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Natalia Litvinova


Natalia Litvinova (Gómel, Bielorrusia, 1986) Reside en Buenos Aires, Argentina. Traduce a los poetas rusos. En el 2010 publicó un libro de poemas, Esteparia (Ediciones del Dock), tradujo la antología de la poeta Shajriza Bogatyreva, Rumbo a Karachay, (Editora Casa Refugio Citlaltépetl A.C. y Bonobos Editores 2011) y está preparando su segundo libro de poemas. Lleva el blog: www.ciclopaenlabocadeunmudo.blogspot.com y un blog donde publica sus traducciones: www.animalesenbruto.blogspot.com

*Natalia es autora de estos extraordinarios poemas, entre otros:

LOS PÁJAROS NADARON

No supe con qué parte quedarme. Mi corazón y mis secretos se dividieron. Los pájaros nadaron. Una hoja cayó en el estanque. Mi cuerpo fragmentado en el agua.


RUTINA Limpio la noche con un pañuelo. Descubro vida más allá, estrellas que se fugan, silencios mayores. Cuando descubro algo, desaparece. Es maravilloso lo que queda: la soledad, limpiar y el silencio.

INFRATRADUCCIÓN

Los poemas están en otro idioma. Vuelo hacia su paisaje. Casas nevadas, bosques de abedul, caballos corriendo por la estepa, campesinos labrando la tierra, la nieve cubriéndolos. Vuelo invisible hacia lo visible. Toco los recuerdos, no me quedo. Lo conocido me enseña su lado renovador. Constante movimiento, estremecimiento hacía un sol que no sé de qué lado saldrá. Viajo entre mundos, el vértigo y la cautela. Soy creadora del corazón de cada palabra. Voy al centro del verso, descentro. Ansias impúdicas revuelven significados. Encuentro la palabra. Nace la quietud.


PARTIDOS ESPEJOS DEL RÍO

Somos un bosque adormecido. Soy árbol que no se reconoce. Estoy asustada por la luz que sale de mis huecos. Cuando se acabe, sabré respirar en el lago de transparencias. Somos un bosque demasiado oculto. Pleno de ríos y de orillas cristalinas. Los que nos visitan, beben y saltan dibujando en el aire figuras del momento. Les soplamos nuestros pensamientos. El bosque de la eternidad y el bosque del momento no son diferentes. En ambos el viento se desvive por rozar cuerpos. Mis pies se liberan como cintas, como peces sin huesos, como el destello del primer relámpago. El camino es su profecía, su cicatriz sonriente. Nos encontraremos siempre en el lugar remoto. Me quedo en el silencio de la soledad, pero abrazaría hombros que cantan como aves del paraíso. (Tengo miedo de decir que no quisiera hablar.) No quisiera hablar más del miedo que tengo. ¿Por qué mi voz, la que suena, es más bella que mi voz que se ahoga? Son dos ahogos distintos. Sin embargo el miedo es uno. No ser escuchada.


CADA HIERBA

No, no mi boca, la tuya. Y todos los poemas de Anna, es mi regalo, los borraría y los reescribiría. Vendría de otro tiempo con la misma cara. La velocidad y la quietud te pertenecen. A mi, la quietud y la desesperación. No. Los poemas de A. no son suficientes, все таинства летнего сада, наводненья, свиданья, осада. Entonces mis cejas, mi mancha de nacimiento que creció conmigo hasta quedar invisible. Ya no sé, no sé quedarte, qué-darte. ¿Volverás? Te construiré un tren cómodo, veloz y sensible, sentirás cada hierba. Si te vas, volverás siempre. Te entrego la llave más pequeña de la puerta increíble. Es difícil hablar sobre lo que es, lo que tiene nombre y ahora. Nunca pude encontrarnos en una calle con nombre, en un deseo sin fisura. Y es tan familiar nombrar lo que se va: lo que no estuvo: lo que vino como una marea alta y dejó su insistente perfume espumoso. No sé decir otra cosa. Repito sabiendo que en la repetición


no soy. En mis palabras te quedas siempre. Pero a dónde se van los poemas.

DESCENTRA

¿No se te cae el alma del centro hacia otro centro cuando llueve? ¿No eres otro con cada cambio de luz, de sombra? Te entregas a la belleza cuando busca victimas. Te entregas. Y sólo pensabas mirar.

VIDA amor, soy fruto de tu jardín. un día caeré a la tierra los pájaros devorarán mi pulpa así daré vida, eso es amor, vida. sé que he robado manzanas de tus pecados pero también fui jardín y has arrancado de mí mi vida.


FIN DE TEMPORADA Con la luz envejecida se retira la estaciรณn, en la hora triste. Las hojas caen y saludan, brillantes rรกfagas de polvo envuelven los monumentos. Es imposible no llorar, no maldecir el viento, una muerte bella es mรกs cruel que cualquier muerte.

Natalia Litvinova  

Mentir bien la verdad

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