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La mejor mamada de la historia

Cuando tenía 16 años yo era una escorts Barcelona de lo más normal. Quizás un poco alocada, pero nada mucho más lejos que las chicas de mi edad. Pero hubo un día que todo empezó a cambiar. Se organizó una fiesta en casa de uno del instituto, bebí más de lo habitual y me enrollé con un compañero de clase con el que hacía unos días que había empezado a tontear. No es que hiciéramos mucha cosa, sobretodo nos metimos mano, recuerdo que me tocó las tetas y luego yo toda excitada le empecé a masturbar. Y para acabar, le bajé la bragueta y se la empecé a chupar. Y en esas que estábamos los dos tan a gusto y a lo nuestro que no nos dimos cuenta que los padres del chico de la casa habían llegado, la fiesta hacía minutos que había acabado y que justo cuando yo le estaba haciendo esa mamada todos acababan de abrir la puerta y nos estaban mirando. Al día siguiente, y al otro, y al otro, cuando me fui dando cuenta de lo ocurrido, me quería morir…


Pero entonces pasó algo, algo distinto a lo que me esperaba. Las chicas del instituto en vez de atacarme o cuchichear a mis espaldas, me daban mensajes de ánimo y comprensión, y los chicos me miraban con admiración, deseo y ganas. El chico con el que me pillaron, habló a las mil maravillas de mí y me defendió a capa y espada. Y resumió de la forma siguiente lo sucedido: “al fin y al cabo, no hicimos nada malo, hicimos algo que a todos les habría gustado”. Y además me dijo que lo hacía muy bien, así que yo en vez de cogerle miedo, tabús, complejos al sexo, yo me fui aficionando… Y hoy soy una orgullosa y codiciada putas Barcelona que tranquila explica su caso. Una buena mamada cambió mi historia y, si me dejas, podemos probar si cambia también la tuya. Así que si buscas sexo en Barcelona o algo similar, yo te puedo ayudar.


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