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CULTIVOS AL LÍMITE


EXPANSIÓN DE CULTIVOS DE SOJA CAUSAN DETERIORO AMBIENTAL EN AMÉRICA DEL SUR

La soja o soya es un producto oleaginoso originario de China. Además de un elevado contenido de aceite, posee singulares propiedades alimenticias por su riqueza en proteínas y constituye, asimismo, una importante materia prima para diversas industrias.

Productores de Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia y Argentina ocupan un total cercano a los 45 millones de hectáreas de soja, con una producción anual que podría llegar a los 118 millones de toneladas en conjunto. La producción de soja se expande alentada por los altos precios internacionales y por la sostenida demanda del principal comprador mundial que es China a la que se suman otros países asiáticos. Una nueva generación de agricultores que buscan altas y rápidas ganancias en corto plazo surgió en el Mercosur pero también enfrentan peligros como el veloz deterioro ambiental por falta de rotación de cultivos y el uso de agroquímicos.


El avance del cultivo de soja provoca el aumento y la expansión de los patógenos del suelo. A pesar de la amenaza que implica el uso excesivo de pesticidas, fungicidas y fertilizantes en un futuro cercano, los productores no tienen en cuenta estos problemas y cada vez son más los que adoptan el método de siembra directa si bien este sistema es muy efectivo en cuanto a que evita la erosión del suelo, no es un buen método para la protección de las plantas. En el caso de la soja, la siembra directa provoca el resurgimiento de las enfermedades, dado que deja las raíces y los tallos infectados con hongos patógenos dentro del suelo hasta el año siguiente. Por este motivo, los productores deben acudir a un uso a un mayor de pesticidas. Entre los problemas ambientales más importantes por sojización se puede destacar: 

Erosión del suelo, asociado al desmonte de zonas boscosas para llevar adelante el cultivo de soja.  Perdida de fertilidad de la capa edáfica.  Contaminación de acuíferos subterráneos por infiltración de elementos contaminantes producto de la sobreutilización de agroquímicos.  Disminución de biodiversidad. Otro problema cada vez mayor de estos cultivos es que se utilizan semillas modificadas genéticamente Roundup Ready, patentadas por Monsanto. Argentina, Brasil y Paraguay se encuentran en la actualidad entre los siete primeros países con cultivos transgénicos en el mundo. La expansión de los cultivos de soja transgénica está causando una contaminación masiva debido al uso intensivo de pesticidas. Esto conduce no sólo a la pérdida de biodiversidad, sino que en países como Argentina y Paraguay también las personas están expuestas a vivir en un entorno similar al de una “guerra química”. Estudios realizados en Argentina y Paraguay muestran mayores tasas de malformaciones en las zonas de producción de soja FUENTE | www.biodiversidadla.org


¿El cultivo de maíz transgénico afecta al ecosistema del suelo?

Un nuevo estudio ha tratado de determinar si el cultivo de maíz transgénico afecta al ecosistema del suelo, concretamente a los hongos micorrícicos, un tipo de hongos que crean relaciones simbióticas con las plantas a través de sus raíces, por un lado éstos obtienen hidratos de carbono y vitaminas que no pueden sintetizar y a cambio, favorecen en las plantas la absorción de agua y sales minerales del suelo. Los investigadores de la Universidad Estatal de Portland (Estados Unidos) analizaron esta relación con el cultivo de maíz transgénico y maíz tradicional, y los resultados obtenidos muestran que es necesario realizar nuevos estudios a largo plazo y al aire libre. Como sabemos, los alimentos se modifican genéticamente para poder soportar las plagas o la acción de los herbicidas, es el caso del maíz Bt que porta genes del Bacillus thuringiensis, bacteria que se ha utilizado como insecticida comercial durante muchos años, y cuya particularidad principal es la producción de toxinas que resultan mortales para los insectos. Se ha estudiado cómo puede afectar al


ser humano, a los animales, pero hasta ahora no se había realizado un estudio en profundidad para determinar cómo podría afectar la modificación genética a los hongos que viven bajo tierra en simbiosis a través de las raíces de las plantas. Los investigadores plantearon la posibilidad de que al tratarse de plantas transgénicas, podría afectar a dicha relación. Los investigadores creían que los hongos podían ser sensibles a los cambios genéticos de las plantas, por ello prepararon el estudio en un invernadero, cultivaron líneas de maíz transgénico y maíz tradicional en un suelo agrícola que contenía hongos micorrícicos, se pretendía simular qué podría ocurrir en un ambiente libre enmarcado en el sistema agrícola tradicional. En la investigación se evaluó la colonización de hongos micorrícicos orbiculares, hongos muy extendidos y cuya presencia es de vital importancia en la vida vegetal pero de una sola especie, la tierra utilizada no recibió ningún tipo de tratamiento y procedía de campos colindantes. Posteriormente se evaluó la relación entre los cultivos realizados y la simbiosis con los hongos, se determinó que la colonización fue menor en las raíces de las plantas de maíz transgénico que en las plantas tradicionales, un indicio de quela genética del maíz Bt podía afectar de alguna manera a los micorrícicos, o lo que es igual, el maíz transgénico afecta al ecosistema del suelo.


Sin embargo, se constató que no existían diferencias en lo que respecta a la biomasa de raíces de ambos tipos de maíz cuando llegó el momento de la recolección. Los investigadores determinaron también que las proteínas Bt no eran directamente tóxicas para los hongos. Como decíamos, la diferencia detectada (una menor colonización) con los cultivos modificados genéticamente, obliga a realizar nuevos estudios, y más sabiendo que cada vez es mayor la extensión del cultivo de alimentos transgénicos y no se sabe a ciencia cierta cómo podrá afectar a largo plazo en la relación simbiótica con los hongos. Es interesante, al respecto, retomar la lectura de los post Mil millones de hectáreas destinadas a los alimentos transgénicosy Brasil podría convertirse en el principal productor de alimentos transgénicos del mundo. Según leemos en el artículo de Eureka Alerte, los investigadores quieren comprender la importancia ecológica que arrojan los datos del estudio y ahora iniciarán nuevos estudios para observar si el patrón registrado se produce igualmente en condiciones de campo, lejos de los invernaderos. El estudio a largo plazo determinará si los cultivos Bt pueden tener un efecto sobre la abundancia y diversidad de hongos micorrícicos orbiculares, como hemos dicho, son de vital importancia para la vegetación. Quizá es la punta del iceberg, del mismo modo


que los insectos han desarrollado resistencia al maíz transgénico, sería interesante saber cómo afectará la simbiosis con las plantas modificadas genéticamente al ecosistema del subsuelo. Foto | Alternative Heat

Uruguay: plantaciones de eucalipto degradan suelos y emiten carbono

A pesar de toda la evidencia científica existente sobre el impacto de los monocultivos de árboles a gran escala, la Convención de Cambio Climático insiste en promoverlos bajo el falso argumento de que las plantaciones pueden aliviar los efectos del cambio climático actuando como “sumideros de carbono”.


Los impactos negativos de los monocultivos de árboles en áreas boscosas han sido bien estudiados y documentados en casi todos los países donde esto ocurre. Sin embargo, se tiende a minimizar el impacto que estos monocultivos causan en las praderas, el principal ecosistema en países como Sudáfrica, Swazilandia, Uruguay, sur de Brasil y amplias zonas de la Argentina, donde el área de tales monocultivos continúa expandiéndose. Esa realidad, explica Carlos Céspedes, un investigador de la Facultad de Ciencias en el Uruguay, es la que lo estimuló a emprender en su tesis de doctorado un estudio con el propósito de evaluar los efectos de la conversión de praderas a cultivo forestal. En un trabajo anterior, este investigador ya había demostrado que el cultivo de eucalipto tiene efectos negativos sobre el suelo de pradera. En dicho estudio, Céspedes había constatado que los monocultivos de eucaliptos producen en la pradera una importante pérdida de materia orgánica y un aumento de acidez, asociados a su vez a la alteración de los valores normales de otras propiedades fisicoquímicas. Los suelos de praderas uruguayas tienen un nivel de acidez (pH) de aproximadamente 6,5 - 6,8 (es decir, catalogados como “ligeramente ácidos”), si bien en el caso de praderas arenosas, éstos valores puede estar en el entorno de 5,5. En el caso de plantaciones de eucalipto en esos mismos tipos de suelos, los análisis mostraron resultados muy por debajo de esos valores, ubicándose en el entorno de 4,5 (valores que los definen como “fuertemente ácidos”). Para comprender la importancia de esa cifra, cabe decir que el pH se expresa en escala logarítmica, por lo que un punto de diferencia de pH (5.5 versus 4.5) es mucho. Pero sobre todo, es necesario saber que un pH de 5 representa un umbral; es decir, que por encima o por debajo de ese valor ocurren cambios significativos en el suelo (que no ocurrirían si el cambio fuera de 7 a 8 o de 3 a 4), tales como cambios en su Capacidad de Intercambio Catiónico o CIC, propiedad muy ligada a la fertilidad del suelo como se detalla más abajo. La acidez fue más alta en la primera capa del suelo (lo que se denomina horizonte A) y si bien disminuyó algo en las capas más profundas (horizonte B), fue igualmente el pH fue igualmente más bajo que en las praderas. La explicación de este notorio aumento de acidez, dada por distintos autores, es la extracción de calcio del suelo en cantidades significativas, el cual es acumulado en la biomasa forestal en forma de cristales (oxalato de calcio). Como era de esperar, el bajo pH alcanzado condujo a un notorio aumento de aluminio en el suelo, en una concentración que puede resultar tóxica para una mayoría de especies vegetales


nativas. Como resultado, ciertas especies de plantas que habitaban esos suelos, ahora –luego de años bajo eucaliptos- se encuentran con que las condiciones del mismo se han vuelto inapropiadas para su supervivencia. Sin embargo, hay especies que sí logran adaptarse a las nuevas características del suelo, como es el caso de la “gramilla brava” (Cynodon dactilon), una especie exótica invasora. Para los microorganismos, estos cambios serían incluso mas graves, debido a que son muy sensibles a los cambios fisicoquímicos del suelo. Este ambiente más ácido es un factor que además contribuye a la proliferación de hongos, en particular, basidiomicetes. Estos hongos generan un entramado de micelios sobre la tierra (el “cuerpo” de los hongos, que se puede visualizar en el campo como filamentos blancos) que inducen a una verdadera impermeabilización del suelo (fenómeno conocido como “water repellency”), que impide que el agua penetre con facilidad hacia la profundidad del mismo. Ello produce una menor infiltración hacia la napa subterránea de agua y un aumento comparativo de la escorrentía superficial, estimulando la erosión del suelo. La disminución de la materia orgánica del suelo responde a varios factores que se interrelacionan entre sí. Entre ellos, es importante destacar que existe una menor incorporación de residuos orgánicos al suelo en una plantación de eucaliptos respecto a la pradera. Los residuos de los eucaliptos permanecen depositados en la superficie y por su naturaleza bioquímica, son más resistentes a la biodegradación. Por otro lado, la disminución se origina también en la “exportación” que realiza la plantación de eucaliptos de la materia orgánica originalmente acumulada en el suelo por la pradera. La drástica disminución de materia orgánica en el suelo redunda en una disminución en la Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC). La CIC expresa la capacidad de retención de nutrientes minerales de un suelo; es decir, determina su fertilidad potencial. La investigación mostró que la CIC disminuyó en el horizonte A por la influencia de los eucaliptos. Esta disminución de la CIC en el horizonte A es por demás grave, ya que es sobre este horizonte del suelo donde se asienta la producción agropecuaria. Al disminuir la materia orgánica y la CIC, no sólo disminuye la fertilidad del suelo, sino que se generan importantes efectos negativos en su estructura, en la aireación y en la actividad biológica, entre otros fenómenos.


Los defensores de la forestación argumentan que la plantación de árboles hasta puede mejorar los suelos, aunque a veces aclaran que esto no sucede en suelos tan bien cuidados, bien manejados, de altísima productividad y tan poco degradados como los excelentes suelos de pradera uruguaya. Pero sostienen que esta mejora del suelo podría verificarse en suelos que no tengan esa excelencia. Sin embargo, otro de los hallazgos importantes en esta investigación es que se demuestra que los monocultivos de árboles también tienen efectos negativos en suelos con historia de uso en otras producciones agropecuarias. Ni siquiera en los suelos arenosos -que según los defensores de la forestación lo único que podría acontecer sería que mejoraran- se ha podido comprobar esto como cierto. De acuerdo con los resultados obtenidos por Céspedes, la forestación sería la peor opción también en este tipo de suelos, ya que en caso de que tales suelos, degradados por actividades agrícolas, fueran abandonados, serían recolonizados por plantas herbáceas –muchas de éstas nativas–, que en un plazo determinado


harían que el suelo mejorara sustancialmente, lo cual no ocurriría si fuesen plantados con eucaliptos. Pero quizás lo más importante de esta investigación, es que demuestra que el cultivo de eucaliptos en suelo de pradera, afecta de forma negativa –y significativa– el balance de carbono existente en el suelo. Uno de los argumentos más utilizados últimamente para justificar los monocultivos de árboles en gran escala es que éstos pueden ser utilizados para mejorar el clima y contrarrestar el efecto invernadero. Se argumenta que a medida que los árboles van creciendo, van tomando carbono del aire en cantidades mayores a las que emiten. De acuerdo con esa óptica, las plantaciones son definidas como “sumideros de carbono”. Sin embargo, esta investigación ha comprobado que esto es falso en el caso de la pradera, ya que ésta es una gran acumuladora de carbono, pero de un carbono totalmente diferente al que pueda acumularse en la biomasa de los árboles. El carbono que acumula la pradera es lo que se denomina carbono estable (sustancias húmicas); se trata de una reserva de carbono que puede mantenerse allí durante cientos o miles de años y que bajo ciertas condiciones, puede continuar en aumento. Este carbono orgánico, que inicialmente se acumulada en la masa viva –sobretodo de las raíces– progresa gradualmente a través de la actividad de los organismos del suelo, hacia complejos orgánicos cada vez más estables. Sin embargo, el laboreo del suelo, el uso de agro tóxicos y la implantación de especies arbóreas exóticas y de rápido crecimiento, destruyen gran parte de esta reserva. Como consecuencia de ello, las praderas invierten su rol de “sumidero” para transformarse en fuente o emisores de CO2. Además, la captura de carbono que realizan las plantaciones durará relativamente poco tiempo en la medida que los árboles sean cortados, utilizados o incluso – como ocurre con frecuencia- que se incendien y liberen todo el carbono a la atmósfera. Al respecto, los promotores del denominado “Mecanismo de Desarrollo Limpio” argumentan que si bien este carbono acumulado por los árboles tiene un tiempo medio de residencia (TMR) bajo, de cualquier modo se trataba de un carbono que ya estaba en el atmósfera (como dióxido) contribuyendo al “efecto invernadero”. Por lo tanto su contribución es igualmente válida dado que no utiliza un carbono nuevo, sino que recicla uno ya existente. Esta opinión podría tener alguna validez si la producción de árboles no tuviera como contraparte una emisión de carbono desde el suelo. Cosa que ha sido demostrada.


La tesis de doctorado de Céspedes demuestra entonces no solo que los monocultivos de eucaliptos degradan los suelos de manera irreversible, sino que además destruyen suelos que actúan como enormes reservorios de carbono. Los promotores de tales plantaciones deberán por tanto inventar nuevas mentiras para promoverlos. ¡Y cada vez les van quedando menos! “Impacto de las plantaciones de eucaliptos en el suelo”, por Teresa Pérez, disponible en: http://www.guayubira.org.uy/plantaciones/Cespedes.html Fuente: Boletín Nº 136 del WRM, noviembre de 2008

Muchas veces, quienes buscan beneficios económicos a corto plazo generan desastres ambientales a largo plazo. En nuestros países, el futuro económico y social se hace aparecer como dependiendo del desarrollo de las plantaciones y de las plantas industriales de pulpa (para papel) sosteniendo que las mismas generarán empleos y más exportaciones. Durante los últimos años el eucalipto, debido a que está siendo plantado tan extensamente, se ha convertido en un símbolo de los grandes monocultivos de árboles en el Sur. Pero ¡ojo!, es incorrecto centrar el análisis en las características botánicas o ecológicas de los eucaliptos. El problema no radica en ninguna especie en particular, con sus características biológicas únicas, sino en como es utilizada. El problema no cambiaría mucho si se tratase de cualquier otro árbol, nativo o exótico, plantado a gran escala para abastecer a la industria y se ha constatado que los impactos de plantaciones a gran escala de pinos, melinas, acacias y otras especies son muy similares a los generados por plantaciones de eucaliptos.


Problemas locales Las plantaciones sustituyen a los cultivos Las plantaciones normalmente sustituyen a cultivos, pasturas o bosques, tanto primarios como secundarios. Debido a su carácter estrictamente comercial, rara vez se instalan sobre suelos degradados, puesto que su objetivo es el crecimiento rápido en corto tiempo, que requieren cierto nivel de fertilidad y disponibilidad de agua. En algunos casos, ocupan áreas escasamente pobladas, donde la propiedad de la tierra está claramente definida en lo legal y socialmente aceptada. En otras áreas, donde la densidad de población es elevada, las explotaciones agrícolas de los campesinos locales pueden verse amenazadas con la cesión de esa tierra, por parte del Estado, a las empresas plantadoras.


Alcanforero (Asia tropical Las plantaciones pueden usurpar tierras utilizadas tradicionalmente por la comunidad en su conjunto. En ocasiones estos predios incluyen tanto tierras como pasturas comunales, cuya desaparición puede forzar a la gente local a sobrexplotar tierras o bosques cercanos. La biodiversidad Impactos sobre la biodiversidad local, provocando fuertes cambios en aquellas especies que, en los ecosistemas naturales, estaban en equilibrio. Algunas especies como el Jabalí (en Argentina y Uruguay) pueden rápidamente transformarse económicamente en plagas a partir de las modificaciones introducidas por las grandes plantaciones forestales. Tales plagas, que incluyen tanto mamíferos, aves e insectos como hongos y virus, pueden afectar tanto a la plantación como a los cultivos agrícolas cercanos e incluso a la ganadería.

La agresividad de estos monocultivos Las raíces de los árboles, en particular de los eucaliptos, suelen extenderse muchos metros de forma horizontal, compitiendo entonces por el agua y los nutrientes con los cultivos linderos. En el noreste de Tailandia, los pobladores locales dicen que una especie de eucalipto (el Eucalyptus camaldulensis) "es egoísta" en el uso de los nutrientes. A ello se agrega la sombra proyectada por los árboles, que hace que los cultivos linderos reciban menos luz y por ende tengan un crecimiento menor. La ocupación y sustitución de bosques por plantaciones puede también dar lugar a problemas sociales, económicos y culturales graves. Los bosques a menudo aseguran a las comunidades locales el abastecimiento de agua y abono para los cultivos, forraje para el ganado, así como verduras, miel, fruta, hongos, fibras, leña, madera para construcción y medicinas, a la vez que en muchos casos constituyen una fuente de valores espirituales. Su desaparición trae aparejados impactos importantes en materia de alimentación, salud, vivienda e ingresos.


Yulán(China)

En algunos contextos sociales, las plantaciones industriales a gran escala pueden generar nuevos puestos de trabajo a nivel local y este es uno de los principales argumentos señalados, tanto por el Estado como por las empresas, para intentar convencer a las comunidades locales a aceptar estos proyectos. Sin embargo, a menudo el desarrollo de las plantaciones resulta en una pérdida neta de empleo a largo plazo. Aunque las cifras varían ampliamente de un lugar a otro y de una fuente a otra, en general parece haber acuerdo en cuanto a que las plantaciones industriales no dan empleo a tanta gente como la agricultura convencional y en particular la agricultura familiar. Los empleos generados son además fundamentalmente de carácter zafral y en particular durante la etapa de plantación. Son pocos los sitios en los que, dadas las condiciones climáticas, se pueda plantar durante los 12 meses del año. Por otra parte, las condiciones de trabajo, salvo excepciones, suelen ser entre malas y pésimas. Los impactos sociales de estas plantaciones pueden dar lugar al desplazamiento (impuesto o voluntarios) de miles de personas. Los grandes proyectos de plantaciones generan también el crecimiento explosivo de los barrios marginales en las grandes ciudades del Sur, aumentando la pobreza, la explotación infantil y la criminalidad. Las exportaciones y la acumulación de riquezas Muchos gobiernos de los países del sur (América Central, Sudamérica, Africa y algunos de Asia creen que sus países mejoran la economía cuanto más exportan; sin embargo esa "manía exportadora " genera graves problemas a nivel nacional.


Un problema es la concentración de la riqueza. Estas plantaciones industriales, que ocupan extensas áreas de tierras fértiles, requieren del apoyo estatal y de grandes inversiones a largo plazo, cuyos montos por hectárea varían entre 600 y varios miles de dólares. En la mayoría de los casos, requieren apoyo en materia de subsidios (ayudas), exoneraciones impositivas (no pago de impuestos), líneas de crédito blando (prestamos de dinero con muy bajos intereses), investigación forestal, construcción de rutas (que las paga el estado, es decir la gente), instalaciones portuarias mejoradas y otros subsidios que son extraídos del conjunto de los habitantes del país. En algunos casos, la población nacional deberá respaldar la construcción de modernas y muy costosas plantas de fabricación de pulpa para papel. Si bien el costo de estas grandes inversiones es compartido por todos los ciudadanos, son muy pocos los que obtienen los beneficios. En realidad, los cultivos forestales ya no son rentables, puesto que si lo fueran no necesitarían de todos los subsidios que reciben del Estado. Pero si a esta situación se agrega la incorporación de millones de hectáreas de nuevas plantaciones en los próximos años, es muy probable que los precios comiencen a descender, incorporándose así la madera a tantas otras de las materias primas que se extraen del Tercer Mundo.

Árbol Coral (Brasil)

Riqueza y Poder: Parientes muy cercanos La concentración de la riqueza conlleva la concentración del poder y el despojo de las comunidades locales. En Tailandia, por ejemplo, las plantaciones industriales son una herramienta eficiente que beneficia a los ricos y perjudica, aún más, a los pobres. Los ricos se apropian de áreas supuestamente "marginales", a medida que la tierra es concentrada y transformada en eucaliptables, los pobladores locales se ven obligados a emigrar a los cinturones de miseria de las grandes ciudades.


La confusión entre bosque nativo y plantaciones (que ya hemos comentado) ha llevado a publicitar las funciones de estas últimas como siendo similares a las del bosque en lo referente al mantenimiento del ciclo hidrológico. Incluso, se ha llegado a afirmar que la plantación de árboles en ecosistemas de pradera mejora el ambiente, puesto que ayudan a regular el ciclo hidrológico. Estas afirmaciones son mentiiiiiiiirrrrooossaaaaassss. En ecosistemas que no han sufrido modificaciones, la vegetación que aparece naturalmente posee características que aseguran el mantenimiento del balance hídrico a largo plazo. La morfología y fisiología de las especies componentes de los ecosistemas locales tienden a estar adaptadas a la utilización más eficiente de la precipitación (lluvia) disponible.

Espinillo (Uruguay, Argenina, Paraguay)

¿Qué problemas generan sobre el agua las plantaciones de árboles?

Soluciones y demandas El futuro de la agricultura y la ganadería pasa por una agricultura moderna que se relacione con la naturaleza y con la gente. Una agricultura verdaderamente sostenible, social y ambientalmente, en la que está prohibida la utilización de agrotóxicos y de transgénicos; que, contrariamente a la agricultura industrial, no se desarrolle en detrimento del medio ambiente.


Miles de personas se manifiestan en Madrid contra el cultivo de maíz transgénico. Un modelo basado en una gestión sana de los recursos locales que beneficie a productores y consumidores y que proteja los recursos de los que depende el conjunto de la humanidad. Millones de explotaciones de todos los continentes demuestran que pueden proveer suficiente alimento, aumentar la seguridad alimentaria, reponer los recursos naturales y generar mejor calidad de vida para las agricultoras y los agricultores, así como para las comunidades locales. La actual industria agraria, basada en un uso intensivo de químicos, genera una espiral de destrucción ambiental, pobreza y hambre. No se conseguirán la seguridad y la soberanía alimentarias a través de técnicas obsoletas como el aumento constante de fertilizantes, pesticidas o cultivos transgénicos que propugna el modelo intensivo y dependiente del petróleo. La agricultura industrial contribuye fuertemente al cambio climático; degrada el suelo y destruye los recursos que son fundamentales para la fijación de carbono, como los bosques y el resto de comunidades vegetales; produce grandes cantidades de emisiones directas debido al sobre-uso de fertilizantes y al aumento de la ganadería intensiva. Es posible cambiar la agricultura y la ganadería para que sea no solamente un emisor de GEI mucho menor, sino también para que se convierta en un sumidero de carbono que nos ayude a revertir la destructiva contribución al cambio climático.


Demandas de Greenpeace La campaña de transgénicos trabaja para que se prohíba toda liberación al medio ambiente deOrganismos Modificados Genéticamente (OMG), tanto comercial como experimental, así como para que se paralicen las importaciones de estos cultivos MG y de sus derivados. Debe decretarse una moratoria contra toda liberación comercial y experimental de OMG mientras no se den las condiciones políticas, legales y técnicas para garantizar la continuidad de la agricultura convencional y ecológica libre de transgénicos. España, como han hecho muchos países en la UE, debe empezar por prohibir el cultivo del maíz MON 810 debido las riesgos de éste para los ecosistemas. Moratoria e iniciativas en otros países Es fundamental que se establezca un sistema de evaluación real de los riesgos ambientales, sanitarios, económicos y sociales de los transgénicos. Éste debe incluir los riesgos a largo plazo, los daños indirectos, debe ser llevado a cabo por organismos públicos independientes y debe ser previo a toda autorización de comercialización. El consumidor tiene derecho a elegir, por ello, Greenpeace trabaja para que se garantice que la trazabilidad y el etiquetado sean tratados con seriedad. Deben establecerse normas de cultivo que garanticen la ausencia de contaminación genética y un mecanismo que obligue a los responsables de las contaminaciones a asumir toda la responsabilidad jurídica de éstas. Más información: - (Resumen en castellano) Cool Farming: Climate impacts of agriculture and mitigation potential - Cool Farming


Biorremediación A las técnicas de biorremediación también se las conoce como medidas biocorrectivas. Consisten en el uso de microorganismos para degradar las sustancias tóxicas, convirtiéndolas, al ser posible, en dióxido de carbono, agua y sales inocuas. Proceso de Bioremediación in situ de agua y suelo

Normalmente los microorganismos utilizan los compuestos orgánicos tóxicos como fuente de carbono, aunque existen otros procesos basados en la degradación sintrófica de los tóxicos. En la degradación sin trófica, también denominada cometabolismo, el microorganismo no utiliza el compuesto tóxico ni como fuente de carbono ni como fuente de energía, sino que obtiene ambos a partir de otras sustancias.


La biorestauración se usa para la eliminación de productos tóxicos presentes tanto en el suelo como el agua. Se puede realizar in situ modificando las condiciones físico-químicas de la zona contaminada incrementando el número de microorganismos capaces de degradar los tóxicos presentes, como su tasa metabólica con el propósito de incrementar la velocidad de degradación de los tóxicos.

Ventajas - No producen polvos tóxicos durante el proceso de limpieza ya que no hay que excavar ni desplazar el suelo contaminado. - Se pueden tratar grandes cantidades de tierra a la vez. 

Desventajas

- Es un proceso lento que puede durar varios años en el caso de que los compuestos se biodegraden lentamente. - No se puede aplicar a suelos estratificados ni arcillosos debido a que estas condiciones no favorecen la buena distribución del aire en la zona contaminada.


Fitorrestauración

Consiste en utilizar cultivos de plantas para eliminar tóxicos presentes en agua y suelo. Las plantas pueden fijar los tóxicos o metabolizarlos tal y como hacen los microorganismos en los procesos de biorrestauración.

Fitorrestauración

Fitoextracción

Es la captación de iones metálicos por las raíces de las plantas y su acumulación en tallos y hojas. Hay plantas que absorben selectivamente grandes cantidades de metales acumulando en los tejidos concentraciones mucho más altas que las presentes en el suelo o en el agua. Este proceso se ha utilizado para eliminar hidrocarburos del agua y del suelo. En la zona contaminada se plantan las especies que previamente se seleccionan. Cuando las plantas crecen se recolectan y se incineran. Las cenizas se pueden lavar para recuperar los metales o bien, pueden confinarse en vertederos de tóxicos, con la ventaja de que ocuparán un espacio mucho menor que el que se usaría si se desechara el suelo contaminado.

Fitodegradación

Es un proceso por medio del cual las plantas degradan compuestos orgánicos. Los compuestos son absorbidos y metabolizados. Con frecuencia producen metabolitos que tienen actividad de fitohormonas (aceleran el crecimiento de las plantas). Se han encontrado plantas que degradan residuos de explosivos, disolventes clorados (como el TCE), herbicidas, etc.


Las plantas también favorecen la degradacación microbiológica en la rizósfera. La flora microbiana del suelo es más abundante en las cercanías de las raíces por lo que los procesos similares a la biodegradación tienen lugar a una velocidad mayor que en el resto del suelo, sin necesidad de estimular artificialmente la actividad microbiana.

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Métodos químicos

Poli etilenglicol-potasa

En este proceso, la tierra contaminada con bifenilos policlorados se mezcla con el reactivo APEG (Poli Etilén Glicol Alcalino) y se caliente a 150ºC durante 4 horas en una retorta. El compuesto policlorado reacciona con el APEG substituyendo los átomos de cloro por residuos de poli etilén glicol. Los átomos de cloro aparecen como ión cloruro. Los gases y los vapores que se producen en el reactor se pasan a un condensador y los no condensables se pasan a un filtro de carbón activado antes de emitirlos a la atmósfera. El agua condensada se usa en el paso de lavado de la tierra tratada. La mezcla de tierra tratada y APEG se envían a un separador donde se recupera el APEG que no reaccionó y se recicla a la retorta. La tierra tratada se lava usando los condensados de la retorta, las aguas de lavado se tratan y se descartan. La tierra tratada se reincorpora a su lugar de origen despúes de comprobar que la concentración de los tóxicos llegó al nivel deseado. Sólo se puede usar para pequeñas cantidades de desechos, ni desechos con concentraciones de los contaminantes mayores al 5%.

Extracción Son procedimientos que se pueden hacer in situ o ex situ, normalmente no degradan el tóxico, sino que lo transfieren del medio contaminado a otro, donde puede ser destruido, utilizando cualquiera método químico o biológico, o bien puede incinerarse o confinarse. Normalmente la transferencia de un medio a otro va acompañada de una reducción considerable del volumen del material a tratar o confinar.

Enjuague del suelo in situ


Es una técnica de descontaminación por Extracción in situ. Consiste en disolver los tóxicos absorbidos en las partículas de suelo utilizando soluciones de lavado. Para lograrlo se perforan pozos de inyección y extracción cuya localización y profundidad depende de las condiciones del sitio. Por los pozos de inyección se introduce agua a la que se puede agregar ácidos (clorhídrico o nítrico), bases (hidróxido de sodio o amoniaco), detergentes, disolventes orgánicos (alcohol etílico) o mezclas de ellos. Por los pozos de extracción se colectan las aguas de lavado, las cuales se tratan para eliminarles los tóxicos extraídos y volverlas a utilizar en la preparación de soluciones de lavado. Las soluciones ácidas y alcalinas se usan para extraer compuestos inorgánicos y orgánicos polares que no se pueden extraer con agua. Los detergentes y los disolventes orgánicos se usan para ayudar en la eliminación de sustancias no polares.

Extracción de vapores

Proceso de extracción in situ. Es el procedimiento de desarrollo reciente que más se ha utilizado en la eliminación de compuestos orgánicos volátiles en sitios superfund.


Frecuentemente la extracción de vapores se combina con biodegradación de tal manera que los tóxicos al ir ascendiendo por el suelo en la Zona No Saturada de humedad, se encuentran con condiciones que favorecen la degradación aeróbica de los compuestos orgánicos. Esto se logra disminuyendo la velocidad de aireación para que los vapores tengan un tiempo de residencia lo suficientemente largo como para que alcancen a degradarse antes de llegar a los tubos de salida. En este caso el procedimiento se denomina biobenteo. Este procedimiento se utiliza en la eliminación de derrames de hidrocarburos aunque su investigación se está ampliando para poder usarlo en procesos cometabólicos como la eliminación de compuestos clorados volátiles con cultivos de metanotrofos y amoniacooxidantes. Para acelerar la eliminación de los compuestos menos volátiles, se ha tratado el incremento de la temperatura de la zona contaminada, inyectando aire caliente y7o vapor, utilizando microondas o introduciendo electrodos y aplicando una corriente eléctrica. También se ha experimentado con la extracción simultánea de vapores y aguas contaminadas para hacer su tratamiento en la superficie. La extracción de vapores se puede usar para tratar tanto suelos como acuíferos contaminados con compuestos orgánicos volátiles y semivolátiles. Es más eficiente en suelos porosos.

Desorción térmica

Es un procedimiento ex situ que consiste en calentar en un horno rotatorio la tierra contaminada extraída por excavación y cribada. El tóxico se evapora y se recolecta, ya sea para reutilizarse o para destruirse. La temperatura de operación, el tiempo de residencia y la forma de aplicar el calor (calentamiento directo con gases de combustión o calentamiento indirecto a través de las paredes) depende de las características del tóxico. Normalmente no se usa este proceso de limpieza con suelos húmedos ya que el agua se evapora en el horno incrementando los costos y complicando la recolección de los tóxicos volatilizados. Se ha utilizado en la limpieza de suelos contaminados con COV (compuestos orgánicos volátiles), COSV (compuestos orgánicos semivolátiles), bifenilos policlorados, hidrocarburos poliaromáticos y plaguicidas. Se ha usado para limpiar suelos de refinerías, coquerías, fábricas de pinturas y sitios de tratamiento de madera.

Técnicas de control Tienen como objeto confinar la contaminación existente en los medios que ya están contaminados evitando que la contaminación se distribuya a otras regiones.


Medidas de control pasivas Consisten en evitar que se presenten lixiviados, que se propaguen las plumas de contaminación en los acuíferos y en desviar corrientes superficiales. Estas medidas se pueden utilizar en conjunto con métodos para eliminar la contaminación tales como el bombeo y el tratamiento. Se pueden construir barreras impermeables, paredes con tortas filtrantes, paredes de mortero o paredes metálicas. Para formar paredes con tortas filtrantes se excava una zanja por debajo de una lechada de bentonita en agua y se rellena de una mezcla de suelo y bentonita. El propósito de excavar bajo la lechada es estabilizar las paredes de la zanja durante la excavación e introducir la bentonita en el suelo formando la torta filtrante. La barrera se construye de tal manera que llegue a una capa impermeable del subsuelo. Las cortinas de mortero son barreras subterráneas que se forman inyectando mortero bien a basa de cemento o a base de plásticos, bentonita o silicato de sodio. Se usan para sellas poros en suelos permeables. Las paredes metálicas se construyen enterrando hojas de metal (láminas de acero) en el suelo y sellando las juntas con finos. También se pueden usar hojas de madera y placas de concreto.


Mejora genética a hongos que degradan compuestos tóxicos de suelos

Como resultado de diferentes actividades humanas tales como la minería, petroquímica, producción de compuestos sintéticos y prácticas agrícolas se han generado y liberado compuestos tóxicos orgánicos e inorgánicos al medio ambiente que afectan suelos y aguas. Muchos de estos compuestos son mutagénicos y/o carcinogénicos, por lo que se ha trabajado en la obtención de nuevas tecnologías para su eliminación, como son los métodos físicos y químicos, los cuales presentan algunos inconvenientes por ser complejos, costosos y destructivos. Ante estas deficiencias, se enfocan los esfuerzos hacia tecnologías ambientalmente amigables y de menor costo; la biorremediación se convierte en una alternativa viable y adecuada para la descontaminación de suelos.


La biorremediación es una tecnología que utiliza el potencial metabólico de los microorganismos del suelo para la degradación de los compuestos tóxicos en sitios contaminados. El uso de la microbiota nativa es de gran interés debido a que estos microorganismos son los más adaptados al entorno por contar con sistemas enzimáticos más eficientes para poder utilizar estos compuestos como fuente de carbono y energía, y así producir compuestos inocuos o incluso llevarlos hasta la mineralización. La expresión de las poblaciones capaces de degradar compuestos tóxicos debe ser estimulada a través de la estandarización de condiciones que favorezcan su crecimiento y actividad metabólica, para lo cual hay que tomar en cuenta varios factores como son la humedad, aireación, algunos nutrientes y pH, entre otros. Sin embargo, cuando la microbiota natural no muestra la capacidad de degradar de manera eficiente los compuestos contaminantes, se puede hacer uso de la bioaumentación, utilizando algunos microorganismos exógenos caracterizados, que cuenten con la capacidad de degradar este tipo de compuestos de manera eficiente y además contribuyan a acelerar los procesos de degradación. El cultivo sólido ha mostrado una gran efectividad para la remoción de compuestos tóxicos del suelo. En este método los residuos agroindustriales como el bagacillo de caña, la paja de trigo y el rastrojo de maíz, entre otros, son adicionados al suelo


en pequeñas cantidades para estimular el crecimiento de la microbiota aerobia presente en el suelo contaminado, ya que le confieren porosidad al suelo facilitando la transferencia de oxígeno necesaria para el crecimiento de la población microbiana. Además, por sus características, estos residuos sirven como fuente de carbono alterna y como soporte para el crecimiento de los microoganismos estimulados o bioaumentados en un sistema de biorremediación. Por las ventajas que presentan microorganismos en Biotecnología Ambiental, en el Centro de Investigación en Biotecnología Aplicada-IPN, Tlaxcala, nos hemos dedicado al aislamiento y caracterización de microorganismos de suelos contaminados, los cuales son seleccionados con base en sus capacidades degradativas y son acondicionados en el laboratorio en cultivo sólido para usarlos como inóculo en procesos de biorremediación de suelos contaminados. Parte de la investigación está enfocada al mejoramiento genético de hongos filamentosos aislados de suelos contaminados para hac erlos más eficientes en su metabolismo para la degradación de compuestos altamente recalcitrantes y tóxicos.

Por

las

ventajas

que

presentan

estos

hongos

sobre

otros

microorganismos, son una alternativa viable para aplicarlos como acelerador en los procesos de biorremediación por bioaumentación. Por otro lado, trabajamos en la obtención de consorcios microbianos formados por hongos y bacterias, los cuales son adaptados a cultivos sólidos para usarlos como inóculo en procesos de biorremediación de suelos agrícolas, los cuales están impactados por agroquímicos como los pesticidas y fertilizantes. Dra. Diana Verónica Cortés E., Investigadora, SNI, En el Instituto Politécnico Nacional. Líneas de investigación en Biotecnología Ambiental y Biorremediación y biodegradación de compuestos xenobióticos.


Bibliografías Diseño e imagen Jesús Adán Lara Fernández

Artículos

Jesús Adán Lara Fernández

Carmina Margot Quintero Naranjo

Nora Hilda Alonso Santos

Lázaro Hernández Hernández

José Luis De la Cruz Solís

Martha Marcos Santiago


cultivos al limite