Page 1

músicas

37

Bambino | UTRERA | por Estela Zatania La última vez que vi actuar a Miguel Vargas Jiménez fue en el verano del 1993. Poco importaba que su voz ya no fuera el portento que había sido años antes, pues la atracción de este artista singular radicaba en algo innato e intangible: la pura fuerza de su personalidad artística. Lograba comunicar a través de un torrente de compás y el impresionante magnetismo de su serena y elegante presencia que, a veces, parecía burlarse de los que tomamos la vida tan en serio. Miguel lograba una tensión entre el cuadro y los espectadores, un torbellino de ritmo y emoción que construía meticulosamente en cada canción y luego mantenía y controlaba con dominio absoluto hasta extremos casi insoportables, dejando a todos los presentes agotados.

tercios en los momentos más dramáticos fue copiado en todos los tablaos.

Miguel nació el 12 de febrero de 1940, en la dura posguerra española. Pasó su adolescencia trabajando en la barbería de su padre y entrenando para futbolista. Sus padres eran Manuel Vargas Torres ‘Chamona’ y Francisca Jiménez Ramírez “Frasquita”, cantaora y bailaora, hermana de otro tesoro cantaor de esta tierra fértil: Manuel de Angustias. Su hermano mayor era Diego Chamona, cantaor y genial festero.

de los vecinos de Utrera era que Bambino se volcaba en las fiestas de amigos igual que delante del público.

El ascenso a los escenarios no tardaría en llegar. Ya en una de las primeras ediciones del Potaje Gitano de Utrera, Miguel interpretó la canción ‘Bambino Piccolino’ que dio lugar a su nombre artístico. Poco después, le vio actuar el torero Gitanillo de Triana, que le llevó en 1961 a su tablao de la Real Venta de Antequera y, posteriormente, a Madrid. Su forma de jugar con las canciones por bulería y por rumba, así como su manera de alargar los

Cuando Miguel nos abandonó el día cinco de mayo del 1999, pocos días después de haber asistido, en contra de los consejos de sus médicos, al homenaje que le había ofrecido su querido pueblo natal, dejó quinientos temas grabados y un mundo sensiblemente empobrecido.

Con esa baza, Bambino se convirtió en ‘superestrella’ y su fama cruzó fronteras. La dictadura de la época miró con buenos ojos al joven artista e hizo caso omiso a algunos de sus excesos. No obstante, el secreto mejor guardado

Su desorbitado éxito contribuyó a abrir la puerta a grupos posteriores como Los Chunguitos, Los Chichos o Las Grecas. Algunas de las canciones por bulerías que más se identifican con Fernanda y Bernarda de Utrera, fueron primero adaptadas al flamenco por Bambino.

Fuente:

www.rinconbambino.com.

Fotografías:

www.myspace.com/bambinopicolino

Musica agosto 2