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7to CONTINENTE


Descubrimiento

Esquema del gran vórtice del océano Pacífico Norte y las corrientes oceánicas principales. La existencia de la mancha de basura del este fue predicha en 1988 en una edición publicada por la National Oceanic And Atmospheric Administration (NOAA) de los Estados Unidos . La predicción se basaba en los resultados obtenidos en muchos laboratorios de Alaska entre 1985 y 1988, que midieron plástico flotante en el océano Pacífico Norte . Estos laboratorios encontraron altas concentraciones de desechos marinos acumulados en zonas caracterizadas por una topografía particular o corrientes oceánicas. Extrapolando a partir de los resultados en el mar del Japón , los investigadores llegaron a la conclusión de que condiciones similares a estas podrían ocurrir en otras partes del océano, donde las corrientes predominantes fueran favorables a la creación de masas de agua estables. Indicaron específicamente el vórtice del Pacífico Norte.


Foto degradación de los plásticos en el océano [

Restos de un polluelo de Phoebastria immutabilis (una especie de albatros) que fue alimentado con restos de plástico, lo que le causó la muerte

Desechos marinos en la costa de Hawái que son arrojados a las costas por el giro del Pacífico Norte. La mancha de basura del Este tiene uno de los más altos niveles de partículas plásticas suspendidas en la superficie del agua, por ello es una de las regiones oceánicas en que los investigadores han estudiado sus efectos y el impacto de la foto de gradación plástica de los residuos flotantes sobre la capa del agua. A diferencia de los desechos biodegradables, los plásticos fotodegradables se desintegran en pedazos más pequeños, aunque permanecen siendo polímeros. Este proceso continúa hasta llegar a nivel molecular.


Impacto en la vida marina

Algunas medusas consumen partículas de plástico y son luego consumidas por otros predadores. Las partículas de plástico flotante se asemejan al zooplancton, por lo cual puede ser consumido accidentalmente por las medusas. Muchos desechos de larga duración terminan en los estómagos de las aves marinas y animales del mar, incluyendo tortugas del océano y albatros de patas negras, siendo estas partículas un riesgo para la vida marina. Aparte de los residuos contaminantes del agua del mar, estos residuos flotantes traen otro tipo de contaminantes tales como bifenilos policlorados (PCB), DDT(1,1,1-Tricloro-2,2-bis(4-clorofenil)-etano) e hidrocarburo aromático policíclico (HAP o PAH) trayendo con esto efectos tóxicos cuando son consumidos por error, en algunos casos provocando problemas hormonales en los animales. Las medusas se comen las toxinas que contienen los plásticos, y a su vez, los peces grandes se comen a las medusas. Muchos se pescarán y serán alimento para los seres humanos, resultando así en una ingestión humana de dichas toxinas. El plástico marino también facilita la propagación de especies invasivas que se adhieren a la superficie de este plástico flotante y se desplazan a grandes distancias, colonizando nuevos ecosistemas. Investigadores han demostrado que estos residuos plásticos afectan por lo menos a 267 especies alrededor del mundo, y vive la gran mayoría en la gran mancha de basura del Pacífico norte.


El llamado “séptimo continente” fue descubierto por Charles Moore el 13 de agosto de 1997. Navegaba en su velero desde Hawái hasta California cuando, al desviarse de la ruta planeada, encontró flotando en el agua una hilera de botellas de plástico, envases, ropa, bolsas de basura, etc., que daba lugar a una isla de basura de dimensiones incalculables. El motivo de la acumulación de tal vertedero en medio del Océano Pacífico, es la confluencia en ese punto de la corriente en vórtice del Pacífico Norte con los vientos alisios del sur, que se mueven en direcciones opuestas. Esto da lugar a un remolino que impide que los desechos plásticos se dispersen hacia las costas.


¿Es posible limpiarlo? Si bien el término “isla de basura” provoca la idea de algo homogéneo, no es así, y esta naturaleza desigual dificulta su tratamiento. En realidad, si fuese algo macizo habría una solución muy sencilla: llegar hasta la zona de acumulación, limpiar y tratar los residuos. El tamaño milimétrico de los fragmentos de plásticos no permite su limpieza sin tener un impacto negativo sobre organismos microscópicos oceánicos. Esto, sumado a que el daño se efectúa en aguas internacionales y ningún país se hace responsable del vertido, complica que se lleven a cabo tareas de limpieza con fondos públicos. Se sabe que el plástico no es fácilmente biodegradable, por lo que podría persistir siglos en el agua. Aunque se están llevando a cabo investigaciones con distintas bacterias capaces de usar este material como alimento y, así, degradarlo. Algo similar a lo que se hizo con el vertido del Prestige.


Existen muchos ejemplos de cómo la soberbia y la indiferencia humanas convierten el planeta en algo parecido a una gran cloaca, pero uno de los más impresionantes, tristemente, es un remolino de millones de toneladas de plástico que se concentra en medio del Pacífico, a unos 1.000 kilómetros de Hawái. Conocido como el «gran parche de basura del Pacífico», la «gran isla de basura», la «gran sopa de plástico» o el «séptimo continente», este vertedero marítimo tiene unas dimensiones increíbles. Se calcula que ocupa de 1,7 millones a 3,4 millones de km cuadrados, más o menos el equivalente de tres a siete Españas , y pesa unos 3,5 millones de toneladas. Una catástrofe ecológica que, por desgracia, no deja de crecer. Ahora, una expedición científica francesa liderada por el explorador Patrick Deixonne se dirigirá a esta isla de residuos para examinar su composición y advertir al mundo de su dramática presencia.


Otra en el Atlántico El detritus contamina las aguas y envenena a los peces , que ingieren las partículas de plástico más diminutas. Esas toxinas pueden ser transmitidas en cadena a depredadores más grandes, incluido, por supuesto, el hombre. La placa de desperdicios está ubicada a unos 30 metros de profundidad -no se puede caminar sobre ella-, por lo que el problema puede ser no solo medioambiental, sino también afectar en el futuro al turismo o la marina mercante, especialmente si sigue creciendo sin parar. La goleta se guiará por los dos satélites Terra y Agua de la NASA para llegar hasta donde la concentración de residuos es mayor. Allí medirá la densidad de la basura y tomará muestras de agua, plancton y materiales . «Quiero convertirme en los ojos de los europeos sobre este fenómeno», ha confesado Deixonne. «La información es la clave para cambiar». La del Pacífico no es la única gran isla de basura que existe en el mundo. Los investigadores creen que hay cuatro más de dimensiones apocalípticas. Una de ellas se sitúa en el Atlántico Norte occidental, entre la latitud de Cuba y el norte de EE.UU., a más de 1.000 km mar adentro, en el mar de los Sargazos . Los desechos allí están más concentrados y permanecen en la superficie durante décadas.


7to continente