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Luminoso Rembrandt Harmenszoon Van Rijn Rembrandt (1606-1669) fue uno de los más grandes pintores barrocos del siglo XVII. Nacido en Holanda, de origen humilde, sus padres le procuraron una cuidada formación, de modo que a los 22 años tenía su propio taller y sus propios discípulos. Su obra se mueve entre la luz y la sombra, siendo uno de los mayores exponentes del claroscuro, corriente naturalista abanderada por el italiano Caravaggio, pero con una expresividad y un tratamiento nuevos: una espléndida luz dorada lo envuelve todo creando una atmósfera teatral de ensoñación y misterio en todas sus pinturas. Y ¿qué pintaba R? Bueno, pues hizo DE TODO: pintura de historia, retratos, desnudos, paisajes, cuadros costumbristas y religiosos, naturalezas muertas... En todos ellos LA LUZ, con mayúsculas, es el elemento organizador de la escena; ya no es la perspectiva, como en el Renacimiento, quien or dena la estructura geométrica de la composición, sino una PODEROSA luz que muestra y oculta a la vez, que todo lo domina y todo lo transforma. Eso, a nivel formal. En cuanto a su temática, brillan con luz propia - nunca mejor dicho- sus numerosos autorretratos, llegándose a contabilizar en su producción hasta noventa, entre grabados, dibujos y óleos. Hizo de sí mismo el protagonista de su obra, dejando tras de sí un auténtico «diario pintado» de su vida, en el cual se retrata de todos los modos y maneras posibles, con gran profusión de atuendos y actitudes: como mendigo o señor, como santo o filósofo, joven y exultante o viejo y decrépito, con sombreros, turbantes y boinas de terciopelo, plumas y peinados varios, arrogante o humilde...... Y en fin, con una obsesiva pasión, nos muestra sin pudor sus cambios físicos, desde la plenitud de los veinte años – quién los pillara – a la decrepitud de la vejez –y esa, ay, si que la vamos a pillar -. ¿Qué motivos lo impulsaban a retratarse a si mismo una y otra vez? Seguramente hay varios y no precisamente relacionados con el narcisismo, pues se solía sacar poco favorecido, acentuando sus defectos físicos (nariz grande y bulbosa, ojos pequeños, pelo de estropajo... vamos, que no era Brad Pitt). Creemos que uno

A Vuela pluma Los cambios en la vida  

A vuela Pluma Revista del IES DE LLERENA

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