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El Barrio de Tultenco

FascĂ­culo 1: Personajes ilustres que dan nombre a sus calles 


PRESENTACIÓN Los Amigos del Barrio de Tultenco somos un grupo de vecinos que habitamos en las colonias Paulino Navarro y Vista Alegre, en la Delegación Cuauhtémoc. Nos hemos reunido en el Taller de Recuperación de la Memoria Barrial para contribuir a la consolidación identitaria de nuestra comunidad mediante el acopio, procesamiento y presentación de diversos documentos como libros, actas, periódicos, revistas, fotografías y videos. También hemos convocado a los vecinos del barrio y de colonias colindantes para entrevistarlos y rescatar su valiosa experiencia de vida a través de los relatos orales. La Colección: “Memorias del Barrio de Tultenco” está planeada para la publicación de fascículos temáticos en los que se abordarán: • Los personajes ilustres que dan nombre a las calles del Barrio de Tultenco (su nomenclatura); • La historia de su fundación y desarrollo urbano (las parcialidades en el México prehispánico, los curatos en la colonia, los cuarteles en la época independiente, los municipios y cabildos durante el Porfiriato y la revolución, así como las Delegaciones y Direcciones Territoriales en la actualidad); • El patrimonio edificado (los distintos estilos y funciones arquitectónicas de las construcciones de nuestro entorno); 

• El patrimonio inmaterial (las principales actividades tradicionales culturales, artísticas, sociales, religiosas y recreativas); • Los relatos de nuestros vecinos. • Personajes inolvidables del Barrio; • Memoria visual (imágenes antiguas y contemporáneas); Es así, como pretendemos contribuir a que la historia del Barrio de Tultenco desempeñe un papel de vital importancia en la reconstrucción del imaginario simbólico entre los niños, jóvenes, adultos y adultos mayores de nuestra comunidad. Al compartir nuestras tradiciones, arquitecturas, parques, fiestas, justas deportivas, eventos culturales, remembranzas de personajes inolvidables, anécdotas y leyendas, nos veremos fortalecidos para resistir y alternar en el mundo globalizado de hoy.


El Barrio de Tultenco Personajes ilustres que dan nombre a sus calles




Amigos del Barrio de Tultenco Alejandro Alvarado Granados • Armando Renato Porraz Ortega • Armando Ruiz Aguilar Héctor Mancilla López • Jorge Alvarado Granados • Juan Carlos Rangel • Rebeca Díaz Ziehl

Editor responsable: Juan Carlos Rangel Revisión: Armando Renato Porraz Ortega Amigos del Barrio de Tultenco, 2008 Registro en trámite Comentarios y sugerencias: barriodetultenco@gmail.com

Diseño de logotipo: Héctor Mancilla Díaz

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Introducción

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on la presentación de este primer fascículo emprendemos las publicaciones del Proyecto de Rescate de la Memoria Barrial. A un año de la creación del Taller de la Memoria Barrial, hoy puede verse el resultado de la entusiasta labor de un grupo de vecinos que nos reunimos con la intención de reflexionar, discutir y recabar información sobre el lugar al que llegaron a vivir nuestros padres y en el que ahora viven nuestros hijos. Hemos descubierto en un antiguo mapa que, hacia 1325, existía un islote ubicado al suroriente de la Gran Tenochtitlán, al que se nombraba “Tultenco”, palabra nahuátl que puede traducirse como “lugar rodeado de carrizos”, y que coincide con el sitio donde hoy se encuentra la parroquia de San Francisco Tultenco, la cual está construida, se dice, sobre un adoratorio prehispánico. Además y gracias a la memoria de los más viejos, hoy sabemos que fue en el año de 1933 cuando se hizo la lotificación del terreno que hoy ocupan las colonias Paulino Navarro y Vista Alegre. En esta entrega exponemos la información relativa a los personajes que dan su nombre a las calles del Barrio, con el propósito de acercar a la comunidad los aspectos más relevantes de su vida y obra. Son un total de veinticinco calles las que componen el trazo urbano del Barrio de Tultenco: tres calzadas: San Antonio Abad, La Viga y Chabacano; dos avenidas: del Taller y José Tomás de Cuéllar; nueve calles oriente-poniente: Cristóbal Díaz Anaya, Francisco Javier Alegre, Francisco Rojas González, Juan Antonio Mateos, José Algara, José María Roa Bárcena, La Cruz, Ramón Isaac Aldana y Xavier Villaurrutia; y once calles norte-sur: Albino García, Francisco Ayala, Francisco Javier Clavijero, José Antonio Torres, José María Correa, José Sotero Castañeda, Juan de Dios Arias, Marcos Carrillo, Ramón Fabié, Topacio y Vicente Beristáin. Amigos del Barrio de Tultenco, junio de 2008 


ALBINO GARCÍA RAMOS

ALBINO GARCÍA RAMOS

Nació en Cerro Blanco, municipio de Salamanca, Guanajuato. La fecha exacta no se ha podido confirmar. Se distinguió por su habilidad en el manejo de los caballos, pero al caerse de uno le quedó inutilizado el brazo izquierdo apodándosele desde entonces “El Manco García”. Fue caporal de una de las haciendas de Valle, probablemente de Quiriceo, donde se ganó el respeto y la admiración de sus peones. 

Al estallar la guerra de Independencia y al paso de Hidalgo por Salamanca el 23 de septiembre de 1810. Se unió a la causa insurgente y incorporándose a la guerrilla para combatir contra los realistas. Sus hazañas fueron rápidamente conocidas. El 31 de agosto de 1811, tomó la Villa de Lagos (Nueva Galicia, Jalisco) y estuvo a punto de tomar León. Sus incursiones militares se extendieron por todo el Bajío y llegaron hasta San Miguel, Dolores y San Felipe. Llegó a incursionar hasta Aguascalientes y parte de Michoacán. En enero de 1812, Albino García establece un operativo para atacar Valladolid sin lograr tomar la plaza. En abril de 1812, en Salamanca, al frente de sus tropas (numéricamente menores a las del enemigo) hizo huir a las tropas realistas arrebatándoles un cuantioso botín en costales con monedas de oro. De ahí partió hacia Irapuato donde llegó el 1 de mayo ese año perseguido por las fuerzas del ejército realista que se habían reagrupado persiguiéndole, lo que le impidió tomar la plaza. Inmediatamente se dirigió y tomó la ciudad de Celaya. Pero después de ser acosado durante más de año y medio por las fuerzas realistas de García Conde, “El Manco García” tuvo que replegarse al Valle de Santiago. En la madrugada del 5 de junio de 1812, contando con 38 años de edad, Albino García es aprehendido y conducido a Celaya con grilletes. Para burlarse de


él, tanto García Conde como Iturbide le mandaron formar valla con sus tropas recibiéndole con burlas e insultos. Condenado por un sumario Consejo Sumario de Guerra fue fusilado la mañana del 8 de junio de 1812, junto con su hermano “El Brigadier Panchito” y su lugarteniente Pineda. Ya asesinado su cuerpo fue descuartizado. Su cabeza fue puesta en la esquina de la calle San Juan de Dios porque de ahí había iniciado su último ataque para tomar Celaya. Una de sus manos se envió a Irapuato y la otra fue llevada a Guanajuato, para que se pusiera en el cerro de San Miguel. El famoso arquitecto Francisco Eduardo Tresguerras, una vez consumado el Movimiento de Independencia reunió los venerables restos de Albino García Ramos y los colocó en el interior de un Osario en la Parroquia de Celaya. La calle de Albino García corre paralela a la calzada de la Viga y de San Antonio Abad (norte-sur). Cruza las colonias Viaducto Piedad, Asturias, Vista Alegre y Paulino Navarro. ±

CRISTÓBAL DÍAZ ANAYA Escritor. Nació en Puebla de los Ángeles sin saberse las fechas precisas de nacimiento ni fallecimiento. Es realmente escasa la información sobre Cristóbal Díaz Anaya, sólo sabemos que dejó escritos en lengua totonaca: “Arte para aprender el idioma totonaco” y “Vocabulario totonaco”. La calle de Cristóbal Díaz Anaya corre paralela a la avenida del Taller (oriente-poniente). Inicia en la calzada de La Viga y termina en la calle de Topacio. Se encuentra en la colonia Paulino Navarro. ±




CHABACANO

FRANCISCO AYALA

Al crearse las colonias Asturias y Vista Alegre se proyecta una calle a la que se le llama Chabacano debido a la cantidad de árboles de este fruto que había en aquellos terrenos baldíos, los cuales germinaban prodigiosamente por la proximidad que tenía al río de la Piedad (que ahora está entubado y es el Viaducto). El chabacano es una fruta veraniega que se cultivó por primera vez en China. Fueron los misioneros españoles quienes la traen a América en el siglo XVIII. Este pequeño alimento es de color amarillo naranja, de pulpa dulce, jugosa y, sobre todo, muy aromático. Se usa para hacer mermeladas, deshidratada en forma de orejones y con sus semillas se elabora licor. La fecha de cosecha del fruto se determina por los cambios en el color de fondo de la fruta, de verde a amarillo. El color exacto entre verde y amarillo depende del cultivar. Los frutos se deben cosechar cuando aún están firmes, debido a que son muy susceptibles al magullamiento cuando se ablandan. La calzada del Chabacano (Eje 3 Sur) se inicia en la calzada de la Viga y termina en la de San Antonio Abad. Da nombre a un complejo de tres estaciones del Metro interconectadas: líneas 2, 8 y 9. ±

Insurgente. Nace en 1760. Como Capitán de la Acordada se distinguió por haber limpiado de ladrones el valle de Cuautla. Se encontraba en el pueblo de Mapaxtlán cuando ocurrió el movimiento de Independencia. Confundido con otro insurgente se le mandó aprehender pero dio muerte a sus agresores. Ayala marchó a Chilapa para unirse a Morelos. Se le dio grado de Coronel y acompañó al caudillo en los principales combates. Estuvo en el sitio de Cuautla y por enfermedad se quedó en la Hacienda de Temilpa donde le sorprendieron los realistas, hizo resistencia pero fue hecho prisionero y fusilado en Yautepec, Morelos hacia 1812. La calle de Francisco Ayala, a la que los vecinos llaman cariñosamente “Pancho” Ayala, corre de norte a sur. Se inicia en la Colonia Vista Alegre y termina en la Asturias. En los años setenta, la esquina de “Pancho” Ayala y Juan A. Mateos fue el punto de reunión y convivencia de los jóvenes de ese lado de la colonia Vista Alegre. ±




FRANCISCO JAVIER ALEGRE

Nació en el puerto de Puerto de Veracruz el 12 de noviembre de 1729 y falleció en Bolonia, Italia el 16 de agosto de 1788. Fue Historiador, geógrafo, traductor y creador de obras de gran interés sobre diversos temas. Estudió en el Seminario de San Ignacio, en Puebla y en 1747 ingresó en la Compañía de Jesús. Su formación intelectual abarcó el conocimiento de la cultura clásica, la filosofía antigua, medieval y moderna, la teología y las matemáticas. Además fue un gran latinista y llegó a conocer bien las lenguas griega, hebrea, francesa, italiana e inglesa. Ejerció como profesor de humanidades en México y en Veracruz, y como maestro de filosofía en la Habana, Cuba.

De vuelta en México, entre 1747 y 1767 continuó la redacción de la Historia de la provincia de la Compañía de Jesús en la Nueva España, iniciada en el siglo XVII por el padre Francisco de Florencia. La obra se publicó en México en 1841-1842 y destaca por su cuidado estilo y por la extensa recopilación de datos sobre la evangelización de México llevada a cabo por los misioneros jesuitas. En 1767, tras la expulsión de los jesuitas, abandonó la Nueva España y se estableció en la ciudad italiana de Bolonia, donde escribió la mayor parte de sus obras. Tradujo Arte poética del escritor francés Nicolás Bolea. Redactó un tratado sobre El Arte Retórica y una epopeya en latín titulada Alexandría (1775), donde narra la toma de la ciudad de Tiro por Alejandro Magno. Realizó una versión en versos latinos de la Ilíada de Homero intitulada Homero illias latino carmine expresa (1776) y una Carta geográfica del hemisferio mexicano, que mostró a los eruditos europeos aspectos desconocidos del continente americano. A su muerte una gran parte de sus obras ha permanecido aún inédita. La calle de Francisco Javier Alegre corre paralela a la calzada Chabacano y se encuentra en la colonia Paulino Navarro. ±




FRANCISCO JAVIER CLAVIJERO

Francisco Javier Clavijero historiador y religioso. Hijo de padre español y madre criolla. Nace en el Puerto de Veracruz hacia 1731. Aprendió desde niño la lengua náhuatl debido a que su padre trabajaba para el gobierno de la corona española trasladándose continuamente de una población a otra en zonas con fuerte presencia indígena. Vivió en Teziutlán, Puebla; en Jamiltepec y en la región Mixteca, ambas en Oaxaca. 10

Sus primeros estudios los efectuó en la ciudad de Puebla. Allí asistió a los colegios de San Jerónimo donde estudió la gramática y en el colegio jesuita de San Ignacio inició sus estudios en filosofía, latín y teología. Terminado este ciclo de estudios, sintió inclinación por la vocación del sacerdocio e ingresó al seminario en la ciudad de Puebla. Al poco tiempo decidió convertirse en sacerdote jesuita por lo que hacía 1748 se traslada al monasterio jesuita de Tepoztlán, Morelos. Ahí perfeccionó sus conocimientos de latín. Además aprendió griego antiguo y los idiomas francés, portugués, italiano, alemán e inglés. En 1751 fue enviado de regreso a Puebla donde se dedica a profundizar sus conocimientos filosóficos abrevando en Descartes, Newton, Leibniz y otros de lo que deviene su interés por la filosofía del pensamiento crítico moderno que lo llevarían a plantear la necesidad de transformar los estudios científicos y filosóficos que se impartían en el ambiente colonial de la época. A continuación fue enviado a la Ciudad de México para completar su formación teológica y filosófica en el Colegio de San Pedro y Pablo. Ahí convivió con estudiantes de la talla de José Rafael Campos, Andrés Cavo, Francisco Javier Alegre (sic), Juan Luis Maneiro, Pedro José Márquez y otros más que han sido llamados “los humanistas mexicanos del siglo XVIII”. En ese tiempo, cuando aún no había concluido


sus estudios, se dedicó a la docencia por algún tiempo. Fue prefecto del Colegio de San Ildefonso. Como un hecho excepcional (ya que aún no había sido ungido con las órdenes sacerdotales), sus superiores le encomendaron la cátedra de retórica en el Seminario Mayor de los jesuitas. Hacia 1755 es consagrado sacerdote jesuita y a partir de entonces se dedicó por completo a actividades ligadas a la docencia e investigación. Impartió enseñanza en el Colegio de San Gregorio, creado al inicio de la colonia para impartir educación y formación cristiana a jóvenes indígenas. Allí pasó cinco años durante los cuales al margen de sus labores docentes: “…examinó con ojos curiosísimos todos los documentos referentes a esta nación [mexicana], los que (…) se conservaban en gran número en el contiguo Colegio de San Pedro y San Pablo”. Sin embargo su paso por el Colegio de San Gregorio no estuvo exento de percances, en una carta fechada el 3 de abril de 1761 el padre Pedro Reales provisor de la Orden de la Compañía de Jesús le reclama: “…de haber sacudido enteramente el yugo de la obediencia, respondiendo con un no quiero a lo que se le encarga, como ayer sucedió, o por lo menos esa respuesta se le dio al superior, que a la verdad no sé qué camino tomar para que Vuestra Reverencia se componga y contenga en su deber. Mudanza de lugar es poco remedio, y ninguna satisfacción a la vida y ejemplo

que Vuestra Reverencia ha dado, abstrayéndose casi todo del fin único de los que viven en ese Colegio, y entregándose a otros cuidados y estudios que le embargan”. Esos otros cuidados que le embargan al padre Clavijero eran el estudio de los códices aztecas y libros de la época de la conquista los cuales habían sido donados al colegio por don Carlos de Sigüenza y Góngora al Colegio. Como resultado de la amonestación del padre Pedro Reales previsor de la Orden jesuita en ese lugar, el padre Clavijero fue enviado tres años al Colegio de San Javier en Puebla dedicándose a la formación de jóvenes indígenas. En 1764 le trasladaron a Valladolid (hoy Morelia) para hacerse cargo de la asignatura de filosofía en el seminario mayor de la localidad. La buena labor desarrollada le valió para ser enviado a la ciudad de Guadalajara en donde también le fue encargada dicha asignatura. Ahí redactó y concluyó su tratado de Physica Particularis que junto con Cursus Philosophicus revelan su pensamiento filosóficocientífico. La Compañía de Jesús, en tanto institución influyente y poderosa, tenía sus detractores y enemigos. A raíz de acusaciones y traiciones fue expulsada de los dominios españoles en 1767. Hacia 1768 les llegó a la Nueva España la orden de expulsión decretada por Carlos III y Clavijero embarcó rumbo a Italia donde viviría el resto de su vida. 11


Allá, durante varios años trabajó en su Historia Antigua de México, ya consultando las bibliotecas italianas que tenían libros sobre el tema, ya enviando correspondencia a sus amistades en México para concluir la obra compuesta por 10 tomos en los que narraba la historia del México prehispánico publicándola en 1780. Originalmente la obra fue escrita en idioma español, sin embargo el padre Clavijero la tradujo al italiano El padre Francisco Javier Clavijero no vivió lo suficiente para ver publicada su Historia Antigua de Baja California, historia que escribió apoyándose en las cartas y escritos de misioneros jesuitas que evangelizaron la península de Baja California ya que el padre Clavijero jamás visitó esas tierras. Falleció en Bolonia en 1787 a los 56 años de edad. El 5 de agosto de 1970 los restos del padre Clavijero fueron repatriados, llegaron a su natal Veracruz donde fue recibido con todos los honores debidos. En la actualidad sus restos descansan en la Rotonda de los Personajes Ilustres en el panteón Dolores de la Ciudad de México. ± Portada del libro editado por Porrúa y que es una fuente de conocimiento invaluable sobre el pasado indígena, en particular sobre la historia del pueblo azteca. José Emilio Pacheco ha dicho de este libro que es en sí mismo una enciclopedia que uno puede cargar bajo el brazo. Es una obra infaltable en la biblioteca familiar y escolar. 12


FRANCISCO ROJAS GONZÁLEZ

Nació en Guadalajara, Jalisco en 1904. Hizo sus estudios primarios en La Barca, Jalisco. Estudió en la ciudad de México la carrera de Comercio y Administración. Fue alumno predilecto del doctor Miguel Otón de Mendizábal, quien enseñaba etnografía en el Museo Nacional. Trabajó en la Secretaría de Relaciones Exteriores (1920–1935), desempañando el cargo de canciller en diversos consulados de México en el extranjero: Guatemala (1920–1922), Salt Lake City (Utah), Denver (Colorado) y San Francisco (California). En 1935 se separó del servicio diplomático. Desde ese año colaboró realizando estudios étnicos y sociológicos en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Fue Director de Estadística y

miembro en varias asociaciones culturales. Miembro distinguido de diversas agrupaciones académicas como la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, la Asociación Mexicana de Sociología, la Sociedad Mexicana de Antropología y la Asociación Folklórica de México. Sus viajes por el país lo mantuvieron en contacto con la realidad indígena. Como escritor, Francisco Rojas González fue redactor permanente de la revista Crisol y colaboró en los principales diarios y revistas del país. Dentro de la literatura se dio a conocer como cuentista, alternando los temas rurales con los de la ciudad. Participó en diversas publicaciones con artículos entre los que destacan: “Cuatro cartas de Geografía de las Lenguas de México”, “Etnografías de México”. En 1930 apareció La Historia de un frac; Después... y otros cuentos (1931), El pajareador (1934), Pequeñas novelas (1937), Chirrín y la celda 18 (1944). En ese mismo año aparece su primera novela: La negra Angustias, la cual tiene la novedad de mostrar la participación de la mujer en la Revolución mexicana. Entre sus libros de cuentos pueden mencionarse: Cuentos de ayer y de hoy (1946) y El diosero (1952) obra póstuma que ha sido reeditada en innumerables ocasiones, así como traducida a varios idiomas y publicada en el extranjero. De su obra literaria podemos recordar que su cuento Historia de un frac (1930), fue llevado al cine 13


en Hollywood en 1942, sin darle crédito, por lo cual acusó de plagio a los productores: “…fue plagiada para el argumento de Seis destinos, famosa película de Duvivier que produjo la Fox. El verdadero autor [Francisco Rojas González] demandó a la casa norteamericana y logró que ésta reconociera el plagio; pero no obtuvo la indemnización a que tenía derecho porque esa empresa echó las culpas al coproductor y éste resultó insolvente (…)” (Tiempo. Vol. V, No. 129, 20 de octubre de 1944. P. 35). En 1944 le fue conferido el Premio Nacional de Literatura por su novela La negra Angustias. En lo que se refiere a su novela Lola Casanova se sabe que: “Desde hace mucho tiempo, Matilde Landeta había estado empeñada en dirigir Lola Casanova, argumento cinematográfico basado en la novela del mismo nombre del escritor mexicano Francisco Rojas González. Por lo que usted quiera y mande (o sea por finanzas y determinados obstáculos) la audaz mujer había visto frustrados sus propósitos. Ahora ya la tenemos por fin en los foros de los Churubusco, convertida en la segunda mujer que se atreve a dirigir una película; y una película, afortunadamente, que será todo un taquillazo. “Si Matilde no hace Lola Casanova, estoy dispuesto a recobrar los derechos de mi novela, había dicho en forma terminante Paco Rojas González. Y lo hubiera hecho, de no haberse apresurado los trabajos 14

de filmación y la contratación de todos los elementos técnicos y artísticos”. En 1953 la Secretaría de Educación Pública editó su Antología del cuento americano contemporáneo. Falleció en la ciudad de Guadalajara el 11 de diciembre de 1951. La calle de Francisco Rojas González se encuentra en la colonia Paulino Navarro y corre de oriente a poniente. Inicia en la calzada de La Viga y termina en la calle de Topacio. ±


JOSÉ ALGARA

JOSÉ ANTONIO TORRES

Descendiente de los Condes de Santiago, nació en la ciudad de México en 1849. Se recibió en 1870 de abogado habiendo estudiado en la Escuela de San Ildefonso y en la Escuela de Jurisprudencia. Fue regidor del Ayuntamiento de la ciudad de México y diputado en el Congreso de la Unión. También fungió como abogado consultor de la Secretaría de Relaciones Exteriores y como Subsecretario de la misma en el período de 1902 a 1908, fecha en que fallece. En una conferencia dictada por Antonio Carrillo Flores, miembro de El Colegio Nacional, y que lleva por título: “Doctor Gabino Fraga Magaña forjador del moderno derecho administrativo mexicano” (1982), se señala la valiosa aportación de Algara al marco jurídico constitucional de los procedimientos civiles federales. Don José Algara fue catedrático de derecho internacional privado en la Escuela Nacional de Jurisprudencia y autor de un importante trabajo sobre esta materia, que lleva por título: Lecciones de derecho internacional privado, parte general. La calle de José Algara es paralela a la avenida del Taller. Inicia en la calzada de La Viga y termina en la calle de Topacio. Se encuentra en la colonia Paulino Navarro. ±

Insurgente nacido en Cocúpano, provincia de Michoacán en 1770. Estudió en Valladolid (hoy Morelia) la carrera eclesiástica y fue vicario en Cuitzeo del Porvenir. Cuando estalló el movimiento insurgente de 1810 se alió a las fuerzas de Albino García con quién participó en 1811 en el Asalto a Valladolid. Posteriormente se destacó por su intrépida participación en diversos combates en Guanajuato. Al fallecimiento de Albino García siguió luchando y fue perseguido por Agustín de Iturbide. Hacia 1814 atacó el pueblo de La Piedad, aunque fue rechazado por las fuerzas realistas. En marzo de 1815 atacó Irapuato y nuevamente La Piedad. Después se fortificó en el cerro de Los Remedios en las cercanías de Pénjamo. Posteriormente fue vocal en la Junta de Jaujilla. En 1817, al arribar a la Nueva España Francisco Xavier Mina conferenció con Torres en el fuerte de Los Remedios. Mina quedó al mando de algunas de sus tropas, lo que debido al desconocimiento por parte del general esp0añol del terreno y de las estrategias militares que operaban en la zona entorpecieron más tarde el desarrollo de las acciones bélicas independentistas. Después de la muerte de Mina en noviembre de 1817, Torres estuvo a punto de caer prisionero en Los Remedios pero finalmente pudo escapar. No obstante, 15


fue desconocido por los propios y pocos insurgentes que aún subsistían en Guanajuato debido a su trato cruel y despótico y por ordenar el fusilamiento de los insurgentes Lucas Flores y Remigio. Al poco tiempo atacó al general realista Anastasio de Bustamante en el rancho de los Frijoles, pero fue derrotado. A fines de 1818 tuvo un disgusto con el capitán Juan Zamora por un problema de juego y éste lo mató de un lanzazo. José Antonio Torres es la continuación de la calle Xocongo. Ésta se inicia en Fray Servando y Teresa de Mier y termina en la avenida del Taller. A partir de allí y hasta el Viaducto Río de la Piedad lleva el nombre del insurgente michoacano. ±

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JOSÉ MARÍA CORREA Insurgente. Nació en el arzobispado de México. Estudió la carrera eclesiástica y obtuvo por oposición el curato de Nopala. Al estallar el movimiento de Independencia mostró sus simpatías por Hidalgo lo que motivó su remoción del curato y suspensión. Regresó a Nopala donde ahora sí se unió a las filas del ejército insurgente y en 1911 derrotó a los realistas en Venta Hermosa. En noviembre de ese año la Junta de Zitácuaro lo nombra Brigadier y le otorga el cargo de comandante de Huichapan y Jilotepec. Fue excomulgado porque estuvo a punto de aprehender al obispo Cabañas en Guadalajara. Participó también en las batallas de Tlachapa, Veladero en Tenango y en Calpulalpan. Fue ascendido a Marsical de Campo. Disgustado con algunos insurgentes se retira Chapa de Mota donde el cura del lugar solicita para él se le otorgue el indulto. Pero es capturado por los realistas y llevado a la Ciudad de México y recluido en la Profesa de donde se escapa para unirse de nuevo al movimiento en 1813 combatiendo en Valladolid, en Puruarán y en Veracruz. También fue correligionario del general Guadalupe Victoria. Es capturado en Tehuacán por los realistas. Lo rehabilitan como cura de Real del Monte. Se adhirió a Iturbide en 1821. Se desconce la fecha de su muerte. ±


JOSÉ MARÍA ROA BÁRCENA

Escritor. Nació en Jalapa de Enríquez, Veracruz, el 3 de septiembre de 1827. Los primeros años de su juventud los dedicó al comercio y al ejercicio de las letras. Hacia 1853 se dirigió a la capital donde se incorpora al grupo de escritores del partido conservador. Mostró su espíritu polémico, creador o crítico en publicaciones periódicas como El universal, La cruz, La sociedad. En 1855 presidió los homenajes de que fue objeto Zorrilla a su llegada a México. Fue amigo de Don José Joaquín Pesado. Estableció una tertulia literaria que duró cerca de cuarenta años. Fue

miembro de la Junta de Notables que ofreció la corona a Maximiliano. A la caída del imperio fue condenado a dos años de prisión, que pagó con algunos meses recluido en el ex convento de la Enseñanza. Formó parte de la Academia Imperial de Ciencias y Literatura que fundó Maximiliano. Colaboró de manera constante con Ignacio Manuel Altamirano en El renacimiento hacia 1869. En 1875 fundó la Academia Mexicana de la Lengua correspondiente a la española y en 1878 ocupa el cargo de Tesorero. Tradujo del latín a Horacio y a Virgilio. Entre su obra más importante destaca el haber sido un gran orientador del cuento inspirado en leyendas indígenas mexicanas. Su novela La quinta modelo (publicada en 1870), de estilo satírico apunta sus críticas en contra del gobierno republicano y las terribles consecuencias del liberalismo en la política durante esa época. También escribió historia patria, varias biografías de mexicanos ilustres y estudios literarios sobre escritores mexicanos. Sus artículos periodísticos eran firmados bajo el seudónimo de Antenor. Dejó una vasta producción en verso, poesía lírica, y leyendas. La forma de su poesía original sigue casi siempre la técnica tradicional académica. Pero sus motivos y manera de tratarlos aparecen preponderantemente románticos, tanto en su lírica como en sus leyendas; sin excluir, por supuesto, cierto 17


espíritu academicista, sigue la senda de don José Joaquín Pesado tocante a los temas de color local, pero situándose más claramente en la línea romántica. Obra Poética: Diana, Poesías líricas, Leyendas mexicanas, Cuentos y baladas del norte de Europa, Últimas poesías, Acopio de sonetos castellanos y algunos ensayos poéticos. Narraciones novelescas: El rey y el bufón, Combates en el aire. Dejó también dos excelentes biografías de Gorostiza y de José Joaquín Pesado. Y, finalmente, como historiador escribió un Catecismo de historia de México y Recuerdos de la invasión norteamericana, magnífica crónica por su solidez, método y estilo. Los Recuerdos... han sido publicados por la editorial Porrúa en tres volúmenes. Su larga y fructífera vida terminó el 21 de septiembre de 1908, en la Ciudad de México. Esta calle atraviesa las colonias Obrera, Vista Alegre, Paulino Navarro, Artes Gráficas, Sevilla y Obregón. En la Paulino Navarro es mejor conocida como calle de San Francisco Tultenco, que antiguamente era un callejón. Pasando la calle de Clavijero se llama Prolongación José María Roa Bárcena. ±

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JOSÉ SOTERO CASTAÑEDA Insurgente. Nace en Etúcuaro, Michoacán en 1780. Estudió en el Colegio de San Ildefonso de México hasta graduarse como abogado. Tenía un bufete próspero cuando comenzó la Guerra de Independencia; de inmediato se alistó en las filas insurgentes. Con el cura Morelos sirvió de auditor de Guerra. Diputado al Congreso de Chilpancingo en 1813, tomó parte en la redacción del Código de Apatzingán. Al nombrarse a Morelos primer jefe del ejército, éste le hizo su secretario, en unión del licenciado Rosains. Le tocó autorizar el decreto que expidió Morelos en contra de la esclavitud. Fue el último presidente del Congreso reunido en Tehuacán, Puebla. Se acogió al indulto en marzo de 1817. Al terminar la lucha continuó con su cargo de auditor de Guerra. Más tarde ejerció como Magistrado del Supremo Tribunal de Justicia de Michoacán en 1824. Después fue Ministro del Tribunal de Guerra y Marina y diputado por Michoacán al Congreso en la administración centralista que surgió en 1836, y también Magistrado de la Suprema Corte de Justicia. Muere en la Ciudad de México en 1844. Esta calle se inicia en la colonia Asturias y llega hasta el cruce de las calles Roa Bárcena y José T. Cuéllar. Su continuación lleva el nombre de Francisco Javier Clavijero. ±


JOSÉ TOMAS DE CUÉLLAR José Tomás de Cuéllar (Ciudad de México, 18301894) conocido por el seudónimo Facundo, fue un escritor, periodista, político y diplomático mexicano. Originario de la Ciudad de México. Estudió en los colegios de San Gregorio, San Ildefonso, el Heroico Colegio Militar y la Academia Nacional de San Carlos. Luchó contra la invasión norteamericana en 1847 y luego fue diplomático mexicano en Estados Unidos. Fue continuador de la novela de tipo romántico al estilo de Manuel Payno. Además de escribir novela costumbrista que reflejaba la sociedad y el ambiente del país en los tiempos de Benito Juárez y el acontecer nacional en la segunda mitad del siglo XIX. En 1869 fundó y dirigió el semanario La Ilustración Potosina, colaboró con los periódicos El siglo XIX, La Ilustración Mexicana y El federalista. Entre sus obras destacan El pecado del siglo (1869), las novelas reunidas en La linterna mágica (1889-1892, 24 tomos), como: Ensalada de pollos, Historia de Chucho el ninfo, Las gentes que “son así”, Las jamonas, Baile y cochino, Los mariditos, Los fuereños y la obra de teatro Deberes y sacrificios (1855). La avenida José T. Cuéllar es una diagonal que cruza el barrio de Tultenco. ± 19


JUAN ANTONIO MATEOS Nació en la Ciudad de México hacia 1831 y muere en 1913. Escritor. En 1853 ingresó en el Colegio de San Juan de Letrán dispuesto a cursar la carrera de Leyes, pero abandonó sus estudios para enlistarse al ejército republicano y tomar parte activa en la revolución liberal a partir de 1854. Durante esta época acumuló interesantes experiencias que luego habrían de nutrir sus narraciones literarias de carácter históricas. En 1857 regresó al Colegio de San Juan de Letrán para graduarse como abogado. Su talante liberal y progresista le movió a manifestar su abierta oposición al lujo faraónico y a la agresividad militar con que se arropaba el régimen imperial de Maximiliano de Habsburgo. Manifestó abiertamente su opinión a través de un artículo periodístico publicado en La Orquesta, lo que repercutió en que fuese perseguido y condenado a prisión. Tras recobrar la libertad, volvió a la palestra pública con una dura crítica contra el proyecto de colonización del Estado de Sonora, lo que de nuevo le acarreó la condena de las autoridades, esta vez en forma de destierro (primero en San Juan de Ulúa y luego en Yucatán). Se alistó en las tropas del general Porfirio Díaz y tomó parte activa en las numerosas batallas que, a la postre, lograron la restauración de la 20

República. Juárez, quien ya como Presidente reconoció oficialmente la trascendente importancia de la actividad militar e ideológica desempeñada por Juan A. Mateos y le nombró Secretario del Suprema Corte de Justicia. Fue también diputado y director de la Biblioteca del Congreso. En el Monitor Republicano de 30 de junio de 1868 apareció su novela histórica El Sol de Mayo, memorias de la Intervención francesa. La grande acogida que el público ha dispensado a la novela El Cerro de las Campanas, determinó a su autor a escribir El Sol de Mayo, que por su interés histórico está enlazada con la primera publicación. El Sol de Mayo consigna las batallas de las Cumbres de Acultzingo, cinco de mayo, barranca seca, Sitio de Puebla de Zaragoza, la jornada de San Lorenzo, y rendición de la Plaza, punto de partida de la novela El Cerro de las Campanas. El autor ha recogido datos más interesantes de los testigos presenciales, y espera que su desarrollo en el curso de la novela será acogido con benevolencia por el público mexicano, celoso de sus glorias e interesado en que se conozca esa parte de su historia, honra de los defensores de su Independencia. La trama de El Sol de Mayo no presenta complicaciones; es lineal y, como en El Cerro de las Campanas, anima la narración con los arbitrios románticos del folletín: raptos, asesinatos,


envenenamientos, naufragios, secretos y niños perdidos, aparecidos, augurios. Mateos sabe recrear el ambiente. En El Sol de Mayo hace una exacta pintura de la vida social mexicana. Describe la ciudad de México, sus edificios y los cambios que han sufrido. Asimismo describe la ciudad de Puebla, a la que considera como una de las más hermosas de América. Se complace en la pintura de las cumbres de Acultzingo, de la del Borrego; pinta el paisaje matinal de Puebla, al iniciarse la batalla del 5 de mayo de 1862 y el paisaje al triunfo de Zaragoza iluminado con el sol de mayo, que da el título a la novela. Murió en el año de 1913. La calle de Juan Antonio Mateos corre paralela a la calzada Chabacano (oriente-poniente) y atraviesa las colonias Obrera, Vista Alegre, Paulino Navarro y Sevilla. ±

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JUAN DE DIOS ARIAS

LA CRUZ

JUAN DE DIOS ARIAS

LA CRUZ

Poeta, periodista y militar. Nace en Puebla en 1828. Hubo de ganarse la vida desde adolescente y se inició en el periodismo en 1844 escribiendo en El Centinela. En 1856 publicó el periódico satírico La pata de cabra. Luego colaboró en La orquesta y en La sombra. Participó en política. Fue liberal e ingresó al ejército y alcanzó el grado de Coronel y como tal fue Secretario del general Mariano Escobedo durante el sitio de Querétaro. Diputado al Congreso Constituyente de 1856-1857. Sirvió en los cargos de Oficial Mayor de la Secretaría de Relaciones y Secretario de la Legación de México en Washington. Escribió: Reseña Histórica del ejército del norte durante la intervención francesa y colaboró en la monumental obra México a través de los siglos (publicada en 1888), redactando parte del cuarto tomo intitulado “Historia de México Independiente”; pero al sorprenderlo la muerte en 1886 es relevado del encargo por el escritor español Enrique de Olavarría y Ferrari. La calle de Juan de Dios Arias se inicia en la avenida José T. Cuéllar, en colonia Vista Alegre, y llega hasta el complejo de Guardias Presidenciales en la colonia Asturias. ±

Única calle del barrio de Tultenco que, curiosamente, está del lado de la colonia Paulino Navarro, y no en la Tránsito, donde se encuentra la capilla de Santa Cruz Tultenco, designada comúnmente como Santa Crucita, recordándonos que el diminutivo es esencia del español mexicano. La antigua capilla estaba considerada como ejemplar-tipo de las construcciones franciscanas del siglo XVI. El callejón de Santa Crucita corre de oriente a poniente: inicia en la calle de Topacio y llega hasta la de Clavijero. Está separada de la iglesia por la avenida del Taller. ±

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LA VIGA Un hombre emprendedor y entusiasta llamado Don Mariano Ayllón invirtió toda su fortuna en el proyecto y obtuvo la concesión para construir un cauce fluvial a través del ya existente Canal de la Viga, que iniciaba en la Garita de La Viga, aproximadamente en donde hoy está el Cuartel de Bomberos sobre Fray Servando Teresa de Mier y terminaba en lo que era entonces el grandioso Lago de Xochimilco. Don Mariano dedicó gran parte de su vida a esta obra, no con mucho éxito, pues terminó muriendo en la miseria. Se tuvo que dragar el canal y darle el ancho necesario en algunas partes y claro, también fue necesario aumentar la altura de los puentes que lo cruzaban, todo esto permitió que el primer “Vapor” denominado “La Esperanza” al igual que el simbólico verde de nuestra bandera patria, surcara el Canal de la Viga, mediante un poderoso motor de 20 caballos de fuerza y un cupo para 20 pasajeros el 21 de julio de 1850, en un primer viaje desde el embarcadero de La Viga hasta el poblado de Chalco. El “moderno vapor” que surcaba las aguas del canal tardaba casi 2 horas en el trayecto de ida y 2 horas en el de vuelta, para un recorrido que incluía 5 destinos, salía de La Viga y su primera parada era en Santa Anita, después Iztacalco, San Juanico y finalmente

Mexicaltzingo, un trayecto de aproximadamente 7 kilómetros en un solo sentido. Con el tiempo se hicieron recorridos más largos que iban hasta Xochimilco y Chalco. El recorrido desde el embarcadero de La Viga hasta el poblado de Chalco representaba aproximadamente 32 kilómetros de distancia. El espectáculo a las orillas del canal era excepcionalmente bello, pues tómese en cuenta que los puntos intermedios eran pequeños poblados, fuera del límite de la ciudad y que por esos años todavía conservaba su aspecto lacustre. A la altura de Fray Servando, desembocaba también un canal más angosto que se llamaba de Roldán (todavía la calle así se llama) y venía prácticamente desde los linderos de La Merced, muy cerca del Zócalo y por el cual navegaban canoas, con todo tipo de alimentos y flores para abastecer el famoso mercado de El Parián en pleno centro. Los otros puntos intermedios son, Santa Anita que todavía existe y cuyo cruce actual con la Calzada de La Viga es la Avenida Plutarco Elías Calles; Ixtacalco o Iztacalco, que existe y da nombre a una delegación del D.F., cuyo cruce con La Viga es a la altura de la calle de Tezontle; San Juanico, también existe aún como nombre de colonia o barrio y el cruce actual es más o menos a la altura de Río Churubusco (Circuito Interior) y Mexicaltzingo que parece que existe aún como nombre de calle y cuyo cruce con La Viga es la Avenida Ermita Ixtapalapa. 23


Nos dice Barranco Chavarría que: “…la cosa era llegar a las 10 en punto a la Garita de La Viga y ordenar de inmediato a los lacayos de librea, bajar de la carretela, calesa, carruaje o quitrina, las canastas con el pastel de codorniz, salchichones, alcachofas a la portuguesa, pavos trufados, pechugas marinadas, espárragos en salsa blanca, queso de gruyere, pasteles de tejocote, cabujones de almendras y pasas, huevos reales, dulces de leche de obispo... y naturalmente algunas botellas de chato amargo, Chateau-Margaux y de rojo Burdeos...” “A veces convenía también llevar alguna vihuela o violín, además de naipes, catalejos y abanicos de la China...” El Paseo de La Viga era de los preferidos de aquel entonces y concurrir allí en Viernes de Dolores era muy tradicional. El costo del pasaje a Santa Anita o Ixtacalco en 1853 era de dos reales y hasta San Juanico y Mexicaltzingo de tres reales. Estas tarifas correspondían al servicio dentro del salón cubierto del navío, pero si alguien deseaba viajar en el lanchón de remolque y al descubierto entonces le costaba la mitad. “El Jueves 11 de agosto de 1853, el presidente General Antonio López de Santa Anna efectuó con su familia un viaje de casi 2 horas en el Barco de Vapor “La Esperanza” desde el Embarcadero de la Viga en la Garita donde empezaba el Paseo de la Viga, 24

actualmente Fray Servando y concluía en Chalco. En 1869, después de 6 viajes de prueba, se invitó a hacer el viaje inaugural del Barco de Vapor “Cuauhtémoc” al presidente Benito Juárez García quien junto con otros funcionarios surcó las aguas del Canal de la Viga. Estando atracado el buque, explotó una caldera sin causar víctimas. El domingo 9 de marzo de 1890, se invitó al Presidente General Porfirio Díaz a la inauguración de 3 Barcos de Vapor que se pusieron en servicio entre México y Chalco (32 Km Aprox.), ofreciéndose un banquete en su honor quien ocupó el primero de los buques, de nombre “México”. El segundo, y el tercero fueron abordados por periodistas y otras personas. Los 3 vapores zarparon desde el Embarcadero de la Viga a las 7 de la mañana, arribando el Presidente al poblado de Chalco a la 1:30 de la tarde; el segundo llegó una hora después, y el tercero a las 7:15 de la noche. Años más tarde, a principios del siglo XX, el Paseo de La Viga dejó de ser surcado por los pequeños barcos de vapor. Pero conservó por un buen tiempo su atractivo como lugar de paseo en lanchas y trajineras sobre todo en Semana Santa, con la siempre tradicional conmemoración del Viernes de Dolores y también con la elección anual de la Flor más Bella del Ejido en el barrio de Santa Anita. Finalmente para el año de 1921, las autoridades


decidieron desaparecer totalmente el cauce del canal y darle paso a la selva de cemento y asfalto característica de la gran ciudad capital. Un dato curioso es que por esas fechas al inaugurarse la nueva Avenida de La Viga, los famosos Indios Verdes permanecieron en el

mismo sitio que ocupaban al inicio del paseo de la Viga desde 1901, después de que anteriormente habían sido desplazados desde el sitio de honor que ocupaban en el Paseo de la Reforma, frente a la famosa escultura de Tolsá conocida como “El Caballito”. ±

De acuerdo con el señor José Velázquez Hernández, uno de nuestros informantes, el edificio que aparece a la derecha de la fotografía era la fábrica de casimires “La Victoria”, y es hoy día, la Bodega Aurrerá, en el cruce de las calles de avenida del Taller y calzada de La Viga. Un buen observador podrá ver que aún existe la parte baja del edificio y que las ventanas fueron canceladas. 25


MARCOS CARRILLO

PAULINO NAVARRO

Militar. Nace en 1837 en Cosamaloapan, Veracruz. Desde el grado de sargento en 1858 asciende por méritos en campaña hasta General Brigadier en 1871. Participó en la batalla del 5 de mayo en Puebla y en el asalto a Puebla el 2 de abril de 1867 con Porfirio Díaz. También participó en la batalla de San Lorenzo y en el sitio de México a los imperiales. Comandante militar y Gobernador de Veracruz. Tomó parte en la campaña contra los indios Yaqui de Sonora. Diputado en varias ocasiones. Muere en Torim, Sonora, en 1892. La calle de Marcos Carrillo corre paralela a la calzada de San Antonio Abad y atraviesa las colonias Vista Alegre, Asturias y Viaducto Piedad. ±

Nació en Autlán en 1892 donde cursó la instrucción primaria. De cuna humilde, primero trabajó como mozo en la casa del Dr. Alfredo Uribe. Después ayudó a su hermana Lucía en sus labores como maestra en el Instituto del padre Manuel C. Silva, dedicándose los sábados y domingos a la zapatería. Más tarde ingresó como docente en el propio Instituto y enseguida se sumó también como maestro a una escuela oficial. Posteriormente partió a Cuautitlán para continuar sus labores en el magisterio. De ahí se trasladó a Colima, cursando la carrera de maestro normalista en la Escuela “Porfirio Díaz” donde se titula. Es en Colima donde toma la carrera de las armas, sentando plaza como pagador del regimiento. Cuando la lucha revolucionaria se desarrollaba en el norte del país fue enviado para formarse en el Colegio Militar. En Ciudad Juárez funge como agente del servicio aduanal, a la vez que iba ascendiendo en la jerarquía militar hasta llegar a Brigadier en el momento en que es readscrito a la ciudad de México como Comandante Militar de la Plaza. El General Paulino Navarro juega un papel importantísimo a raíz del asesinato del General Francisco Villa acontecido el 20 de junio de 1923. Ejecutado supuestamente por Melitón Lozoya y sus cómplices. El Presidente Álvaro Obregón ordenó

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al Lic. Eduardo Delhumeau, entonces Procurador General de la República que “se encargara” de las investigaciones mediante un “tratamiento político” del asunto. Poco después, el 9 de agosto de 1923 el Diputado Local por Durango, Jesús Salas Barraza, envalentonadamente se declaró culpable del asesinato del General Villa. Pero al percatarse este de las consecuencias de su impronto y para salvar la vida ante el inminente peligro que corría si algún villista decidiera hacer justicia por mano propia, optó por huir a Laredo, Texas. A continuación el Subsecretario de Gobernación, Licenciado Gilberto Valenzuela, comisionó al General Paulino Navarro (al momento Jefe de una estación policíaca) para investigar los hechos y determinar quién había sido el asesino del general Villa, pero sobre todo con el ánimo de “calmar a la opinión pública”. El General Navarro salió al frente de varios agentes y después de averiguaciones muy cuidadosas llegó a la conclusión de que el Diputado Local Jesús Salas Barraza, había sido uno de los principales ejecutores del asesinato. Después de una complicada persecución logró aprehenderlo y llevarlo preso a la Ciudad de México Habiendo estallado en 1923 la rebelión De la Huertista, el general Paulino Navarro es enviado a Jalisco bajo las órdenes del general Lázaro Cárdenas

para combatir a los golpistas en ese Estado. Con una fuerza numericamente inferior se enfrentó a los rebeldes en el puertecito de Huejotitlán, cerca de Teocuitatlán. Ahí murió heroicamente el ya General Paulino Navarro, al asaltar un nido de ametralladoras enemigas el 23 de diciembre de 1923. En su honor, el 19 de julio de 1939 por Decreto del Honorable Congreso del Estado de Jalisco, se cambió de nombre a la población de Autlán de la Grana, al actual Autlán de Navarro. Esta encantadora población es también la cuna de dos artistas eminentes: el primero es Don Antonio Alatorre, miembro de El Colegio Nacional, uno de nuestros mayores filólogos y sorjuanista de renombre internacional; el segundo es el músico Carlos Santana quien se diera a conocer en los años sesenta en el mítico festival de Woodstock. Paulino Navarro Serrano da nombre a una de las colonias del Barrio de Tultenco. ±

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RAMÓN FABIÉ

RAMÓN ALDANA

Ramón Fabié nació en Manila, Filipinas. Su padre fue el doctor Pedro Crisóligo Fabié, abogado de la Real Audiencia de Manila. Arribó a la Nueva España hacia 1801 en la Nao de la China enviado por el Consulado de Manila para estudiar en el Real Colegio de Minería, el cual había sido fundado en 1792. Al concluir sus estudios pero aun como pasante fue enviado en 1808 a las minas de Guanajuato para que practicara al lado de Chowell. En 1810 regresó a la capital de la Nueva España solo para sustentar su examen profesional y volver inmediatamente a Guanajuato para laborar en la importante mina “La Valenciana”. Por haber apoyado al cura Miguel Hidalgo, Ramón Fabié y Casimiro Chowell fueron ejecutados en la horca dispuesta en la plaza ubicada frente a la puerta principal de la Alhóndiga de Granaditas, el 28 de noviembre de 1810; sin saberse dónde fueron sepultados los restos de ambos mártires. La calle de Ramón Fabié es paralela a la calzada de La Viga (norte-sur). Tiene su inicio en la avenida José T. Cuéllar, cruza la colonia Vista Alegre en la parte poniente del parque El Pípila y termina en el Viaducto Río de la Piedad, en la colonia Asturias. ±

Escritor y jurisconsulto. Nació el 3 de junio de 1832. De ascendencia española. Su abuelo, Juan Aldana y Jiménez, llegó a Yucatán a principios del siglo XIX, “siendo bien acogido en la Colonia, por su fino trato, ilustración y antecedentes de hidalguía”. Estudió filosofía y leyes en el Seminario de San Ildefonso en Mérida graduándose de abogado en 1859. Fue electo Diputado al Congreso de la Unión. Posteriormente fue Fiscal y Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Yucatán. Fundó en Mérida La revista de Mérida. Trabajó como redactor y colaborador en varios periódicos políticos y literarios como La prensa, El país, El pensamiento, La guirnalda, El álbum yucateco y La biblioteca de señoritas. Como poeta lírico destaca su Antología de poetas yucatecos y tabasqueños, la obra de teatro versificada Nobleza de corazón, Una prenda de venganza, honor y felicidad y La cabeza del corazón. Fue socio de la Academia de Ciencias y Literatura de Mérida, del Liceo Hidalgo de la Ciudad de México, de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y de otras corporaciones literarias. Muere en la ciudad de México en 1882. La calle de Ramón I. Aldana tiene su inicio en la calzada de San Antonio Abad y llega hasta la calzada de La Viga. ±

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SAN ANTONIO ABAD La calzada de San Antonio Abad es el tramo final del antiguo camino que venía del pueblo de Tlalpan, hoy Calzada de Tlalpan, que recorre desde el Sur de la hermosa ciudad de México, hasta el Centro Histórico de la capital de la República. El nombre de San Antonio Abad se refiere a un patriarca de los cenobitas (persona que profesa la vida monástica). Este personaje nació en la Cirenaica —región del Africa del Norte, en la costa del Mar Mediterráneo, entre Egipto y el Desierto de Libia— en el año 251 d.C. San Antonio Abad vivió varios años de su vida en el desierto dedicado a la vida religiosa, entregado a la oración y a la naturaleza. Edificó una ermita en unas ruinas cercanas al Río Nilo y debido a sus excelsas virtudes, su fama llegó hasta Francia, Africa e Italia, logrando con ello atraerse muchos discípulos, los cuales posteriormente fundaron numerosos monasterios. El emperador Constantino lo consideraba como su consejero y padre espiritual, ya que San Antonio Abad fue uno de los fundadores de la vida monástica eremita, de la que deriva la palabra ermitaño. Por su gran cariño hacia los animales domésticos, el mundo entero lo consideró como el patrón de ellos. En el siglo II, en 1095, se creó la orden religiosa

de los Antoninos en un lugar del Arzobispado de Viena. Esta orden la fundaron dos nobles caballeros debido a una promesa que hicieron por haber sanado de lepra, enfermedad que en esa época, además de ser considerada la más terrible, era incurable. Esta enfermedad tuvo su origen en Asia y posteriormente invadió Europa. Al crearse la orden los Antoninos, su misión primordial era socorrer y cuidar a los enfermos, no sólo de lepra, sino de cualquier otro mal. Los Antoninos no vestían hábito y solamente eran reconocidos por una “T” de color azul que llevaban impresa en sus capas. Tampoco hacían votos eclesiásticos y su única misión era recoger cualquier enfermo y cuidarlo en su convento, que hacía las veces de hospital. Pero su mayor mérito era que todo ello lo hacían con recursos que adquirían de la caridad, ya que ellos no contaban con bienes propios, y de la caridad vivían y de la caridad cuidaban a sus enfermos. Así permaneció la orden 113 años hasta que el papa Inocencio III, en el año de 1208, les concedió vivir bajo las reglas de San Agustín. Con el tiempo, y debido a su gran misión, el Pontífice les dio a gozar de innumerables prerrogativas y privilegios. En uno de ellos les autorizó a recoger limosnas de toda la cristiandad. En otro caso, les autorizó a construir sus propias iglesias sin pagar diezmos. 29


Muchas órdenes sacerdotales llegaron a la Nueva España a raíz de la Conquista, siendo la de los Antoninos una de las más importantes. Al arribar a México, en 1530, lo primero que hicieron fue solicitar al cabildo de la ciudad un lugar donde edificar un templo. Se les permitió construirlo al Sur de la ciudad de México, en donde actualmente principia Calzada de Tlalpan, procediendo de inmediato a la construcción del templo y del convento de San Antonio Abad. Muchos años tardó en construirse por la falta de recursos, por lo que fue inaugurado en 1628. Más adelante construyeron un hospital para leprosos, que estuvo abierto en el siglo XVI, pero

la iglesia de San Antonio Abad fue cerrada cuando murió el último de los Antoninos que permaneció en México. Todos los bienes de esa orden pasaron a poder del gobierno, y el convento fue convertido en una fábrica de hilados de algodón. De la iglesia sólo quedaron las ruinas, una torre triste y aislada, por lo que en honor de ello el primer tramo de la Calzada de Tlalpan se llama de San Antonio Abad. Principia en la Plaza de Tlaxcoaque y termina en el crucero del Viaducto Piedad. Una de las más hermosas estaciones del Metro adoptó también su nombre. ± Fuente: Elsa Valencia Parra, el Diario de México, 30 de abril de 2007.

Logotipo de la estación “San Antonio Abad”, de la Línea 2 del Sistema de Transporte Colectivo Metro. Es la primera estación elevada de la sección sur de la línea 2 del Metro. La estación oriente se encuentra en la colonia Tránsito y la poniente en la colonia Obrera.

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TOPACIO

TALLER

TOPACIO

La referencia que tenemos del nombre de la avenida del Taller es que en esa calle existía un taller muy grande de herrería que era propiedad de unos hermanos, y que la gente se empezó a referirse a dicha calle como a la del “taller”. La avenida del Taller es es hoy día un tramo del Eje 2 Sur. Inicia en la calzada de San Antonio Abad y termina en la calle de Genaro García, colonia Jardín Balbuena, en la delegación Venustiano Carranza. ±

El nombre de esta piedra semipreciosa deriva, según Plinio el Viejo, de la isla Topazos ubicada en el Mar Rojo. Sin embargo, los yacimientos de esta isla constan de olivina, elemento este que frecuentemente es confundido con el topacio. Se utiliza a menudo como piedra preciosa y algunas veces también se le ha confundido con el diamante, por ejemplo el llamado “Diamante de Braganza” es considerado como diamante en la corona portuguesa siendo que es en realidad un topacio. Comercialmente se intentan vender algunas variedades de cuarzo como si fueran denominación del topacio. El color generalmente es amarronado. Sin embargo a menudo pueden encontrarse ejemplares con tonos de ocre, azul, violeta, rojo o incluso incoloro. Además, puede ser modificado su color fácilmente con medios artificiales: aplicando rayos gama o haces de electrones se consiguen tonalidades pardas o ligeramente verdosas y calentándolo se obtienen tonalidades azules o rojizas. La calle de Topacio corre paralela a la Calzada de La Viga y es una arteria que cruza completa la colonia Paulino Navarro, de la avenida Chabacano a la de Taller. Desde hace dos años, los días domingo se instala un “mercado de pulgas” en el que se venden cosas usadas como ropa, enseres y libros. ±

Este bello ejemplar es un topacio color azul modificado mediante la aplicación de rayos gama.

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VICENTE BERISTÁIN Insurgente nacido en Puebla. Fue hermano del Deán de la Catedral Metropolitana José Mariano Beristaín y Souza, quién a su vez fue enemigo acérrimo de los insurgentes. Vicente Beristaín militó con el ejército realista hasta abril de 1812 cuando optó por cambiar de bando. Entonces se incorporó a la guerrilla de Miguel Serrano con quién marchó para tomar la ciudad de Pachuca defendida por el Conde de Casa Alta quien se rindió a los insurgentes, agenciándose éstos un botín de 350 barras de plata, 50 tejos de oro, 60 rifles y vasta cantidad de municiones. Con los productos de la venta de metales, Vicente Beristaín y el ingeniero belga La Causé instalan en Real del Monte una fundición de cañones y armas portátiles, de las cuales una buena parte son enviadas a José María Morelos y Pavón para abastecer sus necesidades de armamento. Posteriormente los realistas recuperarían la ciudad de Pachuca y Beristaín se retira a Tulancingo donde es herido en combate. Después participará en la Toma de Zacatlán en Puebla, donde instala una nueva maestranza que es convertida en fortaleza, pero debido a una errónea táctica militar insurgente emprendida por Osorno tendrá que retirarse abandonado a las tropas realistas el sitio y el arsenal. Posteriormente 32

habrá un nuevo intento fallido de capturar Zacatlán en 1814. Finalmente y debido a que siempre mantuvo un antagonismo personal con su compañero de armas el también insurgente José Francisco Osorno, este le mandó fusilar en 1812. La calle de Vicente Beristáin va de la calzada Chabacano a la avenida del Taller. En la esquina de Beristáin y Juan A. Mateos se encuentra la estación Chabacano de la línea 8 del Metro. ±


XAVIER VILLAURRUTIA

XAVIER VILLAURRUTIA Nació en la ciudad de México en 1903. Al iniciar sus estudios preparatorianos hizo amistad con Salvador Novo y Jaime Torres Bodet. Posteriormente inició estudios de Jurisprudencia pero los abandonó para dedicarse íntegramente a las letras. Sus primeros poemas conocidos datan de 1919. Dirigió de 1927 a 1928 la Revista Ulises. Además fue de los primeros animadores del grupo de la Revista Contemporáneos de 1928 a 1931. Estudió teatro en Yale de 1935 a 1936 becado por la Fundación Rockefeller. Más adelante laboró como profesor de literatura en la Universidad de México y fue Jefe de la Sección de Teatro del Departamento de Bellas Artes; entre las revistas donde publicó sus trabajos literarios se cuentan: Letras de México y El Hijo Pródigo. En 1928 funda el Teatro Ulises y como actor dramático se desenvuelve traduciendo e interpretando a Chejov y Jules Romains Lenormand. Escribe además ensayos, obras en un acto y por supuesto sus

en el guión de la película ¡Vámonos con Pancho Villa! Muere en la ciudad de México en 1959 y sus restos mortales reposan en el panteón del Tepeyac. La calle Xavier Villaurrutia se encuentra en la colonia Paulino Navarro. Corre paralela a la avenida del Taller (oriente-poniente). Se inicia en la calzada de La Viga y termina en la calle de Topacio. ±

importantes obras de teatro: Parece mentira, En qué pensáis?, Ha llegado el momento, Sea usted breve, El ausente, Autos profanos, La hiedra y el yerro candente, La mujer legítima, Invitación a la muerte, El pobre Barba Azul, Juegos peligrosos y La mulata de Córdoba. En la industria cinematográfica intervino 33


Agradecemos la colaboración de las siguientes personas e instituciones: Adrián Mancilla Díaz • Alejandro de San Juan • Alfonso López Montoya (†) Ana Gasca • Club “La Edad de Oro” de la Casa de Cultura “Alfonso Reyes” Eduardo Acosta • Eduardo Alvarado Granados • Héctor Mancilla Díaz José Estrella • José Velázquez Hernández • Lourdes Catalina Rico Delgado María del Carmen Rangel Cárdenas • Miguel Hernández • Orlando Horta Prado Ricardo Campos • Samuel Monroy Rubio • Valentín García Guerrero Secretaria de Cultura del GDF Subdirección de Programas Comunitarios Delegación Cuauhtémoc Casa de Cultura “Alfonso Reyes” Fuentes de información: Historia, Biografía y Geografía de México, Diccionario Porrúa, México, 1995, 4 vols. Diccionario de Geografía, Historia y Biografías Mexicanas, Alberto Leduc, y Dr. Luis Lara y Pardo, Librería de la Viuda de Mouret, 1910. http://www. wikipedia.org/, http://www.salamanca.gob.mx/Salamanca/Biografias/AlbinoGarcia/AlbinoGarcia.html CD Interactivo “Viva Atulan”// “Ciudadanos Distinguidos de Atulan de Navarro” H. Ayuntamiento Constitucional de Atulan de Navarro, Jalisco, Gobierno Municipal 2001-2003 http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/

c•d 34


Francisco Javier Clav ijero

2 Colonias: Paulino Navarro y Vista Alegre

2 Avenidas: JosĂŠ T. CuĂŠllar y Taller

3 Calzadas: Chabacano, La Viga y San Antonio Abad 9 Calles: Oriente Poniente

11 Calles: Norte Sur 35


Casa de Cultura “Alfonso Reyes”

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Profile for Juan Carlos Rangel

Barrio de Tultenco Fascísulo 1  

Personajes ilustres que dan nombre a sus calles.

Barrio de Tultenco Fascísulo 1  

Personajes ilustres que dan nombre a sus calles.

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