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EDICION JULIO • 2010

órgano de información de la capital ecológica

ROMPIENDO EL SILENCIO por Alcides Díaz

E

l desequilibrio ambiental que muestra el Planeta parece no preocupar a nadie, cuando en realidad, lo que anuncian los acontecimientos naturales sucedidos en cualquier parte del mundo es que podríamos estar en cualquier lugar y desaparecer como por arte de magia sin previo aviso. Mientras esta realidad se ve terroríficamente verdadera, muchos sólo buscan, en nombre de la vida natural, cuantiosos recursos económicos con el real objetivo de hacerse ricos en nombre del medioambiente. Eventos naturales extraños pasan a diario en el mundo y sólo nos percatamos del desastre cuando sucede, pero luego volvemos a la irracionalidad en contra de nuestra primera casa, el Planeta, y el deseo per se del hombre de destruirlo. Cada vez son más frecuentes los desastres naturales sucedidos en el mundo, como si la tierra mandara un mensaje subliminal de que no aguanta más los abusos del hombre en su contra. No importa dónde nos encontremos, donde quiera el hombre le ha declarado la guerra al medioambiente; imagínense: sólo para hacer los palillos que ponemos en nuestra boca luego de la comida, se cortan veinticinco millones de árboles al año. La tierra se niega y no nos damos cuentas o no nos importa lo que pase. Lo que sí sé es que un día cualquiera, muchos podríamos ni siquiera saber que pasó. El Plan Cordillera tiene un Slogan que podemos tomar como parámetro para que tomemos conciencia. “Dios y el hombre perdonan, la naturaleza nunca”. Este trabajo nace como una preocupación vista en México con una procesión de cangrejos azules que invadieron las calles de Cancún, muy posible, producto de una construcción cualquiera que destruyó su habitad y fueron a parar a las calles donde los vehículos

harían de ellos papillas. En cualquier parte del mundo, sin mediar hora ni tiempo, la tierra tiembla enfurecida y rompe el desarrollo del hombre como para decirle que ella es la que manda y que cuando se enfurece, el hombre es débil e insignificante. Pero nadie parece entender el mensaje y sólo prima el deseo del dinero a cualquier costo, aunque con ese

el mejor clima del país. ¿Y saben algo? Todavía lo tenemos, solo que ya es una utopía decir que tenemos primavera. Aquí tenemos instituciones ambientales que sólo reciben y gastan dinero en nombre del medioambiente y su desarrollo, pero nada hacen por sostenerlo. Como muestra: aquí existe un Cluster Ecoturístico que no siembra

afán nos suiciden a todos. En México como en cualquiera de esos grandes proyectos turísticos del mundo, que no piensan ni un segundo en mantener el habitad, la flora y la fauna, en su afán de riqueza material, destruyen en forma increíble los habitad naturales con rapidez pasmosa. “¡Qué va, para que sirve eso!”, dicen descaradamente. Así vemos los edificios subir como la torre de Babel, confundiéndose con las nubes y la atmosfera, como queriendo romper el espacio para ir a destruir lo que queda fuera de nosotros. Sería bueno aterrizar aquí entre nosotros para fijarnos responsabilidades que todos estamos obviando. Jarabacoa es lo mejor que nos queda de la naturaleza y ya no es ni la sombra de lo que era. Antes nos enorgullecíamos cuando expresábamos que aquí, en la tierra de la eterna primavera teníamos

ni una mata de maíz; existe un Cluster del Café que no siembra ni una mata de café; existe un Plan Cordillera que no siembra nada, aunque debe producir suficiente árboles para reforestar por su ahogamitno económico; aquí existe una Universidad Agroforestal que no siembra ni en su patio; aquí existe un sistema escolar que no siembra ni un árbol en una hoja de papel; aquí existe un ayuntamiento que no siembra ni una mata para adornar el pueblo. Coño, aquí no siembra nadie, y se sacan camiones y camiones de madera a diario para venderla a quien nada le importa lo que pase aquí, mientras millones y millones se van en sostenimiento del medioambiente, que al final de la jornada se quedan en los bolsillos de los “técnicos medioambientales”. Así es. Para no pecar de irresponsable en la denuncia, debo decir que existen unas que otras instituciones tales

como: la Fundación Lomas Verdes, en los Dajaos, que se mantiene desarrollando sus proyectos ecológicos con éxito, dando muestra de interés medioambiental, pero los dedos de la mano son demasiados para contarlos. Hace tiempo que vengo pidiendo nos unamos todos para solicitar solidariamente una VEDA al gobierno en el corte indiscriminado de pinos para reforestar a Jarabacoa como es necesario. Pienso que dos años sin el corte de pino ayudaría sobremanera a que las instituciones de carácter ambiental de Jarabacoa se dediquen a sembrar de nuevo nuestras montañas y a crear conciencia en nuestros niños y jóvenes sobre la necesidad de que se conviertan en ecologistas. La capital ecológica necesita de un ejército defensor al estilo Greenpeace, dispuestos a morir en la defensa del medioambiente contra el hombre o el Estado destructor. El desarrollo habitacional de Jarabacoa debe estar bien cimentado en los criterios del desarrollo ambiental, y como muestra del desbocamiento e irresponsabilidad ciudadana con la naturaleza, están las Urbanizaciones Medina, que desde las montañas lo que parecen ser es un desierto desolado de casas sin árboles. Tomemos responsabilidad de vida futura, formemos el Ejecito Verde para la conservación de nuestros recursos naturales, que es lo mismo que decir: salvar nuestra vida futura.

Primera Edición de Jarabacoa Informativo  
Primera Edición de Jarabacoa Informativo  

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