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CENTRO DE ESTUDIOS TECNOLOGICOS DEL MAR No.20 TUXPAN VER. ‘’Manuel Maples Arce’’

LECTURA, EXPRECIÓN ORAL Y ESCRITA II

CUENTO

FACILITADORA: Lic. Lesvia Reyes Cruz

ALUMNO: Jaime Salinas Benavides

GRUPO: 22M1


EL INMIGRANTE Autor: Jaime Salinas Benavides Jaime Salinas fue una persona que padeció situaciones de violencia generalizada y fue el motivo que lo a buscar salir de su país México. El vivía en Tuxpán ver y para pasar a estados unido antes debería llegar a Tijuana. Llegó a Tijuana, con intención de cruzar a EUA. Después de pasar un buen tiempo buscando al pollero de Tijuana que le habían recomendado, por fin lo encontró, y decidió ponerse de acuerdo con él. Después de varias horas de negociaciones, Jaime le entregó la mitad de lo que el pollero le pedía, con la condición de pagarle el resto, una vez que hubiera llegado a Los Ángeles. Mientras que llegaba la hora de la cruzada, Jaime decidió ir a la Casa del Migrante, para pedir un poco de comida, y preparase en caso de que lo deportaran en su primer intento. Por fin llegó la hora, y Jaime se juntó con el pollero y otro grupo de personas en el aeropuerto de Tijuana, para intentar pasar por el este de la Garita de Otayo. Después de tanto sudar, rezar, y correr, logran pasar, y en una casa no muy lejos de la cárcel de Otayo en el lado americano, logran subirse en una van, para trasladarlos a Los Ángeles. Pasaron varias horas, y exitosamente llegan al centro de Los Ángeles, al amanecer, y después de pagar el resto al pollero, Jaime empezó a caminar por toda la Broadway. Poco a poco fue amaneciendo, y fue ahí en donde Jaime, se dio cuenta que había llegado a otro mundo. Empezó a contemplar los rascacielos de la gran ciudad, observo la torre "Arco", el edificio de Bank of América, el más grande de la ciudad y más edificios que lo rodeaban. Miró alrededor, observo los Firewalls, las calles, banquetas, y lo primero que pensó fue: Nombre, estos güeros si son inteligentes. Si por eso se quedaron con California. ¿Cómo no? Tan bonito que es aquí. Se quedaron con lo mejor de México, los firewalls, los edificios, las calles bien pavimentadas, con Disney landia...No son tan mensos"

En eso a Jaime le dieron ganas de ir a orinar. Busco un baño, pero no encontró, y se puso a bailar de las ganas que traía. Por fin, pensó que había encontrado el lugar perfecto, y empezó a orinar, olvidándose que ya no estaba en México. En eso, que pasa una patrulla, y que ven que Jaime se estaba orinando en la vía pública. La policía se baja, y camina hacia él.


-Pero mire nada más!!! Muy bonito!!!, Muy bonito!!! - Jaime se queda viendo al policía, que hablaba español y le contesta-¿Verdad'?, ¡si viera lo bueno que me ha salido! -No sea payaso, dígame ¿por qué se estaba orinando atrás de ese edificio en plena vía pública? -Un momento mi poli, para empezar yo acabo de llegar de México, y no conozco las leyes, y en segundo lugar, yo pensé que aquí se permitía orinar. -Pero, ¿de dónde saca eso? -Yo leí el letrero que está pegado junto a ese edificio que esta vacío! -¿Cual letrero? -Ese mi poli, pero ¿sabe qué? Si aquí se habla inglés, no sé por qué estaba en español. -¿Me está hablando de ese letrero? -Si mi poli, lea lo que dice! -El letrero dice: "FOR SALE, NO LEASE", además está en inglés, no en español. -Ah dio', ¿cómo que está en inglés? Yo lo pude leer en español. ¿A ver qué dice? -El letrero dice: "PARA VENTA. NO SE RENTA" -Ah, chirrión, usted me va a perdonar, pero yo entendí otra cosa! -¿No me diga? ¿Qué entendió? -FORSALE, NO LEASE (Fórsale no le hace) El policía suelta la risa, como burlándose de la actitud de Jaime. Este se le queda viendo, y como que se enoja, pero sin decirle nada. El policía le dice que lo va a tener que arrestar, y este no se deja.


Jaime corre, corre, corre y corre, olvidándose de la flojera que tenía, tal y como corrió en el cerro, hasta que se logra esconder en un contenedor de basura. El policía pasa junto al contenedor pero no lo ve, y cree que se le ha escapado, sigue su camino, hasta que se da por vencido y vuelve a la patrulla decepcionado de que no lo pudo arrestar. Mientras tanto Jaime continua en el contenedor, bien nervioso, y oliendo bien mal. Claro, era la basura que tenía casi encima, pero no se anima a salir, hasta que haya pasado un buen rato. Como a los 20 minutos, Jaime se quedó dormido en el contenedor, por el cansancio y desvelo que traía, y así pasaron las horas. Después de varias horas, llegó el camión que recoge la basura, y levanta el contenedor en donde estaba escondido y dormido Jaime. No sintió nada, hasta que estaba adentro del camión. Se despertó asustado, y notó que ya había sido echado al camión, pero él estaba bien, que era lo que más le importaba.

EL camión se dirigió hacia el basurero cerca de las montañas de San Gabriel, y logró salir. Estaba todo sucio, apestoso y nervioso. No sabía qué hacer. Entonces después de salir del lugar con mucho cuidado, empezó a caminar por toda la ciudad de Azuza, distribuyendo un olor muy poco agradable. Todo se le quedaban viendo, y como no, estaba despeinado, sucio y apestoso. En eso, ve pasar una patrulla y se esconde, ahora debajo de un automóvil. Pasa la patrulla, y al sentirse más seguro sale de su escondite, y alcanza a ver un teléfono público.

-Ah, -pensó el-, le voy a llamar a mi amigo para ver si viene por mí.

En eso, Jaime agarra el teléfono y se pone a marcar, una vez que encontró el número en la bolsa de su pantalón. Marcó, pero le contesto una grabación que decía: "Please deposit 35 cents, for 15 minutes" Jaime le decía que quería hablar con su amigo Javier, pero el disco le repetía lo mismo: "Please deposit 35 cents for 15 minutes". Jaime le volvió a decir que quería hablar con su amigo Javier, pero esta vez la comunicación se cortó. Jaime se enojó, y dijo- Esta mendiga vieja se hace que no me entiende, pero yo sé que la esposa de Javier habla español.


Todo decepcionado volvió a marcar, con la esperanza de que esta vez su amigo Javier le contestara, pero pasó lo mismo. Jaime bien enojado, se pone a gritar en la bocina exigiéndole a la mujer que no se hiciera taruga y que le pasara a su amigo Javier. Lo único que escuchó fue cuando la llamada se volvió a cortar. Bien enojado, se puso a golpear el teléfono, y a gritar. En eso, pasa otra persona, y se le queda viendo a Jaime. Le dice que se calme o que iba a llamar a la policía por estar maltratando el teléfono. Jaime se sintió confiado y le dijo que estaba enojado porque llevaba tres veces tratando de llamar con su amigo, pero que su mujer le colgaba y que no quería hablar español.

Entonces este buen samaritano, se ofreció a llamar a su amigo en inglés, y le pido 35 centavos. Él pensó que le estaba cobrando el favor, y se puso a reclamarle, que mejor así lo dejara, que muchas gracia. El señor, le dijo que necesitaba las monedas para hacer la llamada, por lo que este no le creyó, ya que según él, la mujer de su amigo ya le había contestado, y que no había puesto ninguna moneda al teléfono. Jaime se negaba a dar el dinero, pensando que el hombre lo quería engañar. Con tal de ayudarle, el señor le dijo que él iba a poner los 35 centavos de su bolsa, para que pudiera hacer la llamada.

Jaime dudó, pero aceptó, ya que no tenía nada que perder. Al marcar nuevamente por fin respondió Javier el cual le dijo que él no lo podía ayudar porque estaba muy ocupado. Jaime al escuchar eso se sintió muy solo en un lugar donde no conocía a nadie. Como no conocía a nadie todos lo veían mal, además que el trato hacia él no era el adecuado pero aun así después de varios días Jaime comenzó a buscar trabajo para así tener dinero y alimentarse, pero como el no llevaba sus documentos personales nadie lo quería contratar y así trascurrieron días y días hasta que un día mientras el pasaba sobre un restaurante vio que en las noticias habían implementado una nueva ley la cual protegía a los indocumentado y les ofrecía la integración de las personas refugiadas a la vida cotidiana, Jaime anoto el lugar en donde se encontraba este refugio y de inmediato fue. Al llegar primeramente le tomaron sus datos y después le explicaron en que les ayudaba el refugio. Jaime como se sentía muy bien allí, y con los nuevos documentos que le avía otorgado el refugió salió en busca de trabajo y se acercó al restaurante en el cual había visto la noticia del refugio y cuál fue la gran sorpresa que allí trabajaba su amigo Javier al verlo se alegró y Javier lo invito a vivir en su casa y comenzar su nueva vida tranquila sin temor a nadie y a nada.


El inmigrante