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John Grisham

Causa justa

CAPÍTULO 20 El martes era el día de ingresos en la Comunidad para la No Violencia Creativa o CNVC, el mayor albergue del distrito. Una vez más, conducía Mordecai. Su plan era acompañarme durante la primera semana y después dejarme suelto en las calles. Mis amenazas y advertencias a Barry Nuzzo habían caído en saco roto. Drake & Sweeney pensaba pegar duro, y no me extrañaba. La incursión en mi antiguo apartamento antes del amanecer había sido una grosera advertencia de lo que iba a ocurrir. Tuve que confesarle a Mordecai la verdad acerca de lo que había hecho. —Mi mujer y yo nos hemos separado —dije en cuanto el vehículo se puso en marcha—. Me he mudado de casa. El pobre hombre no estaba preparado para una noticia tan amarga a las ocho de la mañana. —Lo siento —musitó; me miró y a punto estuvo de atropellar a un imprudente peatón. —No lo sientas. A primera hora de esta mañana la policía ha hecho una incursión en mi antiguo apartamento, buscándome a mí y, más concretamente, un expediente que me llevé al dejar la empresa. —¿Qué clase de expediente? —El de Devon Hardy y Lontae Burton. —Te escucho. —Tal como ahora sabemos, Devon Hardy tomó unos rehenes y resultó muerto porque Drake & Sweeney lo había desalojado de su hogar junto con otros dieciséis adultos y algunos niños. Lontae y su pequeña familia formaban parte del grupo. —Esta ciudad es un pañuelo —dijo Mordecai tras reflexionar por un instante. —El almacén desalojado estaba ubicado casualmente en unos terrenos en los que RiverOaks tenía previsto construir un edificio para el servicio de Correos. Se trata de un proyecto de veinte millones de dólares. —Conozco el almacén. Siempre ha estado ocupado por squatters. —Sólo que no eran squatters, o al menos no lo creo. —¿Es una conjetura o lo sabes con certeza? —Por el momento, es una conjetura. El expediente ha sido manipulado; han eliminado algunos papeles y han añadido otros. Un auxiliar llamado Héctor Palma se encargó de realizar el trabajo sucio (las visitas al lugar y el desahucio propiamente dicho), y ahora se ha convertido en mi informador anónimo. Me envió una nota en la que me comunicaba que los desahucios eran ilegales. Me facilitó un juego de llaves para que consiguiera el expediente. A partir de ayer ya no trabaja en el bufete del distrito. —¿Dónde está? —Me encantaría saberlo. —¿Él te dio las llaves? —No me las entregó en persona, sino que las dejó encima del escritorio con las instrucciones correspondientes. —¿Y tú las utilizaste? —Sí. —¿Para robar un expediente? —No pensaba robarlo. Me dirigía al consultorio para fotocopiarlo cuando un insensato se saltó un semáforo en rojo y me envió al hospital. —¿Es el expediente que recuperaste del interior de tu coche? —Sí. Iba a copiarlo y devolverlo a su archivador en Drake & Sweeney. Nadie se habría enterado. —Pongo en duda la conveniencia de hacerlo. —Estuvo en un tris de llamarme estúpido, pero nuestra relación todavía era incipiente—. ¿Qué es lo que le falta? —preguntó. 97

John Grisham - Causa justa (1998)  

Causa justa (1998) Michael Brock deja su flagrante carrera en un prestigioso bufete de Washington para trabajar como abogado de los sin tech...

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