Page 1


POEMAS Es la mañana llena de tempestad en el corazón del verano. Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes, el viento las sacude con sus viajeras manos. Innumerable corazón del viento latiendo sobre nuestro silencio enamorado. Zumbando entre los árboles, orquestal y divino, como una lengua llena de guerras y de cantos. Viento que lleva en rápido robo la hojarasca y desvía las flechas latientes de los pájaros. Viento que la derriba en ola sin espuma y sustancia sin peso, y fuegos inclinados. Se rompe y se sumerge su volumen de besos combatido en la puerta del viento del verano. pablo Neruda Te recuerdo como eras en el último otoño. Eras la boina gris y el corazón en calma. En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo. Y las hojas caían en el agua de tu alma. Apegada a mis brazos como una enredadera, las hojas recogían tu voz lenta y en calma. Hoguera de estupor en que mi sed ardía. Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma. Siento viajar tus ojos y es distante el otoño: boina gris, voz de pájaro y corazón de casa hacia donde emigraban mis profundos anhelos y caían mis besos alegres como brasas. Cielo desde un navío. Campo desde los cerros. Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma! Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos. Hojas secas de otoño giraban en tu alma. pablo Neruda.


MITOS El condor Se dice que en un pueblo, un hombre vivía con su hija. La hija cuidaba obejas y otros animales y cada día un joven vestido con elegancia iba a visitarla, el joven tenía un traje negro hermoso, chalina blanca y un gran sombrero. Cada día el joven iba a visitar a la jovencita, y se hicieron buenos amigos. Un día comenzaron a jugar así: “Álzame tú y yo te alzaré”. Comenzaron el juego, y el joven alzo a la joven. Recién cuando la había alzado en alto, la joven se dio cuenta de que estaba volando. El joven puso a la niña dentro de un nido en un barranco. Allí el joven se convirtió en cóndor. Por varios meses el cóndor cuido a la joven, le daba toda clase de carnes para comer y bebidas para tomar.

Cuando habían estado unos años juntos, ella llego a ser mujer y dio a luz un niño, pero, la ya ahora mujer, lloraba día y noche por su padre, a quien había dejado en su pueblo. “¿Cómo puede estar solo mi padre? ¿Quién está cuidando a mi padre? ¿Quién está cuidando a mis ovejas? Devuélveme a mi casa”, le rogaba la mujer al cóndor pero él hacia caso omiso a sus peticiones. Un día un picaflor apareció. La mujer le dijo: “¡Ay, picaflor! no tengo ninguna manera de bajar de aquí, Hace más de un año, un cóndor, convirtiéndose en joven, me trajo aquí. Ahora soy mujer. Y he dado a luz a su hijo”. El picaflor le contestó: “Escúchame, no llores. Te voy a ayudar.Iré a contarle a tu papá dónde estás, y tu papá vendrá a buscarte”. La joven le dijo: “Escúchame, picaflor. ¿Conoces mi casa, no? En mi casa hay muchas flores, te aseguro que si tú me ayudas, todas las flores que hay en mi casa serán para ti”. Cuando dijo eso, el picaflor voló contento al pueblo, y fue a decir al padre de la mujer: “He descubierto dónde está tu hija. Está en un nido en el barranco. Es la mujer de un cóndor, va a ser difícil bajarla. Tenemos que llevar un burro muerto”, dijo el picaflor, y explico su plan al viejo. Dejaron el burro muerto en el suelo. Y mientras el cóndor estaba comiendo el burro, el picaflor y el viejo ayudaron a la jovencita a bajar del barranco. Después llevaron dos sapos: uno pequeño y otro grande, dejaron los sapos en el nido del barranco. Bajaron el viejo y su hija y fueron hacia el pueblo. El picaflor fue donde estaba el cóndor, y le contó: “Oye, cóndor. Tú no sabes que


desgracia hay en tu casa”. “¿Que ha pasado?” el cóndor le preguntó. “Tu mujer y tu hijo se han convertido en sapos”. El cóndor sorprendido se fue volando a ver. Ni la joven, ni su hijo estaban dentro del nicho, solamente dos sapos. El cóndor se asustó, pero no pudo hacer nada; y el picaflor está todos los días entre las flores en la casa de la jovencita. Mientras ella, su hijo y su padre viven felices en la comunidad.

El ginete sin cabeza En un pueblo muy lejano se hablaba de un jinete que acostumbraba a hacer su recorrido por las noches en un caballo, la gente muy extrañada se preguntaba ¿por que hace eso?, ya que no era muy común que alguien saliera por las noches a hacer esos recorridos. En una noche muy oscura y con fuertes relámpagos desapareció del lugar, sin dar señas de su desaparición. Pasaron los años y la gente ya se había olvidado de esa persona, y fue en una noche igual a la que desapareció

que se escuchó nuevamente la cabalgata de aquel caballo. Por la

curiosidad muchas personas se asomaron, y vieron un jinete cabalgar por las calles, fue cuando un relámpago cayó e iluminó al jinete y lo que vieron fue que ese jinete no tenia cabeza. La gente horrorizada se metió a sus casas y no se explicaban lo que habían visto. Cuentan también que el jinete fue decapitado en uno de sus recorridos nocturnos y que vaga todas las noches en busca de su cabeza y decapitando a cualquiera que se encuentre en su camino.


Leyendas El Amor y la Locura Cuenta la leyenda que una vez, hace muchísimos años, se reunieron todos los sentimientos y cualidades de los hombres. La reunión estaba en pleno, pero el Aburrimiento ya había bostezado por tercera vez. Entonces la Locura propuso jugar a la escondida. La Intriga se sintió intrigada y la Curiosidad, preguntó de qué trataba. Locura les explicó que era un juego en el cual debían esconderse, mientras ella se cubría los ojos para no ver dónde lo hacían. Y que luego, debía descubrir sus escondites. El primero que descubriera, ocuparía su lugar, y así continuaba el juego. Entusiasmo y Euforia aplaudían. Alegría bailaba y terminó por convencer a Duda, incluso Apatía se interesó. No todos quisieron participar. Verdad no deseaba esconderse, pues siempre la hallaban. Para Soberbia, era un juego tonto. Cobardía no se atrevió a arriesgarse. Locura comenzó a contar. La primera en esconderse, fue Pereza, que se dejó caer tras la primera piedra del camino. Pero Fe, subió al cielo. Envidia se escondió tras la sombra de Triunfo, que había subido a la copa más alta del árbol. Generosidad, parecía no encontrar un sitio, porque eran mejores para sus amigos. Un lago cristalino para Belleza, la rendija de un árbol para Timidez, una ráfaga de viento para Libertad. Terminó por esconderse en un rayito de Sol. Egoísmo encontró el lugar ideal desde el principio, un sitio cómodo y ventilado, pero sólo para él. Mentira se escondió detrás del arco iris, y Pasión y Deseo en los volcanes. Olvido, no recuerdo dónde se escondió.

Cuando Locura estaba por terminar de contar, Amor no había encontrado sitio para esconderse, porque todos estaban ocupados. Hasta que encontró un rosal y se escondió entre sus flores. Locura comenzó a buscar y halló primero a Pereza, luego a Fe, discutiendo con Dios en el cielo. A Pasión y Deseo los descubrió en la vibración de los volcanes. Al descuidarse encontró a Envidia y con ella a Triunfo. Egoísmo salió solito del escondite, porque era un nido de avispas, e imagínense cómo quedó. El juego le dio sed y se acercó al lago, donde descubrió a Belleza. Duda no había decidido todavía dónde esconderse. Así, encontró a todos, menos a Amor, que seguía sin aparecer. Cuando ya estaba a punto de rendirse, vio un rosal. Tomó un palo y comenzó a mover las ramas y de pronto se sintió un grito terrible. Las espinas habían herido a Amor en los ojos. Locura no sabía cómo reparar su terrible error. Entonces, prometió ser su lazarillo por siempre. Desde entonces, el Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña.


Cuenta la leyenda que el murciélago una vez fue el ave más bella de la Creación. El murciélago al principio era tal y como lo conocemos hoy y se llamaba biguidibela (biguidi = mariposa y bela = carne; el nombre

venía a

significar algo así como mariposa desnuda). Un día frío subió al cielo y le pidió plumas al Creador, como había visto en otros animales que volaban. Pero el Creado r no tenía plumas, así que le recomendó bajar de nuevo a la tierra y pedir una pluma a cada ave. Y así lo hizo el murciélago, eso sí, recurriendo solamente a las aves con plumas más vistosas y de más colores. Cuando acabó su recorrido, el murciélago se había hecho con un gran número de plumas que envolvían su cuerpo. Consciente de su belleza, volaba y volaba mostrándola orgulloso a todos los pájaros, que paraban su vuelo para admirarle. Agitaba sus alas ahora emplumadas, aleteando feliz y con cierto aire de prepotencia. Una vez, como un eco de su vuelo, creó el arco iris. ¡Era todo belleza!. Pero era tanto su orgullo que la soberbia lo transformó en un ser cada vez más ofensivo para con las aves. Con su continuo pavoneo, hacía sentirse chiquitos a cuantos estaban a su lado, sin importar las cualidades que ellos tuvieran. Hasta al colibrí le reprochaba no llegar a ser dueño de una décima parte de su belleza. Cuando el Creador vio que el murciélago no se contentaba con disfrutar de sus nuevas plumas, sino que las usaba para humillar a los demás, le pidió que subiera al cielo, donde también se pavoneó y aleteó feliz. Aleteó y aleteó mientras sus plumas se desprendían una a una, descubriéndose de nuevo desnudo como al principio. Durante todo el día llovieron plumas del cielo, y desde entonces nuestro murciélago ha permanecido desnudo, retirándose a vivir en cuevas y olvidando su sentido de la vista para no tener que recordar todos los colores que una vez tuvo y perdió.


Mahatma Gandhi "La no-violencia es un arma incomparable, que puede ayudar a todos. Yo sé que no hemos hecho mucho por el camino de la no-violencia y sin embargo, si tales cambios sobrevienen, asumiré que es el resultado de nuestro trabajo durante los últimos veintidós años y que Dios nos ha ayudado a alcanzarlo."


Hay gente que tiene odio en sus corazones hacia los británicos. Yo he oído a gente decir que estaban disgustados con ellos. La mente de la gente común no diferencia entre un británico y la forma imperialista de su gobierno. Para ellos ambos son lo mismo. Hay gente a la que no le importa la llegada de los japoneses. Para ellos, quizá, significaría un cambio de amos. Pero esta es una cosa peligrosa. Ustedes deben removerla de sus mentes. Esta

es una hora crucial. Si permanecemos quietos y no jugamos nuestra parte, no estaremos en lo cierto.

Si son solamente Gran Bretaña y Estados Unidos quienes luchan en esta guerra, y si nuestro papel es solamente dar ayuda momentánea, sea que la demos voluntariamente o nos la tomen en contra de nuestros deseos, no será una posición muy feliz. Pero podemos mostrar nuestra firmeza y

valor solamente cuando esta sea nuestra propia lucha. Entonces cada niño será un valiente. Lograremos nuestra libertad luchando. No caerá del cielo. Yo sé muy bien que los británicos nos tendrán que dar nuestra libertad cuando hayamos hecho suficientes sacrificios y probado nuestra fuerza. Debemos

remover el odio a los británicos de nuestros corazones. Al menos, en mi corazón no hay tal odio. De hecho, yo soy ahora un amigo más grande de los británicos de lo que lo fui nunca. La razón para esto es que en este momento ellos están en apuros. Mi amistad demanda que yo debo ponerlos al tanto de sus equivocaciones. Como yo no estoy en la posición en que ellos se encuentran, yo estoy en condiciones de señalarles sus equivocaciones. Yo sé que ellos están al borde del abismo, y que están casi por caer en él. Sin

embargo, aún si ellos quieren cortarme las manos, mi amistad demanda que yo debo tratar de empujarlos lejos de tal abismo. Esta es mi pretensión, ante la cual mucha


gente puede reír, pero no me importa, yo digo que esta es la verdad.

En el momento en que estoy por lanzar la mayor campaña de mi vida, no puede haber odio hacia los británicos en mi corazón. El pensamiento que, porque ellos están en dificultades, yo debo darles un empujón está totalmente ausente de mi mente. Nunca ha estado allí. Puede ser que, en un momento de enojo, ellos puedan hacer cosas que puedan provocarlos. Sin embargo, ustedes no deber

recurrir a la violencia; eso pondría a la no-violencia en la deshonra. Cuando ocurren tales cosas, ustedes deben asumir que no me encontrarán vivo, dondequiera pueda estar. Su sangre estará sobre vuestra cabeza. Si ustedes no entienden esto, será mejor si rechazan esta resolución. Redundará en vuestro crédito.

¿Cómo puedo culparlos por las cosas que ustedes no son capaces de comprender? Hay un principio en una lucha, que ustedes deben adoptar. No creer nunca, como yo nunca he creído, que los británicos van a caer. Yo no los considero como una nación de cobardes. Yo se


que antes de que ellos acepten la derrota cada alma en Gran Bretaña será sacrificada. Ellos pueden ser derrotados y pueden dejarlos a ustedes como dejaron a los pueblos de Birmania, Malasia y otros lugares, con la idea de recapturar cuando puedan el territorio perdido. Esa puede se su estrategia militar. Pero

En tal caso Japón vendrá aquí.

suponiendo que nos dejen, ¿qué nos ocurrirá?

La llegada de Japón implicará el fin de China y quizá también de Rusia. En estas cuestiones, el Pandit Jawarharlal Nehru es mi gurú. Yo no quiero ser el instrumento de la derrota de Rusia ni de China. Si tal cosa ocurre me odiaré a mi mismo. Ustedes saben que me gusta ir a gran velocidad. Pero puede ser que yo no esté yendo tan rápidamente como ustedes quisieran. Sardar Patel es relatado como habiendo dicho que la campaña debe estar finalizada en una semana. Yo no quiero ser apresurado. Si finaliza en una semana será un milagro, y si esto ocurre


significará el ablandamiento del corazón británico. Puede ser que la sabiduría descienda sobre los británicos y que ellos entiendan que es equivocado poner en prisión al mismo pueblo que quiere luchar por ellos. Puede ser que sobrevenga un cambio en la mente de Jinnah, también.

La no-violencia es un arma incomparable, que puede ayudar a todos. Yo sé que no hemos hecho mucho por el camino de la no-violencia y sin embargo, si tales cambios sobrevienen, asumiré que es el resultado de nuestro trabajo durante los últimos veintidós años y que Dios nos ha ayudado a alcanzarlo. Cuando yo levanté el lema “Dejen India” el pueblo de la India, que estaba entonces abatido, sintió que yo había puesto ante él una cosa nueva. Si ustedes quieren la libertad verdadera, habrán de unirse, y tal unión creará verdadera democracia –igual a la que no hace mucho fue intentada o presenciada.

Yo tengo mucho leído acerca de la Revolución Francesa . Mientras estuve en la cárcel leí el trabajo de Carlyle. Tengo una gran admiración por el pueblo francés, y Jawarharlal me ha dicho todo sobre la Revolución Rusa.


Pero yo sostengo a pesar que ellas eran luchas por el pueblo no eran luchas por la verdadera democracia, que yo visualizo.Mi democracia significa que

cada uno es su propio amo. He leído suficiente historia, y no he visto tal experimento a tan gran escala por el establecimiento de la democracia mediante la no-violencia. Una vez que ustedes entiendan estas cosas olvidarán las diferencias entre hindúes y musulmanes. La resolución que es puesta ante ustedes dice:

“No queremos permanecer como ranas en una charca. Estamos alentando una federación mundial. Ésta solamente vendrá a través de la no-violencia. El desarme es posible sólo si ustedes utilizan la incomparable arma de la noviolencia.” Hay gente que puede llamarme un visionario, pero yo soy un verdadero bania y mi negocio es obtener swaraj. Si ustedes no aceptan esta resolución no estaré apenado. Por el contrario, danzaré con alegría, porque entonces ustedes de relevarán de una tremenda responsabilidad, que ustedes están ahora poniendo sobre mí.

Les pido que adopten la no-violencia como una cuestión de estrategia. Conmigo es un credo, pero en tanto ustedes están implicados les pido que la acepten como una estrategia. Como soldados disciplinados ustedes deben aceptarla totalmente, y adherirse a ella cuando se unan a la lucha.


La gente me pregunta hasta qué punto soy el mismo hombre que era en 1920. La única diferencia es que soy mucho más fuerte en ciertas cosas ahora que en 1920.

Mahatma Gandhi

Famoso discurso de Kennedy sobre el programa espacial norteamericano en Rice University el 12 de Septiembre de 1962 . En este discurso Kennedy anuncia su intención de poner a un hombre en la Luna antes de que terminase la década. El 20 de Julio de 1969, 7 años más tarde, Neil Amstrong se convertiría en el primer hombre en pisar la superficie de nuestro satélite.

"¿Por qué, se preguntarán algunos... elegimos la Luna...? ¿por qué la elegimos como nuestra meta...? Y tal vez, también se pregunten: ¿Por qué escalar la montaña más alta...? ¿Por qué 35 años atrás volamos sobre el Atlántico...? ¿Por qué Rice jugó Texas..?

Elegimos ir a la Luna, en esta década... no porque sea fácil, sino porque es difícil... Porque esta meta, servirá

probar lo mejor de nuestras energías y habilidades ...

para organizar y

Porque este desafío es uno que estamos dispuestos a tomar. Un desafío que no estamos dispuestos a posponer... Y uno que pretendemos ganar, y a los demás también... Nosotros enviaremos a la Luna a más de 300.000 km de distancia, desde la estación de control de Houston...


Una nave gigante, de más de 100 metros de alto, como el tamaño de este campo de fútbol... Será creada de nuevas aleaciones metálicas, muchas de las cuales aún no han sido inventadas... capaces de soportar altas temperaturas y presiones, a niveles que jamás se han experimentado... con una precisión más perfecta que la que se encuentra en un reloj fino... Llevará todo el equipo necesario, para la propulsión, guía, control, comunicación, comida y supervivencia...

En una misión jamás antes intentada... a un cuerpo celeste desconocido... Y luego, lo haremos volver de manera segura... Y entrará a la atmósfera a velocidades que superarán los 56.000 kilómetros por hora.... ...A temperaturas tan altas, casi como las del Sol. Casi tan calurosas como las que hacen este día acá...

Y hacer todo esto, hacerlo

primero . Antes que termine esta década, porque debemos ser audaces ...."

y hacerlo y

bien ,


¡Guatemala feliz...! que tus aras no profane jamás el verdugo; ni haya esclavos que laman el yugo ni tiranos que escupan tu faz. Si mañana tu suelo sagrado lo amenaza invasión extranjera, libre al viento tu hermosa bandera a vencer o a morir llamará. CORO Libre al viento tu hermosa bandera a vencer o a morir llamará; que tu pueblo con ánima fiera antes muerto que esclavo será. De tus viejas y duras cadenas tú forjaste con mano iracunda, el arado que el suelo fecunda y la espada que salva el honor. Nuestros padres lucharon un día encendidos en patrio ardimiento, y lograron sin choque sangriento colocarte en un trono de amor.


CORO Y lograron sin choque sangriento colocarte en un trono de amor, que de patria en enérgico acento dieron vida al ideal redentor. Es tu enseña pedazo de cielo en que prende una nube su albura, y ¡ay! de aquel que con ciega locura sus colores pretenda manchar. Pues tus hijos valientes y altivos, que veneran la paz cual presea, nunca esquivan la ruda pelea si defienden su tierra y su hogar. CORO Nunca esquivan la ruda pelea si defienden su tierra y su hogar, que es tan sólo el honor su alma idea y el altar de la patria su altar. Recostada en el ande soberbio, de dos mares al ruido sonoro, bajo el ala de grana y de oro te adormeces del bello Quetzal. Ave indiana que vive en tu escudo, paladión que protege tu suelo; ¡ojalá que remonte su vuelo, más que el cóndor y el águila real! CORO ¡Ojalá que remonte su vuelo, más que el cóndor y el águila real! y en sus alas levante hasta el cielo, GUATEMALA, tu nombre inmortal!


Oda a mi ciudad Autor yotor911 Es muy bella no lo niego, con cariño yo lo digo No mas bella que otros lados pero más que donde hoy vivo No creo que en el mundo alguen quiera otra tierra Como yo quiero a la que me vió nacer Aunque todos no lo crean, es verdad que he de volver. En otros mundos he estado, y con respeto ahí me tratan Pero en mi tierra son tan libre, que desaparesco en el entorno Si necesito ayuda en otro lado, debo pedirla sin encono Aquí solo miro y el amigo está a mi lado. Invadieron tu derecho, imponiendo tonterías Matando gente de tu lado y metiendo a deprabados Invadida por extraños, bas sufriendo tus heridas Que como obras nuevas nos anuncian Destrozando tus entrañas. Hoy gobienan acesinos pero no te destruirán Pues por uno que nos quiten otros veinte seguiran Eras tricolor con orguyo y ahora amarilla despreciable Pero en breve tus colores ondearán galantemente. Con orguyo sanaras, aunque queden cicatrices Que jamás podre borrar aunque mucho lo intentemos.

Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma, tan temprano. Alimentando lluvias, caracolas y órganos mi dolor sin instrumento. a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento. Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado. No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida. Ando sobre rastrojos de difuntos, y sin calor de nadie y sin consuelo voy de mi corazón a mis asuntos. Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo.


No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada. En mis manos levanto una tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes sedienta de catástrofes y hambrienta. Quiero escarbar la tierra con los dientes, quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes. Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamordazarte y regresarte. Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores. Alegrarás la sombra de mis cejas, y tu sangre se irán a cada lado disputando tu novia y las abejas. Tu corazón, ya terciopelo ajado, llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado. A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero. 10 de enero de 1936

Miguel Hernández

Garcilaso de la Vega

ÉGLOGA III - TIRRENO ALCINO


Aquella voluntad honesta y pura, ilustre y hermosísima María, que en mí de celebrar tu hermosura, tu ingenio y tu valor estar solía, a despecho y pesar de la ventura que por otro camino me desvía, está y estará en mí tanto clavada, cuanto del cuerpo el alma acompañada. Y aún no se me figura que me toca aqueste oficio solamente en vida; mas con la lengua muerta y fría en la boca pienso mover la voz a ti debida. Libre mi alma de su estrecha roca por el Estigio lago conducida, celebrándose irá, y aquel sonido hará parar las aguas del olvido. Mas la fortuna, de mi mal no harta, me aflige, y de un trabajo en otro lleva; ya de la patria, ya del bien me aparta; ya mi paciencia en mil maneras prueba; y lo que siento más es que la carta donde mi pluma en tu alabanza mueva, poniendo en su lugar cuidados vanos, me quita y me arrebata de las manos. Pero por más que en mí su fuerza pruebe no tomará mi corazón mudable; nunca dirán jamás que me remueve fortuna de un estudio tan loable. Apolo y las hermanas todas nueve, me darán ocio y lengua con que hable lo menos de lo que en tu ser cupiere; que esto será lo más que yo pudiere. En tanto no te ofenda ni te harte tratar del campo y soledad que amaste, ni desdeñes aquesta inculta parte de mi estilo, que en algo ya estimaste. Entre las armas del sangriento Marte, do apenas hay quien su furor contraste, hurté de tiempo aquesta breve suma, tomando, ora la espada, ora la pluma. Aplica, pues, un rato los sentidos al bajo son de mi zampoña ruda, indigna de llegar a tus oídos,


pues de ornamento y gracia va desnuda; mas a las veces son mejor oídos el puro ingenio y lengua casi muda, testigos limpios de ánimo inocente, que la curiosidad del elocuente. Por aquesta razón de ti escuchado, aunque me falten otras, ser merezco. Lo que puedo te doy, y lo que he dado, con recibillo tú yo me enriquezco. De cuatro ninfas que del Tajo amado salieron juntas a cantar me ofrezco: Filódoce, Dinámene y Climene, Nise, que en hermosura par no tiene. Cerca del Tajo en soledad amena de verdes sauces hay una espesura, toda de yedra revestida y llena, que por el tronco va hasta la altura, y así la teje arriba y encadena, que el sol no halla paso a la verdura; el agua baña el prado con sonido alegrando la vista y el oído. Con tanta mansedumbre el cristalino Tajo en aquella parte caminaba, que pudieran los ojos el camino determinar apenas que llevaba. Peinando sus cabellos de oro fino, una ninfa del agua do moraba la cabeza sacó, y el prado ameno vido de flores y de sombra lleno. Movióla el sitio umbroso, el manso viento, el suave olor de aquel florido suelo. Las aves en el fresco apartamiento vio descansar del trabajoso vuelo. Secaba entonces el terreno aliento el sol subido en la mitad del cielo. En el silencio sólo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba. Habiendo contemplado una gran pieza atentamente aquel lugar sombrío, somorgujó de nuevo su cabeza, y al fondo se dejó calar del río. A sus hermanas a contar empieza del verde sitio el agradable frío,


y que vayan las ruega y amonesta allí con su labor a estar la siesta. No perdió en esto mucho tiempo el ruego, que las tres de ellas su labor tomaron y en mirando de fuera, vieron luego el prado, hacia el cual enderezaron. El agua clara con lascivo juego nadando dividieron y cortaron, hasta que el blanco pie tocó mojado, saliendo de la arena el verde prado. Poniendo ya en lo enjuto las pisadas, escurrieron del agua sus cabellos, los cuales esparciendo, cobijadas las hermosas espaldas fueron de ellos. Luego sacando telas delicadas, que en delgadeza competían con ellos, en lo más escondido se metieron, y a su labor atentas se pusieron. Las telas eran hechas y tejidas del oro que el felice Tajo envía, apurado después de bien cernidas las menudas arenas do se cría: y de las verdes hojas reducidas en estambre sutil, cual convenía para seguir el delicado estilo del oro ya tirado en rico hilo. La delicada estambre era distinta de los colores que antes le habían dado con la fineza de la varia tinta que se halla en las conchas del pescado. Tanto artificio muestra en lo que pinta y teje cada Ninfa en su labrado, cuanto mostraron en sus tablas antes el celebrado Apeles y Timantes. Filódoce, que así de aquellas era llamada la mayor, con diestra mano tenía figurada la ribera de Estrimón, de una parte el verde llano. y de otra el monte de aspereza fiera, pisado tarde o nunca de pie humano, donde el amor movió con tanta gracia la dolorosa lengua del de Tracia.


Estaba figurada la hermosa Eurídice, en el blanco pie mordida en la pequeña sierpe ponzoñosa entre la hierba y flores escondida; descolorida estaba como rosa que ha sido fuera de sazón cogida, y el ánima los ojos ya volviendo, de su hermosa carne despidiendo. Figurado se vía extensamente el osado marido que bajaba al triste reino de la oscura gente, y la mujer perdida recobraba; y cómo después de esto él, impaciente por miralla de nuevo, la tornaba a perder otra vez, y del tirano se queja al monte solitario en vano. Dinámene no menos artificio mostraba en la labor que había tejido, pintando a Apolo en el robusto oficio de la silvestre caza embebecido. Mudar luego le hace el ejercicio la vengativa mano de Cupido. que hizo a Apolo consumirse en lloro después que le enclavó con punta de oro. Dafne con el cabello suelto al viento, sin perdonar al blanco pie corria por áspero camino, tan sin tiento que Apolo en la pintura parecía que, porque ella templase el movimiento, con menos ligereza la segura. El va siguiendo, y ella huye como quien siente al pecho el odioso plomo. Mas a la fin los brazos le crecían, y en sendos ramos vueltos se mostraban. Y los cabellos. que vencer solían al oro fino, en hojas se tornaban; en torcidas raíces se extendían los blancos pies, y en tierra se hincaban; llora el amante, y busca el ser primero, besando y abrazando aquel madero. Climene, llena de destreza y maña, el oro y las colores matizando iba, de hayas una gran montaña,


de robles y de peñas variando; un puerco entre ellas de braveza extraña, estaba los colmillos aguzando contra un mozo; no menos animoso, con su venablo en mano, que hermoso. Tras esto el puerco allí se vía herido de aquel mancebo por su mal valiente, y el mozo en tierra estaba ya tendido, abierto el pecho del rabioso diente; con el cabello de oro desparcido barriendo el suelo miserablemente, las rosas blancas por alí sembradas tornaba con su sangre coloradas. Adonis este se mostraba que era, según se muestra Venus dolorida, que viendo la herida abierta y fiera, estaba sobre él casi amortecida. Boca con boca coge la postrera parte del aire que solía dar vida al cuerpo, por quien ella en este suelo aborrecido tuvo al alto cielo. La blanca Nise no tomó a destajo de los pasados casos la memoria y en la labor de su sutil trabajo no quiso entretejer antigua historia; antes mostrando de su claro Tajo en su labor la celebrada gloria, lo figuró en la parte donde él baña la más felice tierra de la España. Pintado el caudaloso río se vía, que en áspera estrecheza reducido, un monte casi alrededor ceñía con ímpetu corriendo y con ruido; querer cercallo todo parecía en su volver, mas era afán perdido; dejábase correr en fin derecho, contento de lo mucho que había hecho. Estaba puesta en la sublime cumbre del monte, y desde allí por él sembrada aquella ilustre y clara pesadumbre de antiguos edificios adornada. De allí con agradable mansedumbre el Tajo va siguiendo su jornada,


y regando los campos y arboledas con artificio de las altas ruedas. En la hermosa tela se veían entretejidas las silvestres diosas salir de la espesura, y que venían todas a la ribera presurosas, en el semblante tristes, y traían cestillos blancos de purpúreas rosas, las cuales esparciendo derramaban sobre una ninfa muerta, que lloraban, Todas con el cabello desparcido lloraban una ninfa delicada, cuya vida mostraba que había sido antes de tiempo y casi en flor cortada. Cerca del agua en el lugar florido, estaba entre las hierbas degollada, cual queda el blanco cisne cuando pierde la dulce vida entre la hierba verde. Una de aquellas diosas, que en belleza, al parecer, a todas excedía, mostrando en el semblante la tristeza que del funesto y triste caso había apartado algún tanto, en la corteza de un álamo estas letras escribía como epitafio de la ninfa bella, que hablaban así por parte de ella. "Elisa soy, en cuyo nombre suena y se lamenta el monte cavernoso, testigo del dolor y grave pena en que por mí se aflige Nemoroso, y llama ¡Elisa!... ¡Elisa! a boca llena responde el Tajo, y lleva presuroso al mar de Lusitania el nombre mío, donde será escuchado, yo lo fío." En fin en esta tela artificiosa toda la historia estaba figurada, que en aquella ribera deleitosa de Nemoroso fue tan celebrada; porque de todo aquesto y cada cosa estaba Nise ya tan lnformada, que llorando el pastor, mil veces ella se enterneció escuchando su querella.


Y porque aqueste lamentable cuento no sólo entre las selvas se contase, mas dentro de las ondas sentimiento con la noticia desto se mostrase, quiso que de su tela el argumento la bella ninfa muerta señalase y así se publicase de uno en uno por el húmedo reino de Neptuno. Destas historias tales variadas eran las telas de las cuatro hermanas, las cuales con colores matizadas claras y luces de las sombras vanas, mostraban a los ojos relevadas las cosas y figuras que eran llanas, tanto, que al parecer el cuerpo vano pudiera ser tomado con la mano. Los rayos ya del sol se trastornaban, escondiendo su luz al mundo cara tras altos montes, y a la luna daban lugar para mostrar su blanca cara; los peces a menudo ya saltaban, con la cola azotando el agua clara, cuando las Ninfas, la labor dejando, hacia el agua se fueron paseando. En las templadas ondas ya metidos tenían los pies, y reclinar querían los blancos cuerpos, cuando sus oídos fueron de dos zampoñas que tañían suave y dulcemente, detenidos; tanto, que sin mudarse las oían, y al son de las zampoñas escuchaban dos pastores a veces que cantaban. Más claro cada vez el son se oía, de los pastores, que venían cantando tras el ganado, que también venía por aquel verde soto caminando; y a la majada, ya pasado el día, recogido le llevan, alegrando las verdes selvas con el son suave haciendo su trabajo menos grave. Tirreno de estos dos el uno era, Alcino el otro, entrambos estimados, y sobre cuantos pacen la ribera


del Tajo con sus vacas enseñados; mancebos de una edad, de una manera a cantar juntamente aparejados y a responder, aquesto van diciendo, cantando el uno, el otro respondiendo. TIRRENO Flérida, para mi dulce y sabrosa más que la fruta del cercado ajeno, más blanca que la leche, y más hermosa que el prado por abril de flores lleno: si tú respondes pura y amorosa al verdadero amor de tu Tirreno, a mi majada arribarás primero que el cielo nos muestre su lucero. ALCINO Hermosa Filis, siempre yo te sea amargo al gusto más que la retama, y de ti despojado yo me vea, cual queda el tronco de su verde rama,

-si más que yo el murciélago desea la oscuridad, ni más la luz desama, por ver ya el fin de un término tamaño de este día; para mí mayor que un año. TIRRENO Cual suele acompañada de su bando aparecer la dulce primavera, cuando Favonio y Céfiro soplando al campo toman su beldad primera, y van artificiosos esmaltando de rojo, azul y blanco la ribera, en tal manera a mi Flérida mía viniendo, reverdece mi alegría. ALClNO ¿Ves el furor del animoso viento embravecido en la fragosa sierra que los antiguos robles ciento a ciento, y los pinos altísimos atierra, y de tanto destrozo aún no contento, al espantoso mar mueve la guerra? Pequeña es esta furia, comparada


a la de Filis, con Alcino airada. TIRRENO El blanco trigo multiplica y crece produce el campo en abundancia y tierno pasto al ganado; el verde monte ofrece a las fieras salvajes su gobierno-, a do quiera me miro, me parece que derrama la copia todo el cuerno; mas todo se convertirá en abrojos, si de ello aparta Flérida sus ojos. ALCINO De la esterilidad es oprimido el monte, el campo, el soto y el ganado; la malicia del aire corrompido hace morir la yerba mal su grado; las aves ven su descubierto nido, que ya de verdes hojas fue cercado; pero si Fllis por aqui tornare, hará reverdecer cuanto mirare. TIRRENO El álamo de Alcides escogido fue siempre, y el laurel del rojo Apolo; de la hermosa Venus fue tenido en precio y en estima el mirto solo; el verde sauce de Flérida es querido, y por suyo entre todos escogiólo: doquiera que de hoy más sauces se hallen, el álamo, el laurel y el mirto callen. ALCINO El fresno por la selva en hermosura sabemos ya que sobre todos vaya, y en aspereza y monte de espesura se aventaja la verde y alta haya; mas el que la beldad de tu figura, donde quiera mirando, Filis, haya, al fresno y a la haya en su aspereza confesará que vence tu belleza. Esto cantó Tirreno, y esto Alcino le respondió; y habiendo ya acabado


el dulce son, siguieron su camino con paso un poco más apresurado. Siendo a las ninfas ya el rumor vecino, juntas se arrojan por el agua a nado; y de la blanca espuma que movieron, las cristalinas ondas se cubrieron.

Autor: Quevedo. A una nariz: Érase un hombre a una nariz pegado, érase una nariz superlativa, érase una nariz sayón y escriba, érase un peje espada


muy barbado. Era un reloj de sol mal encarado, una alquitara pensativa, elefante boca arriba, era Ovidio Nasón más narizado. Érase un espolón de una galera, pirámide de Egipto, las doce Tribus de narices era. Érase un naricísimo infinito, muchísimo nariz, nariz tan fiera que en la cara de Anas fuera delito.

RECUERDAS cuando en invierno llegamos a la isla? El mar hacia nosotros levantaba una copa de frío. En las paredes las enredaderas susurraban dejando caer hojas oscuras a nuestro paso. Tú eras también una pequeña hoja que temblaba en mi pecho. El viento de la vida allí te puso. En un principio no te vi: no supe que ibas andando conmigo, hasta que tus raíces horadaron mi pecho, se unieron a los hilos de mi sangre, hablaron por mi boca, florecieron conmigo. Así fue tu presencia inadvertida, hoja o rama invisible y se pobló de pronto mi corazón de frutos y sonidos. Habitaste la casa que te esperaba oscura y encendiste las lámparas entonces. Recuerdas, amor mío, nuestros primeros pasos en la isla: las piedras grises nos reconocieron, las rachas de la lluvia, los gritos del viento en la sombra. Pero fue el fuego


nuestro único amigo, junto a él apretamos el dulce amor de invierno a cuatro brazos. El fuego vio crecer nuestro beso desnudo hasta tocar estrellas escondidas, y vio nacer y morir el dolor como una espada rota contra el amor invencible. Recuerdas, oh dormida en mi sombra, cómo de ti crecía el sueño, de tu pecho desnudo abierto con sus cúpulas gemelas hacia el mar, hacia el viento de la isla y cómo yo en tu sueño navegaba libre, en el mar y en el viento atado y sumergido sin embargo al volumen azul de tu dulzura. O dulce, dulce mía, cambió la primavera los muros de la isla. Apareció una flor como una gota de sangre anaranjada, y luego descargaron los colores todo su peso puro. El mar reconquistó su transparencia, la noche en el cielo destacó sus racimos y ya todas las cosas susurraron nuestro nombre de amor, piedra por piedra dijeron nuestro nombre y nuestro beso. La isla de piedra y musgo resonó en el secreto de sus grutas como en tu boca el canto, y la flor que nacía entre los intersticios de la piedra con su secreta sílaba dijo al pasar tu nombre de planta abrasadora, y la escarpada roca levantada como el muro del mundo


reconoció mi canto, bienamada, y todas las cosas dijeron tu amor, mi amor, amada, porque la tierra, el tiempo,el mar, la isla, la vida, la marea, el germen que entreabre sus labios en la tierra, la flor devoradora, el movimiento de la primavera, todo nos reconoce. Nuestro amor ha nacido fuera de las paredes, en el viento, en la noche, en la tierra, y por eso la arcilla y la corola, el barro y las raíces saben cómo te llamas, y saben que mi boca se juntó con la tuya porque en la tierra nos sembraron juntos sin que sólo nosotros lo supiéramos y que crecemos juntos y florecemos juntos y por eso cuando pasamos, tu nombre está en los pétalos de la rosa que crece en la piedra, mi nombre está en las grutas. Ellos todo lo saben, no tenemos secretos, hemos crecido juntos pero no lo sabíamos. El mar conoce nuestro amor, las piedras de la altura rocosa saben que nuestros besos florecieron con pureza infinita, como en sus intersticios una boca escarlata amanece: así conocen nuestro amor y el beso que reunen tu boca y la mía en una flor eterna. Amor mio,


la primavera dulce, flor y mar, nos rodean. No la cambiamos por nuestro invierno, cuando el viento comenzó a descifrar tu nombre que hoy en todas las horas repite, cuando las hojas no sabían que tú eras una hoja, cuando las raíces no sabían que tú me buscabas en mi pecho. Amor, amor, la primavera nos ofrece el cielo, pero la tierra oscura es nuestro nombre, nuestro amor pertenece a todo el tiempo y la tierra. Amándonos, mi brazo bajo tu cuello de arena, esperaremos cómo cambia la tierra y el tiempo en la isla, cómo caen las hojas de las enredaderas taciturnas, cómo se va el otoño por la ventana rota. Pero nosotros vamos a esperar a nuestro amigo, a nuestro amigo de ojos rojos, el fuego, cuando de nuevo el viento sacuda las fronteras de la isla y desconozca el nombre de todos, el invierno nos buscará, amor mío, siempre, nos buscará, porque lo conocemos,


porque no lo tememos, porque tenemos con nosotros el fuego para siempre. Tenemos la tierra con nosotros para siempre, la primavera con nosotros para siempre, y cuando se desprenda de las enredaderas una hoja tú sabes, amor mío, qué nombre viene escrito en esa hoja, un nombre que es el tuyo y es el mío, nuestro nombre de amor, un solo ser, la flecha que atravesó el invierno, el amor invencible, el fuego de los días, una hoja que me cayó en el pecho, una hoja del árbol de la vida que hizo nido y cantó, que echó raíces, que dio flores y frutos. Y así ves, amor mío, cómo marcho por la isla, por el mundo, seguro en medio de la primavera, loco de luz en el frío, andando tranquilo en el fuego, levantando tu peso de pétalo en mis brazos, como si nunca hubiera caminado sino contigo, alma mía, como si no supiera caminar sino contigo,


como si no supiera cantar sino cuando tú cantas.

pablo Neruda.

Francisco de Quevedo

Letrilla lírica Rosal, menos presunción donde están las clavellinas, pues serán mañana espinas las que agora rosas son. ¿De qué sirve presumir, rosal, de buen parecer, si aun no acabas de nacer cuando empiezas a morir? Hace llorar y reír vivo y muerto tu arrebol en un dia o en un sol: desde el Oriente al ocaso va tu hermosura en un paso, y en menos tu perfección. Rosal, menos presunción donde están las clavellinas, pues serán mañana espinas las que agora rosas son. No es muy grande la ventaja que tu calidad mejora: si es tus mantillas la aurora, es la noche tu mortaja. No hay florecilla tan baja que no te alcance de días, y de tus caballerías, por descendiente de la alba, se está rïendo la malva, cabellera de un terrón. Rosal, menos presunción donde están las clavellinas, pues serán mañana espinas


las que agora rosas son.

1) Tus cabellos son de oro. Este ejemplo de metáfora compara a los cabellos de una mujer suponemos, con el oro. ¿Que quiere decir esto? que los cabellos de la mujer son rubios. 2) Tus ojos son dos luceros. Este ejemplo de metáfora compara los ojos con dos luceros o sea su significado es que los ojos de ella, pienso yo, alumbran, llaman la atención. murmullo que en el alma se eleva y va creciendo como volcán que sordo anuncia que va a arder Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas unos cuerpos son como flores otros como puñales otros como cintas de agua pero todos, temprano o tarde serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden convirtiendo por virtud del fuego a una piedra en un hombre Luis Cernuda, Los Placeres Prohibidos La más bella niña de nuestro lugar hoy viuda y sola ayer por casar viendo que sus ojos a la guerra van →

la parte por el todo

a su madre dice que escucha su mal dejadme llorar orillas del mar Luis de Góngora En el museo de Arte Moderno hay un Frida Kahlo (En el museo hay un cuadro pintado por Frida Kahlo)

Existe un lugar aún en el que, los inviernos son blancos,


"las aguas azules y el bosque verde" (P. Del Castillo) Las espinosas zarzas y puntuosas carboneras Miguel de Cervantes

Del salón en el ángulo oscuro de su dueña tal vez olvidada silenciosa y cubierta de polvo veíase el arpa Gustavo Adolfo Becquer, Rimas VII Con tanta mansedumbre el cristalino Tajo en aquella parte caminaba que pudieran los ojos el camino determinar apenas que llevaba Garcilaso de la Vega, Égloga III •

Las más veces me entrego, otras resisto con tal furor , con una fuerza nueva, que un monte puesto encima rompería Lope de Vega, Soneto XXVI Yace, en esta losa dura una mujer tan delgada que en la vaina de una espada se trajo a la sepultura " Baltasar de Alcázar La ciudad era rosa y sonreía dulcemente. Todas las casas tenían vueltos sus ojos al crepúsculo. Sus caras eran crudas, sin pinturas ni afeites. Pestañeaban los aleros . Apoyaban sus barbillas las unas en los hombros de las otras, escalonándose como una estantería. Alguna cerraba sus ojos para dormir y se quedaba con la luz en el rostro y una sonrisa a flor de labios.

Rafael Sánchez Ferlosio. • Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana del coro, que retumbaba en lo alto de la esbelta torre en la Santa basílica. Leopoldo Alas, «Clarín». La Regenta.

A mis soledades voy de mis soledades vengo donde vivo y donde muero ni estoy bien ni mal conmigo A florecer las flores madrugaron y para envejecerse florecieron •


cuna y sepulcro en un botón hallaron. 1.“El irresistible sabor de aquella fruta lo cautivó de inmediato” 2.La manzana era tan deliciosa que quería seguir comiéndola. Filis un tiempo mi dolor sabía; Filis un tiempo mi dolor lloraba quísome un tiempo, mas agora temo, temo sus iras. Así los dioses con amor paterno, así los cielos con amor benigno nieguen al tiempo que feliz volares nieve a la tierra. A ella, como hija de reyes, la entierran en el altar; a él, como hijo de condes, unos pasos más atrás.

1. ¡Casi no comí, está muy fea tu comida! (se la terminó toda) 2. ¡Si no me dices no me doy cuenta! (es muy obvio) Amor tiene cuatro letras, vamos a jugar con ellas. ¿Lo ves? Ya estamos en Roma. Por todas partes se va. Por todas partes se llega. El viaje Amor Roma Amor con billete de ida y vuelta. Y ahora a jugar con los dados. «Alea jacta est». Espera. ¿Qué lees? Ramo. ¿Qué escuchas?

El ruiseñor se queja de amor que en el ramo canta, de amor que en el ramon mora. Otra vez los dados vuelan por el aire. Y cae eamon, un príncipe de leyenda. ¿Amor de ramon? Falta ella. Arriba los dados. Mora. Amor de ramon a la mora. Amor de la mora a ramon Siempre armo un juego de amor que de ramo y que de mora. Y vienen y van las letras Buscando ese amor o mar.


Rafael Landívar (27 de octubre de 1731 en la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala o Antigua Guatemala - 27 de septiembre de 1793 en Bolonia, Italia) fue un sacerdote jesuita, escritor y poeta, cuya obra más destacada fue Rusticatio Mexicana.

Rusticatio Mexicana Salve, mi patria querida, mi dulce Guatemala, salve, Delicias y amor de mi vida, mi fuente y origen; ¡Cuánto me place, Nutricia, volver a pensar en tus dotes, Tu cielo, tus fuentes, tus plazas, tus templos, tus lares! Paréceme ya distinguir el perfil de tus montes frondosos, Y tus verdes campiñas regalo de eternos abriles. Acude con mucha frecuencia a mi mente los ríos doquiera Rodante, y umbrosas riberas tejidas de frondas; También entre el lujo variado suntuosas las íntimas salas Y muchos vergeles pintados de idálicas rosas. ¿y si busco en mi mente entre el lujo dorado brillantes Las sedas, o tintos vellones de playas de tiro? Serán para mí como pábulo eterno de amor a la patria, Y siempre en mis penas dulzura y consuelo serán. Mas ¡ay! Que me engaño: son burlas que turban mi plácida mente, Y vanas quimeras que juegan con esta alma mía. Que aquellos torreones, cabeza señera de reino tan noble, Cuidad antes fueran, y ahora montones de piedras. Ni casas, ni templos ya quedan, ni plazas que junten al pueblo, Ni trocha que guíe a las cumbres seguras del monte. Ya todo se vuelca rodando entre ruina violenta, cual si golpes de Jove con rayos alados lo hiriesen. ¿mas qué digo doliente? Si ya del sepulcro resurgen excelsas Mansiones, y altivos se yerguen los templos al cielo. Ya unundan las fuentes al río, ya bullen las calles de gente, Ya llega a mi pueblo reraz y anhelada quietud: Como aquella ave Fénix, recobra la dicha con creces el valle Al volver del mismísimo polvo de nuevo a la vida. Alégrate, Patria inmortal, la más ínclita urbe del reino, Y de nueva ruina ya libre, previve mil años: La fama nacida al vencer a la súbita muerte, tu triunfo,


Yo mismo y mi canto está pronto a llevarlo a los astros. Mi plectro entre tanto de ronco tañido, solaces del llanto, recibe, y que seas en cambio tú misma mi lauro. Rafael Landíva.

Córdova, Fray Matías de (1766-1828). Escritor, pedagogo, periodista e independentista hispano-mejicano, nacido en Tapachula (en el antiguo Reino de Guatemala, hoy perteneciente al estado mejicano de Chiapas) en 1766, y fallecido en Chiapas de Corzo en 1828. Por la hondura de sus saberes enciclopédicos, se convirtió en una de las principales figuras intelectuales de su pueblo y tomó parte activa en el proceso emancipador que condujo hasta la independencia mejicana en el territorio de Chiapas.

La Tentativa del León y el Éxito de su Empresa I INVOCACIÓN La tentativa de abatir al hombre que por su ingenio y su virtud se eleva, cantar deseo, Musa, si propicia, de tal conformidad mi voz alientas, que sugiera instrucciones saludables al mismo tiempo que a la risa mueva. II LA VOZ MATERNA Había en los desiertos africanos, entre un grupo de rocas, una cueva donde parió una leona su cachorro y le ocultó con suma diligencia. Después que con su leche le ha nutrido, de carnes elegidas le alimenta,


y da, con excelentes instrucciones, la última mano a su piedad materna, le refiere sus nobles ascendientes, no para que sus glorias le envanezcan, sino para que imite sus virtudes, cuyos modelos tiene tan cerca. -¡Qué gloria, tener -dice- un padre ilustre! ¡Qué confusión el no seguir sus huellas! ¿Hablarás del honor de una familia que en ti produzca su mayor afrenta? Debes ser compasivo y generoso, por lo mismo que nadie tiene fuerza para dañarte, y, exceptuando el hombre, todo a tu fuerte imperio se sujeta. Andrés de Jesús María y José Bello López (Caracas, 29 de noviembre de 1781 - Santiago, 15 de octubre de 1865) fue unfilósofo, poeta, traductor, filólogo, ensayista, educador, político y jurista vene zolano-chileno de la época pre-republicana de laCapitanía General de Venezuela. Considerado como uno de los humanistas más importantes de América, contribuyó en innumerables campos del conocimiento.

¿Qué nuevas esperanzas al mar te llevan? Torna, torna, atrevida nave, a la nativa costa. Aún ves de la pasada tormenta mil memorias, ¿y ya a correr fortuna segunda vez te arrojas? Sembrada está de sirtes aleves tu derrota, do tarde los peligros avisará la sonda. ¡Ah! Vuelve, que aún es tiempo, mientras el mar las conchas


de la ribera halaga con apacibles olas. Presto erizando cerros vendrá a batir las rocas, y náufragas reliquias hará a Neptuno alfombra. De flámulas de seda la presumida pompa no arredra los insultos de tempestad sonora. ¿Qué valen contra el Euro, tirano de las ondas, las barras y leones de tu dorada popa? ¿Qué tu nombre, famoso en reinos de la aurora, y donde al sol recibe su cristalina alcoba? Ayer por estas aguas, segura de sí propia, desafiaba al viento otra arrogante proa; Y ya, padrón infausto que al navegante asombra, en un desnudo escollo está cubierta de ovas. ¡Qué! ¿No me oyes? ¿El rumbo no tuerces? ¿Orgullosa descoges nuevas velas, y sin pavor te engolfas? ¿No ves, ¡oh malhadada! que ya el cielo se entolda, y las nubes bramando relámpagos abortan?


ÂżNo ves la espuma cana, que hinchada se alborota, ni el vendaval te asusta, que silba en las maromas? ÂĄVuelve, objeto querido de mi inquietud ansiosa; vuelve a la amiga playa, antes que el sol se esconda!

Antologia  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you