Page 62

El jueves y el viernes fui a la biblioteca al salir del colegio y leí todo lo que pude encontrar sobre arañas. Había montones de cosas que hasta entonces no sabía que existieran, como que pueden tener hasta ocho ojos y que los hilos de sus telarañas son fluidos pegajosos que se endurecen al contacto con el aire. Pero ningún libro mencionaba la existencia de arañas con talento artístico o poderes telepáticos. Y tampoco pude encontrar imágenes de arañas como Madam Octa. Parecía que ninguno de los autores de esos libros hubiera visto nunca una igual. ¡Era única! Cuando llegó el sábado, decidí que había llegado el momento de dejarla salir de la jaula e intentar algunos trucos. Había practicado con la flauta y era capaz de tocar bastante bien algunas melodías sencillas. Lo difícil era transmitirle pensamientos a Madam Octa mientras tocaba. Me iba a resultar muy peliagudo, pero estaba convencido de que lo conseguiría. Cerré puertas y ventanas. Era sábado por la tarde. Papá estaba trabajando y mamá se había ido de compras con Annie. Estaba completamente solo, así que si algo salía mal, sería sólo culpa mía, y yo sería el único en sufrir las consecuencias. Coloqué la jaula en el centro de la habitación. No había alimentado a Madam Octa desde la noche anterior. Imaginé que no querría colaborar atiborrada de comida. Los animales también pueden ser perezosos, igual que los humanos. Destapé la jaula, preparé la flauta y sólo entonces me atreví a girar la llave y abrir lentamente la puertecita. Di un paso atrás y me agaché hasta colocarme a su altura para que pudiera verme. Madam Octa no se movió durante un tiempo. Al cabo de un rato empezó a avanzar hacia la puerta, se detuvo y pareció husmear el aire. La vi demasiado gorda como para pasar por la estrecha trampilla y empecé a sospechar que la había alimentado en exceso. Pero, de alguna manera, se las arregló para encogerse y salir con facilidad. Se sentó en la alfombra frente a la jaula, su enorme cuerpo rechoncho palpitando. Creí que quizá caminaría rodeando la jaula para inspeccionar el espacio, pero no mostró la menor curiosidad por la habitación. ¡Tenía los ojos clavados en mí! Tragué saliva e intenté que no percibiera el miedo que me atenazaba. Era difícil, pero me las arreglé para no echarme a temblar o a llorar. La flauta se había deslizado sobre mi barbilla mientras miraba a la araña anonadado, pero la seguía sujetando. Había llegado el momento de empezar a jugar, así que la coloqué adecuadamente entre los labios para empezar a soplar. El sonido de la flauta la hizo reaccionar. Dio un gigantesco salto. Volaba por el aire con las mandíbulas abiertas, los quelíceros en posición de ataque, agitando las peludas patas... ¡directamente hacia mi cara desprotegida!

1 el circo de los extraños  

Me llamo Darren Shan. Soy un ''vampiro a medias''. No nací así. Antes era normal. Me gustaba leer historias de terror y ver pelis de miedo....

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you