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Contenidos digitales para el nuevo aprendizaje LA HIPERTEXTUALIDAD

LA HIPERTEXTUALIDAD Habiéndose convertido la Red, esto es, Internet, en un elemento habitual en nuestra actividad diaria, estamos ya más que acostumbrados a movernos por la información saltando de un lugar a otro pulsando los denominados “enlaces”: así, estamos leyendo un periódico digital y pulsamos un enlace para ampliar la información de una noticia, o buscamos información en Google y pulsamos el correspondiente enlace para visitar alguna de las páginas que nos ha sugerido. Nos movemos por Internet siguiendo el curso de estos enlaces de manera natural, y no nos hacemos muchas preguntas al respecto. Sin embargo, si probásemos ahora a cambiar de papel, a dejar de usar las páginas web por un momento y a ponernos a la tarea de crear un sitio web nosotros mismos, quizá entonces nos empezarían a surgir cuestiones que hasta ese momento nos habían permanecido ocultas: ¿qué páginas y secciones voy a incluir en mi sitio web? ¿Qué información incluyo en cada página? ¿Qué mecanismos de navegación voy a proporcionar a los futuros usuarios? En definitiva, descubriríamos que ese simple gesto de “pulsar un enlace” esconde un mundo complejo, plagado de difíciles decisiones de diseño de las que depende el éxito como herramienta informativa de ese sistema hipertextual que estamos construyendo, la utilidad que dicho sistema suponga para sus usuarios y el beneficio que de él obtengan. Y eso, por supuesto, incluye los hipertextos concebidos como mecanismo para el aprendizaje. Ese es el tipo de preguntas que trataremos de responder en este tema: ¿qué se esconde detrás del inocente gesto de pulsar un enlace? ¿Qué consecuencias tiene dicho gesto tanto para el que “escribe” como para el que “lee”?

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Contenidos digitales para el nuevo aprendizaje LA HIPERTEXTUALIDAD Objetivos del tema •

Nuestro primer objetivo será introducir el concepto de hipertexto, definiéndolo y analizándolo a fin de hacernos una primera composición de lugar de sus características y posibilidades, para posteriormente derivarlo hacia el concepto más amplio de hipermedia. Para ello introduciremos brevemente el mundo de los sistemas multimedia.

Otro de nuestros objetivos será profundizar en las consecuencias cognitivas que el empleo del hipertexto supone para los usuarios. Al romper con las estructuras habituales de acceso a la información, el empleo de esta nueva interfaz conlleva determinados efectos, tanto positivos como negativos, en la percepción de los lectores. Se contemplarán algunas técnicas para potenciar los efectos positivos y, sobre todo, para minimizar los negativos.

Una vez iniciado el camino hacia aspectos más prácticos del empleo del hipertexto, abordaremos el diseño de los mismos, mostrando una metodología básica que contempla aspectos como la organización de la información o el planteamiento de la navegación.

Por último, uno de los objetivos más importantes de este tema es darnos cuenta de que el hipertexto es mucho más que un “índice con hiperenlaces” de la materia. Que el hipertexto es tan flexible y rico como deseemos, y que sus posibilidades, así como los riesgos a considerar, son abundantes y variados.

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INTRODUCCIÓN AL HIPERTEXTO Puesto que el hipertexto es ante todo una manera de exponer y de acceder a la información, no parece mala idea utilizar un pequeño sistema hipertextual para hablar del propio hipertexto, haciendo de esta forma que esta técnica se muestre así misma. Para ello emplearemos la herramienta HyperViewer, que puedes encontrar aquí: http://www.it.uc3m.es/rueda/MUAM/hviewer_windows_1_0.exe Una vez hayas descargado e instalado la herramienta, arráncala y abre con ella (a través del menú “Archivo”) el siguiente archivo: http://www.it.uc3m.es/rueda/MUAM/Hipertexto.htxt La forma de moverte por este hipertexto se basa en la propuesta por el profesor Rodríguez de las Heras en su libro “Navegar por la información”, y resulta muy sencilla: •

Tras concluir la lectura de una página, si pulsas en el centro de la misma te aparecerán subrayadas las palabras que constituyen enlaces a nuevos caminos de lectura.

Si deseas continuar leyendo por el camino actual, simplemente pulsa en cualquier lugar a la derecha de la página.

Igualmente, si pulsas en cualquier lugar a la izquierda de la página retrocederás en el camino actual de lectura.

¿Preparado? Vamos entonces a abordar este hipertexto sobre el hipertexto.

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Una vez que termines de leer, como ejercicio trata de realizar un mapa de ese hipertexto, de dibujar su estructura de nodos y enlaces. Es un hipertexto muy sencillo, no te llevarรก mucho tiempo, y sin embargo es una de las mejores maneras de empezar a manejarse de veras con estas estructuras de informaciรณn.

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EL MULTIMEDIA Para hablar de multimedia utilizaremos la presentación que puedes encontrar aquí: http://www.it.uc3m.es/rueda/MUAM/multimedia.zip Tras descargar el archivo descomprímelo y visualiza la presentación. Disfrútala, y después responde a las preguntas que encontrarás en la página siguiente. Medita sobre las siguientes cuestiones y, si lo deseas, comparte tus conclusiones en el foro: •

¿Qué significa que el multimedia es la integración de varias fuentes de información de distinta naturaleza que llegan a nosotros “a través de un único canal”?

De los tres sectores cuya intersección resulta en el multimedia digital, ¿cuál sería para ti el más importante?

¿De qué manera pueden influirse entre sí el multimedia y el entorno social? ¿Qué ejemplos se te ocurren?

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OPORTUNIDADES Y RIESGOS DEL HIPERMEDIA El hipermedia, como ya se ha visto, supone una nueva forma de relacionarnos con la información, un mecanismo conceptual para facilitar su búsqueda y procesamiento en entornos ricos y complejos. En este sentido, el hipermedia presenta una serie de ventajas que se traducen en interesantes oportunidades cuando de aplicarlo al ámbito del aprendizaje se trata. Pero como todo nuevo paradigma, el hipermedia no está exento de problemas, de dificultades tanto en su diseño como en su aplicación, tanto para el creador como para el usuario. Y, de nuevo, esos problemas tienen su extensión en las aplicaciones educativas del hipertexto, comprometiendo la eficacia de esta técnica como instrumento de aprendizaje. Dedicaremos

este

apartado

a

comentar

brevemente

tanto

las

oportunidades como los riesgos que el empleo del hipermedia nos presenta, sugiriendo además algunas técnicas para potenciar los primeros y minimizar el impacto de los últimos. En cuanto a las oportunidades, podemos citar las siguientes: •

Aprendizaje exploratorio: En un sistema hipertextual el alumno deja de ser un observador pasivo y ahora navega a su gusto por un mundo virtual al que él mismo contribuye a dar significado, “negociando” constantemente su interacción con él. En cierto modo, al usuario se le ofrece un contexto en el que desarrollar su propio papel. De esta forma el hipermedia facilita que los receptores de la información construyan sus propios cuerpos de conocimiento, en función de sus intereses y necesidades. Se realiza pues una lectura orientada al usuario (lo cual favorece la enseñanza adaptativa, pues cada estudiante se moverá por el sistema de acuerdo con su nivel de conocimientos, necesidades o intereses). En otras palabras, el hipermedia es una tecnología facilitadora, no directora, que ofrece al usuario una gran dosis de Pág. 6


Contenidos digitales para el nuevo aprendizaje LA HIPERTEXTUALIDAD control: navegando por el sistema el alumno construye su propio conocimiento de acuerdo a las asociaciones existentes en sus propias estructuras cognitivas, lo cual también aumenta el grado de aprendizaje "fortuito" que se produce al navegar por un sistema hipermedia.

Transferencia de la red semántica: Según algunos autores, al seguir los enlaces entre los diferentes nodos de un hipertexto el estudiante adquiere las relaciones entre los conceptos y la estructura del cuerpo de información. Se puede decir entonces que un sistema hipermedia posee una estructura relacional semántica de datos orientada al usuario, esto es, dispuesta de forma que el usuario la asimile a sus propios esquemas cognitivos. Esto es posible gracias al paralelismo entre el concepto de "esquema cognitivo", entendido como un dispositivo mental asociativo para la adquisición de conocimiento, y la red de conceptos que el sistema hipermedia presenta. Si además se construye dicha red de forma que refleje una estructura de contenidos ampliamente aceptada para la materia a aprender, o la estructura de conocimiento de un experto en esa materia, entonces lo que se estará consiguiendo es replicar en cierta medida esa organización de conceptos en la estructura de conocimientos del estudiante.

Acceso sencillo a información compleja: Un sistema hipermedia puede incluir un gran volumen de datos e información en su red asociativa. Además, estos datos pueden adoptar multitud de formatos diferentes: imágenes en movimiento, sonido,... El hipermedia también supone una forma más fácil de acceder a todos esos datos esparcidos, con un menor retardo temporal. Efectivamente, los sistemas hipermedia son sencillos de manejar, y facilitan la interacción persona-máquina, gracias en gran medida al atractivo entorno que despliegan. Esta facilidad se extiende también a los creadores de sistemas hipermedia,

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Contenidos digitales para el nuevo aprendizaje LA HIPERTEXTUALIDAD que pueden construir complejas estructuras con unas mínimas destrezas de programación (aunque los sistemas realmente complejos y eficaces serán siempre difíciles y costosos de realizar).

Potenciación del pensamiento asociativo, no lineal: El hipermedia facilita el que el alumno piense en términos de efectos y causas múltiples e interdependientes. En otras palabras, se acostumbra a los estudiantes a hallar conexiones. De esta forma se estimulan procesos de integración y contextualización de una manera difícilmente alcanzable mediante técnicas de presentación secuenciales.

Como se mencionó al principio, los riesgos también son numerosos: •

Falta de narrativa: La narrativa (entendiendo por ella el hilo conductor que hace fluir la presentación de una secuencia de informaciones) está fuertemente arraigada en nuestra cultura y cognición: es una macroestructura

que

crea

coherencia

global,

contribuye

a

la

coherencia local y favorece la memorización. Hay un sentido de narración, de secuencialidad, que subyace bajo nuestros procesos mentales de análisis, por lo que bien puede decirse que la narrativa es fundamental para el entendimiento. Sin embargo, cuando se usan sistemas hipermedia, carentes en general de una estructura narrativa clara, los aprendices obtienen un aprendizaje desenfocado e inconcluso.

Sobrecarga cognitiva:

Una estructura que no resulte familiar

produce sobrecarga cognitiva, esto es, el estudiante tiene demasiados factores de distracción en los que pensar, y no puede concentrarse con efectividad en la tarea. Esto, obviamente, influirá negativamente sobre el aprendizaje. Si el alumno debe emplear demasiados recursos

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Contenidos digitales para el nuevo aprendizaje LA HIPERTEXTUALIDAD intelectuales en los procedimientos de navegación y en las estrategias de búsqueda se perderá, olvidará el objetivo específico de su navegación. Las exigencias metacognitivas serán excesivas, y el usuario se sentirá confuso y perdido. Es el fenómeno conocido como "perderse en el hiperespacio". Cuando el estudiante se enfrenta a un libro tradicional puede no conocer nada de los contenidos de éste, pero al menos la estructura según la cual está organizado el libro le ofrecerá pocas sorpresas, con lo que en la práctica le resultará casi transparente,

pudiéndose

concentrar

completamente

en

los

contenidos. Sin embargo, en el caso de un sistema hipermedia el usuario no conoce a priori ni los contenidos ni la estructura, por lo que parte de su esfuerzo deberá emplearse en la comprensión del sistema, no sólo de los contenidos.

Fragmentación: Se dice que con un sistema hipermedia el proceso de aprendizaje se fragmenta: las interacciones con el ordenador son demasiado frecuentes, los nodos de información son demasiado pequeños (si son grandes, tenemos problemas con el "scroll"), etc. Y la fragmentación es un asunto muy serio: dificulta la percepción de la estructura argumentativa y aumenta la confusión del usuario. Sin embargo, algunos investigadores, entre ellos el propio creador del concepto de hipertexto, opinan que distribuir la información sobre una red de pequeños nodos es intrínsecamente positivo, puesto que así se refleja la estructura de la mente humana, que trabaja de forma asociativa (al menos esto parece cierto para algunas capas de abstracción en el funcionamiento del cerebro, aunque la mente consciente

esté

habituada

a

trabajar

secuencialmente

según

relaciones causa-efecto). Pero incluso admitiendo esto, la semántica distribuida en una de estas redes sólo tiene significado, en principio, para el creador de la red, no para el resto de seres humanos. Así que no es excusa para la fragmentación.

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Contenidos digitales para el nuevo aprendizaje LA HIPERTEXTUALIDAD ¿Qué podemos hacer para disminuir el efecto negativo que todo esto tiene sobre el aprendizaje? Pues las posibles soluciones pueden darse en dos niveles: por un lado, podemos crear hipertextos mejor diseñados, que afronten a priori estos problemas y ofrezcan estructuras especialmente concebidas para evitar en lo posible estos riesgos; por otro, en un nivel de abstracción superior, podemos también encontrar formas de uso de los sistemas hipertextuales que eviten estos problemas En este apartado nos centraremos en el segundo de los niveles. Por ejemplo, una forma de evitar la posible falta de una narrativa explícita en un sistema hipertextual es precisamente invitando al alumno a que él mismo la cree, a que en su recorrido por el sistema construya una narrativa. Esto puede conseguirse planteando una actividad en la que el objetivo sea emplear el sistema hipertextual para hacer o conseguir algo, en lugar de simplemente dejar que los estudiantes recorran el sistema sin más: se les puede plantear preguntas cuyas respuestas habrán de construir buscando información en el sistema, por ejemplo, o pedirles que vayan anotando, mientras recorren los nodos, los puntos que a ellos les parezcan más importantes. De esta forma el estudiante gana perspectiva sobre los contenidos del hipertexto, imponiendo sobre él su propia estructura y dotándolo de cierta secuencialidad a posteriori, producto de un procesamiento de la información por parte del estudiante y por lo tanto más valiosa en lo que se refiere a la asimilación de esos contenidos. En cuanto a la sobrecarga cognitiva, la primera forma que se nos puede ocurrir de evitarla es llevar a los usuarios de la mano por el hipertexto, guiarlos, indicándoles en cada momento cuál sería el mejor camino a seguir. Esta forma de actuación, que aplicada de modo más o menos suave puede dar muy buenos resultados, puesto que el sistema está asumiendo parte de la carga cognitiva que de otro modo recaería sobre el estudiante, no deja de ser una manera de matar el propio hipertexto, puesto que acaba con la libertad de exploración que lo define. Afortunadamente, existen otras posibilidades.

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Contenidos digitales para el nuevo aprendizaje LA HIPERTEXTUALIDAD Por ejemplo, se puede plantear la aproximación al sistema hipertextual en varias fases, de manera que se divida el escalón de entrada inicial en peldaños más pequeños y fácilmente accesibles. Así, se puede proponer una primera fase de formación, cuyo único objetivo es que los estudiantes se familiaricen con el sistema, pasando después a la fase de trabajo propiamente dicha, en la que los estudiantes navegan a fin de completar la actividad que el profesor les haya propuesto. Por último se podría pensar en una tercera fase en la que los materiales hipertextuales quedan a disposición del alumno para que los recorra, una vez que ya tiene experiencia suficiente, con plena libertad. En cuanto a la fragmentación, las soluciones en el nivel metodológico son más difíciles de encontrar. De nuevo, la construcción de una “narrativa externa”, de una estructura conceptual que profesor y estudiantes puedan superponer, ya sea a priori o a posterior, sobre la información fragmentada que ofrece el hipertexto contribuirá a ofrecer una imagen más unificada del mismo. De todas formas, las principales herramientas para disminuir los efectos de la fragmentación las encontramos a la hora de diseñar el hipertexto. Por ejemplo, se pueden emplear estructuras de navegación que permitan fluir más suavemente de unos nodos a otros, en lugar de saltar, añadir efectos de transición entre los nodos que sean algo más que simple decoración, aportando verdadera sensación de continuidad, o emplear medios que permitan presentar más información en menos tiempo, como puede ser el caso de las animaciones interactivas frente al texto plano.

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EL DISEÑO DE SISTEMAS HIPERTEXTUALES Si ya es difícil escribir un libro, siendo al fin y al cabo un recurso de comunicación en el que la estructura básica es fija y sencilla, y en el que los medios empleados más allá del texto no pasan de algunos diagramas, tablas y fotografías, ¿cuánto más complicado no será crear un sistema hipermedia, en el que la estructura alcanza una bidimensional de posibilidades infinitas, los contenidos no están atados unos a otros por una secuencia inmutable de acceso, y los recursos que se pueden emplear incluyen cualquier elemento multimedia que se nos ocurra? Por supuesto, siempre existe el camino fácil: crear un hipertexto como quien escribe un libro, esto es, desarrollando un índice de contenidos que posteriormente se desplegarán ante el lector según éste vaya pulsando los enlaces de dicho índice. Esta filosofía del “índice con enlaces” es una de las más extendidas hoy en día, resultando su utilidad ciertamente notable en algunas ocasiones, por cierto, pero también irguiéndose sin duda como la forma más directa de renunciar a las ventajas que para el aprendizaje puede plantear el hipertexto. Por fortuna, no tenemos que partir de cero en nuestra tarea de crear sistemas hipertextuales: podemos contar con ciertos principios bien estudiados y asentados, que ayudarán a nuestro sentido común a llevar a buen término la tarea. Ahora bien, lo que no hemos de esperar, en éste como en tantos otros casos, es una metodología perfectamente compartimentada que cree el hipertexto de forma casi automática: escribir un hipertexto es una tarea que requiere método y orden, pero también creatividad, subjetividad y sentido común. Mucho y muy humano sentido común. En definitiva, una buena metodología de creación de hipertextos debe trabajar para nosotros, no pretender que nosotros trabajemos para ella. La que aquí mostraremos no es ni la mejor ni la peor. Es tan sólo un ejemplo de cómo se puede abordar la tarea que nos traemos entre manos, Pág. 12


Contenidos digitales para el nuevo aprendizaje LA HIPERTEXTUALIDAD teniendo en cuenta lo mencionado en el párrafo anterior. Lo más importante es que esta metodología refleja una secuencia de pasos básicos generalmente aceptados, a la vez que aporta algunas pistas sobre cómo aplicarlos. ¿Y cuál será la forma en que contaremos esa metodología? Bien, la propuesta para este apartado es la siguiente: vamos a construir paso a paso un sistema hipertextual. O mejor dicho, vas a construir paso a paso un sistema hipertextual, o al menos a diseñarlo. Así que ármate con lápiz y papel, que son las dos únicas herramientas que necesitamos para iniciarnos, y piensa sobre qué materia versará tu hipertexto: elige, por ejemplo, un tema que estés acostumbrado a contar en clase. No debería ser ni muy largo ni muy corto: algo equivalente a unas cuarenta o cincuenta páginas de texto normal puede estar bien. ¿Lo tienes? Perfecto, pues comenzamos. (Nosotros aquí, para ejemplificar el proceso, supondremos que estamos tratando de escribir un hipertexto de “Introducción a la Informática”). Un apunte antes de empezar: asumiremos la aproximación de que un sistema hipermedia puede descomponerse en dos espacios dimensionales básicos, y que es posible, al menos durante las primeras fases del proceso, trabajar en ambos espacios como si fuesen independientes. Estos dos espacios dimensionales son la Dimensión Estructural (qué nodos hay en mi sistema y cómo se relacionan unos con otros, especialmente a través de la navegación) y la Dimensión Expositiva (los contenidos incluidos en cada nodo, con especial énfasis en los recursos empleados para exponerlos). Ahora ya sí podemos comenzar: •

Fase 1: Diseño de la información.

Lo primero que deberemos hacer es decidir qué temas voy a tratar en mi hipertexto, y hacer una lista de nodos que los reflejen. Por

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Contenidos digitales para el nuevo aprendizaje LA HIPERTEXTUALIDAD ejemplo, una lista inicial, parcial, para el tema que hemos escogido como ejemplo podría ser: o El ordenador. o Hardware. o Software. o Redes. o Arquitectura. o Periféricos. o Topologías. o Protocolos. o Sistemas operativos. o Compiladores. o Aplicaciones. o … Una vez que tenemos esta lista, que por supuesto podremos modificar en cualquier momento según consideremos oportuno, convendrá establecer una relación jerárquica entre los nodos, de manera que cada nodo “incluya” conceptualmente a otros nodos, a modo de “hijos”. En el caso ideal, se debería conseguir que cada nodo fuese una especie de resumen de todos los nodos que “cuelgan” de él, sus descendientes:

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Fase 2: Selección y diseño de las estructuras básicas de navegación.

Una vez que hemos decidido qué nodos va a incluir nuestro sistema y qué relación, jerárquica en este caso, mantienen entre ellos, es el momento de superponer sobre esa estructura de información una estructura de navegación. Esto es, añadir los enlaces entre los nodos, enlaces que luego servirán al usuario para evolucionar por nuestro hipertexto. Hay muchas estructuras de navegación predefinidas que podemos emplear, como por ejemplo: o Lineal: Los nodos se enlazan uno a continuación del otro como si de un libro se tratase. Es la estructura más sencilla, pero también la que elimina las características hipertextuales. o Jerárquica: Se trata en este caso de reflejar directamente en la estructura de navegación las relaciones jerárquicas de la estructura de la información. o Bucles abiertos: Son estructuras de navegación en las que los caminos son estructuras lineales que se cierran sobre sí mismas, pudiendo nacer en cada nodo caminos nuevos que terminan en ese mismo nodo donde nacieron.

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Aquí optaremos por no emplear estrictamente ningún tipo determinado, introduciendo en cada momento los enlaces que creamos más convenientes para el nodo concreto con el que estemos tratando. Para proceder de esta forma, una buena mecánica es plantear primero cómo se va a navegar entre cada nodo y sus descendientes inmediatos (hijos), para a continuación complementar esta estructura arborescente con enlaces entre nodos lejanos:

Fase 3: Selección de herramientas de navegación.

Normalmente la navegación a través únicamente de los enlaces básicos entre nodos resulta ardua y poco flexible. Es por esto que suelen añadirse herramientas de soporte a la navegación, que sin romper la estructura original del sistema, proporcionen al usuario una mayor libertad de movimientos y una mayor comodidad. Si las estructuras básicas de navegación eran numerosas, más lo son las herramientas de soporte a la misma. Entre otras tenemos: o Vuelta a la página anterior.

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Contenidos digitales para el nuevo aprendizaje LA HIPERTEXTUALIDAD o Historial de nodos ya visitados. o Diagramas, índices y mapas. o Herramientas de búsqueda. o Visitas guiadas. o Puntos de referencia en el hipertexto. o Lista de favoritos. o Página de anotaciones. Hay que seleccionar muy bien las herramientas a emplear en nuestro sistema, pues si bien su uso enriquecerá el hipertexto, abusar de ellas puede llevar a sistemas confusos en los que la estructura inicial de enlaces, la más importante, quede oculta bajo una capa demasiado gruesa de dispositivos de navegación, desestructurando así el hipertexto y convirtiéndolo en un sistema de acceso aleatorio, en el que la actividad fundamental del usuario no será la navegación propiamente dicha sino el acceso directo a información concreta. •

Fase 4: Diseño e implementación de la dimensión expositiva.

Una vez que hemos concluido el diseño de la dimensión estructural, hemos de abordar el de la dimensión expositiva, esto es, la forma en que se van a presentar los contenidos en cada uno de los nodos. Esto incluye, por supuesto, seleccionar qué tipos de medios van a emplearse. Una buena estrategia es definir una plantilla, una especie de formato común para todos los nodos o para un conjunto de ellos. Éste sería un ejemplo de plantilla:

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Fase 5: Integración de ambas dimensiones.

Si bien la aproximación de ortogonalidad, esto es, completa independencia, entre la dimensión estructural y la expositiva se demuestra como muy útil a la hora de abordar el complicado proceso de diseñar un sistema hipermedia, lo cierto es que no deja de ser una aproximación, y que a la hora de integrar ambas dimensiones habrá que tener mucho cuidado de que lo desarrollado en cada una de ellas sea coherente cuando constituyan un único conjunto.

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RESUMEN Y CONCLUSIONES Hemos dado en este tema los primeros pasos para introducirnos en el mundo de la lectura y la creación de hipertextos, considerando éstos de una forma más amplia como sistemas hipermedia. Mediante ejemplos, al principio, y puestos a la tarea, después, de construir nuestro propio hipertexto hemos podido descubrir que esta nueva forma de organizar la información ofrece un potencial enorme, que se extiende al ámbito educativo, pero que también pone sobre la mesa un conjunto de problemas que habremos de tener en cuenta al emplear hipertextos si es que queremos que dicho empleo redunde en una experiencia de aprendizaje más fructífera. Después de todo lo visto en el tema, si hay que quedarse con una sola idea que sea ésta: crear un hipertexto no es montar un índice con unos cuantos hiperenlaces, sino distribuir la información de manera que los caminos para recorrerla sean de verdad múltiples y variados, sin que eso suponga una pérdida de la estructura de la información, sino todo lo contrario; a la postre, un hipertexto no es sino la suma de infinitas estructuras subjetivas, todas derivadas de la estructura navegable planteada inicialmente por el autor. Un libro recomendado: “Navegar por la información”, de Antonio Rod

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