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LA CASA DE BERNARDA ALBA FEDERICO GARCÍA LORCA

Federico García Lorca. Granada, 1919. Fotografía de Rogelio Robles Romero-Saavedra.Col. Fundación Federico García Lorca, Madrid.

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1. GENERACIÓN DEL 27 En los años veinte, en plena efervescencia vanguardista, irrumpen en España jóvenes poetas a quienes se conoce como Generación del 27 (Alberti, Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Pedro Salinas, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Manuel Altolaguirre, Juan Larrea, Emilio Prados, García Lorca). Este grupo evolucionará desde posturas iniciales de lucha vanguardista hasta una búsqueda del “arte puro”, al estilo de Juan Ramón Jiménez, e incluso a un compromiso sociopolítico. 1.1. Características: Los poetas del grupo comparten estos rasgos: Sus relaciones personales son innegables; algunos críticos han hablado de una Generación de la amistad (Dámaso Alonso: Cuando cierro los ojos, los recuerdo a todos, formando conjunto, como un sistema que el amor presidía). La Residencia de Estudiantes, de Madrid, será el lugar de encuentro de muchos de ellos. También, el Centro de Estudios Históricos, donde varios trabajan y comparten, de la mano de Menéndez Pidal y Américo Castro, el fervor por los clásicos. Participan en numerosos actos colectivos; destacan los organizados en el Ateneo de Sevilla para celebrar el centenario de Góngora en 1927 (fecha que les dará el nombre). Colaboran en las dos grandes revistas del momento: la Revista de Occidente y La Gaceta literaria; fundan otras como Litoral (Málaga, 192), Verso y prosa (Murcia, 1927), Mediodía (Sevilla), Meseta (Valladolid)... La semejanza de formación los dirige a ideales estéticos muy similares, aunque su evolución poética los lleve por caminos diferentes. En su conjunto se caracteriza por la toma de conciencia de lo que debe ser el poeta y la poesía: reaccionan contra el academicismo y el esteticismo modernista y exaltan una estética basada en la libertad de la imaginación. Los temas poéticos de la Generación son los propios de la lírica pero tratados desde una perspectiva novedosa, influida por las vanguardias, que les proporcionarán otros temas: • La ciudad, protagonista central de los poemas, es el símbolo del universo. Es una ciudad vanguardista pero también un lugar problemático, donde el hombre está alienado en sus relaciones con sus semejantes y donde sufre la soledad. •

La naturaleza cambia totalmente; en ella tiene cabida lo cotidiano, el paisaje se sustituye por una naturaleza simbólica, asociada a recuerdos de la infancia, a antiguos amores...

El amor cobra una nueva perspectiva. Antirrománticos por su formación, renuncian al sentimentalismo y sensibilidad. El amor recupera su sentido simbólico. Vuelve a ser, como para los clásicos, una pasión enriquecedora, un motivo de tensión que le proporciona al hombre los instrumentos para triunfar sobre el caos del mundo.

Se recupera como tema la tradición popular.

El compromiso, con el arte o con el hombre y la política, fue común en los hombres del 27

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2. FEDERICO GARCÍA LORCA 2.1. VIDA Nació en el municipio de Fuente Vaqueros, Granada (España), en el seno de una familia de posición económica desahogada, el 5 de junio de 1898 y fue bautizado con el nombre de Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca; su padre fue Federico García Rodríguez, un hacendado, y su madre, Vicenta Lorca, maestra de escuela que fomentó el gusto literario a su hijo. Desde la edad de 2 años, según uno de sus biógrafos, Edwin Honig, Federico García Lorca mostró su habilidad para aprender canciones populares y a muy tierna edad escenificaba en miniatura oficios religiosos. Su salud fue frágil y no empezó a andar hasta los cuatro años. Leyó en su casa la obra de Víctor Hugo y de Miguel de Cervantes. Como estudiante fue algo irregular, abandonando la Facultad de Derecho de Granada para instalarse en la Residencia de Estudiantes de Madrid (1918–1928); pasado un tiempo regresó a la Universidad de Granada donde se graduó como abogado aunque nunca ejerció la profesión, puesto que su vocación era la literatura. La ubicación meridional de Granada, donde se encontraba viva la herencia mora, el folclore, el oriente y una geografía agreste, quedaron impresas en toda su obra poética, donde los romanceros y la épica se funden de manera perceptible. Fue, después de su madre, Fernando de los Ríos quien estimuló el talento del entonces pianista en favor de la poesía; así, en 1917 escribió su primer artículo sobre José Zorrilla, en su aniversario. La España de Lorca es el heredero de la Generación del 98, con una rica vida intelectual donde los nombres de Francisco Giner de los Ríos, Benito Pérez Galdós, Miguel de Unamuno, y poco después Salvador de Madariaga y José Ortega y Gasset imprimían el sello distintivo de una rebelión contra la realidad de España. Influyeron, además, en la sensibilidad del poeta en formación Lope de Vega, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Manuel Machado, Ramón del Valle-Inclán, Azorín e, incluso, el Cancionero popular. JUVENTUD Y PRIMERAS OBRAS En 1918 publicó su primer libro Impresiones y paisajes, costeado por su padre. En 1920 se estrenó en teatro su obra El maleficio de la mariposa, en 1921 se publicó Libro de poemas y en 1923, se pusieron en escena las comedias de títeres La niña que riega la Albahaca y el príncipe preguntón. En 1927 en Barcelona expuso su primera muestra pictórica. En esta época frecuenta activamente a los poetas de su generación que permanecen en España: Jorge Guillén, Pedro Salinas, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Rafael Alberti, y sobre todo Buñuel y Dalí, a quien después le tributó Oda a Salvador Dalí. El pintor, por su parte, pintó los decorados del primer drama del granadino: Mariana Pineda. En 1928 publicó la revista literaria Gallo, de la cual salieron solamente dos números. En 1929 marcha a Nueva York. Para entonces se habían publicado, además de los antes mencionados, sus libros Canciones (1927) y el Primer romancero gitano (1928), siempre su obra poética más popular y más accesible. A Lorca le molestaba mucho que el público lo viera como gitano.

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Federico García Lorca con un chico vendedor de periódicos. Cuba, 1930. Salvador Dalí (izqda.) y Federico García Lorca (drcha.). Cadaqués, Girona, verano de 1927.

VIAJE A NUEVA YORK De su viaje y estancia en Nueva York surge el libro Poeta en Nueva York. En 1930 fue a La Habana, donde escribió parte de sus obras Así que pasen cinco años y El público, ese año regresó a España donde fue recibido en Madrid con la noticia de que su farsa popular La zapatera prodigiosa se estaba escenificando. LA IIª REPÚBLICA Y «LA BARRACA» Al instaurarse la Segunda República española, se nombró a Fernando de los Ríos como Ministro de Instrucción Pública. García Lorca fue nombrado, bajo el patrocinio oficial, codirector de la compañía estatal de teatro «La barraca» donde disfrutó de todos los recursos para producir, dirigir, escribir, y adaptar algunas obras teatrales del Siglo de Oro español. Escribió en este período Bodas de Sangre, Yerma y Doña Rosita la soltera. En 1933 viajó a Argentina para promover la puesta en escena de algunas de sus obras por la compañía teatral de Lola Membrives y para dictar una serie de conferencias, siendo su estancia un éxito: a manera de ejemplo, su puesta de La dama boba de Lope de Vega atrajo a más de sesenta mil personas. Entre este año y 1936 escribió Diván de Tamarit, Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, que conmovió al mundo hispano, La casa de Bernarda Alba y trabajaba en La destrucción de Sodoma, cuando estalló la Guerra Civil española.

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Benjamín Palencia.Col. Fundación Federico García Lorca, Madrid.

Federico García Lorca. Huerta de San Vicente, Granada, 1932. Detrás se ve el cartel para La Barraca diseñado por

GUERRA CIVIL Y ASESINATO García Lorca rehusó el exilio ofrecido por Colombia y México, cuyos embajadores previeron que el poeta pudiera ser víctima de un atentado debido a su función de funcionario de la República, pero Lorca rechazó las ofertas y se dirigió a su casa en Granada para pasar el verano. En esos momentos políticos alguien le preguntó sobre su preferencia política y él manifestó que se sentía a su vez católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico; de hecho nunca se afilió a ninguna de las facciones políticas y jamás discriminó o se distanció de ninguno de sus amigos, por ninguna cuestión política, se sentía, como él lo dijo en una entrevista al Sol de Madrid poco antes de su asesinato: íntegramente español. Tras una denuncia anónima, el 16 de agosto de 1936 fue detenido en la casa de su amigo, el también poeta Luis Rosales, quien obtuvo la promesa de «las autoridades» nacionalistas de que sería puesto en libertad «si no existía denuncia en su contra». La orden de ejecución fue dada por el gobernador civil de Granada, José Valdés Guzmán, quien había ordenado al ex diputado de la CEDA, Ramón Ruiz Alonso, la detención del poeta. Valdés contaba con el visto bueno del general Queipo de Llano, a quien se consultó sobre qué hacer con Lorca. Las últimas investigaciones, como la de Manuel Titos Martínez, determinan que fue fusilado la madrugada del día 18 de agosto de 1936, seguramente por cuestiones territoriales, ya que algunos caciques, muy conservadores tenían rencor al padre de Lorca porque era un cacique progresista. En una entrevista en el diario El Sol había

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declarado que «en Granada se agita la peor burguesía de España» y eso fue su sentencia de muerte. Federico García Lorca fue asesinado en el camino que va de Víznar a Alfacar y su cuerpo permanece todavía enterrado en una fosa común anónima en algún lugar de esos parajes con los cadáveres de dos banderilleros y un maestro nacional ejecutados con él. Después de su muerte se publicaron Primeras canciones, Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín. La personalidad de Lorca ofrece una dualidad: de un lado, una vitalidad arrolladora, desbordante de simpatía; de otro, un íntimo malestar, un dolor de vivir, un sentimiento de frustración. Esta íntima frustración personal, este malestar, que le obligaba a reticencias y ambigüedades en su obra literaria, aparece en toda su obra, frente a manifestaciones de creación bulliciosa, llena de gracia. Su poesía y, más tarde, su teatro se caracterizarán por esta dualidad que refleja el enfrentamiento entre la realidad, que Lorca vive con cierta sensación de opresión, y sus aspiraciones de realización personal. De ahí que la poesía lorquiana vaya de los momentos de optimismo a los sentimientos de desasosiego y alienación (propios del surrealismo). El tema del destino trágico, la imposibilidad de realización, será el elemento que dé unidad a su producción poética y teatral.

2.2. Obra poética •

En su primera época es clara la influencia de la lírica tradicional. En ésta destacan sus obras Libro de poemas (1921), Canciones (1927), Romancero gitano (1928) y Poema de cante jondo (1931; iniciada en 1921). En ellas predominan los temas de la naturaleza, el amor y la muerte. Más tarde, se acercó al surrealismo, que le proporcionó una estética y un medio de enfrentarse al mundo. Resultado de ello son sus obras Poeta en Nueva York (1929-30), Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías (1935), Seis poemas galegos (1935) y Diván del Tamarit (1936, aparecido póstumamente en 1940), que responden a una crisis personal en la que confluyen razones artísticas y personales, expresadas a veces con tal grado de intimismo, que algunas composiciones resultan casi impenetrables. De esta época son también los Sonetos del amor oscuro, inéditos hasta hace poco y sobresalientes por la angustia y desasosiego con que trata el tema de la homosexualidad.

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3. LA CASA DE BERNARDA ALBA 3.1. Introducción La casa de Bernarda Alba,"drama de mujeres en los pueblos de España", es una obra de personajes, cuyo escenario histórico es la tierra de España. Presenta la irreconciliable oposición de dos fuerzas igualmente ciegas: tiranía y libertad. Escrita en 1936, representa el final y cima de la trayectoria dramática de García Lorca. En ella perviven los mejores hallazgos de sus obras anteriores y se hace patente el perfecto conocimiento del escenario que poseía el autor, aunque supone, en cierta medida, una ruptura con sus dos obras anteriores: Bodas de sangre y Yerma. Lorca prefirió escribir un drama en lugar de una tragedia y reducir al extremo el empleo del verso. Pero aun cuando en Bernarda se acerca más a la realidad de su tiempo, no abandona la línea clave de su teatro poético. Aunque el autor subtitula la obra Drama de mujeres en los pueblos de España, y escenifica un violento y descarnado enfrentamiento entre mujeres en un ambiente rural, no es un drama rural en sentido estricto (género muy cultivado en España desde finales del siglo XIX y que se caracteriza por la localización en un medio rural y por el uso de un lenguaje pretendidamente dialectal, incluso vulgar; los conflictos que en él se aparecen tienen que ver con problemas sociales, de amor y de honra; las pasiones están en un estado primario que la ambientación favorece. Los personajes femeninos son hondos y fuertes). No es un drama rural porque Lorca nunca intenta imitar las palabras ni las construcciones locales y vulgares, sino que aprovecha la riqueza expresiva del habla popular, y así, refranes, hipérboles, comparaciones e imágenes, tomadas del habla popular, se entremezclan con expresiones y metáforas literarias. Las palabras precisas, las frases sentenciosas, los diálogos cortantes se integran en la acción, y el lirismo que los envuelve está al servicio de la efectividad dramática. Por otra parte, la obra no refleja las desgracias de un pueblo, sino que ahonda en las obsesiones y en la personalidad conflictiva de un grupo de mujeres, obligadas a vivir en un encierro sofocante. Los personajes vivirán rodeados de tensiones; inmersos en un clima de violencia. Se trata de un drama que trata de la realidad humana, pero vista desde la poética lorquiana. En cuanto al título de la obra, vemos que es bastante apropiado a lo que en ella sucede: el núcleo es casa. En esta casa se desarrollarán unos hechos cuyo desenlace será trágico. Así la casa es realmente el centro de la obra, pues en su función de cárcel provoca una serie de reacciones en los personajes y desencadena el drama. El título nombra a Bernarda Alba, personaje relevante en la obra, dueña no sólo de la casa sino también de las personas que viven allí, sobre las que ejerce una terrible opresión, lo que crea un clima de tensión inaguantable. Vemos, pues, la importancia del título, en el que destaca los símbolos de represión de los personajes: cárcel y carcelera.

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3.2. Argumento Tras la muerte de su marido, Bernarda impone ocho años de luto, para ella y sus cuatro hijas, en los que no podrán ver la calle, ya que, según ella, es costumbre: "Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo". Esto supone no salir de la casa en esos años y mucho menos mantener algún tipo de relación con hombres: "En ocho años de luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle". Su moral estricta le lleva a marcar claras diferencias entre los hombres y las mujeres: "Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón. Eso tiene la gente que nace con posibles". Las hijas aceptan con resignación esta decisión de su madre (Magdalena: "yo sé que no me voy a casar") ya que le tienen demasiado miedo. Sólo una de ellas se rebela, la más joven, Adela, porque está profundamente enamorada de Pepe el Romano e intenta defender su amor. Pero ella no es la única enamorada de este hombre, también lo están Martirio y Angustias; esta última comprometida con Pepe, que ha llegado hasta ella atraído por su dinero. La presencia constante de Pepe (no llega a aparecer nunca pero se le siente) provoca el odio y enfrentamiento entre ellas, una terrible lucha por el macho. La envidia es el sentimiento común, Martirio envidia a Adela porque es correspondida, todas envidian a Angustias porque se va a casar con Pepe y porque es la que tiene más dinero de las cuatro. Martirio llevada por los celos, descubre el secreto de Adela a Bernarda. Esta, presa de furia y ante la rebeldía de su hija, que se enfrenta a Bernarda abiertamente por primera vez, intenta matar a Pepe, pero falla. Adela, impotente y sin otra salida, pone fin a su vida. Bernarda en su empeño de guardar las apariencias, sólo se preocupe de que la gente crea que ha muerto virgen.

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CLASIFICACIÓN DE LOS PERSONAJES

1. LOS NOMBRES DE LOS PERSONAJES

2. SU PRESENCIA O AUSENCIA EN LA ESCENA

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3. RELACIONES ENTRE LOS PERSONAJES

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TEMAS DE LA OBRA EVOLUCIÓN DEL TEATRO DE LORCA La dramaturgia lorquiana se caracteriza por tres constantes: es un teatro poético; experimental (la variedad de estilos es muestra de su constante experimentar); y un teatro de temática única, lo que significa que generalmente hay sólo un tema en cada una de sus obras: el amor, la represión, la violencia, el amor y la libertad son temas centrales. García Lorca sólo se dedicó al teatro seriamente en los últimos años de su corta vida. Hasta 1930, sus incursiones en éste género fueron casi siempre el resultado de su entusiasmo juvenil celebrando el carácter «intrascendente» del arte, con la excepción de su drama histórico en verso Mariana Pineda (1925). El maleficio de la mariposa (1920) es una pieza en verso, pequeña tragedia en miniatura, sobre el amor imposible entre una mariposa y una cucaracha, en la que están ya presentes algunos rasgos de Lorca: [el enfrentamiento entre el código y el sueño, la norma y el ideal; y también algunos de los personajes posteriores y sus relaciones como la madre, la mujer soltera, la pareja atípica, héroe y víctima del teatro lorquiano...] Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita (1922) y Retablillo de don Cristóbal (1931) son dos piezas para títeres que representan el vínculo de Lorca con el teatro popular de su niñez y constituyen una crítica del teatro burgués que tanto le molestaba. La zapatera prodigiosa (1926) y Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (1931) ya no son refundiciones de teatro popular, sino dos farsas artísticas elaboradas y perfeccionadas, con una temática similar: los problemas conyugales y el sometimiento del individuo a los intereses sociales. Mariana Pineda (1925) y Doña Rosita la soltera (1935) dos obras son poéticas y pictóricas que escenifican el espíritu del pasado de Granada, cuya protagonista es heroína cuyo amante o prometido las abandona; y, finalmente. Mariana Pineda recrea la historia y leyenda de la granadina del mismo nombre: incide en la trascendencia que la pasión amorosa tuvo en las motivaciones de la heroína, ajusticiada por su defensa de la libertad. Amor y libertad son las armas que el héroe lorquiano, femenino casi siempre, levanta contra el mundo, pero que, vueltas contra él, acaban destruyéndole. El rasgo central que define a Doña Rosita es el patético y grotesco contraste entre el tiempo interior del sentimiento personal y el tiempo "social", el tiempo de los demás, que nos ve envejecer. Y son los demás, los que envenenan la vida profunda y auténtica del yo individual. Tiene Lorca también dos comedias irrepresentables (dos criptogramas): Así que pasen cinco años (1931) y El público, que son dos obras muy avanzadas y muy difíciles de representar. Apuntan hacia el teatro moderno o del absurdo, de inspiración surrealista. Son dos experimentos extremos que no tendrán continuación. Se puede decir que son las obras más poéticas de toda su producción en el sentido de que son representaciones de lo abstracto, faltas de acción. Por último, tres tragedias rurales: Bodas de sangre (1931) y Yerma (1934) y La casa de Bernarda Alba (1936). La historia es distinta en cada una de ellas, pero en las tres se trata del mismo asunto: la subordinación del instinto a unas vivencias sociales o a intereses materiales puede tener consecuencias trágicas, la sociedad niega a las mujeres la libertad sexual que tolera a los hombres. En estas tragedias la ley está definitivamente dictada y son las mismas mujeres las que han internalizado el código y son, por tanto, sus transmisoras. En primer lugar, a sus

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hijos (que, por ser hombres, intentaban violar la ley inviolable) para que sepan que el precio de su hombría es la muerte violenta; y, en segundo lugar, a las hijas, que han de ser madres de hombres, pues ésta es su función básica bajo la ley. La muerte es, pues, el precio de la violación de las reglas. En estas tragedias la voz del poeta nos describe la monstruosidad de una sociedad represiva y opresiva. Para darles impresión de realidad, Lorca se inspiró en hechos resales y en personas que conocía, además de recoger el folklore de su región natal, pero su teatro consigue transformar la vida en literatura. Este objetivo se logra de diferentes modos: • Los aldeanos se convierten en figuras arquetípicas, generalmente sin nombres propios; • Los caracteres, deseos y temores de los personajes se expresan con un complejo entramado de símbolos que se evidencia especialmente en La casa de Bernarda Alba, donde prácticamente todo –las paredes encaladas, el calor, el garañón de la cuadra, las metáforas del diálogo, las fantasías de la abuela loca– tienen un sentido simbólico. • La conversión en poéticos de estos dramas toscos consiste en el empleo de la poesía. Los pasajes en verso, las canciones o las nanas que alguien canta, nunca es mero adorno, sino que siempre se utiliza como una glosa poética de la acción, como un significado simbólico que se hará visible conforme avance la obra. • La función de los personajes alegóricos es expresar un sentido de destino trágico en el que se apoya parte de la fuerza del drama. En las tres obras hay posibilidades de eludir el dilema trágico, pero los personajes nunca pueden aspirar a estas actitudes racionales. ....... [En Bodas de sangre, por ejemplo, lo que lo impide es algo más profundo que las convenciones sociales: la madre del Novio anuncia una tragedia fatal desde la primera escena de la obra; la Luna y la Muerte esperan con impaciencia y confiadamente lo que viene a ser la renovación de un mito trágico; las muertes de Leonardo y del Novio se presentan como sacrificios rituales en un misterio poético de pura belleza] [Prescindible]. Pero al mismo tiempo se nos indica que los personajes son también víctimas de un determinismo más prosaico y realista, bajo la forma de costumbres locales sobre el honor y de concertar bodas por intereses materiales. Se entrelazan mito y realismo social. Yerma es más realista, pero el crimen sugiere que actúa impulsada por fuerzas oscuras e irracionales. En La casa de Bernarda Alba han desaparecido estas fuerzas misteriosas, el sentido es realista y carece misterio. El teatro de Lorca es de carácter experimental. Su asesinato en 1936 truncó sus aspiraciones innovadoras y su obra futura. No obstante, su fama es universal.

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TEMA: EVOLUCIÓN DEL TEATRO DE LORCA RESUMEN DE ALGUNAS OBRAS DRAMÁTICAS La zapatera prodigiosa (1926) es una farsa del siglo XVI llevada a la escena moderna que sube a las tablas un 24 de diciembre de 1930. Esta "farsa violenta" en dos actos, según Larca, no refleja su actual concepción del teatro. Cuenta la historia de una mujer joven, bonita y pobre, casada por conveniencia con su marido, hombre bueno y pacífico, al que trata violentamente. El propio Lorca la calificó de "farsa simple, de puro tono clásico donde se describe un espíritu de mujer, como son todas las mujeres, y se hace, al mismo tiempo y de manera tierna, un apólogo del alma humana [... ]. Lo más característico de esta simple farsa es el ritmo de la escena, ligado y vivo, y la intervención de la música que me sirve para desrealizar la escena y quitar a la gente la idea de que "aquello está pasando de veras", así como también para elevar el plano poético con el mismo sentido con que lo hacían nuestros clásicos". Amor de don Don Perlimplín con Belisa en su jardín (1931) constituye así una mezcla originalísima de farsa y tragedia en su sentido más antiguo y original. Aquí también Perlimplín y Belisa son empujados al matrimonio por los demás, por razones de interés y de conveniencia, y también hay entre los dos una gran diferencia de edad. Se trata de una situación típica que refleja una estructura social idéntica: el matrimonio es consecuencia de un juego de intereses sociales al que se somete el individuo, sin que su individualidad aflore para nada. Mariana Pineda, romance popular en tres estampas (1925). La obra, otra pieza en verso, recrea la historia y leyenda de la granadina Mariana Pineda, agarrotada por el amor y la libertad. Lorca se basa en un romance popular que había oído en su infancia e incide en la trascendencia que la pasión amorosa tuvo en las motivaciones de la heroína, ajusticiada por su defensa de la libertad. El 27 de junio de 1927, Margarita Xirgu estrena la obra en Barcelona, con escenografía de Dalí. La censura había impedido que la obra subiera a los escenarios con anterioridad, y el ambiente dictatorial favorece una lectura política de la historia, bien acogida por público y crítica. Como en todo su teatro, amor y libertad son las armas que el héroe lorquiano, femenino casi siempre, levanta contra el mundo, pero que, vueltas contra él, acaban destruyéndole, pues en la visión dramática del mundo, propia de Lorca, amor y libertad no nacen para triunfar, sino para destruir a su portador. Mariana es la primera criatura humana del teatro lorquiano cuya vocación de libertad y amor sólo encontrará salida en la muerte. En esta pieza ya está presente la concepción estética del escenario como lugar donde se integran en unidad las artes plásticas auditivas y coreográficas porque Lorca concibe el teatro como espectáculo total. Doña Rosita o el lenguaje de las flores (1935) es la última obra que estrenó en vida, en 1935. El rasgo central que define a Doña Rosita es el dramático contraste -patético y grotesco a la vez entre el tiempo interior del sentimiento personal y el otro tiempo "social", el tiempo de los demás y con los demás, el tiempo de la gente a la que vemos, que nos ve envejecer. Y son los demás, los otros -y éste es el tema lorquiano por excelencia- quienes con su presencia y su testimonio envenenan la vida profunda y auténtica del yo individual. Así que pasen cinco años, Leyenda del tiempo en tres actos y cinco cuadros (1931) está considerada por algún crítico como la muestra más acabada quizá de inspiración surrealista. La acción argumental es más compleja porque se lleva a cabo una perturbación constante de las convenciones del tiempo en el teatro: no circula en una sola dirección, los tiempos verbales se contradicen, los personajes son tiempo ellos mismos...

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En cuanto a El público, drama en cinco actos, es imposible juzgar debidamente la obra porque carecemos del manuscrito completo. Larca declaró de esta pieza suya que no creía que hubiera compañía teatral que se animara a estrenarla ni público que la tolerara sin indignarse, porque "es el espejo del público". Es otro drama surrealista cuyo tema principal es la defensa y comprensión de la homosexualidad y los límites del teatro. Larca lo que nos quiere hacer ver y entender es que los homosexuales, a pesar de sus temores y dificultades, pueden amarse de la misma manera que los heterosexuales. Yeso es lo que quiso que entendiera y aceptara el público. La obra no se estrenaría en España hasta 1987. Bodas de sangre es una pieza escrita en verso en 1931 y estrenada en 1933 en el Teatro Beatriz de Madrid. La Novia va a casarse con el Novio pese a que aún sigue enamorada de Leonardo (su antiguo enamorado, ya casado y con un hijo) quien tampoco ha olvidado a la Novia. La boda se celebra, pero durante el baile Leonardo y la Novia se fugan juntos. El Novio los persigue por el bosque, los encuentra y estalla la lucha entre él y Leonardo. Mueren los dos y la Novia, desesperada acude a la madre del Novio para que le quite la vida a ella también. Es una tragedia que el propio Lorca calificó de desnudez clásica. La trama está dirigida por el "fatum", el destino ciego que recae sobre toda la colectividad e impone a los personajes decisiones sin libertad. La acción está fuertemente centrada, las fuerzas en presencia están claramente repartidas. La fatalidad de un amor irreprimible y prohibido se encuentra en el centro: el héroe (la Novia), el coro (la Madre) y el instrumento (el cuchillo). El universo de las personas aquí se ve reducido a puro sexo, limitando las funciones del hombre y de la mujer a las genéricas de potencia viril y fecundidad respectivamente, de modo que el fondo de la tragedia es la unión o la oposición de los sexos según leyes ciegas, más acá o más allá de lo propiamente humano y, por tanto, de la libertad. Yerma (1934) es la segunda tragedia, de ambiente rural, de la trilogía, de, dividida en tres actos de dos cuadros cada uno. Según Larca, no tiene argumento, sino que es una tragedia con cuatro personajes y un coro, un solo tema (que reemplaza al argumento) y un carácter en progresivo desarrollo; en definitiva, una "tragedia pura y simplemente". Presenta el drama de una campesina, de nombre Yerma, frustrada por no poder engendrar hijos con su marido, Juan. Centrada absolutamente en el deseo del hijo y en la negación de la esterilidad, Yerma se rebela contra lo dado -su esterilidad-, que rechaza como una humillación y una condena injusta. Cuando finalmente, en la romería, acepte definitivamente que es "marchita" y conozca que a Juan no le importa ni le ha importado nunca el hijo, lo matará porque así ella, Yerma, se posesiona de su destino y se lo adueña, en vez de ser poseída por él. Yerma no será víctima pasiva, sujeto de una fatalidad ciega, injusta y absurda, sino autora y creadora de su propia esterilidad.

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TEMA: EJES TEMÁTICOS EN LA CASA DE BERNARDA ALBA El tema central de la obra es el enfrentamiento entre una moral autoritaria, rígida y convencional representada por Bernarda y el deseo de libertad encamado por Adela y Mª Josefa. Se trata de un enfrentamiento entre dos actitudes vitales y dos ideologías: por un lado, la actitud que defiende una forma de vida dominada por las apariencias, las convenciones sociales y la moral tradicional basada en el autoritarismo y, por otro, la libertad del individuo para pensar, opinar y actuar. Este enfrentamiento se plantea desde el comienzo de la obra. Bernarda trata de imponer sus normas opresivas y autoritarias, basándose en la autoridad que le concede su posición de cabeza de familia, en tanto que Mª Josefa y Adela intentan rebelarse y hacer frente a ese dominio. El resto de sus hijas y las criadas la temen y le obedecen. El autoritarismo de Bernarda está presente desde su primera intervención: impone un luto de ocho años, marca rígidamente el comportamiento de sus hijas frente a los hombres, restablece el orden cuando sus hijas discuten y, excepcionalmente (Martirio), todas se someten a su disciplina. Sin embargo, el deseo de libertad y el impulso amoroso de Adela son más fuertes que su temor a la autoridad materna. Su rebeldía se manifiesta desde el comienzo (usa abanico de flores rojas y luce un vestido verde, expresa su deseo de libertad y su decisión de romper con las normas de Bernarda), hasta que al final se enfrenta directamente con su madre, arrebatándole el bastón, partiéndolo en dos y defendiendo su recuperada libertad. Con el suicidio de Adela se ciega para las demás el camino de la libertad. Mª Josefa da cauce a su rebeldía a través de la locura, única vía de escape para un personaje maltratado y enclaustrado. Su locura, sin embargo, le da fuerzas para proclamar sus anhelos de libertad, enfrentarse a Bernarda y denunciar su tiranía y el sufrimiento de las demás. Además de este tema central, hay otros motivos y temas secundarios. El drama de estas mujeres encerradas se concreta en la ausencia de amor en sus vidas y en el temor a permanecer solteras por el dominio tiránico de Bernarda, que controla e impide cualquier posibilidad de que estas entablen una relación amorosa. Pero la irrupción de Pepe el Romano desencadenará las pasiones de estas mujeres solteras que desean casarse para liberarse de la tiranía de Bernarda. La propuesta de casamiento de Pepe el Romano con Angustias desatará el conflicto entre las hermanas. La relación sensual con Adela supone el enfrentamiento con Martirio que también se ha enamorado de Pepe y guarda su pasión amorosa secretamente. Se le despiertan los celos y la envidia e intenta destruir a Adela. Más adelante sólo se nos refiere que Pepe mantiene con Angustias una actitud fría e indiferente. Finalmente, Amelia y Magdalena participan también del deseo y de las necesidad del varón, pero apenas hay lugar para que expresen sus sentimientos. La preocupación por la opinión ajena, el temor a la murmuración, el deseo de aparentar lo que no se es y, en definitiva, la hipocresía que enmascara la realidad constituye uno de los motivos recurrentes de la obra. El temor a la murmuración marca la conducta de Bernarda: oculta a su madre, no deja entrar apenas visitas, no quiere que los demás le sepan sus cosas. La hipocresía y necesidad de aparentar afectan fundamentalmente a Bernarda y a Martirio. Magdalena recrimina a esta última su hipocresía cuando felicita a Angustias por su compromiso. Bernarda, tras el suicidio de Adela, quiere ocultar la realidad. Los sentimientos de odio y de envidia presiden las relaciones humanas. Los deseos de amar, de ser libres y la imposibilidad de alcanzarlos impulsan a las hijas de Bernarda a insultarse y odiarse. También Bernarda es odiada por las criadas por

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la desigualdad y la injusticia social y el resto de mujeres del pueblo, a causa de su rigidez y su orgullo clasista e hipócrita. García Lorca denuncia la injusticia y las diferencias sociales. La crítica social, que predomina en el primer acto, supone la denuncia de la injusticia y las desigualdades sociales, la conciencia y orgullo de clase y la crueldad que presiden las relaciones de la sociedad. La desigualdad económica es, en parte, causa del drama, puesto que Pepe elige a Angustias por su fortuna. Bernarda, codiciosa, es incapaz de cualquier impulso de generosidad (no quiere regalar la ropa de su difunto marido). Cada personaje tiende a humillar al que se sitúa por debajo: la Criada con la Mendiga; Poncia con la Criada; Bernarda con la Criada y con Poncia. Es notoria la marginación de la mujer y el comportamiento femenino basado en la honra y en la decencia aparentes, con el consiguiente acatamiento de las normas sociales convencionales, que discriminan a la mujer en beneficio del hombre. Ligado al tema de las apariencias y vinculado al tema del amor, se desarrolla la problemática de la honra. Bernarda se mueve guiada por unos principios convencionales rígidos (apoyados en la tradición) que exigen un comportamiento público inmaculado, es decir, una imagen social u honra limpia e intachable. Será igualmente esto lo que lleve a Poncia a aconsejar a Adela que deje al Romano. Este sentido de la honra que guía a Poncia y a Bernarda es el mismo que impera en el pueblo y que posibilita el linchamiento de la Librada. En suma, La casa de Bernarda Alba se puede reducir al forcejeo de la vitalidad de las hijas (que se debaten en la agobiante atmósfera del luto y de la tradición, a veces rebeldes, a veces resignadas) y la trágica coyuntura en que combaten desesperadamente la vida y la muerte, el pasado que pesa y el porvenir que exige. Como en el gran teatro español tradicional, como en las danzas de la muerte, como en el «gran teatro del mundo», lo vital y lo mortal forcejean.

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EJES TEMÁTICOS EN LA CASA DE BERNARDA ALBA CUADROS EXPLICATIVOS

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TEMA: PLANOS SIMBÓLICO, POÉTICO Y SOCIAL El teatro de García Lorca es la obra madura de un poeta. De hecho, el poeta lo definió como "la poesía que se levanta del libro y se hace humana". PLANO POÉTICO En La casa de Bernarda Alba, como en sus otras obras dramáticas, se combinan realidad y poesía. Aunque se tomen datos de la realidad y la acción se sitúe en un marco realista y se haya creado la impresión de verosimilitud, los personajes, el espacio simbólico, la situación dramática, todo está visto desde una dimensión poética: la hipérbole en la descripción de los caracteres, la profusión de imágenes y metáforas en el habla de los personajes, la estructuración de la obra en un plano real y en un plano simbólico imaginado, el dominio de la antítesis: todo lleva a la poetización de una realidad. El lenguaje poético se integra en el habla de los personajes, así parece natural y espontáneo. Los detalles realistas presentes en el primer acto van disminuyendo en el segundo y aún más en el tercero, en el que aparecen elementos clásicos, poéticos: la noche estrellada, la persecución en semioscuridad entre Adela, Martirio y Mª Josefa, la imagen de la anciana con la oveja en sus brazos… García Lorca se sirve del verso en la letanía del primer acto, que rezan Bernarda y las Mujeres del duelo; en la canción de los segadores, que recuerda a las hijas de Bernarda la libertad, la alegría y el amor que existen en el mundo exterior; y en la canción de nana que canta Mª Josefa, con la oveja en brazos. En el habla de los personajes se mezclan rasgos del lenguaje coloquial y exquisitas figuras literarias como: • Comparaciones: los segadores son «como árboles quemados». • Imágenes y metáforas: la casa es «un convento», «un presidio», «un infierno»… • Hipérboles: siegan «entre llamaradas». • Paralelismos semánticos y presencia de una misma idea en lugares diferentes. PLANO SIMBÓLICO Es notable la presencia de símbolos: Adela tiene «un abanico redondo con flores rojas y verdes»; Paca la Roseta vuelve de mantener relaciones sexuales en el olivar con «el pelo suelto y una corona de flores en la cabeza», el segador pide «rosas para adornar su sombrero» en la canción de los segadores. Los colores también tienen valor simbólico: el blanco simboliza la vida, la alegría, el amor y la libertad; el negro la tristeza, el odio, la represión, la muerte (Adela muere de noche); el verde (que aparece en las vestiduras y el abanico de Adela) suele significar la rebeldía en García Lorca y, a veces, también la muerte. El blanco, referido al color de las paredes de la casa, representa la pureza. Así, al comienzo del drama las paredes son «blanquísimas», pero conforme avanza la trama se va apagando. Ello simboliza la pérdida de la pureza a lo largo de la obra. Asimismo, respecto a los animales, el caballo simboliza la pasión sexual, el deseo amoroso, el instinto… y es, además el correlato animal de Pepe el Romano; la oveja, la imagen del niño y de la fertilidad; el perro, la sumisión. Los árboles, por su parte, simbolizan la fuerza y la virilidad; las flores, el amor, la relación sexual, la pasión; la luna, la muerte y el erotismo; el sol, la vida y la alegría; y el agua, en concreto la sed, el deseo sexual.

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Respecto a los objetos, el bastón de Bernarda representa el poder tiránico. De ahí, que en un momento dado, Adela lo rompa, desesperada por escapar de su realidad; el abanico de flores y el vestido de Adela, signos de rebeldía; el retrato de Pepe Romano que tiene Angustias, el deseo frustrado de las hermanas. Finalmente, los nombres de los personajes ayudan al lector a reconocer algunos de sus rasgos: "Bernarda" significa 'con fuerza o empuje de oso' y " Alba " hace referencia al blanco, símbolo de la castidad; Angustias y Martirio, Magdalena (que remite a la mujer llorosa y sufriente); Adela ('noble', se relaciona además con «adelantar»); Amelia ('enérgica'); Mª Josefa hace referencia a los padres de Jesús, quizá por la edad del personaje; la Poncia remite a Poncio Pilatos y Prudencia a una de las cuatro virtudes cardinales. El lenguaje poético que crea García Lorca tiene pues, dobles valores que convierten las palabras en símbolos dentro de la obra. El realismo de la obra es el marco que alberga un mundo simbólico, interior y poético. PLANO SOCIAL En la obra se desarrolla un conflicto entre dos fuerzas mayores: el principio de autoridad, encarnado en Bernarda, y el principio de libertad, representado por las hijas. El primero responde a una visión clasista del mundo y condicionado por el «qué dirán». El orden que Bernarda impone en su casa no admite ni protestas ni desviaciones, y en la obra aparece como raíz del principio de autoridad, una fuerza más oscura y primitiva: el instinto de poder absoluto, que niega de toda libertad personal, todo sentimiento. Bernarda no es sólo la mujer autoritaria, tirana, fría y cruel, es, sobre todo, ese instinto de poder absoluto. A ese instinto de poder se opone, como fuerza conflictiva, el instinto del sexo, tan elemental y tan ciego como el instinto de poder. Del enfrentamiento de ambos sólo puede resultar la destrucción de una de las dos fuerzas en oposición. La casa de Bernarda es un mundo cerrado en el interior de otro mundo cerrado en el que las relaciones humanas están dominadas por los sentimientos de odio y envidia. Las criadas de Bernarda y los vecinos la odian. Desde el primer acto Lorca denuncia la injusticia y las diferencias sociales, el orgullo y conciencia de clase y la crueldad que preside las relaciones sociales. En la obra se plantea una jerarquía social bien establecida, jerarquía dominada por la crueldad y mezquindad del superior y por la sumisión resignada, teñida de odio, de los inferiores hacia Bernarda. García Lorca también denuncia la marginación de la mujer para lo cual enfrenta dos modelos de comportamiento femenino: el basado en una moral relajada (Paca la Roseta, la prostituta y la hija de la Librada, que viven al margen de la sociedad son condenadas moral e incluso físicamente), y el basado en una determinada concepción de la decencia (a la que Bernarda somete a sus hijas). Esa moral implica una sumisión a las normas sociales y convencionales que discriminan a la mujer negativamente frente al hombre, por ejemplo, la mujer debe reprimir el impulso amoroso pero al hombre se le permite mantener relaciones extramatrimoniales. El luto impuesto supone aislamiento porque Bernarda aplica con severidad extrema la estrecha y rígida moral española, agravada por el miedo a la murmuración aldeana. Cuando Bernarda descubre el cadáver de su hija exclama: «ella, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? Silencio». El silencio y la muerte eran los remedios del honor calderoniano, de la España rural y antigua, fanática de una tradición que no discute ni analiza.

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García Lorca creó este «drama de las mujeres en los pueblos de España» con intención de ofrecer un documento fotográfico en el que mostrar su visión trágica de la tierra española y atacar las injusticias sociales de una España cerrada al resto del mundo, de una España fiel a una tradición ya moribunda.

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"La casa de Bernarda Alba", F.G. Lorca: temas (2º Bachillerato)