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PLAN DE FORMACIÓN DE HERMANOS Y LAICOS

PROVINCIA MARISTA NORANDINA


El Plan Provincial de Formación para Hermanos y Laicos es una iniciativa de la Provincia Marista Norandina que, pretende dar respuesta a la necesidad de formación de los Hermanos y de los Laicos, en función de su crecimiento en la respectiva identidad como seres humanos, cristianos y maristas, su adecuada inserción en el contexto social contemporáneo, la profundización en el caminar vocacional, y la capacitación para la misión en el contexto actual de nuestros países.


El Plan Provincial de Formación, se especifica en tres Programas: •Formación Específica de Hermanos y Laicos Maristas •Formación para la Misión •Formación para la Vitalidad Carismática. Cada uno de estos programas, contemplan a su vez diversos proyectos.


FORMACIÓN ESPECÍFICA DE HERMANOS Y LAICOS La formación específica para laicos, es un proceso permanente, dinámico, flexible e integrador de los diversos componentes formativos, a través del cual los laicos maristas de la Provincia Norandina emprenden la apertura de caminos de búsqueda y reflexión que enriquecen su formación particular.

La formación específica para los hermanos de la Provincia Norandina pretende brindar herramientas para una mayor profundización vivencial y comprensiva en el seguimiento de Jesús y en orden al compromiso por la extensión del Reino, como consagrados maristas.


FORMACIÓN PARA LA MISIÓN El presente programa desarrolla la formación integral de todos los que colaboran en el ministerio de la misión de cada centro u obra. Nuestra educación contempla las modalidades formal, no formal e informal.

La amplitud y variedad geográfica y cultural que abarca la Provincia, en las tres naciones donde cumple su misión, abren un abanico muy variado del personal que colabora en la misión, y de los que asumen vital y vocacionalmente la Espiritualidad Marista y se comprometen con ella.


FORMACIÓN CONJUNTA PARA LA VITALIDAD CARISMÁTICA La formación conjunta para la vitalidad carismática se desarrolla con la participación de hermanos y laicos maristas de manera compartida, y contempla el desarrollo de Experiencias de Formación Conjunta y de Itinerarios Formativos en función del crecimiento en la respectiva vocación, desde un hondo sentido de “comunión” y de enriquecimiento mutuo, así como la preparación de acompañantes.


Al hablar de fundamentos nos referimos a lo que est谩 en la base de la formaci贸n marista que queremos promover, aquello que la sustenta y le da consistencia.


La carne no fue creada para ser eliminada por el espíritu, sino para ser reconocida y asumida en el espíritu. Ese es el gran contexto antropológico de toda formación y actividad cristiana y marista.

Somos sociales por naturaleza, aunque podemos idealizar el sentido real de esta afirmación. Lo que nos hace sociales es la necesidad del grupo para la supervivencia y el modo como se realizan los lazos de pertenencia al grupo.


Jesús se ha percatado de las necesidades básicas para vivir dignamente como seres humanos, curó a muchos de enfermedades y dolencias, se percató del sufrimiento humano de la expulsión, segregación y dominación que sufrían las gentes sencillas, y les abrió las puertas del Reino de Dios naciente.

Cada uno de nosotros tiene su propia experiencia de lo que es vivir la misión marista según la tradición de Champagnat. Cada país de la Provincia, además, posee su propia historia marista en este sentido.


En los países en los que desarrollamos nuestra misión, Colombia, Ecuador y Venezuela, se han concretado en los últimos años iniciativas tendientes a la protección y defensa de los niños y los jóvenes

Iglesia y para el mundo de hoy. Con el profetismo de nuestra vida de Hermanos y Laicos, queremos promover un tipo de sociedad y de Iglesia más fraternas.


Impulsar la formación de Hermanos y Laicos Maristas que nos permita revitalizar nuestra identidad en el seguimiento a Jesús, como María y con Ella, en la intuición de Champagnat, para compartir en mayor profundidad el carisma, facilitar el nuevo camino de comunidades de vida*, y responder a los desafíos de la misión en nuestros países, avanzando en la consolidación de un proyecto común de provincia. * Entendemos por comunidades de vida, la vivencia de Hermanos y Laicos en comunidad.


Brindar a Hermanos y Laicos Maristas la oportunidad de iniciar y/ o continuar un camino vocacional para profundizar en la propia opción de vida desde el seguimiento de Jesús al estilo marista. Ofrecer elementos teóricos y prácticos para la formación de Hermanos y Laicos que les permita responder a los desafíos de la misión evangelizadora marista.

Fortalecer la identidad marista de Hermanos y Laicos, a través de procesos formativos que contribuyan a la construcción del Reino de Dios en su entorno, en comunión con la Iglesia y facilitando el camino de quienes quieran vivir la nueva experiencia de comunidades de vida. Consolidar un sentido marista de vocación común en todos los programas de formación.


Homeostasis, emociones y sentimientos (Aprender a sentir). Integra: Mecanismos de equilibrio vital sano, comportamientos de dolor y placer, instintos y motivaciones, emociones primarias, el emerger del conocimiento orientado al sujeto y la percepci贸n de las emociones y del estado corporal (sentimientos), bases sobre las dimensiones consciente e inconsciente y sobre la toma de decisiones. Todo ello como inicios de lo que entendemos por sabidur铆a humana.


Orientada hacia aspectos bĂĄsicos del aprendizaje, la percepciĂłn, la memoria y el conocimiento (Aprender a conocer). Ver cĂłmo lo emocional forma parte de dichas formas cognitivas y las orienta en un sentido u otro. Esto nos permite hablar de las formas normales de conocer y razonar humanos, mediante patrones. Nos hace ver sobre las fallas de la memoria humana y sus fortalezas.


Emociones sociales, emociones morales y convivencia humana (Aprender a convivir). Caracter铆sticas que hacen social a nuestra mente y nos permiten convivir en forma arm贸nica y enfrentar los problemas de interacci贸n en forma positiva.


(Aprender a hacer). Nos habla del ser humano pragm谩tico y transformador/conservador de nuestro hogar: la tierra, la ciudad y la casa. Abre un sencillo abanico de los campos laborales humanos y su dimensi贸n de servicio a la colectividad bajo un mismo estatus de dignidad humana.


(Aprender a ser). Pretende hacernos ver que todo cuanto vivimos y hacemos posee un sentido (positivo o negativo) más allá de la propia acción o de lo que objetivamente aparece. Así es nuestro mundo, algo que, a la vez que creamos y transformamos o conservamos, nos transforma (recrea o destruye) a nosotros mismos. El espíritu como dimensión humana. Esto nos abre las puertas al sentido evangélico de la vida e interacciones humanas.


El creyente debe hacer eco de la respuesta de Jes煤s como CAMINO, VERDAD Y VIDA. (Jn 4,6).

Descubir una posibilidad de vivir, seria, con sentido y sobre todo con una invitaci贸n concreta: Demostrar coherencia entre la propuesta del evangelio y la vida misma.


La noción de “identidad cristiana de la persona ” pide ser contemplada no desde una perspectiva simplemente cultural o sociológica del ser cristiano, sino sobre todo desde lo que significa la consciente y voluntaria adhesión personal a Jesús y su Evangelio. Desde este punto de vista, la identidad cristiana de la persona, incluye voluntaria implicación en el acontecimiento de Cristo y en la tarea evangelizadora de la Iglesia.


Anunciar y establecer el Reino, con todas sus consecuencias e implicaciones. Jesús rompe los paradigmas y gesta una nueva experiencia, la dignificación de las normas y sentirse libre para cumplir su misión. Hermanos y Laicos, destinatarios de la formación, al igual que Jesús, deben ser luz y permanecer fieles en los momentos difíciles y en las distintas opciones que presenta la vida.


Jesús es la fuerza y el ejemplo que invita a la audacia, a nacer de nuevo, a dar sin recibir, a ser testimonio, agentes transformadores desde el propio interior y en el seno de una sociedad árida y necesitada de la savia que procede de su Palabra. En síntesis a dar la vida por el otro, sea hermano o enemigo, rico o pobre, sano o enfermo. Nos invita a estar unidos y centrados en Él como auténticos discípulos.


Asumiendo en el corazón este espíritu que nos anima, y asumiendo la misión que nos corresponde, nos insertamos en la vida de la Iglesia, como parte acogida y como comunidad evangelizadora y promotora de seres humanos, superando las fronteras que los egoísmos personales, grupales, ideológicos o nacionales han creado. Colaboramos de este modo en la construcción del Reino, en unión con la Iglesia toda como comunidad de los seguidores de Jesús.


Comunidad Hermanos Maristas de la Enseñanza

Secretariado de Formación – Provincia Norandina Plan de Formación para Hermanos y Laicos Programa de Formación para Programa de Formación Programa para la vitalidad Específica Proyecto de Formación Inicial y permanente para hermanos Proyecto de Formación para Laicos Maristas de Champagnat

Misión

Proyecto de Formación para Directivos

Proyecto de Formación para Personal Administrativo y de Apoyo Proyecto de Formación para Docentes Proyecto de Formación para Animadores de Pastoral Infantil y Juvenil Proyecto de Formación para Padres y Representantes Proyecto de Formación para Orientadores de nuestros centros Proyecto de Formación según la Diversidad de Misión y Agentes. (Diplomados, capacitaciones )

Carismática Proyecto de Formación Conjunta para la vitalidad Carismática (Hermanos y Laicos Maristas de Champagnat) Proyecto de Formación para acompañantes en la línea del caminar vocacional para Hermanos y Laicos Maristas de Champagnat

Plan de Formación para Hermanos y Laicos  

Plan de Formación para Hermanos y Lacios. Comunidad de Hermanos Maristas de la Enseñanza.

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