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Nº 0 - 3,50 € Mayo 2013

La revista de Jazz de Alicante

PERICO SAMBEAT

“No sabría vivir alejado de los escenarios” RepoRtaje Obstáculos que salvar los límites de la enseñanza

ColeCCionable Divas del Jazz ella Fitzgerald

Y además...Crónicas, locales y discos

CD de REGALO con el primer número de Improvisados


Editorial Editorial

La vida del jazz es como una noche en uno de los clubes donde se refugia: corta pero intensa. Este género, a pesar de tener tan sólo un siglo, ha evolucionado a una velocidad de vértigo, poniendo banda sonora a décadas que han marcado el devenir de la Historia. El ritmo swing, el cuidado y atención que pone en sus solistas y el protagonismo de instrumentos como el saxofón o la trompeta son sólo algunas de las características del denominado “ruido alegre”. Se trata de una música que sale del alma, que tiene la capacidad, como pocas, de extraer lo más profundo del intérprete. También puede presumir de nacer de una de las facetas más complicadas y necesarias: la improvisación. La “niña bonita” de este género consiste en dejar que los sentimientos se apoderen de los dedos, de la garganta, en definitiva, del instrumento, expresando cada sentimiento en su estado más puro. Más que una técnica, un don. El jazz es elegancia, armonía y un grito ahogado de quienes no pueden alzar la voz. La Comunidad Valenciana es una tierra de músicos. En lo que al jazz respecta, se puede concretar aún más: es tierra de talentos. El género está en alza, y se consolida gracias a grandes intérpretes de proyección internacional, big bands emergentes y jóvenes artistas que comienzan a

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despuntar. No lo tienen fácil. El apoyo institucional que recibe el jazz es prácticamente inexistente en España; en el caso de la Comunidad, nulo, con lo que recibir la formación necesaria para tener una buena base se convierte en una odisea. Esta falta de respaldo vuelve a convertir al jazz en el ritmo de los desamparados e impide que el gran público conozca su valor, que trasciende del plano musical para llegar a impregnar otras disciplinas. La fotografía o el cine son sólo algunas de las artes que tanto deben al tan maltratado género musical. De la necesidad de otorgarle el lugar que le corresponde nace Improvisados. La publicación que tienes entre tus manos comienza su andadura con un objetivo, casi una reivindicación: dar a conocer el talento jazzístico del que goza la Comunidad Valenciana y que tan poco se conoce. Un altavoz del que tal vez pueda considerarse como el ritmo más denostado, pero sin duda el más atractivo tanto para músicos como para quienes se dejan llevar debajo del escenario. Una aventura en la que embarcarse, como no, a ritmo de jazz. Redacción de Improvisados


Somos... Aitana García Cantos estudia cuarto de Periodismo y es redactora jefe de Improvisados. Su reciente afición por el jazz y sus estudios musicales han impulsado este proyecto. Interesada en la información cultural, colabora en la sección de cine en el magazine Buenos Días UMH y en Salitre RC.

Patricia López Llamas también es estudiante de cuarto de Periodismo. Redactora y responsable de audiovisuales de Improvisados. A punto de terminar la carrera, quiere orientar su futuro profesional hacia la información radiofónica y digital. Por ello, colabora en la radio de la universidad desde que comenzó sus estudios y actualmente se encarga de la sección de cultura en el programa Buenos Días UMH.

Verónica Gómez Carrasco estudia cuarto de Periodismo. Redactora y coordinadora web de Improvisados. Su motivación por desarrollar un futuro profesional en la radio la ha llevado a despertar todas las mañanas a la comunidad universitaria a través del magazine que dirige y presenta, Buenos Días UMH. Espera que su carrera no se aleje nunca de un estudio de grabación.

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Sumario 6

Breve Historia del Jazz

REPORTAJE: Estudiantes de Jazz salvando obst谩culos 10 Incluye entrevista a Marco Mezquida

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Cr贸nica: Dani Conca Quartet

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ENTREVISTA: Perico Sambeat

Locales en la provincia

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Coleccionable: Divas del Jazz

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Sumario 43

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Concepto: EWI

ENTREVISTA: Ramón López

REPORTAJE: Nunca es tarde para aprender 50

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Fotografía: Elia Costa

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Cine: Luces, cámaras y jazz

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Crónica: Aguardiente Swing Quartet

Tendencias: Discos Imprescindibles

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¿Qué es el Jazz? “El rock es una piscina, el jazz es todo un océano" Carlos Santana, guitarrista mexicano

"El jazz trata acerca de estar en el momento presente" Herbie Hancock, pianista y compositor de jazz de EEUU

El jazz surgió a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en los cafés negros de Nueva Orléans como canto de angustia, de protesta y de libertad de los millones de esclavos afroamericanos que trabajaban en los campos de algodón del sur de EEUU. El jazz se consideraba como una válvula de escape emocional frente a las frustraciones del hombre negro en el mundo del hombre blanco.

"El jazz durará mientras la gente lo escuche a través de los pies y no del cerebro" John Philip Sousa, compositor

"En cierto modo, la vida es como el jazz... es mejor cuando improvisas" George Gershwin, compositor

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Contexto

Breve historia del Jazz Estilo Nueva Orleans (1897-1920) Los precedentes de este género se sitúan en los espirituales negros, el blues y el ragtime (Scott Joplin), sin embargo, el primer jazz nació en Nueva Orleans. Se presentaba como una música “nueva” con una técnica desconocida, una música que se sentía y que permitía improvisar. En esta época, destacan las primeras bandas como las de los cornetistas Buddy Holden y King Oliver, y la “Original Dixieland Jass Band”.

Estilo Chicago (1920-1930)

Con el cierre del barrio Storyville de Nueva Orleans, muchos músicos de jazz emigraron a Chicago y la ciudad se convirtió en el centro neurálgico de esta música. Además, durante esta etapa se desarrolló un jazz diferente al anterior con un ritmo más suelto e intenso, líneas melódicas más claras, mayor importancia del solista, así como el establecimiento del saxofón como instrumento característico de este género. El trompetista Bix Beiderbecke representó este estilo, aunque sin duda alguna, Louis Armstrong se coronó como uno de los grandes del jazz.

El swing y la Gran Depresión (1935-1944) Para olvidar la gran crisis económica que provocó el crack de 1929, aparecieron las grandes orquestas que traían mucha diversión y muchos bailes. En esta situación, se originó un nuevo estilo en el jazz: el swing, que es no sólo el ritmo que caracteriza este género, sino también una época en la historia de la música jazz. En este período destacaron músicos como Count Basie, Duke Ellington, Benny Goodman o Glenn Miller, y cantantes como Frank Sinatra, Billie Holiday o Ella Fitsgerald.

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Contexto El “bebop” (1944-1950)

Este estilo se define como “la protesta de los músicos negros contra los músicos blancos que habían abusado del jazz”. Así se inauguraba la “era del jazz moderno” que buscaba la negritud forzada de los temas, los ritmos. En definitiva, era una música llena de dificultades que pretendía experimentar con los ritmos y de solos muy complicados. Se decía que el bop se tocaba con la cabeza, no con el corazón. A pesar de no lograr el éxito del swing, destacaron artistas como Charlie Parker, Dizzy Gillespie o Thelonious Monk.

El cool y el hard-bop (1950-1960) Estos dos estilos provienen de las raíces del bebop pero evolucionaron hacia corrientes distintas. El cool (1950-55) proviene de la costa Oeste y se caracteriza por la interpretación contenida, tranquila y sobria, alejada del virtuosismo. Es un estilo más elegante en el que destacaron Miles Davis, Chet Baker o Dave Brubeck. El hard bop (1955-60) seguía la tendencia del bebop reivindicando la negritud del jazz. La exploración del elemento rítmico se convirtió en una de las características fundamentales de un estilo en el que destacaron músicos como Sonny Rollins y John Coltrane.

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Contexto

El free jazz (1960-1970) En 1959, Kind of blue de Miles Davis supuso un cambio de rumbo de este género hacia el jazz modal. Ahora la música se basaba en la improvisación sobre escalas en lugar de sobre acordes, como hasta el momento. El free jazz, según Joachim E. Berendt, se caracteriza por: atonalidad, nueva concepción del ritmo, acentuación en los momentos de intensidad, irrupción en la música mundial y ampliación del sonido musical al campo del ruido. De esta etapa destacan músicos como Ornette Coleman, John Coltrane o Keith Jarret.

El jazz fussion (1970-1980) La presencia del rock dejó de lado al jazz. En estas circunstancias, la evolución del género se materializó en la fusión con diversos estilos: jazz soul, jazz funk, jazz comercial, jazz rock, latin jazz. A fuerza de sobrevivir, éstos nacieron teniendo una misma base, como el swing en el ritmo y la improvisación.

Generación post hard-bop (a partir de 1980) Durante estos años, el jazz consiguió el reconocimiento institucional en EEUU o Europa, Miles Davis regresaba a los escenarios, y aunque continuaba siendo una música para minorías, este género continuaba avanzando entre las nuevas generaciones.. Los años noventa supusieron una evolución hacia otras corrientes basadas en la fusión del jazz con otros estilos, como el acid jazz (Jamoroquai). En la actualidad, se demuestra que el jazz se encuentra en constante movimiento y es un género que sobrevive entre los más jóvenes.

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Reportaje

estudiantes del Conservatorio oscar esplá de alicante en clase de big band

Estudiantes de Jazz salvando Optativas suplen las deficiencias de los conservatorios de Alicante por falta de subvención por parte de la administración patricia lópez Texto y fotografía

España fue uno de los países más tardíos en introducir el jazz en la cultura musical. Quizás por eso, a día de hoy, los jóvenes músicos atraídos por la denominada música moderna se encuentran tantas dificultades a la hora de poner en marcha sus incipientes carreras musicales. Los noveles originarios de la Comunidad Valenciana, y concretamente de la provincia alicantina, sienten la necesidad de ampliar sus horizontes para formarse como músicos de jazz. Y si lo que buscan es una titulación, aún lo tienen peor.

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obstáculos

“El consejo que le puedo dar a mis alumnos es que se busquen una buena escuela de jazz”, confiesa José Carlos Luján, profesor en el Conservatorio Profesional Ana María Sánchez de Elda. Su asignatura optativa de iniciación al jazz y a la música moderna fue pionera en España, y asegura que tiene mucho éxito entre sus alumnos. Afirma que él les enseña el camino y los pone a tocar, pero es consciente de que eso no es suficiente. Por ello, anima a los jóvenes que deseen hacer del jazz su profesión, a buscar la escuela que más se adecue a sus necesidades. “Ahora tenemos varios puntos buenos en España para aprender jazz y no es preciso, como hace unos años, viajar a Boston para irse a la Bercklee”, aconseja Luján. Entre esos puntos no se encuentra Alicante. José Carlos Luján no es consciente de si la iniciativa de introducir una optativa sobre jazz ha transcendido a otros conservatorios. En efecto, el Conservatorio Superior de Música Óscar Esplá de Alicante también cuenta con una asignatura optativa que trata la especialidad de jazz, improvisación y armonía musical. Alternativas no oficiales “Aquí lo que falta es una formación de base”, afirma Joan Saldaña, joven promesa del jazz en vías de aprendizaje. Pese a los dos conservatorios de música instalados en Alicante, ninguno de ellos ofrece un grado medio o superior de jazz. “Podría haberlo si no hubiera toda la cantidad de recortes que hay actualmente”, critica Toni Moltó, profesor de la asignatura optativa del Conservatorio de Alicante, que se siente inseguro ante su puesto en el conservatorio, “demasiado que estoy yo, tocaremos madera”. Y es que la única salida para aquellos

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músicos que se quieren dedicar al jazz sin salir de la provincia alicantina es a través de cursos y talleres, incluso de master class o clases particulares con músicos profesionales. Tanto el conservatorio Ana María Sánchez como el conservatorio Oscar Esplá se han hecho eco de esta técnica realizando varias sesiones al cabo del año con artistas de la talla de Latino en Elda, o previsiones de master class con Pedro Iturralde, Chano Domíngues o Jorge Pardo en Alicante. Pero existen dos grandes problemas que perjudican el aprendizaje del alumno. Por un lado, la gran ausencia de ayudas económicas por parte de las instituciones que hace tan complicado contratar a músicos profesionales. Por otra parte, la incapacidad del artista invitado de conectar con el alumnado porque, como comenta Toni Moltó: “Una cosa es tocar un instrumento y otra, hacer comprender el cómo y por qué de cómo funciona el instrumento”. Destinos cercanos Valencia es la ciudad más cercana a Alicante donde poder especializarte en este género musical. Si bien es cierto que optar al grado

En la Comunidad Valenciana “lo que falta es una formación de base”, afirma Joan Saldaña

superior de jazz del conservatorio de música Joaquín Rodrigo de Valencia ya requiere un cierto nivel más elevado que el de un simple principiante. A pesar de ello, Joan Saldaña cuenta la gran “disparidad de nivel entre gente ya mayor que se ha dedicado al jazz, y gente joven que entra como desconocedora” de este tipo de música. Y añade la dificultad de los músicos para encontrar su nivel, lo que les obliga a trabajar por su cuenta. La falta de un nivel básico y medio oficial de aprendizaje puede explicar esta descompensación de niveles en los grados superiores que se ofertan. Según Moltó, en cuanto a los estudios ofrecidos por los conservatorios, Alicante y Castellón son “ciudades de segunda respecto a Valencia, porque casi toda la parte del león se la lleva el que está al lado de la barraca”, explica de forma crítica, y se lamenta: “Nosotros nos llevamos las sobras”. Sin embargo, los músicos valencianos se han preocupado más por su formación, prueba de ello es el colectivo de músicos independientes Sedajazz, con sede en Alfafar (Valencia), que intenta a través de se-


la extensa trayectoria de antonio moltó le permite impartir clases desde hace 6 años

josé Carlos luján cuenta su idea de introducir una optativa sobre jazz

a pesar de escoger el clarinete en sus estudios de clásico, javier Vercher prefiere el tenor para el jazz


albert sanz se considera autodidacta en lo que concierne al jazz

Verhcer estrenará disco el próximo mes

minarios internacionales, cursos y talleres, suplir de manera pedagógica y práctica las deficiencias institucionales. Su oferta lúdica y formativa abarca desde los aprendices de músicos más pequeños, con una Jazz Band Infantil formada por niños menores de 15 años, hasta los más mayores, con clases para principiantes que van desde la iniciación al lenguaje del jazz y la música moderna, hasta el taller de grado medio de jazz o un sinfín de cursos de canto, guitarra, saxo o armonía, entre otros. La labor de este colectivo resulta necesaria para los principiantes y aficionados a este género, y el grado superior del conservatorio de Valencia, un gran progreso para la música jazz en la Comunidad Valenciana. Saldaña, estudiante de éste, considera que Valencia a nivel de estudios no

está mal, pero en el ámbito profesional se decanta por otras ciudades de la geografía española como Madrid o Barcelona. Jazz en España Madrid destaca, en esta ocasión, por la cantidad de locales donde poder tocar jazz, ya que el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid no cuenta con un grado especializado en esta disciplina. De modo que los madrileños que deseen dedicarse a esta profesión estudiando en su provincia, tendrán que acercarse a la Escuela de Música Creativa fundada en 1985 para llenar los huecos que dejan vacíos la mayoría de los conservatorios: el flamenco, el pop, el rock o el jazz. Centros como la Escuela Superior de Música de Cataluña (Esmuc) o el Centro Superior de Música del País Vasco


(Musikene) son los preferidos por los músicos noveles que dependiendo del estilo que quieran y el perfil de profesores que busquen, elegirán una escuela u otra. “Ahora mismo para latin jazz Barcelona y Valencia están muy bien”, explica Luján. Éste es otro punto a tener en cuenta por los estudiantes, el estilo jazzístico en el que se quieren centrar y los profesores de quienes aprenderán. La reputación de los conservatorios juega un papel fundamental en este momento. La panacea La idea de Saldaña, como la de muchos de los músicos españoles, es viajar hasta Boston para formar parte, al menos por unos meses, de la universidad privada de música más famosa del mundo, Berklee College of Music. Músicos como Javier Vercher, Albert Sanz, o Toni Moltó se trasladaron a la cuna del jazz para formarse y ser partícipes del ambiente de una de las ciudades más antiguas de Estados Unidos. “Tampoco es que Berklee sea la panacea, es simplemente un sitio

Javier Vercher: “El jazz es como si te picara el veneno de una serpiente” donde puedes conocer a más gente” expresa Albert Sanz, pianista valenciano con reconocimiento a nivel internacional y ganador en 1999 del Premio Tete Montoliu al mejor pianista revelación. Afirmación con la que está de acuerdo Javier Vercher, saxofonista tenor nacido en Madrid y titulado en Valencia, que tiene una manera muy particular y muy sentida de lo que significa este género: “El jazz es como si te picara el veneno de una serpiente” y continúa, “cuando te pica, por curiosidad o por la vida, se entiende todo, se puede disfrutar y puedes entender la profundidad de esa vibración, de lo que es ese estilo y la intención que tiene”. Javier Vercher obtuvo una beca en 1997 para estudiar en Berklee y posteriormente se instaló en Nueva York para continuar su formación. El saxofonista considera que estudiando allí se aprende a

juan Carlos luján acompaña con el saxo a sus alumnos de graco medio

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pablo Honrrubia prepara su solo con el barítono para el concierto de fin de curso

ser más libre y se tiene más posibilidades de conocer a músicos. Pero eso es todo, según Albert Sanz, “la escuela en sí no tiene nada especial”. Además, desvela la indiferencia de estudiar en la Berklee o en Valencia: “En esta música, creo que el rollo es conocer a gente y tocar con ellos, la enseñanza es eso, más de persona a persona, más de calle”. Diferencias palpables La principal característica diferenciadora radica en el ambiente que se vive en ambas ciudades. Según Vercher, en Boston hay mucha gente dispuesta a comerse el mundo, invierten tiempo en buscar giras, tienen muchos proyectos. “De Nueva York sale jazz”, destaca. Sin embargo, en la Comunidad Valenciana “la gente suele ser más relajada” porque no hay tanta industria musical. “Esta música no es para todo el mundo”, manifiesta Albert Sanz, “requiere un esfuerzo, una pequeña inmersión”, además de un cierto nivel cultural. Por ello, quizás, “en valencia no hay casi bolos”, reprocha Saldaña que descarta la capital valenciana como ideal del músico. “¿En

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cuántos locales se puede escuchar jazz en Alicante? Se pueden contar con los dedos de la mano”, recrimina Luján. El escaso número de locales en la provincia de Alicante dedicados exclusiva o parcialmente al jazz cuenta con un lleno absoluto en la gran mayoría de sus conciertos. El aumento de gente joven aficionada a este género musical podría ser la clave para nuevos negocios, pero la carente ayuda por parte de las instituciones tanto en la enseñanza como en la creación de eventos de este tipo de música crean una barrera muy difícil de traspasar por los altos costes que conlleva. Del clásico al jazz La iniciativa de los conservatorios de añadir en sus programas la optativa del jazz supone un paso, o un pasito, para que los jóvenes músicos cuyos conocimientos se centran en la música clásica, extiendan sus sentidos a una atmósfera paralela pero con el mismo sentido: disfrutar de la música. La aceptación a estas asignaturas es realmente significativa por lo que tanto el conservatorio de Alicante como el de


en 1999, el trabajo de albert sanz fue reconocido con el premio tete montoliu

Elda suenan a ritmo de Big Band. El número de matriculados, 25 y 30 alumnos respectivamente, es una prueba de que el jazz engancha cada vez a más personas. Uno de los puntos a destacar por los profesores de ambas escuelas es la dificultad en el momento en que se les pide improvisar sobre una partitura. La solución que aporta Toni Moltó consiste en “aplicar la pedagogía para niños” de modo que el alumno pueda captar la esencia del swing en un “milisegundo”. Pablo Honrrubia, alumno de la escuela superior de Alicante, considera que para el jazz “más que hacerse hay que nacer”. Por ello no todos los estudiantes que se aventuran a probar la música jazz deciden continuar sus estudios. La improvisación es, para algunos, una asignatura pendiente. Pequeños pasos Una posible clave para hacer del jazz un género tan popular como el pop en cualquier punto de España, incluido la Comunidad Valenciana, lleva de la mano la difusión de eventos,

cursos, talleres, enseñanzas oficiales, así como la creación de más áreas, espacios, locales donde disfrutar de actividades en las que el jazz sea el protagonista. En palabras de José Carlos Luján, “hay que crear la infraestructura”, de manera que se puedan consolidar los cimientos del Jazz en el litoral levantino. Una vez conseguido, continuar la andadura y evolucionar, para que personas como Javier Vercher puedan situar a la Comunidad Valenciana como la tierra de músicos que es. Al fin y al cabo, no se trata sólo de una zona de donde salen naranjas y abonos. La Comunidad de estos intérpretes también es una zona de jazz.

joan saldaña demostró desde muy jovensu talento musical y ahora inicia su andadura en el jazz

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Entrevista

Marco Mezquida “No hay nada que se pueda comparar al sentimiento de seguir siendo músico” patricia lópez

Fotos de Marco Mezquida durante el concierto en el Jamboree / Daniel Álvarez

on tan sólo 26 años, Marco Mezquida, se consoC lida como uno de los músicos más importantes de nuestro país. Doblemente premiado por la Asociación de Músicos de Jazz y Música Moderna de Cataluña (AMJM) es un hombre inmerso en numerosos proyectos entre el que su primer album, My Friend Marco. Amante del cine, la lectura y el ping pong, esta joven promesa de origen menorquín es un ejemplo para los estudiantes de clásico que se quieren dedicar al jazz. ¿Qué se siente cuando la Asociación de Músicos de Jazz y Música Moderna de Cataluña (AMJM) lo premia como el mejor músico del año en 2011? ¿Supone algún cambio en su carrera? Es muy grato recibir este tipo de premios, agradezco a la gente de la AMJM su labor y su presencia y a la gente que votó, pero no supone ningún cambio para mí. Básicamente mantiene e incrementa mi ilusión y energía de seguir haciendo música y compartirla. Lo que me

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hace más feliz es poder hacer conciertos y seguir siendo músico. No hay nada que se le pueda comparar a ese sentimiento. A pesar de tener formación tanto en el género clásico como en el jazzístico, usted se ha decantado por el jazz, ¿por qué? Cuando hice las pruebas de ingreso al ESMUC podía optar por piano jazz como clásico, podría decirse que en este punto decidí encaminarme hacia el jazz. Siempre me he sentido más liberado con la música moderna y la improvisación. Aunque no he dejado de estudiar música clásica nunca he sido el perfil de intérprete que dedica todo su tiempo a eso. Sin embargo, llegué a estar en forma como para tocar de solista con la Sinfónica de Baleares. Quizá allí fue donde me di cuenta de que mi tiempo y energía los quería destinar a músicas más creativas donde yo pudiera aportar mejor, y más fácilmente, mi manera de ser.


Teniendo en cuenta sus estudios de música clásica, ¿encuentra influencias de este género en el jazz? Los músicos que más admiro reúnen las mismas características que tenían grandes músicos como Bach, Beethoven, Paganini, Listz. Básicamente en una sola persona se reunían tres disciplinas de manera natural que posteriormente se separarían y especializarían a partir de mitad del XIX. Eran virtuosos improvisadores que maravillaban al público, compositores personales e intérpretes de sus obras, y de otros compositores. En esencia no ha variado tanto la figura del concertista, y la clásica y el jazz son músicas que no se riñen, más bien todo lo contrario. El músico se puede enriquecer de corales, fugas, sonatas, porque el jazz es una manera de hacer música que no niega ninguna otra y puede beber de muchos lenguajes y recursos. ¿Qué pianistas son sus referentes? Me atraen muchos pianistas por sus múltiples maneras de pensar y de comunicar a través del piano. La cuestión es cómo el músico se convierte en vehículo para comunicar su música a través de un instrumento. Cuando escucho a los grandes pianistas los veo como a los grandes compositores. Veo figuras personales que han desarrollado un universo musical maravilloso, cada uno con sus influencias y herencias, que los convierte en artistas e intérpretes únicos e irrepetibles de la historia del piano. Los que más he escuchado son Keith Jarrett, Paul Bley, Brad Mehldau, Fred Hersch, Ahmad Jamal, Bill Carrothers, Duke Ellington, Monk, Bill Evans, Andrew Hill, Earl Hines, Herbie Hancock... Actualmente, ¿qué pianistas destacaría en el panorama nacional? Me gustan mucho los pianistas con los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego) como Sergi Sirvent, Albert Bover, Agustí Fernández, Albert Sanz o Diego Amador. ¿Cómo considera que esta la situación para los jóvenes que se quieren dedicar al jazz en España? Creo que esta complicado pero como muchas otras profesiones en este momento.

¿Y a nivel académico? Es un momento donde hay muchos alumnos y profesores que se dedican a la música moderna, eso es una alegría porque mi generación tiene un título equivalente al músico de clásica, y ya no es una música menor. Pero ni de títulos ni doctores en jazz se vive. La música está bien que se de en las escuelas pero no debe abandonar la calle, los bares, garajes, centros cívicos para no convertirse en demasiado académica. Me gustaría que la ciudad tuviera más alegría, más espacios donde haya música en directo, músicos en la calle, más facilidad y ayudas. ¿Por qué no cruzar el charco y continuar su formación en Estados Unidos? Quién sabe, de momento siento que mi crecimiento personal y musical no se ha estancado en Barcelona, aunque tengo ganas de conocer otras ciudades. De todas maneras, en junio aprovecharé mi primer viaje a Nueva York y San Francisco como concertista y tomaré clases con algún músico residente allí. ¿Cuáles son sus próximos proyectos? Estoy en más de 15 proyectos muy vivos como sideman, y como líder acaba de publicarse mi primer disco a trío firmado a mi nombre, My Friend Marko, para Fresh Sound New Talent. Incluye composiciones propias. Tenemos varias presentaciones en los próximos meses. Además, tengo en mente varios proyectos. El más reciente es el disco a piano solo de composiciones e improvisaciones que grabé hace 2 semanas, y que me hace mucha ilusión. Se titulará La hora fértil y saldrá después del verano. ¿Qué consejo le daría a los jóvenes que quieren dedicarse a esto? Mantenerse alejado de las drogas y de las mujeres. Apagar la tele y no perder el tiempo en chorradas o en patios de vecinos de las redes sociales. Es importante sentir que uno invierte el tiempo en algo que le ilusiona, intentar vivir en una especie de atmósfera continua de lo que uno desea ser y desarrollar ya sea en la música o en el arte en general, las ciencias, las letras, los videojuegos... Dar amor y no apalancarse. Lo de las mujeres y las drogas no es verdad.

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Tribuna

Paco Soler Trombonista clásico y jazzístico titulado en el Conservatorio Superior de Música de Valencia

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ace unos días, un joven alumno saxofonista me planteó la duda sobre la decisión de enfocar sus estudios superiores al clásico o al jazz. Esto me llevó a reflexionar sobre la situación en la que se puede ver un estudiante, a día de hoy, a la hora de encaminase hacia unos estudios superiores de música. Echando la vista atrás, tener la opción de acceder y lograr la titulación superior de jazz, de manera equiparada a la clásica, demuestra que se han dado pasos que, aunque pequeños e insuficientes, nos llevan hacia una situación impensable hace no demasiados años. Hasta entonces, recibir una formación en jazz, aunque de manera no reglada, era posible gracias a diversas entidades privadas como escuelas de música, asociaciones o colectivos profesionales, a través de los cuales ha sido posible la consolidación de músicos en el ámbito jazzístico nacional. La mayoría de estas instituciones han funcionado, y siguen haciéndolo hoy en día, con recursos propios y con poca, o ninguna ayuda de organismos públicos. El jazz ha estado olvidado de la programación educativa musical en España durante muchos años, exceptuando comunidades como Cataluña y País Vasco a las que les avala una larga trayectoria en formación y aportación profesional al jazz español. Ambas comunidades cuentan con grandes músicos de gran prestigio y experiencia notable que imparten sus conocimientos a aquellos que quieren formarse en este estilo musical. Desde hace unos años van sumándose algunos centros que ofrecen estudios superiores de jazz. Tal es el caso del Conservatorio Superior de Valencia, en el que realicé mi segunda formación profesional musical, esta vez en el ámbito del jazz, y donde tuve la suerte de encontrar a grandes profesionales que me permitieron conocer no sólo aspectos puramente musicales, sino también ser consciente de la realidad sobre el sector, y así desarrollar una visión crítica del planteamiento actual de los estudios superiores en jazz en este país. Uno de los principales errores, bajo un punto de vista personal, es llegar a implantar un grado superior de jazz

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sin haber establecido y llevado a cabo una planificación previa que permita consolidar el nivel base de acceso y que iguale los conocimientos de los estudiantes que aspiran a acceder a la titulación, como coloquialmente diríamos, es un “comenzar la casa por el tejado”. Por otra parte, es importante asumir que la iniciativa de regular estos estudios e igualarlos a los superiores de titulación clásica es un paso muy significativo, pero que en la práctica ha resultado de difícil aplicación; aunque no imposible, sobre todo gracias a la labor del profesorado. Después de unos años ya contamos con un criterio de selección más o menos establecido, pero sigue sin haber suficientes escuelas donde recibir la formación previa al grado superior, donde adquirir conocimientos básicos de jazz (improvisación, armonía, lenguaje, repertorio, etc.). La realidad nos sitúa frente a la escasa oferta y difícil acceso a esos estudios previos. Probablemente una de las soluciones pasa por implantar un grado medio de jazz en los conservatorios profesionales (algo que se plantea difícil viendo la situación política, social y económica) o animar la iniciativa privada, en coordinación con los centros superiores, estableciendo unos conocimientos mínimos con los que acceder. Creo que sería importante enfocar el trabajo hacia esa etapa previa, con el objetivo de conseguir con el tiempo un equilibrio entre la formación clásica y la jazzística, sobre todo en cuanto a las posibilidades y el nivel de acceso a esta última. Se trata de ofrecer las mismas posibilidades de formación a aquellos que desarrollan su creatividad a través de la música sea cual sea el estilo. Así pues, tras esta reflexión, me doy cuenta de que la decisión a la hora de elegir qué camino tomar debe basarse más en algo menos racional. El planteamiento sería sobre qué puede aportarle a uno mismo cada estilo y qué puede cada uno llegar a ser capaz de aportar a la música en general.


del 29 de Junio al 27 de Julio


Crónica

Del arte de superar retos Dani Conca Quartet Texto y fotografía por Aitana G. Cantos Los retos superados son los que mejor sabor de boca dejan. Y no había mayor reto en el terreno del jazz que realizar un tributo a Miles Davis y a su Kind of blue, un álbum que cambió el rumbo de la historia de este género musical en 1959. Dani Conca Quartet arriesgó aventurándose a lidiar con esta obra maestra del jazz con un resultado que estuvo a la altura de las expectativas. Kind of blue se define como uno de los mejores discos de la historia, la revista Rolling Stone lo situó en el nº 12 en el 2003. Con él, Miles Davis provocó esa evolución en el género inaugurando un jazz modal en el que la improvisación se realizaba con escalas sobre la base de un único acorde. Este tipo de jazz obligaba al intérprete a mostrar todos sus recursos ante la dificultad de la improvisación. Por esta razón, Kind of

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blue era también la unión de gigantes de este género musical: John Coltrane (tenor), Cannonball Adderley (alto), Bill Evans (piano), Paul Chambers (contrabajo) y Jimmy Cobb (batería). Y todos ellos subordinados a la trompeta de Miles Davis y a su nueva visión de esta música. Con ésta, el trompetista logró vender millones de discos y crear un lenguaje innovador que músicos de la talla de Pink Floyd han incorporado a sus composiciones, como señala el periodista musical Diego A. Manrique. Ahí es nada. Equiparar la calidad musical de Kind of blue es prácticamente imposible con semejante historia a sus espaldas, un desafío del que Dani Conca Quartet salió bien parado pasando esta prueba satisfactoriamente. Aunque el grupo no contaba con la presencia de saxos, David González (piano), Andrés


Crónica

Lizón (contrabajo) Luis Castellanos (batería) y Dani Conca (trompeta) lograron crear esa atmósfera enigmática y sensual de Kind of Blue a través de los cinco temas que comprenden el álbum. El cuarteto transmitió ese carácter íntimo e intrínseco a la personalidad de Davis bajo el ritmo discreto del contrabajo de Andrés Lizón y la batería de Luis Castellanos. Una genialidad mantener este equilibrio rítmico sin caer en el estruendo, que bajo la emoción de la interpretación se deja ir y se come al solista en algunas ocasiones. Sin embargo, suponía un placer observar a Lizón y a Castellanos sabiendo que conocían su lugar e imprimiendo el perfecto encuadre sonoro a la actuación. El piano de David González era elegancia y gusto, un Bill Evans imitado de manera sublime y ajustado al más puro toque de tecla. Una voz que se deslizaba y añadía color a la trompeta en su justa medida, como quien controla toda la tramoya, pero su rostro es desconocido. La trompeta de Dani Conca adoptaba el papel más crucial. Tras el salto al vacío, podía haber caído en un abismo oscuro. No obstante, alcanzó su meta evocando la figura de uno de los músicos más significativos del jazz de todos los tiempos. Miles Davis renacía a través de su voz dorada que, aunque vergonzosa, avanzaba deshilachando esta obra de arte. Como el mismo Davis reflejó en este álbum, él no era virtuosismo. Ni Dizzy Gillespie, ni Arturo Sandoval. Davis transformaba a través de su trompeta la oscuridad en luminosidad acuática. Un sonido recogido y con una melodía hecha poesía. De la misma manera, Conca consiguió plasmar ese carácter con una actuación marcada por el espíritu de Davis. La fusión de ambas trompetas. Davis-Conca, ConcaDavis. Algunos dirían que esta afirmación es un sacrilegio, pero no estaban allí. El Café Concierto 16 fue esa noche un rincón de un club de jazz norteamericano. Las luces tenues completaron esta actuación en pro de una armonía perfecta. Los músicos de Dani Conca Quartet sorprendieron a un público que corroboró a través de su aplauso que el Kind of blue había alzado su voz esa noche. Un privilegio ser testigo de esa música que sugería el dolor y el amor. Una música que encandila y seduce hasta lo más profundo. Una música que traspasa.

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Entrevista

Perico Sambeat “No sabría vivir alejado de los escenarios” aitaNa García

Fotografías propias y cedidas por Perico Sambeat

El saxofonista valenciano Perico Sambeat (Godella, 1962) ha presentado su último disco como líder, Elástic. En este álbum, el músico se aleja de la laxitud del anterior, Baladas, para adoptar un tono “vanguardista y “dinámico” en el que el jazz se asienta en lo contemporáneo. Sambeat cumple medio siglo en un momento en el que su carrera lo consolida como uno de los músicos de jazz más grandes de España. Con la humildad que caracteriza a los maestros, Sambeat expresa el amor que siente hacia este género. Su formación jazzística como autodidacta intensifica esta relación que lo ha conducido a adentrarse en la fusión con otros estilos. A pesar de atesorar más de una veintena de premios, el saxofonista tiene presente sus raíces y trata de fomentar el jazz en su tierra (Berklee Valencia) mientras continúa una gira frenética encima de los escenarios.


Con este nuevo disco, Elàstic, da un giro de 180º respecto a su anterior disco, ¿necesitaba cambiar de aires o ya tenía pensado orientar su música hacia una sonoridad más bailable dentro del jazz? No me planteo qué voy a hacer, hago lo que me apetece. Este disco es muy distinto del anterior, pero creo que mis gustos musicales abarcan un amplio espectro e intento hacer todo aquello que me gusta. No es la primera vez que abordo este tipo de experiencias. Ya tenía un grupo de hip hop hace años en Barcelona, un noneto de Rithm & Blues y un quinteto de funk en Valencia. Así que me apetecía hacer esto y lo he hecho. ¿Durante cuánto tiempo ha estado preparando este proyecto? Es difícil de decir porque suelo tener varios proyectos en mente y se maduran a lo largo de mucho tiempo. También tienen que ver los músicos; no sé en qué momento exacto decidí hacer

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un quinteto con músicos europeos en este caso. La música es una mezcla de nuevas composiciones y otras más viejas que he adaptado. No soy muy ordenado. Normalmente, cuando me pongo a componer, la música surge sola. Usted comenzó estudiando flauta y solfeo y continuó sus estudios clásicos en Barcelona ¿Cómo le ha influido su formación clásica en su posterior formación en la música jazz? Con el saxo soy autodidacta. Me ha ayudado muy poco o nada. Mi experiencia en enseñanza clásica ha sido penosa, creo que ha tenido unas lagunas enormes que deberían arreglarse. Amo la música clásica y me parece una pena que la formación, al menos en la experiencia que yo he tenido. Está más enfocada más en formar autómatas que exclusivamente se dedican a leer las partituras de arriba abajo que a fomentar el amor a la música y su comprensión profunda, algo que el jazz lleva implícito. Veo que muchos músicos profesionales


del clásico realmente tienen un gran desconocimiento de la organización profunda de la música, porque no les han enseñado. Son todo máquinas y lo hacen perfecto. Es totalmente penoso y terrible. Por otra parte, las cadencias se improvisaron en el siglo XIX, ahora no hay nadie que lo haga. ¡Qué pena! Mi experiencia ha sido terrible en el clásico. Hay muchos músicos de jazz relegan la música clásica a un segundo plano. Usted no la arrincona pero no considera que las enseñanzas clásicas musicales que se dan inciten el amor a la música… Claramente que las relego a segundo plano. Escucho la música clásica y la amo. Quizá me gusta más el jazz porque está dentro de mi mundo, pero hace poco me pidieron que hiciera un playlist y al primero que puse fue Ravel. Sin embargo, en la enseñanza, creo que ha habido un retroceso enorme en el último siglo, siglo y medio.

¿En algún momento de su trayectoria ha necesitado abandonar los escenarios y abstraerse durante una temporada de este maremágnum? No sabría vivir alejado de los escenarios nunca. Todo lo contrario. Si durante demasiados días pierdo el contacto con esto, empiezo a estar apagado. Uno de sus referentes es John Coltrane, ¿por qué usted no se decantó por el tenor y, en cambio, optó por el saxo alto y el soprano? Eso mismo me pregunto yo también, con lo que me gusta a mí el tenor. Además el alto es un poco más ingrato, pero empecé con el alto. En cierta etapa de mi vida me pasé al tenor y dije, “¡Qué bien! Ésta es mi voz”. Sin embargo, me escuchaba y no me reconocía y prefería sentirme identificado. Siempre he tenido la voluntad de adaptar la voz del tenor, pero esta práctica no es común ahora. Hace 25 ó 30 años sí existían referentes, como Philp Woods, que habían dado un paso adelante con el saxofonismo, de la misma forma que Parker había dado un salto adelante respecto a los de swing.

“El alto es más ingrato pero no me reconozco en el tenor”

¿Y cree que música como la de Bach ha ayudado o influido en los procesos de creación del jazz? Creo que Bach ha influido en todas las músicas occidentales más que nadie, además con gran diferencia. A todos los niveles. Armónicamente, escucho los Beatles y siento que todo es Bach. Es de lo más grande que ha habido en la historia de la música y su influencia es enorme.

Con mucha frecuencia fusiona el jazz con otro tipo de estilos funk, hip hop, músicas magrebíes, ¿a qué se debe esta tendencia? El músico de jazz es muy obsesivo y estudiamos una barbaridad, queremos llegar a esa compren-

“El jazz lleva implícito el amor a la música y su comprensión profunda”

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sión profunda de la música que comentaba y al desarrollo del oído, y todo eso te da ciertas herramientas para comprender más en profundidad la música que escuchas. Es muy enfermizo. Lo analizo todo y lo llevo al límite. Creo que como receptor a veces no es muy bueno, disfrutaba la música de una manera más pura cuando tenía 15 años. De alguna manera, la adolescencia te permite acoplarte a otros estilos. Y existiendo otros estilos que son maravillosos, como los que has nombrado, siempre me he preguntado cómo podría poner yo la voz propia de improvisación dentro de esa música. Esto siempre me lo he tomado como un reto. Incluso he llegado a hacer cosas con música gregoriana… Soy muy inquieto.

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En su álbum Baladas tiene una versión de María de la O. ¿Por qué cobra un papel especial en su trayectoria el flamenco y la copla? La copla quizá no tanto, pero el flamenco es una de las músicas más maravillosas y tenemos la suerte de tenerlo tan cerca… Algunas canciones son bellas, como María de la O. Era un reto llevarla a mi terreno y la transcribí. Muchas músicas como el son cubano o el bolero son armónicamente y melódicamente tan interesantes como las standards de jazz. Tenemos suerte de estar alejados de la cultura anglosajona y de la americana. Eso ha sido un cambio en mi mente. Yo antes pensaba que era una pena no ser tan anglosajón. Ahora creo que he tenido la suerte de ser español y de haber tenido contacto desde pequeñito con la música latina, la


“A nivel institucional la presencia del jazz en la Comunidad Valenciana es cero”

llevo en la sangre. En casa he escuchado a Los Panchos y todo eso es bueno porque le ha dado a mi cabeza un sentido del ritmo más binario y debo aprovecharlo. Por eso sintió la necesidad de no continuar su carrera en Nueva York, a pesar de ser el centro neurálgico del jazz… A nivel vital no me sentía muy bien allí, aunque sigo colaborando con muchos músicos neoyorkinos y mi música es el jazz, por lo que no puedo alejarme de esa ciudad. Una vez o dos al año toco en Nueva York y es algo maravilloso. Si nos trasladamos hasta aquí, ¿qué lugar ocupa la música jazz en la Comunidad Valenciana? Hay dos aspectos. Uno es el institucional y otro el de calidad. El de calidad es espectacular, hay

muchísimos músicos, cada vez hay más nivel y tocan muy bien. Además, intuyo que con la labor de la gente como Latino en las bandas dentro de unos años habrá una explosión. A nivel institucional en España la situación es un poco triste, y en Valencia ya es de locos; la presencia del jazz es cero. En el Palau de la Música, el espacio de este género se reduce al festival del jazz en el que los organizadores o se la juegan con músicos extranjeros o te obligan a tocar con big bands en el mejor de los casos. Está muy desequilibrado. La descompensación que puede haber respecto a Cataluña, donde la cultura del jazz está mucho más al alcance de la mano, se debe al papel de las instituciones de nuestro país… Eso creo yo. Tampoco es que lo tengan muy

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“Me alegra hacer lo que quiero, sin ningún tipo de concesión”

bien, pero hay una diferencia. En España hay seis o siete escuelas superiores, tres están en Barcelona y reciben ayudas millonarias del Estado. Esto solo ya es un punto que nos aleja muchísimo de ellos. A nivel de infraestructuras, al ser una ciudad más grande también hay más lugares para tocar. Para más inri, hay un problema institucional en este país a nivel de festivales. No es como Francia, que obligan a que haya un porcentaje de música francesa. En el festival de Barcelona se intenta reservar un espacio a música jazz española, aunque hay mucha polémica. De todas formas, en cualquier lugar están mejor que nosotros. Después de haber tenido la suerte de tocar con músicos como Jimmy Choo, ¿qué le han aportado personal y musicalmente? A nivel personal, no sabría qué decir. Es gente a la que he admirado desde niño y tocar con ellos me transmite su actitud reverencial y amor intenso hacia la música. En este aspecto, el musical, he tenido la suerte de tocar con muchos profesionales a lo largo de mi vida y cada uno te aporta una visión diferente, me empapo como músico. Y como oyente saco una inspiración constante. ¿Algún músico con el que le hubiera gustado tocar, como Charlie Parker, Coltrane…? Claro que sí, son los más grandes. Forman parte de la historia del jazz y la mayoría de lo que toco se lo debo a ellos. No sé si hubiera


podido aguantar la compostura, pero hubiera sido maravilloso. Después de cinco décadas a la espalda, mira atrás y ¿cómo evalúa su trayectoria profesional? Me alegro muchísimo de hacer lo que quiero y no hacer ninguna concesión de ningún tipo, tocar con grandes músicos y que me paguen por ello. Es una gran suerte y cada día doy gracias por ello. Cuando termine esta gira, ¿tiene algún proyecto en mente? Tengo algunas cosas, especialmente hice un disco de big band flamenco y hay muchas big bands europeas interesadas en ello. También tengo cerrado una actuación con una big band en Bruselas, creo que será en noviembre y en octubre con una de Frankfurt que es fabulosa. E n to nc es s u fu t u r o con t inú a en los es cenar ios … A no ser que tenga un accidente, no me pueda mover y me vea obligado a dar clases, tocaré, es lo que más amo.

Para escuchar Elàstic El nuevo trabajo de Perico Sambeat acaba de ver la luz. Con él rompe con la estética de sus anteriores discos para dar lugar a un jazz fresco y sin complejos. Muy recomendable

“Tocaré siempre; es lo que más amo”


Tribuna

José Juan Pamblanco Promotor y crítico de jazz

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ecuerdo perfectamente la primera vez que escuché “Ademuz”, uno de los discos iniciales de Perico Sambeat a finales de los noventa. Intentaba adentrarme en el jazz a la búsqueda de nuevos sonidos que me proporcionaran el placer estético que ya no encontraba en el trillado mundo del pop. El álbum se abría con la desgarrada voz de Enrique Morente sobre una base de percusión y electrónica, y de repente entraban los vientos con una fuerza inusitada. Qué intensidad, qué pasión, qué manera de tocar. Allí estaban algunos nombres hoy consagrados en la escena jazzística internacional: Mark Turner, Brad Mehldau, Kurt Rosenwinkel, Jorge Rossy, Guillermo McGuill... Pero sobre todo Perico, componiendo e interpretando. Fue todo un descubrimiento; desde entonces no he dejado de seguirlo en multitud de discos y conciertos y nunca ha dejado de sorprenderme. Cuando uno va a escuchar a Perico tiene una certeza y una incógnita. La certeza es que no te va a defraudar, que el concierto será intenso y que vas a disfrutar. La duda es que nunca sabes por dónde te va a salir. Sus

solos son tan originales, tan imaginativos, tan arriesgados a veces que la sorpresa es un factor siempre presente en sus conciertos. Otra de sus características es su espíritu inquieto y su amplitud de miras. Autodidacta, innovador pero siempre respetuoso con la tradición del jazz, gran improvisador; ha abordado multitud de proyectos, en ocasiones radicalmente diferentes entre sí desde el punto de vista estilístico y siempre los ha superado con buena nota. Igual se rodea de músicos consagrados que de jóvenes con talento que encuentran en él un referente insuperable. Bebop, flamenco, funky, baladas... Perico puede con todo y a todo lo que hace le aporta su sello personal y su sabiduría. De haber nacido y desarrollado su carrera en un país escandinavo o anglosajón, después de tantos y tantos conciertos, de sus veintiún discos como líder y casi cien como sideman, sería una figura nacional en el mundo de la cultura, reconocido y apreciado. Pero estamos donde estamos y hay lo que hay. No es cuestión de lamentarse; es cuestión de conocerlo, de escuchar su música y de disfrutar con ella. El placer está asegurado.

Cuando uno va a escuchar a Perico tiene una certeza y una incógnita

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Locales

Locales en la provincia Algunos rincones de la provincia alicantina guardan una belleza especial. Ya sea por su estética, su estilo musical o la ausencia de otros lugares parecidos. La fama de los locales donde se puede tocar y escuchar música jazz en Alicante, se debe a la ausencia de competidores directos. Cada zona tiene su público y cada local su toque personal.

Café Concierto 16 A L I C A N T E

Una joya en el centro de Alicante Café Concierto 16, situado en la plaza de Los Luceros de Alicante, recoge todo tipo géneros musicales: flamenco, rock, pop, entre los que destaca una especial atención al jazz reservándole exclusivamente los jueves. Los propietarios del local, amantes de la buena música, decidieron desde un primer momento introducir el jazz en su agenda de eventos. Y, se podría decir, que no han faltado prácticamente ninguna semana a esta cita. Destacan las jam session con músicos afincados en la provincia alicantina como Antonio Moltó, Pedro Ornai, Vicente Ruiz y Gustavo Luna. Aunque en ocasiones suelen dirigirlas artistas invitados como Liz Vallet, vocalista estadounidense. El local alicantino reúne cada jueves a un importante número de personas de todas las edades ha disfrutar de la música junto a un ambiente moderno a la vez que acogedor. Además, si todo va bien, Café Concierto 16 contará el próximo otoño con un músico de renombre internacional. Así que, ¡estad atentos! Plaza de los Luceros, 16 03004, Alicante

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Tribuna

La Rata Cellarda Un rincón con encanto B A I X V I N A L O P Ó

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La Rata Cellarda de Beneixama es un lugar de referencia para los músicos y aficionados al jazz de la provincia de Alicante. En mayo de 2013 concluye un año especial para todos los asiduos al local, ya que finaliza la celebración de su décimo aniversario. Lo pintoresco del bar-restaurante, caracterizado por una estética rústica pero cuidada, casa a la perfección con el mobiliario y los colores empleados por los dueños del local: Cristina Martínez y Carles Blai. Por su escenario han pasado músicos reconocidos tanto a nivel nacional como internacional. Un elenco compuesto por Joan Chamorro y Andrea Motis, Llibert Fortuny o Guillermo Lancelotti Trío entre otros. Se trata de un lugar de ambiente cálido situado en una antigua almazara que atrae a un público muy variado de toda la Comunidad Valenciana.

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Calle Sant Josep, 9 03460 Beneixama, Alicante


Locales

Refugio Jazz Club S A N T J O A N

D’ A L A C A N T

La cueva del Jazz El Refugio se ha convertido en un lugar de obligado paso para los amantes de la buena música. Un pequeño rincón en las calles de San Juan pueblo que recuerda a los locales estadounidenses. Entrada diminuta, escalera estrecha, y doble puerta dan paso a lo que podríamos denominar la cueva del jazz. Una nueva apuesta de la que forman parte músicos y aficionados al jazz como Daniel Barbieri, Andrés y Ana Lizón, y Santi Banjo. El Refugio Jazz Club se crea, ya no sólo como local donde escuchar este género musical sino como asociación para llenar un vacío necesario en la provincia de Alicante con respecto al jazz. Inaugurado en agosto de 2012, ha contado entre sus actuaciones con músicos de la talla de Albert Vila, Honey Ear Trío desde Nueva York, Joseph Derteano Quintet o la banda internacional Mikkel Ploug New Group. Pero eso no es todo, también realizan talleres de baile y de música así como numerosas jam sessions.

Dr. Ivorra, 46 03550 Sant Joan D’Alacant

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Opinión

Patricia López Redactora de Improvisados

Vicisitudes varias y territorios por descubrir

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rogas, alcohol, prostitución y juegos fueron factores comunes en los pequeños locales de ciudades como Nueva Orleans o Chicago a principios del siglo XX. El ambiente que movió el nuevo género musical por aquel entonces, mereció la mala reputación que caracterizaba todo lo que envolvía el jazz. Pero eso ya es pasado, y la actualidad dista mucho de aquella realidad de la que salieron muchos de los grandes iconos del jazz como la Original Dixieland Jass Band o el virtuoso trompetista Louis Armstrong en la esfera estadounidense. Este movimiento musical que trascendió de manera desigual por toda la geografía mundial. Llegó a España a finales de los años 30 con una diferencia notable, respecto de Francia o Londres, en el impacto que supuso para la sociedad. La denominada música moderna no se popularizó entre las masas españolas. Prueba de ello se encuentra en la escasa oferta de locales de música jazz en directo, que hay en la Comunidad Valenciana en general, y en la provincia alicantina en particular. A pesar de los 6.200 kilómetros que separan las calles de Manhattan con la costa blanca, y de la cantidad de locales jazzísticos que se pueden encontrar en La Gran Manzana, algunos de los escasos clubes de la provincia alicantina recuerdan por su estética o localización a los neoyorkinos. El Refugio Jazz Club situado en el sótano de un edifico, la estética barroca de La Rata Cellarda, o el modernismo

de Café Concierto 16 concentran a los músicos y aficionados del jazz que no encuentran muchos más locales donde disfrutar del género que más les gusta. Las inexistentes ayudas económicas por parte de las instituciones merman exponencialmente los posibles nuevos negocios dedicados exclusivamente a este tipo de música, a la vez que reportan un valor añadido a los locales ya existentes. La casi nula competencia que rodea los locales alicantinos, y la creciente afición juvenil a este género, aportan un carácter muy positivo para los propietarios que ven como se llena el aforo de sus negocios. Lo que ayuda también perjudica. El bajo número de locales de jazz en Alicante perjudica el ánimo de los músicos a la hora de ejercer la profesión en esta parte de la península ibérica, teniendo como preferencias otras ciudades como Barcelona o San Sebastián. Es una pena que el gran esfuerzo por parte de los amantes del jazz para revolucionar el panorama actual no se vea del todo recompensado por la falta de inyección económica. Aunque el movimiento de los aficionados es notable para el público amante de este género, el apoyo institucional sería fundamental para difundir este género aún minoritario en la provincia de Alicante. Pero, no por ello, se debe olvidar la gran función que realizan estos locales en la noche jazzística alicantina.

Locales de la provincia recuerdan la típica estética neoyorkina

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Las divas

j del

a z z

Las mujeres han marcado un antes y un después en la historia del jazz. Desde las leyendas de principios del siglo XX, pasando por el conocido girl power hasta voces más actuales, repasamos contigo la historia del jazz más femenino con esta colección imprescindible.


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Ella

Fitzgerald Una voz con ángel Versatilidad, dulzura y, a la vez, una fuerza inigualable. Todos estos ingredientes convirtieron a esta joven en “la primera dama de la canción”. Su carrera transcurrió en paralelo a la de Frank Sinatra, con quien trabajó en numerosos temas. Ganó 13 Premios

Grammy y fue galardonada con la Medalla Nacional de las Artes y la Medalla Presidencial de la Libertd de Estados Unidos, haciendo del jazz todo un himno. Ella Fitzerald encandiló al mundo con sus canciones, y se ganó un hueco entre las leyendas del jazz en femenino.


“Nunca te rindes haciendo lo que realmente quieres hacer. Donde hay amor e inspiración, nada puede salir mal”

E

l ascenso de Ella Fitzderald en el mundo del jazz comercial comenzó como todas las grandes historias: por casualidad. En 1934 se presentó a un concurso de voces noveles que se celebraba semanalmente en Nueva York, simplemente por probar suerte y sin saber que el famoso saxofonista Benny Carter la escuchaba maravillado desde su asiento. El músico no paró hasta convencer al baterista Chik Webb para que la contratara para formar parte de su orquesta, y juntos consiguieron el éxito. Tras la muerte de Webb, Ella dirigió la Chick Webb Band hasta 1941, cuando decidió cerrar esa


etapa porque cantar diariamente le estaba pasando factura a su voz. Tras esta experiencia comenzó su carrera en solitario con su dicto My Wubba Dolly. Su fama se consolidó mediante colaboraciones con grandes del jazz, como Louis Armstrong. Los años 50 estuvieron marcados por sus trabajos con Duke Ellington. En esta época nació su apodo, que le acompañaría durante el resto de su carrera: La primera dama de la canción. Un ascenso imparable Fichó por el sello Verve, especializado en música jazz, lo que la llevó a abandonar cualquier otro género. En sólo 10 años grabó más de 250 temas, amparada por compositores tan prestigiosos como Cole Porter. Algunos de ellos están considerados como los mejores del jazz. Entre ellos cabe destacar los Song Books que grabó con ar-

tistas de la talla de Harold Arlen.Ella Fidzgerald demostró que era una mujer de armas tomar en 1960. En ese año organizó un concierto en Berlín en el Deutschlandhalle, el estadio donde se cele-

Ella destacó por su prolífica carrera: en 10 años grabó más de 250 canciones con grandes músicos braron los Juegos Olímpicos de 1935 presididos por Hitler. El dictador alemán lo había utilizado para condenar a Kurt Weill y Bertolt Brecht. Contraria a esto, Ella homenajeó a estos intelectuales en lo que años más tarde muchos considerarían como su momento cumbre. ...Y nació un mito A mediados de la década de los 60, la cantante comenzó una dura batalla que manten-

dría durante el resto de su vida contra una enfermedad de tipo cardiovascular. A pesar de ello continuó con su carrera combinando la grabación de discos con actuaciones esporádicas. Supo buscar el éxito más allá del público estadounidense. Por ello se trasladó a Europa en los 80, época enl a que la moda de los clubs de jazz alcanzó su máximo apogeo. Vivió en Dinamarca dos años e influyó notablemente en el panorama musical del país. Después se trasladó a California, donde tuvo que someterse a una operación a corazón abierto. Ella Fitzgerald es sinónimo de versatilidad y elegancia. Su voz, mezcla de potencia y niñez, recuerda vagamente a la de Billie Holliday, aunque es más rica en matices. Ella falleció en 1996, dando vida a la leyenda de una de las mayores divas del jazz de todos los tiempos.

ella Fitzgerald se rodeó de los mejores. sus dúos con el trompetista louis armstrong (izda)son un clásico indispensable. en la imagen del centro junto a otro icono de los 50: la actriz marylin monroe. en la derecha, la cantante en la televisión.


Opinión

Verónica Gómez Redactora de Improvisados

JAZZ women POWER

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ensualidad, belleza, frescura. El jazz y la mujer comparten tantas características que resulta imposible entender el “ruido alegre” sin su vertiente femenina, tan desconocida como fundamental. Y es que, por desgracia, el trabajo de la mujer ha sido relegado a un segundo plano en una Historia que siempre ha tenido nombre varón. En el ámbito musical, salvo contadas excepciones, ha ocurrido lo mismo.

Sin embargo, la mujer no está dispuesta a permanecer en segundo plano. En la actualidad el jazz vuelve a renacer en buena parte gracias a que el número de féminas que demuestran su talento en el género está creciendo como la espuma. Desde la violinista Regina Carter, cuya dulzura con el instrumento la ha convertido en una referencia actual, hasta la revolucionaria Laura Fygi las mujeres vienen pisando fuerte.

La mujer comienza a cobrar el protagonismo que merece como instrumentista

Paradójicamente el jazz, género de minorías y olvidados, ha dado una de cal y otra de arena, con un reconocimiento desigual. Así ha encumbrado a grandes vocalistas a la categoría de divas; imposible no hacerlo con artistas de la talla de Billy Holliday o Sarah Vaughan, voces han marcado un antes y un después y le han dado al jazz la privilegiada posición de la que gozó en la década de los 40 y 50. También hemos disfrutado de grandes pianistas como Tania María, si bien es cierto que quienes suelen tocarlo lo hacen para acompañar su faceta como cantantes. En otros instrumentos apenas hay constancia de referentes. El mayor ejemplo de sensibilidad ha sido olvidado por uno de los géneros que más la precisa.

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El mal llamado sexo débil vive su etapa dorada en el jazz. Cosechan aplausos en festivales a lo largo y ancho del mundo por parte de un público sorprendido por el talento que ha pasado por alto durante todo un siglo. Más vale tarde.

Comenzamos nuestra andadura en Improvisados rindiendo un pequeño homenaje a aquellas grandes mujeres que se hicieron un hueco en el jazz y se han convertido en un referente para esta nueva generación. Rebeldes, decididas e inigualables, nos han regalado grandes momentos y canciones que ganan adeptos más allá del tiempo. El mejor regalo que podíamos ofrecerles son las apasionantes historias, muchas de ellas desconocidas, de estas damas del jazz. Disfrútenlas a partir de este número.


Lolo García explica el concepto...

EWI Texto: Patricia López Fotografía: Aitana García

¿Qué es? La definición de las iniciales sería Electric Wind Instument, instrumento electrónico de viento.

¿Cuándo surge? Surge a finales de los 70 como un instrumento cuya digitación es parecida a la de un saxofón. Con el ewi puedes tocar cualquier tipo de sonido como haces con un sintetizador. Se conoce como saxo electrónico, pero es a lo que menos se parece. Puede sonar a cualquier sonido que tú le pongas.

¿Cómo funciona? El ewi tiene un tipo de digitación similar a la del saxofón. De hecho, se puede configurar. Desde el mismo instrumento puedes cambiar distintos parámetros mientras se toca. Se pueden hacer diferentes efectos sobre la marcha. Existe la posibilidad de utilizarlo con pedalera aunque ésta se utiliza más cuando se toca el saxo ya que el sonido es parecido al que emite el ewi.

¿Cuál es su peculiaridad? El último modelo de ewi que ha sacado AKAI tiene más posibilidades si lo enchufas a un ordenador, de este modo las posibilidades son infinitas, puedes agregar mucho efectos adicionales a los que ya vienen de serie. Tiene un software específico con el que se puede editar cada sonido y conseguir el que quieres. Además, con el ordenador puedes utilizar varios efectos a la vez.

Más información En la página web de Improvisados podrás encontrar más información sobre el ewi. Fotos, vídeos y la entrevista completa a Lolo García.


Entrevista

Ram贸n L贸pez

Un caballero en la corte del jazz


ablar de Ramón López (Alicante, 1961) es hablar de un H hombre pegado a una batería, por la que cambió su ciudad y con ella toda su vida, convirtiéndola en una melodía de jazz. Afincado en París desde hace tres décadas, la influencia europea en este alicantino es más que evidente. Su consagración a la batería ha dado lugar a una variada obra con reconocimientos tan importantes como el título de Caballero de Las Artes y las Letras otorgado por el Gobierno francés. A pesar de ello sigue teniendo los pies en la tierra y la cabeza llena de proyectos

veróNica Gómez

Fotografías cedidas por Ramón López

Según su biografía, usted es autodidacta. ¿En qué momento descubre su afición por este género? ¿No recibió ningún tipo de formación en sus inicios? Primero tuve la afición por la batería. Empecé a tocar los grupos amateur que había en Alicante. Tocábamos música de baile y rock. Después el rock dio paso al jazz rock y esto directamente al jazz. Es una música que me fascina; el jazz es infinito. Durante todo el siglo XX ha asimilado diferentes tipos de músicas y en la actualidad hay tantos tipos de jazz como formas de entenderlo. ¿Qué papel considera que debe tener un batería o percusionista en una formación de jazz?

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Una de las cosas que más se ha hecho ha sido darle un papel de rítmica, de base. El ritmo tiene relación con todo eso pero actualmente se va más lejos porque puede haber otro tipo de interacción. El batería crea otro universo y otras perspectivas, ayuda a que sea más original. La base rítmica es la batería, por supuesto, pero también merece un papel solista y de interacción con todos los músicos. ¿Es un inconveniente tocar este instrumento para triunfar? El jazz es una música tan creativa que no lo considero así. Los grupos que están liderados por baterías tienen


otro color. En las composiciones se nota que hay una pincelada, otra manera de hacer funcionar el grupo, etc. En la actualidad tocar la batería no impide nada, ni mucho menos multiplicar los proyectos. En el momento que decide hacer las maletas e irse, opta por el centro europeo del jazz (París), ¿por qué no Londres o incluso Nueva York? Si tuviera que volver a emigrar tal vez no me iría a París. En ese momento lo hice porque las cosas eran muy diferentes en España. Estábamos a mediados de los 80 y se abrían las primeras escuelas en Barcelona y en Madrid, pero nada relevante. En la actualidad si tuviese

que volver a planteármelo quizá me hubiese quedado en España, porque hay otro movimiento, sobre todo en las grandes ciudades. Pero en aquel momento no quería hacer otra cosa, no me contenté con lo que había, y me fui a París por la reputación de sus músicos y la distancia respecto a España. Incluso hoy en día si hubiese sido la misma situación me hubiera ido a Berlín. Estoy yendo muy a menudo a tocar allí porque tengo grupos con músicos alemanes, hay mucha actividad en particular. ¿El jazz europeo tiene algo que envidiarle al norteamericano o viceversa?

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“Si tuviera que volver a emigrar quizá no lo haría: en España se están haciendo grandes cosas”

“Hay tantos tipos de jazz como formas de entenderlo”

Actualmente está todo muy compenetrado. La tradición de América es el origen, por lo que siempre tienen algo, una raíz, etc. En definitiva, hay una manera de tocar muy diferente de los músicos europeos. Es una música de sensaciones, casi espiritual. Aquí tenemos muchos tipos de influencias, especialmente de la música escrita y la clásica contemporánea, por lo se han desarrollado a otras cosas. Sin embargo, hoy en día los músicos viajan y se escuchan unos a otros, hay Internet, todo el mundo se influencia y es algo natural. Ocurre en todas las músicas del mundo y la diferencia es mínima, todo está globalizado. Músicos americanos tocan con músicos europeos, etc. Hay que intentar salir fuera y no decir sólo estoy en España qué poco toco aquí. Hay que tener

confianza en nuestra música y nuestro trabajo y proponerla en otros lados. ¿Qué supuso para usted que el gobierno francés los nombrara “Caballero de las Artes y las Letras” en 2008? Fue un honor muy grande, es la máxima distinción cultural en Francia, un país al que fui sin hablar francés ni saber qué iba a hacer, a la aventura. Llevaba dentro de mí la confianza de lo que quería hacer, con una fuerza interior que me iba a hacer atravesar montañas. El acto de nombramiento fue muy emocionante se hizo una celebración en Alicante con un cónsul, en mi barrio y con mi familia. Lo que me ayudó a llegar hasta ahí fue el creer en qué era lo que quería hacer.

Para escuchar La discografía de Ramón López es tan variada como la procedencia de sus influencias. En sus obras destacan las pinceladas de música india,que él mismo ha contribuido a promocionar. “Hace quince años casi podía adivinarse de dónde procedía el músico; ahora hay tal variedad de artistas dedicados a este género que resultaría imposible”, afirma. Para conocer la presencia de la música india en sus discos recomendamos el CD Bhimsen Joshi y en Mbira of the Spirits. También caben destacar las composiciones de fuerte inspiración francesa que le han dado a conocer a lo largo y ancho del mundo. Ramón López es sinónimo de jazz de calidad que llega a los sentidos a través de una batería. Prueba de ello es el tema Belle de Jour. Sus últimos trabajos los ha realizado con los músicos Agustí Fernández y Baldo Martínez, con los que conforma el trío de jazz TriEz.


Reportaje

Nunca es tarde para APRENDER Diversos cursos y talleres de jazz se ofertan por la provincia de Alicante para responder a la demanda de músicos y aficionados a este género aitaNa García Texto y fotografía

“En Alicante falta apoyo a la música jazz”, critica Fabio Miano, pianista consagrado y profesor de jazz. Ante esta carencia, profesionales como Miano plantean propuestas a las instituciones sobre cursos de jazz que atiendan la demanda de muchos músicos y aficionados a este género musical. La mayoría de los alumnos que asisten a los mis-

mos tienen una edad comprendida entre 25 y 45 años y buscan un aprendizaje alejado de los estudios oficiales. Aunque las subvenciones están descartadas en estos tiempos, algunos organismos culturales o académicos proporcionan sus instalaciones para que se desarrolle la enseñanza de esta disciplina.

alumnos del iV taller de Campello interpretando un standard

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Desde el comienzo del curso 2012, se han impartido diversos talleres de jazz en la provincia de Alicante. Uno de los más destacados ha sido el realizado por el pianista Fabio Miano y el saxofonista Pierre León en la Casa de Cultura de El Campello. Durante nueve semanas desde octubre, cada sábado por la mañana los dieciocho alumnos del curso han tenido una cita en las aulas cedidas por Pere Reig, el técnico cultural del municipio que ha apoyado esta iniciativa. Estas sesiones han permitido a los estudiantes ampliar sus conocimientos sobre jazz a través del aprendizaje de conceptos y la aplicación de estos en los combos. Es decir, “dos horas de teoría y dos de práctica”, explica Miano. Sin embargo, a pesar de la pre selección que realizan, “hay algunos músicos de carrera y otros son músicos aficionados”, aclara León. Para intentar darles cabida a todos, los docentes adaptan el contenido de unas clases que no son más que el principio de esta disciplina. Vicente Bejarano, titulado en música clásica y alumno del taller, confirma que se aprende mucho, pero la dificultad técnica exige que el estudio continúe individualmente para que “los contenidos se asimilen y se afiancen”.

“Los standards son la literatura de esta música”, Pierre Leon

Fabio miano observa atento el desarrollo del ensayo

El embrollo musical Las formas del estudio del jazz son diferentes a las de la música clásica. Aunque existen técnicas sobre patrones y análisis melódicos o armónicos, estos talleres basan su metodología en arreglos para combos y en standards de jazz. Según Pierre León, los standards son “la base de este lenguaje y la literatura de esta música”. Y es que los temas más conocidos de esta disciplina se convierten en un gran aliciente para que los estudiantes no sólo aprendan, sino que disfruten tocando Sing sing sing , Stolen Moments o Summertime. Este valor añadido aumenta la distancia entre el atractivo de la didáctica jazzística y la clásica. La divergencia en el aprendizaje se refleja en posturas como la de Rafael Espadero, saxofonista clásico profesional y alumno del curso. Su experiencia en la música clásica influyó en su posterior interés en el jazz: “Acabé la carrera clásica con 18 años pero no me decía nada, y no dejaba de estar limitado porque incluso estudié composición y no tenía ni idea de armonía”. Sin embargo, según narra, el jazz es un género que se puede estudiar hasta cumplir los ochenta años porque otorga la posibilidad de investigar otras corrientes y de

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lo que se presenta como el factor más interesante: la improvisación. “Con el jazz puedes improvisar con las doce notas musicales igual que cuando hablas empleas las veinticuatro letras del alfabeto”, expresa Espadero. Jazz en el Campus La Universidad de Alicante también es un mecenas del estudio del jazz, ya que ofrece sus infraestructuras a profesores como el saxofonista Lolo García y el guitarrista Gabriel Mirelman para que desarrollen sus talleres. Cada uno de ellos imparte un curso diferente. Mientras que Mirelman ha comenzado este año con su iniciativa de un taller sobre la historia de la música jazz durante el mes de mayo, el curso de Lolo García se centra en la interpretación durante un cuatrimestre y ya va por su séptima edición. Las clases de Gabriel Mirelman profundizan en los orígenes de este género. Para ser la primera ocasión en la que se imparte, la propuesta ha tenido mucho éxito pues cuenta con veinticinco matriculados. La mayoría de los cuales no tienen conocimientos musicales previos, no por ello están faltos de interés, sino más bien al contrario. “Muchos alumnos son melómanos que quieren conocer los inicios del jazz”, como señala

Mirelman. Además, el grado de implicación es creciente ya que muchos de los estudiantes comparten información acerca del tema y se pasan series, discos o libros sobre este género. El objetivo final es “abrirles a los alumnos una ventana a este mundo de música y de intérpretes”, explicar el profesor. Pero no sólo eso, también deberán entregar un trabajo en el que expongan una comparación del jazz con cualquier otra disciplina o aspecto de la sociedad. Por otro lado, el taller que imparte Lolo García busca la evolución de los músicos a nivel técnico. Según su experiencia profesional, “la gente cuando se apunta a esto quiere empezar a tocar desde ya”. Esta demanda ha provocado que se cambie la dinámica de las clases eliminando la parte de historia que en antiguos cursos se había desarrollado. Ahora sin embargo, Lolo García explica que las sesiones se estructuran a través una “teoría aplicada a la interpretación” para que los alumnos puedan poner en práctica los conceptos con prontitud. Después del séptimo año, este curso se consolida desde su nacimiento en 2006 de la mano de Ramón Cardó, actual coordinador de jazz del Conservatorio Superior de Música de Valencia. Desde que asumió la dirección Lolo García hace tres años, se ha modificado la dinámica del taller

La Universidad de Alicante acoge dos talleres de jazz durante este curso

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pierre le贸n explica el funcionamiento de las clases

lolo Garc铆a dirigiendo el ensayo del taller de iniciaci贸n

Conversaci贸n con Rafael espadero

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Fabio Miano: “Nuestra meta es que aprendan y que lo pasen bien” que en un principio tenía el objetivo de crear una Big Band. “Esta edición es sólo para principiantes porque antes era complejo trabajar con alumnos de diferentes niveles”, aclara Lolo García. Por ello, el saxofonista tiene previsto de aumentar las dimensiones de este proyecto dividiéndolo en dos fases: primer cuatrimestre para alumnos de iniciación, y segundo, para músicos con más nivel. Los más jóvenes Estas alternativas de enseñanza del jazz se presentan como una oportunidad para jóvenes músicos que sienten curiosidad por este género. Ana Santacreu es un ejemplo de ello. Con su formación de grado medio en saxofón, esta estudiante de Filología Hispánica es alumna de los dos talleres de la universidad. “Me parecen muy interesantes, pero creo que el de Gabriel debería impartirse antes que el de Lolo para contextualizar sobre los orígenes de esta música”, opina Santacreu. A pesar de la recomendación, se muestra satisfecha con la experiencia, al igual que su compañero de atril, Cristóbal Nácher, que estudia ADE y repite por segundo año en el taller de interpretación. Para otros alumnos como Ángel Vera, se trata de su primer contacto con el jazz a este nivel. Este armonicista es músico autodidacta y an-

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Cristobal nácher y ana santacreu en un ensayo del taller de iniciación Ua

teriormente sólo había recibido algunas clases particulares sobre esta disciplina. El taller de iniciación le ha ofrecido una ampliación de sus conocimientos y lo que es más importante la ocasión de “conocer músicos con los que poder tocar”. De hecho, este pensamiento de Ángel Vera se repite en todos los cursos. En el caso del taller de Miano y León, Vicente Bejarano y otros de sus compañeros han creado una Big Band. “Así nos obligamos a practicar y estamos buscando bolos para seguir tocando por placer”, confiesa Bejarano. A pesar de los obstáculos que aparecen, como las diferencias de nivel entre los alumnos, el balance general es muy positivo. “Nuestra meta es que aprendan y que lo pasen bien”, manifiesta Fabio Miano. Lolo García también muestra su satisfacción: “Cuando acabamos el concierto el año pasado la gente flipaba y este espero que la sensación sea la misma”. En definitiva, el esfuerzo tanto de alumnos como de profesores queda reflejado en los conciertos de fin de curso. El jazz se basa en la improvisación, pero el resultado final es fruto de un trabajo arduo que no deja ninguna nota fuera de la melodía.


Tribuna

Andrés Lizón Contrabajista y coordinador de talleres de jazz

Isaac Martín Profesor de guitarra

S

iempre se dijo que el jazz es la más popular de las músicas cultas y la más culta de las músicas populares. Y probablemente hay algo de verdad en ello, pero ¿hasta cuándo vamos a seguir haciendo estas clasificaciones? Probablemente sea cierto que hay músicas que requieren de un mayor esfuerzo y educación para entenderlas y disfrutarlas en su máxima expresión. Pero este antagonismo entre popular y culto parece que va necesitando ser redefinido. ¿Es inherente a la cultura ser patrimonio sólo de unos pocos? Hasta hace relativamente poco y especialmente en nuestro país, la música denominada culta se aprendía en conservatorios y academias con mayúscula; mientras que la humilde música popular se iba aprendiendo donde uno buenamente podía. El cambio de paradigma viene con la difusión creciente que ha venido teniendo el jazz en las últimas décadas. Recordemos que el jazz surge del encuentro más o menos amigable entre el protoblues de los esclavos e inmigrantes afroamericanos con los músicos de tradición académica europea. Es decir, de la combinación de la inmediatez de la improvisación casi tribal con la sofisticación y la complejidad reflexiva de la música del viejo mundo; de lo popular y lo culto. Y como en todos los mestizajes se genera una nueva riqueza común. Por un lado los improvisadores cuentan con cada vez más herramientas para expresarse, y por el otro, “la academia” recuerda algo que había perdido en su afán de separar cada vez más a compositores e intérpretes: que no se domina un lenguaje si no se es capaz de hablarlo, leerlo y escribirlo. A medida que se ha evidenciado este hecho, el jazz se ha ido introduciendo paulatinamente en los circuitos de enseñanza oficiales y extraoficiales, obedeciendo cada vez más a una demanda y menos a una carencia. Ac-

tualmente en la provincia de Alicante contamos con una oferta creciente de cursos, seminarios, escuelas y academias donde satisfacer las demandas cada vez más exigentes de músicos y oyentes a nivel formativo. No queda tan lejos el primer taller de jazz que organizó la Universidad de Alicante. Fue en el año 2006 y para ello contó con todo un referente del jazz nacional como el saxofonista y director valenciano Ramón Cardo. En una provincia dónde durante mucho tiempo el jazz se ha limitado a ser un mero adorno que se mostraba en las programaciones culturales de los meses estivales y con una escena totalmente desestructurada, la importancia de estas iniciativas no se debe valorar únicamente por el trabajo didáctico que puedan tener los cursos en sí. Su importancia radica en que permiten generar espacios en el que los músicos pueden interactuar, conocerse, generar nuevos proyectos y desarrollarse. En éste momento hay dos talleres de la UA relacionados con esta materia, el taller de combo de iniciación al jazz que imparte Lolo García y el taller de introducción a la historia del jazz conducido por Gabriel Mirelman. Parece que algo está mejorando en la provincia. Muestra de ello es que el taller de Jazz impartido por Fabio Miano y Pierre León en El Campello ha llegado a su IV edición, la enseñanza de la música moderna está apareciendo en sociedades musicales como La Paz en Sant Joan o Sifasol en Benissa, los seminarios que han organizado Nyas Jazz en Altea o Walking Music en Villena, la creación de la escuela Casa Sofía en El Altet o la aparición del Refugio Jazz Club en Sant Joan. Es de agradecer la labor de músicos y aficionados, que con un apoyo institucional residual o en muchos casos inexistente, están provocando un cambio espectacular en el panorama del jazz en la provincia.

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Artes: Fotografía

Elia Costa: La otra mirada veróNica Gómez

Fotografías cedidas por Elia Costa

No sólo de música vive el jazz. Este género ha fascinado a otras disciplinas, hasta el punto de hacerse inseparables. En el caso de la fotografía la unión va más allá. Las instantáneas son “el otro concierto”, aquel del que sólo disfrutan el objetivo de la cámara y quien lo hace funcionar. Un mundo fascinante que se desenvuelve al ritmo de saxo.

E

lia Costa (Valencia, 1979) es la fotógrafa musical más conocida de la provincia. Desde hace más de diez años inmortaliza los conciertos de grandes del jazz como Emilio Solla o Mark Turner. Y al igual que el músico lleva los acordes en el corazón, Elia y la fotografía son una sola, “siempre estoy imaginando encuadres y planos, ¡las mejores fotos están en mi cabeza!”, confiesa. Técnicas con encanto Aficionada al jazz desde niña, su trabajo dio un giro al descubrir que los retratos de músicos tienen una magia que difícilmente se pueda igualar en otros terrenos: “la actuación musical me permite tener a personas con gran carisma en un espacio reducido dejándose llevar, no posando”, afirma la fotógrafa de jazz más afamada de la Comunitat. La principal característica de las fotografías de Elia Costa es la ausencia del color. Esta valenciana ha conseguido hacer del blanco y negro su seña de identidad, “intento eliminar lo superfluo, ser contenida, sobria. Disparo en color, pero prefiero el juego de luces y sombras”. La experiencia del fotógrafo en un concierto de jazz es una de las más estimulantes para el profesional, que se mueve entre la emoción del ruido alegre y las localizaciones, luces y todo aquello que compone su trabajo. Elia lo conoce

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Me gustan las fotografías con miradas que cuentan historias Improvisados Jazz


Artes: Fotografía bien, y aunque se esfuerza en abstraerse para concentrarse únicamente en su labor, en ocasiones se deja atrapar por lo que sucede a su alrededor: “A veces incluso siento que están tocando sólo para mí y es una sensación única”. Amantes y rivales, aunar la fotografía con el jazz no es tarea fácil. El músico toca, improvisa notas y movimientos. Esto supone todo un reto para la cámara, que juega a adelantarse al momento, aunque no siempre lo consigue. A pesar de ello si se pone cuidado pueden captarse los detalles que convierten un concierto en

Trabajar en los conciertos me permite fotografiar a personas con carisma dejándose llevar una experiencia inolvidable: la complicidad entre los miembros de un grupo, su relación… Entre tantos matices Elia lo tiene claro: ”Me gustan las fotos con miradas que cuentan historias”. Una fotógrafa con gran proyección Elia Costa puede presumir de codearse con fotógrafos internacionales, e incluso ha sido comparada con grandes como Lello Carriere, lo que contrasta con su sencillez, que la lleva a no despegarse de su escenario favorito, en el que los conciertos no saben igual si su cámara y ella no están presentes: “Sin duda mi sitio es el Jimmy Glass de Valencia. Tiene una atmósfera y una iluminación que lo hacen únicos”, afirma. Conocer a Elia Costa es entender que el talento jazzístico de la provincia no se reduce a la música, afortunadamente. Los amantes del jazz pueden respirar tranquilos: el talento que hay encima del escenario, unido al que se esconde tras los flashes, le asegura al género su parte de eternidad.

Para ver Las mejores fotografías de jazz de Elia Costa pueden encontrarse en su página web, www.eliacosta.es, así como en sus redes sociales, que llevan el nombre de Elia Costa Photography


Opinión

Aitana G. Cantos Redactora-jefa deImprovisados

La sublimación de un género musical congelado

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l jazz y la fotografía son los amantes que se roban momentos sublimes en los rincones. En esos rincones en los que los instantes de magia quedan plasmados a través de un “click” que tiene la capacidad de descubrir todos los matices que recoge este género. Desde la melancolía hasta la efusividad desenfrenada se agolpan en los objetivos y se registran en los carretes. Esas fotografías en blanco y negro reflejan la esencia de una música que no es ni de negros ni de blancos, sino que comprende una entera paleta de grises.

La Fitzgerald es voz.Voz y música. O sólo sentimiento. La memoria que supone la fotografía no se reduce al gran elenco de artistas que protagonizaron el jazz. La memoria traspasa los escenarios para conservar las grabaciones en los estudios, los ensayos, los nervios entre bastidores o la intimidad de los camerinos. De esta forma, permite al espectador ver más allá del artista que interpreta, sino que es capaz de entreabrir una rendija que descubra su humanidad. Es por tanto, perpetuidad grabada en papel además de en vinilos. Además, quizás el jazz proporcione al fotógrafo la atmósfera idónea para hacer arte del mismo arte. Esa aura de carácter espiritual que se crea en los conciertos, entre luces y sombras, humos de cigarrillos y una intensidad que este género logra provocar en músicos y público entrando a través de la piel hasta lo más profundo del alma. Corriente eléctrica que transforma.

Quincy Jones dijo de Herman Leonard que “escribió la Biblia de la fotografía del jazz”

Como una ventana al pasado, la fotografía evoca las décadas pasadas en las que el jazz catapultaba a músicos de la talla de Billie Holiday, Charlie Parker o Duke Ellington. Todos ellos pasaron por el objetivo de Herman Leonard, un fotógrafo del que Quincy Jones afirmó que “escribió la Biblia de la fotografía del jazz”. Y es que Leonard inmortalizó esos momentos tan significativos como la gota de sudor que descendía por el rostro de la gran Ella Fitzgerald durante una de sus interpretaciones. Lo que realmente crea esa expectación en el observador no es el sudor que puede que provocar el calor o no, sino el interés que guarda esa imagen mezcla de emociones. En ella, la Fitzgerald es boca entreabierta y ojos cerrados.

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En definitiva, la relación entre fotografía y jazz traspasa las fronteras temporales y, hoy en día, ambas disciplinas continúan siendo un tándem inseparable. Si es que, la una no existe sin la otra. Imposible entender este género musical sin los momentos congelados con la cámara. Al fin y al cabo, la sublimación del jazz cobra vida mediante esa paleta de grises que sólo refleja una imagen.


Luces, cámaras...

¡Y jazz! Nuestro género favorito, fotograma a fotograma VERÓNICA GÓMEZ

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l jazz, el cine y el siglo XX nacieron casi a la vez. Sus historias han estado entremezcladas desde el principio; ambas disciplinas llenaron de color y sonido el comienzo de 1900. No es de extrañar, por tanto, que la primera película sonora tuviera como protagonista a la música que explotaba en los oídos. En la estadounidense “El cantor de jazz” de 1927, un Al Jonson teñido de negro hacía soñar con aquellos ritmos extraños y vibrantes a los maravillados espectadores de todo el mundo, dando a conocer un género que daría mucho que hablar. Sin embargo, tras este fulgurante estreno, el jazz quedó aparcado en un segundo plano, siendo usado

principalmente como banda sonora en las comedias de corte musical… La extraña pareja Cine y jazz tienen una relación de amor que ha sobrevivido a un siglo marcado por los continuos cambios y crisis atravesadas por ambas disciplinas. En su afán por hacer disfrutar se han aventurado tanto a retratar la realidad como a evadirse de ella. A pesar de sus múltiples problemas están más unidos que nunca gracias a un mayor reconocimiento del género y un panorama musical y cinematográfico más abierto a nuevas propuestas que prometen sorprender. Lo mejor está por llegar.

Tras un siglo de olvido, el jazz se hace oír más fuerte que nunca


Una relación tormentosa

Un poco de luz A pesar de ello, en este contexto hubo películas que sí hicieron honor al prestigio del jazz. Una de ellas es “Crossfire”, estrenada en 1947, a la que la adaptación del título al castellano le hizo un flaco favor; la España franquista la conoció como “Encrucijada de odios”. Más allá de nomenclaturas, los amantes del jazz se quitaron el sombrero ante la obra de Edward Dmytryck. La historia y los actores quedaron eclipsados por su banda sonora, que supo plasmar el momento dulce que estaban viviendo las big bands sobre los escenarios. Por fin el jazz disfrutaba del prestigio que no se le había sabido dar con anterioridad.

Desprestigiado Durante la primera mitad del siglo XX estuvo encasillado como música de acompañamiento. En algunos casos incluso se utilizó para perpetuar estereotipos denigrantes. Un claro ejemplo es El rey del jazz, de 1930. En ella Paul Whiteman, una estrella en decadencia fuera de la gran pantalla, conseguía que el panorama jazzístico se rindiera a sus pies. Dinero, fama y reconocimiento para un intérprete blanco; en contraposición se relegaba a cualquier personaje de raza negra que en la película


...Y el jazz se hizo director Una de las uniones entre cine y jazz más conocidas la encontramos en la actualidad con el director por excelencia de las últimas décadas. Woody Allen es un apasionado de este tipo de música; de sobra es conocida su afición por el clarinete, que lo llevó a integrar la The New Orleand Jazz Band. Su influencia es notable en sus películas; la última, Midnight in Paris (2011), cuya banda sonora se une con los exteriores que muestra para enamorar al espectador.

El resurgir de un arte La segunda película clave para melómanos se encuentra dentro de la década de los años 70. En esta época los directores de cine despertaron y se dieron cuenta de que aquella melodía era un diamante en bruto que daría mucho juego. El jazz gustaba, y Hollywood no podía dejarlo pasar. A partir de aquí comenzó una relación fructífera que ha dado títulos tan recomendables como “Cotton Club”, el mítico local cuyas puertas atravesamos en el ‘84 de la mano de Francis Ford Coppola. Pasión y espectáculo en estado puro.


Crónica

El gypsy de Django Aguardiente Swing Quartet Texto y fotografía por Aitana G. Cantos Jean Cocteau definió la forma de tocar de Django Reinhardt como “Esa guitarra que ríe y llora, guitarra con voz humana”. De la misma forma, las guitarras de Aguardiente Swing Quartet extienden esas risas y esos lloros por la provincia de Alicante. Nacho Luri (voz), Daniel Barbieri (guitarra), Juan Ras (guitarra) y Andrés Lizón (contrabajo) interpretan un jazz con unas características muy particulares que se alejan de lo que convencionalmente se identifica como este género musical. El gypsy jazz nació de la mano del guitarrista Django Reinhardt en los años 30 en París. El origen gitano de Reinhardt se descubre en un estilo que presenta múltiples similitudes con la música de su pueblo, como el empleo de las guitarras. El dominio que tenía el músico de este instrumento y la originalidad de sus composiciones lo convirtieron en uno de los creadores de jazz europeo más importantes de Norteamérica. En una especie de homenaje a este guitarrista, Aguardiente

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Swing Quartet toca temas al estilo gypsy jazz, además de otros standards americanos de este género, y exhibe la que quizás sea su mayor seña de identidad: una cuidada estética que imita a los gánsters de los años 30. La Rata Cellarda de Beneixama fue la encargada de acoger la actuación de este cuarteto. Con motivo del evento, el bar-restaurante se engalanó para una velada muy especial, añadiendo a su característico diseño un escenario decorado al más puro estilo de un pequeño cabaret. Telares rojos, fotografías del siglo XIX y camareros caracterizados. La ocasión no merecía menos para una noche en la que el jazz no sonaría en vinilo, esta noche el jazz corría de la mano de Aguardiente Swing Quartet. Con sus trajes de raya diplomática, sus zapatos bicolor de mafioso y las patillas-perillas/perillas-patillas, los músicos se introdujeron en su papel y anunciaron el principio del final de la noche. Temas como All of me,


Crónica

Caravan o It had to be you formaban parte de un repertorio que arrancaba los aplausos del público. Al fin y al cabo, los conciertos de Aguardiente se convierten en una invitación para que todos los presentes tamborileen los dedos, sigan la música con los pies y tarareen las canciones. Contemplar esta escena desde la primera fila, todo un lujo para los más afortunados. Observar los dedos de Barbieri y Ras correteando arriba y abajo por el mástil de las guitarras vaticinaba paroxismo para los sentidos. A la sombra de las carreras, una furiosa competencia, los punteos vertiginosos no querían ser menos. Quizás, el encanto que reside en esta celeridad es la naturalidad de los intérpretes. Dedos con vida propia, vida propia con dedos. Como guardián del embrollo, el contrabajo de Lizón siempre discreto, en segundo plano, elegante y puntual. Un péndulo de ritmo hecho equilibrio perfecto. Y el complemento final, la estimulante voz de Nacho Luri. Vivacidad, frescura y una calidez que recuerda a los cantantes de los años 50. El carácter que imprimió a los temas, su balanceo corporal y el chasquido de dedos conformaron la estampa genial de Aguardiente Swing Quartet. Como colofón del concierto llegó uno de los temas más esperados y el único que el cuarteto interpreta en castellano. Un clásico del grupo y de todo conocedor de buena música. La versión del bolero Bésame mucho transformó al público en un coro muy divertido. El “Bésame, bésame mucho”, tenía como respuesta un sonoro: “¡Mucho, mucho, mucho! A lo que seguía: “Como si fuera esta noche la última vez”, y un: “¡Vez, vez, la última vez!” El resto ya es conocido por todos. Sin duda alguna, las actuaciones de Aguardiente Swing Quartet son sinónimo de “permanecer en el recuerdo”. En la memoria quedan la efusividad, la música que “hace feliz” y el calor de un grupo que encuentra el enclave que más se ajusta a sus hechuras en La Rata Cellarda. En el estómago, sólo descansan las ganas de repetir. Hasta la próxima.

Más info en www.aguardienteswing.com

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Tendencias Discos Imprescindibles

A Love Supreme John Coltrane Este disco estrenado en 1965, se ha convertido a lo largo de los años en un imprescindible de la historia del jazz. La combinación de creatividad e innovación sirve de inspiración para músicos de diferentes géneros como el rock y el rap. 33 minutos de música de la mano de: John Coltrane al saxo tenor McCoy Tyner al piano Jimmy Garrison al contrabajo Elvin Jones a la batería

Kind of Blue Miles Davis Las críticas lo sitúan en lo más alto de la lista de éxitos del jazz en la historia. Con más de cuatro millones de ventas, se ha convertido en el disco más vendido de este género. En 1959 este disco supuso una revolución al abandonar el estilo lineal de acordes que se utilizaba en la música Jazz. Kind of Blue se caracteriza por el Hard Pop y la improvisación. Miles Davis a la trompeta John Coltrane al saxo tenor Julian "Cannonball" Adderley al saxo alto Bill Evans al piano Wynton Kelly al piano Paul Chambers al contrabajo Jimmy Cobb a la batería

Mingus Ah Um Charles Mingus A swing, blues, ragtime y dixieland adaptados suena este trabajo de uno de los contrabajistas más importantes de la época. En 1959 sacó al mercado este disco que fusiona elementos jazzísticos poco recurridos anteriormente con la música clásica. Charles Mingus al bajo y el piano John Handy al saxo alto, el clarinete y el saxo tenor Booker Ervin al saxo tenor Shafi Hadi al saxo tenor y el saxo alto Willie Dennis al trombón Jimmy Knepper al trombón Horace Parlan al piano Dannie Richmond a la batería

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Tendencias Discos Imprescindibles Saxofonista

Compositor

John Coltrane ha pasado a la historia como uno de los músicos más influyentes de la música jazz. Su creatividad en época de vanguardia recorrió diferentes estilos posteriores al bop como el hard bop, free jazz y jazz modal. Su muerte a los 40 años no le privó de grabar como líder más de 50 discos.

Se puede encontrar en:

www.johncoltrane.com

Trompetista

Compositor

Miles Davis es considerado uno de los músicos más influyentes e importantes de la historia del jazz. Su constante evolución correspondía con cada etapa del jazz; pasó de la corriente bepop originidad en los cuarenta, al cool, hardpop y a la vanguardia jazzística. Davis es recordado entre otras cosas por su habitual uso de la sordina de acero Harmon. Se puede encontrar en:

www.milesdavis.com

Contrabajista Director big band Compositor Pianista Charles Mingus, músico imposible de encasillar en una escuela o corriente estilística. Amante del jazz desde que escuchó a Duke Ellington, se le considera un genio de este género y de la fusión. Era capaz de modernizar cualquier pieza de jazz con arreglos diferentes a los que se escuchaban en el siglo XX. Se puede encontrar en:

www.mingusmingusmingus.com Improvisados Jazz

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Tendencias

Novedades de azz

J

La Voz del Árbol Carlos Pizarro Quartet

Triveni II Avishai Cohen

Estreno: Mayo de 2013 Estilo: Jazz moderno

Estreno: Mayo de 2013 Estilo: Jazz moderno

Guitarra Saxo Contrabajo Batería The Life We Deserve Broken Brothers Brass Band

The View From Here Kyle Eastwood Estreno: Mayo de 2013 Estilo: Jazz moderno

Estreno: Mayo de 2013 Estilo: Brass Band, jazz funk Percusiones Saxo tenor y barítono Tuba y trombón Trompeta

Saxo tenor y trompeta Contrabajo Batería Piano The Blue Room Madeleine Peyroux Estreno: Mayo de 2013 Estilo: Jazz vocal

Guitarra eléctrica y acústica Órgano Hammond B3 Piano eléctrico Bajo

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Trompeta Contrabajo Batería

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Little Know Cure Jonah Smith Estreno: Mayo de 2013 Estilo: Jazz, country, soul, blues Voz Piano y bajo Pedal Steel y batería Guitarra


Relato Carmen Juan Romero

Un angelet Esas eran sus palabras al referirse ella. Siempre. No sabía definirla de otro modo, incluso se le trababa el idioma. A mí no me molestaba, me había acostumbrado a que, cuando se ponía nervioso o se ilusionaba, hablase en su lengua madre. Sin embargo, no entendía por qué teníamos que hacer trescientos kilómetros cuando podíamos poner un disco en el coche, de vuelta a casa. Pues porque no, porque no es lo mismo, decía, ni siquiera se parece. No basta con que la oigas, ni siquiera servirá que la escuches. Tienes que verla, vivir un directo. Si no, no vas a comprender lo que trato de explicarte, y yo asentía y me observaba la primera cana en el espejo del parasol, como si fuese a reproducirse si la perdía de vista y a envejecer de golpe. No era un hombre entusiasta y por eso me había resignado y había consentido que me arrastrase aquella noche: cuando le daba por algo solía tener sus motivos. Un angelet. El local era pequeño y oscuro y olía a tabaco cuando llegamos (teóricamente está prohibido, pero todos sabemos qué ocurre cuando las persianas se bajan). La distinguí sin problemas porque era la única que no tenía edad como para estar allí, y mucho menos a esas horas. Estaba sentada al borde del escenario y movía los pies a ritmo de Tito Puente, los ojos clavados, casi incrustados, en el suelo. El saxofonista se acercó y la agarró de la mano para sacarla a bailar. Ella se negaba entre risas y estoy convencida de que aceptó únicamente por no seguir llamando la atención. Se mueve bien, pensé. Se la comen con los ojos, pensé. No sabe dónde se está metiendo, pensé. Era bonita y al parecer tenía talento, pero por encima de todo eso había algo indiscutible: era muy joven, jovencísima, y ya había una decena de buenos músicos revoloteando a su alrededor, esperando calar hondo, ganarse su admiración,

llevarla a casa después de alguna actuación noctámbula. Y ella, ingenua, bailaba ahora entre su banda, cantaría más tarde sobre el escenario, se sentiría afortunada y agradecida. Se dejaría llevar a casa en más de una ocasión, aprendería a dar las gracias. Verla allí, risueña e indefensa, con las manos ajenas, expertas e intermitentes en su cintura, me ponía violenta. Él me lo vio en esos ojos de madre que se me ponen a veces y me dijo al oído "verás como merece la pena". Entonces acabó el último tema del vinilo y llegó la hora de comprobar si tenía razón. No me hizo falta demasiado, tal vez un par de segundos. Y entonces la luz. Cerró los ojos tras el primer acorde y se dejó mecer aferrada al micrófono, igual que si le hubieran absorbido las fuerzas y fuese ahora mucho más ligera. Etérea. Eso fue lo primero que me vino a la cabeza cuando la escuché pronunciar 'Valentine' de aquel modo. Parecía que las palabras le brotaran en las plantas de los pies desnudos y se deslizaran cuerpo arriba, infectándole cada gota de sangre antes de brotar más allá de los labios. En un instante inundó la sala de un aire distinto, dulce. Un aire, si al decirlo se comprendiera, amante. Él me abrazó por la espalda y me besó el pelo. Iba a decirme que ya me había advertido, pero guardó silencio. Yo había comprendido. Sus instrumentistas habían comprendido. Aquella chiquilla estaba hecha de música y ninguno de ellos iba a arriesgarse a echar a perder la esencia. La respetaban, se sabían afortunados de que les hubiera llegado así, como suele decirse, caída del cielo. Un angelet, le dije. Él sonrió. Improvisados Jazz

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Improvisados  

Improvisados es una revista sobre Jazz en la provincia de Alicante. Nace como un proyecto de la asignatura producción periodística y este es...

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