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Autores: Jonathan Torres Jacqueline Rubilar


Hace de esto, muchos años, había un emperador que gastaba gran parte de su fortuna en vestirse muy elegante. Tenía un traje distinto para cada hora del día y cuidaba que cada una de sus prendas combinara con los zapatos y el sombrero.


Un dia llegaron a la ciudad, dos truhanes, asegurando que podían tejer maravillosas telas, las que tenían como virtud ser solo vistas por las personas inteligentes, siendo invisibles para los tontos. -¡Fantástico! Pensó el emperador. -Si tuviese un traje hecho con esas telas, además de lucir elegante, me servirìa para comprobar que personas de mi corte son verdaderamente inteligentes.

Inmediatamente, encargó un traje pagando por adelantado una importante suma de dinero. Los falsos tejedores, montaron un telar, y simularon que trabajaban con hilos de seda y oro traídos de lejanas tierras.


Días después, el emperador envió a su ministro a ver el trabajo. Este, al encontrarse con el telar, pensó: -¡ No veo nada !, Pero, ¡no puedo decirlo!. Uno de los tejedores le preguntó: -¿ Qué le parece nuestro trabajo ? - Oh!, ¡precioso, maravilloso!- respondió el ministro. Todos hablaban de la magnífica tela, y el emperador quiso verla con sus propios ojos. Cuando estuvo ante el telar, se quedó pasmado incapaz de ver algo. - ¿seré tonto? - pensó. -¿acaso no sirvo para emperador? -oohh!, si!, ¡es muy bonita!- dijo nervioso. - ¡me gusta! La usare en el gran desfile!.


Durante la noche previa al día del desfile, los dos estafadores encendieron todas las lámparas y simularon trabajar. Quitaron la tela del telar, la cortaron con grandes tijeras, y las cocieron con agujas sin hebra, finalmente, exclamaron: - ¡ El traje del Emperador esta listo!Los dos bribones fueron en persona a vestir al emperador. Le pidieron que se quitara la ropa y con gran delicadeza fueron pasando las prendas inexistentes; los pantalones, la camisa, la chaqueta y la capa. El emperador, tras mirarse y remirarse en el espejo, salió a la calle. El gentío empezó a aplaudir


- ¡ que preciosos son los vestidos nuevos del emperador ! - ¡ ay si, que magnifica capa! - ¡ que magnifica capa!- ¡elegantisimo! - decían todos, pues nadie quería ser considerado tonto. De pronto, un niño exclamó: - pero, ¡¡si está desnudo!! - ¡ooohh!!- y la frase comenzó a repetirse de boca en boca. - pero, ¡¡si está desnudo!!!- gritó al fin el pueblo entero. El emperador se sintió muy avergonzado, y seguido de su numerosa comitiva, regresó a su palacio.


fin…


Moraleja; De este cuento podemos obtener dos moralejas importantes, primero; a decir siempre lo que piensas, sin importar lo que los demas piensen de ti, y segundo; a no presumir lo que no se tiene.

El Traje Nuevo Del Emperador  

Cuento

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