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El deporte, el ejercicio físico, es parte fundamental del desarrollo de todo ser humano y del correcto funcionamiento y el equilibrio y físico y mental. Son de sobra conocidos los innumerables beneficios que su práctica reporta y su gran influencia en la prevención de diversas patologías como la obesidad, la hipertensión, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares.

Cuando practicas deporte potencias y proteges tu corazón, tu musculatura, tus huesos y tus articulaciones. Contribuyes a la pérdida de peso, a la disminución del colesterol total y del colesterol LDL („el malo‟), mientras aumentas el HDL („el bueno‟). Favoreces, también, la respuesta inmunológica, reduciendo así las probabilidades de sufrir una infección. Todo sin olvidar que es una de las mejores herramientas para mejorar la vida sexual, mejorar tu autoestima, combatir el estrés y el insomnio, luchar contra la depresión y la ansiedad o contribuir a largo plazo a reducir el grado de dependencia.


El dedo en martillo o en garra consiste en la deformidad de los dedos del pie en la que estos están encogidos y no realizan bien su trabajo, provocando un desequilibrio de todo el apoyo de la función del pie. Los dedos en garra son una deformidad con una etiología variada, desde patología del sistema nervioso, la mayoría de las cuales son congénitas, hasta de origen biomecánico, en cuyo caso son adquiridas. Lo más frecuente es que veamos en consulta, de medicina deportiva o traumatología, el segundo criterio, es decir por alteraciones biomecánicas o morfológicas del propio pie.


Esguinces. El ligamento de Lisfranc, así como otros ligamentos en la parte inferior del mesopié, son más fuertes que los ligamentos en la parte superior del mesopié. Por lo tanto, cuando se dañan, a causa de un esguince, los pacientes experimentan una inestabilidad y limitación funcional de la articulación en la parte media del pie. Son los esguinces del medio pie, mucho menos frecuentes, entre las lesiones deportivas, que los del tobillo pero más habituales que las lesiones más graves: fracturas y luxaciones, que se asocian a traumatismos de alta energía.


La ‘triada desgraciada‟, llamada también „la triada infeliz‟ fue descrita por el doctor Donald H. O´ Donoghue (19901-1992) como la „triada triste de rodilla‟ en 1950. Este Dr. afirmaba: “Solamente una meta se permite en el tratamiento del atleta, vale decir, la recuperación completa. Si el paciente no se recupera completamente, no continua siendo un atleta”. Se la conoce como triada porque, como su mismo nombre indica implica tres lesiones: la rotura del ligamento cruzado anterior, el menisco interno y el ligamento lateral interno. Hoy se sabe que es más frecuente la asociación de la lesión del ligamento cruzado anterior, ligamento lateral interno y del menisco externo que con las lesiones del menisco interno (la descripción original, la Triada de O´Donoghue) y es menos frecuente el daño articular del compartimento medial.


Las lesiones o fracturas por avulsión de las apófisis de la pelvis son generalmente lesiones deportivas que afectan a adolescentes. Son mas frecuentes en hombres que mujeres en proporción 2-3:1. En algunos trabajos, con seguimiento a largo plazo se observa que su curso podría no ser tan benigno y derivar en limitación para las actividades deportivas en la edad adulta. Las lesiones de cadera y pélvicas son relativamente raras en los atletas jóvenes. Las contusiones y las lesiones mucuslotendinosas son las mas frecuentes en la región de la cadera y pelvis. Las avulsiones de apófisis y las fracturas de estrés son las lesiones mas communes óseas. Las fracturas epifisarias, diafisarias o patológicas son entidades mas raras que, generalmente, requieren tratamiento quirúrgico. El diagnóstico diferencial se establece con la epifisiolisis de la cabeza femoral, la enfermedad de Perthes, las displasias, sinovitis, tumores o procesos infecciosos.


Las fracturas de la clavícula representan el 5%-10% del total de las fracturas del adulto y el 40% de las fracturas del hombro. La clavícula actúa como un estabilizador entre el tórax y el hombro. En ella se insertan músculos potentes, como el esternocleidomastoideo y parte del deltoides y del pectoral mayor. Cuando la clavícula se rompe se altera el equilibrio de estos músculos y los fragmentos se desplazan en la dirección de tracción correspondiente a estos músculos.


Las lesiones por latigazo son diferentes de aquellas producidas por compresión pura o traumatismo directo, más proclives a causar dislocación o fracturas de la columna vertebral, y se conocen como síndrome del latigazo cervical, esguince cervical, distensión cervical o lesión de partes blandas de la columna cervical.


Lesiones Deportivas Jesus Serrano