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Independencia

15 de septiembre

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l 15 de septiembre celebramos la independencia. Y casi siempre la celebramos mal. Porque la independencia no se puede celebrar únicamente como una realidad pasada. Hay que celebrarla siempre como proyecto. Así la celebraron aquellos ya lejanos padres de la patria que querían pasar de súbditos a ciudadanos, de sociedad de castas a sociedad de iguales, de esclavitud legal a libertad real. Un país no es realmente independiente cuando no tiene un proyecto sólido de desarrollo solidario de su ciudadanía. Ni celebra adecuadamente su independencia cuando pone más énfasis en los discursos y en la propaganda que en los proyectos reales de desarrollo. Quienes defienden la soberanía nacional ante el juez Eloy Velasco de España olvidan que soberanía democrática implica hacer justicia dentro de El Salvador. Y que en un mundo interdependiente, ningún país es absolutamente soberano. Los derechos humanos, por poner un solo ejemplo, constituyen un valor supranacional del que no pueden prescindir los Estados alegando su soberanía. Nuestra propia Constitución da pie para esto cuando afirma que “El Salvador reconoce a la persona humana como el origen y el fin de la actividad del Estado”. En otras palabras, la persona es mucho más importante que cualquier valor abstracto derivado de la nación, como puede ser la soberanía nacional. El derecho a la vida aparece como el primer derecho de la persona, y si el Estado no lo protege, falla. No es soberano porque es incapaz de defender el valor más importante de la persona a cuyo servicio debe estar. Esto evidentemente sirve para los crímenes del pasado y sirve también para los crímenes del presente. La ola delincuencial actual, que viola impune y sistemáticamente los principales derechos y garantías de la persona, atenta contra la soberanía nacional. Y en ese sentido, mientras la impunidad siga reinando, tanto en el presente como en el pasado, podemos decir que nuestros Gobiernos, los pasados y el presente, son poco capaces de defender la soberanía nacional. Porque soberanía es garantizar la vida, la seguridad, el trabajo, la justicia y la paz. Y nuestras garantías son demasiado débiles.

¿Es válido en este contexto celebrar la independencia? Sí, pero en la medida en que la celebración vaya acompañada de un proyecto real de lucha contra la injusticia, el hambre y la impunidad, entre otras plagas. No es malo recordar que el fracaso en la defensa de la vida es más que suficiente para decir que en ese aspecto somos un Estado fallido. Y es mejor reconocer lo doloroso de la realidad, para poder después superarla, que taparnos los ojos y decir que el problema es de maras, de narcos, de grupos particulares, pero no nacional. Si en otros muchos aspectos no somos un Estado fallido es más gracias a la calidad de nuestra gente que al trabajo de nuestro liderazgo político o económico. Los pescadores de La Pirraya le han dado una verdadera lección a las instituciones salvadoreñas sobre lo que puede lograr nuestra gente a partir de ella misma, sin mayor ayuda oficial o privada, al menos en la mayor parte de sus esfuerzos, hasta llegar a este momento en que han tocado las fibras más hondas del salvadoreño esforzado. Son nuestros emigrantes pobres con sus remesas los que le dan un respiro a nuestra economía, más que el liderazgo nacional. Es la gente buena y sencilla, campesinos, empresarios con conciencia social, obreros fieles a su trabajo, profesionales decentes, los que mantienen al país a pesar de la charlatanería y la ineficiencia social incrustadas en las capas del liderazgo político y económico. Soberanía es, entonces, servicio a la gente. El pensador ilustrado Jovellanos decía que “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. No es cierto. Los salvadoreños y salvadoreñas nos merecemos mejores gobiernos que los que hemos tenido hasta el presente. Mejores aplicadores de la justicia, mejores investigadores del delito, burocracias más ágiles, legisladores más conscientes de las necesidades de la gente, gobernantes con mayor capacidad de diálogo, y decisión más radical de poner al Estado salvadoreño al servicio de quienes todavía carecen de derechos básicos en el campo de la salud, la educación, la vivienda o la seguridad personal y social. Eso es soberanía nacional, y eso significa el 15 de septiembre. José María Tojeira

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Independencia

La independencia Nacional de HOY

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Sobre este tema, Ignacio Ellacuría planteaba que la independencia de las naciones, como la libertad de las personas, se hace día a día, se conquista hora a hora y se puede perder en cualquier momento. Sostenía también, que “la independencia nacional cobra características distintas en cada coyuntura de la historia y, por eso, cada conmemoración de la gesta independentista ha de ser diferente: diferente en el recuerdo de lo que fue aquel primer 15 de septiembre, diferente en el análisis de lo que es esa fecha hoy, diferente en lo que ha de proponerse la patria como tarea futura para llegar a ser cada vez más una patria libre”. En este último punto queremos poner nuestra atención: ¿Cuáles son las tareas o luchas más importantes que tiene nuestro país para ser una patria más libre? A vuela pluma podemos mencionar al menos cinco: libertad de la pobreza, libertad de la inseguridad, libertad de la injusticia, libertad para desarrollar el potencial humano propio y libertad para acceder a un trabajo digno. Expliquemos, brevemente, cada una de ellas: 1. En primer lugar, la pobreza de los salvadoreños y salvadoreñas es uno de los grandes obstáculos para lograr un nivel de vida digno y hacer que los derechos humanos sean una realidad. En El Salvador persisten elevados niveles de pobreza y déficits sociales. De acuerdo al Informe sobre Desarrollo Humano El Salvador 2010, alrededor de 4 de cada 10 hogares salvadoreños son pobres; la escolaridad promedio apenas alcanza los 6 años, y la tasa de analfabetismo de las personas de 10 años o más es del 14%. Del total de la población que se enferma en el país, el 40% no recibe servicios de salud, y aproximadamente solo el 20% de la población tiene algún seguro de salud. Del total de la población económicamente activa, solamente el 18% es cotizante

del sistema de pensiones. Estos datos, entre otros, exige un compromiso ineludible: la lucha contra la pobreza, que no solo no permite el desarrollo de la gente, sino que causa muerte lenta a un buen número de salvadoreños al privarles de una adecuada alimentación, salud, educación, vivienda y trabajo. La conquista de esta libertad comienza poniendo en el centro del proceso de desarrollo a las mayorías empobrecidas; liberándolas del desempleo, el subempleo, los bajos salarios y la exclusión social. 2. En segundo lugar, la tasa promedio de homicidios según datos de Naciones Unidas, en El Salvador la tasa es de 70 por cada 100,000 habitantes, cuando el promedio mundial es de 8.8 por cada 100,000. Esos son niveles de epidemia, según los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS): cuando hay más de nueve asesinatos por cada 100,000 habitantes ya existe una epidemia. Por otra parte, el 90% de la población salvadoreña se siente insegura en los lugares públicos; el 63% evita ciertos lugares de recreación; el 40% limitó lugares de compra; el 37% ha dejado de acudir a espacios de recreación; y el 14% ha sentido necesidad de cambiar de colonia. Qué duda cabe entonces de que nuestra sociedad necesita liberarse del temor, de las amenazas y de tanto homicidio provocado por el crimen organizado y el narcotráfico. 3. En tercer lugar, sin el estado de derecho y una administración de justicia imparcial, las leyes sobre los derechos humanos no son sino letra muerta. En El Salvador la administración de justicia sigue siendo difícil debido a la escasa capacidad institucional. Lo hemos visto recientemente en el caso jesuitas. El recurso a un tribunal internacional ha sido la consecuencia de la incapacidad de hacer justicia localmente. En los casos emblemáticos de violación a los derechos humanos, solo se ha hecho un remedo de justicia. Necesitamos,

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l 15 de septiembre se conmemora en El Salvador y en los demás países de Centroamérica, 190 años de la fecha en que los pueblos centroamericanos se liberaron del dominio español en 1821. Como es costumbre las autoridades de Gobierno han preparado una serie de actividades culturales, educativas y cívicas para recordar ese acontecimiento. Por lo general, las celebraciones son más de lo mismo año con año: desfiles estudiantiles y militares, discursos retóricos, y concentraciones masivas. Sin quitarle mérito a ese modo de conmemorar, no hay que eludir el tema de fondo, es decir, los desafíos que enfrenta la independencia nacional hoy.


Independencia

pues, liberarnos de la impunidad y la arbitrariedad. Y eso implica posibilitar que el derecho y la justicia se junten. Uno de los principales componentes de los Acuerdos de Paz fue el fortalecimiento del sistema de justicia; no obstante, a casi 20 años de esos acuerdos, los resultados de las reformas distan mucho de los objetivos perseguidos. La confianza depositada en ese órgano poco a poco se ha venido deteriorando, debido a la permanencia de elevados índices de impunidad, así como a las crecientes denuncias y casos de corrupción que involucran a magistrados, jueces y fiscales. 4. En cuarto lugar, los salvadoreños y salvadoreñas requieren libertad para poner a producir todo su potencial individual; pero eso implica que las personas deben tener acceso a la igualdad de oportunidades para desplegar ese potencial y participar equitativamente en todas las esferas de la sociedad. En este punto hay que recordar que la Constitución Política de nuestro país identifica a la persona humana como el origen y fin del Estado. En consecuencia, hay un compromiso político de garantizar a la población al menos la salud, la nutrición y la educación por sus efectos positivos, directos o indirectos, en el capital humano. Ignacio Ellacuría, con una visión éticopolítica de más largo plazo hablaba de una civilización de la pobreza, donde ésta ya no sería la privación de lo necesario y fundamental para las mayorías, sino “un estado universal de cosas en donde está garantizada la satisfacción de las necesidades fundamentales, la libertad de opciones personales y un ámbito de creatividad personal y comunitaria que permita la aparición de nuevas formas de vida y cultura, nuevas relaciones con la naturaleza, con los demás, consigo mismo y con Dios”. 5. Finalmente, necesitamos la libertad para desempeñar un trabajo decente, es decir, lograr que todas las personas en edad de trabajar y con voluntad de hacerlo tengan un trabajo que ofrece una remuneración justa, protección social para el trabajador y su familia, buenas condiciones y seguridad en el lugar de trabajo, posibilidad de desarrollo personal y reconocimiento social, así como igualdad en el trato para hombres y mujeres. Si se quiere hablar de la independencia nacional hoy, con responsabilidad y seriedad, es ineludible encarar estos desafíos. Carlos Ayala Ramírez

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P. Alejandro Solalinde, director y fundador del albergue “Hermanos en el Camino” en Ixtepec, Oaxaca, México y Amparo Marroquín, UCA, El Salvador.

La necesidad es mayor que el temor. “Los migrantes son vistos solo como mercancía”, dijo el sacerdote mexicano Alejandro Solalinde, argumentando que los grupos delincuenciales se los disputan, violando sus derechos ante la mirada indiferente de las autoridades. El religioso quien visitó El Salvador para ofrecer varias ponencias sobre su experiencia en el tema de migración, expresó: a diario recibimos a cientos de migrantes centroamericanos y de otras latitudes de la región sur, que encuentran en nuestro albergue un oasis en su travesía hacia tierras estadounidenses. Solalinde ha denunciado sin empacho a las autoridades mexicanas por su tibieza e indiferencia para hacer valer los derechos humanos de los migrantes y ha declarado que, muchas veces, son estas mismas, las responsables de violaciones, robos y que están en conviviencia con los criminales, por permitir las ofensas y callar ante ellas, “sin la complicidad de las autoridades no pasaría lo que pasa”, enfatizó. Asi mismo, ha señalado sin sutilezas a los grupos delincuenciales que secuestran, roban, extorsionan y asesinan a los indocumentados que atraviesan territorio mexicano para llegar a Estados Unidos. En este contexto, el sacerdote y sus colaboradores han sido amenazados de muerte en repetidas ocasiones. “Es un imán para la polémica”; dijo Amparo Marroquín, al presentarlo ante el público. La directora del decanato de post-grados de la UCA, señaló que Solalinde desestimó coordinar una parroquia y se ha ganado insultos y amenazas por su trabajo a favor de los migrantes. El mexicano expresó que ahora hay un despertar de la sociedad para defender a ese sector que solo refleja la falta de oportunidades que viven en sus países y por eso se ven obligados a buscar un mejor nivel de vida, sin reparar a los peligros a los que se exponen porque la necesidad es mayor que el temor. Nota Co-Latino septiembre 21


Realidad Nacional

Democracia y paz a la salvadoreña Este miércoles 21 de septiembre se conmemoró en diversas partes del mundo, el Día internacional de la paz. En la ciudad de Ayacucho, Perú, por ejemplo, se realizó una marcha en la que participaron autoridades de la misma, estudiantes y población en general. En Caracas hubo encuentros de jóvenes en la Universidad Central de Venezuela y en la plaza Los Palos Grandes; también se entregaron armas de juguete a cambio de medallas simbólicas de promotores de paz. En el municipio Emiliano Zapata, Estado de Hidalgo en México, igual; la juventud y la niñez, se comprometieron a generar conciencia entre la gente de que la convivencia pacífica es producto del desarrollo. Y en nuestro país, a casi veinte años del fin de la guerra, ¿cómo se recordó tal efemérides?

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uién sabe si, al menos formalmente, alguno de los órganos estatales hizo algo; no se ha oído nada al respecto. Pero sí se supo que en diversos sitios del territorio nacional, jóvenes estudiantes y de comunidades realizaron actividades artísticas y culturales, además de expresar su sentir alrededor de esta celebración. En Chalchuapa, uno de ellos -Luis Mario Castellanos- afirmó que con la actividad que estaban realizando “la juventud y la niñez expresa su voluntad por construir por la paz”. ¡Qué bien! Porque el escenario que vemos o escuchamos en las noticias al caer la noche o en las mañanas, nos sirve para reflexionar sobre lo lejos que estamos del lema que Naciones Unidas utilizó este año, en el marco de la trigésima celebración de este día. “Paz y democracia: ¡haz que tu voz se oiga!” proclamó el organismo internacional -aunque no estaría de más que Naciones Unidas dejara oír la voz de haitianos y somalíes y la recogiera con seriedad. Al voltear la vista hacia nuestro país, el real no el de la ilusión vendida en cada campaña electoral, de inmediato nos vienen a la mente los versos lapidarios de Luis Eduardo Aute: “Arte, poesía, belleza... ¡Qué extrañas palabras! ¿Serán un conjuro? Hoy cualquier cerdo es capaz de quemar el edén por cobrar un seguro”. ¿Por qué? Pues porque democracia y paz, también son palabras extrañas en una tierra como la nuestra. Una tierra ensangrentada donde hubo una lucha repleta de sacrificios, que incluyeron hasta la entrega de valiosas

vidas conocidas y anónimas, para cambiar lo esencial de una situación excluyente e injusta para las mayorías populares. ¿Y qué tenemos después de esa participación de gentes bondadosas, porque eran buenas y querían el bien común, mediante la cual se aspiraba garantizar el respeto irrestricto de los derechos humanos de todas y todos? Entre tantas historias que no deberían ocurrir a estas alturas, a casi veinte años del fin de la guerra, tenemos la de un padre que en defensa de su hija mató a un delincuente dirigente de una mara quien -después de secuestrarla- estaba abusando sexualmente de ella. La de los criminales que decidieron vengar a su “jefe” y asesinaron a la madre de la joven ultrajada, mientras el papá se encontraba en prisión. Y la de una fuerza policial regañada por la juez que conoció el caso, debido a su actuación “deplorable” al no intervenir diligentemente y dejar solas a las víctimas en medio de esa situación. ¿Cuándo ocurrió eso? Hace escasos doce días, el miércoles 14 de septiembre, inició el calvario de esta gente. ¿En alguna zona residencial de San Salvador o de otra gran ciudad? ¡No! ¿Entre personas adineradas? Menos. Al igual que otros muchos hechos criminales que a diario abaten a tantas familias, la tragedia de ésta se desarrolló adentro de El Salvador profundo. Ese El Salvador donde habitan las mayorías populares que sobreviven en condiciones máximas de vulnerabilidad por la pobreza, la inseguridad y la violencia. Ese país donde la “cacareada“ democracia” sólo ha servido y sirve

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para que la disfruten las élites económicas, gobernantes y partidistas, mientras el mal común crece y se extiende afuera de su exclusivo edén. Afuera de ese paraíso terrenal, según datos de la Policía Nacional Civil (PNC) -que no son del todo confiables por diferir de los del Instituto de Medicina Legal (IML), que depende de la Corte Suprema de Justicia- el año pasado asesinaron a 3,985 personas, pero según el IML el luto contable en los hogares salvadoreños alcanzó las 4,005 víctimas. Veinte más. Y a principios del 2011, meses después de conocida la diferencia, el IML hizo caer en la cuenta de que no se consideraron las personas que morían en los hospitales semanas después de ser atacadas; al hacerlo, el número de víctimas aumentó en setenta. Decenas más, decenas menos… El caso es que esas dos entidades discutieron públicamente, mientras la población víctima permanecía angustiada. Pueden ser once o trece homicidios diarios, pero no es esa la esencia del problema. Siempre según el IML, la epidemiología de la muerte violenta en El Salvador entre el 2005 y el 2010 alcanzó las 22,803 víctimas; un promedio de 3,800 por año. Con una población de cerca de cinco millones setecientos cincuenta mil habitantes en el 2007, el porcentaje fatal asusta: arriba del 0.06% de ese total por año, y en el acumulado del período casi el 0.40. Si a eso se agrega que entre 1995 y 1997 -según datos del Consejo Nacional de Seguridad Pública publicados en 1998- el promedio anual fue de más de siete mil cuatrocientos homicidios dolosos, ¿de qué paz se habla en el país? ¡Ese es el gran problema! Desde enero hasta el 12 de septiembre, en este año han ocurrido 2,971 homicidios; noventa y uno

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más que durante el mismo período del 2010. Ante eso, el Subdirector de Investigaciones de la PNC -Howard Cotto- dijo: “No debemos dar la impresión de que la delincuencia nos gana la batalla, porque eso lleva a la gente a postrarse y a desanimarse”. Y este mismo jefe policial informó, precisamente en el Día internacional de la paz, que en la institución habían recibido otras cinco “alertas rojas” solicitadas por el juez Eloy Velasco, de la Audiencia Nacional de España, y emitidas por la Policía Internacional o INTERPOL. Anunció, además, que las habían enviado a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) para que decidiera si se capturaba o no a cinco militares salvadoreños, acusados de participar en las ejecuciones de Julia Elba Ramos, su hija Celina y seis sacerdotes jesuitas hace casi veintidós años. El jefe máximo de la PNC es el Presidente de la República; quien hace unos meses dejó clara su posición ante esto que ya se veía venir, al ser entrevistado por Víctor Flores García. “¿Usted extraditaría a los militares que son procesados en España por el caso de los jesuitas?”, le preguntó en junio el periodista salvadoreño radicado en México. Y Mauricio Funes contestó contundente: “Con o sin amnistía, si la orden de detención decretada por el juez Eloy Velasco de la Audiencia Española se hace efectiva en el país, esos jefes miliares van a tener que ser detenidos por la Policía, siguiendo un procedimiento que viene desde la INTERPOL y vamos a tener que solicitar la autorización de la Corte Suprema de Justicia para decidir si se pueden o no extraditar. Así es”.  Entonces, si Funes dijo que consultaría a la CSJ sobre la extradición y no sobre otro asunto, ¿es un acto de desobediencia el del comisionado Cotto decir que la Corte


deberá decidir la captura o no de estos militares? ¡Seguro que no! Nadie se atreve a eso en el actual Gobierno. Cotto está con el cambio, pero no ese que se ofreció en la campaña electoral; es, más bien, el cambio de la opinión presidencial para avalar una impartición discrecional de una muy débil “justicia”. ¿Por qué? Pues porque antes, cuando en junio fue entrevistado por Flores García, Funes pensaba distinto y la ley le daba la razón. Según el artículo 327 del Código Procesal Penal salvadoreño, la Policía Nacional Civil detendrá “a una persona, aun sin orden judicial” si existe -entre otras causas- “difusión o circular roja de instituciones policiales internacionales”. Esta norma sigue siendo la misma; la posición de Funes, ya no.

contrario- con su proceder previo en este y otros casos sólo ha contribuido a extender en nuestra sociedad el mal común de la impunidad, con lo que ello conlleva para favorecer el crecimiento de la inseguridad y la violencia. Pudiera haber guardado un prudente silencio. Pero no. Pidió un voto de confianza para la CSJ y dijo que aceptaba la resolución, que es ilegal, del organismo mediante la cual favoreció a los nueve militares el miércoles 24 de agosto. Luego, ante las otras cinco “alertas rojas” recién venidas, el Arzobispo metropolitano pidió -el domingo 26 de septiembre- “que nadie presione la justicia y que los magistrados hagan justicia libremente como tiene que ser”. ¿Por qué estar tan seguro de que “harán justicia”, cuando es fácil conocer su trayectoria?

¿Es eso democracia sustantiva y plena? ¿Se está contribuyendo, así, a garantizar una paz sólida y duradera? En realidad, no. Porque el camino hacia la paz inicia donde termina la impunidad. “Que nadie se haga ilusiones -afirmó Juan Pablo II- de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad, verdad, justicia, y solidaridad”. Por eso, llama la atención que el arzobispo de San Salvador -Monseñor José Luis Escobar Alas- haya declarado sobre las posibles capturas de los militares acusados de participar en las ocho ejecuciones dentro de la UCA hace casi veintidós años, lo siguiente: “Nosotros vamos a estar a favor de lo que la Corte resuelva, (si los extradita) vamos a apoyar a la Corte en cualquiera de las circunstancias porque pensamos que habrá buscado el bien común”.

Que no nos quepa ninguna duda. Son éstas la democracia y la paz hechas a la medida de los poderes económicos, políticos y militares en El Salvador para los que -de nuevo citando a Aute- “no hay más patrón ni más ley ni más Dios ni más Rey, que el maldito dinero”. El goce de la democracia y la paz verdaderas, se le ha negado históricamente a las mayorías populares y se lo siguen negando. Reina la impunidad, y reina la ambición del dinero, raíz de todos los males según el Nuevo Testamento. Por eso, no queda de otra. En sintonía con el lema del recién pasado Día Internacional de la paz, en El Salvador riesgoso que habitamos son las víctimas de la exclusión, la violencia y la impunidad tradicionales, quienes deben hacer que su voz sea escuchada y sus demandas satisfechas. Benjamín Cuellar 26 de septiembre

Esa fue su decisión cuando se emitieron las primeras nueve “alertas rojas”, siendo así que a la mayoría de esa Corte no le interesa buscar eso último y que -por el

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El ensayo


Leonardo Boff

¿Qué motivó el 11 de septiembre? Habría que ser inhumano para no condenar los ataques del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas y el Pentágono por parte de al-Qaeda, y sería cruel quien no mostrase solidaridad con las más de tres mil víctimas del acto terrorista.

Dicho esto, tenemos que ir más al fondo de la cuestión y preguntarnos: por qué sucedió este atentado minuciosamente organizado. Las cosas no ocurren simplemente porque algunos enloquecidos se llenan de odio y cometen tales crímenes contra sus oponentes políticos. Debe haber causas más profundas que, si persisten, seguirán alimentando el terrorismo. Si miramos la historia de más de un siglo, caemos en la cuenta de que el Occidente como un todo, y particularmente los Estados Unidos, han humillado a los países musulmanes del Medio Oriente. Controlaron sus gobiernos, se llevaron su petróleo e implantaron inmensas bases militares. Dejaron tras de sí mucha amargura y rabia, caldo de cultivo para la venganza y el terrorismo. Lo terrible del terrorismo es que se apodera de las mentes. En las guerras y las guerrillas se necesita ocupar el espacio físico para triunfar efectivamente. En el terror, no. Basta ocupar las mentes, distorsionar el imaginario e introyectar miedo. Los estadounidenses ocuparon físicamente el Afganistán de los talibanes e Irak, pero los talibanes ocuparon psicológicamente las mentes de los estadounidenses. Desgraciadamente se cumplió. Se realizó la profecía que hizo Bin Laden el 8 de octubre de 2002: “Estados Unidos nunca más se sentirá seguro, nunca más tendrá paz”. Hoy es un país rehén del miedo que se ha difundido. Para no dar la impresión de que soy antinorteamericano, transcribo aquí parte de las palabras del obispo de Melbourne Beach (Florida), Robert Bowman, quien antes de ser obispo había sido piloto de cazas militares y realizó 101 misiones de combate en la guerra de Vietnam. Escribió una carta abierta al entonces presidente Bill Clinton, quien ordenó el bombardeo de Nairobi y Dar

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Estados Unidos, han humillado a los países musulmanes del Medio Oriente. Controlaron sus gobiernos, se llevaron su petróleo e implantaron inmensas bases militares”. es-Salam, donde las embajadas norteamericanas habían sido atacadas por el terrorismo. Su contenido es aplicable también a Bush, quien llevó la guerra a Afganistán y a Irak, guerra continuada por Obama. La carta, todavía actual, fue publicada en el National Catholic Reporter del 2 de octubre de 1998 con el título: “¿Por qué es odiado Estados Unidos?” (Why the US is hated? ) y dice así: “Usted ha dicho que somos blanco de ataques porque defendemos la democracia, la libertad, los derechos humanos. ¡Eso es absurdo! Somos blanco de terroristas porque, en muchas partes del mundo, nuestro gobierno defiende la dictadura, la esclavitud y la explotación humana. Somos blanco de terroristas porque nos odian. Y nos odian porque nuestro gobierno hace cosas odiosas. ¡En cuántos países agentes de nuestro gobierno han destituido a líderes escogidos por el pueblo cambiándolos por dictaduras militares fantoches que querían vender su pueblo a sociedades multinacionales norteamericanas! Hemos hecho eso en Irán, en Chile y en Vietnam, en Nicaragua y en el resto de las “repúblicas bananeras” de América Latina. País tras país, nuestro gobierno se opuso a la democracia, sofocó la libertad y violó los derechos del ser humano. Esta es la razón por la que nos odian en todo el mundo. Por esta razón somos blancos de los terroristas. En vez de enviar a nuestros hijos e hijas por el mundo a matar árabes y obtener así el petróleo que hay bajo su tierra, deberíamos enviarlos a reconstruir sus infraestructuras, beneficiarlos con agua potable, alimentar a los niños en peligro de morir de hambre. Esta es la verdad, señor Presidente. Esto es lo que el pueblo norteamericano debe comprender”. La respuesta acertada no ha sido combatir terror con terror a lo Bush, sino con solidaridad. Miembros de las asociaciones de víctimas de las Torres Gemelas fueron a Afganistán para fundar asociaciones de ayuda para que el pueblo saliese de la miseria. Mediante esta humanidad es como se anulan las causas que llevan al terrorismo. Leonardo Boff


Nuestros Mártires

XXXV Aniversario del asesinato de Monseñor Enrique Angelelli. Juicio a la dictadura del Coronel Videla

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l 4 de agosto de 1976 Monseñor Enrique Angelelli, obispo de la Rioja, Argentina, murió asesinado por los militares, aunque fuentes gubernamentales dijeron que había muerto en accidente de tráfico. Hoy, 35 años después, hay una acusación judicial contra los militares, entre ellos Jorge Rafael Videla, un ex-militar y dictador argentino, designado como presidente de facto por una Junta Militar. Es lo que vamos a presentar en la primera parte de este artículo, con datos tomados del Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas. Nunca Más, publicado en Editorial Eudeba, Buenos Aires, 1984. Este hecho es muy importante para nuestro país. El asesinato de Monseñor Romero sigue sin ser investigado oficialmente. Y la decisión del juez Eloy Velasco de la Audiencia Nacional de Madrid de enjuiciar a los autores intelectuales del asesinato de los Jesuitas de la UCA y sus colaboradoras Julia Elba y Celina sólo encuentra dificultad y rechazo en los órganos del gobierno. Que se llegue a juzgar a Videla es lo más novedoso. Pero lo más decisivo es mantener vivo y presente a Monseñor Angelelli. Lo haremos brevemente en una segunda parte. I. El asesinato El 18 de julio de 1976 fueron asesinados, tras ser secuestrados por miembros de la Policía Federal, los sacerdotes P. Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias, en Chamical, La Rioja. A la mañana siguiente, hombres encapuchados fueron a buscar al párroco de Sanogasta, quien por recomendación de su Obispo, Monseñor Angelelli, se había ido del lugar. El laico que recibió a los encapuchados les dijo que no estaba. Y fue acribillado.

El 4 de agosto, 17 días después, fallecía Monseñor Enrique Angelelli. Se dijo que había muerto en un “accidente automovilístico”, pero había pruebas abrumadoras de que fue un atentado. Angelelli acababa de salir de Chamical, después de celebrar una misa y denunciar en la homilía los asesinatos de los dos sacerdotes. Salió del lugar manejando una camioneta con el padre Pinto. Éste recuerda que apenas dejaron Chamical comenzó a seguirlos un automóvil. Angelelli aceleró pero entonces apareció otro carro. A la altura de Punta de los Llanos los acorralaron e hicieron volcar la camioneta. El cuerpo del obispo quedó tirado en el suelo durante seis horas, y la camioneta desapareció. La única lesión que presentaba el cadáver de Angelelli era la nuca destrozada como si lo hubiesen molido a golpes. No pudo ser encontrada la carpeta que llevaba. Ese fue el final de Enrique Angelelli. Con su martirio

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Nuestros Mártires

cumplió lo que había dicho en 1968 al llegar a La Rioja. “No vengo a ser servido sino a servir. Servir a todos, sin distinción alguna, clases sociales, modos de pensar o de creer. Como Jesús, quiero ser servidor de nuestros hermanos los pobres”. Testimonios de dos declarantes Declaración, resumida, de Peregrino Fernández ante el grupo de Trabajo de Desapariciones Forzadas de Personas de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas: Uno o dos días después de ocurrido el suceso, los papeles que llevaba Angelelli en el momento de su fallecimiento llegaron a la casa de Gobierno, dirigidos al Ministro Harguindeguy, en una carpeta remitida desde la Guarnición Militar de Salta, con expresa indicación de que se trataba de documentación confidencial. Es decir, los papeles citados no fueron entregados a una instancia judicial, ni a los familiares de Monseñor Angelelli. Se pudo fotocopiar parte de esa documentación, que incluía correspondencia intercambiada entre el Obispo de La Rioja y el Arzobispo de Santa Fe, Monseñor Vicente Zaspe, en la que se hacía referencia a la persecución que sufrían miembros de la Iglesia Católica por su actividad social, junto a un cuaderno de notas y otros papeles. La documentación fue entregada al General Harguindeguy. Este general manejaba en forma personal todos los hechos referentes a la Iglesia. Declaración, resumida, de Plutarco Antonio Scheller: Durante uno de los interrogatorios, el Capitán

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Marcó y el Capitán Goenaga me dijeron que el Obispo de La Rioja, Enrique Angelelli, el Psiquiatra Raúl Fuentes y Alipio Paoletti iban a ser muertos... antes del mes; Angelelli murió en circunstancias que aún se investigan. Fuentes se encuentra desaparecido desde fines de 1976 y Alipio Paoletti fue buscado intensamente... en agosto del mismo año. Debido a las condiciones físicas en que había quedado por las torturas, fue trasladado al Hospital Presidente Plaza. Estando allí fue ingresado una noche el cadáver de Angelelli para realizarle una serie de autopsias. Quienes me custodiaban, miembros de la Policía de la Provincia, aludiendo a la muerte del Obispo, manifestaban cosas como: “eso le tenía que pasar a ese cura comunista hijo de …”. Acción de los querellantes en el 35 aniversario del asesinato Los querellantes Marilé Coseano (sobrina de Mons. Angelelli) y Luis Miguel Baronetto (Centro Tiempo Latinoamericano), con el patrocinio de los Dres. Miguel A. Morales y Camel Rubén Layún presentan los principales avances que permiten plantear la pronta elevación a juicio de los imputados en base a las pruebas acumuladas en el expediente. El 26 de febrero del 2010 solicitamos la imputación como autores mediatos a catorce militares y policías, encabezados por Jorge Videla, Albano Harguindeguy, Luciano B. Menéndez y Luis Estrella. El 26 de agosto de 2010 el entonces Juez de Instrucción en lo Criminal y Correccional Nº 1 de la provincia de La Rioja, Dr. Aldo Fermín Morales afirmó que “la muerte de Mons. Enrique Ángel Angelelli no obedeció


a un accidente de tránsito, sino a un homicidio fríamente premeditado y esperado por la víctima”. El Fiscal actuante solicitó la imputación como autores mediatos, afirmando: “eran individuos que, sin haber tenido intervención propia en la ejecución de los hechos ilícitos analizados, serían penalmente responsables por ellos –también como autores– en virtud de su poder sobre los efectivos ejecutores... Estos individuos organizaron conjuntamente, desde la estructura estatal, un plan sistemático criminal que tenía como fin la eliminación física o neutralización de la actividad de los opositores políticos. Ocupaban importantes cargos dentro de la estructura represiva –ya fuera en el ejército o en alguna otra fuerza de seguridad- y desde allí comandaron, organizaron o ejecutaron las gravísimas violaciones a los derechos humanos que se les imputan en este acto… Se trata de las autoridades superiores militares o de las fuerzas de seguridad que habrían, por un lado, emitido las órdenes en virtud de las cuales se cometieron los delitos investigados y por otro, habrían puesto a disposición de este aparato ilegal todos los recursos materiales y humanos necesarios para el cumplimiento del objetivo criminal.”

aérea de Chamical (La Rioja) y Edilio Cristóbal Di Cesare, que se desempeñó, a la fecha de los crímenes, como Jefe de la Policía de La Rioja. La extensa y profunda investigación judicial ha permitido no sólo probar el atentado criminal sufrido por Monseñor Angelelli y Arturo Pinto, sino avanzar en la imputación de sus autores mediatos. Debe concluir por parte del Juzgado interviniente con la elevación a juicio, para que el Tribunal Oral Federal juzgue a los asesinos, aplicándoles la máxima pena correspondiente a cumplir en cárcel común, sin los privilegios que gozaron en tantos años de impunidad. Los querellantes, familiares, las comunidades de La Rioja y Córdoba, y la sociedad en su conjunto solicitan, reclaman, exigen la inmediata elevación a juicio, para que no sólo se haga justicia, sino que se repare una deuda a la memoria histórica del Obispo Angelelli, al que no sólo le arrebataron la vida, sino que “también le robaron la muerte”, como dijo el obispo Mons. Hesayne. Córdoba, agosto de 2011 II. Monseñor Angelelli

En marzo de 2011, el Juez Herrera Piedrabuena dispuso receptarle declaración indagatoria a los imputados: Jorge Rafael Videla, miembro de la Junta Militar, que usurpó el cargo de presidente de la nación; Albano Eduardo Harguindeguy, que como ministro del interior tenía a su cargo la represión a los sectores religiosos; Luciano Benjamín Menéndez, ex comandante del 3er. Cuerpo de Ejército, con jurisdicción en La Rioja; Luis Fernando Estrella, vicecomodoro, subjefe de la base

Mons. Angelelli nació en Córdoba el 17 de julio de 1923, se ordenó sacerdote en Roma el 9 de octubre de 1949. En Roma se especializó en Derecho Canónico. Fue consagrado Obispo Auxiliar de Córdoba el 12 de marzo  de  1961 y posteriormente Obispo de la Diócesis de La Rioja el 20 de agosto de 1968. Trabajó con la Juventud Obrera, con la Pastoral Universitaria, fue docente y recorrió toda la zona rural

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Nuestros Mártires


Nuestros Mártires la cultura, que son silenciados en sus legítimos derechos de personas,…  Es inmoral el machismo, que considera a la mujer como una cosa u objeto de placer… Es inmoral el torturador que agudiza su inteligencia para atormentar a sus hermanos física, psicológica y moralmente… Es inmoral el usurero y el opresor… Es inmoral el que usa de su responsabilidad de servidor de la comunidad para la coima o para corromper a sus subalternos con el afán de lucro, status o poder… Es inmoral el que obstaculiza todo auténtico cambio que haga más feliz al pueblo silenciado, marginado, explotado… Es inmoral el que administra la justicia venalmente… Es inmoral la represión que atenta contra el legítimo y verdadero uso de la libertad… Es inmoral orquestar intereses para ahogar fuentes de trabajo… Es inmoral sofocar la vida de un pueblo con monopolios fríos e inhumanos”.

de Córdoba primero y de La Rioja después. En Córdoba, con su vieja moto Puma, la misma que le decían que abandone por no ser digna de un Obispo. En La Rioja, con una Estanciera que le regalaron sus curas de Córdoba. Fue un  fiel intérprete del Concilio Vaticano II, lo que le valió fuertes choques con el catolicismo tradicional de Córdoba. “Las aspiraciones del hombre, de todos los hombres de nuestras tierras, por una vida plenamente humana, a saber: lucha por la superación  de las desigualdades sociales, los esfuerzos para liberarse de toda despersonalización, el hambre, la ignorancia, la miseria y el pecado; así como la toma cada vez más creciente de conciencia de la dignidad humana, son signos de nuestro tiempo que debemos interpretar a la luz del Evangelio”. Hizo un llamamiento a todos, creyentes y no creyentes, sin distinciones sociales, para asumir el compromiso de cambiar las estructuras de opresión y cuanto antes. “Existen sistemas… que causan muchos sufrimientos, injusticias y luchas fratricidas. Muchos hombres sufren y se aumenta la distancia que separa el progreso de unos pocos y el estancamiento y aún el retroceso, de muchos. La situación presente tiene que afrontarse valerosamente, combatirse y vencerse las injusticias que trae consigo”. Esto es hoy absolutamente actual, como en la Cuaresma de 1972. “No nos escandalicemos ni rasguemos las vestiduras si debemos señalar que  existen hombres que no ven a Dios en la vida; que viven la angustia, a veces desesperante, de la búsqueda del sentido de la existencia; que odian, que matan. Porque también están aquellos que no comen, que viven infrahumanamente; que no pueden curar sus enfermedades, que no tienen acceso a

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Fue obispo de una Rioja casi feudal, de dura  explotación del hombre del campo a manos de unos pocos terratenientes. De una casta  firmemente ligada a los gobiernos  militares y que se creían los únicos fieles intérpretes del cristianismo, al que usaban como fundamento y sostén de su proceder. Muy pronto los poderosos y los de turno en el poder  se sintieron molestos con Mons. Angelelli. Y comenzaron las calumnias, las amenazas, los ataques, las persecuciones. A él, a sus sacerdotes,  a los dirigentes sociales que identificados con ese verdadero cristianismo comenzaron a organizar el pueblo y resolver sus angustias. Pero el pueblo estuvo siempre al lado de su Obispo, tal como éste mismo se lo pedía: “Ayúdenle  al Obispo para que nunca deje de ser el proclamador del  Evangelio, el santificador de los hombres y el buen pastor de su pueblo, para que no calle, cuando deba hablar; iluminando, alertando o amonestando. Para que ningún cálculo  puramente humano y mezquino haga silenciar su palabra o su acción”. Un hombre en la calle le dijo: “Vea, Monseñor, vea mi amigo, Yo le pido un favor: no se canse nunca de ser el Obispo de los pobres, sea el padre de los pobres porque de esa manera es un buen Obispo”. Organizó cooperativas y entidades gremiales. Exigió la justa distribución de la tierra y del agua. Denunció la droga, la prostitución a manos de familias poderosas. La respuesta fueron  bombas en las sedes gremiales y casas de sus dirigentes. Siguió la detención de sus sacerdotes. Los ultraconservadores católicos organizaron la Cruzada Renovadora de la Cristiandad, tomaron iglesias, eliminaron misas y echaron  a los curas de los pueblos. El gobierno allanó las iglesias y  prohibió la misa dominical del Obispo. Pero su voz no calló. “Esta situación es querida y mantenida por quienes se resisten a perder sus


Nuestros Mártires

privilegios, y en lugar de una verdadera promoción, le brindan al  pueblo la droga, la prostitución, el juego y la usura. Y cuando grupos de personas y movimientos, incluida la Iglesia, movidos por el amor a su tierra, buscan con su pueblo cambiar esta situación, se los acusa de comunistas, subversivos, guerrilleros y agitadores. Pero al pueblo no se le engaña  fácilmente aunque con frecuencia guarda silencio… Pueblo es el que no oprime y lucha contra la opresión. Es el que asume a  los pobres.  Pueblo es todo aquel que se suma a la angustia y a las esperanzas de  los pobres...  El antipueblo es la fuerza que responde a intereses extraños. Está personificado en una minoría que quiere conservar sus privilegios. Es el que impide el crecimiento del pueblo y lucha por hundirlo en la opresión y en la   esclavitud. Es el que frena nuestra historia. Es el que entrega inescrupulosamente nuestro  patrimonio posibilitando una dependencia económica de grandes intereses internacionales. El antipueblo… no duda en invocar el nombre de Dios mientras explota y persigue a sus propios hermanos”. El Papa envió a Mons. Zaspe para evaluar la situación, y el informe fue muy favorable a Mons. Angelelli. Pero más adelante, pocos fueron sus hermanos obispos que le comprendieron y  ayudaron. Angelelli debió enfrentar casi  sólo  un  terrorismo disfrazado de religión y amparado por  los dictadores militares. Cuando asesinaron a los dos sacerdotes mencionados Angelelli tenía plena conciencia de que le quedaba poca vida: “el próximo soy yo”, dijo a sus allegados. Pero nunca fue hombre de huír. Lo dicho por su acompañante, lo visto por algunos testigos y por quienes lo asistieron de inmediato, permite afirmar hoy  que Angelelli fue sacado de su camioneta  con vida  y tomado  a garrotazo limpio

por sus perseguidores hasta matarlo. En  el casino militar del batallón se abrió una botella de champagne, también en la base aérea de Chamical. El coronel Bataglia dio la versión oficial a los medios: un reventón. En ese momento el Episcopado aceptó esa versión. L’Osservatore Romano  habló de un ”extraño accidente”. El 12 de mayo de  2001 la 81 Asamblea Plenaria de Obispos le rindió homenaje. No con la fuerza y con la denuncia del crimen de que fue objeto, como hubiera gustado. Pero al menos hoy el pueblo argentino, especialmente el cristiano, tiene la oportunidad de recordarlo, de aprender de toda su vida y de tomarlo como definitivo ejemplo de cómo debe ser un cristiano comprometido. Como él mismo dijera y nunca nos cansaremos de  repetirlo, “Debemos tener permanentemente un oído  puesto en el corazón del Misterio Pascual, que es CRISTO, y el otro oído en el corazón del pueblo, que debe ser protagonista”. Es lo que dijo en su mensaje de la Pascua de 1973. (Extractado de un escrito de Luis A. Moreno) En El Salvador, hace muchos años, en una semana santa, al representar la pasión en un refugio un campesino dijo de Jesús: “cabalito como Monseñor Romero”. “Cabalito como Monseñor Angelelli”. Desde aquí agradecemos a Monseñor Enrique Angelelli, padre de la Iglesia latinoamericana, y a todos los mártires. Nos han humanizado como nadie lo ha hecho. Y, además, en El Salvador podemos aprender de cómo se está investigando a los autores del crimen de Monseñor Angelelli. Jon Sobrino

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Teólogo

Ante el aniversario del Concilio Vaticano II (I)

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on Pedro Casaldáliga. “A pesar de los frenazos, el Vaticano II fue una revolución histórica para la Iglesia”.

El año entrante, en septiembre del 2012, se celebrará el Cincuenta Aniversario del inicio del Concilio Vaticano II convocado por Juan XXIII, “el Papa bueno”. Es nuestra intención publicar en cada número de esta Carta a las Iglesias algunas reflexiones sobre acontecimiento tan importante, sobre sus raíces y sus contenidos. Y también nos preguntamos si y cómo sigue hoy vivo o si ha sido secuestrado o tergiversado, para que ya no moleste. Comenzamos con una entrevista del periodista Jesús Bastante a don Pedro Casaldáliga. Es de hace unos años, pero sigue siendo muy actual. A continuación publicamso la inetrevista. Pedro Casaldáliga, crítico de la estructura del papado y luchador por un mayor compromiso de la Iglesia con los pobres, desde su “retiro activo” en la selva del Amazonas, es un obispo catalán nacionalizado brasileño “para estar más cerca de los míos”. El religioso claretiano sigue siendo un hombre rebelde y a la vez enamorado de su fe y la opción preferencial por los pobres. ¿Ha cambiado mucho la Iglesia desde que se ordenara sacerdote, hace ahora 51 años? Me ordené en 1952, durante el Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona, con otros 800 compañeros. Desde entonces, la Iglesia ha cambiado mucho. Principalmente, destaco el Concilio Vaticano II que, a pesar de todos los frenazos que se han venido dando oficialmente, significó una revolución histórica para la Iglesia. Ahora hay mucho más laicado, mucha más libertad (concedida o conquistada, bien vista o mal mirada), más ecumenismo, incluso hay diálogo interreligioso, incipiente por lo menos. Han surgido nuevas teologías, se tiene conciencia clara de la necesidad de renovar profundamente el ministerio de Pedro, la vivencia de la colegialidad y de la corresponsabilidad, y se pide cada vez más incontestablemente el diálogo entre la Iglesia y el mundo.

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¿Se han cumplido las expectativas suscitadas tras el Concilio? Yo viví los años inmediatamente posteriores al Concilio, como millones de católicos y católicas, entusiasmadamente. Después he vivido, entre indignado, rebelde y esperanzado, la involución eclesiástica, la neurótica pretensión de desacreditar el Vaticano II, bendito Pentecostés para la Iglesia y para el mundo. Son muchas las voces que hoy solicitan un nuevo Concilio Soy plenamente partidario de un proceso conciliar, que significa precisamente mantener vivo y actualizado el propio Vaticano II. El proceso que muchos pedimos tiene la voluntad de responder a los grandes desafíos que se le plantean a la Iglesia y que la obligan a evangelizar, junto con las otras Iglesias y con todas las religiones, las grandes causas de una humanidad cada vez más globalizada. El Vaticano II se preguntaba: “Iglesia de Dios, ¿qué dices de ti misma?”. Ahora se trata de preguntar: “Iglesia de Dios, ¿qué le dices a este mundo?” sobre el capital y el trabajo, el hambre y el armamentismo, el consumismo y el tercer mundo, la familia y la juventud, y sobre ese contingente enorme de humanidad marginada.


Reconozco sinceramente la dedicación heroica de Juan Pablo II, su capacidad de comunicación, su fidelidad a rajatabla. Lamento la involución que ha propiciado, creando mucha decepción y repliegue, sobre todo entre los teólogos, en el mundo de la mujer y entre el laicado católico más militante”.

Pero hay que reconocer a este Papa logros históricos Dicho lo anterior, reconozco sinceramente la dedicación heroica de Juan Pablo II, su capacidad de comunicación, su fidelidad a rajatabla. Lamento la involución que ha propiciado, creando mucha decepción y repliegue, sobre todo entre los teólogos, en el mundo de la mujer y entre el laicado católico más militante. Como obispo, puedo dar constancia de esa involución en lo que se refiere a la verdadera colegialidad.

compromete, libera. No es posible desentenderse de los pobres y de sus causas si se va a ellos con el Evangelio en el corazón. Los pobres son los jueces de la Iglesia y del mundo, y cada una de nuestras vidas será juzgada por nuestra opción por los pobres. Pedro Casaldáliga es recordado como uno de los «padres» de la Teología de la Liberación. ¿Tiene futuro este modo de ver la teología en la Iglesia y en el mundo de hoy? La Teología de la Liberación sigue teniendo validez, tanto en el tercer mundo como en el primero. Esta teología ha puesto en primer plano la opción por los pobres, la relación dialéctica fe-vida, la conciencia de una única historia humana que es la gran historia de la Salvación, la fe practicada como autenticidad de la fe creída, la misma teología como fruto de una espiritualidad, de un compromiso vital.

¿Debería renunciar el Papa? Sí, lo he dicho repetidamente. Creo que el obispo de Roma debería renunciar a tiempo, como los demás obispos. No me parece oportuno un cargo vitalicio. Los obispos somos humanos. El de Roma, también.

¿Qué hará cuando se haga oficial el nombramiento de su sucesor? Espero mejorar mi condición de cristiano. Francamente, no sé a dónde iré, depende del obispo que me suceda. En todo caso, continuaré en América latina y muy probablemente en Brasil.

Usted optó desde el principio por los pobres. La Iglesia de hoy, ¿continúa al lado de los perseguidos? Siempre hubo Iglesia al lado de los pobres. La mayor parte de las congregaciones religiosas se han fundado para atender a estos pobres. Lo que pasa es que no siempre, ni mucho menos, hemos ido como Iglesia a las causas de la pobreza y la marginación; nos ha faltado caridad política, opción estructural. Hemos facilitado la “convivencia tranquila” de la riqueza con la pobreza. Hemos canonizado la propiedad privada, olvidando la hipoteca social que pesa sobre toda propiedad. El contacto con los más pobres desinstala,

¿Cuál quiere que sea su legado? “Dejar legado” es mucha pretensión. Sueño con que las causas que han motivado mi vida sean asumidas cada vez más: una Iglesia ecuménica, servidora, liberadora; el fin de los varios mundos para que exista un solo mundo humano; la socialización de los bienes mayores de la existencia (tierra, comida, salud, educación, comunicación, libertad...); el diálogo interreligioso y la gran intersolidaridad humana; el Reino de Dios, en fin, ya aquí en la Tierra, preparándonos esperanzadamente para la plenitud en el cielo.

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¿Cuál es su balance del Pontificado de Juan Pablo II? Cuando se trata de calificar la misión del Papa al frente de la Iglesia católica, es necesario hablar de la institución del papado. Con cariño y libertad, hay que condenar tres lacras que afectan gravemente a nuestra Iglesia y al ministerio de Pedro: en primer lugar, que el Vaticano sea Estado y que el Papa sea jefe de Estado; en segundo término, que el ejercicio real del papado sea “administrativamente” una monarquía absoluta; finalmente, ese “papismo” infantil y hasta adulador con que muchas veces se encaja el ministerio de Pedro. En la Iglesia de Jesús han de convivir la obediencia fraterna con la libertad, la unidad con el pluralismo, la fidelidad con la inculturación.


Sin representación significativa en Asamblea Legislativa

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n un país donde predomina la población joven y el sector femenino es lamentable que no exista representatividad en el Órgano Legislativo, tal como lo exige la Constitución de la República.

A través de la historia las mujeres y los jóvenes han sido grupos sociales excluidos en el ámbito político. Pareciera ser que, a nivel global, ha sido una ventaja ser hombre y mayor de 30 años. Paradójicamente, en el mundo, predomina la población joven y femenina. La exclusión es, a todas luces, un fenómeno estructural y no coyuntural que se sigue dando en la mayoría de países del mundo. El Salvador no es la excepción. La Constitución de la República de El Salvador establece en el artículo 85 que el Gobierno es republicano, democrático y representativo. Y más adelante (Art. 86) aclara que Los órganos fundamentales del Gobierno son el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial. Es decir, la Asamblea Legislativa, como parte fundamental del gobierno de El Salvador, debe llevar a efecto la particularidad de ser representativa, según la Constitución. En ese sentido, si hablamos de representatividad, implica que el Órgano Legislativo debe representar, entre otros aspectos, a las características demográficas de la población salvadoreña. En El Salvador, según la Dirección General de Estadísticas y Censos (DIGESTYC), la población con rango de edad entre cero a 29 años constituye el 61.1% de la población total; esto hace que El Salvador sea un país eminentemente joven. De manera más específica, la población comprendida entre las edades de 15 a 18 años representan el 19% de la población (CEPAL, 2011). Sin embargo, el rango es aún mayor pues los institutos políticos consideran joven a las personas menores de 31 años. En el caso de las mujeres, según DIGESTYC, por cada 89 hombres hay 100 féminas. Lo que indica que la población femenina es mayor a la del hombre en un 5.8% Si la población salvadoreña está conformada, en su mayoría, por mujeres y jóvenes, ¿por qué hay únicamente 18 mujeres de 84 diputados? Y más aún, ¿por qué en el Pleno Legislativo hay solo un diputado menor de 30 años? Es claro que dentro del Órgano Legislativo no existe la representatividad de la que nos habla la Constitución.

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En la actualidad, la juventud carece de una institución que vele por su significativa representación dentro del Órgano Legislativo. No obstante, por el lado femenino, existe la Asociación de Mujeres Parlamentarias y Ex parlamentarias salvadoreñas (ASPARLEXSAL). ASPARLEXSAL es una asociación que representa a las mujeres parlamentarias y ex parlamentarias de los diferentes institutos políticos, tanto de la Asamblea Legislativa como del Parlamento Centroamericano. Uno de sus principales objetivos es promover mayores niveles de representación de las mujeres en las instancias de decisión pública y política. “En 2007 ingresamos a la Asamblea Legislativa una iniciativa de ley que obligaría a los partidos políticos a tener no menos del 40% de mujeres en sus listas”, dijo la Primera Vicepresidenta de ASPARLEXSAL, Nidia Díaz; refiriéndose a las diputaciones de la Asamblea Legislativa. Además, agregó que “deben ser posiciones ganadoras (propietarias), es decir, que van a ejercer y a tomar decisiones”. Hasta la fecha el único instituto político que cuenta, dentro de sus estatutos, con una cuota obligatoria de mujeres y jóvenes es el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). “Desde hace aproximadamente diez años se estableció dentro de los estatutos del partido una cuota obligatoria de mujeres y jóvenes. En el caso de las mujeres no pueden tener menos de 35% de representación y en los jóvenes la cuota es no menor a 25%”, apuntó el Secretario de Comunicaciones del FMLN, Roberto Lorenzana. Intentamos hablar sobre el tema con el jefe de fracción de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), Eugenio Vaquerano pero, al comentarle sobre el tema, declinó la cita. Ante esto Nidia Díaz concluyó “al partido ARENA no le gusta hablar sobre el tema pues por ellos la iniciativa está detenida en la Comisión de Reformas Electorales de la Asamblea Legislativa. Ellos (ARENA) argumentan


Mujeres y Jóvenes que la reforma viola la constitución porque todos somos diputado propietario menor de 30 años. “En el estatuto iguales ante la ley y aducen que las mujeres y los jóvenes del FMLN se considera joven a una persona menor de deben llegar a los puestos por sus propios méritos”. 31 años” dijo Lorenzana sobre el tema; además añadió De manera contradictoria la presidenta de que “las edades han cambiado. Algunos de los diputados ASPARLEXSAL es Gloria Salguero Gross, una de las actuales comenzaron teniendo 31 años”. fundadoras del partido ARENA. El inconveniente, según “Tenemos muchos diputados suplentes jóvenes. Díaz es que “no tiene correlación con los miembros de Creemos que el joven necesita hacer un ejercicio. El su partido”. hecho de ser suplente tiene un papel importante en una La situación actual en la Asamblea Legislativa es la diputación. Hay muchos diputados suplentes jóvenes que siguiente: de 84 diputados hay únicamente 18 mujeres. en esta próxima elección se van a llevar de propietarios” El FMLN aporta el 15.47% (13 Diputadas), ARENA el aseguró Lorenzana. 4.76% (4 Diputadas), Gran Alianza por la Unidad Nacional El problema es que el FMLN conjuga las cuotas de (GANA) el 1.19% (1 Diputada) el Partido de Conciliación mujeres y jóvenes y así disminuye la participación. Por Nacional (PCN), el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y ejemplo, la Diputada Karina Sosa ingresó por cuota de Cambio Democrático (CD) no tienen ninguna diputada mujer y también por cuota de joven al tener 31 años. Las mujer. oportunidades se reducen para el segmento juvenil de En el caso del FMLN los estatutos se cumplen pues, esta forma. El partido ARENA tiene a un joven menor de dentro de las posiciones propietarias, poseen el 35% 30 años. PDC, PCN Y CD ninguno. obligatorio. ARENA, por no tener una legislación sobre el tema, posee un panorama desalentador.Al ingresar CUOTAS OBLIGATORIAS EN PELIGRO POR a la Asamblea Legislativa en 2009, de 32 Diputados NUEVO SISTEMA DE VOTACIÓN únicamente cinco escaños eran ocupados por mujeres. Hasta la fecha el sistema de votación para diputados Por otra parte, en el caso de los jóvenes, la cuota ha sido por medio de listas cerradas. Sin embargo esto obligatoria de los estatutos del FMLN si se cumple, podría cambiar en las próximas elecciones de 2012 con pero no dentro de posiciones propietarias sino en las la implementación del desbloqueo de listas. suplentes. El partido izquierdista no posee ningún Se trata del nuevo sistema de votación en el que los ciudadanos marcarán rostros y no banderas, como hasta la fecha ha sido. Los diputados y diputadas serán electos conforme a la decisión LA MUJER EN EL ESTADO: de la ciudadanía sin que el partido pueda interferir en la elección. EXCLUSIÓN HISTÓRICA Los institutos políticos ordenan sus listas de diputaciones según Durante la historia la mujer siempre ha sido los departamentos y la importancia de sus candidatos. El FMLN, un segmento de la población excluido. Esto quien posee una cuota obligatoria de mujeres y jóvenes, aseguraba se refleja, por ejemplo, en las presidencias el cumplimiento de sus estatutos por medio del sistema de listas cerradas. Por ejemplo, si al finalizar la votación las mujeres candidatas de los diferentes órganos del Estado. El Órgano Judicial, desde 1824 hasta la a diputadas no obtenían los suficientes votos, el partido de izquierda fecha, no ha tenido ni una sola representación tenía la obligación de hacerlas llegar al 35% de los escaños; aunque un femenina dentro de su presidencia. Mismo candidato hombre haya tenido más votos. Pero con el nuevo sistema panorama el del Órgano Ejecutivo. De 54 de votación los diputados del FMLN ven en riesgo la posibilidad de mandatarios nunca ha habido una mujer cumplir sus estatutos. “Vivimos en un país en donde existe cierto sesgo en la votación, presidente. Por otro lado, el Órgano Legislativo tuvo al aunque no lo creamos las mismas mujeres. A pesar de ser mayoría, frente a una mujer hasta 1983 con María votamos principalmente por hombres” indicó la diputada por el Julia Castillo y nuevamente en 1994 con departamento de Cuscatlán Jackeline Rivera, en una entrevista Gloria Salguero Gross. Sin embargo, el telefónica. Rivera subrayó que “la reforma afecta a jóvenes y a mujeres. Al abrir panorama no deja de ser desigual teniendo en cuenta que han sido 110 los presidentes las listas le quitan al partido la opción de proponer sus candidatos. Es un retroceso quitar del sistema electoral las listas cerradas”. masculinos de dicho órgano estatal. La exclusión no es un estado, sino más bien un proceso que se va construyendo con el tiempo. De no dar pasos firmes para lograr equidad en El Salvador se van a seguir dando dos conceptos socialmente aceptados, a veces sin darse cuenta. El primero un concepto griego llamado “gerontocracia” y otro más occidental denominado “machismo”. Ronoldy Quinteros

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Juventudes

Llamado a los jóvenes a luchar para erradicar la violencia

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n El Salvador juventud y violencia son problemas de suma actualidad, y lo que ocurra con ambas tendrá suma transcendencia. La juventud es problema y esperanza, puede ser humanizada y humanizar a todos. La violencia es crueldad, aniquila lo humano haciendo víctimas y deshumaniza a los superviventes. Lo mismo ocurre en otros países. En este contexto ofrecemos la reflexión propuesta a los jóvenes mexicanos reunidos en el IV Encuentro Nacional Juvenil Ignaciano, por el P. Francisco de Roux S.J. (“Pancho”) reconocido luchador de los derechos humanos, y perseguido por ello. Ahora es Provincial de Colombia. Esto es lo que les dijo a los jóvenes mexicanos reunidos en el IV Encuentro Nacional Juvenil Ignaciano: “Si hubiera en México un puñado de muchachos y muchachas decididos a no seguir aceptando que toca vivir en la guerra que mata a cientos de personas cada día sin que nada pase, y se levantara para decir ¡basta ya!, sería posible la paz. Si este grupo se pusiera al lado de los niños y de las familias destrozadas por la violencia allí donde solo la presencia valiente y tierna rescata la esperanza, sería posible la paz. Si fueran capaces de escuchar a todos y andar entre todos; para hacer sentir que aquí nadie tiene las manos limpias y nadie es más bueno que los demás pero tampoco peor, que nadie tiene que irse y nadie tiene que morirse a la brava, y que todos son indispensables para reconstruir la nación querida, sería posible la paz. Si este grupo enseñara a trabajar como iguales, en dignidad y derechos, a campesinos y obreros, a empresarios y políticos, líderes y ciudadanos. Y si fuera capaz de demostrar a todos, con su vida misma, que todos tienen que cambiar para que todos sean posibles, sería posible la paz. Si tuvieran el coraje de aguantar las presiones y las amenazas por arriesgarse a los encuentros con los llevados por el odio y la venganza, aunque varios del grupo fueran eliminados en el camino, sería posible la paz. Si fueran auténticos para exigir justicia ante todo delito de lesa humanidad y no dejaran pasar la impunidad, sería posible la paz.

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Si fueran libres de toda ambición política, independientes de la codicia por el prestigio de los académicos, insobornables a propuestas de dinero, capaces de despreciar la fama, sin buscar un lugar en el gobierno, ni un puesto en las empresa, ni una dignidad en la Iglesia. Sin defender instituciones, ni posiciones, ni posesiones; entregados al servicio de una causa que exige la apuesta de la vida, sería posible la paz. Si este grupo de muchachos y muchachas fuera sabio para ver debajo de las confrontaciones y las armas las dinámicas perversas que llevan a los seres humanos a la desesperación y a la guerra; y si tuvieran el coraje de desenmascarar los intereses violentos, para enrostrarlos, y proponer alternativas socioeconómicas, políticas y culturales, en la construcción colectiva de una sociedad sin excluidos, sería posible la paz. Si estuvieran dispuestos a aguantar, sin protegerse con el poder ni con las armas, la reacción de todos los intereses amenazados, y estuvieran listos para avanzar a pesar de la incredulidad y la incertidumbre, sería posible la paz. Si comprendieran que la reconciliación es finalmente un don, y al final de la tarde, cuando termina la jornada, tuvieran el coraje de ponerse de rodillas para dejar que Dios obre cuando ya los hombres y mujeres han hecho lo que estaba en sus manos, sería posible la paz. Si ustedes, muchachos y muchachas, son capaces de unirse en un propósito más allá de los partidos y de los grupos ilegales, de los militares, de las religiones y de las filosofías. Un grupo sin protagonistas ni mesías. Con el mero coraje de ser hombres y mujeres como reclama México; será posible que empiece a avanzar entre ustedes, con paso sin retorno, la paz humana, frágil, apasionante y fuerte, construida desde los profundo de su pueblo, desde la memoria de sus víctimas, y desde los sentimientos y las ilusiones de todos. “Ustedes son ese grupo, ¡no tengan miedo!”


“¿Estamos decepcionando a Dios?” J. A. Pagola Mateo 21, 33-43, domingo 2 de octubre. Resumen. Dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo. Escuchen otra parábola. “Un propietario plantó una viña. La arrendó a unos labradores. Envió a sus criados para recibir su fruto. Los labradores apalearon a uno, mataron a otro. Por último, les mandó a su hijo. Y agarrándolo lo mataron.¿Qué hará el propietario con aquellos labradores?”. Por eso les digo que se les quitará a ustedes el Reino de Dios y se les dará a un pueblo que produzca sus frutos. Comentario de Pagola. Jesús se encuentra en el recinto del Templo, rodeado de un grupo de altos dirigentes religiosos. Nunca los ha tenido tan cerca. Por eso, con audacia increíble, va a pronunciar una parábola dirigida directamente a ellos. Sin duda, la más dura que ha salido de sus labios. Cuando Jesús comienza a hablarles de un señor que plantó una viña y la cuidó con solicitud y cariño especial, se crea un clima de expectación. La «viña» es el pueblo de Israel. Todos conocen el canto del profeta Isaías que habla del amor de Dios por su pueblo con esa bella imagen. Ellos son los responsables de esa “viña” tan querida por Dios. Lo que nadie se espera es la grave acusación que les va a lanzar Jesús: Dios está decepcionado. Han ido pasando los siglos y no ha logrado recoger de ese pueblo querido los frutos de justicia, de solidaridad y de paz que esperaba. Una y otra vez ha ido enviando a sus servidores, los profetas, pero los responsables de la viña los han maltratado sin piedad hasta darles muerte. ¿Qué más puede hacer Dios por su viña? Según el relato, el señor de la viña les manda a su propio hijo pensando: «A mi hijo le tendrán respeto». Pero los viñadores lo matan para quedarse con su herencia. La parábola es transparente. Los dirigentes del Templo se ven obligados a reconocer que el señor ha de confiar su viña a otros viñadores más fieles. Jesús les aplica rápidamente la parábola: “Yo os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos”. Desbordados por una crisis a la que ya no es posible responder con pequeñas reformas, distraídos por discusiones que nos impiden ver lo esencial,

sin coraje para escuchar la llamada de Dios a una conversión radical al Evangelio, la parábola nos obliga a hacernos graves preguntas. ¿Somos ese pueblo nuevo que Jesús quiere, dedicado a producir los frutos del reino o estamos decepcionando a Dios? ¿Vivimos trabajando por un mundo más humano? ¿Cómo estamos respondiendo desde el proyecto de Dios a las víctimas de la crisis económica y a los que mueren de hambre y desnutrición en África? ¿Respetamos al Hijo que Dios nos ha enviado o lo echamos de muchas formas “fuera de la viña”? ¿Estamos acogiendo la tarea que Jesús nos ha confiado de humanizar la vida o vivimos distraídos por otros intereses religiosos más secundarios? ¿Qué hacemos con los hombres y mujeres que Dios nos envía también hoy para recordarnos su amor y su justicia? ¿Ya no hay entre nosotros profetas de Dios ni testigos de Jesús? ¿Ya no los reconocemos? Preguntas desde aquí. ¿Qué han hecho, y hemos hecho, pueblos de bautizados cuando Dios ha enviado a Monseñor Romero y a cuatro religiosas norteamericanas, a Monseñor Angelelli en Argentina ¿Qué hacemos, y no hacemos, en las iglesias, también en la Iglesia católica, con las víctimas de El Mozote y con las víctimas de los homicidios? ¿No sé cansará Dios de las iglesias, de las democracias, y estará buscando a otros que humanicen este mundo? Que no tengamos que oír las palabras que se repiten cinco veces en la Escritura: “Por causa vuestra, por lo que hacéis y no hacéis, se blasfema el nombre de Dios, de Jesús, entre las naciones, cada vez más se desentienden del Padre celestial.

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Saludo de monseñor Pedro Casaldáliga al XXXI Congreso de Teólogos/as Juan XXIII, celebrado en Madrid del 8 al 11 de septiembre sobre Fanatismo Religioso o Fundamentalismo de cualquier signo. En el se recordó especialmente a Julio Lois y José Comblin, “dos grandes teólogos-teologales”.

“Los fundamentalismos son diametralmente opuestos a la “fundación” de una Humanidad libre y fraterna”. Oportunísimo el tema y urgentísimo. Los varios fundamentalismos justifican todo tipo de violencia y de segregación y son diametralmente opuestos a la “fundación” de una Humanidad libre y fraterna. Nos pueden alcanzar a todos: en el fundamentalismo prepotente de los grandes o en el fundamentalismo desesperado de los pequeños. Hay que ir a las causas proféticamente. A la luz de nuestra fe evangélica, sabemos muy bien Quien es “la piedra fundamental”. En Él “fundamentamos” nuestra libertad y nuestra esperanza. Con Él caminamos Reino adentro. (Entre “la nube de testigos” que nos envuelve, este año el Congreso siente especialmente la presencia amorosa de dos grandes teólogos-teologales, Julio Lois y José Comblin). Amén, Axé, Awire, Aleluia! Pedro Casaldáliga 11 de septiembre 2011

Suscripción de Carta a las Iglesias El Salvador: Personal Correo

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Carta a las iglesias - septiembre