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ALICIA STEIMBERG


Nació en Buenos Aires en 1933. Cursó estudios en el Instituto Nacional del Profesorado de Lenguas Vivas, donde se recibió primero de maestra normal y luego de profesora nacional, con especialidad en inglés. Fue directora del Libro en la Secretaría de Cultura de la Nación entre 1995 y 1997. Es además traductora del inglés al español y organiza talleres literarios y cursos de lectura de textos en inglés. Durante la adolescencia escribió sus primeros textos literarios, sin embargo fue en 1971 que publicó su primer libro, Músicos y relojeros, en el Centro Editor de América Latina (Buenos Aires), que también resultó finalista en los concursos de ese año de las editoriales Seix Barral (Barcelona) y Monte Ávila (Caracas). En 1998 fue traducido por Andrea Labinger y publicado en los estados Unidos por Latin American Literary Review Press, con excelentes críticas de Publisher´s Weekly y Kirkus. Aunque escribe fundamentalmente obra para adultos, también apela a lectores juveniles como en sus obras El mundo no es de polenta (1990) y Una tarde de invierno en submarino (2001). En el año 1983 fue premiada con la beca Fulbright y recibió, entre muchos otros, el Premio de la Sociedad Argentina de Escritores (1983), el premio Planeta Biblioteca del Sur (1992) y el premio Konex de Platino en traducción (2004). Su obra ha sido traducida a varios idiomas y se ha ganado el reconocimiento unánime de la crítica internacional. *Alicia nos envía este cuento inédito que acaba de terminar:

EL INVERTEBRADO GASEOSO JUDEOCATÓLICO EN BUENOS AIRES Lo único que puedo arrancar de mí en materia religiosa son estos escarceos sobre lo que siento al respecto. Si algo había dentro de mí sobre el tema, ahora es bastante pálido, y sigue palideciendo con el tiempo.


La verdad es que nunca me gustó el tema y podría hablar de otra cosa, pero la otra cosa habría tenido que ser el otro eterno tema: ¿Qué es ser judío? ¡Otra vez! Julieta mi sobrina y yo lo agarramos a Ezequiel, mi nieto, a quien su familia católica está mandando a Catequesis (nueva forma de llamar al Catecismo), que ahora tiene 12 años, bozo sobre el labio superior y voz de hombre. Se olvidaron de mandarlo antes. En su mismo grupo hay dos otres como él y varios niños de ocho años. Julieta mi sobrina y yo le dimos rápidamente una lección de judaísmo, le recordamos que él es mitad judío, pero que teniendo un apellido judío ya es del todo judío para el público en general, aunque para los judíos creyentes no es judío porque su madre no es judía, et tout celá. El chico estaba mudo, serio, pálido, y nosotras seguíamos parloteando de Jesús y la Virgen María y los judíos y los romanos, y quiénes fueron realmente los que mataron a Jesús de Nazareth, joven judío muy creyente y de buena familia, como que descendía dirrectamente del Erey David, y lo mismo decía la bisabuela hablando del origen de nuestra familia. Pero hete aquí que el joven Jesús creía que él era el Mesías y andaba por ahí diciéndolo y así se ganó el odio de algunos judíos y de algunos romanos, que creo que fueron los que lo crucificaron, ya que ésa no era la forma de aplicar la pena capital que usaban los judíos. No sé si los judíos ahorcaban o quemaban vivos a los sentenciados, pero no los crucificaban. Insomma: Cuando Julieta se fue Ezequiel se sentó frente a mi máquina, ensimismado, pálido, mas bigotudo que antes, o sería el reflejo de la lámpara en su bozo rubio, y sólo se interrumpió un momento para preguntarme: Abuela, ¿Qué quiere decir "Hostia que te parió"? Así que ya se ve que aprovecha la catequesis, y yo lo tengo bien adoctrinado sobre lo que debe hacer si cualquier señor se exhibe ante él o intenta tocarlo. La verdad es que "Hostia que te parió" no lo conocía, dije, aunque soy muy versada en Insultos, y no supe muy bien como explicarle. Raro que me preguntara, porque hace una semana me dijo:"Abuela, yo ya tragué la hostia". Merde alors, me dije yo, y ahora debo preguntarles si todos conocen el significado cabal de esta frase tan usada, que no es en absoluto un insulto.


Alicia Stemberg