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La Experiencia Poética

Una de las grandes satisfacciones que experimentamos es la de poder expresar lo que sentimos o pensamos. Definir la poesía es una labor muy difícil. Sin embargo, podemos decir que la poesía es, ante todo, un estado espiritual. Es decir, se trata de un sentimiento que se experimenta ante una realidad o situación; podemos experimentar el sentimiento de la poesía en la observación de una puesta de sol, en la compañía de un ser especial o en la contemplación de la naturaleza. Por otra parte, la poesía, es decir, ese sentimiento espiritual, puede estar presente en la música, en la pintura, en la danza, o en el poema. La poesía como arte no es privilegio de unos pocos, es también una actividad necesaria del espíritu. Toda persona lleva un poema dentro de sí. Tú, por el único hecho de existir, pensar y soñar, eres poetisa o poeta. Basta entonces que te animes a escribir. Género Lírico: expresión de sentimientos Todas las personas tenemos sentimientos, y a la mayoría nos gusta expresarlos. Tenemos una especie de necesidad de dar a conocer aquello que sentimos, a través de alguna manifestación. Ésta, muchas veces puede ser la escritura. Pues bien, es posible que si alguna vez hemos hecho esto, sin saberlo, hayamos creado obras líricas. Es decir, obras literarias que expresan sentimientos, ideas o emociones; que son una manifestación del mundo interior. En estas obras se utiliza un lenguaje especial. En él se produce una sonoridad, una especie de ritmo distinto, que nos ayuda a meternos en el mundo de los sentimientos. Las obras líricas se agrupan en un gran conjunto, llamado género lírico. Poseen tres elementos básicos: el poeta, el hablante lírico, el objeto lírico y el tema lírico. El Poeta Es la persona que crea la obra, ya sea por escrito o en forma oral. Es como el autor, pero a los autores de obras líricas se les llama poetas. El Hablante


Es quien que transmite sus sentimientos o emociones en la obra lírica. No es el poeta, sino un ser ficticio creado por el autor y que nos comunica su propia interioridad, que también es ficticia. A través de la lectura de la obra lírica, se pueden determinar distintos aspectos del hablante. Por ejemplo si es hombre o mujer, cómo es, etcétera. Para expresar su supuesto mundo interior, el hablante puede adoptar varias actitudes líricas, como: 

Actitud enunciativa, en la cual nos entregará sus sentimientos a medida que nos cuenta algún hecho concreto. Es una especie de narración. Por ejemplo:

"El campo de olivos se abre y se cierra como un abanico". 

Actitud apostrófica, también llamada apelativa. En ella, el hablante se dirige en forma directa a alguien para transmitirle sus sentimientos. Se dirige a un tú o a un nosotros.

Por ejemplo, en los versos Juventud, divino tesoro/ ¡ya te vas para no volver!", el hablante se está dirigiendo, en actitud apostrófica, a la juventud. Sin embargo, en estos otros versos: "Por todas partes te busco / sin encontrarte jamás", le habla, con su actitud apostrófica, a alguien que no sabemos exactamente quién es; puede ser un amigo, un perro, etcétera. El Objeto Lírico Es la persona, animal, cosa, u otro, que inspiran la obra lírica. Es decir, lo que produce en el hablante algún sentimiento o emoción, que él expresa a través de su obra. El objeto lírico no es necesariamente a quien se le habla cuando el hablante utiliza la actitud apostrófica. Por ejemplo, puede existir una obra en la que el hablante se dirige en actitud apostrófica a un amigo, y le transmite su amor por su esposa. En este caso, el objeto lírico sería la mujer del hablante. El Tema Es de lo que se trata la obra lírica. A pesar de que todas ellas se refieren a sentimientos, existen muchos tipos de sentimientos. Entonces, en una obra que habla del amor, por ejemplo, el tema puede ser el amor no correspondido, el amor infiel, o el amor feliz y pleno.


En cada obra el hablante lírico nos transmitirá su forma de sentir. Esto hace que los temas sean distintos, a pesar de tener en común su pertenencia al mundo interior. Tipos de obras líricas: el poema Las obras líricas tienen una diferencia que permite clasificarlas en dos tipos; es la forma en que están escritas. Al hacerlo, el poeta puede utilizar el verso o la prosa. El verso está constituido por oraciones o frases cortas, que se escriben una en cada línea. La prosa se escribe de corrido, de lado a lado de la hoja. Cuando la obra literaria está escrita en verso, la llamamos poema. En cambio, cuando está escrita en prosa, la llamamos prosa poética. Analizaremos primero el poema. Para comprender este tipo de obra lírica, debemos considerar sus elementos formales. Lo primero que debemos recordar es que los poemas están escritos en verso, y estos, a su vez, están agrupados en estrofas. Una estrofa, entonces, será un grupo de versos que poseen una cierta medida o que tienen una rima común. Revisaremos qué significa esto. La medida Es el primer elemento formal del poema. Se refiere a la cantidad de sílabas que compone cada verso. Existe una manera especial de contar las sílabas de un poema. Para hacerlo, debemos considerar dos aspectos: la sinalefa y la ley del acento final. 

La sinalefa es un procedimiento que indica que, cuando en el interior de un verso la última sílaba de una palabra termina en vocal, y la primera sílaba de la palabra siguiente comienza en vocal, estas sílabas se cuentan como una sola. Veamos un ejemplo.

Contaremos las sílabas del siguiente verso. "Como se arranca el hierro de una herida".

En el ejemplo anterior vemos que la palabra se termina en vocal e, y la palabra arranca comienza en vocal a. Es entonces cuando se produce la sinalefa, y se


unen las sílabas formando una sola, como se ve en el esquema. Vemos que lo mismo ocurre al formarse la quinta y la octava sílabas. Ahora bien, es importante tener en cuenta que cuando una palabra comienza con la letra h, se considera como vocal, ya que siempre después de la h viene una vocal. Recordemos que en nuestro idioma la letra h no tiene ningún sonido. Es por eso que -como se ve en el mismo ejemplo- se produce sinalefa entre la palabra una y la palabra herida, ya que a pesar de la presencia de la letra H, por efectos sonoros, es como si la palabra herida comenzara con E. Es importante señalar que lo mismo ocurre en versos que incluyen la conjunción y, como -por ejemplo- "los suspiros son aire y van al aire". Entonces, a pesar de que la letra y es una consonante, suena como vocal, de manera que también se produce sinalefa, en este caso, entre la sílaba re de aire y la letra y.

Rima La rima: coincidencia de sonidos La rima es el segundo elemento formal del poema. Se refiere a la coincidencia de sonidos que tienen los versos al finalizar. Para esto, se considera como terminación del verso a todas las letras que hay, a partir de la última vocal acentuada. Cuando la terminación de dos o más versos se repite, coincidiendo uno con otro, se dice que tienen rima, que puede ser consonante o asonante. 

La rima consonante se produce cuando las terminaciones de los versos son exactamente iguales, tanto en sus vocales como en sus consonantes.

Veamos un ejemplo: Este era un rey que tenía Un palacio de diamantes Una tienda hecha del día Y un rebaño de elefantes.


Tanto en el segundo como en el cuarto verso, las terminaciones son iguales; a partir de la última vocal acentuada del verso (que es la última letra A, en ambos casos) hay rima consonante. 

La rima asonante se produce cuando en las terminaciones de los versos coinciden solo las vocales, y no las consonantes. Ejemplo de esto son estos versos:

Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cinco Las terminaciones de estos versos, a partir de la letra i (última vocal acentuada) son igo e inco, respectivamente. Es decir, no son idénticas, pero sus vocales coinciden, como se ve en arriba. Forma La rima, sea consonante o asonante, se puede dar de distinta forma en el poema. Son posibles tantas combinaciones, que existe una manera de señalar la forma de la rima. Esto se hace identificando cada terminación con una letra mayúscula, partiendo por la A. Así, cada vez que encontremos la misma terminación, repetiremos la letra, y cuando encontremos una terminación distinta, la identificaremos con la letra B, y así sucesivamente. Revisemos la forma de la rima en este poema: Mi vida es un erial

A

flor que toco se deshoja

B

que en mi camino fatal

A

alguien va sembrando el mal

A

para que yo lo recoja

B

La forma de la rima de este poema es A B A A B.


Existen poemas cuyos versos no riman. Cuando esto ocurre, decimos que poseen versos libres

Con los elementos formales que ya hemos revisado, es posible construir muchísimos tipos de poemas. El poeta puede combinar su rima y su medida como lo desee. Sin embargo, existen ciertas combinaciones que ya tienen su nombre. Conoceremos algunas. El soneto Es un poema formado por catorce versos endecasílabos -es decir, de once sílabas cada uno-, agrupados en cuatro estrofas; las dos primeras de cuatro versos cada una, y las dos últimas, de tres. El soneto es una forma de composición lírica muy usada en nuestro lenguaje. Como ejemplo, podemos señalar los "Sonetos de la Muerte", de Gabriela Mistral, y los "Cien Sonetos de Amor", de Pablo Neruda. A continuación, leeremos un soneto del poeta francés Pierre de Ronsard (15241585).


Cuando pasen los años... Cuando pasen los años, y ya anciana y canosa Te sientes ante el fuego a devanar e hilar, Dirás muy conmovida mis versos al cantar: Ronsard me celebraba cuando aún era hermosa.

Ya no tendrás a nadie para escuchar tal cosa Cerca de tus labores, a medio dormitar, Que al oírte mi nombre comience a despertar Y alabe el nombre tuyo con una unción dichosa. Yo ya estaré durmiendo mi sueño soterrado A la sombra de un mirto cariñoso y callado, Y tú, triste, en tu hogar, solitaria, encogida, Llorarás la memoria de tu alivio desdén. No esperes el mañana para gozar del bien; Recoge desde ahora las rosas de la vida. La copla de pie quebrado Recibe este nombre ya que su estructura hace que, al leerla, produzca un ritmo cortado, como una especie de cojera. Está formada por versos octosílabos, interrumpidos cada cierto tiempo por un verso tetrasílabo. Tienen rima consonante, normalmente de forma A B C A B C. Leamos un ejemplo, tomado de las famosas Coplas a la Muerte de su Padre, de Jorge Manrique. Recuerde el alma Dormida / Avive el seso y despierte / Contemplando


Cómo se pasa la Vida / Como se viene la Muerte / Tan callando. El romance Es un tipo de poema que tiene un número indeterminado de versos octosílabos. De ellos poseen rima asonante sólo los versos pares, quedando los impares libres. Como ejemplo, leeremos un fragmento de un romance de Federico García Lorca: Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, Las cosas la están mirando Y ella no puede mirarlas Gabriela Mistral Para ilustrar las experiencias poéticas veamos el ejemplo de Octavio Paz Muere un gigante literario: Octavio Paz fallece a los Por JONATHAN KANDELL © 1997 The New York Times News Service

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El fallecimiento de Octavio Paz, máximo poeta y ensayista mexicano, y uno de los más grandes hombres de letras de la segunda mitad de este siglo, deja un hueco difícil de llenar en América Latina y el mundo. Paz murió la noche del domingo, en una residencia temporal en la Ciudad de México, a los 84 años de edad. El Presidente Ernesto Zedillo anunció la muerte el lunes, cuando regresaba de la Cumbre de las Américas en Chile. "Esta es una pérdida irreparable para el pensamiento y la cultura contemporáneos: no sólo para América Latina, sino para todo el mundo'', dijo Zedillo. Zedillo no mencionó la causa de la muerte o cuándo había muerto Paz. El año pasado, Paz dijo que padecía de una enfermedad "larga y dolorosa'', pero no especificó cuál era.


Los escritos de Paz abarcaron mucho más allá de su tierra natal en sus temas y reflejaron la influencia cultural de sus muchos años en el extranjero. Su producción fue abundante: más de 40 volúmenes de poesía y ensayos, muchos de ellos traducidos a docenas de idiomas. Al otorgarle el Premio Nobel de Literatura en 1990, la Academia Sueca de Literatura elogió a Paz por su "escritura apasionada con amplios horizontes, caracterizada por una inteligencia sensual e integridad humanística''. La Academia también citó uno de los poemas de Paz como su credo literario: Entre lo que veo y lo que digo Entre lo que digo y lo que callo Entre lo que callo y lo que sueño Entre los que sueño y lo que olvido: Poesía.

"Es uno de los poetas más grandes que haya producido el mundo de habla hispana'', dijo el novelista peruano Mario Vargas Llosa, quien ha sido un perenne


candidato al Premio Nobel. Helen Vendler, catedrática de inglés en Harvard, dice que el "español extático y fluido'' de Paz "dio a la poesía española una dimensión nueva y transfigurada'' Paz, sin embargo, quizá haya sido leída más como ensayista. "El laberinto de la soledad'', su clásica exploración de las influencias formativas del carácter mexicano, escrito en 1950, se convirtió en un rito de pasaje de sus compatriotas hacia el mundo del intelecto, y fue lectura obligada para cualquiera interesado en México. El escritor y académico Roberto González Echevarría comenta: "Como ensayista, Paz ha adoptado el papel que desempeñaba antes José Ortega y Gasset; ha sido un traductor en el sentido más amplio y profundo. Ha hecho inteligibles y relevantes para la cultura hispánica las principales tendencias mundiales. Y ha creado un español capaz de hablar el discurso de la modernidad; incluso cuando aquéllos que hablan en español están en desacuerdo con Paz, deben hablar con el lenguaje que él nos ha dado''. En América Latina, artistas, escritores e intelectuales frecuente son convocados a actuar como árbitros políticos, dando legitimidad a los Gobiernos o credibilidad a sus oponentes. Paz entró con plena disposición a esta lucha. Hombre de baja estatura, bien parecido, de mirada penetrante y abundante cabellera, conquistó renombre y también desaprobación por sus puntos de vista políticos centristas, y en ocasiones conservadores, que frecuentemente iban en contra de la corriente izquierdista de sus colegas intelectuales latinoamericanos. En sus ensayos, Paz frecuentemente mostraba tal confianza en su erudición que al parecer no había tema que dudara en enfrentar: arqueología, música, arte, filosofía, política, religión. Con humor y bríos, podría trasformar los incidentes más pequeños en plataformas para el discurso más amplio. González Echeverría, catedrático de Español en la universidad de Yale, al reseñar "Poemas Escogidos de Octavio Paz'' y "Convergencias'', ensayos sobre el arte y la literatura, en The New York Times Book Review de 1988, dijo: "El señor Paz es un vestigio, un hombre de letras vivo para todo lo que sucede en torno a él, dispuesto a incorporar todo en su meditación, convencido de que su perspectiva como observador literato, no especializado es digno de ser tomado en cuenta no sólo por los intelectuales, sino por el público en general''. En años recientes, Paz fue severamente criticado por su amistad con el Presidente Carlos Salinas de Gortari y su apoyo a las reformas pro empresarial. Paz también antagonizó al ala izquierdista mexicana por respaldar vigorosamente


el Tratado Norteamericano de Libre Comercio de 1994, destinado a liberalizar el comercio y las inversiones entre su país, Estados Unidos y Canadá. Pero, al año siguiente, México se desplomó en una crisis económica y Salinas de Gortari se autoexilió, manchado por escándalos financieros y políticos. Si bien Paz al parecer se había tornado demasiado conservador en lo político para el gusto de muchos intelectuales mexicanos, también era capaz de articular sus preocupaciones y quejas en frases tan memorables que hacía que muchos desearan que estuviera en su bando. Acerca del abismo entre estadunidenses y mexicanos, por ejemplo, Paz dijo lo siguiente en un artículo escrito en 1979 para The New Yorker: "En general, los estadunidenses no han buscado a México en México; han buscado sus obsesiones, sus entusiasmos, fobias, esperanzas, intereses... y eso es lo que han encontrado. En pocas palabras, la historia de nuestra relación es la historia de un engaño mutuo y tenaz...'' En un artículo en el New York Times, el mismo hombre que despreció la censura socialista también reprendió al capitalismo: "El mercado, ciego y sordo, no siente agrado por la literatura o el riesgo, y no sabe cómo escoger. Su censura no es ideológica: carece de ideas. Sabe todo acerca de precios, pero nada de valores''. Y, en una entrevista en New Perspectives Quarterly, Paz aseveró que México "está condenado a modernizar'' su economía y sociedad. "Digo condenado porque, al ver a Estados Unidos, Europa y Japón, creo que la modernización no es una bendición. Es una especie de infierno con aire acondicionado''. En una poco usual aparición pública el año pasado, Paz fue homenajeado durante la inauguración de la Fundación Octavio Paz, ex edificio gubernamental que será utilizado ahora como centro de estudio de las artes, entre ellas sus obras. Se presentó a la ceremonia sentado en una silla de ruedas, sin afeitarse y con evidente debilidad. Pero hizo de lado un discurso de tres páginas para hablar improvisadamente durante 20 minutos, durante los cuales elogió al Presidente Zedillo y a otros, y citó a los grandes poetas. Paz tiene una hija, Helena, de su primer matrimonio, que terminó en divorcio. Vivió los dos últimos decenios de su vida en un apartamento en el centro de la Ciudad de México, con su segunda esposa, Marie-José Tramini, con quien contrajo matrimonio en 1964. Ambas lo sobreviven. Last change: April 26, 1998 La prosa poética


Es el segundo tipo de obras líricas que existen, y se distingue del poema precisamente por estar escrita en prosa. De ninguna manera se la puede confundir con un cuento o un relato, ya que lo más importante de ella no radica en narrar hechos, sino en transmitir sentimientos. Aunque en la prosa exista una narración, ésta siempre será un pretexto, un motivo para que el hablante pueda expresar lo que siente. En la prosa poética podemos encontrar los mismos elementos que en el poema: hablante lírico, actitud lírica, objeto y tema, sólo que en ella no hay elementos formales. A continuación, leeremos un fragmento de una prosa poética escrita por Gabriela Mistral. "No había visto antes la verdadera imagen de la Tierra. La Tierra tiene la actitud de una mujer con un hijo en los brazos. Voy conociendo el sentido maternal de las cosas. La montaña que me mira también es madre, y por las tardes la neblina juega como un niño por sus hombros y sus rodillas...".

La prosa poética

La prosa poética es el segundo tipo de obras líricas que existen, y se distingue del poema precisamente por estar escrita en prosa. De ninguna manera se la puede confundir con un cuento o un relato, ya que lo más importante de ella no radica en narrar hechos, sino en transmitir sentimientos. Aunque en la prosa exista una narración, ésta siempre será un pretexto, un motivo para que el hablante pueda expresar lo que siente. En la prosa poética podemos encontrar los mismos elementos que en el poema: hablante lírico, actitud lírica, objeto y tema, sólo que en ella no hay elementos formales. A continuación, leeremos un fragmento de un prosa poética escrita por Gabriela Mistral. "No había visto antes la verdadera imagen de la Tierra. La Tierra tiene la actitud de una mujer con un hijo en los brazos. Voy conociendo el sentido maternal de las cosas. La montaña que me mira también es madre, y por las tardes la neblina juega como un niño por sus hombros y sus rodillas...".


Literatura En el siglo XVII, lo que hoy denominamos «literatura» se designaba como poesía o elocuencia. Durante el Siglo de Oro español, por poesía se entendía cualquier invención literaria, perteneciente a cualquier género y no necesariamente en verso. A comienzos del siglo XVIII se comenzó a emplear la palabra «literatura» para referirse a un conjunto de actividades que utilizaban la escritura como medio de expresión. A mediados de la misma centuria Lessing, publica Briefe die neueste Literatur betreffend, donde se utiliza «literatura» para referirse a un conjunto de obras literarias. A finales del siglo XVIII, el significado del término literatura se especializa, restringiéndose a las obras literarias de reconocida calidad estética. Este concepto se puede encontrar en la obra de Marmontel, Eléments de littérature (1787), y en la obra de Mme. De Staël, De la littérature considéré dans se rapports avec les institutions sociales.


En Inglaterra, en el siglo XVIII, la palabra «literatura» no se refería solamente a los escritos de carácter creativo e imaginativo, sino que abarcaba el conjunto de escritos producidos por las clases instruidas: cabían en ella desde la filosofía a los ensayos, pasando por las cartas y la poesía. Se trataba de una sociedad en la que la novela tenía mala reputación, y se cuestionaba si debía pertenecer a la literatura. Por eso Eagle ton sugiere que los criterios para definir el corpus literario en la Inglaterra del siglo XVIII eran ideológicos, circunscritos a los valores y a los gustos de una clase instruida. No se admitían las baladas callejeras ni los romances, ni las obras dramáticas.1 En las últimas décadas del siglo XVIII apareció una nueva demarcación del discurso de la sociedad inglesa. Eagle ton nos cuenta que surge la palabra «poesía» como un producto de la creatividad humana en oposición a la ideología utilitaria del inicio de la era industrial. Tal definición la encontramos en la obra Defensa of poetry (1821) de Shelley. En la Inglaterra del Romanticismo, el término «literato» era sinónimo de «visionario» o «creativo». Pero no dejaba de tener tintes ideológicos, como en el caso de Blake y Shelley, para quienes se transformó en ideario político, cuya misión era transformar la sociedad mediante los valores que encarnaban en el arte. En cuanto a los escritos en prosa, no tenían la fuerza o el arraigo de la poesía; la sociedad los consideraba como una producción vulgar carente de inspiración. La literatura se define por su literalidad Don Quijote y Sancho Panza, personajes de Don Quijote de la Mancha.


En la búsqueda de la definición precisa de los conceptos «literatura» y «literario», surgió la disciplina de la Teoría de la Literatura, que empieza por delimitar su objeto de estudio: la literatura. A comienzos del siglo XX, el Formalismo ruso se interesa por el fenómeno literario, e indaga sobre los rasgos que definen y caracterizan dichos textos literarios, i. e., sobre la literaturidad de la obra. Roman Jakobson plantea que la literatura, entendida como mensaje literario, tiene particularidades de tal forma que la hacen diferente a otros discursos; ese interés especial por la forma es lo que Jakobson llama Funciones del lenguaje/función poética, por la que la atención del emisor recae sobre la forma del mensaje (o, lo que es lo mismo, hay una "voluntad de estilo" por parte del escritor). En efecto, hay determinadas producciones lingüísticas cuya función primordial es proporcionar placer literario, un deleite de naturaleza estético, en relación con el pensamiento aristotélico. El lenguaje combinaría redundancias y desvíos de la norma, para alejarse del lenguaje común, causar extrañeza, renovarse, impresionar la imaginación y la memoria y llamar la atención sobre su peculiar forma expresiva. El lenguaje literario sería un lenguaje estilizado y con una trascendencia particular, destinada a la perdurabilidad; muy diferente a las expresiones de la lengua de uso común; destinada a su consumo inmediato.


La literatura, por otra parte, exige por tradición un respaldo sustentable: "El Ingenioso Caballero de la Figura Hidalga" no habría podido escribirse si no hubieran existido antes los Libros de Caballerías. Un texto literario no puede estimarse de forma inmanente y autónoma, sino como consecuencia de otros textos: intertextualidad. Wolfgang Kayser, a mediados del siglo XX, planea cambiar el término «Literatura» por el de «Belles Lettres», diferenciándolas del habla y de los textos no literarios, en el sentido de que los textos literario–poéticos son un conjunto estructurado de frases portadoras de un conjunto estructurado de significados, donde los significados se refieren a realidades independientes al que habla, creándose así una objetividad y unidad propia. El término literatura y sus adjetivos Cartagenino, en su libro ¿Qué es la literatura?, indaga sobre qué es literatura y cómo el concepto se extiende a realidades como la escritura, la historia, la didáctica, la oratoria y la crítica.

Según Cartagenino, la palabra literatura adquiere a veces el valor de nombre colectivo cuando denomina el conjunto de producciones de una nación, época o corriente; o bien es una teoría o una reflexión sobre la obra literaria; o es la suma de conocimientos adquiridos mediante el estudio de las producciones literarias.

Otros conceptos, como el de Verlaine, apuntan a la literatura como algo superfluo y acartonado, necesario para la creación estética pura. Posteriormente, Claude Mauriac propuso el término "aliteratura" en contraposición a «literatura» en el sentido despectivo que le daba Verlaine. Todas estas especificaciones hacen de la literatura una propuesta que depende de la perspectiva desde la que se enfoque. Así, Cartagenino concluye que los intentos de delimitar el significado de «literatura», más que una definición, constituyen una suma de adjetivaciones limitadoras y específicas. Si se considera la literatura de acuerdo con su extensión y su contenido, la literatura podría ser universal, si abarca la obra de todos los tiempos y lugares; si se limita a las obras literarias de una nación en particular, es Literatura nacional. Las producciones, generalmente escritas, de un autor individual, que por tener conciencia de autor, de creador de un texto literario, suele firmar su obra, forman


parte de la literatura culta, mientras que las producciones anónimas fruto de la colectividad y de transmisión oral, en ocasiones recogidas posteriormente por escrito, conforman el corpus de la literatura popular o tradicional. Según el objeto, la literatura será preceptiva si busca normas y principios generales; histórico–crítica si el enfoque de su estudio es genealógico; comparada, si se atiende simultáneamente al examen de obras de diferentes autores, épocas, temáticas o contextos históricos, geográficos y culturales; comprometida si adopta posiciones militantes frente a la sociedad o el estado; purasi sólo se propone como un objeto estético; ancilar, si su finalidad no es el placer estético sino que está al servicio de intereses extraliterarios. Según los medios expresivos y procedimientos, Cartagenino propone que la literatura tiene como formas de expresión el verso y la prosa y sus realizaciones se manifiestan en géneros literarios, universales que se encuentran, más o menos desarrollados, en cualquier cultura; lírico, épico y dramático. Manifestaciones Líricas son aquellas que expresan sentimientos personales; Épicas, las que se constituyen en expresión de un sentimiento colectivo manifestado mediante modos narrativos, y Dramáticas, las que objetivan los sentimientos y los problemas individuales comunicándolos a través de un diálogo directo.

A estos géneros literarios clásicos habría que añadir además el género didáctico. El fenómeno literario ha estado siempre en constante evolución y transformación, de tal modo que el criterio de pertenencia o no de una obra a la literatura puede variar a lo largo de la historia, al variar el concepto de “arte literario”. Barthes: la literatura como práctica de escritura Para Barthes la literatura no es un corpus de obras, ni tampoco una categoría intelectual, sino una práctica de escritura. Como escritura o como texto, la literatura se encuentra fuera del poder porque en ella se está produciendo un desplazamiento de la lengua, en la cual surten efecto tres potencias: Mathesis, Mímesis, Semiosis. 2 Como la literatura es una suma de saberes, cada saber tiene un lugar indirecto que hace posible un diálogo con su tiempo. Como en la ciencia, en cuyos intersticios trabaja la literatura, siempre retrasada o adelantada con respecto a ella: “La ciencia es vasta, la vida es sutil, y para corregir esta distancia es que nos interesa la literatura.” Por otra parte el saber que moviliza la literatura no es completo ni final. La literatura sólo dice que sabe de algo, es la gran argamasa del


lenguaje, donde se reproduce la diversidad de sociolectos constituyendo un lenguaje lĂ­mite o grado cero, logrando de la literatura, del ejercicio de escritura, una re flexibilidad infinita, un actuar de signos.


La experiencia poética