Page 20

Yo y el ganador devolveremos a los otros dos su dinero en cuanto nos sea posible. ¿Os parece justo, o alguien tiene una idea mejor? -A mí me parece bien –dije. -No sé –rezongó Alan-. Yo soy el más joven. No puedo saltar tan alto como... -Deja de quejarte –dijo Tommy-. Yo soy el más bajito de los tres y no me importa. Además, la entrada puede salir por debajo del montón, bajar flotando e ir a parar justo en el lugar idóneo para que lo pille el más bajo. -De acuerdo –dijo Alan-. Pero sin empujar. -Vale –dije-. Nada de violencia. -Estoy de acuerdo –asintió Tommy. Steve tapó el recipiente y lo agitó a conciencia. -Preparados –dijo. Nos retiramos a cierta distancia de Steve y nos pusimos en fila. Tommy y Alan estaban muy juntos, pero yo me mantuve un poco apartado, con la idea de tener espacio suficiente para mover los dos brazos. -Muy bien –dijo Steve-. Lo lanzaré todo por los aires a la de tres. ¿Todos listos? Los tres asentimos. -Uno –dijo Steve. Y vi cómo el sudor perlaba la cara de Alan alrededor de los ojos. -Dos –dijo Steve. Y a Tommy se le crisparon los dedos. -¡Y tres! –gritó Steve, al tiempo que sacaba la tapa y lanzaba los papeles bien alto por los aires. Un soplo de brisa empujó los pedazos de papel directamente hacia nosotros. Tommy y Alan empezaron a gritar y manotear salvajemente. Era imposible distinguir la entrada entre los fragmentos de papel. Estaba a punto de empezar a agarrar papeles a voleo cuando, de repente, sentí la urgente necesidad de hacer algo de lo más extraño. Puede parecer una locura, pero siempre he creído que lo mejor es seguir mis impulsos o presentimientos. Así que lo que hice fue cerrar los ojos, extender las manos como si fuera ciego, y esperar que sucediera un milagro como por arte de magia. Como seguramente todo el mundo sabe, cuando uno intenta hacer algo que ha visto en una película, por regla general no funciona. Como cuando intentas derrapar con la bicicleta o elevarte por los aires con el monopatín. Pero muy de vez en cuando, cuando menos lo esperas, todo coincide. Durante un segundo noté cómo los papeles revoloteaban por entre mis manos. Estaba a punto de atraparlos, pero algo me decía que no era todavía el momento. Luego, al instante siguiente, una voz interior me gritó: “¡AHORA!” Cerré rapidísimamente las manos. El viento amainó y los pedazos de papel cayeron al suelo. Abrí los ojos y vi a Alan y Tommy de rodillas, buscando la entrada. -¡Aquí no está! –dijo Tommy. -¡No la encuentro por ninguna parte! –gritó Alan. Dejaron de buscar y levantaron la vista hacia mí. Yo no me había movido. Estaba quieto y en silencio, las manos cerradas con fuerza. -¿Qué tienes en las manos, Darren? –preguntó Steve en voz baja. Me lo quedé mirando, incapaz de responder. Era como si estuviera soñando, como un sueño en el que no podía moverme ni hablar. -Él no la tiene –dijo Tommy-. Es imposible. Tenía los ojos cerrados. -Puede ser –dijo Steve-, pero algo hay en esos puños apretados.

1 el circo de los extraños  

Me llamo Darren Shan. Soy un ''vampiro a medias''. No nací así. Antes era normal. Me gustaba leer historias de terror y ver pelis de miedo....

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you