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1. Informar, Motivar, Instruir 2. El nivel intrapersonal de la comunicación 3. La comunicación interpersonal 3.1. ¿Por qué las cosas se ponen mal en la interacción? 4. Comunicación en grupo 4.1. ¿Por qué se deteriora la vida de los grupos? 4.1.1. La mentalidad de grupo cerrado 5. Comunicación en las organizaciones 6. Comunicación entre las naciones 7. Comunicación entre las culturas 8. Medios de comunicación 8.1. Técnicas y tecnologías de los medios de comunicación

9. Modos de comunicación 10. La televisión como tecnología y su efecto en una sociedad democrática 11. La sociedad de la Información o de la Globalización 12. El gran problema de la sobrecarga de información 13. Los dos diseños básicos para organizar la vida social 14. El periodismo de investigación o cóm o encontrar lo oculto. 14.1 Las herramientas científicas del periodismo de investigación


1. Informar, Motivar, Instruir (R ealiza la «Actividad inicial», que encontrarás al final del tema) Pa ra comprender los contenidos de este Tema, hemos de distinguir entre tr es conceptos fundamentales: informar, motivar e instruir. Partiremos de un e jemplo que tú puedes comprobar por pr opia experiencia. Si decides ir al c ine, pue des: a) ver en un periódico las películas que ofrecen los cines a los que sueles ir; b) fijarte en la calificación que los cr íticos dan a las diversas películas y que suele ir de un círculo negro a cuatro estrellas, o c) viendo que los cr íticos no se ponen de acuerdo en el número de estrellas y que los amigos tampoco coincide n e n la ca lidad de una película que ha n visto, lees un libro en el que un autor e xplica cómo juzga r una película. Si haces a), vas buscando una información, e s decir, una comunicación que produce un cambio e n cualquiera de la s probabilidades de elegir que tú tienes. Si no hubie ras le ído el periódico, no te hubieras entera do de las películas entre las que podrías e scoger. Si, además de a) , hac es b), entonces lo que buscas, a demá s de informac ión, es motivación, es decir, una comunicación que produce un cambio e n cualquiera de los valores r elativos que tú c olocas en los posibles re sultados entre los que puedes elegir. Te decides por una película de tres estrellas porque varios críticos c oinciden e n decir que es valiosa. Si, después de a) y b) haces c), e ntonces estás busca ndo instrucción, una comunicación que produce un cambio en las eficie ncias de cualquiera de las vías de acción que hayas elegido. No e s lo mismo ver una película par a pasar el rato que verla con un esquema , sistema o arm azón de ideas para juzga r sus diversos ele mentos: interpretación de los a ctores, guión, color, ritmo, direc ción. La instr ucc ión versa sobre cómo hay que hacer las cosas. Igualme nte, no es lo mismo a) saber que tienes un video en casa, b) estar muy anim ado para ver una película que has alquilado o comprado o c) c onocer cómo hay que maneja r los mandos del video para sacar todas las ventajas posibles de su tecnología. Vamos a tener pre sente estas tres modalidade s de comunicación, porque nos darán mucho juego para analizar los diferentes niveles de la comu nicación: intraLa comunicación ha superado con creces los límites de las fronteras personales personal, interpersonal, de gru po, de organización, político, cultural, internacional. 2. E l nive l intrapersonal de la comu nicación Tómate a ti mismo como suje to de estudio. Cua ndo e scribes en un c uaderno lo que vas a hacer al día siguiente, te estás enviando mensajes e n los que fija s cuál va a ser tu plan. Es decir, te vas informando y lo escribes para que no se te olvide . Para lograr un objetivo que te has fijado, alguna s veces escr ibes también las acciones que necesitas para lograrlo. Esto quiere decir que te estás da ndo instrucciones sobre c ómo conseguir ese objetivo. Ahora bien, puede que tengas el ánimo ba jo o muy bajo. Entonces, puedes escribir en un cuader no por qué te sientes así. Si repasa s lo que has e scrito, verás que has ido acumulando razone s para justificar la alta estima o e l poco a precio en que te tienes. Has ido asignando valores a otras personas y a ti mismo; te has estado motivando. 3. L a comu nicación interpe rsonal Si ahora te fijas en cómo se comunican las personas, ver ás que lo hacen de las maneras siguientes:


a) Los conocidos son a quellos con quienes desarrollamos r ituales sociales. «Hola », «¿Cómo estás?», «¿Qué tal tiem po hace?», «¿Qué novedades hay?». Quizá la información y la instrucción que interc ambian es poca , pero los rituales motivan a los individuos, porque se tienen en cuenta unos a otros. Cuando una persona no responde a un saludo, porque está malhumorada, quien ha saludado se siente menospreciado y considera que es una falta de cortesía . b) Con los colaboradores nos re la cionamos pr efere ntem ente por cuestione s de tra bajo; tú pue des observa r c óm o hay per sona s que tra bajan dur ante me ses y años, sin apena s mirar se . Se fijan, más bien, en el ma te rial, en la tare a que desa rrolla n. S e relaciona n, pre ferenteme nte, par a resol ver problemas; lo im portante de esta relación e s que una pe rsona confía en la otr a, aunque no tenga conf ia nz a con otra par a contar le se cretos e intimidades. c) Los compañeros participan en pasatiempos o juegos de comunica ción porque tiene n las mismas aficiones: criticar a los demás, indignar se, ha blar de las medidas que hay que tomar, quejarse, pero no porque quieran arreglar las cosas, no por que quieran rectificar los error es que discuten, sino por derrotar a aque llos a los que critican o de los que se quejan; el carácter de estas relaciones es de charla crítica o de juego. d) El respeto se funda en conversar directamente y en cumplir contratos fam iliare s, profesiona les y sociales, sin excusas, subterfugios ni reservas pa rticulares. El hablar directamente proviene de la seguridad y c umplir los contratos, del compromiso. La seguridad y e l compr omiso sumados dan confiabilidad y la confianz a es lo que origina e l respeto. e) El afecto consiste en hallar ayuda en otras personas o en prestársela cuando la necesitan. f) La admiración significa que una pe rsona examina a otra y la motiva pa ra que siga hacia adelante con sus conocimientos o destrezas. g) En la amistad, no hay críticas de supe riorida d, aunque sí consejos racionales para solucionar problemas; los amigos se ac eptan con sus cualida des y defec tos; están dispuestos a se r compasivos cuando se les nece sita, pe ro uno de los peligr os de la amistad es querer ayudar cuando la ayuda no es necesaria. h) Los íntimos comparten información y expe riencias que, si se hicieran públicas, causarían efectos perjudiciale s a uno o a los dos; no piden nada E l dios Merc urio de la mitología romana tenía como func ión la de mensaje ro de los dioses. También los dioses dependía n de la comunicac ión a cambio de su apertura. Mantienen contacto visual, sin avergonzarse. 3.1. ¿Por qué las cosas se ponen mal en la int eracción?

Eric Berne

Hijo de un médico de c abecera, a quien acompañaba en muchas de las visitas a los enfermos. Llegó a admirarle tanto que, c uando se le murió a los treinta y nueve años, decidió estudiar Medicina como él. Luego se espec ializó en Psiquiatría y se dedicó a crear un sistema - el Anális is Transaccional- con el que cualquier persona, s obre todo quien no pudiera pagarse un psicoanalista, se c omprendiese a sí misma y a los demás. Fue su manera de concretar la admiración hacia su padre -«pauperibus médicus», médico para los pobres- al que dedicó su primera obra, Análisis Trans accional en Psicoterapia. Después, publicó Juegos en que participamos y ¿Qué dice usted después de decir “Hola”?

Las cosas se ponen mal en la interacción, fundamentalmente, por e l poder (véase tema 17). Hay cuatro causas fundamentales por las que la relac ión interpersonal se rompe y deteriora . - Relaciones arrogan tes son aquellas en las que una per sona pide una información o una instrucción y la otra le responde desde una posición de super ioridad «- ¿Sabes c ómo se re suelve este problema? - Yo pensaba que eras más inteligente. Parece mentira que no sepas cómo resolverlo». - En las relac iones quejumbrosas, alguien pide inf ormación o instrucción y, a cambio, recibe una queja: «- ¿Sabes dónde están mis pendientes (o mis gemelos)? - ¿Y por qué tengo yo que saber dónde están? Me lo has pre guntado en un tono que parece como si yo fuera culpable de todo lo que se pierde en esta casa». - En las relaciones exasperan tes, un sujeto pide ayuda ( puede ser informac ión, motivac ión o instr uc ción) y el otro le responde con hechos: «- ¿Podría usted decirme cómo se rellena e ste impreso? Ése no es mi problema». - Las re laciones insole ntes o punzantes se dan cuando un individuo espera que el otro c umpla una orden y éste le responde con hechos: «- Mamá, he suspendido en todas las asignaturas. Así es que ya e stás preparando a papá. - Papá preparado. Prepárate tú.» Cuando una persona está «abonada» a r elaciones arrogantes, iniciará y participará en juegos para hacer ver a la otr a per sona que

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está en situaciones de inf erioridad. Eric Berne titulaba estos juegos con frases sencillas: Defecto, Ahora te he cogido, desgraciado, Tribunales... Si es aficionada a las rela cione s quejumbrosas, ¿No es horrible?, Si no fuera por ti, Pier na de Palo... Si a las relacione s exasperantes, Jerga técnica, para que el otro no e ntienda. Si a las insolentes o punzantes, ¿Por qué no hacemos esto? Sí, pero..., hasta que la prime ra pe rsona no tiene ya más ideas creativas y se calla. Estos cuatro tipos de relaciones y sus juegos corre spondientes tienen como finalidad disminuir o acabar con la intimidad y con la re sponsa bilida d. Las cosas se estropean en este mundo porque unas personas quieren eludir sus responsabilidades y dec iden pasá rselas a los más ce rcanos o a la sociedad en su conjunto. ¿Hay solución para estas situaciones? Sí, la Antítesis, que consiste en decirle a la persona que comienza una de estas cuatro relaciones o juegos que no siga con e se aire de super ioridad o quejá ndose por todo, sino que conteste sincera y realmente a lo que se le pregunta o pide, haciéndose responsable y sin desviar la mirada. La Antítesis encierr a lo contr ario de aquello que el Juego quiere probar. Antídoto es una buena imagen par a com prender qué es la Antítesis. Los retóricos clásicos hablaba n del Estado de Transposición, en el que un personaje impugna ba la valide z de todo el procedimiento. Esta estratagema del mundo antiguo ta mbién nos sir ve para comprender el significado de la Antítesis. 4. Comunicación en grupo ¿Es forzoso pasar de la comunicación entre dos o tres personas a la comunicación en un pequeño grupo, que está entre cinc o y nueve ? No. Cuando e stamos viajando en un autobús o en un tren, coincidimos c on otras personas y, sin e mbargo, no f orma mos un grupo con ellas. Somos un agregado de individuos, no un grupo. Pa ra que e xista un grupo, lo importante es que sus componente s tengan un propósito común. No es necesaria la presencia física simultáne a de sus miembros. El propósito puede ser positivo o delictivo, beneficioso o destructivo, pero el propósito tiene que estar pr esente o sus miembros han de espe cificarlo si quieren que el grupo continúe existiendo. Quie ne s participa n e n un gr upo de sar rollan una serie de conductas. Siguiendo con las modalidades de comunicación, podemos decir que • quiene s prefe rentemente informan en un grupo, hacen una de estas cuatro cosas: - resumir, - informar, - comprobar comprensión, y - preguntar • quienes preferenteme nte motivan, se dedican a : - apoyar, - disentir, - defender / atacar, -interesar a otros en la actividad del grupo, - interrumpir a quie nes monopolizan las intervenciones, • quienes preferentemente instruyen, se dedican a: - proponer ideas nuevas, o - desarrollar las ideas cr eativa s de los demás. (R ealiza la Actividad II, que se propone a l final del tema )

La formación en grupos es fundamental pa ra inc entivar la comunic ación interpe rsonal en todos sus aspec tos

4.1. ¿Por qué se de teriora la vida de los grupos? La vida en los gr upos se deteriora, fundame ntalme nte, porque una o varia s personas repiten mucho unas conductas y los demás miembros no equilibran el clima del grupo con otras conductas más efectivas. Por ejemplo, alguien informa tanto al gr upo que acaba por cansar a los demás. Los resúmenes son má s e fectivos que las inf ormaciones exte nsas. También si los componentes del gr upo preguntan tanto que term inan por ca nsar a quie n e stá mode rando la re unión o al que tiene que conte star. Deterioro por exceso y fa lta de efe ctividad en la inf ormación. Si quiene s participan en un grupo no se motivan unos a otros, e s decir, si no se apoyan, el grupo acaba por perder la energía y se disue lve. Por eso, el moderador ha de cuidar para que no ha ya excesivos ataques o defensas. Y si el moderador no cumple con su pa pel, los miembros del grupo han de cuidar para que el clima no se deteriore. La mejor manera de cuidar es a ctivar determina das conductas: apoyar, inte resar. Ta mbién es bueno disentir en a lgunos momentos, par a cuidar la calidad de las decisiones. Un grupo que apoya demasia do a una persona ca e en la adulac ión y en el culto a la personalidad. Deterioro por falta de cohesión o por cohesión inapropiada en la motivación. Si los miembros del grupo no proponen ideas nuevas y si no desarrollan las ideas creativas de los demás, el aburrimiento se apoderará del grupo. Tema 20

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4.1.1. La mentalidad de grupo cerrado Uno de los mayores peligros es la mentalidad de grupo cerrado. Consiste en conseguir que el «nosotros» refleje esa fuerte solidaridad que em ana de los grupos muy cohesionados y que les hace r ealizar cualquier cosa por el grupo y obede cer sus norma s. La cohesión les hace luchar por c onseguir el acuerdo y ahí está el cor azón de la mentalidad de grupo. Sintetizando, podem os decir que en la mentalidad de grupo hay una motivación muy alta y muy mal entendida y falta de información importante, por que el líder o los líderes del grupo no quie ren que los m ie mbros disientan de lo que ellos dicen. Deterior o por exc eso de cohesión con fa lta de información. ¿Cómo puede s detecta r si hay mentalidad de gru po c errado? Obse rva ndo algunos síntomas, es de cir, señales de un acontecimie nto que está sucediendo o va a suceder. Irving Janis ha logrado concre tar algunos de esos síntomas: - Ilu sión de la invuln erabilidad: «Si nuestro líder La exce siv a informaci ón, la falta de participac ión y motivac ión, el caudillismo o la acracia puede n y todo el mundo en el grupo dec ide que está bien, el plan ac abar dañando la salud del grupo y su capac idad para e laborar propuestas. Los Consejos de Adminis tración son una buena prueba de e llo tiene que dar resultado. Aun cuando sea muy arriesga do, la suerte estará de nuestro lado». - Los miembr os del grupo racionalizan para de sech ar las adverten cias que podría n hacerles reflexionar las cosas que dan por supuestas. Quier en demostrarse a sí mismos que está n haciendo lo correcto y por eso encuentran «razones» para justif icar una posición ya tomada - Es lógico que, al reforzarse a sí continuamente, mantengan una creencia incuestionable en la moralidad inherente del grupo, que lle va a sus m iembros a ignorar las consec uencias éticas y morales de sus decisiones. Este síntoma explica que una persona teme perder la autoestim a si viola los patrones éticos de conducta. Ahora bien, si ve que otros com pañeros de grupo a los que respe ta superan vergüenza y culpa fundiéndose en el consenso del grupo, se convencerá de que el grupo tiene unas nor mas morale s que obligan a realizar ciertas a ccione s pa ra salva r obje tivos y políticas. - Al ser víctim as de su propia cohesión, surge la imagen negativa de «Ellos». Ven a los líderes enemigos con estereotipos: o demasiado malos como para garantizar intentos genuinos por negociar, o demasiado débiles y estúpidos, es decir, fáciles de venc er. De esta ma nera, la pérdida del sentido de la realidad está asegurada. 1918-1990 - Cerrad as así las fronteras d el grupo hacia afuera, vienen los esfuer zos para forzar todaJanis ha logrado concretar algu vía más la cohesión. C ualquier miembro que razone c ontra las ideas fijas del grupo, incurre nos de los síntomas que c aracterizan al en deslealtad. grupo cerrado: ilusión de unanimidad e - Par a evitar que los demás les rec hacen, los componentes del grupo se autocensuran, quiinvulnerabilidad, desechar las adver tando importancia a sus dudas y argumentos contrar ios. tencias contrarias o críticas, ignorar las consecuenc ias éticas de sus dec isio - Refuerzan la ilusión de la unanimidad con frases hecha s: «Nosotros somos un grupo nes, imagen negativa de ‘los otros’ y, fuerte que a l final ganar emos» y «Nuestros oponentes son estúpidos, dé biles y mala s persosobre todo, el surgimiento de ‘guar nas». daespaldas mentales’ que ‘velen’ por la - Las ilusiones de invulnerabilidad y de unanimidad quedan corroboradas a l suprimir las ortodoxia de la doctrina » dudas personales, por temor a aparecer «blando» o «no viril». - Finalmente, surgen «guardaespaldas mentales», dedicados a protege r al grupo de la información adversa que podría hace rles de sperta r. S in que nadie les nombre, se c reen c on dere cho a reducir al silencio a los diside ntes, ejerciendo una ce nsura sistemática en la información. Si estás metido en un grupo en el que se dan algunos de esos síntomas, puedes hacer dos cosas: a) abandonarlo; b) fomentar desde dentro algunas conductas. Por ejemplo, la conducta disentir es muy apropiada pa ra expresar puntos de vista contrarios a los que predominan en el grupo. Las sectas se distinguen por romper los lazos de los mie mbros con sus familiares y por imponer una serie de prohibiciones absurdas, muchas de la s cuales van en contra de la ética y de la moral, tal como las entende mos e n este libro; e s dec ir, va n contra las normas que r igen las conductas individuales de sujetos que «son iguales»y las c onductas sociales de sujetos y grupos que «busca n la justicia». (Véase el tema 13, sobre Las sectas religiosas son un c laro exponente de grupo cerrado, pero no el único ética, política y moral). Disentir es la c onducta más

Irving L. Janis

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apropiada, junto con la de informa r, resumir y pr eguntar. Ante s de que te expulse n del grupo, puedes ha ber logrado introducir las dudas e n las me ntes de algunos de tus compa ñeros y ellos pueden apoyarte en el presente o en el futuro. Si hace s esto, habrás contribuido decisivamente a romper un grupo cerrado. Los japonese s experimentaron en sus propia s car nes -bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki- las trágicas conse cuencias a las que les había llevado seguir fielmente las instrucciones de una autoridad absoluta. Por e so, uno de los éxitos que ha quedado del llamado «milagro económico japon és» e s que cada miembro de un grupo tiene que evaluar lo que dicen los demás. También animan al gr upo a sacar a la luz cuantas objeciones o duda s impiden ver la r ealida d desde diversos ángulos. Los grupos, adem ás, han de tene r libertad cuando planif ican a lgo im portante. Una a tmósfe ra abierta para investigar favorece que los miembr os del grupo puedan explorar los diversos aspectos o alterna tivas. En cada reunión dirigida a valorar las diferente s alternativas, el grupo ha de asignar a un miembro, al menos, el papel de abogado del diablo. El «Abogado de l Diablo» es una figura que la Iglesia Católica emplea desde hace siglos para a segur ar que un pr oceso de beatificac ión o ca nonización sea objetivo. Es m uy útil recuperar la finalidad de esa figura para evitar que triunfen me cánicas basadas en défic it de contrastes entre los miembros del grupo. La m ejor manera de cum plir con su papel es que actúe como un buen abogado en un juicio, que es capaz de ir c ontra la opinión de la ma yoría. Para que no se meta demasiado en el papel y critique e xcesivamente, e s mejor rotar. (Re aliza la Actividad III)

Charles T. Russell

Charles Taze Russell, fundador de los Testigos de Jehová. Los «Testigos de Jehová» es un grupo en el que se pueden identificar los síntomas de la mentalidad de grupo, según ha desarrollado Antonio Carrera, antiguo ex testigo, en numeros os libros

5. Comunicación en las organizaciones Una organización se c ompone de grupos. Quien traba ja en una organización puede pertenecer a un solo grupo o a va rios. En las organizaciones cobran importancia de cisiva las redes de comunicación. Una red consiste en individuos interconectados por flujos de comunic ación que se relac ionan mediante pautas o patrones. Para estudiar las r edes, los investiga dores analizan las relaciones interpersonales o inte racciones, m ás que los individuos en sí; las redes tienen una r ealida d indudable, aunque no son visualmente obvias. Si repasamos las diferentes maner as de r elacionarnos interpersonalm ente, comprobaremos que son entera mente aplica bles a la comunicac ión en las organizaciones, donde pue de haber conocidos, colaboradores, compañeros, amigos e íntimos. Las comunicac ione s en una orga nización pueden versar sobre cuestione s de traba jo (información), o de m antenimiento de l clim a ( motivación) o sobre innovac ione s (instrucción). De e sta forma, ha y personas que pertenecerán a una red o a otra. Conviene señalar que las relaciones débile s puede n fa vorecer muc ho el flujo de ideas renovadora s, mie ntras que las relaciones fuertes pueden levantar ser ios obstáculos a las innovac ione s, sobre todo cuando se tr ata de r edes entrelazadas. Las pe rsonas en una red puede n comunicarse cara a cara, en encuentros gr upales, por escr ito o por teléfono. Más adelante nos ocupa remos de estos a spectos. 6. Comunicación entre las nacione s Los acuerdos diplomáticos y comerciales son la forma más común que las naciones tienen de r elacionarU na re d consiste en individuos intercone ctados por flujos de comunica ción que se re lacionan mediante pa utas o patrone s. Para e studi ar las redes, los investigadores analiza n las relaciones interpersose. También, la guerra, que se da e ntre diferentes socienales o intera cciones, más que los individuos en sí; las redes tienen una reali dad indudable , aunque no son dades hum anas c on estructur as políticas distintas o visualmente obvias intereses enf rentados. Los diplomáticos han de ser personas muy diestras par a negociar, porque han de abarcar todas las vertientes en las relaciones humanas: A) Las de las relaciones mutuas entr e personas donde, por ejemplo, pueden darse conflictos de orgullo entre las naciones. Los países cuentan con guerras cuyo detonante es de este tipo, es decir, resultante de las relaciones circulares (del eje circular del espacio antropológico. Véase tema 8 y 17). B) Además, deben saber negociar las buenas relaciones y los conflictos en el eje radial, por disputas terr itoriales, riquezas del subsuelo y límites de las aguas. C) Finalmente, en el eje angular, los acuer dos entre el Estado y la Iglesia o aquellas relaciones que se vean mediadas por creencias religiosas o cultur ales, que no se confunden con las puras relaciones circulares porque intervienen «terceros elementos» que se hacen mediar como partes activas (El Papa, por ejemplo, no podr ía adoptar un acuerdo que vaya contra «la voluntad de Dios») . Tema 20

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7. Comun icación ent re las cultu ras El aumento de los em igrantes, procedentes de países muy diversos, plantea problemas entre culturas. En el mundo occidenta l contamos con conqu istas cult urales a las que no podemos r enunciar. Sobre todo, a la responsabilidad individual y a la igualdad entre los seres hum anos. No se puede re nunciar a ello porque no resultan de m eros pa rticularism os culturales, elementos más o menos «bárbaros» de la propia c ultura, sino que son «rasgos civilizatorios», es decir, que propenden a la universa lidad (véase el tema 17). Los musulmanes, islámicos o mahome ta nos deben sabe r que en Occidente las mujeres tienen los mismos derechos que los hom bres. Las leyes occidentales protegen esos de rechos y, por tanto, los ciudadanos occidenta les y los tr ibunales no pueden toler ar cualquier discrim inación que sitúe a la mujer en un lugar inferior. Los cristianos e slavos de la Iglesia or todoxa , tienen, desde hace quince siglos, una concepción de la responsabilidad humana que no se ajusta a la que sostienen los oc cidentales. Según los eslavos, y con un r epresentante tan importante como Fiodor Dostoiewski, todos somos responsables de todos. Esta llamada a la frate rnidad universal no se ha quedado en una afirmación idealista, sino que ha tenido consecuencias muy per judiciales. En un país como Rusia, con una larga tr adición de gobernantes déspotas, la responsabilidad colectiva ha tenido consecuenc ias trágicas. Al no hacer se r esponsable una, varias personas o un grupo de unos he chos, han sido muchos los inocentes que ha n sufr ido las consecuencias. Los musulmanes, islámicos o mahometanos deben sabe r que en Occidente las mujeres tie nen los mismos derechos que los hombres. La s leyes occidentales protegen esos dere chos y, por ta nto, los ciudada nos occidenta les y los tribunales no puede n tolerar c ualquie r discriminación que sitúe a la mujer en un lugar inferior

8. Medios de comunicación

Todos e stos niveles de comunicación que hemos analiz ado hasta ahora son posibles gra cia s a los tres medios naturales de comunicación, es de cir, a las unidades básicas de experiencia que las personas nos transferimos unas a otras de for ma general, sin tener en cuenta la tecnología emple ada. Narr ativa es el primer medio, y se centra en el empleo del lenguaje, ver ba l o escrito, aun c ua ndo e l lenguaje emple ado pue de ser o más primitivo o más complicado que los vocabula rios a que esta mos ac ostumbra dos en nuestro discurso. Imagen es el segundo medio y se resuelve en el fenómeno de la vista y en las im ágenes visuales que forma en nuestr as retinas... El elemento visual de la comunicación pue de ser separado de «cualquier comunicación». Todo lo que tenemos que hacer es cerrar nuestros ojos. Recreación o re-representación tiene una func ión más socializada que las de la narrativa e imagen visual.Para funcionar mejor com o un me dio de comunicación, se apoya habitualme nte sobre la narrativa -«diciendo»- y la imagen visual «mostrando». Una obra de teatro, una ópera , una zarzuela, una película de cine ofr ecen, a la ve z texto e imagen en m ovimiento. 8.1. Técnicas y tecnologías de los medios de comunicación

¿Cómo se materializan en concreto los medios «na turales» de com unic ación? La materialización puede da rse a través de: lenguaje oral y escrito; las tablas de arcilla; las pinturas de las cave rnas; las cer emonia s primitivas; las seña les de humo; la música ; los signos y símbolos; los pinceles; lápices; la imprenta; la máquina de escribir; los periódicos; el teléfono; los aparatos de ra dio; la s películas; los receptores de televisión, los ordenadores. Unos son mera s técnic as y otros tecnologías, es dec ir, técnicas m ediadas por el conocimiento cie ntífic o. Son potencialmente inf initos en número, y sus límites son aquellos adonde no han llegado los poderes inventivos del hombre. Algunos de ellos son anter iores en m iles de a ños a la «tecnología ». Ope ran de forma diversa en civilizaciones difere ntes. Otros se ha n de sa rrollado desde la explosión te cnológica de la revolución industria l e n la Inglaterr a del siglo La imprenta Gutenbe rg constituye, junto a la invención de la escri tura, y quizás hoy, a interne t, uno de los momentos fundamentales e n el XVII I. Pa ra el propósito que nos ocupa lo impor tante es que poseen una fuerz a de curso de la comunic ación huma na simbólica pa rticular ligada a ve rtientes psicológic as difere ntes que tienen el poder de simplif ica r, aumenta r, rehacer o modif ica r los poderes de los tres medios na turales de com unicación. 288

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9. Modos de comunicación La comunicación puede ejercerse en el ám bito de la vida privada o pública. Privadamente: cara a car a, en una conversación o en una reunión de un pequeño grupo. Públicamente, mediante un discurso o un debate, participando en un ritual o en una actuación en direc to. La audiencia a la que te diriges está «reunida». Tanto si te comunicas privada como públicamente, puedes valer te de las tec nologías de la c omunicación. Entre ésta s, hay unas que salvan las distancias espaciales entre los interlocutores y su categoría e s la extensión: Telegrafía, telefonía, radio, televisión, Internet. Otras salvan el paso de l tiempo y su categoría es el almacenaje: Prensa escr ita, artes plásticas, películas, discos en sus diver sas variedades, ordenador. Si utilizas esa s tecnologías para c omunicar privadame nte con otra persona, podemos adjetivar de «interpuesta» a esa comunicación. Si te comunicas públicamente, la a udiencia a la que te diriges es «no reunida». Con lo cua l, las modalidade s de com unica ción aumentan extraordinariamente: un individuo se puede dirigir a un grupo, a una organización nac ional o internacional; o a un medio de comunicación; a su vez, un grupo o una organización pue de dirigir se a un individuo. Un grupo puede dirigirse a otro o a una organización; ésta, a otra; una nación a una organización; ésta, a una nación; una nación, a otr a. Y pue den hacerlo directam ente o por la s tec nologías de la informac ión, con lo que la red soc ial va aumentando hasta extremos inimaginables hace sólo unos años. El proble ma, que luego abordaremos, es si el aumento de las facilidades para comunicarse es siempre bueno o entraña unos problemas de los que hemos de oc uparnos. (R ealiza la Actividad IV) 10. La televisión como tecnología y su efe cto e n una socie dad d emocrática

Marshall McLuhan

Medievalista y humanista, que se formó en Inglaterra y que, al volver a Canadá, e influido por los escritos de Harold Innis, meditó sobre la sociedad que estaba conformándos e desde el inv ento de la electricidad. Estudios o de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías , tenía un estilo tan sugerente y desconcertante en muchas ocasiones, que hizo más que nadie para situar a los medios de comunicación como uno de los asuntos más importantes para la reflexión intelectual. Llegó a crear la expresión «aldea global» para sintetizar que las nuevas tecnologías estaban unificando muchas costumbres de naciones muy dis tantes. Sus obras más importantes son La Galaxia Gutenberg, Los medios de comunicación: Las extensiones del hombre, El medio es el mensaje y Gue rra y Paz en la aldea global.

Las tecnologías son muchas. Lo que escasea es pensar profundamente sobre sus posibilidades positivas y ne gativas y su influencia en los cambios sociales. La televisión es una tecnología que permite dirigirse a audiencias «no reunidas» de millones de pe rsonas. ¿Qué r esultados puede causar en nuestra sociedad? Normalmente, cr iticam os a la televisión por sus contenidos perjudicia les para la vida ética y moral de los ciudadanos. S in e mbargo, también cumple funciones muy importantes en la sociedad democr ática. Henry Ford, a principios del siglo XX, quería que el hombr e de ciudad tuviese un coche para que conociera el cam po y que el campe sino c onduje ra su propio coche para conocer la ciudad. En otra ocasión dijo: «Un automóvil y un voto para cada ciudadano». Gustavo Bueno ha reformado ese lema para afirmar críticamente: «Un automóvil y un receptor de televisión para cada ciudadano». La te levisión puede reforzar la democracia me diante el suministro de bienes de consumo que hacen posible que subsista la sociedad común de los electores entretejidos por el inte rcambio. La televisión coope ra a diario a c onstituir y sostener un mundo común para todos los electores, un mundo que e s imposible ofrecer a una sociedad de masas sin televisión. Ofrece a una audiencia am plia (vir tualme nte universal) ofertas de bienes de me rcado universales, espacios comunes «naturales» (docum entales sobre f lores, aves o mamíferos) o «artificiales» (ser ies). Una televisión de masa s (con audiencia de millones) mantiene «verte brados» a los ciudadanos, logrando que participen en un mun do simbólico comú n para la sociedad de consumidore s. La tele visión es uno de los procedimientos más eficaces para ma ntener vertebrados a los individuos que constituyen las masas de las soc iedades democrátic as contemporáneas. Verte bración la e ntendem os a quí como e l encadenamiento de parte s que se e ngranan para f orm ar la colum na ver te bra l de un or ganismo social. Entre los servicios de mocrá ticos más notables que la televisión presta para for mar pre cisam ente el c ue rpo e lec tora l ( es decir, a la educación del juicio del ciudadano como elector en el mercado) hay que contar a la publicidad. La televisión favorece todos los procesos elec torale s: el cuerpo e lector al puede tene r delante (formalmente y en directo) a los candidatos. Además, los puede ver en primeros planos, con La tele visión fa vorece todos los proc esos electoral es: el c uerpo electoral puede tener sus emociones reflejadas en su rostro, juzgando si mer ecen su de lante a los candidatos. Además, los puede ve r en primeros planos, c on sus emoc iones refleconfianza a la hor a de votar. jadas en su rostro, juz gando si merec en su confianz a a la hora de votar. Después de las e lecciones, la tele visión per mite que los ciudadanos sigan el comportamiento de los políticos en el Par lamento. La televisión estructur a el tiempo de millones de per sonas y le s proporciona diversión. Sólo a través de la televisión los miles de ciudadanos que pueden ser acogidos en los estadios pueden transf ormarse en millones. Durante esas horas de ocio social y polític o, la soc iedad Tema 20

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democrática se entretiene con el f útbol, como se entretenían en la socieda d feudal con el «oc io religioso». Ala vez, los acontecim ientos deportivos televisados ofrec en la imagen de una sociedad competitiva en la que los contendientes son implacables, pero están sujetos sin embargo a unas estrictas reglas de juego. Los espectadores hac en de á rbitros, de poder judicial para que gane el mejor, aunque la suerte siempre está presente. Los espac ios «informativos» de televisión permiten c onocer el estado d e otras sociedades democráticas y no de mocrát icas. Así es como los ciudadanos van midiendo la posición relativa de la democracia en la que viven con la de otra s de mocrac ias de la s que no puede separarse jamás: noticias sobre bolsas interna cionales, guerras, crisis de gobiernos en otros países... Quienes poseen el poder político y e conóm ico sobre los medios de com unicac ión y, especialmente, sobre la televisión, tienen en sus manos en gran me dida el que la vertebración de la socie dad resulte en forma de espina bífida, de escoliosis o de sostén de un cuerpo sano; pero esto último no resulta si no es con el concurso del propio ejercicio de los músculos (ciudadanos y grupos) que dotan de fuerza al organismo. 11. La socied ad de la Información o de la Globaliz ación Si ahora relacionamos lo que hemos dicho sobre las te cnologías, las redes comunicativas, la comunicación entre naciones y las noticias internacionales, tendremos el siguiente panor ama: Las tecnología s han sa lvado tanto las distancias entre todos los individuos que éstos han podido establecer redes de comunicación y participar en ellas desde los lugares má s dista ntes. Esto ha hecho que las f orma s de comunicación de la gente hayan va riado tanto que la sociedad ha cambia do en muchos aspectos. De ahí que los estudiosos hayan hablado de Era o Sociedad de la Inf ormac ión, Soc ie dad del Conoci mie nto, Post-Industrialismo o I nformacionalismo. También, de Aldea Global, Globalización, Mundiali zación o Internacionalización. Algunos teóric os aseguran que, mientra s la sociedad industrial se orientaba a aume ntar la producción, la de la información busca el desar rollo te cnológico. De esta manera, se ha aume ntado la competencia y se ha mejorado la produc tivida d. Lo importante es innovar, de manera que ha sta la función del estado-nac ión es facilitar las innovaciones. Otros te óricos piensan que esas denominaciones son imprecisas y confusas. Globalización viene de «hacer globo». Cicerón explica que Globus pr ocede del griego «sphairon», una esfe ra de radio finito. Las globalizaciones son m últiples y finitas. El globo por antonomasia es la Tierra. La prime ra globalización fue la de quie n dio la vue lta al globo. En el escudo de Carlos V leemos: «Primum circumdedisti me» (Fuiste el prim ero que me rode aste). Fue una gloEl globo por antonomasia es la Tierra. La primera globaliz ación fue la de quien dio la vuelta al globo. En el escudo de Carlos V leemos: «Primum c ircumdedisti m e». Fuiste el prime ro que me rodeaste. Fue balización real, no intencional. Alejandro Magno quiuna globaliz ación real, no intenc ional. E n el mundo te cnológico ac tual los sat élites de comunicación y las so dar la vuelta al m undo, pero no lo logr ó. El mecanisinversione s en bolsa por Inte rnet c umplen también esta función mo que motivó e l via je de Colón fue coger a l turco por la espalda. Fue una globa lización de globaliz aciones, una globalización astronómica. Globalización es una ide a con aureola, pero que los estudiosos han de someter a crítica. Decir que la globalización vacía el papel del Estado-nación es falso. La lla mada Globa lización ha aumentado el número de estados. Muc ho de lo que se habla sobre globalizac ión es, simplemente, difusión. La Globalización es un eufemismo del capitalismo. Es mejor ha blar de Mundialización. Mundo es una idea. No es posible sa lirse del mundo. La idea de un mundo plural es contradictoria. Ante un globo podemos distanciarnos y contemplarlo e n su globalidad, es decir, en su opacidad o superficialidad, pero del mundo no podemos salirnos; estamos en él, en su multiplicidad de corrientes, y podemos recor rer alguna de ellas dando la vuelta al mundo, pero no podemos globalizar lo salvo a través de una idea abstracta y más bien vacía. Los que a lcanzan a globa lizar bien son los constructores de esferas o globos terráqueos. Las corrientes de cará cter planetario mundializan la vida social cuando consiguen im plantarse y generalizarse, pero no cabe un control global estr atégic o y único, un «panóptico», lo que hay son múltiple s corrientes de implantación local o general, com o el viaje de Juan Sebastián Elcano o una noticia que dé la vuelta al mundo. El concepto de mundializ ación supone una actividad política y social de alcance internaciona l siempre plural. El concepto de globalización da a entender que todo pasa por las manos de un demiurgo externo a l mundo: pero sólo un geómetr a o un constructor pueden conseguirlo, a su manera. Así pues, ente nderemos por globalización la capacidad que se tiene de poner en marcha procesos que se dan a escala m undial, en el actual mundo tecnológico de los saté290

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lites de com unicac ión y de las inversiones en bolsa por Internet. Estos procesos serán buenos o malos, eutáxicos o distaxicos, no por estar «globalizados» (m undializados) sino por ellos mismos. La «globa lización» (mundialización), en todo caso, no puede ser, como proceso, sino buena, porque se mueve en la dirección civilizatoria de una especie humana bajo una seña de identidad única. El poder opresor de escala inte rnacional será malo por opr esor, no por «globalizador»

Alvin Toffler

12. El gran problema de la sobrecar ga de información La Sociedad de la In formac ión también está revestida de una aureola de prestigio que, como suele ocurrir en muchos casos, encierra un mito confusionario. Ha ocurrido con el término Comunicación durante cuarenta años; e stá ocurriendo también con el término Cultura. Cuando la gente que quiere pasar por entendida, pone de moda un término y lo eleva a la cúpula, comienza un c iclo de superficialidad. Por eso, tenemos que pensar sobre la Información y fijar sus límites. Si llamam os «red soc ial» al c onjunto de redes en que estamos inmersos, podemos observar, efec tivam ente, que nuestras relaciones e stán a umentando a un ritmo acelerado. Según vamos conociendo a más individuos, aume nta rápidamente el númer o de lazos interper sonales entre los que podem os escoger. Ahora bien, nuestro sistem a de percibir las cosas que ocurr en en nuestra red socia l tiene una capacidad f inita para tratar la informac ión que nece sitamos. No podemos tener todos los amigos íntimos que queremos; no podemos espe cializ arnos en varios campos de la activida d humana. Entonces, es probable que muy rápidamente nuestro sistema se sobrecargue con las inform acione s que la complejidad de nuestr a red soc ial nos exige dominar. Necesitamos adaptarnos continuamente, pero no dispone mos de mecanismos autorreguladores que equilibren la sobre carga de información y nuestra capa cidad para tratarla. El pa norama se c omplica si tenemos en cuenta que utilizamos símbolos y nos refe rimos a muchas cosas del m undo real y en este intercambio con otros hombr es, a veces muy lejanos, juegan un papel fundamental las te cnologías de la información y de la comunicación. P or tanto, mucha infor mación puede ser tan perjudicial como poca a dapta ción. Re trocedamos hasta los primeros hombres que edif icaron el primer refugio. Progre sivame nte, este suceso ejerce de polo atractor y así veremos arr acimar se poblaciones ente ras, dispuestas a imitar ese re fugio. Lo cual planteó el pr oblema de procurarse alimentos pa ra sostener a tanta gente. Se decidieron por la cría de animales domestic ados. Pero esto exigía plantaciones para piensos; la cosecha y la siembra de vegetales nutritivos exigía la existe ncia de anima les de tiro y de carga; éstos, por su parte, pre suponen la construcción de cercados; sin olvidar que cualquie r tipo de edificación exige preparar y transporta r mater iales de construcción, y el tr áfico requiere vías de comunicación, anim ales de carga y barcos... Todas e stas actividades aseguraron la supervivencia, pero no lle vaban consigo, como inevita ble, la adaptación de los humanos a tantos cam bios. Pocos autores se han oc upado de un asunto tan importante como e l de la sobreca rga de la informac ión, uno de los factor es que provocan más desequilibrios mentales en las personas. Entre quienes lo han a bordado con más rea lismo y cr eatividad está Russell L . Ackoff. Él calificaba de absolutamente falso decir que «cuanta más inf ormación pertinente se dé a una persona, mejor ejecutará su trabajo». Lo que de verdad nece sitan las personas con urgencia c rítica es «menos información no impor tante o inadecuada». El problema de muc has personas no es «cómo voy a conseguir más información», sino «cómo demonios puedo librarme de tanta informac ión». A muchos les ocurre que disponen de tanta inf ormación que ya no saben qué hac er con ella, porque no la pueden atende r. Los dos problemas críticos, según Ackoff, son: 1. Cómo «filtrar» o eliminar la inf ormación inútil. 2. Cómo «c ondensar» la inf ormación útil. Lo fascinante es que los estudiosos no discutan de estos dos problemas críticos. Hablan de la f orma de generar información, de almace narla, de recuperar la, &c. Todo esto tiene que ver con la manera de proporcionar «má s información relevante»; no discuten los problemas necesarios pa ra reducir la información inútil, no importante. El soc iólogo Orrin E. Klapp compara los alimentos con la información y sintetiz a lo que puede ocurrirnos: privación (hambr e, ignorancia); suficiencia (bienestar, buena educación); abundancia (lujo, aprendizaje superior); sobrecarga (indigestión por la correspondenc ia que re cibimos diariamente); contaminación (veneno, de sinformación). 13. Los dos diseños básicos par a organizar la vida social Por muchas informaciones que seamos c apaces de captar y transmitir con rapidez, hemos de pr eguntarnos para qué sirve la comunicación en la organizac ión de nuestra vida socia l. Hay dos diseños fundamentales, concr etados en dos im ágenes, entre los que hay que elegir: hormiguero o cerebro. «O una población que busca elevar sus oportunidades de supervive ncia mediante el r efuerzo y elaboración de mecanismos especiales de control», «O mediante el aumento de la capac idad de adaptación de sus miembros individuales».

El gran mérito de Alvin Toffler es haber reunido los cambios que diariamente salen en los medios de comunicación y haber meditado sobre ellos . De es ta manera lleva más de treinta años c on el prestigio de ser un gran estudios o del futuro. Para él, la razón de que muc has de las crisis actuales sigan sin solución es porque los hombres no se adaptan a los cambios. Inundados por grandes masas de información, no s aben dar respuestas rápidas a los problemas, porque siguen aplicando los mismos esquemas mentales que en époc as pasadas.

Russell L. Ackoff

Entre quienes han abordado con más realismo y creatividad el problema de la sobrec arga de información está Rus sell L. Ackoff (1920- ). Calific aba de absolutamente fals o decir que «c uanta más información pertinente se dé a una persona, mejor ejecutará su trabajo». Lo que de verdad nec esitan las personas c on urgenc ia crítica es «menos información no importante o inadecuada». El problema de muchas personas no es «cómo voy a conseguir más información», s ino «cómo demonios puedo librarme de tanta información». A muchos le oc urre que disponen de tanta información que ya no saben qué hac er c on ella, porque no la pueden atender.

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El Primer principio de diseñ o hace a los hombres homogéneos, repetitivos, partes redundantes. Re duce continuame nte las f unciones y, por tanto, el c osto de las partes individuales. La image n de un hormiguero es la que mejor se a justa a una organización social basa da en este principio. Cuando el costo de la vida huma na y del trabajo individual es bajo en muchas partes del mundo o en épocas de crisis económicas, cobra f uerz a este principio de diseño, en el que sobr an los valor es. Es uno de los efec tos nefa stos de la llama da globaliza ción. El Segu ndo principio de diseñ o da importancia a las funciones múltiples de las partes individuales. Los valores compartidos sustituyen a los controle s impuestos en la primera posibilidad de dise ño. La imagen que mejor representa la realidad re gida por este principio de diseño e s el cerebro humano, que opera por medio de conjuntos sola pados que participan de forma similar en partes m ultifuncionales. Las sociedade s occidentales parecen inclinadas a regirse por este principio de diseño. Toleran menos el error individual, porque la responsabilidad desca nsa en todos los miembros de una sociedad y no solo en una élite; al mismo tiempo, el hombre dispone de mayores oportunidades para el aprendizaje. La comunic ación es un f actor potente y nece sario pa ra reducir de forma genera l el error. Hablar de Socied ad de la Información es dem asiado gene ral. Hay que hablar de qué func ión cumple la Informa ción en esa sociedad. Los partidarios del primer princ ipio de diseño, pa rE l diseño de hormiguero y el de l Cerebro son dos modelos típic os que tidar ios del horm iguero, siem pre está n dem anda ndo nos pueden permitir el aborar imágenes metafóricas acerca del flujo de información en los grupos y e n las socie dades medios técnicos que proporcionen una inf ormación clara y sin a mbigüedad de los subordinados. Estos forman una ma sa concebida c om o agregado de individuos. También busc an a nsiosamente informac ión sobr e los nivele s infe riores, sobre sus sentimientos y conducta. Por eso se utilizan tantas encuestas, índices de audiencia y bancos de datos..., pero inhiben la comunicación horizontal, entre personas que conviven en un nivel de igualdad y respe to. Los partidarios de una sociedad de la información bajo el «principio de l hormiguero» están interesados en que funcionen bien los procesos vertic ales Los partidarios de una socie dad democrátic ano se contenta n con la infor mación; quieren motivar e instruir, es decir, desean conocer para iluminar. De ahí que no es lo mismo socie dad de la información que sociedad del conocimien to. También desean comunicar a los demás esa comprensión que han logrado. En luga r de la inf ormac ión sobre los órdenes infe riores, quie ren aumentar los medios pa ra una comunic ación horizontal. Los pa rtidar ios de una sociedad de la información ba jo el «principio del cerebro humano» están intere sados en que func ionen bien los proce sos hor iz ontales, sobr e todo. 14. El period ismo de investigación o cómo enc ontrar lo oculto Acabamos de decir en e l aparta do anterior que la com unicac ión es un factor potente y necesario para reduc ir de for ma general el er ror. El llam ado «periodismo de investigación» es una modalidad de comunicación que c ontribuye a reduc ir el error y el ma l func ionam iento de la sociedad. El periodismo de investigación va más allá de los he chos superficiales de una historia- de los fenóme nos-, para llegar al f ondo de la s cosas- las esencias o estructuras. Dicho de otra maner a, es el más filosófico. Frecuentemente, el periodismo de investigación desarrolla una de las seis preguntas fundamentales: ¿quién?, ¿qué?, ¿cómo?, ¿c uándo?, ¿dónde? y ¿por qué?, debido a que la socie dad e n que vivimos es tan compleja que cada vez r esulta menos simple explicar la conducta humana. El periodismo de investigación es una actividad prof esional que precisa más tiempo que otras, porque debe llegar má s allá de donde llega otro tipo de periodismo. Debe ser preciso, es decir, debe contrastar c ualquier dato o información. Debe revelar siempre algo oc ulto, porque los ciudadanos lo desconocen o porque los a ctores implicados deseen m antenerlo fuer a del 292

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conocimiento del resto. Si el asunto es muy importante, necesita medios para lograr llegar al f ondo de las cosa s. Quien desea re alizar un reportaje de investigación no se c ontenta con los comentar ios de los portavoces de determinados interese s. Busca otras fue ntes, otros puntos de vista y habla con el mayor número de gente posible. Explica los conceptos difíciles para que el público comprenda y pue da llegar al fondo de las cosas. ¿C ómo se origina un reportaje de investigación?: M uchas ve ces, por que alguien a quien un pode roso ha perjudicado, se de fiende c on informa ción com pr omete dor a par a quien tie ne el poder. O a lguien ha observado una injusticia, pero no tiene va lor para denunciarla o m edios par a investigarla y decide pa sar la informac ión que pose e Se le suele llamar «periodism o de dossier » o «periodismo de filtra ción», porque el periodista no lle va la iniciativa. El mayor riesgo que corre este tipo de per iodismo e s depe nder demasiado de las c onfidenc ias y que quie n escribe se convierta e n e l muñeco del ventr ílocuo, es decir, del poderoso. Quien tiene la inform ac ión utiliz a a quienes tr aba jan en los me dios de comunicación para provoc ar un e scá ndalo que per judique a sus enemigos. Ahora bien, quien posee la inform ación puede ser tan corrupto o más que sus enem igos. Incluso, puede darse e l caso de personas inocentes a las que dif aman con prue ba s aparentes. Por e so, las denominaciones peyorativas de este tipo de per iodismo son: «periodism o de dinamita » y «periodismo de mesa», puesto que el periodista no tiene que move rse para visita r los lugare s de los hechos, sino sólo ha blar por teléf ono con fuentes inter esada s par a que dé la infor mación c on un sesgo inter esado. En otras ocasiones, un accidente atrae a alguie n empeñado en tirar de los hilos hasta desvelar aspe ctos desconocidos de la realidad. Lo que ante s parecía ar mónico y positivo, despué s de l accidente investigado resulta una estructura al servicio de poderes corruptos. El investigador parte de esos hallazgos y ahonda en aspe ctos de los que antes nadie se había ocupado. Al final, logra dar con las estructuras que estaban en el fondo de las apariencias. Finalme nte, hay veces en las que alguien con responsabilidad, valor y ga nas de trabajar toma la iniciativa y se propone llegar al fondo de un accidente o de un escá ndalo, a pesar de no contar con ayuda y sí con mucha oposición. Los resultados del pe riodismo de inve stigac ión pueden ser: el castigo de los culpables, que rinden cuentas ante los tribunales; la mejora de la legislac ión par a cubrir perseguir determinados delitos o... que las cosas no cambien, porque el poder judicia l no f uncione con la mism a agilidad que los periodistas.

«En l as novelas de Sherloc k Holm es, de Arthur Conan Doyle, el c élebre detectiv e sabe captar muy bie n las claves no verbale s. El te niente Colombo, en una serie de televi sión que duró más de ve inticinco años, también sobresalía por esta habilidad. Q uie n de se a investigar y luego public ar ha de tener e se «olfato» para captar lo que aparentemente carece de importan cia. También sabe moverse en me dio de una informa ción abundante para de tectar cuál es la que importa y cuál puede desec har»

14.1 Las herramientas cien tíficas del periodismo de investigación Aristóteles y John Stuart Mill son dos filósofos que han aportado las me jore s guías que r igen el periodismo de investigación. Quizá haya periodistas que sólo «ejerciten» lo que los filósofos propusieron; otros pueden «representar» esas guía s, e s decir, c aer en la cuenta de que están trabajando sobre lo que tiene una tra dición de siglos. a) Los re conocimientos de Aristóteles Aristóteles, en su Poética, dijo que las pa rtes de la tra ma son: reconoci miento o «anagnórisis», cambio o peripecia y lanc e patético. S ólo nos va mos a ocupa r aquí de los reconocimientos, que son seis: 1) Por signos, indic ios, señales o símbolos. Aquí entran mensajes y textos y lenguajes verbal y no verbal. Un buen investigador sabe observar y se fija en aspectos que a otr as personas les pasan enter amente inadvertidos. 2) Por declaración del autor. Es un reconocimie nto muy poco fiable en muchas ocasiones. Los autores de delitos no van proclamándolos por la calle o en los periódicos. Lo que van pr oclamando es su inocencia, a pesar de las pruebas abrumadoras en su contra. En la serie C.S.I., por ejemplo, los detectives busca n indicios y los sospechosos suele n declar ar falsedades, con lo que pretenden desviar el sentido de la investigación. Muchos de los prota gonistas de los libros de periodismo de investigación proclaman que los mentirosos son los investigadores, no ellos. 3) Por recuerdo. Aristóteles pone como ejemplo el de Ulises, que no puede re primir el llanto en la corte del rey Alcínoo, al oír cantar la aventura del Caballo de Tr oya y esto le lleva a descubrir su identidad (Capítulos VIII y IX de La Odisea). Tema 20

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Otro buen ejemplo e s la historia de José, quien llora al ver a su hermano Benjamín; el reconocim iento queda sugerido; de spués, es el m ismo José quien desvela su ide ntidad (Génesis, 43, 29-30 y 45, 1-28). 4) Por argumentación. Suele ac ompaña r al reconocimiento por signos, indicios, señales y sím bolos. Efectivamente, de poco le sirve a un investigador disponer de m uchos indicios si luego no sabe argumenta r para unir los c on una causa.

Aristóteles

384-322 a.n.e. Aportó grandes doctrinas a todos los temas de la Antigüedad y conectó con una gran multiplicidad de c ienc ias y disciplinas actuales: Lógica, Física, Biología, Astronomía, Metafísica, Ética… y también escribió su P o é t i c a. Además de s u labor filosófica, como preceptor de Alejandro Magno contribuyó a difundir los proces os polític os de mundialización.

5) Por inferencia falsa o paralogismo. Jac ob reconoce que la túnic a manc hada en sangre es de José (aunque realmente han sido los hermanos de éste quienes le han vendido a unos me rcadere s madianitas y quienes han prepara do la prueba). La mujer de Putifar acusa a José de que éste ha querido abusar de ella, cuando ha sido al c ontrar io. Se vale del traje de José como prueba acusatoria (Génesis, 37, 3133 y 39, 720) Cometer un delito puede no ser complicado. Mucho más difícil es no dejar indicios o pr eparar pruebas falsas para desvia r la responsabilidad hacia otras personas. El buen investigador no se f ía de las apariencias, sino que descubre la falsedad que encierra lo que pasa por verosímil. 6) Por la naturale za misma de los incidentes. Aristótele s pensaba que éste era el reconocimiento más artístico, junto con el reconocimiento por argumentación. El estagirita señalaba como obr a extraordinaria, en este aspec to, el Edipo Rey, de Sófoc les. Las buenas obras policíacas son las que contienen incidente s que hac en caer en la cue nta de lo que ocurre. Las malas fuerza n las situaciones y los persona jes r esultan poc o reales, como si fueran unos muñe cos c on hilos que el autor maneja de manera a rbitra ria. b) Los cánones de la causalidad, d e John Stuart Mill Mill ofrece estos cánones en el Libro 3, Capítulo 8, de su Sistema de L ógica. Los investigador es los aplican continuamente, aunque desconozc an que el filósofo inglé s fue quien los enunció. 1) Método de las concordancias: «Si dos o más casos del fenómeno sometido a investigación tienen sólo una circunstanc ia en común, la circunstancia e n la que únicamente todos los c asos concue rdan es la causa (o efecto) del fenóme no da do».

John Stuart Mill

2) Método de las diferencias: «Si un caso en que el fenómeno sometido a investigación ocurre, y un caso en el que no ocurre, tienen todas sus c ircunstancias en común, salvo una, y ésta una ocurre en sólo el primero, la circunstancia en la que única mente los dos c asos difieren, es el ef ecto, o la causa, o una par te indispensable de la causa del fenóm eno». 3) Método conjunto de concordanc ia y diferencia: «Si dos o más casos en los que el fenómeno ocurre tienen sólo una circunstancia en común, mientras dos o más casos en los que éste no ocurre no tie nen nada en común, salvo la ausencia de esa circunstancia , la c ircunstancia en la que únicamente las dos se ries de casos difieren es el efecto, o la causa, o una parte necesaria de la causa del efecto». 4) Método de los residuos: «Si se cerc ena de un fenómeno aquella parte de la que se sabe por previas inducciones que es el ef ecto de ciertos antecedentes, el residuo del fenómeno e s el efecto de los antecedentes restantes».

1806-1873 Como Aristóteles, pero ahora en el siglo en el que el globo terráqueo es roturado colonialmente por las potencias americanas y europeas, Mill desarrolló temas políticos y éticos y clarificó problemas lógic os y de investigación científica.

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5) Método de las variaciones concomitantes: «Todo fenómeno que var ía de a lguna manera, cuando otro f enómeno varía de una cierta manera particular, e s o una causa, o un efecto de ese f enómeno, o se liga con é l por algún lazo causal». (En las actividade s se is y siete verás dos propuestas sobre el periodismo de investiga ción. La seis, pe nsada para aplicar a hechos reales y la siete, con un modelo basado en una obra de ficción (Ataúdes tallados a mano, de Truman Capote)


ACTIVIDADES

Act ividad Inicial. Lo que sabes esp on tán eament e y lo que h as de ir rectificando a ) Te ofre cemos diez maneras distintas de comunicar; b) Escribe en qué coinciden y e n qué se diferencian; c ) conserva el pa pel escrito para ir corrigiendo, matiza ndo o completando lo que has escrito, según vaya s a vanzando e n el estudio de este Tema. 1) Te dirige s a tus compañe ros de clase, desde la tarima, par a informar sobre un viaje que pensáis hace r a f inal de Curso. 2) Viaja s representando a los jóvenes de tu ciudad a un C ongreso nacional y allí habla s ante dos mil per sonas, pr oyec tando algunas diapositivas. 3) Cuando re gre sas del Congreso, escribe s ca rta s individualiz ada s a los jóvenes a quienes representas, informándoles de lo que ha ocurr ido en el Congreso. 4) Habla s por e l teléfono móvil con tus amigos para ir de e xc ursión el próximo fin de semana. 5) Los vecinos de tu comunidad os manifestáis ante las oficinas de la construc tora para queja ros por los desperfectos que están experimentando la s viviendas por habe r empleado m ateriale s defe ctuosos. 6) Para esa manifesta ción, ha bé is llamado a prensa e scr ita, radio y televisión y, cua ndo acuden, les entr egá is una nota informando sobre los motivos de vuestra prote sta. 7) Se is de los jóve ne s a los que has representa do en el C ongr eso, piden re unirse contigo par a plantear te alguna s dudas. 8) Todas las sem anas mantienes una cha rla de una hora por Internet sobre palomas mensa jer as con seis jóvenes de difere ntes países. 9) El padre de un compañero de tu clase acude a un Congre so Inte rna cional sobre Desarrollo Económico y Líne as de Altas Tensión. 10) Un periódico de tu c iudad acusa a un juez de ser benévolo con el tráfico de drogas. El Consejo General del Poder Judicial defiende a ese juez y e l periódico ataca muy duram ente a ese Conse jo durante los tres días siguientes. Ac tivid ad II. Cine o lec tur a e n gru po, e in vestigac ión sobre e l p rop io grupo 1) Forma un gr upo con otr os cinc o compañeros de clase. 2) Conse guid la obra Doce hombres sin piedad, de Regin ald Rose. Podéis haceros con la excelente versión cinematográfica, e n blanc o y negr o, que Sidney Lumet dirigió en 1956. O con la muy digna grabación que par a TVE realizó G ustavo Pére z Puig e n 1973; o con la última ve rsión, en color, que William Friedkin dirigió en 1996. 3) Ved la prim era media hora de la obra que ha yáis elegido. Para e star má s seguros de vue stros hallazgos, convie ne que la veáis más de una vez. 4) Dos de vosotr os id anotando las conductas en las que los personaje s inf or man; otros dos, a quélla s en las que prefer entem ente m otiva n; y los dos r estantes, las que instr uyen.

5) Poned en común vuestra s nota s y decidid cuá l ha sido el clima del grupo en e sa media hora, es decir, qué tipo de conductas han predom inado. Actividad III. Análisis de la me ntalidad de grup o. Un caso trágico y real 1) F orm a otro pequeño gr upo con otros siete compañeros de clase . 2) Ved el documental La secta de la muerte (Documentos TVE) sobre la tragedia de la Guayana de Noviembre de 1978 en la que el Reverendo Jim Jones logró a sesinar a cer ca de novecientos miembros de la se cta , haciendo que bebiesen un refre sc o con cianuro. Jones er a un hombr e que había leído muchos libros y que e staba muy bien informado sobr e muchas cosas. Tambié n, sobre e l poder de las tecnologías de la infor mación. Supo formar una gran re d con derivaciones internacionales. 3) Tam bién podé is ver el documenta l ¡Alabado sea Dios! (Docume ntos TVE) sobre los te le va nge listas protestantes norteamericanos. 4) Distribuiros e l trabajo de obse rva ción par a que cada pareja identifique dos síntomas de la m entalidad de grupo. 5) Poned en común vuestras c onclusiones. 6) Si alguno de vosotros está informado sobre alguna otra secta, que informe a los de más e identificad, entre todos, algunos o todos los síntomas. Actividad IV. ¡Denu nciar !, ¿para qué ? ¿Cómo? ¿Trope záis con uno que miente? Gritarle a la cara: ¡mentira! Y ¡adelante!. ¿Trope záis con uno que roba?. Gritadle: ¡ladrón! Y ¡ade lante ! ¿Tropezáis con uno que dice tonterías, a quien oye toda una muchedumbre c on la boca abierta? Gritarle s: ¡Estúpidos! Y ¡adelante! ¡Adelante siem pre! ¿Es que c on eso- me dice uno a quien tú conoce s y ansía ser cruzado-, es que con eso se borra la mentira, ni el ladro nicio, ni la tontería del mundo? ¿Quién ha dicho que no? La más mise rable de todas las miserias, la más repugnante y apestosa argucia de la cobardía es e sa de decir que nada se adelante con de nunciar a un ladrón porque todos seguirán robando, que nada se adelante con decirle en su c ara maja dero al majadero, porque no por eso la majadería disminui rá e n el mundo. Sí, hay que repetirlo una y mil vece s: con que una v ez, una sola vez, acabases del todo y para siempre con un solo embustero se habría acabado e l embuste de una vez para s i e m p re. (Miguel de UNAMUNO: Vida de Don Quijote y Sancho. Madrid, Alianz a Editorial, 2000, Introduc ción a la Primera parte) Cuestiones: 1) Re sum e la idea central que def ie nde Una muno. 2) Desde la óptica del texto, supón que conoce s un c aso de

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c orr upción que está afectando a mucha gente y que puede af ectar más en el futuro. ¿Cómo organizarías tú un plan par a, utilizando las dife rentes m oda lida de s de com unic ación, logr ar que mucha ge nte se diera cuenta de l problema y que éste saltase a los medios de comunicación para que, luego, los jueces ac tuasen?: 2a) describe primero e l caso; 2b) com enta después los me dios de comunica ción que utilizarías y con qué propósitos de infor mac ión; 2c) calcula la s conse cuencia s jurídicas que debe ría alcanzar. Activid ad V. Condu ctas «del diseño de l hormiguero» y de l «diseño del cerebro» en el cine 1) Forma otro pequeño grupo con a lgunos de tus compañeros. 2) Conseguid la pe lícula Mad C ity, de Constantin CostaGavras. 3) La mitad de vosotros os dedicar éis a observar a los persona jes que r igen su vida según el diseño del horm iguero; La otr a mitad, a quienes proc ura n guiar se por el dise ño de l ce rebro humano. 4) Pone d en común vuestras obse rvaciones y juzgad, también, por qué pr incipio de diseño se rigen los medios de comunic ación que aparece n en esa pe lícula. Activid ad VI. Pe riodismo de in vestigac ión en el aula Re únete con otros c uatro o cinc o compañeros y pensa d en un asunto que pueda interesar a un gran núm ero de pe rsonas si lo a cabáis publica ndo: la a norexia y la bulimia entre los estudiante s; la s drogas, e l tabaco; el respe to y la disciplina e n los centros educa tivos; las mujeres maltra tadas; la inseguridad en un determinado lugar de la ciudad donde vives o en un barr io muy conflic tivo que c onoces bien; la viole ncia y la sexualidad en el cine . 1) Recoged e stadísticas sobr e el asunto que hayá is elegido. 2) Aplic ad los cánones de Stua rt Mill pa ra enc ontrar la s concordanc ias, discrepancia s y residuos e n las estadísticas. 3) Aplicad los reconocimientos para aislar las nota s de l problema y encontra r una explicación de sus causas. 4) Buscar en la prensa antecedentes y soluc iones del problema y comprobad si las explicac iones que dan c oinciden con la s vuestras. 5) Entrevistad a algunas víctim as y a a lgunos e xpertos para confir mar o de sec har las explicac iones que por vue stra cuenta hayáis enc ontrado. 6) Re da cta d cua tro página s en la s que sinteticéis vuestro tr aba jo y proponed vuestras soluciones. Activid ad VII. Un ejemplo de invest igación: Ataú de s talla dos a m ano, de Truman Capote Obra br eve que Capote concibió como una investigación y uno de los mayor es éxitos literarios del siglo XX. Truman Capote utiliza los reconocimientos y cánones para encontra r sentido a ocho a se sinatos que, a l com ie nz o

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pa rece que no están relacionados. Jake Pepper e s un detective c ontratado por el Esta do y que lleva investigando cer ca de cinco a ños esos asesinatos… Le e la obra de Tr uma n Capote, consulta el r esume n y/o el aná lisis del C D ROM que acompa ña a l libro de te xto y que tu profesor te f acilitará y realiza el siguie nte trabajo: 1) resume e l argumento. 2) Haz un e squema señalando los mom entos en que el curso de la investigación cambia por la apa rición de nuevas pruebas o por las inf erencias que se descubre n. 3) Comenta e n qué momentos de la investigación, sirviéndote del esquema, funcionan los reconocimientos de Aristóteles y los cánones de S tuart Mill. Bibliograf ía para el alu mno: BERNE, Eric: ¿Qué dice uste d después de de cir “Hola”?. Psicología del de stino humano. Planeta -Mondadori, 2003 (Exposición de l Análisis Estructur al, Transaccional, Juegos y Guiones). BUENO, Gustavo: Telebasura y democrac ia. Ediciones B, 2002. (P ara profundizar en las relacione s entre tele visión y siste ma político) BUENO, Gustavo: Guer ra y Globalización. Ediciones B, 2004. (Exa mina e stos dos conceptos y sus re la ciones, con numer osos ejemplos. Tienen un interés especial la s páginas de dicadas a estudiar e l c oncepto de terr orismo y sus difer ente s c la ses). CAPOTE: Ataúdes tallados a mano. Anagrama (El autor se pr opuso utilizar toda s las técnicas estilístic as que c onocía pa ra investigar un com plicadísimo ca so de ocho asesinatos. Utilísima para quien desee de dicarse a escribir). Págin as web d e interé s: El Porta l de la Comunicac ión. http://www.infoamerica. org (El apartado Pensa r la Com unicación recoge las biogra fías de los principales teóricos de la comunicación). Cuade rnos de Infor mac ión y C om unic ación ( CI C). H t t o : / w w w.uc m.es/inf o/pe r3/cic/index.asp (Dedica ca da uno de los ocho números aparecidos hasta ahora a un tem a monográfico de la comunicac ión) Pe lículas y/o documentales: Doce hombres sin piedad: Ha y tre s ver siones. S idney Lumet dirigió una ve rsión en blanco y negro en 1957 ( 92´). Gusta vo Pérez Puig dirigió una versión teatral par a TVE en 1973; William Friedkin dirigió una ve rsión, en color, e n 1996 (112’). (Obra excelente para estudiar las diferentes m odalida des de c omunic ación inter per sonal) Mad C ity , de Constantin Costa -Gavr as. 1997 (11 5 ´ ) . (Algunos efe ctos de la televisión en la vida pública contem poránea. Aunque exagerada en oc asione s, pr ese nta fielmente ciertos ra sgos de la com unicación c olectiva ).

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9. Modos de comunicación 10. La televisión como tecnología y su efecto en una sociedad democrática 11. La sociedad de la Información o de la...