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Don Paco y su Bicicleta Un vistazo al síndrome de Parkinson en nuestro país En 1817 el médico clínico, sociólogo, botánico, geólogo y paleontólogo británico James Parkinson investigó a seis individuos en particular que padecían de extraños síntomas de una enfermedad desconocida que sesenta años adelante llevaría su nombre. El síndrome de Parkinson es un famoso trastorno neurodegenerativo crónico que conduce con el tiempo a una incapacidad progresiva afectando en su mayoría a personas de la tercera edad. Se puede sospechar que alguien posea esta enfermedad si tiene temblor, rigidez o inestabilidad postural y alucinaciones. Esta enfermedad está muy asociada a la emergencia de sentimientos depresivos, ansiedad y angustia e incluso demencia. Sin embargo, no son solo los pacientes de esta enfermedad los afectados de esta. La evolución de los síntomas en la enfermedad de Parkinson puede llevar 20 años o más, sin embargo en algunas personas la enfermedad evoluciona rápidamente. No hay manera de predecir qué curso seguirá la enfermedad en una persona en particular. Esta enfermedad se puede comprender en cinco etapas por las que los pacientes atraviesan. Don Paco siempre fue un hombre que gozó de buena salud, durante su juventud era de los hombres más fuertes de la zona y cuando envejeció nunca dejó de ser el querido del lugar y el gran patriarca de su extensa familia. El había pasado una vida muy rural, se le conoció por haber tenido diversidad de trabajos; un tiempo repartió periódicos, en otro halaba frijoles y estuvo un enclave bananero. Era famoso en su pueblo por pasar de aquí para allá montado en una vieja bicicleta que usaba para hacer sus diligencias. Hasta que en un momento don Paco sintió una extraña inmovilidad en su brazo y su pierna izquierda, al principio los médicos entendían tal inmovilidad como un fallo en el sistema nervioso y recetaban cantidad de medicamentos que tenían por propósito fortalecer el sistema nervioso de don Paco, pero ninguno ayudaba en nada. Aquella leve inmovilidad, al principio inofensiva, crecía día a día. Don Paco estaba cruzando la primera etapa del síndrome de Parkinson, diferente a lo que pensaba él, los médicos y su familia. Son raros los casos en los que se descubre la enfermedad en esta etapa por la ignorancia que hay acerca de esta.


Típicamente el temblor toma la forma de un movimiento rítmico hacia adelante y hacia atrás a una velocidad de cuatro a seis latidos por segundo, puede volverse más pronunciado unos segundos después de que las manos descansan sobre una mesa. Generalmente desaparece durante el sueño o mejora con el movimiento intencional. Luego de los temblores, don Paco comenzó a sentir una rigidez dolorosa en sus extremidades izquierdas a tal punto que le era imposible levantar su brazo. Es posible que estos síntomas no tengan relación con el síndrome de Parkinson, pero lo más recomendable es hacer los estudios y pruebas indicadas. A los seis años en que don Paco seguía “padeciendo de los nervios” los temblores y la rigidez de su cuerpo, que antes sólo se mantenían en el lado izquierdo, se fue propagando a sus extremidades derechas. En este momento el fue incapaz de trabajar como antes; de andar en bicicleta como acostumbraba y de levantar cosas pesadas. Los médicos recomendaron aplicar medicamentos más fuertes contra lo que ellos consideraban una parálisis nerviosa. Hay un punto en que estos síntomas se expanden poco a poco a todo el cuerpo afectando el habla y el equilibrio. Pueden hablar muy suavemente o con voz monótona, vacilar antes de hablar, arrastrar o repetir las palabras o hablar demasiado rápido. Cuando se observe un comportamiento similar acompañado de los síntomas anteriores es significado que el síndrome ha alcanzado llegar a la segunda fase de su desarrollo. En este punto también se puede observar un cambio en la piel; esta se vuelve muy aceitosa, en especial la de la cara, particularmente en la frente y en los lados de la nariz. El cuero cabelludo también puede volverse aceitoso causando caspa. En otros casos la piel puede volverse muy seca.

Hasta este punto don Paco había recibido toda clase de medicamentos y tratamientos sin mejoras visibles. Hasta que se transportó a una clínica privada se le detectó que padecía del Síndrome de Parkinson. A este nivel ya estaba en la tercera etapa de su enfermedad, don Paco ya no podía caminar por cuenta propia, siempre que andaba corría el riesgo de que quedase paralizado y perdiera el equilibrio. Además la comida era servida por otras personas ya que era incapaz de levantar una cuchara. En esta etapa la mayoría de los pacientes se produce un problema en el intestino grueso, tienen problemas para orinar defecar además que los medicamentos utilizados para tratar esta enfermedad provocan estreñimiento, es probable que se requiera de hospitalización inmediata en la mayoría de los casos.


Don Paco ya recibía atención hacia la enfermedad de Parkinson, los médicos le daban prescripción para los medicamentos que si necesitaría y que combatirían esta enfermedad; se encontraban la levodopa, la apomorfina, la tolcapona, la benztropina y otras vitaminas que ayudaría individualmente a mantener vivas las hormonas en su cerebro que la enfermedad mataba y que poco a poco lo hacia caminar, pensar, comer más lento. Sin embargo su jubilación constaba apenas de L. 350.00 al mes, siendo su gasto en medicamento de L. 4,000.00 mensuales. La compañía bananera en la que había trabajado se negó rotundamente en brindar ayuda financiera. En nuestro país no existen audiencias justas a personas que posean esta clase de problemas por causa a falta de pruebas, contrario a lo que sucede en países extranjeros en donde día a día se observa como el gobierno y empresas productoras pagan indemnizaciones a sus empleados debido a enfermedades causados por el mal control de sus recursos humanos. Durante su juventud, don Paco había trabajado como agricultor en un terreno que cosechaba frijoles y en diversos enclaves de banano, sin contar que el agua que utilizaba, como la que utilizaba toda la región, era agua de subterránea. En un estudio reciente realizado en el Instituto Max Planck en febrero de este año, se ha descubierto la poderosa influencia de insecticidas y agua de pozo en la aparición de esta enfermedad, afectando sobre todo a personas mayores que en algún momento de sus vidas trabajaron en áreas rurales con un cercano contacto a estos químicos, especialmente a uno llamado rotenona. La Rotenona es una es una sustancia de origen vegetal utilizada como insecticida que se extrae de raíces de plantas tropicales leguminosas. Su toxicidad actúa por contacto e ingestión a humanos y animales de sangre fría. En muchos países se ha prohibido el uso de este pesticida en sus producciones agrícolas, lamentablemente en América Latina es muy utilizado no solo por agricultores, sino por mujeres que cuidan sus jardines y que poseen huertos personales. En la cuarta etapa de la enfermedad, don Paco era solamente capaz de poder estar en pie sin equilibrio y apenas caminaba. Su familia que vivía en la capital tuvieron que sacarlo de su ambiente rural para poder tenerlo vigilado y no se cayera al caminar, rara vez podía hablar y se comunicaba con señas, por lo que era muy difícil saber que era lo que el podía necesitar. Todas las noches en su habitación siempre dormía alguien junto a el para poder atenderlo en caso que necesitase algo. La enfermedad de Parkinson no solo afecta al que la padece, es una lucha en el que los miembros de la familia se ven involucrados. En el caso que una familia tenga a un enfermo de Parkinson se debe evitar hacer ciertos comentarios molestos delante de él como quejas o berrinches. Una característica de esta enfermedad es que produce depresiones debido a las hormonas eliminadas por el síndrome. Si estas personas perciben ambiente negativo de parte de quienes lo cuidan, aunque no se trata de el, lo toman personal y comienzan a sentirse


una carga inútil. El síndrome de Parkinson no es contagioso, diferente a muchos mitos que sostienen esta teoría, no existe manera que un enfermo de Parkinson contagie a alguien por ninguna vía del cuerpo ni tampoco es hereditario. Muchas familias creen que los enfermos con síndrome de Parkinson son sordos debido a que estos no se mueven no reaccionan al llamado. A menos que el paciente no haya sufrido ninguna lesión en su oído en el pasado, es imposible que esta enfermedad provoque sordera, por lo tanto perciben lo que les rodea. Tenga cuidado de hacer comentarios que podrían hacerlo sentir como una carga. Recordemos que estas personas pierden gran parte de capacidad motora, debemos ayudarles de vez en cuando a dar caminatas y a ejercitar sus brazos, leerles y ponerles música. Más verlos como compañía que pacientes. Debemos ayudarles a fijar objetivos fáciles y realistas que puedan lograr con éxito, implicarlos en las tomas de decisiones que les concierna y valorar sus fuerza y capacidades. Después de muchos años de lucha contra la enfermedad, don Paco cae en una silla de ruedas. Ya no es capaz de levantarse y quedarse de pie, ni de comer por cuenta propia, se siente muy deprimido de no poder levantarse y andar en su vieja bicicleta como en otro tiempo pudo. El espíritu vivaz y juvenil que poseía desapareció y eso lo deprimía. Una mañana se levantó y encontró una serpiente debajo de su silla, como aquellas que otros tiempos les arrancaba la cabeza cuando aparecían en medio de las plataneras. Luchó con aquel animal de la mejor manera que pudo hasta que finalmente su hija misteriosamente intervino en la lucha. Solo algunos entran a la quinta fase del síndrome de Parkinson, es en la que los pacientes deben estar permanentemente acostados sobre una cama o en silla de ruedas. En algunos pacientes se da lo que es el fenómeno de demencia con cuerpos de Lewy, que es una derivación de la enfermedad que alcanza solamente a algunos de estos pacientes en los que se dan alucinaciones y no perciben la realidad. Las personas que conviven con ellos deben ser pacientes, ellos pueden reaccionar de cualquier manera. Podrían llamarlos por nombre diferente o confundirlos con otra persona. Esta sería la fase terminal de la enfermedad, los pacientes que llegan a este punto en cuestión de semanas mueren. La mayoría de los pacientes llegan solamente hasta la cuarta fase en donde lentamente van desganando ante su cuerpo hasta que fallecen. Aquellos a los que se les descubre a tiempo esta enfermedad no se les garantiza una cura, pero si una vida plena mediante tratamiento adecuado que le haga sobrellevar de la mejor manera sus síntomas. Par evitar esta enfermedad debemos evitar el uso de pesticidas y otros químicos usados en la producción agrícola, el simple contacto de estos es fatal. También hacernos de una dieta rica proteínas. En últimos estudios se ha descubierto la importancia del consumo de la cafeína para la prevención de esta


enfermedad. Últimos estudios han demostrado la importancia que hacen los productos lácteos para su prevención. También se ha descubierto que la marihuana contiene una sustancia capaz de atenuar efectos colaterales de medicamentos prescritos a pacientes con el mal de Parkinson. En los países donde hay más zonas rurales es donde hay más casos de síndrome de Parkinson como ser; Guinea-Bissau, Guyana, Haití, Honduras, Hong Kong, Hungría, India e Indonesia. Desafortunadamente la mayoría son países pobres y esta es una enfermedad muy cara considerando que nunca se alcanza la cura. Actualmente en nuestro país, la mayoría de personas que viven en áreas rurales están en grave de peligro de padecer esta enfermedad y muchos han muerto por ello, la ignorancia es su causa de morir. El gobierno en la última década ha mantenido una lucha por aportar medicamentos a personas que viven en estas zonas y ha hecho una labor más o menos eficiente, desgraciadamente los medicamentos no son los indicados, porque al igual que los médicos de don Paco, la mayoría de doctores estiman esto como un problema paralizante a causa de los nervios. Recordemos que el consumo innecesario de tales medicamentos causa problemas mas graves en el futuro. Debemos hacer la lucha para que empresas extranjeras que vienen a nuestro país a explotar su riqueza doten a los trabajadores de medidas de seguridad necesaria para el uso de estos químicos, cesen el uso de la rotenona como pesticida, les provean a los trabajadores el equipo adecuado para el uso de otros pesticidas que puedan causar otras enfermedades y que se responsabilicen económicamente de los gastos que estos puedan tener por causa de su irresponsabilidad. Es nuestro deber estar informados de esta enfermedad y hacer todo lo posible para prevenirla a nosotros y a quienes podamos. A pesar de ser una enfermedad que no tiene cura debemos hacer lo posible para que estas personas se sientan cómodas. Actualmente en nuestro país gran porcentaje de personas que viven en áreas rurales mueren a causa de esta enfermedad y sin acceso a un tratamiento debido a sus escasos recursos, don Paco todavía vive en nuestro país y quiere montar su vieja bicicleta de nuevo, ayudémoslo.

Don paco y su bicicleta reportaje  
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