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LA ÉPICA DEL DESASTRE 1. LIMA

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NOTA DEL AUTOR LA ÉPICA DEL DESASTRE es un proyecto

poético que reúne cuatro libros. LIMA, es el primero de ellos, posteriormente se publicará POST MORTEM, LOS OJOS DE LAS ESTATUAS y LAS VÉRTEBRAS DEL FUEGO. El orden de publicación es contra el sentido del reloj.

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HAROLD ALVA

LIMA

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LIMA

UN HIMNO SACRO

LIMA, A SECAS, TITULA HAROLD ALVA

esta nueva entrega

de su poesía, marcada a lo largo de su evolución por el dichoso toponimio. Si en las etapas anteriores el nombre de la ciudad aparecía y desaparecía, ahora, en esta verdadera trabazón de melodías, conceptos y situaciones que conducen a un inesperado desenlace, le sirve no solo para marcar el espacio, sino, sobre todo, para enraizar el eje de un universo poblado de animales feroces y de plantas extrañas, razón por la que bien podría calzar a esta visión el subtítulo de flora y fauna. Pero no, él ha preferido Lima, a secas, espacio de angustias y desesperanza, delirios y sueños. El poema XII, por ejemplo, nos permite oír los desgarros de un hombre que al marcar su territorio, realiza escoriaciones sobre su propio cuerpo, el territorio donde escribo, dice. Lima desde este punto de vista no es 5


solo un toponimio; también es el nombre que engloba a sus propios dientes cuya lengua pretende empujar al precipicio. Es también una calle, la esquina formada por un conjunto de huesos y flujos sanguíneos donde no le permite a nadie detener las cobras que escapan de su pecho. La voz de Alva sabe que el aprecio de la poesía se separa de la importancia asignada a los temas, y tal vez por eso la suya está desnuda de toda retórica. La Lima que su palabra nos permite visualizar no es algo surgido del ensueño o de la melancolía. Es un lugar en el que vibran, tiemblan, hierven inquietudes de un ser invadido de preocupaciones mortales. Antes de compenetrarnos en ese espacio de inmolación recordemos que J. E. Eielson sostenía que Lima no era un lugar ideal para vivir, en cambio sí para morir. Por sus largos años de vida y experiencia en Roma se podría deducir que tampoco esa ciudad lo era, sin embargo ahí vivió gran parte de su existencia. No por eso, desde la añoranza, desde la nostalgia, negó que Lima no fuese la perla que imaginariamente acariciaba en el bolsillo. Y a partir de la revelación de ese elemento contradictorio, nos permite entender que Lima para 6


Eielson no era, poéticamente, su verdadero desafío. El conflicto mayor de Eielson estaba en otra parte, en ese espacio de la memoria, de la inteligencia, del ser, del entendimiento con el mundo. La Lima de Alva tampoco es un espacio sagrado y menos de adoración, tal vez sí de combate. ¿Pero de combate contra qué, contra quiénes? Su confrontación y su secreta pasión por la ciudad, es inestable. Aunque ella lo somete a las dolorosas contradicciones que le provoca el amor (Tú fuiste mi ciudad / El color de mi parque / El libro que escribo con la oscuridad de mis palabras), al coyote de la avenida aviación, como se auto califica el hablante, la ciudad y sus halcones de neón, sus calles como culebras, la horda de coyotes, los pájaros que advierten la épica del desastre lo conducen a situaciones que en la superficie parecen imágenes vistas desde un espejo. A todo eso él opone la pretensión de desollar un cuerpo y Alejarse del ruido que se clava en sus letras / Como una espada de sangre / Como una lanza oxidada / Clavada en un corazón petrificado / En una arteria idéntica a una calle inhabitada. Si técnicamente sus versos dan la impresión de ser una cascada de imágenes, su eje apunta hacia una 7


voluntad de acabar con la idea de un ser divino. Lejos estamos de una Lima solo como un espacio lleno de fieras, de reptiles e insectos venenosos. Lejos estamos de la idea de Lima como el espacio de su propio cuerpo. El conflicto mayor de Alva no es con Lima ni con su propio cuerpo, sino con Dios o con Satanás. Y ya se sabe que ese conflicto en poesía es el mayor desafío posible. Vallejo se confronta con Dios. Blanca Varela igualmente. En otro de los segmentos de Lima (XVII) el hablante se imagina, en compañía del cuerpo del deseo, frente al mar, en los bordes de un acantilado. Y le dice Capturas el aire de la cordillera / Observas el perfil de un Apu / Que roza la espalda singular de este poema / Y continúas allí / Estática en los riscos / Arriba el cielo se abre y anochece / Escucha / Ese rumor es la lengua de otra civilización / De otra tribu que ahora nos acecha... El perfil de ese Apu, el sordo rumor que emerge desde las montañas colindantes de Lima, la presencia de la lengua de otras civilizaciones Que roza la espalda singular de ese poema, nos permite decir que Alva nos plantea, desde Lima, una visión de lo sacro alejada de los monoteísmos.

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Aunque el poema XXIV está habitado por la idea de un Dios como el recuerdo, al parecer, de un simple accidente; aunque a partir de ahí el hablante puede desde la memoria imaginar su rostro, Los músculos que esconde / Para que alucinemos su miedo / La furia de un ángel que destroza / La torre de las catedrales / El rito de la eucaristía / Y lo sublime de un pájaro / Que caga sobre el agua / Pienso en Dios / Y la noche me escupe un cuajo de su sangre / El sacri ficio de alguien que desconoce / La bala que sepulto en la cabeza. Cómo no sentir que estamos ante una concentración del lenguaje capaz de penetrar, como un escalofrío, hasta el meollo de las dudas más antiguas del género humano; cómo no sentir una poesía que habla desde lo que omite, que nos habla desde los silencios; una poesía en la que la idea de dios se singulariza para enraizarse en un espacio, en un lugar preciso: Lima en su versión polisémica de toponimio, de cuerpo del hablante, de terreno de combate. Señalábamos inicialmente la marca de una trabazón de imágenes y conceptos que avanzan hacia un desenlace inesperado. En efecto, a lo largo de todo Lima aparecen los hilos, las pinceladas, la tonalidad de un himno sacro, 9


conducentes a un posible acto sacrificial, hasta que, en el segmento XXVII de pronto nos hallamos ante el hecho consumado. Suponíamos que avanzábamos hacia un deicidio o hacia la propia inmolación, pero he aquí que irrumpe la sorpresa. Estamos en el último piso del edificio más alto de Lima y a los pies del hablante yace el vencido, la parte oscura de cada quien. La cabeza del vencido reposaba como un ceramio / Sobre un estante de huesos / Nadie conocía su alfabeto... / Yo lo había vencido / Lo tenía amarrado contra un muro de hierba / Su boca estaba cerrada... Yo cercené la historia / Y con ese corte / Salí otra vez al mundo... En realidad, más que a la autodestrucción o a la eliminación de la idea de Dios, Alva nos ha conducido por los vericuetos de un magnífico acto de desdoblamiento. Él lo suscribe. Lo firma con su trazo De cuervo acorralado por la pérdida. Jorge Nájar París, diciembre del 2010.

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Estoy conmovido Nadie ha muerto esta ma単ana

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TĂş fuiste mi ciudad El color de mi parque El libro que escribo con la oscuridad de mis palabras

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Intento adivinar la noche El rumor de tu voz La soledad de tus avisos Intento sumergirme con la angustia de los peatones Resolver de golpe los acertijos de todas tus esquinas Sospecho que es posible Sospecho que sĂ­ puedo Contigo estĂĄ mi sombra

El lenguaje de estos dedos se escribe sin motivo 15


Aquí mi voz ya no radica en los dedos o en las plumas de mis alas Solo está la duda Este silencio La oscura sensación de un reptil que trepa en lo que escribo 16


I / PASEO DE LA REPÚBLICA Cuadra 1

Un hombre soñó que su vida moría con el aliento de un tigre que saltaba hacia sus ojos Buscó en ese vapor la voz de alguien La silueta de alguien que interceda por lo que nunca había escrito y le permita abrir las pupilas para ascender o descender las escaleras que lo conduzcan a otro cuerpo No podía esperar otra cosa No pretendía nada más allá Solo un horno que lo consuma y lo redima para otra vez delinquir como la muerte que regresa con el aliento de esa fiera que lo mira con rabia al otro lado del espejo De su boca que lo ataca cada vez que intenta escribir un poema y regresa alguien con ese tono de cuervo Con esa mirada de noche que lo quiebra y lo arroja sobre el teclado y le lanza el mismo tema y lo repite mil veces y lo cansa Entonces ese hombre observa el hocico que le dispara esa brisa fétida Se acomoda el saco Ensaya una estrategia Y cruza al fin la puerta

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A Hay un rumor de aviones en el subsuelo Un grito de hierba Una procesión de estatuas que avanza hacia mis brazos con la devoción de un monje que aterrado se aferra a su fe A la edad del libro blanco Hay una catedral de silencio entre mis manos Un nido de cobras que tiembla con el lenguaje de los pájaros Un ataúd Una mortaja de algas Un hombre ansioso por romper el calendario Su martes negro Hay un altar de cuerpos destrozados Una multitud de adverbios De extraños De bocas que subordinan el espanto 18


II / MALECÓN CISNEROS 7h 45 PM Octubre

El hombre observa la cadencia de su oficio La velocidad del aire que llega desde el malecón Y lame las ventanas de los edificios Las puertas como un adjetivo siniestro La niebla que ataca como un samurái Con su cerbatana de miedo Y se pregunta si la noche Tiene algo que ver con su ictericia O acaso la nostalgia Es la única palabra que sostiene El argumento de su día Entonces retorna los ojos al vacío Salta en parapente hacia la sima Tensa los músculos de sus brazos Y se deja caer Siente La generosidad Del abismo Y ya no se pregunta Si la noche Tiene algo que ver con la caída

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B Debo estar enfermo Anochece en mis ojos ahora que todo está sellado El tipo que proyecto en la ventana sabe que todo está sellado Intento perderme Le hablo a los fantasmas que aparecen al otro lado de la tragedia Lo escupo Apago las luces para que desaparezca y me deje en paz con esos aguafuertes No sé hasta qué punto un hombre destroza con insensatez los nervios que equilibran la corriente Debo estar enfermo El agua se detiene cuando hablo y yo la difumino con este olor a sangre Con esta velocidad Con este tajo de ansias que excusa el placer de un asesinato 20


III / JR BELÉN

La misma calle donde anochezco con tus ojos La misma serpiente El repetido aire que me deja inmóvil Los jardines sobre cuyas hojas jamás reposarán mis pasos Esta ciudad donde muero como un sujeto torpe Este clima extraño Tu voz que ignora lo que en este momento escribo Los mismos pájaros La misma tristeza de hace algunos años El cuchillo que hace temblar mi fe Este sabor a nada La misma canción que inventamos Para ocultar los cortes Mi estructura de hombre que exige este poema La muerte como una muchacha fresca Otra vez Lima La Plaza San Martín La calle Quillca Allí La misma alfombra de cadáveres La poesía con sus costras Esta ilusión Que me confunde con la hierba

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C Observo la luna Esa boca enorme a quien acudo para acercarme a tus poemas y me pregunto si la noche intuye lo que vivo Ocurre que a pesar de la Internet El iphone o la televisión en HD me conmueve escribir con tinta china y dibujar tus manos al costado de mis textos Toco el vidrio de la ventana Reconozco el rostro del aire Su aliento reproduce la súplica de alguien Quizá el fantasma de la nostalgia que vigila la muerte de mis pasos Ocurre que a veces reconozco tu voz en el trino de algún pájaro y no sé si eso es normal o algo ha quemado mi cerebro y acaso la locura es quien me dicta todo esto Entonces corro a duplicarme en los espejos y confirmo que aún soy el tipo que se consume con su lengua El otro La pésima influencia 22


IV / RECAVARREN 350 Piso 5

El canto de un mamífero muere atropellado por el pánico y los habitantes pasan Los habitantes muerden el tráfico Los habitantes patean un cuajo de su sangre como si la noche no importara Como si un cuerpo sobre el asfalto no importara Aquí un hombre ha muerto Se estremece frente a su cuerpo Patea sus extremidades Se arranca la tráquea para reinventar su voz y colgarla en una torre Se inclina hacia su tórax Escucha el sonido inanimado de su aorta y no se conmueve Y no siente tristeza por la pérdida Y no se atreve a cerrar los ojos Y se arranca la lengua Aquí el horizonte se quiebra Los postes apagan la luz artificial de sus osamentas pero nadie se da cuenta Nadie observa el movimiento de sus callejones Las súplicas celestes Nadie la cifra mortal de sus nacimientos El holocausto de sus letras La angustia marginal de un perro que repite este poema Aquí en la ciudad de cristal En esta Lima caótica que tiembla

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D Contigo difumino las réplicas El agua que cae como una antorcha de fuego ya no me lanza al precipicio Contigo Lima es rara La niebla de sus malecones desaparece Contigo caen los 32 como una fábula Como tu risa Contigo Lima se asusta Sabe que algo ha muerto Huye como las huellas de un látigo sobre el pellejo de alguien que olvidó los dedos en la marca de un teléfono Y Lima se quiebra Lima me mira con la dulzura de tus años Con tu edad de fruta que se abre Con tu vocecita de pájaro Y Lima solo observa No tiene nada qué decirnos Mi corazón cruza sus edificios La vía expresa Se mete en los semáforos Y no tiene nada qué decirnos 24


V / BIBLIOTECA NACIONAL 5h 30 PM San Borja

Tus dedos en la nuca Cortan la velocidad del tráfico que irrumpe Sobre la duda solar de un accidente Tus dedos sobre mi cabeza Y la sombra de una muchacha extendiéndose en la noche Precipitan la soledad de mi poema Ellos lo saben Lo intuyen en sus huesos Te observan atónitos Me hacen una mueca que contrasta Con la frialdad del pavimento Tus dedos sobre el libro de T S Eliot Y afuera el aire con su lengua de agua Sembrándose en los ojos de quienes han muerto Su voz Mi voz de brujo y de poseso Lame tu mano Mi convicción de sal De músculo Y se queda en ellos

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E Y si más allá de esto hubiese nada y tu perfil culmine sobre una página donde hable del paisaje o de la noche cuando tu boca se acerque a otro poema A otro silencio que detenga la imagen que proyecto en la botella Quizá la oscuridad escriba lo que tú no te atreves y sea tarde Supongo que debe ser así Imagino que esa es la dosis para enfrentarnos como caníbales

Observo la calle

Me pierdo con el grito de otros accidentes 26


VI / EDIFICIO EL DORADO Av. Arequipa Lince

La ciudad tenía tu cuerpo Lo anunciaba en todo lo que veía Como una llamada de atención a mi soberbia A la energía que negaba con la actitud de un poste Que se deja encender cuando la noche lo aplasta Y la tiniebla recogía mi voz Con la intensidad de un muerto Que se reconcilia con el polvo La ciudad venía con tu estructura de pétalo que irrumpe Destruía la sonata que estático interpretaba En busca de otros versos Me enviaba señales Halcones de neón que hacían piruetas Alrededor de mis poemas Y yo Detenido en mi habitáculo Copiaba el rumor de la mañana En algún texto que nada tenía que ver con la tristeza Lo ocultaba Como se oculta la sinrazón de una tragedia A veces lo escondía en cualquier parte Lo dejaba sobre el escritorio O al filo de la ventana Y me perdía con la estupidez de inenarrables aventuras Donde el héroe Era la sombra de un don nadie Petrificado frente a un bar Con ilustres mujerzuelas 27


Pero la ciudad insistía Me enviaba mensajes con la sangre de los accidentes Me decía Allí no Aquí Y apuntaba hacia tu rostro Levantaba el índice y te señalaba a ti A tu pelo de bosque A tus ojos al centro de sus avenidas

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F Tu nombre nada tiene que ver con los animales que aparecen en mi almohada Ellos vienen a cobrarme viejas deudas Asesinatos pendientes Traiciones que ejecuté mientras dormían Aquí están esas criaturas Son enormes Azazel tiene la piel color aceituna Siete coronas penetrándole las sienes Pero Azazel ya no sangra Sus ojos ya no sangran Sus labios redondos ya no sangran Tu nombre nada tiene que ver con esos dientes que caen durante mis pesadillas Ellos se hunden sobre las sábanas Se siembran como falos inertes Yo soy tú me dice Abigor y yo no soy él Estoy convencido que mi tragedia nada tiene que ver con Abigor y sus huestes Por eso retorno al sueño y te busco Intento salvarme sujetándome a tu nombre que repito nada tiene que ver con esto Me sujeto a esos dos golpes de lengua e intento escalar con él y refugiarme en esta ciudad donde no existe el miedo a ese sonido A esas palabras que me repiten con su eco Aniquílate Aniquílate Aniquílate Que debo cortar con esta incertidumbre Con estos puentes sobre los que noche a noche me siento a meditar sobre esas bestias Necesito perderme contigo ahora que el sol ha muerto y nadie regresa por nosotros 29


VII / CAILLOMA 714

La rabia se inocula Como el grito suspendido de una cobra Lima de noche con mis manos en su espalda Y un extraño rumor de vidrios destrozados contra el ojo Contra mi frente de cíclope extraviado entre los autos Su inconsistencia Para sostener el incendio de otras cicatrices En los muros donde gárgolas invaden El cementerio de mis pájaros O la hacinada cueva donde habita el roedor de la nostalgia Su trompa de metal Que se abre como la puerta del metropolitano Cuando cruza Lampa Voltea por Emancipación Y la ciudad se eriza Y la ciudad se levanta Y Lima tartamudea un himno que la proyecta Sobre un muro de quejas Y la rabia crece Y nadie tiene el poder Para difuminar la espuma de mi boca Su antídoto de historia La frente sin laureles de las estatuas posmodernas Sé que hay una ventana Un vitral en el que otros ojos se inyectan Contra el cielo de otra tribu De otra civilización que nada tiene que ver

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Con las marcas putrefactas de estos muertos Otra lengua Otro código que interpreta las flechas de mis manos Sus líneas como quipus O la rabia Su nieve en la cresta de mis puños Los pilares del tren La bestia que cruza sus entrañas Los corredores viales que unifican su tragedia El color seco de su sangre Mis brazos clavados como huesos Agitándose como una bandera Que nada tiene que ver con la historia de su patria La voz despedazándose Y el cráneo sembrado sobre un poste A la merced de un cóndor Que sabe que solo habitan tinieblas en mis ojos Lima es una hiedra Su trompa se abre como el insomnio de un loco Que intercede por sus fantasmas Y no hay lugar No hay casa No hay espacio inhabitado Solo la lluvia Quebrándome Luciferina Vertical

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Solitaria


G Lima y sus malecones saturados por la niebla Sus calles como culebras Sus habitantes de plástico reflejándose en los muros de edificios enormes Los árboles de mi distrito enfrentándose al humo de las máquinas La soledad en la cara de Lima En los ojos de Lima que clavados sobre el vidrio han ensuciado con su sangre el color de esta mañana La desolación que ha tomado impulso para penetrar con el filo de tus pesadillas Lima y su sabor circunstancial Sus brazos agitándose como una telaraña de espasmos El ruido de las llantas La belleza escondida en un poema que exige la eutanasia Lima y su estética Sus valoraciones que sucumben con el rigor de los accidentes Lima y los crímenes Lima y la depresión como una marca El insomnio como una marca La fatalidad como una marca Lima y el hedor de sus pájaros Lima y sus callejones Lima y los cines La farsa en el corazón de Lima En la espalda de Lima El detrimento sado con el que afilo la lengua para decir una palabra Mi pelo largo engominado con la flema de Lima Tu piel colgada en mi ventana Tus manos ensuciándose con sus intestinos Lima y el tráfico de las cinco Lima y el vértigo Lima y su necia actitud de retornarme la tristeza 32


VIII / QUILCA 3h 33 AM

Hay una horda de coyotes Una multitud de adverbios sobre la boca que subordina mis palabras Le pregunto a esta ciudad si tiene sentido alguna estrategia o acaso debo capitular con la furia y detenerme sobre las vías que no han dejado de quebrar tus osamentas Tu palidez de cadáver Tus dedos largos que se sujetan con pánico a la noche A mi entelequia de asombros Yo te necesito para completar la realidad Le señalo a mis verbos la soledad que flota a tu alrededor como libélula y me pierdo contigo entre los neumáticos de aquellos buses De aquellas serpientes de metal que ignoran la tragedia de sus eventuales habitantes

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H Una cabeza entre los dedos Una cabeza huérfana de cuerpo La mandíbula Los ojos inasibles El pelo como agua tiñéndose de noche Abajo el aire La frente de otro hombre suspendida en una calle La ruta de una mano que se desangra La locura El sable que penetra en el abismo Una cabeza en el espejo Una cabeza en la ventana Una cabeza en el florero Una cabeza en el armario Una cabeza Su sombra mutilada en mi cuaderno 34


IX / HOSPITAL DE POLICÍA

Las luces rompen el cristal Con la velocidad del filo de una cuchilla Esa lengua de ácido que lame los huesos Que salpica su saliva Como perdigones que retornan a los ojos Para destrozar la imagen repetida en esta sala En este piso de enfermos Donde los médicos levitan Al acecho de calaveras y medicamentos Nadie conoce el drama de estos hombres Nadie la sangre Que circula por las llaves que ingresan a sus cuerpos Nadie la voz escrita de mi padre Que toda la noche ha custodiado Como hace años El sueño de los internos Lo observo Escupe Las hélices se mueven Como pájaros detenidos en el techo

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I Siniestra es la forma El esfuerzo por sobrevivir cada mañana con la noche a cuestas Con la noche en los ojos de las estatuas El terco despertar de los relojes como una danza estéril que refleja las ganas de este gesto Su débil actitud debajo de los puentes El mismo grito que ingresa a la enorme boca de otros signos La máscara de Orión suspendida con saña en las galeras Yo contemplo esta forma La voz antigua Allí El cuervo lame sus plumas Inquieta con su vuelo el oscuro fervor de las marionetas 36


X / JR PIZARRO CUADRA 3 Rímac

Lima debe ser la percusión de la lluvia Ese ritmo raro El propio vapor impregnado en las ventanas Su olor de alcantarilla clavándose como sonda en tus narices En tu mirada de náufrago absorto entre sus calles Inmóvil ante la vulva gigante de sus calles

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J ¿Quién eres cuando la noche te rompe los tendones? ¿Una mujer que escribe mientras duermo como un orate que imagina tu rostro en el espejo? ¿Acaso la fiera que arde al filo de una promesa para no jalar del gatillo apuntándole a mi cabeza? ¿Quién eres? ¿Por qué te ocultas si ya tus ojos me arrancaron la voz La tráquea Mi tristeza? ¿Adónde pretendes escalar si aquí los músculos te exigen una sinalefa? ¿Por qué no vienes? ¿Por qué las puertas como consecuencia de tu nombre no se abren si allí no queda nada sino la patética pintura de un Renoir que interpela a otro poeta? ¿Por qué el bloqueo? ¿La fuga como estrategia de alguien que sabe que regresa? 38


XI / MALECÓN DO MEIER

Detengo los ojos al filo de la niebla La noche cruza sus animales Con el estertor del tráfico Lima tiene esa oscura virtud Que induce a mis bestias a fracturar el precipicio La sangre de licanos Poseídos por la maldición del nosferatu Yo me quedo quieto en el malecón Apunto mis flechas hacia La Colmena Silencio la frase que se clava contra el vidrio Y la noche cruza sus animales Sobre el cuerpo de un orate Lima viene contigo Sus pájaros advierten la épica del desastre A veces pienso que la hierba Se detiene sobre mis manos Para penetrar en tus poemas Observo la calle El lagarto que trepa la ciudad Y el tráfico anuncia La soledad de tus entrañas Esa nostalgia acróbata que burla La oquedad de mi estrabismo Yo supe de ti por ellos Conocí las marcas de tu sombra Con la lengua de un pelícano Que frotaba las bocas de los ahogados

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Observo los cordeles de las azoteas Lima cuelga de ellos Como una camisa que se agita con violencia Y no es Lima Soy yo El cuervo que se rompe los pรกrpados La voz Su lengua clandestina

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K Pienso en la oscuridad de mis pasos cada vez que miro cómo te alejas y la ciudad permanece inquieta y vacía como un halcón de vidrio y nadie lo escucha porque el vidrio ha detenido sus lágrimas con la intensidad de una perla que se pierde en el asfalto Me toco la mandíbula Levanto las manos como quien pretende sujetar el aire para izar tu cabeza y de nuevo mi boca contempla cómo te alejas a través del negro silencio de esta calle 41


XII / TALARA - LLOQUE YUPANQUI

Pretendo arrancarme los dientes Empujarlos con la lengua al precipicio Esta es la calle Mi esquina Los postes que escupo Para agigantarle las tinieblas Aquí es donde hundo mis dedos Los cartílagos de piedra Este es el territorio donde escribo De aquí no pienso retirar los pasos Aquí no le permito a nadie Detener las cobras que escapan de mi pecho Esta calle esconde los huesos de mi cráneo Que nadie intente levantar la voz Este sarcófago La sangre que marca Mi condición de muerto

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L La noche reprocha mi lentitud para escribir algo sobre la tarde y este seis de abril que avanza como un cuchillo que destaja el pellejo de un animal De una bestia que se enfrenta con su sombra para no someterse a la imagen con la que choca en el espejo Sobre el extraño vidrio que copia su aullido La queja oscura con la que se pierde más allá del horizonte Más allá de este seis de abril cuando mi padre marca su segundo mes de ausencia Su segundo mes de duelo con los iceberg del subsuelo Más allá de este proyectil al que pateo contra el perturbado canto de una sirena punk De una estructura de asombros que me retorna a mi condición salvaje que ha perdido la destreza para articular un poema Algo que excuse mi presencia frente a esta hora que ataca con su vaho la impecable soledad sobre la que se inclina mi arrogancia 43


XIII / CIUDAD DE DIOS SJM

Pregunto a los pájaros por mi país Y solo encuentro una pirueta macabra Un trino que se pierde entre los neumáticos Como el estallido insomne De un trueno que hiere la piel de esta quijada Y yo te busco Perú en este instante Cuando un insulto Es la mano que iza tu bandera Y es otro insulto la lengua que te canta Y son cobardes tus pájaros Cobardes los gritos que pululan en tus casas Cobardes los años simplificados en las togas De una manifestación ruin Que solo inhala El aroma de tus drenajes Las calles como hambrientas mujerzuelas Tus edificios de vidrios implacables Donde ya no se reflejan tus alas Sino el vacío La mancha de un cielo herido por la retórica El cómplice silencio de las turbas Sus protestas como cáscaras Y esta canción que todavía escucha Los golpes de tu sangre Mi propia sangre fragmentada por el eco De un aplauso digno de condena De esta atención digna de condena Y yo te busco Perú en este acto 44


En este grito de furia que sacude a mi lengua Como un lรกtigo Y no es sobre tu espalda La mejilla adonde estalla Sino en la boca Mi boca Tu propia boca Que interpreta esta sonata

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M Lo ilógico es tu mano Tus uñas con ese rojo intenso como un arco iris de sangre que no le gusta a nadie El ruido de los aviones y la crueldad del mar adonde huyo para recuperar mi voz Para perderme Lo ilógico es tu nombre La máscara que invento para desaparecer todo indicio de sospecha La furia del malecón y la imprudencia de escribirte como si no fuera suficiente mi leyenda 46


XIV / LA CASA

Hemos hecho que huyan Los fantasmas de la casa El roce de sus dedos La frialdad con la que observaban Atrás de las ventanas Los hemos vencido Con crueldad de grito De versos que escapan De una garganta cercenada Era un aire siniestro El ruido de sus pasos En el corazón de nuestra sala La voces de la cocina Aquellas frases en otra lengua Declarándonos la guerra Ese olor a sangre en el pasillo Tus ojos aterrados Refugiándose adentro de las sábanas Sin embargo Jamás detuvimos las lenguas Con las que nos incendiamos No nos importó La salud de este país Sus calles devastadas El retorno cotidiano Al hogar de los fantasmas Yo me acerco a tu piel

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Como un pรกjaro que intenta Perpetuarse con sus alas Ahora los hemos vencido Ya nadie nos asusta en nuestra casa

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N Ella sabe que más allá del pavimento un hombre intenta capturarla Observa en las muñecas el pálpito de sus venas Él sabe que no puede reflejar los ojos en las pequeñas uñas negras Piensa en la calle Observa cómo los pinos se abren como algas durante el turbio anochecer de la mañana Escribe puerta Luego ventana y cuando está a punto de dibujarles una llave Lima lo pone de pie frente a sí mismo Lima lo induce a escribir sobre sí mismo Ella desconoce lo que hace pero intuye lo que haría Rompe los huesos del cadáver y con el filo le proyecta un nuevo día La luz de alguien El rato de agua con el que planifica los detalles La música La cola de los alacranes La rabia Su sombra a quien escapa como la furia del occiso 49


XV / REAL FELIPE

Lima Le dio a mi corazón Su fundamento Me obsequió el mar en tus labios La noche en tus ojos Como un crepúsculo de arena Donde no me canso de observarte Lima le dio a mi voz Un nuevo registro Otra canción A la que nadie ha podido silenciar Pese a su tristeza Lima me entregó tus manos Como quien pronuncia Con una lengua extraña La intensidad De estos poemas Tus poemas

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Ñ Noche abre tus manos ahora que nadie me vigila y las serpientes danzan ese tema con el que te contorsionabas en el umbral de mis tragedias Aprovecha este silencio Abre las venas Muerde tus dedos con la cola de este piano que proyecta imágenes terribles Acércate No le temas a la música Este aullido no es sino el sonido de una garganta cercenada El pálido reflejo de un cadáver agobiado por la sinrazón de su esqueleto Sopla ese tufo con el que embriagas a los condenados Acércate no tiembles Los ojos que te miran han saltado de mi rostro Aquí los tienes Incrustados en las yemas que te escriben con el poder de este poema 51


XVI / EDIFICIO ATLÁNTIDA DPTO 409 Jesús María

Toco el vidrio de la ventana Su don de muro imaginario Su fibra de aire De hielo sumergido en la galaxia Toco su oscuridad La insurgencia de lo que se mueve más allá de su estática belleza Los árboles han aprendido su lenguaje Por eso los pájaros retornan mutilados Por eso el letargo suspendido de la calle Toco el color de la ventana El ciclo de alguien como un repetido simulacro

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O Pienso en tus poemas Necesito decirlo ahora que la tarde cae como un tema de Lou Reed y nadie escucha por las bocinas de los autos cómo le rompe el corazón con su tristeza a la guitarra Pienso en tus poemas y recuerdo a Pizarnik Repite un verso de Artaud Lo imagina escribiendo una frase suicida sobre las paredes del manicomio De pronto descubro un texto conocido Una palabra entre todas las palabras cuya forma reivindica este frío Este silencio entre el bullicio donde una fruta exclama tu nombre y yo dejo de escuchar a Lou Olvido a Pizarnik y regreso a tus poemas A la tapa roja donde un corazón arde como un animal que se prohíbe la derrota Intento escapar a eso Retorno los ojos a los muros de los edificios Dibujo un grafiti mientras busco alguna frase y regreso sobre esta página a escribirte este poema y de nuevo me pierdo y de nuevo llega el aire con el aleteo de los pájaros y de nuevo la calle me lanza a tu distrito y otra vez Artaud escribe con su tiza y no hay nadie que me invite a retirarme de esta página Busco un motivo Una señal para no ponerle punto final a este libro Pienso en tus poemas y Lima enmudece Es jueves Afuera alguien canta Pienso en tus poemas y me retiro del teclado Como el sol Como un oscuro sol que nunca toca el agua de la playa 53


XVII / CARRETERA A MANCHAY Invierno

Te imagino en los riscos Abajo la carretera contrasta con el ojo de un cíclope Y nada te detiene Ni siquiera él y la lentitud de sus gestos O la tarde que cae por el despeñadero Como el tronco de un pino derrotado por la niebla El duelo es contigo El paisaje sangriento de aquel valle Sobre el pájaro que inventas La oscuridad de la bestia que galopa con saña Y huye del cuerpo que te espera Permaneces intacta Capturas el aire de la cordillera Observas el perfil de un Apu Que roza la espalda singular de este poema Y continúas allí Estática en los riscos Arriba el cielo se abre y anochece Escucha Ese rumor es la lengua de otra civilización De otra tribu que ahora nos acecha Te imagino con el cuervo de tu cabellera Absorta como un demonio Como un fantasma que pena en los escombros Sobre los vestigios de esta ciudad Sobre sus ruinas Y tus ojos no se conmueven Tus manos aún presionan La boca con la que capturas el desastre El humo de los edificios La Javier Prado preñada de accidentes

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El malecón Cisneros desprendiéndose Como una maqueta de cartón sobre el Pacífico Mientras el Rímac inunda La Colmena Y yo te proyecto de pie sobre los riscos Poseída por el hambre de una visión Inquieta con las flechas que cruzan la sábana siniestra Mira cómo se abren tus manos Mira cómo un halcón anida en tu cabeza Y regreso a mi trágica leyenda A los húmeros que recojo como quien dice basta Y regresa puntual a su osamenta

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P Aquí está tu lengua que humedece la cicatriz de los cortes Tus dientes que brillan como brillan las bayonetas Si solo tus ojos estallaran como estallan mis gestos La oscuridad de la aguja El cuerpo inexacto que pulula en la noche como un cangrejo ambiguo y nefasto Otra sería la actitud del delirio Otra la música La noción de estar triste y a la caza de ese algo que irrumpe la orfandad de los postes 56


XVIII / PUENTE TRUJILLO

No es la calle Tampoco la edad del puente los muros que te alejan La culebra estática Que afila los dientes de ocultos precipicios De fauna oculta en las retinas del espanto Es esta extraña actitud de saber que acudes a mis gritos Que trepas rascacielos por recuperar los bosques El laberinto incestuoso de tardes degolladas Esa habitación donde habitan los pájaros del norte Los pájaros de piedra Los pájaros que destrozan con sus picos La infamia del silencio Es esta explosión de arterias que penetran en los postes Y estallan como olas en la túnica siniestra De un fantasma que retorna Doblemente desangrado en sus escritos En ellos El hierro ha reconocido el fundamento de su estigma La raíz del cráneo Que rota como un satélite en tus manos Los nervios de las guitarras que azotan el sonido Y me convocan Como un brujo convoca Este afán por recuperar el sarcófago del sueño Este deseo de involucrar tu fe De asediar tu huida Como un cazador de insólitas especies Y qué es la fuga 57


Cuál de todas las virtudes es el talismán al que te aferras Aquí solo sé de esta incertidumbre que calcina Los puertos y sus aguas La soledad de la esfinge reflejada con lujuria En los cristales Sobre ellos la sombra detiene sus tentáculos La sombra detiene el vuelo de los murciélagos La velocidad de un tigre que ataca con su cola Solo sé de estatuas que contemplan El asesinato de las tribus Y nadie se acerca a desclavar mis huellas Y nadie oye La oración que escupo como un cuervo al universo Como el insensato animal que busca tu perfume Tu piel de cebra que trota en las auroras Y me invoca

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Q Yo debería destrozarte los ojos con mi aliento Sembrarte en mis raíces a la hora de la sangre y detenerme en ese momento cuando la boca se abre para incendiar con una palabra los nervios de la tarde Yo debería suspenderte en el horizonte Medir tus pasos con el estremecimiento de tu ausencia y repetirle a los muros tu música de ataque De himno marcial De furia Yo debería evitar tus manos Tocarte a plenitud sin la intervención de los guardianes y ordenarle a los fantasmas la protección mortal de sus edades Los dardos de historia que penetran nuestras carnes Las construcciones de metal El osario donde se descompone los restos de la barbarie 59


XIX / LA TORRE DE LOS ALUCINADOS Santa Inés

Este poema pretende desollar un cuerpo Alejarse del ruido que se clava en sus letras Como una espada de sangre Como una lanza oxidada Clavada en un corazón petrificado En una arteria idéntica a una calle inhabitada Este poema tiene el sabor De los picos de los cuervos (Admiro la soledad de los cuervos Sus plumas intensas El resplandor de sus alas Como el pelo de una mujer imaginaria Las piruetas que en el horizonte Escriben la tragedia de estas insólitas regiones) Intento refugiarme con el dolor de las cordilleras Con este frío semejante a una bofetada Que se instala con remordimiento Te observo No encuentro siquiera un vestigio Que me permita mantenerte intacta A esas secuencias que desfilan en la memoria Como si mis ojos Fuesen el público De un cine antiguo Este poema se sienta sobre una de las butacas Y trata de capturar una escena memorable Un algo Voltea a su derecha 60


Y le contesta otra butaca Que nada se encuentra en los cines Que somos las marionetas que levantan el pulgar Para no escapar a la estadística Ya no busco tu aliento atrás de las persianas Dejémoslo aquí

Este poema huye como un cuervo hacia tu lengua

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R La avenida abre sus manos con violencia Golpea las ventanas Escupe sobre el cansancio de los obreros que se petrifican con su aliento y nadie se da cuenta Todos ignoran la pĂĄgina de fuego La nostalgia de estos ĂĄrboles El puente Los ojos del cielo idĂŠnticos al color de la ceniza 62


XX / MALECÓN CISNEROS 5h 17 PM Diciembre

Salir para detenerte frente al mismo acantilado Lima a tus espaldas Su niebla carcomiéndote los ojos El gesto que de pronto se convierte En el gesto que espera tu asesino Esa mirada que sabes deberías guardar para la noche No para esta noche sino para esa noche en la que alguien Al fin ha dejado de esperarte Me pregunto qué pueden expresar Aquellos que no conviven Con la locura de alimentar sus propios monstruos Sus propias demoliciones El mínimo absurdo de sacar el rostro Para escupirle a la arrogancia de unos versos A ese animal que pese al frío Todavía te calienta con el pellejo de sus alas O ingresar por la misma puerta Para otra vez reflejarte en el espejo Reconocer tus manos Y en las palmas los ojos que dejaron de observarte La ciudad del espanto Su tragedia como única excusa Para proclamar que tienes sangre Que aún regresan a casa los mismos pájaros La misma acera Detenida como un cuchillo clavado en la memoria

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S Estos escombros palpitan el lenguaje de la piedra Los dientes afilados al borde de otros precipicios Y la fuga es solo esto El sonido que estalla como una Orca Como un mamífero que desea la caída Y la fuga retorna para incendiarte en esos mares inhóspitos Sobre las cuerdas del arpa que inventa subrepticia estos acordes Y aquí ha variado la mortandad de la noche El centinela de asombros que ha depuesto la actitud del espanto 64


XXI / PUENTE DE LOS SUICIDAS

Lima y el tráfico de las cinco Lima y tus ojos con esa expresión de nube que regresa Lima y los bares donde alguna vez busqué tu nombre Tu carne de durazno como un plato gourmet Como una marca Lima y la costa verde Tu risa volando sobre un parapente Lima y esta sed de ti Este apetito por entregarte otros poemas Otro libro en el que un hombre cansado de duplicarse en los espejos Histérico en la forma Admite que muere por tu sombra Por tus gestos de criatura que se quiebra con Rihanna mientras en el iPod le pone play a un tema de Led Zeppelín

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T Huye Escapa Sálvate Advierte el poema Vete con la noche Aléjate Captura tu miedo Escóndete Aquí no hay nada Solo un montículo de letras Una construcción imaginaria al centro de la nostalgia Al centro de Al filo de tu voz que aúlla como una fiera cuando crece un texto y gira con la furia de una esvástica Sin embargo sabes que estaré aquí suspendido en el aire como un emblema Como un bosque de eucaliptos a quien nadie lo quiebra en su arrogancia En su fe En los ojos de una hiedra que cruza sobre el aire Escóndete Insiste como un mensaje de náufrago que sodomiza a su botella y nadie te observa Nadie sabe de tu timbre De tus alas de cuervo De tu risa que tiembla cuando hablas y no escucho No huyo Regreso los dedos a la máquina 66


XXII / PARQUE KENNEDY

Necesito escribir en una palabra La intensidad de este acto La intensidad de las rocas diseminadas en el parque Y sobre ella la única ilusión que las tribus desconocen Hay tanto vacío en todo esto Tanta escoria iluminada en cada trazo Esta corbata Mi traje Esa actitud que nos levanta como un puñal de fuego Como una víbora que muerde El secreto de una tarde poblada por brujas y fantasmas Siempre por brujas y fantasmas Necesito escribir mi furia Su impotencia Esta muerte sublevada en el silencio La luz al final de la carretera Que encandila y conmueve Los restos de una sombra que escapa Que trepa los postes Y destruye los muros de las casas Esta imprecación que estalla en los credos Y me aniquila Como se aniquila a un roedor Que ha caído en la trampa Aquí la noche ha incendiado su último velo Ha retornado a mi alcoba con el rostro descarnado Y yo he besado con lujuria sus llagas Los muslos sangrientos 67


He mordido sus intestinos Las costillas El om贸plato tan filoso y perverso Los d铆as tienen la virtud de estar dormidos De gritar para nadie La soledad de las estatuas

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U Ese rumor de sílaba que increpa a mi lengua por un verso Ese paisaje que incendia el prado Que tímidamente intenta distraerte para que sigas allí Para que leas el agua de esta sombra que aparece en tu pantalla Esa luz que acecha como una nube que se posa en la fuente intacta de tus dientes Tus ojos que todavía me sorprenden Que aún permiten este sobresalto de formas y de aire Nadie está aquí y sin embargo es como si todos me rodearan para dictarme estas palabras Para decirme que insista y que te escriba lo que la noche me lanza como un corte Esta ciudad Sus calles La esquina adonde recojo mis pasos para no regresar por la certeza de saber que soy el que se esconde El que contempla con cautela los árboles que danzan en tu rostro Las alas de un cuervo que burla como un demonio a la tristeza 69


XXIII / LIMA

La física de tus manos contradice mis leyes naturales La devoción por conservar el aliento En una gruta donde nadie Ejecuta oraciones como cábalas Versos como ráfagas que atentan contra mis hábitos Animales de azufre Demonios que salen a la caza de un orate Que se oculta noche a noche en los hostales de Lima En sus intestinos de asfalto que esperan impacientes El último estertor Mi atípica presencia de fantasma Y tú Dulce animal Escala de grises sobre la orfandad de mi cuaderno Brillas como el anillo del sol En esta época de catástrofes apocalípticas Tú mi violenta partitura Mi fiera urbana de certeros zarpazos Mi bestia incólume con quien apelo al adjetivo A su virtud de ventana desde donde grito este poema Con la ilusión de un cadáver Que intuye que su muerte no es definitiva Que intuye que tu muerte no es definitiva Que se arranca el cráneo Y lo cuelga en los cordeles del horizonte Con la misma prepotencia de un sismo Que sepulta los puentes y las casas Tú Ternura hereje entre mis manos 70


Miedo que me asalta durante la mañana Te enfrentas a la física Y apareces en mi fortaleza imaginaria Te detienes al centro con la precisión de una pantera Y yo me quedo quieto Sé que la luna es insuficiente cuando leo tus palabras La noche también es insuficiente La noche y su gran ojo Que da vueltas con la velocidad de un paso Que en vano pretende conquistarte Cuando apenas ha sonado el silbato Y el réferi se instala con asombro En mis decisiones En mi poema En mi oscuridad En mi boca que se abre Cada vez que tú retornas con un verso Y Lima entera se detiene Y Lima entera se inclina frente a tus pasos Y Lima entera se conmueve con el filo de tu lengua Que parte en tres la dicción del aire El rumor de los malecones Mi grito que trepa los edificios Y escribe tu nombre en las ventanas Y escribe mi nombre en tu ventana Y nadie puede leerlo porque carecen del espanto Y la capacidad de nuestras visiones Del alfabeto que aprendimos a tararear Cuando los dedos se formaron Como las columnas de un ejército Que partió a colonizar la piel

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Con las membranas de los otros Y los otros se quedaron allí Solitarios en sus cuerpos Mientras la vida se esfumaba en otra parte Y nosotros asimilamos la tensión de los accidentes Y así nos reconocimos Y así incendiamos estas calles Y así le dibujamos pájaros a esta noche Pájaros a las bancas del Kennedy Pájaros a nuestras palabras Pájaros a los ojos de las paredes Pájaros a la soledad Pájaros a la lengua que ahora nos eclipsa

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V Tu juventud tiene cien años Por eso me atrapa Por eso me tienes aquí escribiéndote el corazón que otra vez ha empezado a inquietarse como aquellos soldados que disfrutan con la guerra Yo disfruto con esta batalla Me siento vivo Si los besos pudieran proyectarse tu boca sería un fresco del Tintoretto Una canción de Charly o un himno de Pink Floyd 73


XXIV / TEMPLO DE LA ESTACA Magdalena

Pienso en Dios como quien recuerda un accidente Imagino su rostro Los músculos que esconde para que alucinemos su miedo La furia de un ángel que destroza las torres de la catedral El rito de la eucaristía y lo sublime de un pájaro que caga sobre el agua Pienso en Dios y la noche me escupe un cuajo de su sangre El sacrificio de alguien que desconoce la bala que sepulto en la cabeza

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W Un ojo toca mi cuello y lo interroga Le pide explicaciones por el alto relieve de sus venas Sabe que hay algo que lo agita Algo sacándome de quicio Algo elevando el sonido puntual de las palabras Yo lo escucho Siento el roce de sus pestañas La lengua que viene consigo Los dientes clavados en mi espalda Este ojo oculta un cuerpo conocido Una estatua que en este instante corre hacia mí abriéndome los brazos Esta misma estatua incendia la visión de mis pupilas Entonces nada importa Salto como un pájaro al abismo Siento el roce del aire El puñetazo certero en la caída La furia El grito Tu sangre La lengua del miedo en la caída 75


XXV / BOLOGNESI 307

Apareces La ciudad desconoce la lluvia de tu boca Las hordas de fieras El sol que oscurece con las vértebras del horizonte Los textos incendiados en las azoteas Mi voz como el estallido de una campana Que sepulta los crímenes La lengua que resucita en tus palabras Aquí no hay nadie Solo la fila de estos edificios Tus manos en la nuca Y Bunbury Repitiéndonos la letra de un himno impronunciable

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Aquí es preciso decapitar mi sombra Todo lo que he hecho ha sido desorientar mis pasos Escupir los ojos de los sauces en una procesión de estatuas Ahora he fracturado mi lengua Sus palabras El vuelo de un cóndor que se agita en sus entrañas

X A veces la boca nos expulsa y una mano nos detiene es algo tan elemental como un pájaro que agita su cuello en la azotea 77


XXVI / CELDA

Un cuervo vuela hacia tu ventana Le teme a la noche Por eso permanece despierto Intenta penetrar en tu sueño Sabe que no hay ninguna historia Pero es un cuervo que ha escuchado en tu voz El timbre de su cuerva El SOS que clama la destrucción de los barrotes Y allí lo tienes Atrás de los cristales Sobre los que ha escrito tu nombre Con la soledad del pavimento

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Y Soy quien siempre se equivoca El mismo lobo La máquina de aniquilamiento El de los acertijos El de las inútiles coincidencias La máscara de tierra sobre la que germinan simulacros El coyote de la Aviación El sujeto que escribe mientras Lima duerme y la tristeza regresa como el roedor que nos escupe y rasga nuestras osamentas Soy quien siempre se equivoca La bestia nocturna El pájaro que agita las alas para confirmar que el aire apesta Que la ciudad hiede y su veneno aún nos alimenta ¿Duermes? Soy quien siempre se equivoca El tipo con requisitorias La pésima influencia 79


XXVII / PUENTE TRUJILLO II

Estaba dormido Lo dejé inmóvil en el último piso Del edificio más alto de Lima Sus manos ya no eran las bayonetas que hurgaban La espalda de los transeúntes Lo había vencido Atrás quedaba el rastro de sangre El humor acuoso Con el que escribía su nombre en las ventanas Había olvidado las cicatrices Los ojos diabólicos que espantaban a los cuervos Cada vez que se enfrentaba con la noche y su arrogancia La ciudad se reducía a cuatro esquinas Allí su lengua era suficiente para incendiar los postes Y con ellos Aniquilar la estúpida expresión de los semáforos La ciudad había fracasado Él logró conquistarla La poseía como quien posee a un muerto La escupía Le arrancaba las costras Cazaba sus silencios Para hundir las manos en el reflejo de buses Que insolentes destrozaban los carriles Con el grito vulgar de una estructura adocenada Comprendió que nadie valía la pena Que otro asesinato

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No sería suficiente para desintoxicar su voz En sus dedos difuminó la silueta del fantasma Con quien se masturbaba lejos Al acecho de algo que le anuncie Que había culminado su pelea Él estaba dormido Su cabeza reposaba como un ceramio Sobre un estante de huesos Nadie conocía su alfabeto Los códigos que explicaban Su habilidad para el desolle O la destreza que lo ponía al límite De un inframundo imaginario Yo lo había vencido Lo tenía amarrado contra un muro de hierba Su boca estaba cerrada La cosí con la piel de su última víctima Del último elemento Con quien habló sobre Astaroth Y su portentosa armadura de diez cabezas Prisionero allí Intenté recuperar mi antiguo gesto Volví a desplazarme sobre el puente Donde arrojaba piedras Haciendo puntería con los peces Atrás los rascacielos eran hombres Yo cercené la historia y con ese corte Salí otra vez al mundo convencido que la niebla Era el aliento de una mujer que me llamaba Para remediar los años

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Sacrificados en el ritual del asesino Hoy se ha roto la fibra que cosĂ­a aquellos labios La ciudad lo ha devuelto a la autopista Alguien le ha dicho que la sangre Es un trago viscoso Que todavĂ­a brilla ansioso entre mis manos

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Z Podría escribir Te necesito Lima y me leería torpe Pensaría en alguna imagen para decir lo mismo sin exponerme a lo pueril de las palabras que yo mismo utilizaría como prueba de mi expresa decadencia Miraría el cielo Siempre hacemos eso como si arriba el raso nos facilitara las metáforas Sabemos que no hay nada Ni siquiera una fórmula para abrirnos la lengua y cotejarla con el ánimo de un hombre que busca torpemente otro lenguaje O concentraría la vista sobre el teclado O preguntaría si acaso a esta hora también intentas traducir lo que me pasa Podría apelar a te necesito aquí Así marcaría el territorio y tú desecharías cualquier posibilidad Volverías a tu cuaderno a repetir que la noche debe conquistarse con dos o tres palabras Yo Condenado por las licencias y las figuras literarias Admito que no debí nunca procesarlas Entonces borro te necesito Dejo Lima Me detengo en aquí y pienso en una imagen que nada tiene que ver contigo y la nostalgia 83


XXVIII / JORGE CHÁVEZ 847 BREÑA

Los pájaros que pernoctan en los cables Son testigos de esta historia Ellos han visto cómo he roto con la prudencia Saben de esto Conocen a la esfinge Y escriben conmigo sobre el aire Tu voz de cebra Tu lengua de fábula que se agita en mi poema Y duplica el filo de los sables Y duplica La potencia de los estertores Que se agitan con la niebla Yo me detengo allí Busco una señal con el humo de las chimeneas Algún pretexto para demostrarle al horizonte Que tú eres la fiera que me arroja a la demencia El animal de fuego Con el que consumo el vértigo de las azoteas Y regreso los ojos Hacia los pájaros que pernoctan en los cables Y pregunto sobre el nivel de resistencia Al que debo exponer a los reptiles de mi calle O le exijo al viento un espejismo Para perderme con la sombra de otras aves Lima mientras tanto queda muda Y Lima no me sirve muda Lima tiene tu marca en todos los lugares Tu lengua que incendia Las esquinas de mi parque 84


Tu pelo Tu olor de fruta Tu oscuridad Tus ojos en los pรกjaros que pernoctan en los cables

A En tus manos Lima es una frรกgil carretera que desaparece 85


XXIX / PATIO DE LETRAS UNMSM

De pronto la noche estalló sobre mis palabras Y tu poesía no resistió el filo de sus aguas El cuervo irreal que sorteaba los adverbios Como un censor de imágenes Como un juez de categorías terribles En cuyos folios La desgracia abría los ojos Y ni Aristóteles Ni Kant Ni Hegel Se atrevieron a incendiarla La poesía se refugió como un ciervo Como un tigre de bengala Escondió sus hipérboles Moduló su voz Le hizo un nudo a mi corbata Me dejó sin ti Le apagó a Lima sus metáforas

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B Lo que callo es la certeza de un temor ancestral Es el grito de otras bocas que susurran en mi oĂ­do el espanto del mal Su parto azaroso y sangriento No es el horror de sabernos un instante Tampoco los clavos de la memoria que manchan el crepĂşsculo Lo que callo es la sĂ­ntesis del mito La lengua del origen desollada en nuestros cuerpos 87


XXX / ARTE POÉTICA

La estabilidad emocional es un peligro Una bala certera El diente venenoso que se clava en la nuca del poeta Para inmovilizar sus nervios La osadía Su mística de orate El fracaso es su delicada condena Su tótem para fabular La furia que enerva su poema Yo suscribo esto Lo firmo con mi trazo de traidor De cuervo acorralado por la pérdida

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El tiempo desconoce mi convicción de muerte La angustia de estar en la costra de otra espalda No soy el irredento Tampoco la piedra que enciende los labios de la hierba En mis ojos la noche ha perdido su piel Los dientes La certeza del vacío que habita lo inasible

C Supongo que aquí termina todo Lo dice el cielo en cuyos brazos he dejado caer mi voz como un pedazo de carne que se instala al filo de los sables Supongo que debió ser así Finalmente el sueño engaña y la tristeza es ese muro de ciegos donde reposa la soledad de los poetas El vacío Los dientes de la pérdida 89


Esto no es real Mi boca escupe y huele a sangre

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ÍNDICE

LIMA: UN HIMNO SACRO

Prólogo de Jorge Nájar • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •

I / PASEO DE LA REPÚBLICA Cuadra 1 II / MALECÓN CISNEROS 7 45 PM Octubre III / JR BELÉN IV / RECAVARREN 350 PISO 5 V / BIBLIOTECA NACIONAL 5 30 PM San Borja VI / EDIFICIO EL DORADO Av. Arequipa Lince VII / CAILLOMA 714 VIII / QUILCA 3 33 AM IX / HOSPITAL DE POLICÍA X / JR PIZARRO CUADRA 3 Rímac XI / MALECÓN DO MEIER XII / TALARA - LLOQUE YUPANQUI XIII / CIUDAD DE DIOS SJM XIV / LA CASA XV / REAL FELIPE XVI / EDIFICIO ATLÁNTIDA DPTO 409 Jesús María XVII / CARRETERA A MANCHAY Invierno XVIII / PUENTE TRUJILLO XIX / LA TORRE DE LOS ALUCINADOS Santa Inés XX / MALECÓN CISNEROS 5h 17 PM Diciembre XXI / PUENTE DE LOS SUICIDAS XXII / PARQUE KENNEDY XXIII / LIMA XXIV / TEMPLO DE LA ESTACA Magdalena

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• • • • • •

XXV / BOLOGNESI 307 XXVI /CELDA XXVII / PUENTE TRUJILLO II XXVIII / JORGE CHÁVEZ 847 Breña XXIX / PATIO DE LETRAS UNMSM XXX / ARTE POÉTICA

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LIMA de HAROLD ALVA se termin贸 de imprimir en julio de 2012 en los talleres gr谩ficos de Ediciones Altazor


Lima de harold alva