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Ensayo

Autor: MSc. Jean Carlos Guzmรกn Mail: jguzman106@hotmail.com

Caracas, Mayo de 2013


ÍNDICE GENERAL Resumen ................................................................................................................. 3 Introducción ............................................................................................................. 4 Diferentes posturas y perspectivas de abordaje del conocimiento en las Ciencias Gerenciales ............................................................................................................. 7 El Positivismo.................................................................................................. 9 La Fenomenología ........................................................................................ 11 La Complejidad ............................................................................................. 15 Paradigmas y Métodos .......................................................................................... 22 Hipotético–deductivo (cuantitativo) ............................................................... 24 Lógico-inductivo-interpretativo (cualitativo) ................................................... 26 Abordaje de las problematizaciones organizacionales a través de estas perspectivas .......................................................................................................... 30 Aplicaciones en la praxis gerencial ....................................................................... 33 Reflexiones finales ................................................................................................ 37 Referencias Bibliográficas ..................................................................................... 39

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RESUMEN El mundo es un entramado de relaciones no excluyentes y en él, las organizaciones sociales se auto-organizan inevitablemente y en ese orden autogenerado no existen patrones establecidos ni prescritos. El fenómeno de la globalización se ha constituido en un determinante para la generación de nuevos escenarios bajo los cuales se constituyen los nuevos paradigmas: en procura de explicar las realidades y dar sentido a la existencia desde la filosofía. Los paradigmas emergen porque se pone en evidencia el límite de un pensamiento, tal es el caso del positivismo en la administración como parte de las ciencias sociales. Para comprender cuál es el objeto de estudio de la administración es necesario recurrir inicialmente a sus definiciones, las cuales están conforme a una postura epistemológica. Las posturas epistemológicas corresponden a un modelo teórico, el cual abstrae concepciones de la realidad. Tales concepciones parten de un pensamiento que es compartido por la comunidad científica. Es un hecho innegable que la perspectiva positivista, sus paradigmas y sus métodos continúen dominando la investigación social y administrativa. La principal diferencia entre el positivismo y la fenomenología reside en que el primero ve el hecho tal cual es, busca la verdad como se presenta en la realidad desde afuera, se da una relación sujeto-objeto, donde el sujeto pone las categorías. La complejidad hace énfasis en la composición del tejido, de lo cual se infiere un amalgamiento de los elementos que conforman el todo. Lo cual hace referencia a un tejido interdependiente, dinámico, asimétrico e inter-retroactivo entre el observador y el sujeto observado, entre las partes y el todo (y viceversa) y las partes entre ellas. El propósito de este trabajo es presentar un ensayo que determine el impacto en las ciencias administrativas de las diferentes posturas y perspectivas de abordaje del conocimiento, tales como: el positivismo, la fenomenología y la complejidad. Los paradigmas cuantitativos y cualitativos y los métodos hipotético–deductivo y lógico-inductivo-interpretativo. El abordaje de las problematizaciones organizacionales a través de estas perspectivas y las aplicaciones en la praxis gerencial. Palabras claves: enfoques, paradigmas, métodos, perspectivas, praxis.

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INTRODUCCIÓN

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l fenómeno de la globalización se ha constituido en un determinante para la generación de nuevos escenarios bajo los cuales se constituyen los nuevos paradigmas: en procura de explicar las

realidades y dar sentido a la existencia desde la filosofía (denominada meta-meta ciencia). Los paradigmas emergen porque se pone en evidencia el límite de un pensamiento, tal es el caso del positivismo en la administración (denominada ciencia) como parte de las ciencias sociales (denominada meta-ciencia). La perspectiva positivista posee ciertas cualidades como linealidad, reduccionismo y parcialidad. Y que se constituyen en restricciones que se ven reflejadas en las realidades gerenciales, las cuales reclaman con urgencia en las organizaciones la resolución a los problemas de dualidad patrono-obrero (gerenteempleado) y causa-efecto, así como también la construcción, desde el punto de vista epistemológico, de nuevos diseños arquitectónicos organizacionales, los cuales deben tomar necesariamente en cuenta el contexto, el dominio de conocimientos y la realidad social y compleja en la cual están inmersas estas organizaciones. De acuerdo con Hernández y Palomo (2007, p. 7), “…tenemos paradigmas o posturas epistemológicas que se distinguen, por su ontología y epistemología, por la noción que se tenga del sujeto y la verdad”. Desde el punto de vista científico, cada ciencia tiene sus paradigmas y, a su vez, cada disciplina científica tiene sus paradigmas. Más aún, al conjunto de ciencias le caracteriza, en un momento determinado, un tipo de paradigma. Para Ferreiro (2004, p. 3), un paradigma es más que una teoría, debido a que “…integra aspectos de la lógica, la historia, la filosofía, la sociología y, por supuesto, la epistemología de la ciencia, de las cuales evidentemente se desprenden las implicaciones que deben cumplir la investigación y la práctica”, tal es el caso de los paradigmas epistemológicos instanciados en las ciencias administrativas.

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Desde el punto de vista filosófico, la administración es vista como la ciencia, el arte y la profesión de gestionar organizaciones. Las investigaciones en las ciencias administrativas han sido “…históricamente y en la actualidad de corte positivista” (Bonilla y Rodríguez, 1997), lo cual alude al paradigma cualitativo y al método hipotético-inductivo imperante. Para Mendoza y Rodríguez (2007), la teoría administrativa se ha cimentado: En una evolución asociada a los modos de producción, modas y estilos gerenciales adoptados en el tiempo, los cuales se han ido transfigurando, conformando la marca histórica que consolida esquemas de pensamiento que buscan resolver, explicar o difundir, maneras de hacer, procedimientos y estrategias que permiten dar respuestas a la dinámica organizacional; denotando así los rasgos de la administración y estilos gerenciales de cada época que remite a la etapa existencial, dirigida a percibir al ser interpretado, en este caso, el pensamiento gerencial (p. 165).

Para comprender cuál es el objeto de estudio de la administración es necesario recurrir inicialmente a sus definiciones, las cuales están conforme a una postura epistemológica. Las posturas epistemológicas corresponden a un modelo teórico, el cual abstrae concepciones de la realidad. Tales concepciones parten de un pensamiento que es compartido por la comunidad científica. Desde el más alto nivel de abstracción, las citadas concepciones están subordinadas a tres (3) tipos de conocimientos, los cuales están conformes a las ciencias desde una perspectiva epistemológica, tales como: el meta-meta conocimiento, el meta-conocimiento y el conocimiento que corresponden y se derivan consecutivamente de la filosofía (meta-meta ciencia), las ciencias sociales (meta-ciencia) y las ciencias de la administración (ciencia). En este trabajo se hace referencia a estos tres tipos de conocimientos. Por otro lado, con las teorías del caos y de la complejidad se recompone el tejido social. El mundo de la vida es un entramado de relaciones no excluyentes y en él, las organizaciones sociales se autoorganizan inevitablemente y en ese orden autogenerado no existen patrones establecidos ni prescritos. Según López y Salas (2009) los estudios sobre Administración pueden dividirse en:

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Aquéllos que tienen por finalidad el diseño de herramientas para su aplicación en la práctica profesional en las organizaciones, por una parte; y por la otra, en aquéllos que tienen por objeto analizar el comportamiento de las mismas, en general, así como el impacto que produce en su desempeño la instrumentación de cada una de dichas herramientas administrativas, en particular (p. 129).

Los estudios del primer tipo son de carácter propositivo; mientras que los que se abocan a investigar el comportamiento y el desempeño de las organizaciones, dependiendo de los métodos de investigación que empleen, se subdividen a su vez en descriptivos y explicativos, cuando aplican métodos cualitativos o cuantitativos, respectivamente. El propósito de este trabajo es presentar un ensayo para determinar el impacto en las ciencias administrativas de las diferentes posturas y perspectivas de abordaje del conocimiento, tales como: el positivismo, la fenomenología y la complejidad. Los paradigmas cuantitativos y cualitativos y los métodos hipotético–deductivo y lógicoinductivo-interpretativo. El abordaje de las problematizaciones organizacionales a través de estas perspectivas y las aplicaciones en la praxis gerencial. Este ensayo está estructurado de la siguiente manera: preliminares (resumen e introducción), desarrollo temático/argumentación, conclusiones y referencias bibliográficas.

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DIFERENTES POSTURAS Y PERSPECTIVAS DE ABORDAJE DEL CONOCIMIENTO EN LAS CIENCIAS GERENCIALES

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odo trabajo de investigación “reposa sobre cierta visión del mundo, la reflexión epistemológica es, pues, consubstancial a toda investigación que se desarrolla” (Suñe, 2004, p. 166).

La epistemología tiene por objeto el estudio de las ciencias, preguntándose sobre que es la ciencia y discutiendo la naturaleza del método y el valor del conocimiento. La reflexión epistemológica se atribuye ante todo investigador de una ciencia determinada que pretenda efectuar una investigación rigurosa, pues permite asegurar la validez y la confiabilidad de una investigación. En tanto que la referida reflexión se encuentra supeditada a un enfoque o perspectiva teórica que el investigador utiliza para abordar una realidad. Enfoque que trata la ciencia como conocimiento entendido como relación entre objeto y sujeto. Araos (2004, p. 160) define como enfoque teórico al “tipo de perspectiva teórica esencial en la que se puede incluir la investigación, tomando como base los objetivos y el marco teórico en que se sostienen sus premisas”. De allí que un enfoque teórico sea una posición o punto de vista para analizar una situación u objeto de estudio, con la intención de comprender, interpretar y resolver la problemática derivada de él. Para responder al posicionamiento epistemológico del investigador, éste puede “…seleccionar entre los paradigmas epistemológicos habitualmente identificados como soporte en las ciencias de la organización” (Suñé, 2004, p. 166). Los paradigmas constituyen modelos, esquemas intelectuales o marcos de referencias dentro de los cuales se pueden inscribir los investigadores. Epistemológicamente, la noción de modelo ha sido usada y desarrollada con la finalidad de explicar la realidad. La conceptualización de modelo se usa y se conforma con intención de resaltar explicaciones de la realidad, en cualquier modelo prevalece una teoría que lo sustenta y una acción que se concreta con una realidad verificable. En este orden de ideas, Yurén (1998), expresa:

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Cuando decimos que el modelo relaciona lo abstracto con lo concreto, ello no significa que forzosamente el modelo deba ser algo material, visualizable (que se pueda ver) y manipulable (que se pueda manejar con las manos). Lo que deseamos decir es que, de alguna manera, el modelo que se da en un marco teórico general hace referencia de ese campo general. Al especificar la teoría, vamos pasando de lo abstracto a lo concreto, aplicando a lo concreto los aspectos fundamentales proporcionados por la teoría (p. 61).

Los modelos se construyen en base a conceptos y relaciones, siendo formal por el nivel en el que se da, la derivación de conclusiones mediante reglas lógicas que se verifican mediante la observación y la experimentación. Para ello, se requiere de modelos que establezcan planteamientos comprobados, estructurados, que formen un sistema que dé como resultado una teoría, siendo ésta la base que representa la realidad. Estos modelos constituidos en una teoría forman un conjunto de relaciones y conceptos siendo también modelos formales. Estos pueden ser verbales, gráficos, matemáticos y materiales. La noción de modelo conduce hacia los modelos teóricos o epistémicos. Hurtado (2008) plantea que un modelo epistémico intenta: Dar respuesta, desde la filosofía, a preguntas como qué es el conocimiento, para qué sirve, cuáles son las fuentes del conocimiento, cómo se valida tal conocimiento, qué se considera investigación y cómo se relaciona la investigación con la sociedad, los valores, la política y las ideologías, entre otras cosas (p. 4).

De esta concepción, se plantea que un modelo teórico sea una postura filosófica en torno a la noción del conocimiento. Un modelo teórico contiene un estilo de pensamiento que asumen los individuos u organizaciones para enfrentar dificultades, adquirir un conocimiento, relacionarse con el entorno y razonar, entre otros. En torno a esto Padrón (1998) afirma que: El estilo de pensamiento es una especie de personalidad intelectual o de idiosincrasia cognitiva, que se va forjando desde la cuna y que, una vez consolidado, filtra todas las experiencias de descubrimiento e invención...” (p. 5).

De lo cual se infiere que los referidos estilos guardan cierta correspondencia con los enfoques epistemológicos, cuando en un determinado problema de investigación predomina cierto enfoque epistemológico, es porque se impuso el

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correspondiente estilo de pensamiento que se encuentra impregnado en los fundamentos teóricos y descripciones utilizadas, los cuales se cohesionan en torno a determinadas convicciones del investigador, como vía de acceso y de producción del proceso de investigación. Dentro de esas posturas o perspectivas de abordaje del conocimiento, se tiene:

El Positivismo

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l paradigma positivista (también denominado cuantitativo, empírico, analítico-racionalista domina el ámbito científico; proviene de la escuela fundada por Augusto Comte (1798-1857), que define

“…determinados supuestos sobre la concepción del mundo y del modo de conocerlo, por lo que se extienden las características del positivismo a las dimensiones de paradigma” (Ballerina, 2007, p. 2). Como teoría del saber “…niega otra realidad que no esté basada en los hechos, por lo tanto estudia las relaciones entre estos últimos; se atiene a lo dado, razón por la cual rechaza la construcción del conocimiento” (Rojas de Escalona, 2007, p.7). En tal sentido, en este paradigma se asume que la realidad está totalmente elaborada fuera del sujeto – es objetiva – esto hace suponer que el pensamiento es copia fiel de la realidad observada: se anula al sujeto como constructor del conocimiento. Asimismo, contempla que “la única y verdadera relación sería la de causa y efecto” (Martínez, 1989, párr. 5), por ello, se apoya en las sensaciones como la fuente que permite capturar el conocimiento en estas relaciones. Es prediccionista, tiene como premisa el planteamiento de hipótesis orientadas a predecir algo que va a suceder para luego verificarlo y comprobarlo. De allí que acepte como único “…conocimiento válido al conocimiento verificable y mensurable, visible” (Ballerina, 2007, p. 3). Por tanto está centrado en pronósticos de eventos y sus correspondientes evaluaciones dirigidas a comprobarlos. Este paradigma no se acepta (Ballerina, 2007):

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La pertinencia de otras perspectivas, procedimientos metodológicos y tipos de conocimientos de interpretación de la realidad; lo que importa para el positivista es la cuantificación y medir una serie de repeticiones que llegan a constituirse en tendencias, a plantear nuevas hipótesis y a construir teorías, todo fundamentado en el conocimiento cuantitativo (p.3).

Para Martínez (1989, p. 5) los criterios que subyacen al positivismo son: “la objetividad del conocimiento, el determinismo de los fenómenos, la experiencia sensible como fuente de saber y su posibilidad de verificación, y la lógica formal como garantía de un procedimiento correcto”. De acuerdo a los postulados del positivismo, la ciencia experimental en general trata de establecer relaciones constantes entre los fenómenos. Para Morffe (2007, p. 1), es indispensable reproducir “…las observaciones y experimentos en que aparecen o pueden aparecer los elementos que se pondrán en relación”. En tanto que la correlación entre términos es corroborada por una frecuencia satisfactoria, vinculados de manera constante, constituyéndose en una ley universal que “…atribuye esa causalidad al resto de los fenómenos de la misma naturaleza, hasta que algún tipo de evidencia empírica lo refute” (Morffe, 2007, p. 1) De la misma forma, desde que se concibió la estadística como una manera de cuantificar todo a través de muestras, se encontró la metodología más idónea y coherente para que el paradigma positivista, pudiera explicar, controlar y predecir. Es por ello que tiene mayor aplicación en las ciencias exactas y naturales, en donde es empleada para determinar relaciones causa y efecto de un fenómeno concreto. En el campo de lo social Durkheim (citado por Morffe, 2007) consideró que los: Hechos sociales como cosas resultaba atractiva; esto sugería que el mundo de lo social era en su aparente complejidad, ordenado, y que se podía encontrar mediante la observación las relaciones de causalidad que gobernaban esta realidad, pudiendo escribir entonces leyes de la estructura social de validez universal (párr. 2).

Sin embargo, en ciencias sociales esto no es factible. La descripción de esta ciencia tuvo reacciones importantes, generando una corriente anti-inductivista que aún hoy persiste. Tal como lo señala Lyotard (1989, p. 3), el positivismo posee insuficiencia en la inducción, en la mayoría de los casos, “…no es posible inducir una ley, ésta es

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una ficción idealizante fabricada por el físico y cuyo poder explicativo no deriva del número de hechos sobre los cuales ha sido construida, sino de la claridad que aporta a los mismos”. De esta manera, se vislumbra una carencia en el paradigma positivistainductivo en virtud que no permite en el plano de los fenómenos humanos, “…alcanzar la objetividad verdadera, la cual revería estar dirigida (a las cosas mismas), describirlas correctamente y elaborar sobre esta descripción una interpretación de su sentido” (Morffe, 2007, p. 4). Desde este punto de vista es inaceptable que se puedan buscar los hechos o causas de los fenómenos sociales con autonomía de los estados subjetivos de los individuos. Una vez admitida esta carencia de la perspectiva positivista-inductivista para acceder al conocimiento de lo social, es necesario entonces disponer de una postura alternativa que brinde explicaciones certeras al respecto y que complemente aprehensiones más exactas del comportamiento humano y por tanto de las organizaciones como entidades compuestas por personas. Surge así la fenomenología como una perspectiva teórica que antepone la intuición a la explicación, la cual tiene como finalidad llenar el gap de la investigación científica en las ciencias sociales, la cual se describe a continuación:

La Fenomenología

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l paradigma fenomenológico (también llamado paradigma cualitativo, hermenéutico, humanista o etnográfico) realiza su tarea por medio de la contextualización, considerando lo que se va a interpretar a partir

del contexto, no se puede subsumir en leyes universales para poder explicarlas. Ballerina (2007, p. 4) explica que “… no interesa llegar a un conocimiento objetivo sino llegar a un conocimiento consensuado; lo que importa es ponerse de acuerdo en la interpretación de lo que se está estudiando”. Las tendencias post-positivistas según Martínez (2000) redefinen el paradigma tradicional en los siguientes términos:

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1. El concepto de causalidad y de verificación toman un nuevo contenido: a las explicaciones estadísticas se le suman explicaciones motivacionales y significativas. 2. Se rescata al sujeto y la subjetividad como creadores, como construcción de lo real. 3. Los datos no se interpretan asexuadamente o de una manera neutral, sino partiendo del mundo vivido: deseos, expectativas, intereses. 4. La contextualización es clave para “comprender” la significación de hechos y situaciones (p. 45).

Está orientado a un equipo interdisciplinario basado en el contexto y centrado en la interpretación y el conocimiento consensuado. El límite del conocimiento está supeditado a la interpretación, la cual se acerca a la realidad. La importancia de tener cierta fidelidad en esa interpretación es según Ballerina (2000): La posibilidad no sólo de entender, sino de modificar aquello que se entiende, y de poder arribar a conocimientos más profundos o más amplios de un primer conocimiento obtenido que le permita al investigador entender lo que está pasando con su objeto de estudio, a partir de dar una interpretación ilustrada, por supuesto, o más ilustrada de aquello que se está estudiando. En este caso de la administración (p.4).

De allí que este paradigma este orientado hacia la construcción del conocimiento, el cual puede ser ampliado o extendido en base a un conocimiento inicial que le permita al investigador comprender su objeto de estudio, a partir de interpretaciones de la realidad. Afirma Martínez (1989, p. 167) que, “las realidades cuya naturaleza y estructura peculiar, sólo pueden ser captadas desde el marco de referencia interno del sujeto que las vive y experimenta, exigen ser estudiadas mediante el método fenomenológico”. La investigación fenomenológica consiste en comprender desde la experiencia misma lo que se revela en ella, no desde una actitud meramente interpretativa, que busque la coherencia interna del texto analizado, sino que aboga por un respeto pleno del relato que hace el sujeto de forma participativa, donde expresa la forma como se muestran los hechos de la realidad. La investigación desde el punto de vista de la fenomenología, requiere según (Martínez, 1989) de: Investigadores que tengan la capacidad de mirarse a sí mismos, puesto que la labor investigativa difícilmente se concreta sin ello; el investigador debe revisarse

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lo mejor posible y de esta forma reconocer los preconceptos que tiene y los prejuicios que lo determinan, ya que se requiere de éste una amplia capacidad de generar empatía, donde se pueda acercar a los otros y posibilitar la libre expresión de actitudes - pensamientos, sentimientos y comportamientos – sin juzgar o poner a la persona estudiada en situación de diferencia por su actitud expresada (p. 167).

Para el fenomenólogo lo “…social no es objeto de manera alguna, es captado como vivencia y se trata, en este caso de describir de modo adecuado esa vivencia para reconstruir su sentido” (Lyotard, 1989, p. 17). Por lo cual se plantea que la investigación fenomenológica centre su atención en los fenómenos grupales. Para comprender la naturaleza y propósito de la fenomenología es útil precisar su génesis etimológica. Para Morffe (2007) la expresión tiene dos partes: Fenómeno y logos, ambas se remontan a términos griegos. Una aproximación inicial a la semántica implícita nos llevaría a expresar que la fenomenología es la ciencia de los fenómenos. Sin embargo, el término fenómeno significa por etimología mostrarse, lo que quiere decir por ende: lo que se muestra, lo evidente. Los fenómenos son entonces la totalidad de lo que está o puede ponerse a la luz, lo que los griegos identificaban a veces simplemente como entes (p. 6)

En consecuencia, los entes pueden manifestarse por sí mismos de diferentes modos, según la manera que se accede a ellos. Para Heidegger (1991, párr. 6) hay hasta la posibilidad de que un ente, se “…muestre como lo que no es en sí mismo. En este mostrarse tiene el ente el aspecto de, parecer ser. Por su parte el logo alude por su etimología a sacar de su ocultamiento al ente de que se habla y permitir verlo”. Lo que hace hincapié sobre el objeto observado por el observador, el cual se manifiesta a través de diferentes miradas. La idea es estudiar el todo a través de sus partes, para develar sus propiedades y vinculaciones. Por lo cual la referida ciencia está relacionada a la forma de develar los objetos del conocimiento. Bajo este contexto de ideas, se plantea que la fenomenología según Heidegger (1991) es: Una reelaboración, una reinterpretación crítica y constructiva de las investigaciones sociológicas, donde el investigador, partiendo de una filosofía diferente se interesa por el mundo vivido. Mediante este abordaje se busca recoger las opiniones, ideas y sentimientos del otro, pero básicamente tratando de comprender como es que el otro ve, siente y piensa sobre su presencia en el mundo o los acontecimientos vividos (p. 30).

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En otras palabras, la fenomenología en su perspectiva social se preocupa por las ideas, sentimientos y pensamientos de personas, las cuales están sujetas de conciencia, y no como meros objetos de la naturaleza. La fenomenología como perspectiva de investigación se centra en el estudio de esas realidades vivenciales que son poco comunicables, pero son la base de la comprensión de la vida de cada persona. Por lo cual minimiza la influencia de las propias teorías, ideas e intereses, haciendo un esfuerzo de manera de capturar la realidad que se presenta de manera de representarla de acuerdo a nuestra conciencia. Al respecto de la característica vivencial de los relatos recibidos en una investigación de tipo fenomenológico se plantean cuatro (4) aspectos fundamentales (Mélich, 1994): 1. 2. 3. 4.

El espacio vivido: Espacialidad. El cuerpo vivido: Corporeidad. El tiempo vivido: Temporalidad. Las relaciones humanas vividas: Relacionabilidad o Comunalidad (p. 10)

Para Mélich (1994), la investigación fenomenológica tiene un sentido y unas tareas que bien se pueden resumir afirmando que la investigación es: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8.

Un estudio de la experiencia vital. La explicación de los fenómenos dados a la conciencia. El estudio de las esencias. La descripción de los significados vividos. El estudio científico – humano de los fenómenos. La práctica de las meditaciones. La exploración del significado del ser humano. El pensar sobre la experiencia originaria (p. 50).

Para Sandoval (1997) la fenomenología tiene un interés por desentrañar las más íntimas relaciones del orden de lo humano con su naturaleza y su creación – entendida como cultura y sociedad- se puede concretar en los siguientes aspectos: a. Intuición: La cual se fortalece a partir de la escucha y la observación. b. Análisis: Implica una relación de contrarios entre quien investiga y quien es investigado, con la finalidad de identificar la estructura del fenómeno. c. Descripción del fenómeno: El investigador se ve relacionado con el fenómeno que estudia, puesto que lo descrito es su propia experiencia.

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d. Observación de los modos de aparición del fenómeno: Siempre existirán las diferencias individuales, aunque se trate del mismo fenómeno. e. Exploración del fenómeno en la conciencia: El investigador tiene en este punto la oportunidad de recrear el objeto de estudio, de tal forma que él establece relaciones cruzadas en el mismo fenómeno, intentando considerar todas las posibles formas de relación al interior del objeto. Indaga cognitivamente las relaciones que se establecen en la forma de percibir el ambiente, los significados que se le atribuyen a los fenómenos naturales, por ejemplo. f. Suspensión de las creencias: En sentido estricto, se refiere a la “reducción fenomenológica”. g. Interpretación de los significados ocultos o encubiertos: Se refiere a la tarea de teorización fundamentada que debe llevar a cabo el fenomenólogo, como aporte a la ciencia (p. 82).

Finalmente se puede concluir que el fenomenólogo desde la perspectiva de las ciencias de la administración, en su búsqueda de la comprensión del objeto de estudio habrá de recurrir a técnicas de investigación cualitativos tales como la observación participante, las entrevistas en profundidad, entre otros; y debido a que los datos que se producen son generalmente de naturaleza descriptiva, por tanto deberá emplear para su análisis el método hermenéutico y sus reglas, con lo cual podrá acceder así a interpretaciones confiables (comprensión en un nivel personal) de los motivos y creencias que están detrás de las acciones de la gente.

LA COMPLEJIDAD

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l paradigma de la complejidad comienza a tomar forma a principios del siglo XX, como reacción a la visión mecanicista del mundo. Parte de la creencia es que la realidad no se “…comporta de forma

mecánica, determinista, previsible, lineal, y de que el conocimiento de la misma resulta necesariamente fragmentario e incompleto” (Hernández, Saavedra y Sanabria, 2007, p.101). Puede definirse como complejo “…algo que no puede resumirse en una palabra maestra, o retrotraerse a una ley, o reducirse a una idea simple” (Morín,

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1996, p. 21). Un fenómeno complejo es para (Hernández, Saavedra y Sanabria, 2007): Inaprensible, inacabado, ambiguo, en virtud no solamente de la cantidad de interacciones que sus componentes sostienen entre sí, con la unidad que los integra y con el ambiente, sino aún más en virtud de su carácter dialógico, policausal y difuso (p. 101).

De lo cual deviene que las fluctuaciones y la incompletitud sean aspectos característicos de la complejidad lo cual conlleva a que la disyunción, reducción y simplificación sean opciones metodológicamente inviables para su comprensión. El aumento de la complejidad se ha manifestado desde cualquier dominio y de diversas maneras en la sociedad, la complejidad es una perspectiva epistemológica emergente, iniciada por el Dr. Edgar Morín (1998) a través de diversas publicaciones en libros, revistas, congresos y ponencias. Para Suárez (2006, p. 1) el concepto de complejidad es un concepto “…evasivo y no se ha dado aún una definición cuantitativa del término”. En este sentido, algo es complejo “…si puede ser entendido a través de una serie de principios básicos, reglas, fuerzas y este ente debe tener una estructura bien definida”. Este tipo de estructura requiere de una serie de principios concretos para llegar a una comprensión del sistema. La palabra complejidad según Morín (1998) proviene del latín Complexus que significa: Lo que está tejido junto; en efecto, hay complejidad cuando son inseparables los elementos diferentes que constituyen un todo y que existe un tejido interdependiente, interactivo e inter-retroactivo entre el objeto del conocimiento y su contexto, las partes y el todo, y el todo y las partes, las partes entre ellas (p. 42).

Esta concepción hace énfasis en la composición del tejido, de lo cual se infiere un amalgamiento de los elementos que conforman el todo. Lo cual hace referencia a un tejido interdependiente, dinámico, asimétrico e interretroactivo entre el observador y el sujeto observado, entre las partes y el todo (y viceversa) y las partes entre ellas.

Para Etkin y Schvarstein (1997), el paradigma de la complejidad

sostiene que: La realidad organizacional presenta procesos no ordenables o programables desde el exterior […] se admite la coexistencia en el mismo sistema de

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relaciones complementarias, simultáneas y antagónicas. La organización existe en un medio interno de relativo desorden, diversidad e incertidumbre (p. 86).

Para Etkin y Schvarstein (1997, p. 91), la complejidad reconoce la “eficacia causal de múltiples dimensiones que configuran el espacio organizacional”, busca el equilibrio dinámico sobre “…las bases cambiantes, configurando una sucesión de estructuraciones y desestructuraciones permanentes” (p. 92). Lo cual hace énfasis a un sentido de discursividad que involucra un ciclo evolutivo, donde la causalidad es iterativa e incremental. De allí que no pueda aplicarse el conocimiento actual para explicar el pasado, y así retrotraer el presente. Surgen así tendencias de descomposición en el contexto emergente dirigidas al análisis de los lineamientos acerca del sujeto, la realidad, la racionalidad y el poder, bajo el dominio de la teoría administrativa. Los cuales están orientados a su interpretación de manera de contribuir a la generación de acciones convincentes que tienden al logro de adaptaciones de estas a nuevas necesidades que exigen obtener nuevas competencias y capacidades. De allí que los problemas altamente complejos, requieran análisis que integren métodos de las diferentes disciplinas. La administración como ciencia, adquiere manifestaciones entre otras ciencias, en vista que se relaciona con otras ciencias tales como la psicología quien estudia a las personas, la sociología que estudia a grupos de personas, entre otras. Por tanto, se puede decir que la complejidad aborda las ciencias administrativas, mediante un enfoque transdisciplinario. La investigación transdisciplinaria, según Petschel (2004, p. 3), representa un “…reto para la ciencia, ya que al contrario de la investigación científica tradicional, su lugar de acción no es precisamente el laboratorio”. transdisciplinarias

generan

conocimientos

sobre

Las investigaciones

procesos,

valuaciones

y

estrategias para optimizar las prácticas sociales y minimizar las malas prácticas. Así mismo, se espera que este tipo de investigación sugiera soluciones para transformar efectos y procesos indeseados.

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Es por ello que es necesario adaptar las ciencias administrativas a tales necesidades en vista que sus marcos epistemológicos y metodológicos se han circunscrito en los paradigmas clásicos y se encuentran en los postulados del hombre racional. No obstante, es necesario revisar algunos de los fundamentos sostenidos desde las ciencias filosóficas, psicológicas, sociales, económicas y administrativas para incorporar planteamientos concernientes a la cultura, emociones, estética, la vida cotidiana, entre otros, lo cual conlleva al cambio del discurso del área administrativa al contexto actual que pregona las gestaciones de la sociedad del conocimiento. En este sentido, De la Garza (1999) considera que están pendientes por integran al discurso administrativo: Los grandes problemas de las teorías sociales de este siglo, especialmente las relaciones entre estructuras (incluido qué concepto de estructura), subjetividades (cuáles sujetos y cómo elaboran sus estrategias) y acciones (individuales y colectivas) (p.118).

Contexto emergente que debe ser interpretado para que satisfaga las necesidades epistemológicas centradas a dar sentido y orientación a las realidades de las sociedades; las cuales están dirigidas a situarnos en nuevas modelos teóricos y constructos que llenen el vacío epistemológico actual de las nuevas realidades de las entidades organizacionales. Por otro lado, se plantea un carácter parcial e incompleto de los principales objetos de atención del discurso administrativo, dadas las distintas aproximaciones que (Hernández, Saavedra y Sanabria, 2007) señalan al expresar que: Se han abordado fragmentos desarticulados en torno al concepto de organización, y muy pocas de ellas han pretendido hacerlo de una manera integradora, abordándolo en su complejidad. Se puede afirmar incluso que tales visiones son reduccionistas en la medida en que su atención se centra en un aspecto particular cada vez, asumiéndolo como variable privilegiada de análisis e intervención, y relegando los demás a un segundo plano y pretendiendo dar cuenta del fenómeno organizacional a partir de esta única variable (p.98).

De allí que el objeto de estudio (en este caso el organizacional/gerencial) no puede ser estudiado de manera separada de la realidad. Es imprescindible estudiar el todo y las partes, las partes y el todo, y entre las partes, es decir, el proceso, la

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racionalidad en la toma de decisiones, el individuo y el grupo, la estructura, el entorno y sus componentes, la cultura, entre otras. Así como sus cualidades, propiedades y comportamientos de manera integral desde diferentes perspectivas. Entre las principales diferencias entre el positivismo y la fenomenología reside en que el primero, ve el hecho tal cual es, busca la verdad como se presenta en la realidad desde afuera, se da una relación sujeto-objeto, donde el sujeto pone las categorías. En el segundo, el significado que la persona proyecta hacia algo concreto: ve al sujeto desde adentro, la relación se da de sujeto- sujeto y el participante es quien establece las categorías. Epistemológicamente el positivismo busca comprobar y verificar los hechos o causas de los fenómenos sociales para explicarlos de manera objetiva, neutral y con independencia de los estados objetivos de los individuos, ya que los hechos y fenómenos sociales son considerados como cosas.

Desde esta concepción

dualista/objetivista, las interrogantes de investigación y sus respectivas respuestas se generan de la realidad, sin alterarla. El investigador y sus percepciones, no intervienen en el proceso y producto del estudio. En tanto que la fenomenología ubica desde la perspectiva del individuo el consenso del conocimiento, para ello interpreta y comprende de manera subjetiva, no intervencionista e interrelacionados los hechos y fenómenos. En tal sentido éstos no pueden ser tratados como cosas. El ideal de la objetividad, es el que regula, la aproximación al objeto de estudio, dada una postura neutral por parte del investigador. Igualmente se someterá cada investigación al juicio de expertos. Metodológicamente el positivismo es experimental, manipulativo, deductivo y cuantitativo, ya que busca las causas adoptando el modelo de investigación de las ciencias naturales mediante métodos tales como: cuestionarios, inventarios y estudios demográficos, que producen datos susceptibles de análisis estadísticos, es decir, las interrogantes y supuestos están sujetos a pruebas empíricas controladas con rigurosidad científica. La fenomenología examina el modo en que se experimenta a través de la hermenéutica, dialéctica, inductivo, y métodos

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cualitativos tales como: la observación participativa, la entrevista y otros, que generen datos descriptivos. Se apoya en el multicismo crítico al articular el realismo crítico con la subjetividad modificada, empleando gran cantidad de métodos, técnicas e investigadores (triangulación), para disminuir la posibilidad de distorsionar los resultados, los desequilibrios. Desde el punto de vista axiológico el positivismo esta excepto de valores y tiene garantía de la objetividad, en tanto la fenomenología tiene en cuenta los valores, influye en la solución del problema, la teoría, el método y el análisis. En tanto que desde la ontológico el positivismo es singular, tangible, fragmentable e independiente, por lo tanto, realista ya que no hay eventualidades que cambien la realidad sino leyes establecidas: leyes causa efecto y la fenomenología es construida, interrelacionados, total y tiene entidad. Es realismo crítico o ingenuo; aunque exista un mundo real, dirigido por causas reales, su percepción puede verse afectada por características particulares del hombre, por lo tanto, no puede ser totalmente aprehendida. La realidad debe permanecer afuera y el hombre asumirá de manera permanente una actitud crítica frente a su intervención. El tema de la neutralidad valórica en la fenomenología se ve reflejada en lo referente a la reducción fenomenológica, es decir, pone entre paréntesis la subjetividad para poder conocer la esencia de los que se está observando. Un ejemplo de lo paralelo entre el positivismo y lo fenomenológico sería: Un accidente de tránsito es una realidad objetiva, ya que tiene existencia por sí mismo y es independiente. Para el positivismo, lo importante en el accidente sería estudiar el accidente (la velocidad en que iba el vehículo) se basa en lo que sea comprobable empíricamente, en lo que sea medible, no se interesa en la interpretación que haga el sujeto sobre el accidente sino que se centra en describirlo objetivamente. Para la fenomenología no es importante el carácter objetivo del accidente, no busca medir las variables que lo produjeron, sino que busca interpretar lo que dicen

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las personas con respecto a lo ocurrido. Por lo tanto, se le preguntaría a la gente, porque creen que ocurrió tal accidente, se preocupan de lo subjetivo. Desde el punto de vista de las diferentes perspectivas consultadas donde se analiza la relación entre complejidad y administración se coincide en que las entidades organizaciones son sistemas complejos y adaptativos. La complejidad se manifiesta actualmente en la incertidumbre, la aceleración de cambios y la turbulencia del entorno organizacional. De allí la necesidad de una gestión ágil, flexible y dinámica pero especialmente adaptativa dirigida hacia nuevos contextos orientados a fraguar los cimientos de la sociedad del conocimiento. Actualmente se han percibidos cambios en el ámbito organizacional que involucran la gestión, tales como: el aplanamiento de las jerarquías, el empoderamiento de los empleados, la descentralización del poder, la autoridad y la toma de decisiones, es decir, se ha ido humanizando la organización y por ende la gestión. Así mismo, se han empleado metáforas orgánicas y ecológicas que se ven reflejadas en la terminología y el discurso utilizado. Por tanto, se plantea que la complejidad incida positivamente en el diseño de las organizaciones, la estructura y la profundidad jerárquica; el nivel de centralidad del poder, la autoridad y la toma de decisiones. Así como también en el grado de la burocratización y en la cultura. Se augura el hecho que la complejidad promocione el desarrollo humanista de las organizaciones el cual autoriza y legitima las libertades de las personas en el trabajo junto a sus emociones, los compromisos, la tolerancia y la concertación, mejore la interacción, la colaboración y la cooperación en la realización de las actividades y tareas que involucran compartir información y conocimientos. Por otro lado, es necesario que la formación del Administrador (gerente) esté centrada en el abordaje de las áreas problemáticas, desde varias miradas, reconociendo la adaptabilidad y la inestabilidad y sobre todo comprendiendo a las personas en el entorno natural y social. Sin dejar de lado, las dimensiones de las libertades y la complejidad que posee como ser humano.

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PARADIGMAS Y MÉTODOS

E

l término paradigma (del Griego paradigma, ejemplo, modelo) parece estar de moda. Desde el punto de vista de la vida cotidiana, un paradigma es una forma de pensamiento predominante, una manera

de concebir y hacer, de enfrentar y resolver un problema. Aunque siempre se ha utilizado, es a partir de los planteamientos del estadounidense Thomas Kuhn (1995), filosófico y teórico de la ciencia, que el empleo del término conlleva a una connotación especial, tal como: a) Los paradigmas son realizaciones científicas universalmente reconocidas (dogmáticas) que, durante cierto tiempo proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica en particular. b) Los paradigmas son realizaciones científicas que en primer lugar carecen de precedentes como para atraer a un grupo duradero de partidarios, pero que son lo suficientemente incompatibles como para dejar problemas a resolver. d) El paradigma pueden ser visto también como un modelo o patrón aceptado tal, como una decisión judicial aceptada en el derecho común. Y c) el paradigma es aquello que comparten los miembros de una comunidad científica en particular (p. 20).

Por tanto un paradigma es visto en las ciencias de la computación como una ontología, debido que existe un consenso en la comunidad de investigadores con respecto a un modelo que resuelve desde una perspectiva un problema de la realidad. Un paradigma es percibido como un “marco teórico (framework) que permite explicar un fenómeno. Es una creencia científica ampliamente aceptada por una comunidad de investigadores en un momento determinado” (Ferreiro, 2002, p. 15). Comúnmente los paradigmas son socializados en eventos científicos o publicaciones electrónicas o impresas a la referida comunidad con el objeto de conocer sus fortalezas y debilidades, establecer mejoras y realizar nuevas construcciones a partir de los constructos allí explicitados. Los paradigmas son marcos de referencias para abordar un problema desde una perspectiva epistemológica determinada. Debido a las necesidades de la sociedad, los paradigmas sintéticos y analíticos se alternan según predomine la integración (síntesis), o bien la multiplicación (análisis) de las ciencias para identificar y solucionar problemas. La

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época actual se observa como un momento de integración de muchos (paradigma sintéticos), lo que pone en evidencia el establecimiento de las ciencias como las ciencias de la administración; que imponen necesidades. Desde el punto de vista epistemológico los paradigmas siguen un método, constructo que se define a continuación: Para Berrío, Medina y Román (2004, p. 5) un método es el “…modo de decir o hacer algo con orden. Proceso o camino sistemático establecido para realizar una tarea o trabajo con el fin de alcanzar un objetivo predeterminado”. De allí que un método sea una vía o un camino el cual se tiene que transitar. Por ende tiene un orden lógico, es decir, un sentido. Desde el punto de vista filosófico, el método “…denota los procedimientos lógicos que acompañan a toda investigación científica y que debe seguir el investigador para acercarse a la verdad y verificarla” (López y Salas, 2007, p. 132). El método científico, por tanto, está supeditado a un conjunto de procedimientos utilizados para construir conocimientos científicos. Para López y Salas (op. cit) el método se refiere a la “…actitud concreta o posición que el investigador adopta frente al objeto de estudio, por lo que en este nivel el método orienta la forma en que se organiza y lleva a cabo la investigación”. De allí que el investigador en la adopción de un método tome una posición en correspondencia al objeto de estudio. Por consiguiente, el método plantea la manera cómo debe ser organizada la investigación, es “…un intento de explicación, por lo que la posición filosófica seleccionada por el investigador influye en el método a seguir en dicha investigación”; es “…algo propio del ámbito particular de la investigación”, por tanto, es el dominio de conocimiento que aborda el investigador desde diferentes miradas para ubicarnos bajo una perspectiva compleja. Cualquiera de los niveles de abstracción a que haga referencia el investigador, no hay algo en común que asocie el significado entre método y técnica. Al respecto Alonso (1996) considera que métodos son “los procedimientos operativos,

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rigurosos, bien definidos, transmisibles y susceptibles de ser aplicados repetidas veces en las mismas condiciones”. De allí que las técnicas sean los procedimientos utilizados para darle uso a las herramientas. Las diferencias de significados de estos constructos no estriban en sus vínculos; en vista que las técnicas dependen más de las metas a satisfacer y el método lo hace del trabajo en sí mismo. A continuación se define los métodos cuantitativos y cualitativos, luego se muestran sus diferencias.

Método Hipotético–Deductivo (Cuantitativo)

L

os fundamentos de la metodología cuantitativa se derivan del positivismo. Hurtado (1998, p. 4), plantea que la cuantitativa tiene una “…concepción lineal, es decir que haya claridad entre los elementos

que conforman el problema”. En tanto que la premisa fundamental del positivismo lógico radica en la contrastación de hipótesis probabilísticas, las cuales pueden ser aceptadas y demostradas o no en circunstancias particulares, a partir de ellas se elaboran las teorías generales. De acuerdo con Gephart (1999, párr. 35), el paradigma positivista “…supone que el mundo es objetivo y que los métodos científicos pueden representar y medir con medios adecuados la realidad observable”, por consiguiente busca explicar y predecir las asociaciones entre las variables principales. Para Guba y Lincoln (1994, p. 105), los métodos de cuantificación “…imponen significados e interpretaciones externas a los datos, excluyendo de esta forma significados e interpretaciones que los miembros del grupo social estudiado atribuyen a la realidad observada”. Lo cual hace suponer que el paradigma epistemológico abordado inicialmente en las disciplinas de las ciencias sociales fue el positivismo. Según Hernández, Fernández y Baptista (2003), el método cuantitativo utiliza: La recolección y el análisis de los datos para contestar preguntas investigación y probar hipótesis establecidas previamente, y confía en la medición numérica, el conteo y frecuentemente en el uso de la estadística para establecer con exactitud patrones de comportamiento en una población (p. 35).

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Por tanto es un paradigma basado en las matemáticas y en la comprobación de hipótesis, lo que hace pensar que es un método estadístico. Por otro lado el paradigma cuantitativo, se fundamenta en el método hipotético-deductivo, el cual se plantea como un procedimiento o camino que sigue el investigador para hacer de su actividad una práctica científica. El inductivismo señala que el descubrimiento de las hipótesis se “… obtiene por la observación pura de los hechos y mediante el razonamiento inductivo, permite “…la justificación y la generalización de leyes por inducción a partir de enunciados observables” (Silenzi, 2009, p.2). Por ende, el inductivismo justifica y generaliza leyes en correspondencia a las hipótesis que se derivan de la observación de la realidad. En tanto que las hipótesis, a partir de las cuales se constituyen los silogismos deductivos según Esper y Machado (2008): Surgen en la mente del experimentador con ocasión de determinados hechos, pero no son el resultado de un proceso de inducción llevado a cabo a partir de ellos. Hay alguna cualidad psicológica del individuo, llamado sentimiento o corazón que las crea (p. 5).

De allí que las hipótesis surjan de las creencias, pensamientos y conocimiento del investigador que estudia un problema de la realidad, el cual está sujeto a las emociones y corazonadas de este, desde una perspectiva psicológica. En base a lo planteado por Grinnell (1997) para la generación de conocimiento desde el paradigma cuantitativo, se deben considerar las siguientes premisas: 1. Se delinean teorías y de éstas, hipótesis 2. Las hipótesis se ponen a prueba usando diseños de investigación apropiados. 3. Si se corroboran las hipótesis se aporta evidencia a su favor, si no, se descartan para buscar mejores explicaciones. 4. Existen dos realidades, una subjetiva, que radica en las experiencias subjetivas de las personas, y la otra objetiva e independiente de las creencias que tengamos hacia ella. 5. Esta realidad objetiva se puede conocer. Bajo esta premisa resulta posible conocer una realidad externa e independiente del sujeto. 6. Es necesario conocer la realidad objetiva, tener mayor información sobre ella. 7. Cuando las investigaciones establecen que la realidad objetiva es distinta a nuestras creencias, éstas deben adaptarse a la primera (p. 89).

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De lo antes expuesto se plantea que las hipótesis tienen correspondencia con las teorías, los observadores poseen una realidad objetiva y otra subjetiva las cuales están subordinadas a sus creencias, pensamientos y conocimientos. A continuación se presenta el paradigma cualitativo:

Método Lógico-Inductivo-Interpretativo (Cualitativo)

D

esde finales del siglo XIX existen antecedentes del método lógicoinductivo-interpretativo en el campo sociológico. Entre 1910 y 1940, la Escuela de Chicago, surge una “…importante corriente sociológica

estadounidense, la cual hizo un uso amplio de sus métodos” (Cereceres, 2003, p. 58). Entre 1970 y 1980, iniciaron preocupaciones relevantes vinculadas a las restricciones de los “…datos y los métodos cuantitativos asociados con el paradigma positivista, prevaleciente en ese entonces en la investigación realizada en el terreno de las disciplinas sociales como herencia de las disciplinas naturales” (Gephart, 1999, párr. 27). Desde ese momento histórico, surgió la investigación cualitativa la cual ha generado cierto interés en vista de los cambios que experimentan las disciplinas sociales. La investigación cualitativa es “…un planteamiento sistemático y subjetivo que se utiliza para describir las experiencias y situaciones de la vida y darles un significado” (Munhall, 2001, p. 34). Se basa filosóficamente en el paradigma interpretativo, humanista y naturalista, y tiene interés en la comprensión del significado de las interacciones sociales de las personas. Los investigadores que toman como referencia este paradigma creen que la verdad de naturaleza es “…compleja y dinámica, y solo puede estudiarse observando a las personas mientras actúan con y en los ámbitos socio-históricos en los que se mueven” (Munhall, 2001, p. 156). Debido a su naturaleza del paradigma, emplea un método lógico-inductivointerpretativo para entender la naturaleza única, dinámica y holística de los seres

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humanos. La investigación cualitativa en la actualidad es utilizada, según López y Salas (2009) por: Investigadores de diferentes disciplinas sociales y por profesionales de diversos campos, interesados en asuntos relacionados con el comportamiento y el funcionamiento humano, por lo que esta modalidad de investigación se utiliza ampliamente para estudiar organizaciones, grupos o individuos. (p. 133).

Lo cual hace referencia a las preocupaciones existentes en la comunidad científica y los profesionales del ámbito de la administración, quienes centran su atención en los aspectos del comportamiento humano más allá de su funcionamiento. De allí que la administración se vincule con otras ciencias tales como: la psicología, la sociología y la etnografía, cuyos estudios están dirigidos a los individuos, grupos de individuos y organizaciones. De lo anterior se plantea el carácter transdisciplinario y complejo de las investigaciones de los problemas objeto de estudios de esta ciencia, que actualmente transciende a las ciencias gerenciales. Esto sucede por la asociación de la teoría administrativa a las diferentes disciplinas sociales lo cual hace pertinente, en las investigaciones derivadas de las ciencias administrativas, la utilización del método lógico-inductivo-interpretativo. En el estudio de las investigaciones cualitativas, Pita y Pértegas (2002), plantean que estas se caracterizan por: Evitar la cuantificación y basarse en descripciones narrativas. Los investigadores que optan por esta vía, realizan su investigación mediante registros narrativos de los fenómenos que estudian, valiéndose de técnicas no cuantitativas como la observación participante (p. 25).

De lo anterior se plantea que en este método no se realicen mediciones, sino registros narrativos de los fenómenos estudiados utilizando técnicas adecuadas. Finalmente, el paradigma cualitativo requiere una profunda comprensión por el comportamiento humano y las razones que le gobiernan.

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En el cuadro que se presenta a continuación, se muestran los principales aspectos diferenciadores de los citados paradigmas cuantitativos y cualitativos que fueron presentados en las secciones precedentes: Cuadro N° 1. Aspectos de los paradigmas cualitativo y cuantitativo. Paradigma Cuantitativo Métodos cuantitativos Positivismo lógico Medición penetrante y controlada Objetivo Desde fuera de los datos Confirmatorio, inferencial, deductivo Orientado al resultado Datos “sólidos y repetibles” Generalizable Particularista Realidad estática

Paradigma Cualitativo Métodos cualitativos Fenomenología y comprensión Observación naturalista sin control Subjetivo Dentro de los datos Exploratorio, inductivo, descriptivo Orientado al proceso Datos “ricos y profundos” No generalizable Holista Realidad dinámica

Fuente: Cook y Reichardt (1986)

Del cuadro anterior se deduce que, en las ciencias sociales (incluidas las ciencias de la administración) existe una distinción entre el paradigma cualitativo y el paradigma cuantitativo. La principal diferencia reside en que el paradigma cuantitativo estudia las vinculaciones entre las variables cuantificadas, en tanto que el paradigma cualitativo lo hace en dominios estructurales y situacionales. El paradigma cualitativo está dirigido a identificar la naturaleza de las realidades, el sistema de relaciones que le subyace y a la estructura dinámica que la conforma. En cambio el paradigma cuantitativo se centra en determinar la correlación entre las variables, la generalización de los resultados derivados del objeto de estudio para hacer inferencias. Por otra parte el paradigma cuantitativo se caracteriza por una noción globalizada fundamentada en el positivismo lógico, el uso del método hipotéticodeductivo, su carácter específico-particularizado, orientado a resultados concretos, centrado en la objetividad: un paradigma de las ciencias naturales. El paradigma cualitativo subyace a una postura fenomenológica integral, inductiva, estructuralista.

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Pero particularmente subjetiva, focalizada en el proceso y en las disciplinas que tienen como objeto de estudio el aspecto psicosocial del ser humano. De la misma forma se observa que el paradigma cuantitativo subyacente en el positivismo considera que la realidad existe como ente fuera del hombre y es regulado por leyes inmutables y que la ciencia debe descubrir las propiedades de esta realidad, para predecir y controlar los fenómenos naturales. En tanto que los desequilibrios de esta postura realista, objetivista conllevan a que el paradigma cualitativo subyacente en la fenomenología hace referencia a que la realidad está relacionada con la manera como es percibida por el investigador, por lo que para el rigor y relevancia (validez interna y externa) hace énfasis sobre los controles del contexto que afectan la generalización de los resultados y la naturalidad de los procesos. A continuación los abordajes de las problematizaciones organizacionales a través de las citadas perspectivas.

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ABORDAJE DE LAS PROBLEMATIZACIONES ORGANIZACIONALES A TRAVÉS DE ESTAS PERSPECTIVAS

E

n vista de la complejidad inherente a las relaciones en las organizaciones, se plantea que los métodos lógico-inductivointerpretativo

tomen

un

lugar

privilegiado

en

los

estudios

organizacionales-gerenciales. En tanto que, la teoría administrativa ha recibido contribuciones significativas como resultado de las investigaciones centradas en el paradigma cualitativo. Un ejemplo de lo señalado es el estudio realizado por Mintzberg (1983) en el ámbito administrativo basado en el método lógico-inductivointerpretativo, planteando desde sus observaciones una teoría sobre las funciones del administrador en base a sus roles. Otros estudios sobre las organizaciones se caracterizan por el empleo del enfoque fenomenológico. Tal es el caso de los realizados por Rendón y Montaño (2004, p.103) señalando cuatro corrientes: análisis organizacional, análisis institucional, la sociología de las organizaciones y la sociología en las organizaciones, las cuales están vinculadas al paradigma cualitativo. En América Latina existe una fuente influencia de la filosofía positivista, tal como lo señala Sander (1996, p.3) “…la cual se ve reflejada en el énfasis realizado en los conceptos de orden, equilibrio, armonía y progreso en la organización y el funcionamiento de las instituciones políticas y sociales”. Los investigadores estudiosos de las teorías de la administración en las organizaciones preocupados por el mantenimiento del orden y del progreso racional en el funcionamiento de las entidades organizaciones, han generado métodos hipotéticos-deductivos a través de la adopción de las perspectivas conductistas y funcionalistas de la administración, concebidas y difundidas por los psicólogos sociales norteamericanos, las cuales prevalecen en el abordaje de las problematizaciones en las organizaciones en la actualidad. Sin embargo, el abordaje desde la perspectiva epistemológica simplista fracasa en abarcar la dimensión crucial del comportamiento humano, principalmente

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el pensamiento subyacente a él, debido a que las personas son “…seres humanos, sociales e interdependiente, gregarios en todo, particularmente en nuestra actividad [administrativa]” (Kopita, 2004, p. 2), además, poseen creencias, emociones, conocimientos y pensamientos, los que las hace ser complejas. Por otro lado, los cambios del entorno que se han venido gestando de manera acelerada en el mundo, aunado a la crisis de las ciencias exigen a la comunidad científica y a las organizaciones, un replanteamiento epistemológico del conocimiento acorde con el contexto actual. Según Martínez (1997, p.17), no solo “…estamos ante una crisis de los fundamentos del conocimiento científico, sino también del filosófico y, en general ante una crisis de los fundamentos del pensamiento”. Una de esas nuevas formas de pensamientos que se ha ido configurando en los últimos tiempos, es precisamente el pensamiento complejo, el cual plantea que la realidad es un sistema en permanente cambio y que sus elementos constituyentes interactúan, facilitando un proceso de generación de nuevas estructuras. Según Morín (2001), la complejidad plantea: La heterogeneidad, la interacción, el azar; todo objeto del conocimiento, cualquiera que él sea, no se puede estudiar en sí mismo, sino en relación con su entorno; precisamente por esto, toda realidad es sistema, por estar relacionada con su entorno (p. 3).

De antes expuesto se plantea que la complejidad hace referencia a la diversidad e interactividad existente con el objeto de estudio, el entorno, así como también sus elementos, propiedades y relaciones. Finalmente, un abordaje desde la complejidad implicaría la transformación radical del sistema global de producción, validación y circulación de conocimientos y cerraría las brechas actuales de conocimientos en las ciencias filosóficas y las ciencias de la administración. Por otra parte, en la actualidad el abordaje de las problematizaciones en las organizaciones se continúa realizando a través de la perspectiva epistemológica positivista, a pesar del fracaso evidenciado al no poder abarcar el comportamiento

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humano en todas sus dimensiones, es decir, las organizaciones subyacen su praxis gerencial en el método hipotético-deductivo. Consecuentemente, en la actualidad no existan investigaciones aguas abajo (a nivel de ciencias de la administración) desde la perspectiva de la complejidad, lo que hace suponer que la comunidad científica este construyendo aguas arriba (a nivel de meta-ciencias y meta-meta-ciencias), las teorías necesarias para el abordaje de estas investigaciones, que permitan el orden, equilibrio, armonía y progreso en las organizaciones. A continuación se presentan las aplicaciones en la praxis gerencial:

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APLICACIONES EN LA PRAXIS GERENCIAL

E

s un hecho innegable que la perspectiva positivista, sus paradigmas y sus métodos continúen dominando la investigación social y administrativa. Pero existen limitaciones importantes a esta

perspectiva, debido al “…aumento y refinamiento de las alternativas establecidas las cuales están circunscritas a los límites reales de la legitimidad y el dominio efectivo del conocimiento” (Gephart, 1999, párr. 13). Las interrogantes basadas en el paradigma cuantitativo tales como: ¿cuánto?, ¿cuántos?, ¿con qué frecuencia? y ¿en qué medida? Están dirigidas a explicar la realidad de acuerdo a los postulados de esta perspectiva. El positivismo recoge dentro esos postulados, que la realidad es objetiva y susceptible a estudiarse en términos de vinculaciones y asociaciones entre variables y hechos. Tales elementos guardan cierta correspondencia las cuales conducen precisamente a la variabilidad en la unidad de análisis, lo cual dificulta el estudio exhaustivo del problema objeto de estudio. De allí la necesidad de estudios centrados en múltiples perspectivas de la realidad es “…crucial para comprender el comportamiento y los pensamientos de las personas” (Fetterman, 1989, p. 4). No obstante, algunos investigadores de la comunidad científica de la administración reconocen que los métodos cualitativos exigen el estudio de múltiples realidades y la captura de las perspectivas del sujeto para el abordaje del objeto de estudio. El paradigma cualitativo facilita el aprendizaje de culturas y la conformación de estructuras adecuadas a la organizaciones, en vista de que le ofrece al investigador maneras de estudiar el conocimiento, el comportamiento y los artefactos derivados del proceso de investigación que los participantes comparten y utilizan para realizar interpretaciones en base de sus experiencias. Pero particularmente busca dar respuesta a interrogantes tales como: ¿por qué?, ¿cómo? y ¿en qué forma? Tales interrogantes, en el ámbito de la administración “…se centra en el estudio de variables organizacionales y del contexto que producen las acciones observables en la organización” (Gephart, 1999, párr. 7). De

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allí que el investigador asuma una postura con diferentes miradas sobre el objeto de estudio. En un estudio realizado por Borjas (2009), con la finalidad de analizar los trabajos arbitrados presentados en el marco de los Congresos Latinoamericanos y del Caribe sobre Espíritu Empresarial, realizado en el período que comprende 2004 – 2007, mediante el cual se establecieron categorías para la revisión del corpus: tendencias, aspectos teóricos, abordajes metodológicos, innovaciones, entre otros, sobre cuarenta y ocho (48) ponencias arbitradas. El estudio aportó conclusiones acerca del estado de los avances temáticos, perspectivas que vislumbran las tendencias y las orientaciones que deberían abordarse para ajustarse a la evolución contextual de la gerencia en América Latina. Los trabajos presentados en este congreso “…proceden de catorce países; predomina la contribución de los autores de Colombia, seguidos de participantes de Chile, Venezuela y Panamá Borjas” (2009, p. 62). Estos trabajos incluyen prácticas gerenciales, adquisición y desarrollo de recursos, sistemas, estrategias, estructuras, así como también tendencias y perspectivas. A continuación se presenta el gráfico n° 1 el cual recoge el resultado del análisis de los trabajos arbitrados en dichos eventos. Gráfico N° 1. Metódica de investigación

Fuente: Borjas (2009)

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Según Borjas (2009, p. 62), predominan los trabajos del área de educación empresarial (23,7%) y la creación de empresas (21,7%). Las demás tendencias señaladas fueron: Competencias (17,0%) y Tecnología (12,3%), entre otras. Así mismo, el 10,2% de trabajos son de corte estrictamente documental. El 64,6% de los trabajos fueron realizados bajo el paradigma cuantitativo y de éstos la mayor frecuencia en cuanto al tipo de investigación fueron la descriptiva y la aplicativa. Estos trabajos reflejan la utilización de técnicas estadísticas acordes con el método hipotéticodeductivo, los cuales están enmarcados sobre el enfoque positivista. El paradigma cualitativo estuvo presente en un 20,8% de los casos, los cuales hacen énfasis en las modalidades de investigación/acción y estudios de casos. El 8,3% de los trabajos son documentales y utilizan el método lógico-inductivointerpretativo, por ende, están centrados en el enfoque fenomenológico. Según Borjas (2009, p. 62), tres de los trabajos combinan métodos hipotético-deductivos (cuantitativos) y lógico-inductivo-interpretativo (cualitativos). Situación que muestra la utilización tanto del enfoque positivismo como del fenomenológico. En este contexto de ideas, de la revisión realizada se observa la existencia de tres (3) estadios de la praxis gerencial en América Latina: 1. Aún existe una comunidad científica que

continúa

realizando

sus

investigaciones bajo la perspectiva positivista, el cual hace énfasis en los métodos hipotéticos-deductivos, y especialmente se observa desde el punto de vista organizacional-gerencial en las instituciones del Estado venezolano que las mismas presentan una estructura organizativa jerárquica, conductista y burocrática. 2. Otros investigadores consideran las bondades del paradigma fenomenológico emplean en sus estudios en el método lógico-inductivo-interpretativo. Esto se refleja en la praxis gerencial de las empresas privadas, ya que su estructura organizativa es netamente matricial, es decir, existe delegación de cargo, de funciones, su gestión está orientada por procesos y servicios. Lo que indica que es o tiende a ser humanista.

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3. Existe una tendencia favorable en la comunidad científica en incorporar el método lógico-inductivo-interpretativo en el abordaje de investigaciones desde la perspectiva compleja, aunque actualmente se encuentra en construcción su epistemología. En este punto se observa que las instituciones (privadas) que adoptaron en su praxis gerencial esta perspectiva presenta una estructura organizativa en redes, sus miembros son socios, no tienen una ubicación física específica, son totalmente virtuales y tienen presencia en varias partes del mundo. Lo que indica que su gestión es constructivista.

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REFLEXIONES FINALES

E

l positivismo asume que la realidad está totalmente elaborada fuera del sujeto – es objetiva – esto hace suponer que el pensamiento es copia fiel de la realidad observada: se anula al sujeto como

constructor del conocimiento. Esta perspectiva tiene mayor aplicación en las ciencias exactas y naturales, en donde es empleada para determinar relaciones causa y efecto de un fenómeno concreto. El

paradigma

fenomenológico

realiza

su

tarea

por

medio

de

la

contextualización, considerando lo que se va a interpretar a partir del contexto, no se puede subsumir en leyes universales para poder explicarlas. La fenomenología en su perspectiva social que se preocupa por las ideas, sentimientos y pensamientos de personas, las cuales están sujetas de conciencia, y no como meros objetos de la naturaleza. La complejidad hace énfasis en la composición del tejido, de lo cual se infiere un amalgamiento de los elementos que conforman el todo. Lo cual hace referencia a un tejido interdependiente, dinámico, asimétrico e interretroactivo entre el observador y el sujeto observado, entre las partes y el todo (y viceversa) y las partes entre ellas. La principal diferencia reside en que el paradigma cuantitativo estudia las vinculaciones entre las variables cuantificadas, en tanto que el paradigma cualitativo lo hace en dominios estructurales y situacionales. Los problemas altamente complejos, requieran análisis que integren métodos de las diferentes disciplinas. La administración como ciencia, adquiere manifestaciones entre otras ciencias, en vista que se relaciona con otras ciencias tales como la psicología quien estudia a las personas, la sociología que estudia a grupos

de

personas,

entre

otras.

La

complejidad

aborda

las

ciencias

administrativas, mediante un enfoque transdisciplinario. La principal diferencia entre el positivismo y la fenomenología reside en que el primero ve el hecho tal cual es, busca la verdad como se presenta en la realidad desde afuera, se da una relación sujeto-objeto, donde el sujeto pone las categorías.

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En el segundo, el significado que la persona proyecta hacia algo concreto: ve al sujeto desde adentro, la relación se da de sujeto- sujeto y el participante es quien establece las categorías. Las entidades organizaciones son sistemas complejos y adaptativos. La complejidad se manifiesta actualmente en la incertidumbre, la aceleración de cambios y la turbulencia del entorno organizacional. De allí la necesidad de una gestión ágil, flexible y dinámica pero especialmente adaptativa dirigida hacia nuevos contextos orientados a fraguar los cimientos de la sociedad del conocimiento. La complejidad incide positivamente en el diseño de las organizaciones, la estructura y la profundidad jerárquica; el nivel de centralidad del poder, la autoridad y la toma de decisiones. En la actualidad el abordaje de las problematizaciones en las organizaciones se continúa realizando a través de la perspectiva epistemológica positivista, a pesar del fracaso evidenciado al no poder abarcar el comportamiento humano en todas sus dimensiones, es decir, las organizaciones subyacen su praxis gerencial en el método hipotético-deductivo. Un abordaje desde la complejidad implicaría la transformación radical del sistema global de producción, validación y circulación de conocimientos y cerraría las brechas actuales de conocimientos en las ciencias filosóficas y las ciencias de la administración.

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Paradigmas y métodos en marco de las ciencias gerenciales  

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