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Francisco Martín Fernández (Marinaleda, 1968) es entre nosotros,“León”, un amigo de nobleza extrordinaria y fiero en la construcción de su sueño, la Sala Palo Palo, por cuyas tablas han pasado artistas como Javier Krahe, Javier Urquijo, Tomasito, Sargento García, Tabletom o Potato, entre otros. El proyecto Palo Palo tiene una filosofía hermosa y poco habitual de la que León nos habla en esta entrevista. El cuidado puesto en sus instalaciones y el trato atento que reciben los grupos, ha provocado el reconocimiento unánime de público y profesionales como una de las mejores salas del estado. Con la madera que sólo sirve para combustible, León y su compañera Menchu han creado un espacio lleno de música y de vida. Esta es parte de su historia.

¿Por qué te dicen León?. — Por el fútbol. De chavalillos jugábamos al fútbol con las niñas, y nos tirábamos como leones a por el balón… y a por las niñas. Y de ahí viene “eres un león”. Antes de esta etapa en el Palo Palo, a qué te dedicabas?. — Yo he sido jornalero cien por cien. En el campo, puedo decir que mi profesión era talador de olivos, podador. Como mi abuelo, y como mi padre, siempre, yo me he tirado casi toda la vida podando. También estuve nueve años en las cooperativas que se formaron en Marinaleda, en el Humoso. Fui uno de los cinco primeros cooperativistas que entramos: el encargado, el gerente, los pastores y yo. Desde el inicio, desde que se raya el suelo para sembrar el olivo, dedicándome de lleno a la plantación de un olivar de 250.000 plantas. Entonces conoces bien el esfuerzo para obtener algo. — Claro, desde niño. Nosotros somos nueve hermanos, mi familia siempre ha sido emigrante, siempre hemos estado en los cortijos, en la vendimia, en el algodón, en el tomate en Alicante… y de escuela muy poquito, siempre de jornalero. Y participando con tu gente en las movilizaciones, no?

Bruno “Sargento” García y León

el valor de la vida está en las personas, por encima del dinero Eso es, participando de lleno en todas las luchas que hubo en Marinaleda, tras la muerte de Franco, para buscarnos el pan que no teníamos, por ser persona, por construir otro mundo, diferente y más humano. Ahí me pegué yo desde el 80 más o menos, con catorce o trece años, como uno más, de lleno, activo, hasta ahora. Y son muchas vivencias. He aprendido mucho, humanamente, que es donde está el valor de la vida. Antes de la sala tenías un bar con el mismo nombre. — Sí, mi mujer, Menchu, y yo alquilamos un bar que había aquí, cerrado, en la Avenida de la Libertad. Ten en cuenta que yo empecé en las cooperativas, en aquel tiempo, ganando setecientas pesetas menos que cualquier trabajador, y daba media hora más. Y no tenía yo ni pa irme a tomar una cerveza con mis amigos. Así que decidimos probar y abrir el Bar Palo Palo en el 2003. Yo estaba acostumbrado al jornal del campo, y el margen que daba el bar era superior. Además


León - Palo Palo

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fue el tiempo del cambio de la peseta al euro a la peseta, y no estaba habituado a ganar tanto dinero ni quería tanto. Entonces busqué una alternativa con idea de ofrecer algo mejor a la clientela. Y qué mejor que mostrar la creatividad y lo bueno que otras personas tienen. Así que con esas ganancias pude pagar grupos que venían a tocar en directo al bar. De ahí viene lo de “dale vida a la vida”. Que nos divirtamos los unos con los otros.

los… “este palo no pega aquí”, “a este palo le sobra un cacho”, “trae más palo”… Verás, como los troncos no no son uniformes, vienen de la naturaleza y cada uno se cría de una manera, pues claro, es muy difícil unirlos sin que se queden rajas. Y eso, un palo para acá y otro palo para allá, y al final qué nombre le vas a poner si esto es Palo Palo.

Montamos también un concurso de maquetas a nivel andaluz. Se presentaron 180 grupos. Pero terminamos a duras penas, porque hacíamos mucho ruido y teníamos muchas denuncias. Tampoco era el local adecuado, no estaba preparado, así que cortamos y empezamos con los ciclos de música de autor, festivales flamencos… actividades que hicieran menos ruido.

— El salto lo pegué yo desde las cooperativas del Humoso, del proyecto social de Marinaleda que yo he mamado, y me ha nutrido y me ha enseñado. Pero ahí llegó un momento en el que me encontré vacío, fuera de juego. Necesitaba sentirme persona, quererme yo, y aparte, buscarme la vida y los ingresos, por supuesto.

¿Tú de qué tienes tanta madera, León? — Otra cosa que he aprendido es la lógica. Como hay tanto embustero y tanto político sinverguenza, y venga engaño y... pues intento buscar la lógica. Yo buscaba una decoración diferente sin caer en el consumismo innecesario. Todos los troncos de los árboles son redondos y las tablas son cuadradas. Entonces

la lógica está en aprovechar la parte exterior, la corteza de los troncos, lo que sobra al hacer las tablas y acaba como leña. Busqué por toda Andalucía y lo encontré en Granada. Compré un camión de madera de esta, imagínate. Me decían todos que estaba loco perdío, que dónde iba con tanto forraje y tanto bicho entre los palos. Bueno pues lo forramos todo de restos de troncos de árboles. Y con los colegas ayudándome a colocar-

El paso del bar a la sala tiene un gran proyecto detrás.

Porque si estamos aquí, y tenemos la suerte de vivir, qué menos que sacarte partido a ti mismo y enriquecerte como persona. Yo necesitaba salir de las cooperativas para montar el Palo Palo, y empezamos con esto, con el “darle vida a la vida”. Que la gente se pueda expresar, compartir. Y te das más cuenta todavía que el valor de la vida está en las personas, por encima del dinero, las ideologías y de todo.

Naturalmente, tenemos un proyecto muy serio detrás. Yo creo que me he metido en demasiada hondura, aunque resulta bonito. Pero si llevar un negocio normal requiere mucha atención, cuanto más un negocio por donde pasan un montón de personas, músicos, artistas… con una programación semanal, cartelería, promociones… son tantas cosas que no las abarcas como te gus taría.


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Por eso hay que formar un equipo, lo que implica contratar personal, y si yo no saco dinero, porque estoy pagando mucha trampa… ahí está el dios verdadero. Fíjate, las copas en el Palo Palo te cuestan tres euros, y hasta hace poco dos y medio, la cerveza uno, es decir, que no hay margen tampoco. La vida sube mucho, y así es muy difícil. Pero el objetivo es el autoemplo, la autogestión de mi vida y la de mi mujer y mi niña, que nadie me mande ni me diga lo

Palo Palo es un espacio abierto a toda persona que tenga algo bueno que decir que tengo que hacer, de ser yo el protagonista de mi historia, de mi presente y futuro. Esa es la motivación fundamental. Y yo eso lo tengo mamao del S.O.C., que es donde siempre he estado, e intento transmitir las vivencias positivas que tiene este sindicato. Cómo es por dentro Palo Palo. — Palo Palo era una nave industrial y ese sitio me molaba, porque no había vecinos alrededor. Entoces mi padre me dice: si lo quieres embargamos la casa, y lo compras. El espacio mide 250 metros, dividido en dos zonas con dos escenarios que permiten hacer aforos de 150, 300 y 500 espectadores. De lo primero que hice en la sala fueron los camerinos, como apartamentos, porque primero somos personas y luego músico o lo que venga. Y tengo allí doce camas, con duchas, agua caliente, en fin, todo lo necesario para descansar. Camerinos con acceso directo al escenario. Ahora estamos montando un estudio de grabación, para que se pueda grabar en directo y en estudio. Grupos importantes a nivel nacional también pueden preparar giras aquí, y trabajar todos los aspectos de iluminación, sonido y demás. Estamos coordinando ahora un circuito de conciertos por Andalucía, para grupos que bajan quieren desarrollar más su música por este territorio. La sala está toda hecha artesanalmente y con materiales reciclados en el noventa por ciento. Desde donde están los vasos, que es un estante de mueble de acero inoxidable, y fui por él a la chatarrería, le puse las patas, lo

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forré de madera, le hice los cajones… Las barras, el truss, donde va colgado el equipo de sonido y la iluminación, también hecho a mano, escenarios, puertas acústicas, la insonorización también la hicimos nosotros, los techos… Se lo ha currado un primo mío, el Mosca, y yo. También han arrimado el hombro un montón de colegas. Antonio el Pintor, que me hizo todos los cajones. Otro escultor, Pepe Balmón, un preso político que ha estado 28 años en la cárcel y se licenció en Bellas Artes, me hizo la guitarra de 15 metros que hay en la portada --el mapa de Andalucía con mástil--, que es una de las guitarras más grandes que hay en el mundo. Otros amigos me han regalado materiales, por ejemplo, parte de la terraza viene del paseo marítimo de La Línea. Qué tipo de gente suele pasar por ahí? — Gente sana, gente de todo tipo y de cualquier edad, según el espectáculo que sea, con ganas de salir y divertirse y vivir, que vienen de todas partes, desde Antequera y Lucena para acá, por toda la Sierra Sur, y de la parte de Córdoba también, Puente Genil, Montilla, Aguilar… pasando por Palma del Río, Écija, Fuentes, Osuna, Marchena, La Puebla, Morón… más o menos 50 kms. a la redonda. Quiénes te acompañan en la tarea de cada día? — Básicamente somos Menchu y yo. Ella entra a las tres de la tarde y yo sobre las nueve. Cuando llegan los eventos, contamos con Michael, un primo mio, desde siempre, con el Fafa, mi sobrino el Chozas, el Cuelga en la taquilla, Eligio en la puerta, que también pega carteles, mi hermano Chino, el Tomate, bueno, es un grupo grande… Me gusta este trabajo. Y aprendo mucho. Me gustaría desarrollar el proyecto Palo Palo en otras ciudades. El problema que hay es el dinero. Entonces desarrollas el ingenio. Cuando no nos llega pues no nos llega. Ya buscamos, si no tenemos cinturón cogemos un hilillo, pero el pantalón va amarrao, sabes?. Palo Palo es un espacio abierto a toda persona que tenga algo bueno que decir. Las puertas de la vida, de la gente que nos rodea, las abre o las cierra uno mismo, según el comportamiento que tengamos. Afortunadamente tenemos muchos amigos, porque nosotros las puertas las tenemos de par en par.


Entrevista septiembre