta serla, al galope tendido del tedio? ¿Quién, especialmente eso, la hartara?" Especialmente nada, muchachos, ¡videntes de otra edad! ¡Borges, Publio Ovidio!, nada: lo cierto es que no hay nada, salvo cada 28, sangre de parir y ese es el juego. De ahí vinimos viniendo los poetas malheridos aullando mujer, gimiendo hermosura, Eternidad que no se ve: especialmente eso, muchachos, que no se ve.


Carta para volvernos a ver Escrita en el mar, el 25-X-58, entre las 2 y las 5 de la mañana, a bordo del "Laennec", Navifrance, por la ruta del Atlántico norte. No publicada hasta la fecha.

Lo feo fue quererte, mi Fea, conociendo cuánta víbora era tu sangre, lo monstruoso fue oler amor debajo de tu olorcillo a hiena, y olvidar que eras bestia, y no a besos sino a cruel mordedura te hubiera, en pocos meses, lo vicioso y confuso descuerado, y te hubiera en la mujer más bella ¡por Safo! convertido. Porque, vistas las cosas desde el mar, en el frío de la noche oceánica y encima de este barco de lujo, con mujeres francesas y espumosas, y mucha danza, y todo, no hay ninguna cuyo animal, oh Equívoca, tenga más desenfreno en su fulgor antes de ti, después de ti. No hay ojos verdes que se parezcan tanto a la ignominia. Ignominia es tu sangre, Burguesilla: lo turbio que te azota por dentro, remolino viscoso de miedo y de lujuria, corrupción de todo lo materno que es la mujer. ¡Acuérdate, Malparida, de aquella pesadilla! No hay trampa que te valga cuando tiritas y entras al gran baile del muro donde se te aparecen de golpe los pedazos de la muerte. No te perdono, entiéndeme, porque no me perdono, porque el mar -por hermoso que sea- no perdona al cadáver: lo rechaza y lo arroja como inútil estiércol. Muerta estás y aun entonces, cuando dormí contigo, dormí con una máquina de parir muertos. Nadie podrá lavar mi boca sino el áspero océano, Mujer y No-mujer, de tu beso vicioso.


Lástima de hermosura. Si hoy te falta de madre justo lo que te sobra de ramera y de sábana en sábana, desnuda, vas riendo y sin embargo empiezas a llorar en lo oscuro cuando no te oye nadie, es posible, es posible que descubras tu estrella por el viejo ejercicio del amor, es posible que tanta espuma inútil pierda su liviandad, se integre en la corriente, vuelva al coro del Ritmo. Tal vez el largo oleaje de esta carta te aburra, todo este aire solemne, pero el Ritmo ha de ser océano profundo que al hombre y la mujer amarra y desamarra nadie sabe por qué y, es curioso, yo mismo no sé por qué te escribo con esta mano, y toco tu rara desnudez terrible todavía. No hablemos ya de mayo ni de junio, ni hablemos del gran mes, mi Amorosa, que construyó en diamante tu figura de amada y sobreamada, por encima del cielo, en el volcán de aquel Chillán de Chile que vivimos los dos, y eternizamos, silenciosos, seguros de ser uno en el vuelo. No. Bajemos de ahí, mi Sangrienta, y entremos al agosto mortuorio: crucemos los horribles pasadizos de tus vacilaciones, volvamos al teléfono que aún estará sonando. Volemos en aviones a salvar los restos de Algo, de Alguien que va a morir, mi Dios, descuartizado. Digamos bien las cosas. No es justo que metamos a ningún Dios en esto. Cínicos y quirúrgicos, los dos, los dos mentimos. Tú, la más Partidaria de la Verdad, negaste la vida hasta sangrar contra la Especie (¿Es mucho cinco mil cuatrocientas criaturas por hora...?) Los dos, los dos cortamos las primeras, las finas raíces sigilosas del que quiso venir a vemos, y a besamos, y a juntamos en uno. Miro el abismo al fondo de este espejo quebrado, me adelanto a lo efímero de tus días rientes y otra vez no eres nada sino un color difícil de mujer vuelta al polvo de la vejez. Adiós. Hueca irás. Vivirás de lo que fuiste un día quemada por el rayo del vidente.


Mortal contradictorio: cierro esta carta aquí, este jueves atlántico, sin Júpiter ni estrella. No estás. No estoy. No estamos. Somos, y nada más. Y océano, y océano, y únicamente océano.


REVISTA DIGITAL TIGRE Y PALOMA MAYO, 2011

Revista Tigre y paloma  

Número 3 de nuestra revista de poesía

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