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-De lo que quieres asegurarte es de que no te haya engañado. Mañana volveremos y verás que se encuentra bien. Ahora tenemos que irnos. Si nos quedamos... ¡De repente se abrió la puerta y entró una enfermera! -¿Qué está pasando aquí? –gritó sorprendida al vernos- ¿Quién demonios son...? Míster Crepsley reaccionó con rapidez, agarró el cubrecamas de Steve y se lo lanzó a la enfermera. Ella cayó al suelo, intentando desembarazarse de la tela, que se le enredaba en las manos. -Vamos –siseó míster Crepsley, corriendo hacia la ventana-. Tenemos que irnos inmediatamente. Miré fijamente la mano que me tendía, luego a Steve, a la enfermera y hacia la puerta abierta. Míster Crepsley retiró la mano. -Ya veo –dijo tristemente-. No quieres seguir adelante con nuestro pacto. Titubeé, abrí la boca para contestar y luego –actuando sin pensar- me di la vuelta y eché a correr hacia la puerta. Creí que me detendría, pero no hizo nada, se limitó a aullar a mis espaldas: -¡Muy bien! ¡Corre, Darren Shan! ¡No te servirá de nada! Ahora eres una criatura de la noche. ¡Eres uno de los nuestros! Volverás. Volverás arrastrándote, pidiendo ayuda de rodillas. ¡Corre, estúpido, corre! Y se echó a reír siniestramente. Su risa me persiguió por el pasillo y escaleras abajo hasta que llegué a la puerta principal. Mientras corría, miraba continuamente por encima del hombro, esperando que en cualquier momento se abalanzara sobre mí, pero llegué a casa sin notar el menor atisbo de su presencia, ni de su olor, ni de sonido alguno. Lo único que persistía era su risa, que resonaba en mi cerebro como la maldición de una bruja.

1 el circo de los extraños  

Me llamo Darren Shan. Soy un ''vampiro a medias''. No nací así. Antes era normal. Me gustaba leer historias de terror y ver pelis de miedo....

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