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Cultura O Revista cultural para la regi贸n del Oriente Antioque帽o / No 10, octubre de 2012

Edgar Negret 1920 -2012


Editorial

LO DIGITAL NO HUELE A TINTA

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esde hace ya varios años he v e n i d o incursionando en el mundo de lo digital, experimentando con varios sistemas de comunicación virtual tipo blogs, páginas Por: Miguel Ángel Ríos Director web, emisora virtual y revistas virtuales, pero siempre me encuentro con una realidad evidente y constante: el apoyo a este tipo de sistemas informativos es bajísimo, sobre todo en las publicaciones tipo prensa digital. La primera pregunta que el representante de la empresa, la alcaldía o la organización hace cuando se le exponen las bondades de la revista (claro ejemplo, Cultura O), luego de demostrarles la capacidad de penetración de un medio que llega a miles de correos electrónicos con sólo dar un clic; después de argumentarles que una organización debe estar a la vanguardia tecnológica y visibilizarse también en medios electrónicos, luego de insistirles en el sentido ecológico de no tener que imprimir en papel, posterior a mencionarles que existe una ley que se debe cumplir, en relación con el apoyo a proyectos digitales, luego de decirles todo eso, la interrogante de la mayoría es: ¿y la tiene impresa? La Ley 1341 de 2009 “Por la cual se definen principios y conceptos sobre la sociedad de la información y la organización

de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones –TIC–, se crea la Agencia Nacional de Espectro y se dictan otras disposiciones”, dice que el Estado intervendrá en el sector de las TIC para Incentivar y promover el desarrollo de la industria de tecnologías de la información y las comunicaciones para contribuir al crecimiento económico, la competitividad, la generación de empleo y las exportaciones. Agrega en otro aparte que Las entidades del orden nacional y territorial promoverán, coordinarán y ejecutarán planes, programas y proyectos tendientes a garantizar el acceso y uso de la población, las empresas y las entidades p ú b l i c a s a l a s Te c n o l o g í a s d e l a Información y las Comunicaciones. Y en general la ley referida hace hincapié en que es responsabilidad de todos el apoyo, promoción y desarrollo de las TIC. Por eso se hace tan triste el panorama cuando alcaldes, gerentes, administradores, representantes legales y comunicadores de nuestras organizaciones, ya sean públicas o privadas, desconocen la existencia de esta normatividad y por ende no saben el importante compromiso que tienen frente al desarrollo de sus regiones, desde el apoyo a los sistemas de comunicación que visibilicen su realidad como empresa o como ente territorial. La semana pasada, la revista estadounidense Newsweek (el más feroz competidor de Time y que fue fundada en 1933, convirtiéndose rápidamente en una

Cultura

CONTENIDO Diez famosas cartas de amor Poesía La columna del Maestro: El salado (Cuento) Recepcionista de hospital (cuento) La voz del arte Crónicas del viejo mundo (Lorelei) Mo Yan, Nobel de Literatura 2012 Eventual proceso de paz en Colombia Un votico por amor a Dios Astilla de tango Edgar Negret Q.E.P.D. Ramón Vásquez, 90 años de vida

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de las mejores publicaciones americanas) anunció que sólo se imprimirá por este año, y que a partir del 2013 migrará completamente al ámbito digital. La razón: Luego de haber alcanzado un pico de tres millones de ejemplares vendidos, ahora solo vende 1,5 millones. Una rebaja del 50% en ventas en el último año. El otro 50% de lectores está buscando la revista en internet. Ese es el orden lógico de las cosas cuando se supone que una sociedad avanza, se desarrolla, evoluciona y tiene a la tecnología como herramienta para el cambio. En el caso de Cultura O, estoy pensando seriamente en complementar mi capacidad de llegar a miles correos electrónicos, con otros cuantos miles de ejemplares impresos, para que los incrédulos puedan extasiarse con el olor a tinta, pero también para otros segmentos de la población que no tiene acceso ni conocimientos del mundo digital también puedan acceder a la cultura. Bueno, y también para darle gusto al funcionario de una alcaldía que me dijo sin ningún reparo ni vergüenza: “lo que pasa es que usted le tiene que pegar a la cuenta de cobro (por venta de publicidad) un ejemplar de la revista, para que nosotros, en tesorería, poder saber qué estamos pagando. Usted no le puede pegar un computador a la cuenta de cobro”. Paciencia Dios mío, paciencia.

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Director: Miguel Ángel Ríos Diseño Gráfico: María Alejandra Ríos Colaboradores: Carlos Eduardo Vásquez Luis Enrique Atehortúa Alonso Ríos Vanegas

E-mail: revistaculturao@gmail.com / Teléfonos 5617191 - cel. 3128360990

Un producto de:


DIEZ FAMOSAS CARTAS DE AMOR

Literatura

Hemingway, Flaubert, Wilde, Balzac y otros genios de las letras escribieron las más dulces y apasionadas cartas a sus enamoradas. Cultura O las recrea, como un aporte al renacimiento de una nueva forma de romanticismo, basado en las más famosas plumas de la literatura, aplicada a los tiempo modernos. “La próxima vez que te vea te cubriré con amor, con caricias, con éxtasis. Te atiborraré con todas las alegrías de la carne, de tal forma que te desmayes y mueras. Quiero que te sientas maravillada conmigo, y que te confieses a ti misma que ni siquiera habías soñado con ser transportada de esa manera. Cuando seas vieja, quiero que recuerdes esas pocas horas, quiero que tus huesos secos tiemblen de alegría cuando pienses en ellas”.

Oscar Wilde

Gustave Flaubert “Mi niño, Tu soneto es encantador, y es una maravilla que esos labios tuyos, rojos como pétalos de rosa, estén hechos tanto para la locura de la música y las canciones como para la locura de besar. Tu delgada alma dorada camina en el medio de la pasión y la poesía. Sé que Jacinto, a quien Apolo amaba con tanta locura,

era tú en los tiempos de Grecia. ¿Por qué estás solo en Londres, y cuándo vas a Salisbury? Ve allá a enfriar tus manos en el Crepúsculo gris de las cosas góticas, y ven aquí cuando quieras. Es un lugar encantador en el que solo faltas tú; pero ve a Salisbury primero. Siempre, con imperecedero amor, tuyo”.

"Mi querido pepinillo, Salgo en el barco con Paxthe, Don Andrés y Gregorio y estoy afuera todo el día. Luego regreso con la certeza de que habrá una carta o varias. Y tal vez las haya. Si no hay, estaré triste y esperaré hasta la mañana siguiente. Pensaré que no habrá nada hasta la noche.

Ernest Hemingway

Escríbeme pepinillo, si fuera un trabajo que tienes que hacer lo harías. Es muy duro estar aquí sin ti y lo estoy haciendo pero te extraño tanto que podría morir. Si algo te pasara moriría de la misma forma que un animal muere en el zoológico si algo le pasa a su pareja. Mucho amor, mi querida Mary. Debes saber que no estoy siendo impaciente, estoy simplemente desesperado”.

“Mi queridísima Gertrude: Te sentirás apenada, y sorprendida, y desconcertada, de oír la extraña enfermedad que me aqueja desde que te fuiste. Llamé al doctor y le dije “Deme medicina, pues estoy cansado”. Él me respondió: “¡Tonterías! Usted no quiere medicina: ¡vaya a la cama!”. A lo que le repliqué: “No, no es el tipo de cansancio que quiere cama. Estoy cansado en la cara”. Él me dijo: “Cree que sean los labios”. “Por supuesto –dije–. ¡Eso es exactamente lo que tengo!”. Me miró con gravedad y dijo: “Creo que usted ha estado dando demasiados besos. “Bueno –dije–, sí le di un beso a una amiga mía”.

“Piense otra vez –me dijo–; ¿está seguro que fue solo uno?”. Lo pensé otra vez y dije: “Tal vez fueron once”. Así que el doctor dijo: “No le debe dar más hasta que sus labios descansen”. “Pero qué se supone que haga –dije–, porque mire, le debo 182 más”. Me miró con tanta gravedad que las lágrimas se le escurrieron por las mejillas y dijo: “Podría enviarlos en una caja”. Entonces me acordé de una pequeña caja que alguna vez compré en Dover, y pensé regalársela a una niña o a otra. Así que los empaqué todos con mucho cuidado. Cuéntame si llegan a salvo o si se pierde alguno en el camino”.

Lewis Carrol

Cultura

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"Mi amado angel, Estoy loco por ti: no puedo unir dos ideas sin que tú te interpongas entre ellas. Ya no puedo pensar en nada diferente a ti. A pesar de mí, mi imaginación me lleva a pensar en ti. Te agarro, te beso, te acaricio, mil de las más amorosas caricias se apoderan de mí. En cuanto a mi corazón, ahí estarás muy presente. Tengo una deliciosa sensación de ti allí. Pero mi Dios, ¿qué será de mí ahora que me has privado de la razón? Esta es una manía que, esta mañana, me aterroriza.

Balzac

Me pongo de pie y me digo a mí mismo: “Me voy para allá”. Luego me siento de nuevo, movido por la responsabilidad. Ahí hay un conflicto miedoso. Esto no es vida. Nunca antes había sido así. Tú lo has devorado todo.

Me siento tonto y feliz tan pronto pienso en ti. Giro en un sueño delicioso en el que en un instante se viven mil años. ¡Qué situación tan horrible! Estoy abrumado por el amor, sintiendo amor en cada poro, viviendo solo por amor, y viendo cómo me consumen los sufrimientos, atrapado en mil hilos de telaraña. O, mi querida Eva, no lo sabías. Levanté tu carta. Está frente a mí y te hablo como si estuvieras acá. Te veo, como te vi ayer, hermosa, asombrosamente hermosa. Ayer, durante toda la tarde, me dije a mí mismo: “¡Es mía!”. Ah, ¡los ángeles no están tan felices en el paraíso como yo lo estaba ayer!".

"Mi querida, Me gustaría tener el don de hacer rimas, porque a mi parecer hay poesía en mi cabeza y en mi corazón desde que estoy enamorado de ti. Tú eres un poema. ¿De qué tipo? ¿Épico? Que se apiaden de mí, ¡no! ¿Un soneto? No; porque es demasiado elaborado y artificial. Tú eres una especie de balada dulce, simple, alegre y patética, cuya naturaleza es el canto, a veces con lágrimas y otras con sonrisas, y en ocasiones con una mezcla de sonrisas y lágrimas".

Nathaniel Hawtorne "Mi adorable y adorada,

Víctor Hugo

Me he estado preguntanto si tal felicidad no es un sueño. Me parece que lo que siento no es terrenal. Todavía no logro comprender este cielo sin nubes. Toda mi alma es tuya. Mi Adele, por qué no hay otra palabra para esto aparte de 'alegría' ¿Es porque el discurso humano no tiene el poder de expresar tanta felicidad? Temo que de repente despierte de este sueño divino. ¡Oh! ¡Ahora eres mía! ¡Por fin eres mía! Pronto, en unos meses, tal vez, mi angel dormirá en mis brazos, despertará en mis brazos, vivirá ahí. ¡Todos tus

pensamientos, todo el tiempo, todas tus miradas serán para mí; todos mis pensamientos, todo el tiempo, todas mis miradas serán para ti! Adiós, mi ángel, mi amada Adele. ¡Adiós! Todavía estoy lejos de ti, pero puedo soñar contigo. Pronto, quizás, estarás a mi lado. Adiós; perdón por el delirio de tu esposo que te abraza y que te adora, tanto en esta vida como en la otra".

"Tú eres mi amor. Me tiene completamente en tu poder. Sé y siento que si en el futuro escribo algo bueno y noble debo hacerlo solo oyendo las puertas de tu corazón. Me gustaría que mi vida transcurriera a tu lado, hasta que nos convirtamos en un mismo ser que morirá cuando llegue el momento".

James Joyce

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"Mi dulce Fanny, ¿Tú temes, a veces, que yo no te quiera tanto como tú lo deseas? Mi querida niña, yo te quiero siempre y sin reserva. Entre más te conozco más te quiero. De todas las formas posibles, incluso mis celos han sido agonías de amor. Yo habría muerto por ti. Tú siempre eres nueva. El último de tus besos siempre es el más dulce; la última sonrisa, la más brillante; el último movimiento el más elegante.

John Keats

que me siento profundamente enamorado al saber que me amas. Mi mente ha sido las más descontenta e inquieta y se ha puesto sobre un cuerpo demasiado pequeño. Nunca había sentido que mi mente reposara con absoluta alegría, como me ocurrió contigo. Cuando tú estás en el cuarto mis pensamientos nunca se van por la ventana: tú siempre haces que todos mis sentidos se concentren".

Cuando pasaste por mi ventana ayer, sentí tanta admiración como la primera vez que te vi. Incluso si no me quisieras no podría evitar sentir una completa devoción hacia ti: así

"No puedo evitar amarte más de lo que es bueno para mí. Me sentiré feliz hasta que te vea otra vez. Siempre soy consciente de mi cercanía a ti, tu presencia nunca me deja. Adiós a ti, a quien amo mil veces".

Goethe


Poesía

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En escena Laura Aristizábal Valencia

Quiero Julián David Arbeláez Estudiante Comunicación Social UCO

Quiero volverme, otra vez, tan loco; quiero a mi psiquiatra hablándome en MI mayor y susurrándome diagnósticos equivocados; volver al manicomio y ver amanecer bajo un velo blanco. Quiero pararme en un balcón y orinar las entrañas del suelo a las 5 de la madrugada. Quiero dar vueltas al lado del despertador, quiero pasar hambre y vender poemas, quiero adueñarme de una guitarra y con miles de acordes menores hacerme un poco mas triste. quiero tomar ron mientras le veo el ombligo a la luna, quiero fumar para espantar varios fantasmas, quiero forjarme un “escampadero de existencia.” Quiero estudiar mi poesía; quiero regalarle un beso a la chica que me gusta, quiero mirarle a Dios por debajo de la falda, quiero escupirle en la cara a la vida, reírme del desconsuelo y sentir con las entrañas, y con los huesos. Quiero ganarme un diploma y llenarlo de poesía, quiero quedarme ciego rodeado de muchos libros, quiero sentir que las tablas

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Y si alguien se atreviera a preguntarme por tí, sólo podría regalarle una sonrisa cómplice acompañada de mi silencio. Sobrarían entonces las palabras y faltarían las explicaciones, porque en cuestión de sentimientos la relatividad juega a convertirnos en marionetas que intentan protagonizar siempre sus mejores historias.

se meten por mis pies descalzos.

Quiero regalarle mi cuerpo a miles de personajes Salidos de la dramaturgia y caminar gacho Escribiendo poesía, quiero que la vida Se me agote en los recuerdos.

Quiero una vida sencilla: Una casa, un árbol Y una maldita silla. Quiero rezar un “padre nuestro”, quiero no saber que voy a hacer mañana y despertarme en una casa que no conozco… saber que todo el mundo me detesta. Quiero que me saquen el apéndice, invitar a una ronda, sin dinero; quiero escribir un libro, y quiero quemar ese libro. Quiero que ese viejo con Alzheimer me salude a diario, que no me importe perderlo todo, reírme de los intelectuales, y que el fin justifique los medios. Quiero que él me quiera como soy, que estudie sus estadísticas; mientras yo me vuelvo un filósofo… en vivir la vida.

En esta obra de teatro se divierten los presentimientos, se deleita la imaginación, tras bambalinas se esconde la melancolía, al escenario suben los sueños y las promesas ocupan su silla en primera fila. Lo único garantizado es la magia de lo inesperado que llega a asombrar a quienes expectantes concurrimos a un espectáculo enmarcado en la fascinación y matizado por la incertidumbre. Y si alguien se atreviera a preguntarme por tí, solo podría decirle que aún no te has ido y que desde la última fila observo cada uno de tus movimientos que son como una danza infinita de deseos que no tienen ni principio ni fin.

Fuego Laura Aristizábal Valencia

Dibuja solo para mí horizontes proféticos que inunden mi epidermis con tu esencia. Regálame la luz de tus caricias que penetran mis sentidos y enardecen mi alma. Atrévete a ser parte de mi presente sin alterar los días que anteceden tu futuro. Permite que arda como el fuego y nos ardamos junto con los sueños que nos quedan por cumplir. No me regales promesas, no me inquietes con tus preguntas, evita competir para llegar a ser el protagonista de mis recuerdos, mengua tus ansias de conocer mis secretos. En cambio, regálame la incandescencia de tu cuerpo y lo efímero de tus fantasías, pues solo con ellas llegarás a atrapar ese pedazo de mi alma que aún te pertenece.


Desde la torre

La columna del Maestro

EL SALADO Por: Alonso Ríos Vanegas

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e pronto, como si un golpazo de energía encalambrarse toda la sensibilidad, sentí que el cuerpo ya no era mío. La cabeza rodó brutal por el suelo y al caer vi derrumbar pesado el despojo. Se desplomó como un fardo de leña, como se derriba un árbol recién talado, dejando en el aire solo un parvo de polvo que luego de subir, el viento lo esparce de nuevo a manera de una pequeña lluvia. Desde la ingravidez de las alturas, observé como jugaban al futbol con la redonda cabeza que iba girando cruel y sangrante entre las botas de los asesinos. ¡Eran cuatrocientos cincuenta los verdugos y cuál más tenebroso y despiadado!

soportaba la agonía, y las autoridades no llegaban, ¡nunca llegaron!

Ese dieciocho de febrero, amaneció el cielo embadurnado de nubes y el sol en el horizonte se resistía a salir. Pero ya estaba escrita en las listas la visita de la muerte.

Por doquier solo se escucha el ay, de las gentes abandonadas hasta de Dios y todos sus santos, abandonados a su suerte sin esperanza alguna; solo el tambor se escucha en su terrible tam, tam. Que resuena en los oídos como un trueno. El cielo se ve poblado de buitres y nubes ennegrecidas anunciando la tormenta; un rayo fugaz dibuja un fantasma de luz rojiza sobre la montaña y el sol avergonzado se oculta, se oculta en la inmensidad.

Desde el amanecer se sintieron volar muy bajo los helicópteros y eran las ocho cuando un tropel de hombres, armados y camuflados, con el rostro cubierto, cerró las entradas y salidas del poblado, se dieron las primeras descargas, y se escuchó el primer ¡ay!, en la lejanía. Los tambores en su tonada fúnebre anunciaban cada muerte, tam, tam, tam; el esbirro gritaba: ¡silencio! ¡Silencio! ¡Dejen de llorar, dejen de llorar!; y el tambor taladraba pam, pam. Por cada degollamiento, cada violación, cada ahorcado. Día y noche hasta terminar la orgía. Tres interminables días. Tres días de suplicio para el poblado que inerme

Espantados los pájaros no trinan y los burros del campo se resignan a callar: solo se oye la voz del viento como en un turbión, los sonidos de las descargas de la fusilería, y la voz terrible gritando: ¡dejen de llorar!, ¡dejen de llorar! ¡Cobardes! Con la retirada, dejan

fríamente su trabajo de muerte y de tortura: muertos decapitados en la plaza y los caminos aledaños, mujeres violadas, niños degollados, ancianos mal heridos y torturados, destrucción de viviendas, y cientos de desplazados camino al olvido. Un canto de estupor, desolación y amargura se escucha por doquier: entre el monte, en los caminos desolados, por encima de las montañas, en cada casa, en cada árbol, en cada pájaro, y en las voces de los niños: la noche está oscura, que oscura que está la noche: déjame llorar, déjame llorar. Abril 23 de 2012

Cultura Esta es una publicación que exalta la labor de personas e instituciones que trabajan por la cultura del Oriente Antioqueño. Si tienes información de interés general envíala a nuestro correo

revistaculturao@gmail.com

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Cuento

Viene de página 3

Recepcionista de hospital

─ ¡Díganos algo, Miguelón, cuéntenos por qué está tan triste, por qué viste de gris! ─decían los amigos. ─¡Sí, díganos por qué viste de gris! ─ ¡Sí, díganos usted su tristeza, Miguelón! Miguelón, mesándose el cabello, carraspeando para aclararse la voz, estirando el cuello empezó: ─ Todo comenzó cuando me dijeron sí. He de decirles, estimados amigos, que aquel día el aburrimiento era muy tenaz; tanto, que no pasaba un minuto sin que sintiera que era el último de mi vida; sí, me estaba poniendo mal, por esto de ir tras el sí. He de decirles también que aquel día tenía, como ahora (¿no me ven ustedes así?), la apariencia de una chucha enferma. Imagínense un hombre entero, en toda la plenitud de sus facultades y, en una palabra, emprendedor, en busca de un sí, de un miserable sí para empezar a trabajar…, y sin embargo completamente apabullado. Y me dijeron sí, amigos. ¡Quién creyera! Este hombre, desde ese día, se ufana como gallo, arroja el dinero a cuenta de los amigos, y saca pecho como no saca pecho ningún nuevo empleado del mundo. Le basta con alzar el dedo, ostentar las monedas y arreglarse el botón del cuello, para que la casquivana más orgullosa (tantas que hay) se rinda a sus pies. Pero estoy triste, amigos; sí, es la verdad, mohíno como una fiera enjaulada. Es que tenía tanta ansia de trabajo como de polen las abejas, y si ahora, amigos míos, fuera a enumerar todas las solicitudes de trabajo que envié a tantas partes, me atrevo a asegurar que una calculadora no tiene cifras suficientes. Digo además que era entonces voluntarioso, que tenía muchas esperanzas y que pensaba casarme con la mujer más juiciosa, hermosa y extraordinaria. De lo esperanzado que era y de lo paciente que era ella, no pueden ustedes imaginarse. Si en el parque de Bello se hablaba de alguna historia de desempleo, si alguien tiraba de la banca a un mocoso o daba de aspaviento a un pordiosero (tantos que hay), ya se sabía que todo aquello había sido obra de Miguelón Batista; sí, amigos, por ir tras un sí. Miguelón hizo silencio, tragó saliva y continuó:

─Mi desempleo me hacía recorrer

frecuentemente la ciudad. Unas veces asistía a una entrevista o a una conferencia de las que dan para conseguir empleo; otras leía los avisos clasificados de Flash o de cualquier periódico de paso (tantos que hay), pero las más de las veces, amigos míos, de lo que se trataba era de caminar, bajo el pretexto del paro, hacia algún comedero de tía pobre donde lo invitaran a uno a almorzar, o hacer mandados, que eso además de hacer creer que se está ocupado, prodiga propinas. Ese día (quedó grabado en mi memoria) me dirigía yo desde Bello a Medellín, adonde me conducían necesidades de la vagancia. He de decirles que mi estado de ánimo era insoportable. Mi alma estaba tan enfadada que gruñía en los andenes bajo los aleros donde se refugiaba, y cada media hora rezaba la oración a San Antonio de Padua, a ver si me concedía el milagro. ¡Y vaya que la desazón podía disculparse…, pero imagínense lo que fue cuando me dijeron sí y de qué manera! Aquel magro hombre de pronto cambió, cantaba y se creía feliz. El camino, mi camino, mi largo y sinuoso camino tras el sí, había enderezado. No tardé tres días en verme empleado en la nueva oficina. »─ Miguelón, has encontrado el camino ─me dije al regresar a casa─. ¡Ave María…! ¿Qué has dicho…, zoquete? Sigue pensando, puede que dé con tripas para ese trabajo. »De ese modo, tras recibir y entregar papeles (tantos que piden), vagabundeando por todo lado, hasta esa mañana en que mis pies, por fin, y con todos los papeles listos en la mano, tras atravesar la ciudad, llegaron a las puertas de la casa de propiedad de Bolijardo & Cía., unos ricos doctores, donde me habían citado. Me hicieron entrar… Me recibió el administrador, Carmelo Valencia, vestido de gris... Me acuerdo que no había pasado todavía el rato en que uno respira treinta veces cuando ya estaba yo sentado en un buró haciendo los últimos ensayos de papeles y probando a entonar la voz; sí, señores: a entonar la voz. Después de ganarme la confianza de Carmelo, me indicó mi puesto de trabajo. Como no había mucho espacio, ni mucho lujo, ni mucho mobiliario, me alistaron una oficinita junto al recibimiento donde

Por: Juan Gil Blas

Juan Gil Blas Escritor de Medellín, 1959-. Desde los diecisiete años se dedicó a su formación autodidacta, y a pesar de haber ingresado a la Universidad, prefirió retirarse y participar activamente de la educación de las comunidades marginadas de muchas regiones del país. viajó por todas las capitales de la costa y varios municipios. En Cartagena escribió sus primeros relatos. En 1989 regresó a Medellín y comenzó a e j e r c e r l a l i t e ra t u ra c o m o compromiso de vida, En 1990 se va a vivir a Apartadó, de donde datan sus primeros libros. Desde 1996 reside en Medellín. Creyente en una necesaria justa balanza entre la circunstancia y la voluntad, dialéctico, soñador y solidario con un mundo mejor, se ha visto obligado a desempeñarse en otros oficios derivados de su literatura. Sus libros acarician, desde la más cara invención, una Medellín no contada: la del oprobio, la del odio, la de los gamines, la de los perseguidos, la de los ocultados, la de los silenciados, la de los miserables, la de hombres que hacen de la literatura un juego serio. Con humor, con estupor, con amor, animado por un sentido de lo social, lo político, lo ético y lo estético, navegando por mares de imaginación y creación. El Hombre es lo que le interesa. Es la ignominia de su raza su cuento, como un espejito…, la necesidad de una racionalidad y una belleza mejor: el esfuerzo propio, como única arma contra la desesperanza.

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llegan los enfermos a solicitar si pueden sentarse a esperar. Todos van por un sí.

Los tres amigos, inclinados sobre la Notre Dameatentos a Miguelón. mesa, miraban

»─ ¿No le da a usted miedo

─ Pues bien… ─ prosiguió el deprimido hombretón─ , Carmelo me dejó solo. A pesar de los esfuerzos que hacía por dominarme, cuando me vi sin compañía, el deseo de trabajo que me había movido todo ese tiempo, huía de mí. Tan pronto me imaginaba que entraban doctores por la puerta, como que oía el murmullo de voces, o alguna tos, o creía que algún enfermo me tocaba en el hombro solicitando un sí. En suma: todas esas cosas deprimentes, tan conocidas de los que han pasado por una prueba de extrema tensión. Iba a escapar. Pero de pronto, en medio de aquel desorden de voces y toses, distingo claramente un ruido semejante al de unos pies andando en tacos, lentamente acercándose a la puerta. Mis nervios se tensaron..., cuando oigo que alguien tuerce la chapa y abre.

continuar sin trabajo? ─ me preguntó el administrador, llevándome a una misteriosa pieza situada junto a un enorme patio, pieza sombría, tétrica y oscura como no puede imaginarse otra en el mundo, en la parte de atrás de la edificación. »─ ¿Es que hay aquí esperanzas?

─ pregunté, escuchando cómo el eco repetía mis palabras, como en el Infierno de Dante… »─ No sé… ─ rió el hombre─ ; pero este lugar me parece el más a propósito para no desvariar ante una situación difícil…

»─ Yo había entendido bien. »─ ¿Quién es? ─ pregunté Estaba tan sobrio como cualquier buen levantando la vista, dispuesto a correr. desempleado, pero tengo que confesar »Soy yo… Su nuevo capacitador… que aquellas palabras me llenaron de temor. ¡Qué carajos! ¡Prefiero tener que No tema… ─ contestó otro hombre, vestido habérmelas con cien sicarios que con un d e g r i s c o m o y o , e l a y u d a n t e d e l solo fantasma de más desempleo! ¿Qué administrador. podía hacer? Me desvestí y me puse el »Mi corazón se detuvo, sentí dos uniforme… Mi mirada alumbraba brazos fornidos, duros como la roca, abarcar Por: Mario Augusto Arroyave Posada escasamente las paredes, sobre las que, mis hombros. como es de suponer, pendían dibujos enmarcados de Hipócrates, Galeno, »─ ¡Vas a hacer muy bien tu Esculapio… (cada uno más envejecido trabajo…, nos eres más precioso que el que el otro), diplomas con el caduceo de la vara y las culebras, sellos de antigüedad universo entero! ─dijo la tortuosa voz. certificada y demás imaginerías… »Un aliento de boa rozó mi cara… Reinaba una calma de cementerio. Tan Olvidándome de los rumores, de los doctores, solo de la sala inmediata llegaba un rumor de los enfermos y de todo lo que hay en el de toses… Puse cuidado… Lo que pasaba mundo, acepté su mano que me ofrecía, ¡y al otro lado de la pared era infernal. El qué mano!... ¡Mano hecha para el dominio! rumor cantaba réquiems, los guaduales ¡Blanca, cuadrada, delineada, depurada, tibia, del patio lloraban (¿se acuerdan de la posesiva como la respiración de un militar! No canción?..., lloran porque también tienen p u d e c o n t e n e r m e y l a e s t r e c h é alma…), entre quejidos y gemidos se fuertemente… Nos unimos en un apretado batían sus ramas, los pájaros pasaban de abrazo, y juro por todos los trabajos que hay f u g a . A l g o f e n o m e n a l . U n a i r e en el mundo que mientras viva no olvidaré ese acondicionado retemblaba y traqueteaba abrazo de un negocio (porque eso era ese de un modo premonitorio en la pared. hombre, un negocio vivo) hacia un hombre. Estaba mareado…, el tiovivo de mi sangre Miguelón quedó pensativo, bebió se había desbocado…, sentí que me subía la presión…, que el piso bajo la tierra se lentamente media copa, y prosiguió con abría…, que los rumores y las toses me pausada voz: cercaban. Para calmar mi miedo, me apresuré a sellar recibos, porque las hojas en blanco, ¿saben ustedes?, son más fáciles de tramitar que las llenas de tinta… Y luego…, delante de Carmelo…, ensayaba el tono de voz…, aquella voz…

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─Cuando a la hora siguiente miré a la pared, oí que las voces de los enfermos se intensificaban, y ya no tenía posibilidad de huir. Tuve que permanecer la mañana entera en el negocio, ensayando a chulear recibos y resolver, mediante la entonación de voz, los

solicitados síes de esos papeles. Salí a almorzar, y una hora después, ya estaba otra vez en la casa enigma, y al dar las dos apretaba aquella afeminada mano del ayudante del administrador que continuaba dándome la capacitación…, escondidos los dos en aquel cuarto… Sí, amigos, si no hubiera sido por el trabajo, me hubiera muerto entonces del esplín. ¡Hasta de pronto me hubiera suicidado…! Miguelón calló, se atusó el pelo y bogó la otra media copa. Y permaneció en silencio..., en completo silencio…, como si le hubiesen cortado la voz…, con los nervios tensos…, sin poder saberse cuál era su emoción. ─ ¡Ta…, ta…, ta…, ta…!, sí, pero ¿y qué sucedió entonces? ─ preguntó rabioso uno de los amigos, golpeando con la copa la mesa. Miguelón lo miró. ─ ¡Qué inocencia! ¿Pues qué iba a pasar?..., lo que pasa siempre…, nada. Al día siguiente ya me dirigía de nuevo a la macabra edificación. ─ Bien, bien, pero… ¿Qué era ese trabajo? ─ insistió, dubitativo, el amigo, con la copa vacía en la mano. ─Pues, ¿qué podía ser? ─No comprendo nada… ─Yo menos… ─Ni yo… ─¡Pues… decir no! Los tres amigos se levantaron de un salto, como si hubieran estado sentados sobre alacranes vivos. ─ ¿Cómo que decir no? ─ preguntaron todos juntos. ─ ¡Pero, señores…! ─ dijo turbado Miguelón, suspirando al cielo─. ¿Dónde tienen la mollera? Creo haber sido suficientemente explícito… Yo iba a la empresa del nuevo hospital a buscar trabajo… Ese nuevo próspero negocio, en la edificación enfrente del viejo hospital de la caridad… ¿Les queda claro por qué vengo ahora vestido de gris? ─ ¡Ah! ─ dijeron a una los amigos, poniendo cara de desilusión─ . ¡Qué trabajo!... ¡Decir no! Eso ya no lo


entiende ni Micifuz. ─ ¡Así son los hombres!... ¡Siempre enredándolo todo…! Entonces, ¿ustedes hubieran preferido que atendiera a los enfermos y no trabajara?... ¡Ah, amigos…, amigos…! ¿Y entonces dónde queda el honor de un empleado? ¡Si reflexionan así ahora, cómo van a hacer si les toca trabajar allá…! Los amigos se miraron asombrados, quedaron silenciosos y malgeniados, juntando las cejas. Completamente desilusionados, empezaron a mirar al techo, con las copas vacías en las manos. No dijeron nada, y haciendo guerritas de crispetas guardaron silencio. ─ Ya…, ya…, ya… ─ dijo al fin uno de ellos─ . Muy, muy extraño todo…, Miguelón. ¿Qué necesidad había de contarlo con misterio? Esa historia es sumamente absurda… ─¡Empezarla con un sí y terminarla con un no!... ─añadió otro─. No entiendo…, es lo más abrumador y ambiguo que he escuchado en toda mi vida… ─Sí, muy extraño todo… ─acotó el tercero. ─¿Dónde tienen ustedes el humor? ─dijo Miguelón─. ¡No se pongan así, amigos,

ninguno d e uste d e s e stá tod avía tuberculoso!... ─ ¡Traiga otra tanda, cantinero!─ . ─ Y se fue poniendo contento…─ . Oigan, les cuento... Pero venga un nuevo brindis primero, amigos: a un hombre no se le arrebata la felicidad así no más, no… ─ Todos brindaron─ . A un hombre se procurará siempre tratarlo bien, diciéndole no sin lastimarlo, allá él si se amarga. Eso me enseñó el ayudante en la capacitación. Amigos: dije sí, me dijeron sí y me gano la vida diciendo no, me pagan por decir no, la manutención de la mujer más juiciosa, más hermosa y más extraordinaria con la que me casé pasa por decir no, ¡y está esperando un hijo! Eso curte, amigos, honradamente me gano la vida, con frescura, con agallas. Decir no, eso encallece. Dura semana fue la primera, pues aún no había adquirido la costumbre. Después fue fácil; las historias que escucho de los enfermos (tantas historias dramáticas) no me conmueven, trago saliva y ya. Enfermos tras un sí: a todos les respondo no. Me gano la confianza de la administración, conservo el puesto, Bolijardo & Cía., los ricos doctores, son felices. ¿Qué hay de malo en eso? Yo a todo achacoso respondo no. Cumplo con mi deber: que me muestren el papel, que me enseñen el carné, que si ya pagaron, que la huella digital, que por qué le falta esto, que por qué le falta aquello, a ver; con entonada voz. Sírvanme otro trago, amigos, me lo

merezco. Mi oficinita queda en el hall, soy el primero y soy el último, soy el Alfa y Omega de la administración. Es oficinita estrato cero la mía. Llegan allí los enfermos y se ponen trágicos mientras aguardan un sí. Les respondo no. Solamente me ven, les anticipo el no. Soy lo que llaman, la puerta de la administración. Soy el recepcionista del hospital, amigos. ¡El recepcionista del hospital! ¡Amigos…, amigos…, del nuevo hospital! ¡Del gran negocio! ¡Los tiempos cambian!... ¡Una botella, por favor, cantinero! Los contertulios se animaron, sus ojos resplandecieron, la noche prometía. Se acercaron más a Miguelón y, sirviéndose copas, empezaron a acosarlo a preguntas. El tedio desaparecía, y la botella desaparecía también con gran rapidez, pues los amigos se pusieron a beber con gran sed. ─ No se aceptan reclamos verbales ni por escrito… ¡Ja…, ja…, ja…! ─reventó de risa Miguelón, al filo de la medianoche, con una copa llena en la mano, llorando a carcajadas, enteramente llorando a carcajadas dentro de su traje gris, como un ser bipolar. Y los tres amigos se abrazaban y también reían.

IN VITACIÓN ESPECIAL

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Presentación: 6 de Octub re d e 2012 – 5:00 pm Exhibición: Del 7 de Octubre al 7 de Noviem bre de 2012 C arr era 56 # 38 C -12 4 co n ti gu o a C arr efo ur. R io ne gr o, A nti oq ui a ar ta lle rjo s ec lav er @g m ail.co m

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LA VOZ DEL ARTE Por: Alejandra Duque Giraldo Estudiante de comunicación Social UCO

Nos sentamos frente a una pantalla simulando un mundo de fantasías, transmitiéndonos a un estado donde nuestro cuerpo y nuestra mente reposan. Es el cine un maravilloso universo capaz de mover almas inquietas en busca de diversión. El deseo de salir de lo cotidiano y de imaginar nuevos caminos rompe la monotonía e invita a crear reflexiones, fruto del arte en movimiento.

humanidad, es aquí donde nace una visión general, llamada entonces, las más bellas artes, consideradas en su orden: Pintura, escultura, música, literatura, arquitectura, teatro y por último el cine.

Arte de conmover, arte de entretener, arte de soñar, arte de magnificar, arte es volar en un mundo desconocido para los demás, es aprender de otra cultura. Son las De hecho, cuando nos hallamos sumergidos en un género ideas, las emociones, es la pasión caminante en una hoja, representativo del cine, por ejemplo, el drama, sufrimos, en un lienzo, en una nota, en un tablado o en una lloramos y peleamos con los actores involucrados en la pantalla. escena, sucede cuando nuestros ojos divisan más allá, provocando la cercanía a la realidad. Como séptimo arte, el Sin arte es vivir en la nada. Las razones ya se han cine logra capturar la esencia de las personas, su intención expuesto para creer en la grandeza del cine. Conocido se refleja cuando nos adentramos en las palabras y en las por todos como imágenes en movimiento, cine es acciones emitidas por los personajes; interjecciones salen también, el paso a nuestra imaginación donde podemos de nuestra boca: ¡oh!, ¡ah!, ¡ay!, ¡eh!, ¡uy! Y es de tal manera, trasformar lo imposible en posible, lo ficticio en real, lo cuando las sensaciones penetran nuestro cuerpo. ilógico en lógico; dependiendo de la percepción de cada persona, es posible entablar conexión entre No imaginamos vivir en un planeta donde pulule lo malo y cinematógrafo y alma es ésta última la encargada de donde no exista una película, ella posibilita contrarrestar lo brillar cuando los gestos de la gran pantalla la hayan pérfido de la situación, no es tapar la existencia de aquello, tocado. sino inculcar en el espectador otra perspectiva de la

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CRÓNICAS DEL VIEJO MUNDO LORELEI

Por F. Sánchez Caballero

El valle de St. Goarshausen es la zona vinícola En promedio dos embarcaciones en que se producen los mejores vinos de naufragan allí cada año. Alemania. Está enmarcado por una cantidad inestimada de castillos y torres medievales Sobre el arrecife de Lorelei es cuya única finalidad era la de cobrar peaje a difícil sostenerse en pie en esta los barcos que transitaban el Rin, (Rhein), era temporada, la brisa helada del como ir de Medellín a Tolú en un particular. invierno te penetra los huesos y Cada 300 metros un duque, príncipe o conde amenaza congelar tus más construía un castillo y adquiría potestad de íntimos secretos. Sin embargo, llegado a aduanas, de eso vivían. Más tarde se la cima, me encuentro con un puñado de convertirían en cueva de ladrones y japoneses que con voz entrecortada y asaltantes de caminos que se declaraban la lágrimas en los ojos entonan los versos guerra entre sí para matar el tiempo. Allí encontramos el castillo en el que se filmó "El Nombre de la Rosa" de Lorelei Umberto Eco. Está el castillo del Gato (Burg Katz), el castillo del Ratón (Burg Maus), en el cual fue confinado como castigo un avaro obispo de Maguncia (Hato II) y devorado por las ratas... —Igual que en mi país—, pensé, pero allá las ratas son confinadas en sus fincas de recreo. Entre Bingen y Koblenz en el”Romantischer Rhein”, se alza el risco Lorelei que ya hace parte de las leyendas del folclore alemán. Es un peñasco alto y escarpado que se eleva a 132 metros sobre el nivel del río. Comparable quizá en parte al cañón del Chicamocha. Desde arriba se divisa la majestad del Rin, sus valles, sus colinas, sus castillos y la estrecha curva que causa escozor entre los navegantes. Abajo sobre una pequeña islita, contemplando el río, encontramos la escultura en bronce de la bella Lorelei cuya leyenda fue artífice o cómplice al menos de innumerables naufragios. Su historia fue escrita por Clemente Brentano en 1801 y Heinrich Heine posteriormente la convirtió en poema. Luego alguien la musicalizó y se convirtió en himno de obligatorio aprendizaje en escuelas y colegios. Habla de una hermosa sirenita que se enamoró de un marinero y quien luego la abandona con la promesa de volver. Ella espera desnuda sobre una roca en la mentada curva y canta sus penas de amor mientras acicala su larga cabellera roja con un peine de oro. Los capitanes y marinos, literalmente encantados o hechizados por su belleza y su nostálgico canto, descuidan el timón del barco y chocan contra los riscos...

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de la Lorelei mientras contemplan conmovidos el vacío: -Ich wei& nicht was soll es bedeuten -dass ich so traurig bin... —No sé porque estoy tan triste y apenada... —Busco en vano lo que siento…

O algo así, cantaba la sirenita, y los japoneses frente al precipicio. Creo que fueron los mismos que encontré en Viena en la exposición de Magritte y en el Alto Belvedere emocionados frente a “El Beso” de Klimt… ¿o serían los que vi en el Louvre emplumando y tomando fotos a la Venus de Milo y a la Mona lisa?, ya no estoy seguro. Quizá eran los que cenaban en la mesa de al lado en la torre Eiffel, disparando frenéticamente sus flashes sobre el paisaje otoñal de París… Parece ser que dicho tema, también es de obligado estudio en las escuelas japonesas, razón por la cual compran castillos en ruinas en esta parte del Rin a un Euro (1 Euro) y los remodelan a todo dar para traer excursiones de turistas, a que tomen fotos en el verano...y en el otoño...y en la primavera… y en el invierno. Ellos querían comprar el castillo de Marks Burg para desmontarlo piedra por piedra y rehacerlo en el Japón, pero la municipalidad no se los permitió. Es una quimera, lo sé; no obstante frente a su leyenda viva, es imposible no sentirse conmovido. Mientras desciendo por el risco, imagino que soy parte de un mito germano asociado con el río. Me acerco hasta ella con la frágil convicción de un marinero extraviado. No ofrezco resistencia al encanto de sus senos ni al conjuro nocturno de su cabellera húmeda. Es morena y fuerte como ancla de velero. Me pierdo en conjeturas eróticas con su sexo duro y espumoso. Navego un poco en el océano interior de su mirada amarilla y estrello mi bote gris contra su nido de anémonas. Quiero limpiar sus lágrimas


con mi boca, y aliviar su piel quemada por la sal. Tomo vino de sus labios púrpura y me embriago con su canto enigmático: que lastima, que embruja, que excita… Recorro la ribera del Rin y los jardines de Koblenz aferrado a su cola de sirena; sin saber quien era. Dichosos los marineros enamorados que ella ha arrastrado hasta los acantilados. Igual estarían muertos lejos del hechizo, de la pócima amarga de sus lágrimas. ¿Qué será de mi bote triste que se aleja hacia el olvido? Desgraciadamente ya es muy tarde; es hora de volver… Como el héroe que no sabe si ha perdido o ha ganado, no puedo evitar una última mirada al campo de batalla, y descubro entre las sombras del último naufragio, un cuarto de vino rojo en una botella y un resto de mujer entre las algas… Antes de convertirme en estatua de sal. Valle de St. Goarshausen, Alemania

Sandra

En las orillas del Rhin, al lado de una gran roca, se encuentra la escultura de la bella Lorelei, misteriosa sirena que atrae con sus murmullos a los navegantes haciendo que se estrellen en sus rocas. El lugar es parada obligatoria para los turistas que visitan la zona de los castillos del Rhin en Alemania y todos quedan maravillados por la belleza de la escultura.

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MO YAN, NOBEL DE LITERATURA 2012

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asi como se ha vuelto costumbre, la Academia Sueca dejó perplejos a los lectores al conceder el Premio Nobel de 2012 al chino Mo Yan, un presunto cultivador del realismo mágico orientalizado, con el que hace extensas novelas, plenas de humor negro y crítica sutil al régimen de su país. Ya hay en español siete obras publicadas, como son Grandes pechos y amplias caderas, La vida y la muerte me están desgastando, Shifu, harías cualquier cosa por divertirte, La república del vino, Las baladas del ajo y Sorgo Rojo, ésta última llevada al cine. Mo Yan es un autor novelas extensas, de más de 800 páginas, pero que escribe de manera compulsiva y en plazos muy breves. Sus novelas también tienen un elemento común:

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están llenas de personajes y Mo Yan inicia siempre los primeros capítulos con listas descriptivas de ellos, casi a modo de breves biografías. Los párrafos que ofrecemos a nuestros lectores a continuación no dejan lugar a dudas sobre su calidad y capacidad de penetrar con sinceridad inaudita en los secretos del corazón y las emociones, de su capacidad para conmovernos y para evocar sus difíciles orígenes y la decisión de convertirse en escritor, como sucede con las primeras páginas de su libro “Shifu, harías cualquier cosa por divertirte”. Los dejamos, entonces, con una muestra impresionante de la narrativa de este genio de la literatura:

Cada persona tiene sus propios motivos para convertirse en escritor, y yo no soy una excepción. Pero por qué me convertí en el tipo de escritor que soy y no en un Hemingway o en un Faulkner está ligado a las experiencias de mi infancia. Han sido de gran ayuda en mi carrera de escritor y son lo que me permitirán seguir trabajando en el futuro. Echando la vista atrás cuarenta años, a los inicios de la década de 1960, vuelvo a visitar una de las épocas más extrañas de la China moderna, una era de un fanatismo sin precedentes. Por un lado, el país estaba azotado por una crisis económica y las penurias que sufría la población. La gente luchaba por mantener la muerte alejada de sus puertas, con muy poco que comer, vestida con trapos. Por otro lado, era una época de intensas pasiones


Algunos libros de Mo Yan, disponibles en español

políticas, en la que ciudadanos hambrientos se apretaban el cinturón y seguían al Partido en su experimento comunista. Tal vez estuviéramos famélicos, pero nos considerábamos las personas más afortunadas del mundo. Dos terceras partes del planeta, creíamos, vivían en la más absoluta miseria, y era nuestro deber sagrado rescatarles del mar de sufrimiento en el cual se estaban ahogando. No fue hasta la década de los ochenta cuando China abrió sus puertas al mundo exterior, cuando comenzamos por n a afrontar la realidad, como si despertáramos de un sueño. Cuando era niño no sabía nada sobre fotografía, y aunque lo hubiera sabido, no podría haberme permitido que me sacaran una foto. De modo que tengo que componer una imagen de mi infancia basada solamente en fotografías históricas o en mis propios recuerdos, aunque me atrevería a decir que la imagen que obtengo tiene sentido para mí. En ese entonces, niños de cinco o seis años como yo íbamos prácticamente desnudos a lo largo de la primavera, el verano, y el otoño. Nos cubríamos un poco la espalda solo durante los inviernos terriblemente fríos. Esa ropa hecha jirones es inimaginable para los niños de hoy día en China. Mi abuela me dijo en una ocasión que aunque no existen adversidades que el ser humano no pueda soportar, jamás tendremos acceso a toda la buena suerte que hay en el mundo. Yo estoy de acuerdo con eso. Y también creo en la teoría de Darwin de la ley del más fuerte. Cuando se arroja a alguien en medio de las circunstancias más adversas tal vez demuestre poseer una sorprendente vitalidad. Aquellos que no se adaptan se extinguen, mientras que aquellos que sobreviven pertencen al linaje más fuerte. De modo que puedo decir que yo vengo de esa estirpe superior. Durante aquellos días, teníamos una increíble habilidad para resistir el frío. Teníamos la espalda al aire pero no pensábamos que el frío fuera insoportable, a pesar de que los pájaros piaban quejándose del clima helado. Si hubieras venido entonces a nuestro pueblo, habrías visto a multitud de niños con la espalda descubierta, o llevando apenas una prenda de ropa, persiguiéndose por la nieve los unos a los otros, pasándolo genial. Solo puedo sentir admiración por cómo era de joven; en aquellos tiempos yo era un niño duro de pelar, pese a ser mucho más enclenque de lo que soy ahora. Cuando

éramos pequeños éramos puros sacos de huesos: unos palillos con tripas grandes y redondas, y la piel tan tersa que era casi transparente; prácticamente podías ver al otro lado nuestros intestinos enrollados y retorcidos. Nuestros cuellos eran tan largos y delgados que era un milagro que pudieran soportar el peso de nuestras cabezas. Y lo que nos carcomía por dentro era lo más sencillo del mundo: todo en lo que pensábamos siempre era en comida y en cómo conseguirla. Éramos como una jauría de perros hambrientos rondando por las calles y los callejones, olisqueando el aire en busca de algo con lo que alimentar nuestros estómagos. Infinidad de cosas que ahora mismo a nadie se le pasaría por la cabeza meterse a la boca, para nosotros entonces eran manjares. Nos comíamos las hojas de los árboles, y una vez que las habíamos acabado, poníamos nuestra atención en la corteza del árbol. Después de eso, roíamos los troncos. Ningún árbol ha sufrido tanto en el mundo como los de nuestro pueblo. Sin embargo, en lugar de desgastarnos los dientes, nuestra peculiar dieta los volvió afilados como cuchillos. Nada podía resistírseles. Uno de mis amigos de la infancia se convirtió en electricista cuando creció. En su caja de herramientas no tenía alicates o navajas; todo lo que hacía era morder cables tan gruesos como lapiceros con sus dientes; ésas eran las herramientas que empleaba en su oficio. Yo también tenía dientes muy afilados, pero no tanto como los de mi amigo electricista. Ya que de otro modo, tal vez habría acabado convirtiéndome en un excelente electricista y no en escritor. En la primavera de 1961 entregaron un montón de carbón brillante a mi escuela de primaria. Nosotros vivíamos tan ajenos a la realidad que no sabíamos qué era. Pero uno de los niños más listos cogió un trocito y comenzó a devorarlo. La expresión de éxtasis de su cara significaba que eso debía estar rico, así que nos lanzamos sobre él, agarrando unos cuantos pedazos, y empezamos a devorarlos. Cuanto más comía mejor sabía esa cosa, hasta que ya se convertía en algo absolutamente delicioso. Entonces varios adultos del pueblo que estaban mirándonos se acercaron para comprobar qué estábamos comiendo con semejante placer, y se unieron a nosotros. Cuando el director salió fuera para poner fin al festín solo consiguió empujones y golpes. Me es imposible recordar cómo le

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sentó a mi estómago el carbón, pero jamás olvidaré su sabor. Sin embargo no creas que no nos lo pasábamos bien en esa época. Hacíamos muchísimas cosas divertidas. En el primer puesto de la lista estaba comer cosas que nunca antes habíamos pensado que fuera comida. La hambruna duró un par de años o más, hasta mediados de la década de los sesenta, cuando la vida empezó a mejorar. Aún no teníamos suficiente que comer, pero cada persona tenía asignados noventa kilos de cereal por año. Eso, junto con algunas verduras que buscábamos por el campo, era suficiente para ir tirando, y cada vez menos gente se moría de hambre. Evidentemente, la experiencia de pasar hambre no puede por sí misma transformar a uno en escritor, pero cuando me convertí en uno tenía una comprensión más profunda de la vida gracias a ello. Padecer mucho tiempo hambre me hizo ser consciente de lo importante que es la comida para el ser humano. El éxito, los ideales, la carrera laboral o el amor no valen nada con el estómago vacío. Por la comida, perdí la dignidad. Por la comida, fui humillado como un insignificante perro callejero. Por la comida, comencé de verdad a escribir relatos. Después de convertirme en escritor, empecé a pensar otra vez en la soledad de mi infancia, así como a recordar las ocasiones en las que me moría de hambre cada vez que me sentaba a una mesa llena de comidas deliciosas. El lugar donde nací, el municipio de Gaomi, en el Noreste del país, está situado en un punto donde convergen tres condados. Es una zona vasta escasamente poblada que carece de medios de transporte. Hasta hoy, mi pueblo está rodeado de llanuras cubiertas de plantas y flores silvestres. Me sacaron de la escuela cuando era muy joven, de modo que mientras muchos niños estaban en clase, yo sacaba el ganado al campo a pastar. Con el tiempo, llegué a saber más sobre animales que sobre personas. Sabía qué les ponía contentos, tristes, o qué les enfadaba. Sabía qué querían decir sus expresiones, y sabía qué estaban pensando. En esas interminables tierras sin cultivar solo estábamos unas pocas cabezas de ganado y yo. Pastaban tranquilas, y sus ojos semejaban el azul de los océanos. Cuando trataba de hablar con ellas, me ignoraban, preocupándose tan solo de las deliciosas hierbas del suelo. De modo que me tumbaba boca arriba y contemplaba las nubes esponjosas moviéndose sin rumbo por el cielo, imaginando que eran grupos de hombres perezosos y enormes. Pero cuando intentaba hablar con ellos, también me ignoraban. Había multitud de pájaros sobrevolando el cielo:

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gaviotas, alondras y otras razas comunes cuyos nombres no conocía. Su canto me conmovía profundamente, a veces hasta el borde del llanto. Traté de hablar con ellos, pero estaban demasiado ocupados como para prestarme atención. Así que permanecía tumbado sobre la hierba, atravesado por la tristeza, y comenzaba a dejar volar mi imaginación. Con la mente sumida en un estado de ensoñación, todo tipo de pensamientos maravillosos inundaban mi cabeza, ayudándome a comprender el amor y la decencia. Muy pronto aprendí cómo hablar conmigo mismo. Desarrollé una insólita capacidad expresiva, siendo capaz de hablar sin parar con elocuencia e incluso haciendo rimas. En una ocasión mi madre me sorprendió por casualidad hablando con un árbol. Alarmada, habló con mi padre. —Como padre de nuestro hijo, ¿piensas que le ocurre algo malo? Más adelante, cuando fui lo bastante mayor, me integré en el mundo de los adultos como miembro de una brigada de trabajo, y la costumbre que tenía de hablar a solas, que se había iniciado cuando cuidaba al ganado, solo generaba problemas en mi familia. —Hijo mío —me suplicaba mi madre—, ¿cuándo pararás de hablar a solas? Al ver la expresión de su cara se me llenaron los ojos de lágrimas y le prometí que pararía. Pero en el instante en que estaba rodeado de gente, las palabras afloraban desde mi interior, como ratas saliendo de la ratonera. A eso normalmente le seguía un sentimiento de remordimiento y la terrible seguridad de que había vuelto a fallar a mi madre. Ese fue el motivo por el que elegí Mo Yan «No hables» como seudónimo. Pero, como mi madre solía decirme muy a menudo, exasperada, «un perro no puede evitar comer excrementos, y un lobo no puedo parar de comer carne». Yo no podía dejar de hablar, así de sencillo. Es un hábito que ha provocado que algunos compañeros escritores se sientan ofendidos, ya que lo que sale de mi boca es siempre la pura verdad. Ahora que estoy en plena madurez, las palabras han comenzado a disiparse, lo que ha debido llenar de tranquilidad al espíritu de mi madre si me está viendo desde allí arriba..

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EVENTUAL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA LA NUEVA GENERACIÓN del periodismo en el Oriente

Análisis

Los chiclosos

Por: Oladier Ramírez Gómez, Abogado UCO Ante el anuncio dado en las últimas semanas por el gobierno Santos, sobre la posibilidad de lograr un acercamiento con algunos grupos “ilegales” para tratar temas relacionados con la paz, y ante el inicio de esta estrategia en Oslo, se da apertura a otro episodio más de la historia colombiana que ha traspasado fronteras, que nunca ha estado exenta del clamor ciudadano, de implorar por la necesidad de poner punto final a la guerra. En el imaginario colectivo de muchas generaciones de colombianos y colombianas se ha “plasmado” el conflicto armado, que no ha sido uniforme y que ha tenido variaciones a través de los años, esto es, el conflicto que hoy se vive, se diferencia sustancialmente del que vivieron nuestros padres, abuelos, bisabuelos… basta con darle una leída a los testigos y a los elementos que han participado en el conflicto, para determinar que lo que hoy estamos presenciando, hace parte de los efectos colaterales, que son globales, de un sistema que se quiere imponer, uniforme, y rígido, que se transforma, que demanda productos, bienes y servicios, un sistema que ha excluido a millones y que muy seguramente lo seguirá haciendo en el devenir de la humanidad. Cada sociedad organizada en Estado, debe convivir con los modelos políticos, económicos, culturales, religiosos, tecnológicos… que se imponen, sea por que se aceptan colectivamente o se apliquen comercialmente como necesidades personales. De lo contrario, aquel que se oponga, será rechazado y aislado. Siempre que las fuerzas colectivas impongan uniformidad, habrá resistencia, que no es otra cosa que la interpretación de otra realidad. Es innegable reconocer que detrás de todo el modelo propuesto colectivamente existen buenas intenciones, pero no podemos olvidar que fue motivado por los efectos de la hecatombe de la I y la II guerra mundial; la humanidad entendió que se debía trabajar colectivamente para que la convivencia fuera pacífica, y el ser humano reciba lo que realmente le es propio aJavier su esencia, sin embargo, Custodio Soto aún pesa el voto de los más fuertes. Director Mi Boutique

Hallar una fórmula que permita poner punto final al conflicto colombiano, es encontrar la forma adecuada de conciliar la interpretación de varias realidades, es darle voz y voto a lo que fue y es excluido. Es permitir que la democracia sea efectiva y real. El origen del conflicto armado colombiano, no nos pertenece, éste es el efecto consecuencial de la adaptación, que los ciudadanos colombianos hemos hecho de los modelos globales impuestos, entonces, lo que sí nos pertenece son las consecuencias de la adaptación con las cuales tenemos que convivir a diario: guerrillas, paramilitares, otros grupos ilegales, terroristas, delincuencia organizada, delincuencia común, narcotráfico… Todos excluidos, todos juntos conviviendo en el mismo Proyecto de País, ¿Cómo hacer entonces para conciliar las diferencias y trabajar por un Proyecto Unificado de País? El escenario mundial es desalentador, conflictos económicos, políticos, sociales, religiosos, culturales, ambientales, todo esto, indicadores de que el sistema adoptado por las mayorías está en crisis, peor aún, las masas se movilizan, el imaginario colectivo desconfía de sus dirigentes, y, sin confianza, no hay esperanza. Sin embargo, hay elementos a favor que no nos permiten abandonar la ilusión de poner punto final a esta guerra colombiana: Por su puesto el hastió que produce la guerra es un elemento que juega a favor, estamos hartos de ser testigos de las conductas desagradables de todos los actores armados, legales e ilegales, peor aún, es la versión parcializada de los medios de comunicación, y aún peor que ello, el trinar de algunos que mueven la opinión pública hacia un solo sentido. Debemos ver la propuesta del gobierno Santos, no como la oportunidad de un político para levantar sus índices de popularidad, sino más bien, como la excusa de aprovecharnos de la necesidad de alguien

que necesita elevar sus encuestas que utilizó la paz como excusa. Debemos aprovechar el momento para direccionar todos los esfuerzos. Estoy completamente seguro que somos más y la iniciativa debe ser jalonada por la sociedad civil, es que no es él gobierna el que manda, somos nosotros los que le exigimos al gobierno que es lo que queremos, y lo que queremos es que se concilien las interpretaciones que tienen los actores armados de la realidad: “que haya una sola versión de Proyecto de País”. Otra condición favorable es el escenario mundial que se está viviendo, la crisis mundial actual debilita a los fuertes que son pocos y permite que la voz de los débiles, que son mayorías, sea por lo menos tenida en cuenta, o por lo menos puesta en consideración, es evidente que hay más libertad para actuar, aunque no total para tomar decisiones que en otrora eran siquiera aceptadas, ejemplo de ello, son las iniciativas de legalización de la droga, que se ha venido dando en algunos países. Dicho debilitamiento permitirá que se supere el estigma, tarea difícil; será necesario para ello multiplicar la voz para que dicha condición no sea rechazada, concebir una versión de Proyecto de País donde el estigma “terrorismo” sea exorcizado, una versión que se multiplique hasta que penetre el imaginario colectivo, la excusa perfecta: LA PAZ. Ahora bien, La tarea no es sencilla, si queremos agitar el imaginario colectivo y proponer un Proyecto Unificado de País debemos tener la capacidad de síntesis, mensajes cortos, símbolos, que penetren las redes sociales y agiten los ánimos, la voz del pueblo, debe hacerse sentir, debe direccionarse hacia la necesidad colectiva de paz.

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Columnista Invitado

UN VOTICO POR AMOR A DIOS

Por: Luis Enrique Atehortúa Sánchez Docente UCO

¡PARTICIPACIÓN!

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ncreíble… el Estado Colombiano se gastó descaradamente este pasado 30 de septiembre de 2012, la no despreciable suma de $ 35 mil millones, en una consulta de partidos que arrojó al final de la jornada un escrutinio aproximado a los 500 mil votos, lo que arrojaría que cada voto le costó al País la chichigua de $70.000 pesitos o lo equivalente a 1.400 viviendas de interés social de $25 millones cada una. Aparecen en la página /www.registraduria.gov.co textos tales como: “La Registraduría instalará un total de 12.907 mesas en 4.931 puestos de votación, en todo el país”. ó “Desde el año 2000 y hasta el año 2011, la Registraduría Nacional del Estado Civil ha realizado 13 consultas de partidos y movimientos políticos, siete de ellas para la toma de decisiones internas”. TOMA DE DECISIONES INTERNAS. Qué autonomía la de los partidos políticos en Colombia, parecen los realitis de caracol y rcn que nombran jurados para que la gente elija a los ganadores a través de mensajes de texto y con eso se lavan las manos para no decir que fueron ellos los que eligieron sino los colombianos. Hasta dónde Yo se, por principio de administración y de lógica, las decisiones internas se toman adentro y con los directos interesados y no por consulta popular. Es como consultar con el vecino un castigo para mis hijos. Sin embargo, ya van 13 costosas consultas de este tipo y el Estado Colombiano sigue diciendo que esto es democracia. Qué democracia tan cara! Otra cosa es que la modalidad de consecución de votos no cambia. En Colombia los políticos se parecen en muchos casos a las personas que

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dicen ganarse la vida en los semáforos, en las esquinas, en las aceras o en los medios de transporte con el trillado cuento de “vengo a robarles unos minuticos de su apreciado tiempo para ofrecerles el siguiente producto…” y bla bla blá, el mismo bla bla blá desde incluso antes de la “patria boba”. Entonces, ¿la patria sigue boba y los patriotas bobos? Qué bueno sería un gran cambio ya! Por ejemplo ¿qué pasa con el voto electrónico para evitar votaciones fraudulentas o qué pasa con la educación electoral en Colombia para que cada que ocurra un evento de estos se evite tanto despilfarro?. Entre otras cosas, porque se emplearon más de 7.5 millones de tarjetones; 4.931 puestos de votación, 12.907 mesas, cubículos, lapiceros, marcadores, cintas y casi 30 mil empleados entre públicos y privados de manera forzosa debimos de prestar el servicio como jurados electorales y con la ñapita de que además de haber perdido literalmente el día, las empresas – que no tuvieron la culpa de esto– nos deben de dar por obligación un día de descanso remunerado ¿el Estado les responde a estas empresas por este dinero? No, claro que no, eso hace parte de la democracia en Colombia. No producir en favor de grupos políticos casi desconocidos hace que la productividad baje y se incrementen los costos de nómina en las empresas. Qué ejemplo de tiempo ocioso. Como dice el viejo aforismo; “primero se acaba el helecho que los marranos”. Y ahí vamos.

n la actualidad se debaten los presupuestos de cada municipio para la vigencia 2013, pero si no participamos, si no opinamos, si no hacemos el control político al que tenemos derecho, luego no podemos quejarnos ni decir que no dejaron nada para cultura, que la educación sigue siendo la cenicienta, que el deporte quedó desvalido y tantas otras lamentaciones. Hay que participar. Debemos exigir. Asistamos a los Concejos municipales en masa y exijamos inversiones equitativas y justas

RECONOCIMIENTO A CULTURA O Miguel Ángel Ríos Restrepo, Director de la revista Cultura O, recibió la distinción EMPRENDEDOR UCONIANO en el evento “Ruta del Conocimiento”, en el marco de las XXII Jornadas de la Investigación, denominadas “Re – Creando Territorio” de la Universidad Católica de Oriente. Esta institución siempre ha apoyado iniciativas culturales y desde su creación ha sido un apoyo importante para Cultura O.


ASTILLA DE TANGO “Pido permiso, señores, que este tango habla por mí y mi voz entre sus sones dirá por qué canto así”. ─ Celedonio Flores

~Primeros acordes de “La Cumparsita”~ El amor era lo que más le intrigaba en la vida. Me lo contó entre sollozos en un café del barrio Buenos Aires. ─ ¿Me da un cigarrillo? ─Venga, tómese un café y coma algo ─lo invité. El amor lo había sorprendido viejo. Cansado de burdeles y catres con olor a orina, buscó el sentimiento del que hablaban los tangos y las prostitutas ebrias. Entre sus historias, tejidas con llantos y silencios, aparecieron algunas de sus amantes: una cantante de milonga, una vecina adolescente, una viuda grande como una vaca y una revolucionaria frígida. Decía que las había amado a todas. ─¿Y ellas? ¿Le correspondieron? ─pregunté. ─La vanidad de mi hombría no permite la duda, joven ─contestó. (Porque cuando quiero me desangro en versos...) Mientras se acariciaba el mechón gris de su barba y limpiaba su otra mano en los faldones de su chaqueta, me confesó que todas sus amantes lo habían abandonado y terminaron por odiarlo. La cantante se fue con un equilibrista manco, la vecinita resultó preñada por un mocoso, la viuda montó burdel en Guayaquil y la marxista se había vuelto lesbiana. Apenado, le hice ver que su búsqueda del amor había sido un cúmulo de despechos.

Por: Carlos Eduardo Vásquez ─No puedo, joven, esta tarde tengo la cita más importante de mi vida. No quise preguntarle con quién y le regalé cinco mil pesos. (Porque el tango es fuerte, tiene olor a vida, tiene gusto a muerte.) Esta mañana, al abrir el periódico, lo vi. Su cuerpo roto, a tres columnas, tenía un aire de paz en la mirada. El pie de foto decía: “Indigente se suicida lanzándose desde un edificio en el centro de Medellín”. Leí el torpe comentario del cronista a quien sólo le faltó decir que esas muertes trágicas afean la ciudad. Pensé en quejarme a la rotativa, pero qué podían decir... Tomé un sorbo de café y comprendí… trece pisos de viaje al vacío son muy poco espacio para el vuelo de un hombre verdaderamente enamorado. (Por eso canto tan triste… por eso) ~Lamento final de bandoneón tras la cortina~

(Porque soy un árbol que nunca dio frutos.) Decía que desde el primer beso empezaba a despedirse porque en el fondo no quería amar para gozar sino amar para sufrir. Lo que sucedía entre el principio y el final de cada relación no tenía importancia. Ninguna de sus mujeres lo intuyó porque a su lado era un enamorado perfecto: lleno de detalles y tiernamente amoroso. El amor siempre lo avasallaba justo en el momento del adiós. (Porque me engañaron y pasé la vida masticando sueños.) El hombre acompañó su historia con un café, tres pandequesos, un buñuelo, dos mil pesos de salchichón y cinco cervezas. Cuando se levantó, con el estómago lleno y la mirada turbia, le pedí que me contara más cosas.

Viejo Óleo Alonso Ríos

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Homenaje

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EDGAR NEGRET Q.E.P.D

E

l Maestro Negret ha sido u n a n i m e m e n t e considerado como el más destacado representante de la moderna escultura colombiana, Edgar Negret trascendió con sus composiciones abstractas las fronteras de su país y asimiló las tendencias de la plástica del siglo XX para crear una obra de singular originalidad y fuerza expresiva. Hijo de una familia aristocrática (su padre fue el general Negret), cursó estudios en Cali. En 1946 hizo su primera exposición individual y durante los años cincuenta residió en Nueva York, París y Madrid. Sus materiales de trabajo fueron muy diversos desde los inicios, pues incluían el yeso, la cerámica, el acero y el hierro, aunque posteriormente el aluminio pasó a ser el más utilizado. Gaudí y Brancusi fueron los artistas que más influyeron en su formación. Al comienzo de su carrera pasó por una etapa semifigurativa. Fue en los primeros años de la década de 1950 cuando empezó a

realizar conjuntos escultóricos abstractos como su serie Aparatos mágicos, construcciones realizadas con p i e z a s m e t á l i c a s ocasionalmente móviles, en las que se evocaba la moderna y compleja tecnología industrial. En sus creaciones fue adquiriendo predominio el ensamblaje de planchas y barras coloreadas y fijadas mediante tornillos y tuercas. Su original estilo y técnica creativa lo configuraron como uno de los grandes escultores del siglo XX en Latinoamérica. Negret expuso sus obras en la Exposición Internacional de Pittsburgh, la XXX Bienal de Venecia de 1960 y las bienales de São Paulo de los años 1957 y 1965, entre otros certámenes. Entre sus obras cabe destacar La cabeza del poeta Valencia(1944), Templo (1970), Negret y navegante núm. 2(1974), Dinamismo (1974), Vigilantes (1978), Tótem(1978) y Metamorfosis (1982). En su última etapa introdujo en su obra colores estridentes inspirados en motivos incaicos, como en la serie Muros del Cuzco(Casa Negret, 1990).

La obra El Sol, ubicada en el Aeropueto José María Córdova del municipio de Rionegro es uno de los grandes aportes de Edgar Negret a la colección artística del Oriente Antioqueño. Es una enorme estructura de casi cinco metros de altura donde quedó plasmada la más pura esencia del estilo moderno y la utilización persistente del metal como insumo fundamental de su creación.

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Ramón Vásquez 90 años de vida

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no de los más queridos pintores antioqueños acaba de cumplir 90 años de vida y sigue con su pulso firme y su alma de niño. Realizó sus estudios en el Instituto de Bellas Artes. Sus obras están llenas de líneas en movimiento y sensibilidad social. Temas como la mitología, los oficios, los juegos infantiles, los paisajes y el eterno Don Quijote entre otros, son siempre latentes en su obra. Ha sido un pintor con temáticas múltiples: surrealismo, identidad antioqueña; ha pasado por la mitología (griega y chibcha), los niños, la mujer, lo religioso, la música, lo literario, lo teatral, los próceres, las negritudes. Vásquez es un artista reconocido en el país por sus innumerables murales, acuarelas y óleos. Además, enseñó en institutos de arte y fue profesor Fundador de la Universidad de Medellín. Elaboró el mural sobre la constitución en la cúpula del Capitolio Nacional de Colombia, entre los años 82 y 86. Además se ha desempeñado como publicista e Ilustrador de El Colombiano, El Correo y La Defensa.

“Yo no tengo enemigos porque a todos los maté con el olvido” Ramón Vásquez

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El Maestro Ramón Vásquez junto a Miguel Angel Ríos, Director de Cultura O


Cultura O de octubre