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CAPÍTULO NUEVE No había ninguna necesidad de gritar. El freak en cuestión era bastante impactante, pero estaba encadenado dentro de la jaula. Creo que la gente que gritaba lo hacía para divertirse, como quien grita en la montaña rusa, no porque estuvieran realmente asustados. Se trataba del hombre lobo. Era muy desagradable, con el cuerpo cubierto de pelo. No llevaba más que un pedazo de tela alrededor de la cintura, como Tarzán, de forma que podíamos ver sus peludas piernas, vientre, espalda y brazos. Llevaba una larga y enmarañada barba que le cubría casi todo el rostro. Tenía los ojos amarillos y los dientes rojos. Sacudió los barrotes de la jaula y rugió. Era bastante terrorífico. Mucha más gente aún se puso a gritar cuando él rugió. Yo mismo estuve a punto de gritar, pero no quería comportarme como una criatura. El hombre lobo siguió sacudiendo los barrotes y brincando hasta que se calmó. Cuando estuvo sentado sobre el trasero como hacen los perros, apareció en escena míster Alto y declamó. -Señoras y caballeros –dijo, y aunque su voz era ronca y hablaba bajo, todo el mundo oía lo que estaba diciendo-, bienvenidos al Cirque du Freak, el hogar de los seres humanos más notables del mundo. “Somos un circo muy antiguo –prosiguió-. Llevamos quinientos años haciendo giras, conservando lo grotesco de generación en generación. Nuestro repertorio ha cambiado en muchas ocasiones, pero nunca nuestro objetivo, que no es otro que dejarles atónitos y aterrorizados. Les presentamos actuaciones tan espantosas como extravagantes, actuaciones que ustedes no podrían encontrar en ningún otro lugar del mundo. “Aquellos que sean especialmente asustadizos es mejor que se vayan ahora – advirtió-. Estoy seguro de que algunas personas han venido aquí esta noche pensando que se trataba de una broma. Quizá pensaban que nuestros freaks eran sólo actores disfrazados, o inofensivos inadaptados. ¡No es así! Todo lo que verán esta noche es real. Todos y cada uno de nuestros artistas es único. Y ninguno de ellos es inofensivo. Con estas palabras acabó su presentación y se retiró del escenario. A continuación aparecieron dos bonitas mujeres con trajes de brillantes colores y abrieron el portillo de la jaula del hombre lobo. Había unas cuantas personas que parecían asustadas, pero nadie abandonó la sala. Cuando salió de la jaula, el hombre lobo se dedicó a ladrar y aullar, hasta que una de las señoritas le hipnotizó con los dedos. La otra hablaba a la multitud. -Tienen que estar muy callados –dijo, con acento extranjero-. El hombre lobo no podrá hacerles daño mientras esté bajo nuestro control, pero cualquier sonido demasiado fuerte podría despertarle, ¡y entonces resultaría mortífero! Cuando les pareció el momento adecuado, bajaron del escenario y pasearon al hipnotizado hombre lobo por todo el teatro. Tenía el pelo de un color gris sucio y caminaba encorvado, con los dedos colgando a la altura de las rodillas.

1 el circo de los extraños  

Me llamo Darren Shan. Soy un ''vampiro a medias''. No nací así. Antes era normal. Me gustaba leer historias de terror y ver pelis de miedo....

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