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¿POR QUÉ? Hace seis años que llegué a este pueblo. Con nueve años marché de Euskadi con mi padre y vinimos a vivir donde habíamos veraneado justo las vacaciones pasadas. Al principio todo parecía una aventura, todo era nuevo para mí: colegio nuevo, casa nueva, gente nueva, sin mi madre y mi familia. Sólo mi padre y yo. Pero no pasó mucho tiempo hasta darme cuenta de que en esa aventura no todo iba a ser divertido, que habían cosas nuevas que no eran tan buenas, y empecé a echar de menos toda mi vida, mi familia y mis amigos, el jockey, los entrenamientos y los partidos todos los sábados, los compañeros y el cole, la verdad…en fin, todo. Ahora todo había cambiado y no sabía qué hacer para sentirme mejor. No me había parado a pensar en nada, no había preguntado el porqué de nada. No sabía por qué nos habíamos ido, ni por qué no estaba mi madre. Simplemente había elegido vivir

con mi padre, pensando que podía volver cuando quisiese, que si no me gustaba el pueblo o los nuevos amigos, le podría decir que me había cansado, que volveríamos a casa con mamá. Qué ingenua era, como si eso fuese tan fácil… Los primeros meses hice amigos, la gente sentía curiosidad por el idioma, mi familia y todo eso. Pero, como en todos sitios, hay personas que van más allá y terminan en «la vasca es una etarra de mierda». Si, ¿cómo no iba a ocurrir eso? La ETA existe, son vascos, matan a la gente y, por último, que es lo que más les llama la atención, quieren la independencia de Euskadi. Vale, muy bien, eso lo sabemos, pero… ¿qué tenía eso que ver conmigo? A mis casi diez años era incapaz de entenderlo, por más que me rompía la cabeza pensando. Lo preguntaba en casa y, aunque me lo explicaban mil veces, yo seguía sin comprenderlo. Al principio pasaba de esa gente, como me decían mis padres, pero eso parecía no dar resultado, pues los insultos cada vez eran más graves y

A Vuela pluma Los cambios en la vida  
A Vuela pluma Los cambios en la vida  

A vuela Pluma Revista del IES DE LLERENA

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