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S.O. LARGOS

UN NUEVO HORIZONTE

“Marilivit tetri”

Una de las peculiaridades de la sección oficial de largometrajes de esta edición es que en ella participan tantas mujeres como hombres. Así, tras ver los recientes trabajos de Teona Strugar Mitevska, Kirsten Sheridan y Anja Salomonowitz, le toca el turno ahora a otra directora: Keti Machavariani. Procedente de Georgia, había trabajado como productora y realizadora en el medio televisivo y había dirigido cerca de media docena de cortos antes de abordar su primer largometraje, Marilivit tetri (Salt white). En la Georgia post-soviética, Nana trabaja temporalmente como camarera en una terraza de la costa del Mar Negro. La mujer ahorra sus escasos ingresos con la intención de poder abrir un pequeño café en su ciudad natal. Por su parte, Niko es un agente de policía, refugiado de Abkhazia, que debe hacerse cargo de sus padres ancianos y cuya vida se reduce a las carreteras de la zona que patrulla y a los encuentros esporádicos que mantiene con Nana. El mundo hermético de estas dos personas se verá alterado con la aparición de una niña sin hogar, llamada Sopo, que les apunta un nuevo y esperanzador camino. La directora y guionista de Marilivit tetri sabe que el destino de sus protagonistas está irremediablemente condicionado por una serie de factores históricos y sociales. “Todo está determinado: el nuevo sistema que se inició tras el fin de la Unión Soviética, y los conflictos étnicos que definieron el mundo de los tres personajes. Este entorno, donde la prioridad es la lucha por la supervivencia, excluye cualquier tipo de relación humana o sensación –explica–. La gente actúa mecánicamente. Su trabajo es momentáneo y sólo sirve para la supervivencia elemental. Y el resultado es también temporal e insatisfactorio. Niko, por ejemplo, no puede cambiar nada. Las vendedoras de fruta con-

tinúan vendiendo sus productos al borde de la carretera a pesar de sus repetidas advertencias. Los adictos a las drogas siguen vendiendo drogas. La ocupación de Nana termina con el final del verano y estará seguida por los aburridos y tristes días de invierno en un pequeño pueblo del oeste de Georgia”. La propia Keti Machavariani analiza el devenir de esta pareja. “Nana y Niko se mueven en un círculo cerrado del que resulta imposible escapar. Incluso su amor es imposible y se limita a impulsos. Su futuro es su presente. Refugiado de Abkhazia, Niko no quiere volver a su tierra natal. Su mundo se reduce a la ruta que sigue su coche de policía. Por su parte, el mejor momento en la vida de Nana es cuando ve salir el sol sobre el mar al final de su jornada laboral –afirma–. Solamente la huérfana Sopo, que ha nacido y se ha criado en las calles, es capaz de romper este círculo y vislumbrar un mundo lejano que hasta ahora sólo conocía en fotografías. La ruptura de Sopo es el comienzo del despertar de Nana.” La directora reconoce que, respecto al estilo visual, se sintió influenciada por algunos momentos de la película Mouchette, de Robert Bresson, y por las siluetas de los niños en el filme de Theo Angelopoulos Paisaje en la niebla. Y concluye expresando que “Marilivit tetri es una historia sobre la fe, porque lo más importante es creer en la existencia de un mundo imaginario, que aparecerá en alguna parte, quizás muy lejos, en el horizonte.” Jorge Castillejo

Miércoles 20, a las 16.00 h. Edificio Rialto: Sala Luís G. Berlanga.


S.O. LARGOS

DESEO Y SILENCIO

“SILENT YOUTH”

El alemán Diemo Kemmesies es el director más joven de cuantos compiten este año en el apartado de largometrajes, no llegando siquiera a los treinta años. Y la proyección de Silent Youth, película con la que se ha graduado en la prestigiosa escuela de cine de Berlín filmArche, supone el acontecimiento más inédito de esta sección oficial, pues su presentación en Cinema Jove constituye su première a nivel internacional. La historia que desarrolla Silent Youth es muy sencilla. Dos adolescentes se cruzan casualmente en una calle, se conocen e inician una relación, que pasará de la amistad al deseo. La película de Diemo Kemmesies no encierra más secretos. Se limita a contar el comienzo de un romance entre dos muchachos del mismo sexo que no hablan demasiado. Y lo hace de un modo totalmente simple, empleando los elementos más básicos y necesarios que uno pueda imaginar. O sea, dos actores cuidadosamente escogidos, Martin Bruchmann y Josef Mattes, y un escenario real en el que enmarcar su interpretación, dotada de una increíble naturalidad. El resto se compone de pausas, silencios, miradas... Sobre el proceso de elaboración de esta película, su director y guionista explica que, tras escribir mucho y descartar varias ideas, se decidió a contar el simple relato de dos personas que se enamoran, centrándose en un tema que ya había despertado su interés con anterioridad: “el modo de enfrentarse a alguien con problemas psicológicos y con reacciones inesperadas, así como los efectos que puede tener semejante comportamiento en la otra persona”. A partir de ahí, Diemo Kemmesies preparó y dirigió esta película en un tiempo récord. Empleó un mes y medio en escribir el guión, introduciendo algunos cambios en los personajes una vez escogidos los actores que lo harían. Después dedicó dos semanas a ensayar con los intérpretes y doce

escasos días al rodaje en sí. “La financiamos nosotros totalmente y se rodó sin grandes esfuerzos en localizaciones de nuestra ciudad. Por desgracia, a nadie se le pagó. Teníamos un equipo muy pequeño, pero profesional, y grandes actores. Pero no teníamos tiempo –explica–. Todavía estoy sorprendido de lo que conseguimos en tan poco tiempo, especialmente gracias a la interacción de los dos actores”. El cineasta alemán añade que parte de la película se filmó en orden cronológico: “Para mí era importante que las escenas en las que se conocen e intiman se realizaran en el orden correcto. Nos las arreglamos para hacerlo así y esto llevó a que la película se volviese más intensa y densa hacia el final”. Para concluir, Diemo Kemmesies se pronuncia sobre la posibilidad de que Silent youth sea etiquetada como una película gay. “Por supuesto, una historia de amor entre dos hombres es una película gay. Pero yo he querido contar el encuentro específico de dos personas bastante autistas. Así que quizás habría que considerarla como una película de autistas –afirma–. Para mí es más relevante el autismo de los personajes que su preferencia sexual. Si el tema principal es que dos hombres se toquen en pantalla, entonces será una película gay. Pero si eso no importa, la perspectiva es diferente, pues se trata simplemente de conocer a estas dos personas. Y si uno quiere ver desnudos, entonces debería ir a ver otro tipo de película”. J. C.

Presentación a cargo del director Diemo Kemmesies Miércoles 20, a las 20 h. Edificio Rialto: Sala Luís G. Berlanga.


entrevista

zoe berriAtÚa por Jorge Castillejo

Emma Ferrer

Puede que su rostro resulte familiar gracias a las películas o series televisivas (Raquel busca su sitio, Cuéntame cómo pasó o la reciente 11-M, para que nadie olvide) en que ha intervenido. Pero más allá de sus incursiones como actor, Zoe Berriatúa es un autor inquieto y polifacético, capaz de abordar distintos campos creativos. Hace años que conoce nuestro festival, como él mismo dice, “desde que era parte de su espíritu jove y venía de visita; ahora vengo en calidad de senior, aunque sigo siendo cortometrajista”. En las dos últimas ediciones Zoe ha estado presente en la sección “Actores tras la cámara” con sendas experiencias como director, Quédate conmigo y The thing in the corner (La cosa en la esquina). “Ahora intento moverme más detrás de la cámara que delante, porque disfruto más –explica este joven sin pelos en la lengua–, pero si alguien me llama para actuar, estoy encantado”. Y la prueba más clara está en 19/03, el corto que rodó precisamente en Valencia durante las pasadas fallas a las órdenes de Iñaki Antuñano y Martín Román.

En tu último corto, La cosa en la esquina, visto estos días en el Festival Internacional de Cine de Valencia, recuperas tu faceta como dibujante. Las personas creativas trabajamos en lo que nos dejan y, como este país está como está, y rodar un cortometraje de imagen real es carísimo, hay un momento en que tenemos que recurrir a medidas diferentes para sacar adelante nuestra creatividad. En este caso, yo soy guionista, productor, director, dibujante, animador... y he hecho parte de la música. Ya, pero no basta con ser creativo, porque tú demuestras un dominio. Si yo mismo me pusiera ha hacer algo de animación, probablemente me saldría una patata. Pero sería una patata creativa. Quiero decir, yo tampoco soy un dibujante con una técnica muy buena. He publicado tres libros de ilustraciones, porque desde pequeño yo quería dibujar y ser pintor, pero luego me lié con esto del cine porque mis padres me llevaban a


“España no es un país meritocrático y es muy difícil colocar un proyecto. Hay mucha corrupción. Yo siempre pienso que si Terry Gilliam, el director vivo al que más admiro, hubiera nacido aquí, hubiera comido tierra a cucharadas durante toda su vida” castings a veces. Ellos sacaban cuatro cuartos y yo, contento de no ir al colegio. Yo era gordito entonces, así que cada vez que hacia falta un niño gordo que tirar por unas escaleras o prender fuego en un cortometraje, me llamaban. Desde mi punto de vista, tienes una interesante trayectoria como actor, a pesar de sus altibajos. Lo que pasa es que pareces haberte encaminado con más entusiasmo a esa otra faceta creativa que mencionas. Yo ya me puedo olvidar de la idea de intentar forjar mi destino, porque no soy capaz. He intentado dirigir y no he conseguido dirigir más que cortos. Los largos me torean. Los productores, las subvenciones, las televisiones... todo el sistema de industria española me torea como quiere y no consigo levantar las películas. Se me cae guión tras guión. Desde los 25 años llevo moviendo guiones de largos y escribiendo de forma compulsiva, y no he conseguido todavía levantar una película. He intentado volver a actuar, y por momentos lo he logrado y por momentos, no. Entonces ya no sé que hacer para poder hacer lo que quiero. Lo único que veo claro es que hay muchas cosas que me gusta hacer y no me puedo limitar a ninguna. Yo no digo que no a actuar, ni a escribir un guión, ni a dibujar, animar o dirigir. El problema es intentar hacer las cosas bien. Entonces no duermo por las noches cada vez que tengo que compaginar uno o dos trabajos. Y es lo que hago. Me quito horas de sueño a riesgo de producirme problemas nerviosos, como si yo ya no fuera una persona nerviosa de por sí. ¿Por qué hiciste La cosa en esquina en inglés? Lo hice para seducir a una empresa que podía coproducir, con un equipo de animadores excelentes, y mover el corto fuera. Empecé el proyecto desde su génesis con un guión en inglés y una historia internacional, que puede ocurrir en cualquier lugar. Estos productores no entraron luego en el proyecto, pero como ya estaba todo presentado y planificado, lo dejé así. Con productores o sin ellos, este corto está ideado en inglés para poder exportarlo y buscar cosas fuera, porque este país ahora mismo no puede hacer nada. Pero ni ahora, ni hace un año, ni hace dos. Es muy complicado. Aquí hay mucha corrupción. Y lo digo yo, que tengo buenos contactos y no he conseguido meter la cabeza dentro. No es un país meritocrático y es muy difícil colocar un proyecto. Yo siempre pienso que si Terry Gillam, el director vivo al que más admiro, hubiera nacido en España hubiera comido tierra a cucharadas durante toda su vida. Porque aquí no basta con ser creativo y bueno en tu terreno. Tienes que ser además amigo de no sé cuantos poderosos, ser rico o venir de una familia estupendamente colocada para poder plantearte una producción y tener suerte.

Cambiando de tercio, me gustaría hablar de tu pasión por los monstruos. En tus cortos suelen aparecer monstruos y siempre has mostrado un gran interés por ese mundo. Me encanta la fantasía. Creo que es lo que hace al hombre diferente de otros animales. El hombre puede proyectar ideas, pensamientos, y luego intentar hacerlos realidad. Tiene imaginación por encima de cualquier otro animal. Y la forma de imaginación más elevada es la fantasía, algo que aquí se desprecia y se piensa que es para niños. La fantasía es lo más valioso que tiene el ser humano. La fantasía son nuestros sueños, nuestras aspiraciones y nuestra única posibilidad de ser mejores como personas y como especie. La cosa en la esquina, por ejemplo, habla de que cada uno lleva dentro un monstruo y debe aceptarlo como tal. La lectura es claramente esa. Habla de aceptar las propias miserias, en vez de intentar aparentar que está todo bien –que es una tendencia de este país–, que no me pasa nada, que soy más rico o mejor persona de lo que soy. No, hay que aceptar la miseria propia. Y no se te pueden caer los anillos porque tengas esas miserias. Una vez aceptadas, tal vez puedes mejorar como persona, pero primero tienes que reconocer las porquerías que llevas dentro. Si no, vamos como este país, ciego contra un muro, intentando creerse una cosa que no es. No somos Alemania, no somos ricos. Y no somos las personas que creemos ser normalmente. Para mí los monstruos son esas partes de nosotros que no queremos asimilar y subyugamos en las mazmorras de nuestro inconsciente. Cuando publiqué hace años el libro “Monstruos en el subconsciente colectivo” hablaba de esto, de todos los monstruos que tenemos dentro y no podemos evitar. Yo amo a los monstruos y en cuanto consiga algo de dinero empezaré a hacer producciones de ficción, fantásticas, con monstruos psicológicos. Mientras aparece ese dinero, ¿tienes previstos otros proyectos más asequibles, como pueda ser un nuevo corto? No, estoy hasta las narices de los cortos y estoy moviendo el teaser de un largometraje llamado Lazarillo Z, que es Lazarillo de Tormes contra muertos vivientes. Ahora mismo estoy viendo si puedo financiarlo, pero en este país no hay manera de sacar películas personales. No quiero hacer Barrio, ni Los lunes al sol, ni “que me pega mi marido”, ni toda esa colección de calamidades oportunistas para llevarse subvenciones. No, quiero hacer las películas que me interesan. Con un amigo diseñé esta película de acción, menos tontorrona y gratuita de lo que podría parecer por su tema. El guión está muy trabajado. Y hay mucha gente interesada en poner dinero en el proyecto, pero nadie quiere ser el primero, porque todo el mundo está aterrado en este país.


S.O. CORTOS

Comprometidos y profundos

programa 7

El programa 7 se abre con la dramática Bien loin d’ici, donde el francés Lucas Delangle nos ofrece un retrato crudo sobre la relación entre Armand y Marianne, que, tras años de feliz convivencia, ven cómo esa grieta producida por un cambio progresivo en el comportamiento de ella acaba ensanchándose de manera irreparable. También bebiendo del pesimismo, la joven Sanja Živković nos presenta, en la cinta germano-serbia Naša mala tajna, una historia sobre el devenir de una adolescente que busca la manera de paliar su dolor existencial, mientras su madre se esfuerza por convertirla en una chica de provecho. Cuando, un día, la policía se presenta en el domicilio familiar, los motivos de su peculiar comportamiento comenzarán a vislumbrarse.

Chase

En las antípodas se sitúa la propuesta del arriesgado Adriaan Lokman, la franco-holandesa Chase, que nos demuestra que, con una buena dosis de imaginación y pasión por la experimentación, es posible construir una frenética historia de acción a partir de un universo abstracto compuesto, única y exclusivamente, por elementos triangulares.

Blue Line

Curtido en mil y un proyectos publicitarios, y embarcado en una aventura anti-belicista, el libanés Alain Sauma retrata, en la francesa Blue line, una historia que nos abre los ojos ante el absurdo de los conflictos, las fronteras y el papel de las fuerzas internacionales de paz. Todo comienza cuando, en plena línea divisoria entre el Líbano e Israel, una vaca “decide” provocar un incidente diplomático al intentar saciar su sed. Despertar conciencias también parece ser el objetivo de Fabio Friedli, curtido en la animación, con la suiza Bon voyage, un original y duro alegato contra la deshumanización, la indiferencia y el brutal comportamiento de las llamadas sociedades “civilizadas” ante la llegada de inmigrantes. La representación española corre a cargo de Muy cerca, de Iván Caso. El filme nos presenta a una mujer y sus hijos, que cruzan un bosque, camino de una playa, hasta que los pequeños desaparecen. A partir de aquí, todo resulta inquietante. ¿Dónde se establece la línea que separa sueño de realidad?

Trotteur

Programa 7 Miércoles 20, a las 18.00 h. Edificio Rialto: Sala Rialto.

La guinda nos la ofrecen Arnaud Brisebois y Francis Leclerc, que nos regalan una mágica Trotteur, una producción canadiense que toma forma a partir de una metáfora bellísimamente resuelta, en la que un joven se enfrenta, en una carrera angustiosa, a una monstruosa locomotora. Cesar Campoy


S.O. CORTOS

Un rayo de luz entre la oscuridad

programa 8

El programa 8 de la Sección Oficial de Cortometrajes se abre con una de las cintas que más conmoción causó en la última edición de la Berlinale, la venezolana Nostalgia, dirigida por un Gustavo Rondón Córdova que en la anterior edición de Cinema Jove ya sorprendió con la dulce Caracoles y cascabeles. En esta ocasión, Rondón nos presenta, a partir de un grado de sensibilidad formal muy digno, la dramática historia de un padre que tirará de instinto para cuidar de su pequeño, tras la muerte repentina de su esposa, en medio de un paraje prácticamente deshabitado.

Groove Your Life

En las antípodas se encuentra la francesa Groove your life, realizada por Vincent Burgevin y Franck Lebon, una suerte de comedia semimusical, que plantea una curiosa hipótesis: ¿Qué sucedería si existiera una empresa que pusiera música en directo a tu vida, y a la cual pudieras recurrir en los momentos más deprimentes de tu existencia? La coproducción hispano-portuguesa O sapateiro, que dirigen David Doutel y Vasco Sá, mientras tanto, se convierte en una depurada y elaborada creación de animación, presentada a partir de un ambiente pesimista en el que se desenvuelve la monótona y melancólica existencia de un viejo zapatero, rodeado de demasiados recuerdos. Por otra parte, la francesa Tania destaca por la habilidad de su director, el interesantísimo Giovanni Sportiello, para jugar al equívoco y ser capaz de dominar elementos como la tensión y el dramatismo de manera más que correcta. ¿Cuáles son los planes de la joven Tania (magistralmente interpretada por Claire de la Rüe du Can), escondida tras una esquina mientras observa a un grupo de jóvenes y esconde un martillo en una de sus manos? El destino, en ocasiones, es demasiado caprichoso.

Tania

Desde tierras cubanas llega Los aviones que se caen, una mágica historia presentada por el italiano Mario Piredda que, en un recorrido por diversas barriadas de La Habana, trata de llevar a cabo el anhelo de un niño, que sueña con convertirse en jugador de béisbol y emular a su héroe, aunque, en ocasiones, la realidad no tenga nada que ver con lo que nos cuentan.

Stillstand

Programa 8 Miércoles 20, a las 22.30 h. Edificio Rialto: Sala Rialto.

Finalmente, cierra este programa Stillstand, del avispado realizador Benjamin Teske. Sin duda alguna, una prueba más de la gran labor que viene desarrollando la Media School de Hamburgo, experta en formar a algunas de las futuras (e inminentes) figuras del mejor cine europeo. Teske ha optado, a través de un ejercicio técnico habilidoso, por remover conciencias: ¿Cómo se comportaría usted si fuera doctor y tuviera que salvar la vida de un francotirador que acaba de provocar una masacre? Cesar Campoy



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