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EL BOLILLO DURO Hola gente, espero que se encuentren bien, deseo también que pongan atención en el texto desde principio hasta el final, esta es una situación real, incluí mi reflexión sobre lo que ocurrió, cada quién es libre de tener su conclusión. Espero y les guste, un granito de arena que siento me hizo mejor persona...Insisto, pongan total atención a todo, pero más al final. EL BOLILLO DURO ¿Qué me querría decir Dios con la escena que presencié esta mañana? ¿Qué mensaje deseó darme para que interpretara?... Creo que lo comprendí, tenía que llegar a tanto pues mi ceguera no me dejaba ver más allá del espejo, de lo que me faltaba, de mis caprichos y lujos, dejé de sentir pues me dedicaba solo a mí, y no digo que sea malo eso, pero hacerlo en exceso por supuesto que daña a la persona, me dedicaba a incrementar las sobras materiales que Dios me había dado, no para quedarme con ellas, sino para compartirlas con los demás. Hoy, comenzaré de nuevo a compartir esa lección que me dio Dios para transformar mi manera de ver las cosas. Les cuento la historia, tal como la relaté en mi diario: Esta mañana, 21 de Septiembre llegué a las 8:00am al hospital infantil, como mi hora de entrada es a las 8:30am decidí quedarme en la sala de espera del área de Urgencias en una silla a orillas de la puerta principal, solo para pasar el tiempo, para ver caer la lluvia en la acera. Escuchaba música, pero no se me hizo prudente hacerlo en ese lugar por lo que apagué mi reproductor. En la sala varias escenas se congeniaban para crear la típica película del hospital: Madres desesperadas porque no atendían a sus hijos, la cara de los niños enfermos, bebés llorando, los guardias conversando; alegría, molestias, entre tantas cosas más. De pronto mi mundo se cerró, se congeló, mis ojos se dirigieron de manera discreta a una zona en particular: A escasos metros de mí, se sentó un joven de aproximadamente 22 años, aspecto menonita, se


notaba un poco cansado y asemejaba que había pasado la noche en vela. Lucía cabello desaliñado, un poco largo, con una playera blanca y un pantalón negro, además de una gorra que tapaba un poco de su despeinado cabello. En sus manos traía un vaso de café y una bolsa de plástico. Se sentó, abrió la bolsa y sacó un bolillo de pan blanco, sin azúcar, sin queso, sin jamón, sin nada. Comenzó a comerlo de una manera desesperada, al principio me sorprendí, luego pensé que se atragantaría, el bolillo parecía estar duro. De un momento a otro mi corazón se ablandó y mis ojos se mojaron, pensé: "quizá el joven tiene un familiar internado y no ha comido en días porque no tiene ni un quinto, es por eso la manera que come". Lo hacía sin temor al qué dirán, lo hacía con tantas ganas como si fuese si primer y último pan que comería. Al fin lo terminó; ni tarde ni perezoso sacó otro pan de la bolsa y comenzó a comerlo con el mismo fervor que el pan anterior, pero a la segunda mordida, se detuvo, miró el bolillo y a masticadas lentas, como disfrutando del pedazo que tenía en la boca, dejó el resto de pan en la bolsa de plástico. Confieso que en ese momento mi corazón se partió y estuve a punto de derramar más de una lágrima por todo lo que me pasó a la cabeza: "quizá dejó de comerlo porque sería lo único para comer en ese día y tal vez en el siguiente también" Envolvió la bolsa con el pan dentro y la guardó, se estuvo algunos minutos pensativo y cabizbajo aún disfrutando con sus ojos llorosos el último sorbo de café que le quedaba, para luego salir del hospital aún con la lluvia que caía. En cuanto el salió, mi mente se llenó de recuerdos: "¿cuántas veces he dejado mi plato lleno de comida?, ¿cuántas veces he comido solo por vicio? ¿cuántos bocados en verdad eh disfrutado y agradecido?" Eso y muchas cosas más. En ese momento solo me bastó decir "Gracias Dios Mío, me siento un inútil por no aprovechar las cosas que me brinda la vida, me siento despreciable por no valorar las cosas que con tanto esfuerzo me da mi familia, me siento mal agradecido por no apreciar las cosas que en verdad tienen un valor" Con un nudo en la garganta, me dirigí al área donde comenzaría mi labor.


Comparto esta experiencia no para que me comprendan, ni para que me compadezcan o les dé lastima el joven, mi intención es que, al igual que él, valoren cada bocado que Dios regala en ésta vida, cada oportunidad para crecer, que nos traguemos la alegría a montones como lo hizo él para estar bien con nosotros mismos, pero dejar la mitad para después, porque................ viene lo hermoso de la historia, y créanme que cuando lo vi..........lloré.............................. ¿Saben qué?....El bolillo, ese que guardó el joven, el que yo creí que sería su alimento después, ese bolillo fue disfrutado con tal gusto por alguien más!!!!!!!

JESÚS LEAL


EL BOLILLO DURO