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ADAPTACIÓN MATERIAL DIDÁCTICO ÁREA DE LENGUA. PROYECTO “LA CASA DEL SABER” DE LA EDITORIAL SANTILLANA. 4º EDUCACIÓN PRIMARIA. ADAPTACIÓN PARA UN NCC DE 2º-3º DE EP. ANA QUEVEDO MONTES (PT DEL CEIP AMÓS DE ESCALANTE. CANTABRIA)

Esta es una divertida de historia basada en una confusión, en un malentendido. Tienes que estar muy atento a la lectura para comprender bien lo que está pasando, porque…las cosas a veces no son lo que parecen.

En el teatro todos esperaban a un músico muy importante que iba a dar un concierto. El auditorio estaba lleno, a rebosar de público. El director del teatro estaba muy nervioso y preocupado porque el músico todavía no había llegado. Estaba en su despacho y decidió llamar por teléfono.

¿Ha llegado el avión de Moscú?

Si señor. Llegó hace una hora.

1


El director del auditorio colgó el teléfono. A lo lejos, desde el teatro se oía al público protestar:

-

¡Qué salga ya! ¡Qué el público se va!

-

¡Qué salga ya! ¡Qué el público se va!

Por fin, apareció en el despacho del director un hombre calvo, bajito y sonrosado. Llevaba un jersey rojo, unos pantalones de pana, unas botas llenas de barro y un maletín de hojalata.

-

No sabía yo que el señor Proppof fuera tan raro – murmuró bajito el director del teatro.

-

Sí. Pero luego, en el escenario delante del piano se transforma – comentó el secretario.

2


El director del teatro salió sonriente para recibir al pianista y lo acompañó hasta su camerino. Cámbiese rápido y salga pronto. El público le espera. No me hace falta peluquín. Yo trabajo bien así.

¡Y póngase el peluquín!

El directo cerró la puerta del camerino y lo dejó allí. Al poco rato el hombre salió vestido con un frac que le llegaba hasta el suelo. Le quedaba grande y le colgaba por todos lados. Llevaba también un peluquín que le hacía más interesante e importante. Al poco rato, se abrió el telón del escenario y el público empezó a aplaudir. El director le dijo: -

Lo esperan dos mil personas para ver “cómo trabajan” esos dedos maravillosos.

-

¡Caramba! No es para tanto – dijo el hombrecillo yo, al fin y al cabo, hago chapucillas.

-

¡Chapucillas! ¡Qué cosas tiene! ¡Usted es un genio! – le contesta el directos del teatro.

El director empujó suavemente al pianista hacia el escenario. El público aplaudía entusiasmado. El hombre sacó una llave inglesa del bolsillo.

3


¡Ah! Primero va a afinar el piano. Pero, ¡caramba!, ¡con una llave inglesa! Es genial.

-

¿Qué hago? – preguntó el hombre al director.

-

¡Apriete!

El hombre apretó dos o tres clavijas del piano con la llave inglesa, y las cuerdas saltaron: ¡PLANG! ¡PLANG! ¡PLANG! La gente entusiasmada comenzó a aplaudir.

¡Qué toque! ¡Qué toque! Muy bien. ¡Otra, otra! ¡Otra, otra!

4


El hombre cogió la llave inglesa y empezó a aporrear las teclas del piano. El ruido era horrible. La gente estaba con la boca abierta. El director agarró al hombre y lo obligó a salir del escenario.

¿Qué hace? Me ha destrozado el piano. Parece que no sabe usted tocar, señor Proppof.

Yo no me llamo Proppof. Yo soy el señor Pérez, el fontanero. Venía a arreglar los grifos del lavabo.

Del teatro llegaban gritos y voces: -

¡Qué salga, qué salga! ¡Otra, otra, otra!

Entonces, el fontanero volvió a salir al escenario con la llave inglesa y destrozó lo que quedaba del piano. Al día siguiente, todos los periódicos hablaban del enorme éxito del músico Proppof. Esta noche se repite el concierto. El director ha comprado otro piano, y el señor Pérez, otra llave inglesa.

5


PROPPOF