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Llegó la esperada Nit de l’Albá. Miles de ilicitanos dirigíamos nuestros ojos y nuestras almas hacia el campanario de la Basílica desde nuestras terrazas y con la sandía preceptiva. Todos dispuestos para admirarnos una vez mas con esa Palmera de la Virgen que lleva al cielo el orgullo y ánimo desde el más profundo sentir y forma de ser ilicitano, en una fecha tan marcadamente mariana e histórica para el pueblo de Elche, cuya religiosidad popular no se reduce a sólo magníficas celebraciones litúrgicas, sino que incluye expresiones de fe del pueblo sencillo, que se hace vida y cultura. La Palmera de la Virgen es un elemento festivo profundamente afincado en el alma ilicitana. Y pertenece a ese pueblo que sufre y padece en sus carnes este difícil momento de una grave crisis que a todos afecta, pero que no deja de mirar, amante y confiado, a su Madre celestial. Diez minutos antes de lo previsto sucedió lo imprevisto y la tragedia se hacía señora de tan emblemática noche ilicitana. Se llevaba la vida de un querido paisano (Vicente Albarranch, q.e.p.d.) y dejaba un buen número de heridos. El hashtag #nitdelalba en la red social Twitter se convirtió en trending topic. ¿Había de quedarse todo ahí?. No, claro que no… El alma ilicitana no se resignaba a terminar este 2012 sumida en una crisis desalmada, y sin que su Palmera de la Virgen llevara al cielo nuestro amor y nuestra plegaria de hijos… Todo ilicitano lleva en su pecho “para la Virgen, un altar”. Elche no celebra solo en agosto a su Madre Asunta. De entre otras celebraciones, hay una que el cincel de la historia ha grabado en el alma ilicitana a golpes de devoción: La Venida de la Virgen. Es entonces cuando un ilicitano de pro, Pepe Antón Puntes, aglutina el profundo sentir ilicitano y, como un nuevo Cantó, lanza a su querido pueblo la idea de ofrecer a la Virgen esa Palmera que no pudo ser, y hacerlo como auténtica expresión de amor mariano y solidaridad fraterna. Nosotros, desde el Grupo de Padres del Sagrado Corazón de Jesús, en el que nos sentimos orgullosos de contar con él y su querida esposa como miembros, podríamos dar muchos detalles referentes a su generosidad, su bondad, su preocupación por los más necesitados y por las personas en general, de su gran vocación pastoral, de su disponibilidad para llevar a cabo cualquier buena iniciativa dirigida a hacer el bien, y su gran amor a la Virgen de la Asunción. ¡Adelante Pepe!. Sábete que nos tienes en el bolsillo, que te queremos y admiramos sincera y profundamente. Que te agradecemos tan noble iniciativa de convocarnos a todos a ofrecer a nuestra Virgen de la Asunción esa Palmera en la que se nos va el alma como gesto de amor y súplica humilde, ferviente y confiada por tantas personas tan necesitadas, para que este periodo de penuria se acabe pronto. Una Palmera, cuyas luminarias ascenderán al cielo en signo de plegaria, para volver a descender trayendo el consuelo materno a quienes más están padeciendo esta terrible crisis y sus consecuencias. A lo que se une una justa correspondencia en favor de un paisano que, en estas lides, perdió su vida. Porque tenemos la más absoluta certeza de que la solución eficaz, no sólo necesita aportaciones materiales, sino la intervención de Dios, y no podemos encontrar mejor intercesión que la de nuestra Santísima Madre, la Virgen de la Asunción. Una oración por donde pasa moja, aunque sea en forma de luz fugaz. Y en diciembre, por la Venida de la Virgen, Elche verá que su noche se ilumina con la participación ilusionada de todos. Firmado: Grupo de Padres del Sagrado Corazón de Jesús.


LA PALMERA DE LA VIRGEN