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Catalina Parra M. 200822319.

Conflicto(s) de valor de El beso.

El caso del grafiti El beso de los invisibles nos permite hablar de conflictos de valor a varios niveles. Me referiré a tres que considero relevantes y contenedores del resto. El primero está relacionado con el significado ambiguo del grafiti puesto que en este caso constituye una acción difícil de definir y ubicar. El segundo surge de un problema que ya hemos mencionado antes, que involucra al mundo del arte en general, éste es el valor económico o precio del arte. Finalmente se puede ahondar en el valor lingüístico o semiótico de lo que fue representado en éste caso específico: la foto/ imagen.

¿El grafiti: Medio o mensaje? Este grafiti se desarrolla dentro de dinámicas que ponen en cuestión el significado original de esta práctica que nace de una necesidad de expresión al margen de las instituciones e industrias del arte y el diseño. En el caso de El beso de los invisibles es importante indagar sobre qué es lo que realmente ubica ésta obra dentro del arte callejero. También es preciso preguntarse qué es lo que representa tal gesto creativo, que se desarrolla dentro del margen de lo legal y es patrocinado por entidades tanto privadas (Vertigo, Homecenter, Seven Seven) como públicas (Idartes). En el marco de esta creación colectiva se puede hablar de la ausencia de riesgo e ilegalidad, lo que se destaca acá es la habilidad pictórica de los autores. En este sentido es preciso preguntarse qué tiene más importancia la acción ( el gesto del grafitero) o “la obra”. Si se tiene en cuenta que el llamado arte urbano surge al margen de lo legal me pregunto qué motivos llevan a empresas privadas y públicas a apoyar y patrocinar este impulso? Se puede pensar que dentro de la noción contemporánea de arte el talento manual o la habilidad técnica es menos importante que el concepto y el proceso investigativo del artista. Se puede afirmar también que en este caso la habilidad de los artistas es la que adquiere un valor a cambio de que el sentido de la intervención en la ciudad pierda fuerza como gesto trasgresor. En otras palabras el grafiti pierde la fuerza como mensaje en sí mismo y se convierte en una técnica o un medio pictórico para transmitir mensaje de manera literal. Se convierte en el medio para ilustrar una publicidad siguiendo intereses del que patrocina, del que estimula; en otras palabras, para ilustrar un discurso: una imagen sobre el indigente. Precio y economía moral en el arte urbano. Definir el precio de una obra de arte es un tema que toca la identidad de los artistas y estremece la noción misma de Arte. Un debate en torno al mercado del arte y las industrias creativas ha estado presente en la postmodernidad desde un punto de vista ético respecto al papel del arte en la sociedad. En este punto es importante parafrasear a Thomson cuando señala que existen


detonantes de corte moral y ético que tienen incidencia directa en cuestiones y decisiones económicas. En el caso específico de este grafiti se puede hablar de una economía que involucra intereses y motivos varios. Si bien la obra, el objeto final, no puede ser fácilmente vendida, existe un intercambio económico que beneficia de distinta manera a todos los actores involucrados. En este caso no es necesariamente dinero lo que se está intercambiando, sin embargo se está vendiendo y comprando algo; el talento y la habilidad ha sido requerida por quien tiene un poder (económico pero también estatal) y en este caso se ha pagado por él pues se. Este proceso está más cerca s las dinámicas de la publicidad que a las del arte. Si se tiene en cuenta que el grafiti es una práctica que en un principio no se declaraba a sí mismo Arte (con mayúscula) es necesario cuestionar el valor que El beso de los invisibles adquiere dentro de las dinámicas de Bogotá. Si bien la imagen contribuye a generar una sensación amable e inclusiva en la ciudad, no sobra preguntarse ¿qué implica, para el significado de ésta obra, llamarle grafiti?

¿Imponer una imagen a gran escala? Este grafiti fue el resultado reproducir una imagen fotográfica tomada por un periodista en la calle del Bronx. Por un lado está el objeto material que se usó de referencia para pintar el grafiti, por otro lado se tiene la imagen del invisible personificada en este caso por Diana y Hernán. El conflicto de valor surge de lo que esa imagen representa en un contexto específico: ser pintada por grafiteros en un muro gigante en el centro de la ciudad le concede un significado específico. Tanto los grafiteros como los actores de la imagen adquieren una importancia pues se les da reconocimiento en la ciudad, ahora el rostro y nombre de estas personas ha sido expuesto y valorado. ¿Quiénes son entonces los invisibles de esta historia?


Catalina parra