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La piratería ha venido a implantar al “sentido común”, la idea de que el hecho de poder bajar música de internet, lo que genera una disminución en la compra de CD´s, hará que la industria de la música desaparezca. Esto podría ser cierto, si por industria musical entendemos tan solo a las grandes empresas como Universal o Sony, que se encargan de producir álbumes. No obstante, ellas mismas están adoptando las nuevas tecnologías para crear nuevos proyectos que les permiten continuar con su negocio, más allá de la facilidad que encuentran los usuarios hoy en día para descargar música e incluso para crear la propia. Esta sensación de que los cambios impulsados por los nuevos medios van a “destruir” lo viejo se extiende en todos los ámbitos, no solo en la música. Habrá quienes piensen que la carta fue totalmente desplazada por el mail. Pero entonces ¿por qué aun necesitamos de este medio para muchos trámites de la vida cotidiana? O que el mp3 desplazó al CD ¿Entonces por qué aun existen las tiendas de CD´s y hasta de LP´s? Se podría llegar entonces hasta el extremo de pensar que Facebook reemplazó a los amigos, ya no hace falta salir, ni hablar, ni interactuar, porque todo esto es permitido en esta plataforma. Sería algo así como la parodia que realiza Peter Capussoto con Fadebutt. (Para quienes no lo conozcan: http://www.youtube.com/watch?v=ye1ajjyfgJA&feature=fvsr)

Los medios “nuevos” no son pura innovación, sino transformaciones y agregados que se aplican a la base de los “viejos”. Las tecnologías han sido siempre un intento de extender nuestros sentidos, como exponía McLuhan en su texto “La galaxia Gutenberg”. El ser humano intenta adaptar la tecnología a sus necesidades. Es así como, paulatinamente, se logran incorporar más sentidos en una misma tecnología. Entonces, por ejemplo el mp3, no significa la “muerte” del CD, sino su traslado a un soporte digital (desde el punto de vista del archivo con extensión “.mp3”) y a un aparato cada vez más pequeño (tomando aquí a cualquier aparato que permita la reproducción de música, como ipods, mp3, mp4, celulares, etc.), y en el cual el usuario tiene más posibilidades de personalizar los contenidos. Se pasó de un soporte como el CD que no permitía ningún cambio, a una interfaz digital en la cual el usuario elige el orden de las canciones, puede crear listas de reproducción, agrega o borra contenidos. En fin, administra y personaliza su dispositivo. La música ha existido desde siempre. Por lo tanto es una falacia proponer que vaya a morir con la industria, si nació mucho antes que ésta. El ser humano siente la necesidad de convertir sus sentimientos y pensamientos, en sonidos y eso siempre existirá. Lo que va cambiando es la forma en que lo hace, los soportes y medios que construye, para satisfacer esa necesidad. Lo realmente “nuevo” es que la música sea un negocio, y es éste el que puede ir “destruyéndose”, o más bien, transformándose. Los artistas viven de sus productos, por lo cual de alguna forma tienen que cobrar por ellos. El cambio que estamos viviendo, es que su ganancia ya no se limita a poner en venta un CD, sino vendiendo los singles a través de Itunes, por ejemplo. En el 2007, la banda inglesa Radiohead, utilizó un nuevo modelo de distribución y venta, además del anteriormente mencionado. Al comprar el álbum “In Rainbows”, los usuarios decidían el valor que estaban dispuestos a pagar. Es decir, quien quisiera comprar el CD, decidía su precio y después de hacerlo, podía descargar los temas a su computadora. Este sistema sigue siendo utilizado por la banda y ha sido adoptado por otras.


Con invenciones como last.fm o Grooveshark, se crearon sistemas de “delivery” de música. Por un lado, Last.fm es una red social, radio por internet y ofrece un sistema de recomendaciones para el usuario, basado en el perfil que éste construya. Por su parte, Grooveshark es una organización que tiene como base un amplio motor de búsqueda de música online, que permite a los usuarios buscar y subir música de forma libre y gratuita.

Dos ejemplos para ver cómo funciona el “prosumidor” a través de lo que podríamos llamar sistemas de producción musical, son bandcamp.com y soundcloud.com. En estas plataformas las personas pueden compartir su propia música, o ringtones, o cualquier sonido producido por ellas mismas.

En ambos casos vemos cómo el usuario interactúa en la plataforma y crea interacciones con otros: puede acceder a los archivos de otros, intercambiar música, descargar la ajena, compartir la propia. Dichas formas de interacción construyen comunidades, permitiendo así a la música insertarse en el tejido social. Además, estas redes interpersonales demuestran que en la música, así como en la comunicación de noticias, imágenes, videos, se rompe el modelo broadcasting, que inició en la segunda década del siglo XX con la radio y a mediados de ese siglo, con la televisión, donde la comunicación se daba de uno a muchos. En el siglo XXI se inaugura un sistema de intercambio de muchos a muchos, que viene acompañado de cambios en la concepción del espacio, del tiempo, del acceso al saber y del “saber-hacer”. Estos son algunos de los cambios que generan las hipermediaciones, concepto desarrollado por Carlos Scolari. La posibilidad de compartir de muchos a muchos, crea redes comunicacionales donde ya no están definidos los lugares del productor y el consumidor, sino donde cada usuario tiene la posibilidad de convertirse en un “prosumidor”. Este autor nos plantea así la idea de ver a las tecnologías y sus posibilidades, como las fundadoras de un ecosistema mediático, en el cual viven los “viejos” medios junto con los nuevos, creando cada vez más espacios de interacción y de cambios a la sociedad. Las plataformas musicales nos demuestran que la música es un “texto” que también se está hipermediatizando, es decir, también es una especie que vive en ese ecosistema y que lucha dentro del mismo para no extinguirse. Si bien es cierto que la música está experimentando cambios con las tecnologías que permiten hipermediatizarla, también sigue conservando sus características esenciales. Ejemplo de ello es la película Dogville, la cual se sirve de sonidos para invocar elementos que no se presentan en la pantalla. Por lo tanto escuchamos un perro ladrar, y sabemos que está ahí; las puertas “invisibles” se abren y se cierran, y no nos cabe la menor duda de que lo hacen, porque su sonido invoca en nuestra mente su representación. Como explicaba el filósofo francés, Gilles Deleuze, el pintor no expresa lo visible, sino que hace visible. Por su parte, el músico, no es que tenga la capacidad de hacer audibles las cosas, sino que hace audibles fuerzas que antes no lo eran, los sonidos de sus pensamientos, de sus sentimientos, del mundo que lo rodea. Me parece importante resaltar la importancia del sonido y de la música, teniendo en cuenta que vivimos en un mundo audiovisual, en el cual sin embargo se le suele dar mayor importancia a lo visual. Nuestra sociedad está dirigida al ojo, a captar nuestra atención por medio de imágenes. Por lo tanto, suele llamarnos más la atención el paso del 2D al 3D que el del mono al estéreo. Lo cual, si lo pensamos bien es extraño, porque como dice José Luis Fernández en su texto “Los lenguajes de la radio”, para dejar de ver lo único que debemos hacer es cerrar lo ojos. Mientras que al oído no tenemos manera de “cerrarlo”, es el sentido más desarrollado del ser humano, que incluso funciona desde que estamos en estado de gestación.


Así como José Luis Brea habla de la “e-image”, que se caracteriza por dejar de lado el régimen escópico del arte del Siglo XX, para dar paso a una imagen flotante, que funciona como un fantasma, cuyo objetivo es ser una imagentiempo que se procesa y que no se almacena, yo propongo hablar de la emusic. En ella se busca dejar atrás la producción, distribución y circulación típica de la música del siglo pasado, para convertirse en un espacio participativo, donde aquellos que son artistas buscan captar a sus fans con innovadores proyectos y aquellos que no saben de música, pueden aun así hacerla, jugar con ella, compartir sus gustos. La interrelación social que caracteriza a la comunicación de esta última década, permite que la música sea construida por varios. You tube no es solo el paradigma de la “e-image”, sino también de la “e-music”. Ejemplo de ello son los Mashups que se comparten por medio de esta plataforma, que consisten en videos con remixes de canciones, o algunas de las veces, solo una foto que acompaña al remix, dando así más importancia a la voz que a lo visual. Para ilustrar la forma en que la música es tan parte del ser humano como su admiración por las imágenes, retomo lo dicho por el musicólogo neozelández Christopher Small, quien propuso que la música es un acto, no un objeto de conocimiento, y a partir de ahí, abrió el campo de estudios musicológicos, cambiando lo que antes se tomaba como un objeto inanimado, la música, al sujeto animado que la ejecuta. Además este autor ideó el concepto “musiking” del cual se desprendió el verbo “musicar”, con el cual definía a toda actividad que se relacionara con la música, desde interpretar, escuchar, ensayar, componer y hasta incluso bailar. Todas estas prácticas son acontecimientos musicales.

Biophilia: donde la música, la tecnología y la naturaleza se encuentran El “musicar” ha conseguido expandirse a otras prácticas gracias a las nuevas tecnologías multimediáticas, y como ejemplo de ello, analizaré el nuevo CD de Björk, llamado Biophilia. Este album se caracteriza por ser el primero en convertirse en una aplicación para Ipad y Iphone. Los temas se venden a través de Itunes o se compran en el sitio web del album. Para esta segunda modalidad de compra, el usuario accede al producto a través del sitio web bjork.com, y cada uno viene con las partituras, las letras, la explicación de lo que la cantante quiso expresar con su canción. Y no solo eso, que vendría a ser informacion unidireccional con la cual el usuario no puede interactuar, sino que cada tema fue convertido en un juego y una aplicación para Iphone y Ipad, relacionado con la letra de la canción.

Por ejemplo, el tema “virus” tiene un juego en el cual el usuario tiene que ir defendiendo a sus células del virus que desea infectarlo, pero al ganar, lo que logra es detener la pieza, ya no se escucha más la canción. (Hacer click en la imagen para ver cómo son los gráficos del juego y cómo el virus, las párticulas verdes intentan atacar a las células, círculos morados) http://www.youtube.com/watch?v=le3blVZJcLU


¿Qué nos intenta decir Björk con este album? Si queremos verlo desde el punto de vista del negocio musical, podemos decir que se trata de una apuesta a un nuevo negocio, a seguir ganando dinero de la música. Los artistas saben que cada vez es más difícil vender un álbum, pero con un proyecto de este tipo, no solo le están vendiendo música a sus fans, sino una red interactiva, llena de actividades, más allá de lo musical, pero basado en ello.

Sin embargo, si lo pensamos desde la apuesta comunicacional que genera, podemos ver cómo cada una de las aplicaciones permiten al usuario explorar e interactuar con la música, con las letras de cada canción e incluso llegar a hacer una versión nueva de la misma. Es interesante ver lo integrador que este nuevo album, ya que quienes lo adquieren, no solo tienen acceso a lo anteriormente mencionado (música, juegos y aplicaciones) sino que pueden ver la partitura de las canciones, los videos en vivo de las presentaciones de la artista y otros videos que se entrelazan con documentales de National Geographic sobre la naturaleza.

Lo innovador no se limita a la forma de circulación y uso del producto, sino que éste fue parcialmente creado a través de un Ipad, lo cual nos muestra una gran diferencia con las condiciones de producción convencionales de la música. Para poder representar nuevos sonidos, la cantante optó por crear instrumentos, como por ejemplo una “bobina de Tesla”, que es un transformador de energía resonante, que genera circuitos eléctricos. De esta forma, Björk nos muestra las posibilidades extensas que brindan las aplicaciones, no como algo externo a la música, sino como parte de la misma. Así como la película, “La invención de Hugo Cabret”, nos muestra como Georges Méliès fue innovador en la combinación de técnicas teatrales con experimentos científicos, Björk trabajó en conjunto con otros artistas, diseñadores e ingenieros, para poder crear una experiencia multimedia. Méliès, buscaba llevar la magia al cine, mostrar algo distinto a la realidad, similar a lo que se plantea la cantante islandesa, cuyo objetivo es poder agrandar el espectro del concepto “música”. No se trata solo de una combinación de notas con una letra, sino de crear un producto que permita experimentar el universo, sus procesos y estructuras físicas. Biophilia tiene además una “edición final”, que está limitada a 200 unidades en todo el mundo, y cada una está personalizada y numerada. Dentro de esa edición, se encuentra un CD con grabaciones exlusivas, un manual que incluye fotos, historias de las canciones, partituras y letras. Su presentación es una caja de madera con 10 diapasones, donde cada uno está ajustado según una de las canciones del albúm y forman una octava completa rompiendo la escala convencional. Si alguien tenía dudas de que la nueva forma de vender sus productos no fuera a dejarle suficiente dinero a la cantante islandesa, puede confirmar así que esas 200 unidades van a ser seguramente compradas a precios millonarios, dada su exclusividad. Prácticas musicales emergentes Así como Biophilia desafía nuestra forma de entender la música al presentarnos por primera vez un álbum que explota las posibilidades multimedia de las tecnologías móviles interactivas, existen hoy en día otras prácticas que expanden el alcance de la música. Ejemplo de ellos son los emergentes cantantes, que no cuentan con el apoyo de la industria musical, sino que se hacen conocidos por medio de Youtube. Volvemos así a mi propuesta de la “e-music”, ya que los casos ilustrativos de Wendy Sulca, La Tigresa del Oriente y Delfin, nos muestran cómo los artistas encuentran nuevos medios para difundirse y encontrar seguidores.


En el video (hacer click en la imagen para verlo, o ingresar a http://www.youtube.com/watch? v=TuSSlFZ8cfA&feature=fvwrel) podemos apreciar la falta de recursos de los 3 artistas, los cuales, al no poder juntarse en un estudio para grabar el video y producir el tema musical, lo realizaron cada uno desde su país y por medio de una edición muy básica, se elaboró el producto final. Para aquellos que duden de su éxito, este video ha sido visto por más de un millón y medio de personas y es solo uno de los tantos que aparecen en Youtube al buscar los nombres de dichos artistas. Conclusión Toda la música que escuchamos es mediatizada. Incluso aquella que oímos en “vivo” lo está, ya sea por medio de los parlantes y/o micrófonos. Las experiencias de sonidos directos de la fuente son cada vez más raras, quedan relegadas al ruido (tráfico, voces). Se debe olvidar ese temor concebido en el sentido común, a la palabra “mediatizado”, que no significa ni una deshumanización ni la destrucción, tan solo el uso de un dispositivo técnico. Es necesario también despojarse de la idea de que “nuevos medios” implican cambios irreversibles o “muerte” de otros medios. Las nuevas tecnologías sí cambian nuestra sociedad, pero lo hacen gracias a que somos nosotros mismos quienes las utilizamos y las transformamos. Como bien decía McLuhan “Primero modelamos nuestros instrumentos, después ellos nos modelan a nosotros”. Espero haber demostrado con la exposición del tema y la ejemplificación a partir del álbum Biophilia de Björk, que la transformación de la industria musical no representa la muerte de un práctica inherente al ser humano como lo es la música. Nuestro hábito y necesidad musical para entender el mundo que nos rodea, es parte del tejido social en el que está constituido la sociedad, a partir de las distintas tramas de significaciones que en ella tejemos. Es cierto que la sociedad está cambiando, pero no es la primera vez que lo hace, ya que se trata de un ciclo constante, donde el crecimiento no se da de forma lineal -incorporando elementos nuevos mientras se dejan atrás los viejos- sino en forma de espiral: se retoma lo “viejo” y se expande la forma agregando algo “nuevo”.

Taller de procesamiento de Datos Cátedra Piscitelli Comisión 11

----I Cuatrimestre 2012---http://www.youtube.com/watch?v=br2s0xJyFEM&feature=related


Bibliografía McLuhan, M. “Selección de textos” de la Galaxia de Gutenberg. Scolari, C. “Hacia una teoría de las hipermediaciones” Brea, J. “Cultura RAM. Mutaciones de la cultura en la era de su distribución electrónica”. Fernández, J. “Los lenguajes de la radio” Web: “El abecedario de Gilles Deleuze” Entrevistas realizadas por Claire Parnet en: http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/videodeleuze.html Entrevista a Christopher Small en Revista Trans: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=5831

¿Muerte de la industria = muerte de la música?  

Parical domiciliario, taller de datos, cátedra Piscitelli. Comisión 11

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