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2014 Cuento sobre un viaje

Jean Carlos Ordoñez

Cuento que me sucedió en un sueño


Jamás olvidaré aquel viaje. Un viaje que me tomó por sorpresa y me llevó donde quiso, sin que mi voluntad participara en absoluto.

Ese día no me había levantado bien. Ya desde la mañana tenía un malestar difícil de precisar; calor, una presión desagradable en el pecho, sequedad en la boca; en fin, un conjunto de malestares que no había tenido nunca y que me preocupaban. La sensación de calor era lógica, el día se perfilaba como otro agobiante de un verano que no había dado tregua. Pero la presión en el pecho, tan profunda, tan extraña… ¿Angustia, tal vez? Es posible, las cosas no andaban nada bien. De todos modos, y con mi humanidad a cuestas, fui al trabajo. Trabajar atendiendo al público cuando uno no se siente bien no es recomendable. Colgarse una sonrisa y colocarse el disfraz de amabilidad no es tarea fácil cuando uno se siente enfermo. Fue difícil transcurrir el día. Por suerte, todo siempre termina, hasta los días en apariencia interminables. Salí del trabajo dando gracias a Dios de que la jornada hubiera llegado a su fin. Volvía a casa, sin sentirme bien aún. El calor seguía siendo agobiante y la opresión en mi pecho no había desaparecido.

Tomé el bus, como todos los días y, como todos los días también, estaba lleno. Apenas entré, me sentí peor, comencé a sudar frío y me costaba respirar. Quería pedir un asiento, pero francamente no me animé. Las personas suelen estar muy ocupadas Página 1


cuando viajan, sobre todo para prestar atención a otra persona, aunque ésta tenga mala cara. Traté de distraerme para no pensar en lo mal que me sentía y me dediqué a mirar a los pasajeros, sus gestos, sus rostros, sus actitudes; muchos dormían o hacían que dormían. Se hacía evidente el cansancio, esos ojos que no terminaban de cerrarse, en las manos aferradas a los libros, bolsas o lo que sea que llevaban. Algunos leían libros, pero la mayoría, el diario. Algunos iban acompañados y conversaban entre sí, trivialidades, no escuché ningún diálogo interesante. A pesar de mi intento por hacer desaparecer mi malestar, éste crecía a medida que pasaban las estaciones. Empecé a sentirme todavía peor, ya casi no podía respirar. Ahora sí me animaba a pedir un asiento; quise hacerlo y no pude. Las palabras pugnaban por salir pero no podían. Y ganó el silencio. De repente la luz se apagó y el bus se detuvo. No podía creer mi mala suerte. No podía hablar, tampoco pedir ayuda, me costaba respirar. Y se corta la energía. No, no podía creerlo. Sin duda, ésta era uno de mis peores días. Todo quedó muy oscuro, de un negro tan profundo que asustaba. Se ve que no era sólo yo el que estaba asustado, porque podía escuchar y sentir que la gente a mi alrededor estaba intranquila. No llegaba a entender lo que decían, pero sus tonos eran nerviosos, alterados. Hasta juraría que sentí algún grito. De pronto, con la misma rapidez con que se había ido, volvió la luz. Por un instante, sólo por un instante, sentí un gran alivio. Cuando pude acomodar mis ojos, que se habían acostumbrado a la oscuridad con una rapidez asombrosa, quedé desconcertado. El panorama no era igual. Las personas que habían compartido conmigo el viaje hasta ese momento, no eran las mismas. Sus caras habían cambiado. Pensé que era mi estado el que me hacía ver cosas que no eran tales. Quise preguntar, pero mi voz seguía apagada, ella no había vuelto junto con la luz. Una vez más traté de distraerme. Pensé que como había vuelto la energía, el bus arrancaría y podría llegar pronto a casa. Volví a detenerme en las personas, las usé una vez más como imanes para atraer algún tipo de mejoría. Ahora también había gente dormida, pero, a diferencia de lo que ocurría antes, estas personas dormían realmente, sus expresiones lo demostraban. Parecía que jamás despertarían y transmitían una paz que no se encuentra en el cotidiano trajín. Inexplicablemente, sus rostros me eran familiares. No entendía qué pasaba, quiénes eran, pero los conocía, eso era seguro. Miré a los que leían el diario y ahí sí que fue grande mi insensibilidad. No eran diarios actuales, eran diarios del día de mi nacimiento. ¿Por qué de esa fecha? ¿Por qué ya no leían diarios de hoy? ¿Cuándo los habían cambiado? Observé entonces a las personas que conversaban, tampoco sus rostros eran los mismos, pero esta vez sus conversaciones sí me resultaban interesantes. ¡Cómo no iban a hacerlo, si, por loco que pareciera, hablaban de mí! Hablaban de mi infancia y de mi Página 2


juventud, del endeble y dudoso presente en el que me encontraba y el poco promisorio futuro que me esperaba. También el rostro de estas personas me era familiar. ¿Quiénes eran y por qué era yo el motivo de su conversación? Quise preguntárselos pero daba la impresión de que mi voz se había ido para siempre. ¿Cómo entender lo que estaba pasando? ¿Cómo convertir en lógico algo por demás absurdo? A pesar de mi malestar y desconcierto, esas personas ejercían sobre mí una atracción que no podía desoír. Sus rostros… ¿dónde los había visto antes? ¿Por qué hablaban de mí, habiendo tantos otros temas? No podía averiguarlo, pero sí podía seguir escuchando. Decían que yo había desperdiciado mi vida, que no había sabido ser feliz, que había archivado los dones con los que Dios me había provisto al nacer. También decían que de niño yo había sido alegre, vivaz, simpático, que con el tiempo había ido encerrándome en una mediocre y cobarde soledad y no me había animado a vivir una vida plena. Decían que había vivido media vida. Todo lo que escuché me dolió mucho más que la opresión en el pecho, me dejó sorprendido, claro, sin palabras. Estas personas también se lamentaban. Yo pensé que era porque veían que me sentía mal, que por fin se habían dado cuenta, pero no, lo hacían por todo lo que no había hecho cuando me sentía bien, y empecé a lamentarme yo también. Por primera vez en el viaje, no me distraje con las otras personas y ya no los observé. Me dediqué a pensar, a ver dentro de mí, a tratar de entender en qué se había convertido mi vida, esa que tenía justo antes de entrar al bus. No fue fácil pensar en ese contexto, entre el calor, la opresión, el sudor, la gente. Pero lo intenté. Traté de hacer un viaje retrospectivo para darme cuenta, por decirlo de alguna manera, en qué estación había empezado a flaquear la fuerza de mi motor interior. Tal vez no era el momento para tener un panorama muy claro de lo que había pasado, pero flaquear sentía que quería salir de esa situación. No sólo la de sentirme mal en ese preciso momento, sino la de salir del pantano en el que me había instalado. Recién allí me di cuenta de que el bus comenzó a moverse, no había reparado en que estábamos detenidos; sí me di cuenta de que yo había estado detenido mucho tiempo. Cuando el bus retomó su viaje, todo cobró movimiento alrededor. Estaba mareado, seguía sudando y la gente conocida se iba desdibujando ante mis ojos. Los diarios no tenían una fecha clara, todo seguía siendo más que extraño. Sin embargo, la opresión comenzó a mermar, sentí una bocanada de aire que me despertaba, diría yo, me volvía a la vida. Cuando pude orientarme y sentirme más firme y seguro, me di cuenta de que reposaba en el piso del bus. Los pasajeros, cuyas caras volvieron a ser desconocidas, se encontraban a cierta distancia, nerviosos, asustados. Alguien vestido de blanco me tomaba la mano. Daban gracias a Dios, algunos lloraban, otros se saludaban o felicitaban al que, evidentemente, era un médico. Yo, seguía sin entender. Página 3


Como quien devuelve algo robado, producto del arrepentimiento, mi voz volvió clara como nunca y pude preguntar qué había pasado. Así me enteré que me había desmayado, que mi pulso había detenido por un momento su marcha, que parecía que mi corazón ya no tenía ganas de latir mi vida. El bus jamás había quedado a oscuras, mi vida se había apagado por un instante. Me explicaron que caí desmayado, que no reaccionaba, que había estado sin sentido unos minutos. Habían llamado a una emergencia, creyeron que no saldría, pero gracias a la habilidad del médico y sus maniobras, volví. Así decían ellos, que volví. En medio de la conmoción, me pregunté qué sentido tenía volver a un lugar en el cual no se había sido feliz. Ese lugar no era ni más ni menos que mi vida ¿tenía sentido retomar una vida que había desperdiciado, que evidentemente no había disfrutado? Ninguno. Todos mencionaban la misma frase “que yo había vuelto”, pero ¿adónde había ido? ¿Qué viaje había hecho? No sé si volver era el verbo que yo hubiera usado. No quería volver a donde supuestamente había estado todos estos años, inmerso en una vida vivida a medias. Cuando uno vuelve, se entiende que el viaje ha terminado. Luego de esta experiencia breve, pero, por lejos, la más intensa que me tocó vivir, yo pretendía hacer un viaje nuevo, hacia una destino distinto. No sé con exactitud en qué estación se detuvo mi máquina, lo que sí sé es que ese día sentí que ésa era mi primera estación y que llegaría a un destino digno de ser vivido. Fin

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APLICACIONES I.C.A

DIPTONGOS: Sequedad, preocupaban, tregua, cuestas, , hubiera, fue, peor, cuando, aunque, sea, estaciones, peores, tregua, presión, suerte, nerviosos, cuando, quedé, igual, cambiado, habían, distraerme, vuelto, arrancaría, mejoría, despertarían, diario, actuales, promisorio, pareciera, conversación, suerte, desperdiciado habiendo, cuenta, dolió, dediqué, , realmente, sentía, situación, opresión, devuelve, conmoción, supuestamente, entiende, nuevo.

Hiatos: Fui, quería, distraerme, creerlo, opresión, situación, conocían, leían, creer, ocurrían, entendía, energía, Decían, también, recién, reaccionaba, día.

TRIPTONGOS: Quienes, flaquear, seguía, seguía, desmayado.

Usos de los signos ¿? ¡! ¿Angustia, tal vez? ¿Por qué de esa fecha? ¿Por qué ya no leían diarios de hoy? ¿Cuándo los habían cambiado? ¡Cómo no iban a hacerlo, si, por loco que pareciera, hablaban de mí! ¿Quiénes eran y por qué era yo el motivo de su conversación? ¿Cómo entender lo que estaba pasando? ¿Cómo convertir en lógico algo por demás absurdo? ¿Tenía sentido retomar una vida que había desperdiciado, que evidentemente no había disfrutado? ¿Adónde había ido? ¿Qué viaje había hecho?

Uso de comillas: Todos mencionaban la misma frase “que yo había vuelto”

Puntos suspensivos: Tan extraña… ; Sus rostros… Página 5


Termino excluido: Diรกlogo: a) b) c) d) e)

Platica Coloquio Conferencia Escuchar Parlamento

Pensar: a) b) c) d) e)

Cavilar Especular Hablar Recapacitar Especular

Rรกpido: a) Vertiginoso b) Ligero c) expedito d) resuelto e) correr

Seguro: a) indudable b)perder c)positivo d)innegable e)convincente

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Texto científico del autobús

Un autobús, como un autocar es un vehículo que tiene por objetivo de llevar pasajeros. La palabra autobús tiene por origen Omnés Ómnibus que era el eslogan del sombrerero Omnes de la ciudad francesa Nantes donde estacionaba la primera red de transporte colectivo del mundo. Un poco de historia, el autobús ha aparecido al principio del siglo XX, ero el heredero de las diligencias y otros medios de transporte con animales. Este tipo de vehículo ero reservado por las líneas de transporte con un tráfico débil. La razón de esta reservación era su pequeña capacidad de transporte (20 o 30 lugares).

Los autobuses son prácticos y eficientes en rutas de corta y media distancia, siendo frecuentemente el medio de transporte más usado a nivel de transportes públicos, por constituir una opción económica. Las compañías de transporte buscan establecer una ruta basada en un número aproximado de pasajeros en el área a ser tomada. Una vez establecida la ruta, se construyen las paradas de autobuses a lo largo de esa ruta. Sin embargo, dada su baja capacidad de pasajeros, no son eficientes en rutas de mayor uso. Los autobuses, en rutas altamente usadas, producen mucha contaminación, debido al mayor número de autobuses que son necesarios para el transporte eficiente de pasajeros en esa ruta. En este caso, es mejor el metro. Otra posibilidad es la construcción de un tramo único y especial para los autobuses, es decir, la implementación de un Sistema de Buses de Tránsito Rápido, con lo cual es posible llegar a capacidades cercanas a las de un sistema de metro, y mucho mayores que las de un sistema de tranvías. Uno de los ejemplos más interesantes de un sistema de buses de alta capacidad es TransMilenio en Bogotá. Otros datos aportados por el último censo nacional de población podemos agregar que 7 de cada diez habitantes se ubican y realizan su principal actividad en zonas clasificadas como de tipo urbano entre ellas se identifican también las categorías (conurbadas y suburbanas). Aquí es justo cuando se empieza a distinguir más claramente el reto que representa dar cabida, movilidad y fluidez a una masa de población libre en su tránsito. Dado el crecimiento de los asentamientos humanos crece de igual manera la necesidad de trasladarse de un punto a otro por algún medio de transporte Entre esos medio sin duda encabeza la lista el automotor en sus diversas presentaciones dejando a un lado otras opciones generalmente por falta de políticas públicas presupuesto e infraestructura para ellos.

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La saturación vehicular en calles, avenidas y vías rápidas es un asunto diario en muchas de las ciudades del país. La construcción de espacios para el transporte vehicular es cada vez mayor y aun así resulta insuficiente dando lugar además a otras consecuencias negativas que repercuten en la calidad del medio ambiente y en la salud de las personas que lo viven de forma cotidiana.

En conclusión el bus es un transporte práctico y es el más usado en transporte público con capacidad para un gran número de pasajeros, el bus realiza un trayecto fijo dentro de una población o largos recorridos por carretera, la implementación de un Sistema de Buses de Tránsito Rápido, con lo cual es posible llegar a capacidades cercanas a las de un sistema de metro, y mucho mayores que las de un sistema de tranvías es el transporte más común y todas las personas lo utilizan y es el mejor invento para la gente hace más fácil su movilidad.

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ENSAYO Introducción Es un cuento muy interesante, corto pero llama mucho la atención y a la reflexión, sobre nuestra vida y como la manejamos, si realmente vivimos o solo estamos por ahí, sin un rumbo fijo.

Desarrollo. Explica sobre un día común y corriente, para el autor, no hay nada de raro, todo sigue igual en su vida, todo se había convertido en una rutina, vivía sin ánimos, eso lo enfermaba y lo hacía creer que era incapaz de vivir la vida. De repente la vida cambia en ese mismo viaje, todo se detiene a su alrededor y le permite ver las cosas mucho más claras, desde otra perspectiva es decir de otra manera, asi poco a poco se empieza a fijar que todos se fijan en él, todo cambia, su vida empieza a tornar sentido, empieza a recordar por qué sonreía de pequeño, sus ganas de vivir aunque en ese momento todos lo criticaban y eso le afectaba , ya que no sabía como todos sabían cosas desde el primer día en que nació .luego despierta como si todo fuese un sueño, mas decían que estaba desmayado y que “ ha vuelto “ pero él no sabía de ¿dónde?, porque todo el mundo decía que había vuelto, pero con aquello recobro sus ganas de vivir y con ganas de recobrar la vida que él había desperdiciado. Conclusión. Cada día hay que vivir al máximo, ya que si estamos vivíos es por alguna razón, no hay que hacer cotidianas las cosas, sino que cada día diferentes, porque siempre habrá un motivo por el cual el hoy sea diferente al ayer por eso es necesario tasarse una meta, que nos permita ir adelante.

Bibliografía: Autoría: Vicente Pachala

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Cuento de ica