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de la Milagrosa o el polideportivo de Ermitagaña, que está lleno de goteras. Tampoco el Ayuntamiento provee de locales suficientes para desarrollar actividades comunitarias en los barrios, ni se plantean el tema de los presupuestos participativos después de los pequeños ensayos de años pasados. Pero el parque de Arantzadi no se discute. Durante este año de legislatura has mantenido una destacada actitud fiscalizadora de la actividad municipal, ¿te sientes sola? Sí, la verdad es que parece que me he quedado yo sola con ese papel. Es un perfil que requiere mucho esfuerzo: investigar, estudiar pliegos, estar encima de muchas cosas... y no sé, parece que los demás no tienen tanto tiempo, o priorizan otras cuestiones. Yo siempre he reivindicado que tengo un papel más gestor que político. Pero es que, además, considero que es mi obligación. A veces son actuaciones pequeñitas que ayudan a muchas personas. Por ejemplo, el caso del carril bici de la calle Gayarre: un año después de que una persona muriera, y con una promesa hecha por el ayuntamiento de modificarlo, aún no estaba hecho. Entonces hicimos un ruego y se llevó a cabo. Pero también anunciaron el arreglo de ocho tramos de carril bici y seguimos viendo algunos sin cambios. Por tanto, insistiremos. Hay que estar muy encima para que cumplan lo que incluso ellos mismos, el equipo de gobierno de UPN, aprueban. Esto recuerda a lo que comentabas hace un año: que UPN gestiona el Ayuntamiento con una actitud autoritaria. Todo sigue igual. Dilatan los plazos, los temas se alargan indefinidamente... Como ya he comentado muchas veces, tenemos la rémora de la Ley de Grandes Ciudades, que pone todas las competencias en una Junta de Gobierno formada exclusivamente por concejales de UPN. Esta ley incluía instaurar un Consejo Social de la Ciudad para mejorar la democracia participativa, apartado que UPN, acostumbrado a quedarse solo con lo que les conviene, ha ignorado. Es cierto que están ahora mismo creando tres órganos de participación: la mesa del casco histórico, el consejo del mayor y el consejo sectorial de cultura. Pero son consejos meramente consultivos. O sea que no hay verdadera participación ciudadana en Pamplona. Aquí no es solo UPN quien no cree en la democracia participativa. También lo es el PSN. Esta es una opinión personal, pero me da la sensación de que todos los partidos que han tocado poder tienen miedo de dejar a otros que tomen decisiones. Hay vías para conseguir mejorar en esta faceta, pero no se llevan a cabo. En estos momentos lo único que se elige de forma popular en esta ciudad es el cartel de San Fermín. Echo de menos que haya más gente que se pueda acercar al Pleno o a las distintas Comisiones. Por ejemplo, si una entidad o colectivo quiere presentar un proyecto determinado, ¿por qué no puede hacerlo directamente? Parece que un ciudadano, en el momento en que se convierte en concejal, pasa a entender de todo y es capaz de representar con garantías cualquier iniciativa. Pero si hay gente que se ha tomado su tiempo en estudiar un tema, trabajarlo y proponer actuaciones, ¿no estará más capacitado que un concejal para defender esa idea en el Ayuntamiento? Pues no hay manera. Estamos muy lejos de un Ayuntamiento que pueda ser considerado como “nuestra casa”.

Viviendas municipales para necesidades sociales Unos 150 inmuebles propiedad del Ayuntamiento de Iruña se encuentran vacíos mientras aumenta el número de personas necesitadas de vivienda asequible que nunca son tomadas en cuenta por nuestras instituciones. Se ha subvencionado con dinero público la rehabilitación de viviendas de particulares, pero nadie pensó en utilizar este parque inmobiliario para proveer de alojamiento a quienes más lo necesitan. Es el Ayuntamiento quien debe contribuir con todos sus recursos a solucionar los problemas de estas personas. Por tanto, desde IE proponemos un cambio de prioridades: - Invertir, en los próximos tres años, dinero suficiente para rehabilitar y alquilar esas 150 viviendas municipales. - Destinar a necesidades urgentes de personas y familias atendidas por los servicios sociales municipales, entre ellas a los que sufren desahucio. - Ceder el resto a la “bolsa de alquiler” de VINSA para cubrir otras necesidades de vivienda asequible.

Un regalo al Opus La Universidad del Opus anhela los terrenos que ocupa el CIP Donapea desde 1978. El Gobierno de Navarra, como es sabido, pretende satisfacer sus deseos a precio de saldo. Pero necesita disfrazarlo. Así, nos cuenta que va a hacer un nuevo centro público de formación profesional por 23 millones de euros. ¿Realmente, en los tiempos que corren, es necesaria esta inversión? ¿No sería más realista remodelar los centros afectados (Donapea y el IES Sanitaria) y, con el ahorro, evitar los recortes en servicios básicos que sufrimos? Y la pregunta más pertinente: ¿Pretenden, en serio, que creamos que UPN y PSN velan por mejorar la educación pública?,..porque entonces tendrán que justificar esa inversión de 42 millones prevista para Salesianos, centro privado que atiende a la mitad de alumnos de FP que los dos anteriores. Desde I-E no podemos avalar una operación que permite al Opus conseguir 23.000 m2 y a Salesianos 52.000 m2 mientras gastan un dineral en hacinar dos centros públicos en solo 18.000 m2.

Azken aldiko informazio ekonomiko mordoa dela eta, badirudi bazterturik gelditu dela I-E-k funtsezkotzat duen beste gai, euskara, alegia Ez bada, inola ere ez. Osoko bilkuretan maiz agertzen zaigu gai hau. Euskararen Iruñeko udal-ordenantzan aldaketa bat indarrean jartzekotan gabiltza. Geuk, Bilduk eta NaBaik batera aurkeztutako mozioa, eta PSN ere aldeko izan zuen mozio horrek osoko bilkuran. Mozio horren bitartez, erregulatu egingo da paisaia ofizial guztian gaztelaniazko eta euskarazko edukiek tamaina bera, kontraste bera eta eduki bera izango dutela. Lehen, lege ordenantza modu ezin gaiztoagoan interpretatzen zen eta eztabaidan ari ginela, jolas bat egiteko proposatu nien:saiatu behar genuen udal honek gaztelaniaz jarritako errotulu guztiak euskaraz jartzen zituela imajinatzen eta alderantziz, euskaraz jarritakoak gaztelaniaz: baten bat gutxietsia sentituko ote litzateke, bere hizkuntza ez dagoela behar bezala irudikatuta sentituko ote luke? Alderantziz egitea proposatu genuen: euskaraz agertzen zen guztiaren espazioa/ lekua eta presentzia gaztelaniari ematea eta horrela kaleratzea. Baten bat kexatuko ote litzateke?

Pamplona-Iruña Verano 2012  

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