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Antonio Javier Conejero Roldán 3º Periodismo B2

Domingo

Amor y lujo Sábado noche de una fría jornada de diciembre. La gran avenida sevillana de Torneo está húmeda a aquella hora de la madrugada. El nuevo local de moda en el denominado ambiente gay, Luxuria, acoge la primera gran oleada de visitantes.


UN MUNDO MEJOR

Entre el gueto y la libertad ¿Lugares consagrados al ocio y la libertad sexual o guetos que fomentan la exclusión? La opinión es dividida incluso dentro del propio sector -o colectivo, como prefieren llamarlo otros- homosexual.

H

Por JAVIER CONEJERO ará unos dos meses, la suma de una serie de factores me hizo frecuentar algunos lugares que, hasta entonces, no había considerado dentro de mi agenda de ocio. Curiosidad, nuevos amigos y la necesidad de inmiscuirme en un tema concreto de cara a realizar esta crónica, me impulsaron a meter la cabeza - por mal que suene - en uno de los símbolos de la homosexualidad occidental, el bien o mal llamado ambiente gay. JF, un gran amigo, conoce bien el mundo de la noche. Durante años ha sido partícipe, como trabajador y como público, de la serie de luchas personales y empresariales que han hecho de Sevilla el centro del negocio en Andalucía Occidental, si bien Torremolinos o Málaga están muy por encima en cuanto a mercado a nivel regional. Es un buen compañero para penetrar en un mundo casi desconocido para mí hasta ese momento. Llevo vaqueros, camiseta, tirantes y una rebeca con coderas. Entramos sin problema. Una de las ventajas del ambiente hispalense es, por lo que dicen, la casi total libertad de acceso. La forma de vestir, por ejemplo, no debe suponer problema de ningún tipo para acceder a Luxuria o Studio 56, los negocios que se repartern el pastel en el campo de las discotecas. Este sábado volvemos a la primera, (re)abierta hace escasas semanas y reinante durante la noche de la víspera de domingo. Es pequeña, oscura y cálida, más en lo térmico que en lo concupiscible... al menos a primera hora. No dista mucho de las otras grandes salas de fiesta de Sevilla. De

hecho no es para nada espectacular, y sabe que no necesita serlo. Sus bazas radican en otros aspectos bien diferentes: la música predominante, un trabajo de Relaciones Públicas (RRPP) más o menos elaborado y, ante todo, una amplia demanda para la que parece una bastante escasa oferta. Dentro hay poca gente aún, pues la primera horda de chicos y chicos -entre alguna chica- está por llegar del botellón. Los porteros, que visten el uniforme negro y con gabardina de estos rituales, se limitan a dar la bienvenida. Los diez euros de entrada, con consumición, son suficientes para acceder a la pista y al escenario, poco a poco más poblados. Son casi las tres de la madrugada cuando Luxuria está a tope. Música, gente joven y gente no tan joven, alcochol y... comienza el cortejo. “No mires fijamente, siempre ha sido tu forma de ligar”, me dice UY, otro amigo. Jamás había pensado que tenía una

forma de ligar, pero prefiero seguir el consejo. No quiero que mi interés entre lo curioso y lo periodístico por el lugar se convierta en un problema con mi pareja. Veo algunos conocidos, del mundo real y del mundo irreal de los sentidos. Son muchas las historias que se entrelazan en aquella pequeña sala Malandar, yo lollamo la red, otro compañero me comenta que para él aquello es el círculo: personas unidas a personas mediante personas, con o sin relaciones sexuales y/o sentimentales, pero habitualmente con ellas. Los últimos meses han sido intensos en este aspecto. Hemos conseguido recrear una red bastante amplia con tan sólo unos pocos nombres como vértices o puntos de conexión, y lo más curioso, casi sin planteárnoslo seriamente. Me comentan que Studio, la gran competencia, sufrió la noche anterior una redada policial. Obviamente a primeras puede sonar horroroso: una re-

Celebración de Halloween en Studio 56, Sevilla.

dada en un lugar de ocio homosexual en pleno 2012 (2013 si llegamos)... una historia que recuerda a aquellas de vagos y maleantes que vemos en películas o series y leemos en informes y manifiestos. La explicación, no obstante, es nuevamente comercial, mercantilista incluso. El propietario y absoluto rey de “Luxuria” (por el pecado de la lujuria) era uno de los socios de la antigua Vintage - con Priscilla, su versión veraniega-, que en su momento disfrutó de un predominio casi total en el am-

La gran baza de los locales de ambiente suele ser el hecho de estar dirigidos al público gay en concreto Una redada en pleno 2012 puede recordar a otros tiempos... pero las razones son puramente mercantilistas


UN MUNDO MEJOR biente sevillano. Tras la ruptura de la empresa, el susodicho fundó la terraza Lux (por lujo), que a lo largo del verano se impuso a Priscilla mediante técnicas similares a las utilizadas ahora con la competencia. Posteriormente, llegó el otoño y con él Studio 56, mientras que Lux cerró - clima mediante- para (re)abrir como Luxuria hace apenas unas semanas. La competencia no gusta, y la guerra comienza de nuevo. Una batalla diferente se juega en la sala. El disco se convierte en excusa, pues el baile brilla por su ausencia. Es más importante el cortejo, al menos en ese momento. Resulta curioso que éste se lleve a cabo de forma tan... peculiar. Grindr o Bender son aplicaciones para smartphones que permiten ver y chatear con las personas homosexuales cercanas, siempre y cuando estén registradas y conectadas. Las pantallas de los móviles brillan, naranjas y azules. “¿De verdad es necesario utilizar las aplicaciones aquí?”. Es la misma cara que puse yo la primera vez. En ese momento hago una reflexión: ¿qué es el ambiente? Un lugar para vivir libremente la sexualidad, un lugar para

ligar sin peligro a equivocarte, un lugar que concentra bancos de pesca entre los que elegir al pez más apetecible... Pero reflexionar sirve de poco a las cuatro de la mañana en una discoteca, me temo. Dos conocidos inician uno de los dramas de la noche. Celos y atracción mezclados con sentimientos y apatías... realmente no recuerdo la fórmula de la mezcla, siempre he sido más shakesperiano en esto de sentir el amor, la atracción, o como queramos llamarlo. Alguna vez estos asuntos han terminado en violencia: desde simples riñas o disputas a peleas más importantes. No obstante, debo decir a su favor que se trata de algo no mucho más habitual que en el mundo de la noche tradicional o hetero, como lo llamarían otros. Sencillamente son personas, más o menos jóvenes, más o menos bebidas, con más o menos historias, en lugares pequeños; y casi siempre con menos ganas de bailar que de otras cosas. A fin de cuentas es este aspecto en el que más se ha normalizado el público del ambiente respecto al heterosexual. El cortejo continua. Desinteresado por este proceso, doy algunas vueltas de la mano de

mi amigo PM, saludando a los viejos y nuevos conocidos que veo en el camino. Siempre se ha tildado al mundo homosexual como algo cruel y superficial, y probablemente lo sea (o lo siga siendo), pero existe un nivel de estatus más importante muchas veces que la belleza física. De hecho, ésta se convierte en un factor más del cúmulo que he llamado estatus: popularidad, amistades, historial, fama, facilidad, un poco de todo. Partiendo de ello, el mundo del ambiente homosexual sí es excesivamente excluyente, llegando a ser cruel. Desde hace años he tenido amigos en este mundillo, testigos y, a veces víctimas, de esta organización social, más compleja de lo que puede parecer a primera vista. El ambiente en Studio 56 no suele ser muy diferente. Estatus, música y quizá más chicas que en Luxuria. Mejor organización para un producto muy similar que busca en la libertad sexual su distintivo respecto al resto de discotecas. En Halloween celebraron una fiesta realmente llamativa, si bien se convirtió en lo mismo de siempre, quizá por gozar con la presencia de los mismos de siempre. Eso sí, ataviados de

“Espero que el mundo homosexual salga del atolladero de haberse entregado al físico y la juventud”. Louise Hay El mundo gay es excluyente, pero se guía por una serie de conceptos de estatus más complejos que la belleza física

Actuación en Studio 56, Sevilla.

fantasmas, héroes, villanos, enfermeros y, como en nuestro caso, vampiros: blancos como el nácar y con labios ensangretados. A estas horas tengo que quitarme la rebeca y quedarme en camiseta y tirantes. El calor es insoportable, y recuerda a la escasa ventilación de la mayor

parte de locales de este tipo, dentro y fuera del ambiente. Desde luego es la excusa perfecta para lucir los cuerpos de gimnasio que la vigorexia, la vanidad o, espero que en muchos casos, la salud, se han empeñado en crear. Así, Luxuria se llena de músculo y los tupés y pantalones fosforitos dejan de ser los protagonistas del look mayoritario. Itaka es siempre la tercera en discordia. Se trata de una discoteca diferente a las dos anteriores, que lleva años en franca decadencia. Sus bazas, en este caso, son dos: la actuación de travestis algunas noches a la semana y la presencia de un cuarto oscuro. Sí, una de esas salas sin luz de las películas, en los que propios y extraños pueden entregarse (o restregarse) al placer por el módico precio de no saber quién te está tocando en ese momento. Aunque claro, siempre puedes entrar con el ligue de fuera. Completan el ambiente gay de Sevilla una serie de bares y pubs caracterizados por cambiar de nombre cada poco tiempo. Algunos de ellos se especializan en un público (Men2Men). Reconozco que no he tenido el placer de visitarlos, entiéndase la ironía. Otros acogen a un público generalista e incluso mayormente heterosexual pese a su intención inicial. Y el otro gran lugar es la zona conocida como La Chata,a orillas del río. Se trata del gran botellón que concentra a la mayor parte del público joven homosexual que bebe al aire libre. De nuevo no se trata de un lugar excluyente... Al contrario, se ha convertido en un lugar en el que parecen valer más cosas. Rihanna suena por fin en Luxuria y me animo a seguir bailando mientras dejo de observar el panorama por un rato. Un señor con cierto aspecto de colocado liga con uno de mis acompañantes, y JF está pendiente de las mil y una historias de la noche (que darán lugar a la agenda de la élite la próxima semana). Los demás,


UN MUNDO MEJOR

en ese curioso estado entre el baile y el comentario de los conocidos y contactos. Giro la cabeza y comprendo la razón: alguién que podríamos catalogar como colega mantiene un curioso cortejo con otro chico al que también conocemos. Aquí la palabra cortejo cobra su sentido más animal: en ciertos momentos no puede distinguirse entre la disputa, la amenaza de una pelea física o el ligoteo propiamente dicho. En unos minutos nos encontramos de bruces con la respuesta... A la media hora el objetivo de ese colega es otro bien distinto. “Cosas del ambiente”, comenta alguno de nosotros. Todos sabemos que al día siguiente nuestro susodicho no lo recordará. Es habitual que se reniegue de formar parte de este mercado que es el ambiente. Pocas personas reconocerán que lo pisan en un primer contacto. Siempre es “una de las primeras veces”, o se ha ido “porque todos mis amigos salen por allí”. Quién sabe si yo también estoy utilizando la famosa excusa. En todo caso el protagonista hoy es el ambiente y sus historias, sus pros, contras, mitos y ver-

dades, y no tanto la vida del periodista fuera de la crónica. Surgen los primeros problemas reales de la noche. Siempre suele haberlos por alguna de las partes. En casos como éste lo mejor es alejarse de ellos. Sin embargo, cuando aparecen en el grupo de amigos uno se siente obligado a actuar. Aquí nada es diferente al mundo puramente heterosexual, sólo difieren las causas de algunos de estos problemas que muchos llamarían malos rollos. Normalmente hablamos de soluciones más grandes que el problema, por lo que el tiempo o la actuación más leve palian el asunto. No obstante, el tamaño excesivamente reducido, pese a lo que pueda parecer a primera vista, del ambiente entendido como colectivo y no sólo como conjunto de lugares, extrapola un problema a una serie de personas implicadas en mayor o menor grado. X es el mejor amigo del chaval con el que se lió tu amigo. Ambos acaban mal y tú puedes acabar en el punto de mira de X con buena o mala intención sin haber comido ni bebido, ni siquiera actuado en el asunto.

Es un ejemplo demasiado simple que sirve para resumir tantas historias... Vivir en una comunidad pequeña siempre es difícil, y en el fondo el ambiente es como un pueblo en el que cada uno ha de jugar el rol que parece haber asumido. Porque sí, en el mundo homosexual existen los roles, algunos de los cuales se perpetúan incluso con más crudeza que en el heterosexual, tachado por inercia como retrógrado y ma-

Es bastante habitual que se reniegue de formar parte del ambiente, ante todo en los primeros contactos La homosexualidad se normaliza a ritmo lento, pero ante todo es necesario que la propia persona se crea normal chista. Los complejos que existen en él se trasladan al homosexual con gran virulencia. La homofobia puede ser heterofobia, la superficialidad alcanzar una superficialidad por estatus. El tópico se forta-

lece creando falsos modos de vida que lo replicann y permiten un ascenso en ese estatus. ¿Existe una comunidad gay como tal? ¿Se trata de un colectivo al que se pertenece por el simple hecho de haber nacido? ¿La sexualidad es una característica más de la persona, o es un modulador de vida de alto rango? La noche va terminando en Luxuria. El mito de la adoración al cuerpo se rompió con la actuación de los gogós masculinos: cuerpos fibrados semidesnudos a los que muchos no prestaba atención. En ese momento el alcohol y el cortejo eran más importantes. Más que la música, también. Siete y media de la mañana, luz, alcohol asimilado y gente cansada. Dos mil doce, mientras el matrimonio homosexual se normaliza en Occidente, algunos países mantienen pena de muerte hacia los llamados gays. Algo me ha quedado claro en estos meses. Estoy a gusto siendo homosexual, más que orgulloso. Pues prefiero estar orgulloso de lo que consigo, y a gusto por lo que soy por cómo soy desde el momento en el que nací.

Crónica "Amor y lujo"  

Crónica de inmersión realizada en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.

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