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PENSANDO EN TI… Javier


Mientras me estremezco mirando tu fotografía, mientras te escribo cartas, mientras recuerdo todo, mientras mis emociones se desbordan, mientras te veo allí tan hermosa, tan entera, tan mía y sin mí. Mientras no escojo las palabras y lo saco todo, mientras escribo un cuento, una novela, una historia, mientras tú sin mí, yo contigo. Mientras el mundo es ancho y ajeno y no quedan espacios para las dudas, yo te entrego mi verdad, mi razón de ser, mis días que empiezan contigo. Yo te entrego mi entrega, mi lealtad, este presente que construye futuros. Mientras las horas pasan y te busco entre mis labios, entre las uñas que dejaron surcos en mi pecho. Te busco infinitamente, sin cansarme, porque el amor es así, no se cansa, se construye. Se vive.

No soy poeta No soy cantante, quizás pueda hilvanar algunas palabras, cosas que tengo adentro, por ejemplo, que reconozco esa puerta, esa viga de cemento que cruza el techo de esa habitación de paredes amarillas, que conozco tus lunares, tus ojos entrecerrados que me acarician cuando estoy en ti. Te puedo explicar sobre la forma de tus labios en los míos, tus cabellos alborotados sobre mi rostro, te puedo contar sobre la distancia que hay entre tu barbilla y tu frente, te puedo decir cuántos círculos he construido alrededor de tus ojos. No soy poeta, solo tengo estas palabras y esta fotografía que me agita, que me revela. Que me dice tantas cosas.


Que tus cabellos se vuelven frondosos en Lima, que tus cabellos se enredan en mis manos, que mi corazón no deja de latir, que quiere salir a tu encuentro, que me haces falta, que te extraña, que te quiero y te amo, que te amo y te quiero. Que me quedo con todo de ti, que tienes todo de mí. Que el martes tarda, tarda mucho en terminar, que vuelo en tus costados y en tu frontis, que descanso cuando descansas, que velo tus insomnios y tus sueños. Que te abrazo como se abraza la vida, que te espero todos los días, que te amo, ya lo dije, pero está bien… te amo en cada instante, en cada momento… Y hoy mientras el reloj marcan las horas me detengo en cada imagen, en cada gesto para decirte esto que sale sin orden, sin razonamientos, puro, muy puro, para ti… todo para ti.

Me encantas…pero no por razones simples, me encantas porque sé lo que tienes, porque aunque te detengas para no soñar, tienes algo adentro que te hace tan Claudia Elizabeth, que me enamoré de ti por aquello que eres en un abrazo, en una sonrisa, en tus palabras. Que nos llevamos un tiempo y encajamos tan bien cuando nos olvidamos de todo. Que eres mi felicidad. Me encantas por esta imagen al lado de tu perro, por tus pies, tus manos que ya me han dicho tantas cosas. Mi amor, mi lindo amor.


Recuerdo

Recuerdo cuando vi esta fotografía y me quedé pensando, recuerdo que no me cansaba de verla, recuerdo que empezaba a pensarte cada día más y no tenía explicaciones claras, solo que estabas allí y yo quería estirar mis brazos para aferrarte a mi pecho que ya empezaba reconocerte totalmente.

Esta es la primera fotografía que me regalaste, que dijiste que era para mí. Quiero detenerme un rato, pero no puedo, solo tengo que seguir los latidos de mi corazón, que dan la una, las, dos, las tres, las cuatro las tantas horas de hoy, esta es la primera fotografía que dijiste que era para mí… y yo ahora tengo en mi cabeza todas tus posturas, tus gestos que pasan como diapositivas cuando te extraño tanto, tanto. n


En cada segundo, en cada momento, saber que lo haces me calma, me vuelve invulnerable, saber que lo haces me pone en la cúspide del mundo y entonces corro, corro a través de los atajos que me lleven hasta donde estás tú. Pienso en ti, sí, en cada momento, aunque a veces te resulte extraño, raro, exagerado, pienso en ti… Y tú…en esta nota del día piensas en mí.

¿Cómo describirlo? Los sentimientos son imposibles de detallar, de explicar con claridad, es fuego y aire, es un remolino que se desboca, yo entrego todo, te entrego todo. Miro tus labios, miro tus ojos, tu frente, el lunar, tú cabello amarrado, necesito abrazarte, estar frente a ti. “No sé si logres captar lo que procuro decirte, no sé si logras sentir esto que palpita, que te acaricia, que te colma, que se apodera de ti cuando estamos juntos y también cuando no lo estamos, no sé si entendiste las calles en que estuvimos uno al lado del otro, las calles de los besos, porque yo recuerdo todo, cada instante, cada palabra tuya, recuerdo desde abril hasta hoy en que conversamos por la mañana. Todo, todo...recuerdo tu rostro en ese momento justo en que hablábamos con los cuerpos y todo explotaba en esa habitación que conozco de memoria. Recuerdo cuando yo era tú y tú eras yo...”


Cada que yo quería decirle algo lo decía mirando hacia otro lado, esa era la condición, ella también decía sus cosas, sus verdades sin que se miraran a los ojos. En un momento desprevenido cogí su mano y empecé a acariciarla, ella no dijo nada, simplemente se dejó estar. Todo ya estaba dicho, creo que desde la primera vez que supe de su existencia. En ese momento cuando ambos se cogieron de la mano (por primera vez) algo pasó, fue una corriente, fue un tipo de certeza, sentí que hasta acá había llegado, que mis días deambulando habían acabado en ese preciso momento. Que todo era un pasado remoto muy remoto y ella el presente y ese futuro que tantas veces le había resultado esquivo.


Pensando en ti