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La otra Cara de la Adicción

Cuando se nace con el interés de ayudar al prójimo se suele pensar que será un proceso sencillo. Sólo es cuestión de ayudar y ofrecer servicios de apoyo y la persona por arte de magia aceptará la intervención. ¿Pero que pasa cuando la clientela es un adicto y por más que se agoten todos los recursos no se logra el objetivo? A medida que la sociedad va madurando se expone a diferentes cambios sociales y culturales. Asimila la idea de que un adicto siempre está en las calles pidiendo una peseta para mitigar el hambre o para cualquier uso lícito y/o ilícito. Suelen contestarle: “ahora mismo no tengo efectivo encima”, “caramba, no puedo ahora” o “¿por qué no dejas esa vida e ingresas a un hogar?” Posiblemente hasta cierran los seguros del carro por seguridad y cambian la mirada para evitar cualquier contacto visual. Pero, ¿por qué se actúa de esta manera? ¿Será porque sienten empatía o porque pueden reflejarse en él? Puede que se piense que su conducta es inmoral y completamente inadecuada. Estas y muchas otras son comportamientos y pensamientos que frecuentemente forman parte de una actitud que es aceptada socialmente y que alegadamente limita el sistema de valores. Identificar que un comportamiento es inaceptable cuando sólo se limita a observar y no a actuar. ¿Cuántos realmente han seguido al adicto hasta su verdadero rincón de los sueños infructuosos? Cuando se observa detenidamente a un adicto se puede ver a un niño atrapado en un cuerpo lleno de memorias y recuerdos vanos, maltrato, soledad, hambre y desilusión. ¿De quién? De todo aquel que posiblemente formó parte de su núcleo familiar y de los diversos sistemas que lo impactaron directa e indirectamente. Para que un niño crezca saludable, no solo necesita de una buena alimentación. También necesita de oportunidades concretas y no de sueños abstractos que sólo producirán un final inesperado.


Descripción de un “shooting” Cuando se tiene la oportunidad de entrar a un “shooting” te das cuenta que el adicto no es sólo la imagen que se tiene de frente. Contemplas cada una de sus acciones y el deseo de hablar se va limitando poco a poco. Te destruyes como ser humano; a la misma vez que él lo hace para consigo mismo. Vienen muchos por qué a tu mente y no hallas la manera de poderle ayudar. Comienzas a analizar cada una de tus decisiones y descubres la vulnerabilidad que vive en ti. Te das cuenta que podrías ser tú en ves de él. Dejas de ser tú mismo para convertirte en él, pues sólo una decisión cambió su vida para siempre. Podrías pensar, “definitivamente perdió sus valores y no hay nada más que hacer”. Pero, llegar a esa conclusión es como hablar sin esperanzas. Experiencia personal en un “shooting” En un “shotting” no solamente se ven personas de escasos recursos sino que sorprende la cantidad de personas con recursos que se esconden en ese lugar. Hombres y mujeres ayudándose para inyectarse en el cuello o yaciendo en el suelo con aguja en cuello gimiendo sin parar. Es un lugar impresionante, lleno de tristeza, amargura, olvido y dolor. Pero sobre todo, habitan seres humanos con mucho valor. Nuestro enfoque está mal dirigido La sociedad no sólo necesita de un equipo multidisciplinario que pueda ofrecer apoyo a éste adicto, sino que también necesita de factores preventivos para evitar llegar a ésta terrible enfermedad. Sistemas saludables que promuevan el bienestar hacia el participante y el compromiso de todo aquel que ofrece un servicio de ayuda. La droga cada vez más se adueña del ser humano y no le permite gozar de su libertad. Lo encadena y nubla su realidad hasta hacerle creer que ya todo está perdido.


Plan de acción Se tienen adolescentes cautivos en las escuelas, niños que son producto de padres usuarios y solo se actúa con ellos cuando ya han pisado fondo (en la adultez) y es más difícil la salida. Es importante que los profesionales de ayuda se eduquen correctamente sobre éste campo y actúen en favor de factores preventivos y educativos para los niños. Sólo así, se podrá concientizar sobre las posibles consecuencias y los niños serían en un futuro adultos con mayor información que les ayudará a decidir sobre lo que deben o no hacer. De que sirve educarse, tener el conocimiento necesario y estudiar las diversas teorías existentes si no se ponen en práctica lo aprendido en beneficio del que necesite ayuda. Se debe asumir responsabilidad social y ofrecer un seguimiento continuo que fortalezca la identidad, autoestima y derrumbe las barreras sociales y culturales que invitan al ser humano a adentrarse al mundo de las drogas. Hoy se le llama adicto, mañana podría ser cualquiera.

Jainies Rivera Rivera, MHS


La otra cara de la Adicción