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Nuestros cuentos

Jakintza Ikastola 6.A


El aullador nocturno CAPÍTULO 1º

-¡Corre Amaia, corre!-decía Jorge asustado, cuando los perseguía Conan, el matón del colegio. Era un día lluvioso y Amaia y su hermano Jorge corrían asustados, intentando escaparse del matón del colegio, Conan. Amaia era una chica gótica de pelo largo y negro, unos ojos grandes y tan negros como su pelo, una nariz pequeña y piel pálida. Su hermano no se parecía en nada a ella, Jorge era un chico de 16 años, cuatro más que su hermana, de pelo oscuro y ojos azules. Era muy deportista y un poco chulo. Solía llevar un polo blanco y unos pantalones vaqueros. Os preguntareis por que los perseguía Conan, pero eso lo aclararemos más tarde.

CAPÍTULO 2º

Jorge y Amaia consiguieron escaparse de Conan y se encaminaron hacia su casa. “Menudo idiota” pensaba Amaia para sí “tener que chulearse delante del más bárbaro del colegio”. Eran las cinco de la tarde y Jorge volvía


victorioso de una pelea de gallos con Conan el bárbaro. Al llegar a casa se encontraron en el portal una caja, marrón, en la cual ponía: “cuídame” . Dentro de la caja, se encontraron un precioso cocker spaniel recién nacido. Entraron y le preguntaron a su madre:  ¿Mamá, qué hace ahí un perrito tan mono? ¿podemos quedárnoslo?  Sí, pero solo hasta que encontremos al dueño ¿Lleva placa?-dijo al final la madre

Esa noche se oyeron aullidos y fuertes ladridos, Amaia se despertó para ver cómo estaba el cachorro. Pero al abrir la puerta del patio se encontró con un enorme lobo, con los ojos rojos como tomates. Amaia se quedó sin respiración al ver aquel enorme animal “¡se ha comido al perro!” pensó pero al ver su collar se dio cuenta de una cosa: el lobo no se había comido al perro ¡el lobo era el perro!


CAPÍTULO 3º Entonces despertó. Todo había sido un mal sueño ¿pero dónde estaba? Era un lugar oscuro, y a lo lejos pudo verlo: -¡Jorge! - gritó Amaia, pero su hermano no reaccionaba. ¿Estaría muerto?

CAPÍTULO 4º “¿Dónde estoy?,¿dónde estoy?” pensó Amaia preocupada. Se encontraban en una especie de cueva desierta, colgando del techo, agarrados por lianas de los pies. Y ahí estaban a lo lejos dos ojos tan rojos como rubíes. Amaia empezó a preocuparse.

Entonces se acercaron a Jorge y... “¡Noooo!- gritó Amaia, pero cuando el lobo iba a comerse a su hermano,


despertó y echó a correr hacia Amaia, la desató y se escaparon. Pero para su sorpresa, aquel lobo no era el único, Amaia empezó a llorar y abrazó a Jorge, y de repente se vieron rodeados de tiernos perritos ¿cómo era posible?

CAPÍTULO 5º

Los hermanos es enteraron de que la ternura y el lloro de los demás animales les tranquilizaban y los convertía nuevamente en cachorros. Entonces, los metieron en una jaula para elefantes y les pusieron un montón de preciosos gatitos en una tele de pantalla plana que se encontraron en el bosque. Se fueron felices, pero a lo lejos divisaron un corpulento niño, era Conan y venía a vengarse. Aimar


EL CUMPLE DE JUAN Hola, soy Juan y hoy os voy a contar una historia que me pasó en Cádiz. Hace un año, el 23 de marzo de 2010, me levanté de la cama feliz porque era mi cumple y a la vez un poco enfadado de ir al cole como siempre. Me fui a desayunar con mis dos hermanas y mis padres magdalenas con cola cao y nadie me felicitó. Cuando terminé de desayunar, subí a mi cuarto y me vestí. Después fui a casa de Laura para ir al cole, de nombre La Salle, y cuando me encontré con ella tampoco me dijo nada. Me sentí un poco mal. Mientras íbamos de camino al cole, tuvimos que entrar por un callejón muy oscuro. Mientras estábamos en el callejón, se empezaron a escuchar gritos muy raros y de repente nos dimos cuenta que dos personas nos estaban siguiendo. Cada vez íbamos más rápido y ellos también. Al final empezaron a correr detrás de


nosotros y nosotros también empezamos a correr. Corrimos durante media hora y al final nos secuestraron. En ese momento empezamos a gritar: -¡Ayuda, ayuda nos han secuestrado! ¡Ayuda! Pero era inútil, nadie nos podía oír porque alrededor no había ni gente ni casas. Nos pusieron una cinta en los ojos y en la boca y nos ataron las manos y los pies. Después nos cogieron y nos llevaron a un vehículo y nos metieron en la parte de atrás. Estuvimos dos horas y media en el vehículo y al final llegamos al sitio. Allí nos quitaron las cintas y las cuerdas de los pies y de las manos. Empezamos a andar otra vez, cuando de repente nos paramos y empezamos a escuchar a gente hablar. Intentamos quitarnos la cinta de la boca para gritar y que nos escucharan pero no lo conseguimos. Después nos quitaron la cinta de los ojos y vimos a familiares, amigos, profesores etc. en un patio con una pancarta que ponía FELIZ CUMPLEAÑOS, JUAN


y con una tarta de chocolate, mi preferida. Entonces me di cuenta de que era una fiesta sorpresa y por eso nadie me dijo nada. Laura lo sabía todo y por eso, cuando nos secuestraron, no gritaba y estaba muy tranquila. Todos me empezaron a cantar feliz cumpleaños y yo me emocioné tanto que casi empiezo a llorar. Pero no empecé a llorar porque tenía vergüenza de que mis compañeros me vieran.

Aritz


CLAUDIA Y SU ROPA SUCIA Un día, como todos los niños, Claudia iba al colegio. Su madre pensaba que lo pasaba muy bien pero Claudia nunca quería ir al colegio, y su madre le preguntaba por qué. Un día pensó que no era muy normal ir todos los días al colegio llorando. La madre pensó que tenía que hablar con Claudia. Cuando llegó a casa, la niña le dijo: -¡Hola, mamá! -¡Hola, cariño! ¿Qué tal?


-Bien pero, bueno... nada, nada,… -¿Qué te pasa cariño? ¿Por qué no quieres ir al colegio? -Mamá, es que yo no lo paso muy bien. -¿Por qué no? -Es que... Mamá, no te lo puedo contar. -Mira cariño yo soy tu madre y tú si no me cuentas yo no te podré ayudar. Pero cariño ¿por qué no me lo quieres contar? -¡Porque son mis cosas! -gritando y medio llorando. -Mira, Claudia, tranquilízate y luego cuando venga Papá, hablamos. -Vale, mamá. Entonces su madre empezó a preocuparse. Cuando vino su padre a las 6:30h.le dijo: -¡Hola, cariño! -Hola-le contestó la madre.


-¿Qué tal? -Muy bien, pero Claudia me está preocupando. -¿Si, qué pasa? -Hoy otra vez ha ido a la escuela llorando y luego, cuando ha vuelto, yo quería hablar con ella, pero me decía que no eran mis cosas y yo le dicho que se tranquilice y que luego ya hablaremos. Entonces su madre pensó que tenía que hablar con ella: -Claudia, ven que tenemos que hablar contigo. -Vale, mamá, ahora voy. -A ver, ¿qué te pasa, por qué vas todos los días llorando? -Mira, mamá, primero te puedo decir una cosa: ¿de aquí en adelante me puedes lavar tú la ropa? Yo no tengo tiempo y los de mi clase me insultan y me dicen que huelo super mal... -Mira, cariño, a mí no me importa limpiarte la ropa porque ya te


entiendo que no tienes tiempo pero también ya eres mayor para lavar tu ropa. Tú, tranquila, que voy a hablar con tu profesora. -Vale, mamá gracias, te quiero - Sí, yo también te quiero.


Al día siguiente, Claudia fue al colegio sin llorar, porque su madre le dijo que iba a hablar con su profesora. Cuando llegó al colegio, nadie le dijo nada, porque su madre le había lavado la ropa e iba super limpia. Cuando subieron a clase, todos empezaron: -¡Qué guapa estás, Claudia!

Entonces Laura, una alumna de clase, le dijo: -¡Hola, Claudia! -Hola Laura! Déjame en paz, yo soy una persona normal, ya nunca más voy a llevar la ropa sucia. ¿Sabes lo que me pasaba antes? Yo tenía que lavar mi ropa, pero como no tenía tiempo, la llevaba


sucia. -¿Por qué tu madre no te lavaba la ropa?-le dijo Laura. -Porque mi madre me dice que ya soy mayor para lavar mi ropa, pero por eso no me tenéis que insultar. -Yaa... peroo... -No, porque eso hace mucho daño. -Ya, Claudia, es verdad. Yo algunas veces soy una txotxola porque no pienso lo que estoy haciendo pero yo quiero ser tu amiga. ¿Me perdonas? -Mira, Laura, yo te voy a perdonar pero si me lo haces otra vez, no te perdonaré.


-Gracias, Claudia, ¿luego quieres venir a mi casa? -Sí, sí, gracias Laura. Entonces Claudia fue a su casa y a partir de ese día fueron amigas. Aroa


EL HOTEL Hola, soy Beñat y tengo 18 años, estoy de viaje en Suiza y he ido a un hotel .

El hotel era oscuro, grande y viejo, al entrar dentro del hotel subí a una habitación, al entrar cerré la puerta de la habitación. De repente oí una voz que decía “si no sales en dieciocho días te van a pasar cosas muy malas”. Miré


hacia atrás y allí había un espíritu con un cuchillo con sangre goteando. Yo sorprendido pensé que era mi imaginación.

En el hotel había muchas personas y poco a poco iban desapareciendo. Me faltaban los últimos tres días para salir. Pasaron dos días y en el hotel solo quedaba yo, me escondí en un armario sucio y oscuro. De repente, noté que


alguien me empujaba. Era el fantasma, él me habló y yo le dije fuertemente : - ¿Pero qué quieres de mí? - ¡Quiero tu muerte!!!!-me respondió fuertemente. De repente, se me metió un cuchillo por la espalda y ahí había muerto. Eki


COMO DOS GOTAS DE AGUA En una aldea pequeña alejada del alboroto de la ciudad, vivían nuestros protagonistas. Eran dos hermanos y se llamaban Javier y Juan. Javier era alto y tenía el pelo de color amarillo. Era muy tímido y se sonrojaba cuando tenía que hablar en público. Juan físicamente era igual que su hermano Javier, pero su forma de ser era completamente diferente. Tenían 8 años y les gustaba mucho gastar bromas, como estas: Poner una bomba fétida en la clase de matemáticas, salir de casa cuando estaban castigados…

Pero un día, una broma no les salió muy bien.


Juan era muy listo en matemáticas, pero en cambio a Javier no se le daba bien y tenía un examen al día siguiente y se les ocurrió una broma: Juan haría el examen de su hermano haciéndose pasar por él. Así pues, al día siguiente, Juan se sentó en la mesa de su hermano e hizo el examen de Javier falsificando su nombre. La profesora le llamó por su nombre y este no se dio la vuelta y entonces fue cuando la profesora se dio cuenta de que se la había jugado. Esta broma les salió muy cara, puesto que la profesora les contó a los padres y estos los tuvieron castigados sin salir con sus amigos. Juan y Javier aprendieron su lección. ENARA


Amaia se enamora Un dĂ­a muy caluroso Amaia estaba preparĂĄndose para ir al colegio.


Amaia suele salir a 7:50h. porque en diez minutos mĂĄs o menos suele llegar. Cuando llega, busca a su amiga Petronila y despuĂŠs de encontrarla van a clase. Al cabo de una hora y media, llega el recreo.


En el recreo Amaia, Petronila, Oihan y Jon se juntan para hablar de lo que han hecho en clase. Después del recreo, suena un timbre así: TIRRIN, TIRRIN. Están una hora y media más en clase y algunos van a casa y otros se quedan en el comedor. Amaia, Petronila, Oihan y Jon se quedan a comer en el comedor. Un día Petronila se fue al baño y Jon se fue a por la comida. Amaia y Oihan se quedaron a solas y Amaia se puso roja como un tomate y Oihan se quedó mirándole y también se puso rojo, pero no tanto como Amaia. Petronila volvió del baño y Jon volvió de coger la comida y le preguntaron los dos a la vez: - ¿Por qué estáis los dos rojos? Ay, ya lo entiendo, tenéis mucho calor y queréis comer afuera. Amaia y Oihan les contestaron: -Sí, sí...es que tenemos mucho calor y queremos comer fuera. Cuando se fueron a sentar, Oihan y Amaia se sentaron en un lado y Jon y Petronila en el otro lado. Oihan se levantó a coger la comida y Amaia se fue por detrás de él y le dijo:


-Una cosa, Oihan, es que me gustas mucho. Y Oihan le dijo: -Amaia a mí también me gustas. Y SE FUERON JUNTOS A VER UNA PELÍCULA EN EL CINE...

Ihart


El secuestro Había una vez un chico llamado Max. Cuando era pequeño, le cogió un equipo de fútbol llamado Ínter de Milán. Fue haciéndose grande y cuando tenía 18 años, le cogieron en el primer equipo. Un día, iba a entrenar andando y por el camino unos hombres le secuestraron y le metieron en una furgoneta.

Al día siguiente se despertó en un cuarto oscuro y a su lado el desayuno. Comió el desayuno y después de comerlo, apareció un hombre con una máscara y supuso


que era el secuestrador.  ¿Para qué me secuestráis?- preguntó Max.  Queremos que nos des cien millones de euros y, ya que estás, un autógrafole contestó el secuestrador.  Pero para eso necesito salir de aquí y daros el dinero -.  Ya lo sabemos y tenemos un plan – dijo el secuestrador. Esa misma noche apareció en las noticias el secuestro de Max.


Los secuestradores pensaron que les verían con Max en el banco. Al día siguiente fueron al banco con Max, y cuando estaban diciéndole que sacara el dinero, un policía les vio. Después de verlos, pidió refuerzos, pero uno de los secuestradores le vio y se lo dijo a su compañero. Para cuando llegaron los refuerzos, no les dio tiempo de escapar y quedaron arrestados. Pero justo cuando tenían que ir a la cárcel, Max les dijo a los policías que no los arrestaran con una condición: que serían sus guardaespaldas, no le harían nada malo y que donarían cada uno incluyéndole a él 5000€ a una ONG. Y así todos fueron felices y comieron perdices. Iñaki


LAS AVENTURAS DE ANDREA Y ELENA Érase una vez una madre y una hija que vivían en una casa enorme, en el bosque. La hija se llamaba Elena y tenía una amiga que se llamaba Andrea. Siempre estaban las dos juntas, Andrea casi siempre estaba en casa de Elena y siempre estaban en la habitación de Elena, o en el parque que había debajo de su casa.

Un día, Andrea había ido a casa de Elena a jugar al parque que había abajo y habían visto un agujero que llevaba


a algún lugar. Elena le dijo a Andrea: - Andrea, ¿y si vamos a ver a dónde nos lleva? - ¡Sí!!! ¡Vamos a ver qué hay!- contestó Elena. Cuando entraron en el agujero, había un largo camino que llevaba a una piscina gigante. Andrea y Elena pensaron que como la piscina estaba vacía, iban a hacer la piscina a su manera. Empezaron a hacer la piscina y le pusieron las cosas que querían. Cuando la terminaron, fueron a casa de Elena, y estuvieron jugando en el parque que había debajo de su casa.

Alicia, la madre de Elena, había ido a donde Andrea y Elena a darles la merienda. Elena y Andrea le pidieron por favor que jugara con ellas, y Alicia le contestó: - Vale, pero me quedo un poco jugando.


- ¡Vale! - Nosotras estábamos jugando al escondite. Ahora tú te la paras, ¿vale? - dijo Elena. -¡Vale! - contestó Alicia. Alicia, la madre de Elena, empezó a contar, Andrea y Elena no sabían dónde esconderse, y al final se escondieron detrás de la casa donde había un contenedor grande. Cuando Alicia dejó de contar, fue a por Andrea y Elena, miró por todos los rincones del jardín pero no había mirado detrás de su casa y entonces no las encontraba. Como tardaba mucho, Andrea y Elena se aburrían mucho. Decidieron entonces salir a donde Alicia. Estas le dijeron: - Alicia, es que nos aburríamos mucho de tanto esperar y por eso hemos salido del escondite. - ¿Dónde estabais? ¡Os he buscado por todos los lados!- dijo Alicia.

- Estábamos detrás de la casa, en el contenedor grande- contestó Elena.


- ¡Claro!, es que he mirado por todos los lados menos detrás de la casa. Más tarde Elena y Andrea fueron a dentro de la casa y empezaron a jugar en el cuarto de Elena. Estuvieron jugando mucho tiempo, un poco más tarde fueron a la cocina, y le dijeron a Alicia que tenían hambre. Ella les hizo un bocata de mortadela, y, como era tarde, Andrea se fue a su casa, y se quedaron Alicia y Elena en casa. Y Elena y Andrea tuvieron más aventuras. Leire


VUELTA AL MUNDO EN 70 DÍAS Juan ha echo la vuelta al mundo en 70 días. Cada vez que iba a un lugar, escribía en su diario lo que había hecho. RUSIA Hoy he llegado a Rusia a las 4:45h. de la mañana. Estoy muy cansado. Voy a


dormir un poco y mañana iré a visitar algunas ciudades de Rusia. Me he levantado a las 10:30h., he desayunado y me he vestido. He cogido la mochila y he salido con un mapa, con intención de ir a Viatka. Ahí está la estatua más famosa de toda Rusia. He empezado a andar y andar... hasta que ya no podía más. He llamado a mi amigo Adrián, que por suerte vive en Viatka. Me ha dicho que me iba a recoger con su coche. He esperado diez minutos y ha llegado. Nos hemos saludado durante mucho tiempo, porque hacía diez años que no nos veíamos. Me he subido al coche y hemos ido para allá. Son las 14:23h., tengo mucha hambre y acabamos de llegar a casa de Adrián. Él ha empezado a preparar la comida y yo, mientras, he puesto la mesa. Hemos comido carne muy hecha y me ha encantado, pero era hora de ir a ver la estatua. Adrián me ha acompañado y hemos ido en su coche a la ciudad.


La estatua me ha encantado. Era muy bonita y había un montón de turistas sacándose selfies al lado de la estatua. Yo, como todos ellos, también me he sacado un selfie con Adrián. Después, hemos vuelto a casa de Adrián y cuando hemos llegado nos hemos despedido. He salido de su casa y he ido andando al camping. Ya era hora de cenar. Para cenar, me he preparado una tortilla con jamón y tan a gusto me he ido a la cama, pensando que mañana iría a un lugar diferente. TOKIO Me duelen las piernas de tanto estar sentado. Estoy en el avión en dirección a Tokio. He estado sentado más de cinco horas y todavía me faltan más de dos. Al fin, he llegado. He salido del avión, he cogido mi maleta y he ido al apartamento que tenía cogido.


Me he sorprendido por lo que pasa en las calles de Tokio. He empezado a andar y solo he oído los pasos de la gente y el ruido que hacían los coches. Nadie hablaba. Estaban calladitos. Yo, como todos los demás, he estado callado hasta llegar al apartamento. Me he tumbado en la cama para leer mi libro favorito, ”Las chicas del cable”. Cuando he terminado el penúltimo capítulo, he decidido salir a la calle a conocer Tokio. He ido a un mercado a comprar cosas raras de Tokio. Para cuando he llegado a casa, eran las siete y media. He cogido la bolsa que colgaba en mi mano y la he sacudido para que cayeran las cosas que había


dentro. Había unas tijeras gigantes, un gorro mal diseñado pero queriendo, un bolígrafo que cuando escribías se iluminaba y un sello que ponía Tokio. He preparado la cena y me he ido a la cama a leer el último capítulo de “Las chicas del cable”. Lore


LA VIDA DE FRANK Os voy a contar una historia de una familia de Valladolid. El 12 de junio de 2003 nació un niño llamado Frank . Cuando Frank nació, sus padres decidieron irse al País Vasco a vivir . Cuando Frank tenía tan solo un mes, ya estaban viviendo en San Sebastián . Frank empezó a hablar en euskera con diez meses y sus primeras palabras fueron: -¡Ama!!! -¡Aita!!! No lo tuvo muy difícil para aprender euskera , porque su padre era de Tolosa y su madre de Andoain. Después de cuatro años, el padre de Frank murió haciendo surf. Él murió por una ola muy grande que le vino cuando estaba saliendo del agua y le dio un buen golpe.


De ahí en adelante, Frank se apuntó a un cursillo de surf en la playa Zurriola de San Sebastián para acordarse de su querido padre. Frank, cada vez que se hacía más grande, tenía más fuerza y se volvía mejor surfeando. Al final se estaba haciendo muy buen surfeador . Su madre, como estaba muy orgullosa de su hijo, siempre le decía: -¡Te pareces mucho a tu padre!!! -¡Gracias mama!-le contestaba Frank siempre. Un día Frank se quería ir a surfear solo, pero su madre tenía mucho miedo a que se muriera como su padre. Pero como no había muchas olas, le dijo: - Vale Frank te dejo ir pero si ves que vienen unas olas peligrosas, sal del agua inmediatamente o no entres si estás fuera. - Vale- le contestó Frank Frank se fue en bici con el neopreno puesto y la tabla de surf en la mano. Después de que pasaran horas , su madre se empezó a preocupar y se fue a la playa .


Frank no estaba y le dijo al socorrista: - Perdón, pero mi hijo ha venido a surfear y no está aquí. ¿Usted le ha visto? - Sí, antes un niño se ha dado con la tabla en la cabeza y ha perdido el conocimiento. Le han llevado al hospital -le contestó el socorrista. Al final la madre de Frank fue al hospital y Frank estaba bien.

Mark siguió surfeando y tuvo una familia, con su mujer y sus tres hijos. Libe


LA ACAMPADA Hola, querido diario. El pasado viernes papá y mamá nos dijeron a Laura y a mí, Carlos, que nos íbamos de acampada. ¡Qué horror, vaya plan! ¡Qué ideas tienen papá y mamá. Bueno, el caso es que nos vamos hoy de acampada. El camino ha sido muy largo, pero ya hemos llegado. Mamá y papá están montando la tienda de acampada, Laura y yo hemos salido a explorar un poco el sitio, bueno en realidad a buscar un baño decente, pero no lo encontramos. Llevamos media hora buscando el baño y no lo encontramos, pero yo creo que nos hemos perdido. ¡Qué horror, Laura no para de llorar y de decir que nos vamos a morir! Yo estoy aquí, sentado debajo de un árbol escribiendo en ti, y pensando: “solo llevamos un día aquí, y ya no puedo más, no me imagino cómo estaré mañana”. Se está poniendo el sol y Laura y yo nos vamos a dormir. Mañana volveré a escribir en ti.


Hola, ya es la mañana, y no tenemos nada para comer. Laura ha salido a por comida hace una hora y todavía no ha vuelto, estoy un poco preocupado.     

Ay, he oído unos pasos, ¿serán de Laura?- dije yo. Hola, Carlos, no he encontrado nada para comer - dijo Laura. Pero, ¿cómo que no has encontrado nada? Será una broma ¿no?-dije yo No, Carlos, no es una broma, pero tú tranquilo, que encontraremos algo para comer ¿vale?- dijo Laura. Vale-dije yo no muy convencido.

El tiempo ha pasado muy despacio pero al final ha llegado la noche. Y le he dicho a Laura:  Yo estoy muerto de hambre y tengo mucho sueño, así que me voy a la cama.  Vale, yo iré enseguida - dijo Laura  Buenas noches Laura - le dije yo  Buenas noches Carlos -me dijo Laura


Hoy Laura y yo nos hemos despertado y hemos visto un coche de policía, es nuestro día de suerte. Laura y yo nos hemos acercado y hemos visto a dos policías y a nuestros padres hablando entre ellos. Cuando papá y mamá nos han visto, han empezado a llorar de alegría. Y nos han dicho:  Hemos estado muy preocupados, porque no sabíamos dónde estabais.  Tranquilos, que todo ha terminado -les respondí yo. Y así termino nuestra horrible acampada. Desde esa acampada, papá y mamá aprendieron que Laura y yo no servíamos para ir de acampada, así que nunca más volvimos a hacerlo. Maddi


¿ QUIÉN ANDA AHÍ ? CAPÍTULO 1 A Nil y a mí nos encantó la nueva y enorme casa de Aimar y su familia. La de Nil y la mía no estaban mal,

dos pisos cada uno, pero la de Aimar todavía mejor, tenía cuatro pisos. -Hablando de casas, ¿qué tal si nos vamos a la casa abandonada ?-dijo Nil. -¡Eso es, vámonos!- dijo Aimar.


CAPÍTULO 2

Llegamos a la casa abandonada.” ¿ Qué tal si entramos dentro ? “- dije yo. “ ¿Y si dormimos aquí? “-dijo Nil. “ ¡Buena idea! “- dijo Aimar. Entramos a la casa abandonada. Nil tuvo la idea de bajar al sótano, y bajamos los tres.

CAPÍTULO 3

Bajamos al sótano. Ahí había muchas cosas. Nil se fue a coger las colchonetas para hacer parkour, yo a coger las tablas de surf y Aimar hacia una luz roja que brillaba al fondo del sótano. Nil y yo vimos a Aimar y le acompañamos para ver qué era esa luz roja que brillaba al fondo del sótano.

CAPÍTULO 4 Cuando llegamos a la luz roja, se oyó un silbido. Nil y yo nos fuimos corriendo de miedo, pero Aimar se quedó ahí. De repente, se soltó un flash enorme rojo, y Aimar se desmayó y se cayó al suelo. Nil y yo nos fuimos a por Aimar para ver qué le pasaba.


CAPÍTULO 5 Aimar se despertó, lo llevamos arriba, y decidimos no dormir en la casa abandonada. Cuando salimos de la casa abandonada, nos fuimos a la nueva casa de Aimar y su familia a jugar a la PS4. Cuando eran las 21:00 de la noche, Nil y yo les llamamos a nuestros padres y nos dejaron dormir en casa de Aimar. Entramos a la cama a las 2:00 de la mañana. A las 3:00 de la mañana se oyó algo como un portazo. “¿Qué será? “ –preguntó Nil- “será un gato “-dijo Aimar- “vayamos a mirarlo” - dije yo.

CAPÍTULO 6 Nos fuimos a mirar. Se estaban oyendo todavía más portazos. Nos fuimos a la cama. De repente, nuestra puerta de la habitación se cerró. Entonces algo por detrás nos tocó a los tres. Miramos atrás y estaba una persona.


Nos dio un gran susto y empezamos a pegarle con los cojines. Se quedó K.O en el suelo, y entonces entró la madre de Aimar. - ¿Qué está pasando?” - preguntó – - Nada, nada - respondimos los tres. Miramos atrás y estaba en el suelo. - ¡Listo, Calixto! - dijimos. Pero espera, ¿se despertará y nos dará un susto otra vez? Manex


LA PUERTA Un día soleado, dos amigas se reunieron en casa de Amanda, una de las chicas. Las dos durmieron ahí. Al día siguiente Celia y Amanda se fueron de compras ya que a las dos les apasionaba la moda. Al llegar a una tienda, cogieron ambas prendas de ropa y se fueron al probador. A Celia, se le cayó una percha al suelo. Al agacharse para cogerla, vio una llave debajo del asiento y, nada más cogerla, le llamó a Amanda.


Amanda preocupada fue enseguida a donde Celia. Celia le explicó la situación a Amanda y las dos empezaron a buscar alguna puerta o algo así. Tras estar mirando más de diez minutos, Amanda se rindió al no encontrar nada, pero a Celia no se le ocurrió hasta ese momento mirar detrás del espejo. Celia miró y sí, encontró una puerta cerrada con llave. Celia metió la llave y antes de girar para abrir la puerta, le preguntó a Amanda: - ¿Estás segura?? - Segurísima-le respondió Celia. Celia abrió la puerta y las dos vieron un mundo de golosinas. Las dos se quedaron flipando. Había un lago de chocolate, arboles de algodón de azúcar, en los arboles manzanas caramelizadas... un paraíso total.


Las chicas fueron corriendo a comer todo lo que les apeteciera. Al cabo de un rato, empezaron a escuchar como si alguien estuviera gritando y cuanto más se acercaban a un sitio oscuro, más lo escuchaban. -Mira, Celia, parece que viene de ahí- dijo Amanda. - ¡Vamos a mirar!-le respondió Celia. Las chicas se acercaron. Miraron detrás de un árbol de algodón de azúcar y vieron a un


chico de su edad más o menos. - Hola, ¿cómo te llamas?- le preguntó Amanda. - Hola, me llamo Marc- respondió el chaval muy asustado. - ¿Cómo has llegado aquí?-le preguntó Celia. - Hace más de una semana encontré una puerta en el baño del instituto al que voy. Luego entré por ahí y aquí he terminado. ¿Vosotras sabéis cómo salir?-dijo Marc. - No, pero como dice mi madre,” donde hay una entrada hay una salida”- respondió Celia. - Sí, sí, ¡vamos a buscar!-dijo Amanda con toda la esperanza. Las chicas, junto a Marc, estuvieron día y noche buscando una salida. No encontraron nada. Estaban caminando cuando de repente Marc se cayó debajo del suelo porque había un agujero que llevaba a un pasadizo secreto. - ¡Chicas, chicas, venid!-gritó Marc desde abajo. - ¡Marc!¿estás bien?- preguntó Celia. - Sí, ¡pero mirad!- respondió. - ¡Ala! Creo que hemos encontrado la salida- dijo Amanda con gran ilusión. Amanda, Celia y Marc siguieron el camino que había bajo tierra. Siguieron andando, y encontraron cuatro puertas. Solo una llevaba a la salida.


- Pensemos- dijo Amanda. - Mirad chicas: Si os fijáis, la primera a la derecha es algo más pequeña que las otras tresdijo Marc. - ¡Es verdad!-respondió Celia saltando de alegría. Efectiva mente, era la salida y las chicas y Marc se reunieron junto a sus familias y fueron felices durante toda su vida. María


EL SOTANO DE LA MUERTE CAPÍTULO 1

NUESTRA NUEVA CASA Nos habíamos mudado al pueblo vecino, cuando llegamos a la casa era más terrorífica que la que nos habían enseñado en la inmobiliaria. Estaba hecha de madera oscura, tenía un jardín amplio y un garaje. El techo era de ladrillo oscuro también, resumiendo, toda la casa era oscura. -Después de instalarnos, vamos a pintar la casa-dijo papá-y después a crear un buen


huerto. -¡Noooo!!!-gritamos Lucia, mi hermana, y yo. Era muy aburrido hacer jardinería, además con mi padre, que hay que hacerlo millones de veces para poner una sola semilla. Cuando abrimos la puerta, chirrió tanto que el perro de nuestro vecino comenzó a ladrar “guau, guau”. Antes de entrar mi padre ordenó a Lucia que estuviera fuera con Kinki, nuestro perro, para que no entrara. Cuando entramos, estaba muy oscuro, al encender las linternas vimos que había un montón de telarañas, parecía que la habían abandonado hacía muchos años. ¡La casa no tenía muebles, ni camas, todo estaba vacío!

CAPÍTULO 2 A INSTALARNOS Empezamos a sacar las cosas del camión y ponerlas en sus sitios. Yo elegí la habitación del segundo piso y mi hermana la de al lado, mis padres eligieron la habitación de abajo. Cuando terminamos de poner todo, ya era de noche, pedimos unas pizzas para comer algo. Al día siguiente, desayunamos en una cafetería, mi madre y Lucia se fueron a hacer una compra gigante, mientras papá y yo pintábamos la casa. A la tarde, después de comer, invité a un amigo a


quedarse a dormir para enseñarle la casa.

CAPÍTULO 3 ¡¡¡AYUDA!!! Cuando vino todo estaba listo, le enseñamos toda la casa menos el sótano. Después de cenar fuimos a mi cuarto a jugar con el ordenador. De repente oímos un grito “aaaaaa” era mi hermana y venía del sótano. Fuimos corriendo al sótano para ver qué pasaba y cuando llegamos nos quedamos con la boca abierta, había cientos y cientos de arañas delante de nosotros. Apagamos la luz y cerramos la puerta rapidísimo y fuimos corriendo a por mis padres. Al llegar, les dijimos que había arañas en el sótano, fuimos allí, encendimos las luces y no había nada y mi padre dijo: - ¡Qué imaginación tenéis!


-Pe, pe,… pero si estaban las arañas ahí, ¿pero, qué ha pasado?- dije. Al final no nos creyeron y se fueron al salón.

CAPÍTULO 4 HAY QUE ACABAR CON ESTO Al día siguiente fuimos a la tienda de jardinería que estaba a seis manzanas de nuestra casa. Cuando llegamos a la tienda, nos dimos cuenta de que era más grande que antes. Habían destruido la casa de al lado y la habían convertido en una gran tienda. Cuando entramos, era igual a la anterior, pero con una extensión mayor. Compramos material de jardinería y seis insecticidas. Papa nos regaló dos de ellos como sorpresa. Al volver a casa, fuimos corriendo al sótano, encendimos las luces, cerramos la puerta y nos preparamos. Salieron un montón de arañas, pero, antes de que pudiéramos atacar, Kinki apareció y empezó a comerse las arañas, una tras otra. Después de media hora, Kinki se había comido todas las arañas. ¡Pero qué glotona era!


CAPÍTULO 5 SE TERMINÓ Al día siguiente, Kinki se puso mala por comer tantas arañas el día anterior. Pero a la tarde se recuperó tirando las sobras de las arañas vomitadas. Hoy hemos salido a pasear hasta la hora de la cena. ¡Qué bien lo hemos pasado! Markel

FIN


EL DIARIO DE LUKA 19 de Julio Hoy me he levantado de la cama a las siete de la mañana. La razón por la que me he levantado a las siete es que es el cumple de Laura y creo que es un bonito momento para decirle que me gusta. Laura es la chica de 6.B más guapa del mundo. Después de levantarme de la cama, fui a la habitación de mi hermano. Normalmente, me llevo mal con mi hermano, pero este mes no se lo qué le pasa, pero está bastante majo conmigo. En la habitación le he preguntado a mi hermano cómo decirle a Laura que me gusta. Él me ha dicho que le diga “lo que te dé la gana”. Ya son las doce y media y estamos todos los amigos y amigas de Laura. Todo iba bien, pero de repente me puse muy nervioso. Como me puse tan nervioso, me fui a casa de Pablo, mi mejor amigo. Pablo y yo nos pusimos a hablar sobre lo pasado: -¿Pero tío, qué te pasa?-me preguntó. -A mí me gusta Laura y hoy es su cumple, quería decirle que le quiero pero me puse muy nervioso -le dije a Pablo. -Tú, tranqui, ya se lo dirás otro día - me respondió. Hablar con Pablo me tranquilizó. Después de hablar con Pablo, jugamos a la play. Luego me fui a casa. En casa me han echado la bronca por llegar a las 10:00 h.

20 de julio Hoy es mi cumple, estoy contentísimo. La verdad es que tenía pensado celebrarlo en mi casa pero al final lo voy a celebrarlo en un campo de pintball. A mi cumple solo he invitado a Laura, a Pablo y a Fer, un compañero de


clase. Hicimos dos grupos. En uno estábamos Pablo y yo y en el otro Laura y Fer. Terminamos de jugar y Pablo y Fer se fueron a casa. Nos quedamos Laura y yo solos y Laura me preguntó: -¿Luka, por qué te fuiste de mi fiesta de cumpleaños? -No sé -le respondí -Tranquilo, Luka, soy tu amiga, puedes confiar en mí - me dijo. -Me gustas -le dije, armado de valor.


-A mí también me gustas -me respondió. Desde ese día, siempre diré la verdad, bueno, mejor dicho, casi siempre. Nabil


EL MISTERIO En un día soleado, Lucia, una niña deportista y aventurera, estaba jugando con sus amigos al fútbol. Lucia se calló y dijo: -¿Qué os parece si vamos a la playa? -¡Buena idea! Vamos a la playa.


Al llegar, se quitaron las camisetas y se metieron al agua. Lucia hinchó el balón y se metió otra vez al agua: -¿Eh, jugamos al voleibol? -¡Vale! Empezaron a jugar y Maura notó unas aletas rodeándola y cuando quiso escapar ¡RAS! algo le arrastró al fondo del mar. Después de unos minutos, Adrián preguntó por Maura: -Una pregunta, ¿dónde está Maura? -¿Alguien la ha visto? ¿No estaba en el mar? -Voy a mirar en el agua a ver si está Maura -dijo Lucia con voz ligera.


Al cabo de tiempo, Lucia encontró un bañador rosa y blanco: -Mirad un bañador. -Es de Maura, lo sé porque su color favorito es rosa.

-Pues ¡vamos a investigarlo! Vamos a encontrar a Maura. -¡Vamos allá!


Cogieron las cosas para bucear y se metieron al mar. Más tarde, encontraron una guarida llena de algas verdes. Al entrar, se cerró la puerta y toda el agua se fue: -Esto parece una guarida, vamos a buscar a ver si está Maura- .Adrián, tú iras por la derecha y yo por la izquierda. -Está bien, hasta luego. Después de una hora y media, Adrián encontró unas cárceles, empezó a gritar: -¡Maura! -¡Aquí estoy, Adrián!-dijo Maura.


Finalmente sacaron a Maura y volvieron a la playa, se pusieron la ropa y Lucia se despidiรณ de sus amigos y se fue a casa muy feliz.

Nagore


SOLOS EN CASA -Tenemos que volver. ยกAaaaaa, un esqueleto!- gritรณ Daniel asustado a su hermana en medio del bosque. -Para de quejarte, solo llevamos 2 horas- dijo Shari muy enfadada. Al cabo de tres horas volvieron a


casa. -¡Por fin!!- dijo Daniel sudando por el miedo. -Me voy con los amigos, cuida la casa, que, recuerda, los padres no están- dijo Shari mientras salía de casa.

Era la tarde, y Daniel estaba solo. Decidió salir a correr con su perro. Cuando volvió, Shari ya estaba en casa, preparando la cena. -Hola- dijo Daniel. -Hola, ¿dónde has estado?- preguntó Shari. -He salido a correr con Petey- contestó Daniel. Petey es el perro de los dos, es muy travieso. Cuando acabaron de cenar, fueron a lavarse los dientes, y luego a la cama.

A media noche Daniel se despertó, y vio unos ojos rojizos en la puerta del sótano, estaba tan asustado que volvió a la cama.


Llamó a su hermana para contarle lo que vio, su hermana no se lo creyó. Estuvo toda la noche pensando en lo que vio. A la mañana, desayunaron y fueron a la escuela, por el camino estuvieron hablando: -Te lo prometo, he visto unos ojos rojos en la puerta del sótano- repetía Daniel una y otra vez. -Sería tu imaginación- le contestaba Shari todo el rato.


Cuando volvieron a casa, Daniel estaba esperando a su hermana, hasta que se enteró que se estaba morreando con Greg, el novio de Shari. Daniel le gritaba: -Venga, Shari, ya está bien- le gritaba. -Ya voy- le contestó.

Volvió, eran las nueve de la noche, era la hora de cenar. Cuando se fueron a la cama, Daniel volvió a ver los ojos rojos, cuando le avisó a su hermana ya no estaban. Decidieron ir por la noche a ver los ojos, y si estaban ahí, no se lo creyeron, Daniel se enteró de una cosa: “NO ESTABAN SOLOS” Nil


LA PRIMERA CITA DE TIMI Un día muy solado Timi empezaba en un nuevo colegio, con su mejor amigo Juanardo. Juanardo y Timi se despertaron a las 8:00h. y salieron a las 8:45h. de casa para ir al colegio. En el colegio, Timi y Juanardo estaban solos pero a la hora del patio se les acercó Katixa, una alumna del colegio. Timi, al verle, se quedó boquiabierto, se había enamorado.


Entonces a Timi se le ocurrió una idea, la idea que se le ocurrió fue invitarle a comer a un restaurante muy caro pero Timi tenía mucha vergüenza. Entonces le pidió ayuda a Juanardo. Este le dio tres ideas, la primera era, acercarse a ella cuando estuviera sola, la segunda era llevarle unas flores como regalo, y la última, por lo tanto, la tercera, era esperar hasta que Katixa se enamorase de él y entonces decírselo. Timi se lo estuvo pensando durante una semana y al final decidió hacer la primera idea que le dio Juanardo. Al día siguiente, Timi se puso corbata y el traje que llevó a la boda de su tía Juanita. Cuando llegó al colegio, todos le miraban raro, todos menos Katixa. Ella se quedó boquiabierta, pero no llegó a enamorarse y se fue a clase.


Al terminar la clase, Timi se fue a donde ella cuando estaba sola y le dijo: -Hola, ¿quieres venir mañana a comer al restaurante Jakowfhs? Entonces Katixa, mientras que le daba un abrazo, le contestó:  Claro que sí, Timi.


...Y así fue la primera cita de Timi...

¡¡¡ Vivieron felices y comieron perdices!!! Sara


GAMER BUSCA TRABAJO

En una maĂąana muy tranquila, nuestro amigo Frank, se despierta vago y cansado, pero con ganas de jugar a los videojuegos.


Se vistiรณ y puso su equipo de grabaciรณn, listo para hacer un video para YouTube. Pero cuando iba empezar a grabar, se le apagรณ la luz.


Le pasó por no pagar el recibo de la luz. Pensó: -Necesito un trabajo... Buscó en el periódico una oferta de trabajo pero no le gustaba ni una: -Cajero... no, pescador... tampoco. Hasta que encontró un trabajo que le gustó: -Técnico. ¡Este si me gusta! Animado y con ganas fue corriendo al edificio.


Al entrar lo primero que vio fue mucha gente con traje y corbata, y cuando la gente se fijó en Frank, todos se pararon alucinados con la ropa que llevaba. Como era muy bobo pensó: - Seguro que me conocen en YouTube Fue al mostrador y le dijo la dependienta:  ¿Qué desea, señor?


     

Vengo por la oferta de técnico. ¿Y de qué clase? De ordenadores-respondió. Firme esto y está dentro. ¡Qué bien! Pero... ¿no van a hacerme pruebas? Técnicamente sí, pero… estamos desesperados.

Frank firmo el contrato y le dijo la dependienta:  Bienvenido a “Channax”, señor Frank. Para ayudarle los primeros días, le dieron un mentor llamado Juan: -Este es Juan. Será tu mentor para aprender de este sitio-dijo la dependienta. -Encantado de conocerle Frank-dijo Juan. -Lo mismo digo, “colega”. Juan suspiró, le llevó a su puesto y le dijo: -Lo primero que tienes que saber son las reglas de tu puesto. -Jo, qué rollo... odio las reglas.


Pero algo le llamó la atención. ¡Una persona había traído un paquete de donuts! Frank no pudo resistirse a la tentación y se lanzó a por ellos. -¡Míos! ¡Son míos!-exclamó Frank.

Se los comió todos y no dejo ni uno a nadie. Los y las trabajadoras y trabajadores le miraron enfadados: -¿Queríais un poco?-dijo confuso Frank. -Amigo-dijo Juan-te falta mucho por aprender. Juan le enseñó cómo vestirse, como manejar el ordenador, y cómo repartir los donuts. Después de dos semanas ya era elegante, ordenado y menos comilón.


Un día, al final del mes, le pagaron. Frank no se lo podía creer, ¡le habían pagado! Juan, orgulloso de su trabajo y esfuerzo, le dijo: -Felicidades, te lo mereces. Le pagaron ahí mismo y al darle el dinero, se escapó con el dinero a casa, diciendo:

-¡Adiós! ¡Y además dimito! ¡Solo cogí el trabajo para pagar el recibo de la luz!

Y ahora mismo nuestro Frank estará en paro, hasta el próximo mes. Eneko

FIN


EL HERMANO MÁS VENGATIVO DEL MUNDO Érase una vez una niña llamada Maite que jugaba con su hermano Daniel, que era pequeño (tenía 6 años y Maite 11) y tenía que hacer siesta. Mientras que Daniel dormía, Maite se aburría y no sabía qué hacer. Decidió preguntarles a sus padres a ver si Malen y Laura, sus mejores amigas, se podían quedar en su casa a dormir y esto le dijo a su madre: - Mamá, papá! ¿Pueden venir Malen y Laura a dormir a casa? - No, hoy no, Maite -le dijo su madre. - ¿Por qué no, mamá? Me dijiste que si me portaba bien, me dejarías que mis amigas viniesen a casa cualquier día del mes!-le contestó Maite. - Es verdad... pero otro día mejor, cielo -le dijo mamá. - ¡Ni pensar! ¡Hoy o me enfado! No cumples nunca con TUS promesas, mamá...- le dijo Maite. - Está bien, pero como me vuelvas a hablar a si de mal te juro que no te voy a dejar que tus amigas vengan y te quedaras todo el fin de semana en casa castigada haciendo mates -le dijo su madre muy enfadada. - Vale, mamá, lo siento -le dijo Maite cariñosamente. -Tranquila, está bien pero ya sabes cómo te tienes que comportar, cariño. - Sí, mamá, te quiero mucho. - Yo también, cariño. Maite llamo primero a Laura y esto le dijo: - ¡Hola Laura! ¿Quieres venir a mi casa a dormir? Le voy a llamar a Malen también a ver si puede venir. -Les voy a preguntar...-dijo Laura

5 minutos después...

- ¡Sí, sí me dejan! -le dijo Laura. - ¡Genial! Ahora voy a llamar a Malen a ver si puede. ¡Qué bien! Hasta ahora -dijo Maite. - Sí, hasta ahora, Maite, ya voy para allá - le dijo Laura.


Y así terminó la conversación. Maite avisó a sus padres que a Laura sí le dejaban y que iba a llamar a Malen. Enseguida llamó a Malen y le dijo: - ¡Hola, Malen! ¿Hoy estás libre? - ¡Hola! Sí - dijo Malen. - ¿Puedes venir a mi casa a dormir hoy? Porfa, porfa, que Laura también viene- dijo Maite. - No lo sé, ahora les voy a preguntar - dijo Malen.

5 minutos después...

- ¡Maite, sí, sí, me dejan!!-dijo Malen. - ¡Qué bien, me alegro! ¡Hasta ahora!-dijo Maite. - ¡Hasta ahora! Voy para allá -dijo Malen. Cuando llegaron a casa de Maite, empezaron a jugar las tres y se lo estaban pasando genial.

Después de un largo rato, su hermano Daniel se despertó. Daniel quería jugar con ellas pero le daba vergüenza decírselo. Daniel habló con su mamá y al final Daniel se atrevió a decirle a las chicas a ver si podía jugar con ellas, y así fue: - Hola... emm... una cosa... ¿Puedo, puedo jugar con vosotras? - Pero Daniel, tú eres muy pequeño para jugar con nosotras. Además eres chico y pues bueno... no


entiendes muy bien nuestras cosas. Ya lo siento -dijo Maite. - Pero... ¡Vosotras no sois nadie para decirme que no puedo jugar con vosotras! Yo quiero jugar con vosotras y nadie me lo va a impedir - dijo Daniel llorando. - NO - dijo Maite. Y así terminó. Maite y sus amigas se enfadaron mucho con Daniel, entonces decidieron hablar con la mamá de Daniel y Maite para que la mamá consiguiera que Daniel les dejara en paz. Daniel se enfadó mucho y no dijo nada hasta la hora de cenar. Las chicas jugaban, mientras que una misteriosa mirada les echaba Daniel. Maite ya sabía cómo era su hermano y les dijo a sus amigas: - Chicas, conozco muy bien a mi hermano y sé que algún plan malo está haciendo para que nos fastidiemos, así que tendremos que tener cuidado. -Vale, no te preocupes. Las tres estaremos atentas a todos los detalles- dijeron Malen y Laura a la vez. Cuando eran las 21:00h., mamá llamó a Maite, a Daniel, a Laura y a Malen para cenar. Todos se fueron a cenar al comedor y mientras cenaban, había un silencio completo. Maite empezó a hablar y así fue: - Daniel, lo sentimos mucho las tres pero eres muy pequeño y nos aburriríamos contigo. Mamá nunca me deja traer a amigas a casa y por una vez que me deja, quiero aprovecharlo y contigo puedo estar cualquier día. - ¡Que ya lo sé, ya me lo has dicho! Pero que sepas que conmigo también os lo podéis pasar muy bien- dijo Daniel muy enfadado. - Empieza a pensar en los demás -dijeron las tres enfadadas. Cuando terminaron de cenar, las tres se fueron a la habitación de Maite a jugar. Daniel se fue al salón a ver la tele pero no decía nada. Mientras que las chicas se lo estaban pasando super bien, Daniel les empezó a gritar: - ¡Ya veréis como me vengaré! ¡Os vais a cagar! Entonces fue cuando su madre vino y le echó la bronca a Daniel. Como castigo le mandó a la habitación a dormir. Pero Daniel empezó a llorar y a gritar como loco mientras que subía a su


habitación. Ya eran las 0:00 AM y se escuchaban cosas muy raras (risas de terror, pasos etc...) Las chicas al principio pensaron que era el viento pero no. Ese día anunciaron que a la noche no habría viento y era imposible que fuera el viento. Maite era muy asustadiza y, para calmarse, empezó a hablar con sus amigas: - Chicas, ¿qué son esos ruidos? Me están asustando mucho... - No sé qué es pero alguna venganza de tu hermano, quizás -dijo Laura. -No creo que su hermano sea tan duro. No se habrá enfadado tanto como para hacer esto, además sabiendo que su hermana se asusta con todo...-dijo Malen. -En eso tienes razón, pero yo creo que mi hermano se ha enfadado mucho, pero... esto no lo esta haciendo mi hermano -dijo Maite. Se escuchó un grito y al final, de tan asustadas que estaban, se metieron debajo de las sabanas. Las tres estaban muy asustadas pero como Laura era la más valiente, asomó la cabeza hacia fuera y vio como de la nada las luces se apagaron. Las tres gritaron: -¡Aaaghh!! ¡Nos vamos a moriiiiiiiir! Allí fue cuando Maite dijo: - ¿Pero cómo es posible que estemos gritando como locas y que ni mamá, ni papá, y ni Daniel nos escuche? - ¿Oye y si las tres estamos en un mismo sueño...?-dijo Malen con voz interesante. -Qué va. No puede ser Malen, nadie hace un mismo sueño al mismo tiempo y menos que en el sueño sabemos lo mismo que en la realidad. Quiero decir que todo esto es como la realidad- dijo Laura agobiada. Entonces las tres decidieron darse a sí mismas un golpe fuerte en la cara para comprobar si les dolía. Entonces se dieron el golpe y sí, sí les dolía, cosa que resultó que no estaban en un sueño. Y eso empeoró todo... Entonces como Laura era la más valiente, eso que las tres estaban cagadas, decidió salir de la habitación. Aunque Malen y Maite les decía que quizás sería peligroso, ella salió de la habitación.


Cuando salió, de inmediato se escuchó un grito con la voz de Laura. Malen y Maite estaban muy cagadas por que no sabían dónde estaban todos y la luz estaba apagada. Malen y Maite se abrazaron muy fuerte y de repente la luz se encendió. Había un silencio completo y Maite estaba con los ojos cerrados. Empezó a llamar a Malen pero no le respondía. Decidió abrir los ojos y cuando los abrió, Malen no estaba. Allí fue cuando se dio cuenta de que estaba realmente sola en su casa embrujada. Empezó a llorar y no paraba. Después de cinco minutos con la luz encendida y sola, la luz se apagó otra vez. Maite ya no podía más y no podía llorar más. Estaba desesperada pensando en que se iba a encender la luz y que aparecería un fantasma. Lo último que quería Maite es que se encendiera la luz. ¿Y qué pasó? Que la luz se encendió y allí fue cuando vio a sus padres y amigas sanas y vivas riéndose y su hermano vestido de fantasma también riéndose.

Entonces Maite se enfadó mucho y no paraba de llorar. Estaba tan enfadada que no se ocupó en preguntarles a sus amigas a ver por qué no estaban llorando después del súper susto. Desde allí decidió que ¡siempre le dejaría jugar a su hermano!


Cuando Maite se calmó un poco, decidió hablar con sus amigas y Laura y Malen le explicaron a Maite que cada vez que una desaparecía, Daniel les decía que todo era una broma para vengarse de ella. ¡Maite se enfadó aún más! Ahora Maite dice que siempre le va a dejar jugar a su hermano porque si no se venga de una manera…

¡¡MUY TERRORÍFICA!! Yera


MOGA Erase una vez una gata que caminaba tranquilamente por la calle. Se llamaba Moga. Ella vivĂ­a sola en una calle llamada Miau. ComĂ­a las sobras de sus vecinos y algunas veces se colaba por las ventanas de sus vecinos. TenĂ­a mucha costumbre de hacer eso.


Un día, de repente, se dio cuenta que se había equivocado de camino y se puso muy nervioso. Empezó a pensar, pensar y pensar pero no tuvo ninguna idea.

En aquel instante Moga se encontró con un perro llamado Rusty. Estuvieron hablando mucho tiempo hasta que Rusty le dijo que se verían el próximo día.


Al día siguiente se volvieron a encontrar y se hicieron amigos. Rusty le explicó por dónde ir.

En el camino se encontró con un mapache gris oscuro que les preguntó: - ¿Qué queréis de mí? - No queremos nada de ti. - Pues para pasar tenéis que responder a estas dos preguntas: ¿Cuantos años crees que tengo, lindo gatito, uno, dos o tres? Moga, sorprendida, contestó: - ¡2! -La respuesta es correcta. Ahora viene lo difícil, ¿cómo me llamo, Roberto o Roberta?


Le tocaba contestar a Rusty: - ÂĄRoberto! - La respuesta es correcta, podĂŠis pasar. Al final llegaron a Miau, a casa de Moga. Le dio las gracias a Rusty y se fue a su hogar.

Marco

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