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Atilano hundió una rebanada de pan en las gachas con un ojo en la sartén y otro en el telediario mientras veía a Emilio Botín hablando ante la junta general de accionistas de su banco. Le llamó mucho la atención la forma en que levantaba la mirada del atril y la elevaba hacía el auditorio y después la dejaba caer. En ese momento su cerebro sufrió una especie de cortocircuito y con una nitidez increíble se le vino a la memoria la mirada del gorrino de San Antón que vio un día frente a la puerta de su casa cuando tenía diez años. Es él, dijo soltando de golpe la navaja y la rebanada que cayó poniendo el hule perdido de gachas. Su mujer y sus hijos se le quedaron mirando asustados mientras Atilano señalaba la pantalla con el dedo abriendo mucho la boca sin poder articular palabra. La mujer, que siempre se ponía en lo peor, pensó que se trataba de un infarto. Qué te pasa, le preguntó casi llorando. Y Atilano, con la voz tomada por la emoción, dijo que aquellos ojillos y sobre todo aquella mirada era la misma mirada del gorrino de San Antón que una tarde de su infancia se acercó a la puerta de su casa donde su madre le vació en el suelo una cacerolilla con mondas de patata, cozcurros de pan y las sobras del mojete del mediodía. La mujer se tranquilizó al ver que su marido recuperaba el resuello y le ofreció un vaso de agua. Atilano apartó el vaso de agua, cogió el porrón, enfiló el chorrillo hacía su boca con la precisión que le caracterizaba y lo mantuvo durante más de medio minuto. Al terminar de comer, sus hijos le preguntaron que qué era eso del gorrino de San Antón y Atilano, limpiándose la boca y la barbilla con el dorso de la mano, les contó que hace ya muchos años existió en el pueblo una tradición que consistía en que alguien donaba un gorrinillo a la parroquia y el cura lo aceptaba como aceptaba cualquier donación porque los curas son gente muy agradecida. Y el animal era rifado entre los vecinos del pueblo y los beneficios de la venta de las papeletas iban para la parroquia. Pero el gorrino era muy pequeño y aún tenía que crecer y engordar mucho para estar de matanza y poder rifarse. Porque nadie iba a comprar papeletas para un gorrinillo poco mayor que un conejo. Y soltaron al gorrinejo por las calles del pueblo para que fueran los vecinos quienes lo alimentaran y cebaran convenientemente. El animal merodeaba durante meses por las calles del pueblo parándose en todas las puertas, sobre todo en las puertas donde ya le habían dado algo, a ver si el dueño de la casa se daba por aludido y le echaba de comer. El bicho, que también era muy agradecido, comía de todo, trigo, cebada, bellotas, salvado, castañas, sobras de comida, mondas de cualquier cosa y cualquier cosa que fuera comestible. Y se le veía crecer casi a diario porque eran pocos los vecinos que no se solidarizaban aportando cualquier cosa, aunque fuera un cacho de pan duro. Y cuando a costa de todos los vecinos aquel esmirriado gorrinillo se convertía en un animal gordo, lustroso y hermoso como un sol y sus andares ya excitaban el deseo y hacían salivar a los vecinos, la parroquia lo rifaba en un acto celebrado frente a la iglesia. Y el afortunado e ilusionado ganador se lo llevaba a casa dando un paseo que recordaba la escena final de “El silencio de los corderos” donde Anibal, el caníbal, Lecter sigue tranquilamente a su víctima por la calle mientras comenta que va “a comer con un amigo”. El resto de los vecinos, después de tirar al suelo las tiras de números no premiados, volvían a casa tristes pensando que este año no había habido suerte pero quizás el próximo año serían los felices ganadores del premio gordo, nunca mejor dicho. El padre les preguntó si les había gustado la historia y los hijos asintieron con una sonrisa. El padre, que era un adicto a la siesta, a la que llamaba “spa” de secano y yoga ibérico, dijo que ya estaba bien de charlas y apagó la colilla del cigarro sobre una corteza de melón, se tumbó en la banca arropándose con una áspera manta de caballería, se echó la gorra sobre la cara y cinco minutos después ya roncaba como un bendito. Y al poco de quedarse durmiendo empezó a soñar. Y soñó que Botín, que había sido criado entre muchas generaciones de habitantes de este país y de otros países a los que también se había arrimado a ver lo que caía, se había converti-

do en una especie de cerdo colosal que regía los destinos de los hombres junto a otros gorrinazos mutantes que operaban desde su sede mundial llamada “la gran gorrinera”, situada en Wall Street. Aquellos monstruos dominaban la tierra como antes lo hicieron los dinosaurios y nada ni nadie escapaba a su temible poder. Todos los gobiernos y poderes de la Tierra y no digamos la gente de a pie doblaban la raspa ante ellos. Aquellas bestias pasaban el día revolviéndose entre ellos y mordiéndose para disputarse cualquier tajada, cualquier beneficio. Pero de un tiempo a esta parte había aumentado más todavía su agresividad, su ambición desmedida y ello había provocado una crisis de proporciones planetarias e impredecibles consecuencias. Una crisis que todo el mundo veía venir pero nadie y menos que nadie la inútil, aturdida y amodorrada clase política hizo nada para evitar. Tampoco la gente, lo que antes se llamaba el pueblo llano, fue capaz de organizarse y hacer frente al abuso y la injusticia que suponía que aquel puñado de bestias apocalípticas acorazadas de tocino y con la cara más dura que el diamante más duro, fueran los dueños y señores de más del ochenta por ciento de la riqueza del planeta mientras más del ochenta por ciento de la humanidad se tenía que conformar con el escaso veinte por ciento restante. La crisis que ellos habían provocado a conciencia con sus malas prácticas, sus paraísos fiscales, sus robos, fraudes, usuras, triquiñuelas, engaños y especulaciones, sus “ingenierías financieras” de todos los modelos y tamaños íbamos a pagarla nosotros, las víctimas. Pero, si lo pensamos bien, nosotros éramos los culpables por haber engordado a esos gorrinos hasta hacerlos tan grandes y poderosos que ahora ya no pedían de puerta en puerta la voluntad sino que entraban directamente en nuestras vidas, en nuestros salarios, en nuestros ahorros, en nuestros sueños, ilusiones y esperanzas y se los zampaban de un bocado. Ya se sabía que los banqueros cebados desproporcionadamente sin un riguroso control de su engorde, un sencillo control veterinario por parte de los poderes públicos, eran un peligro, una amenaza que se cernía sobre todos nosotros. Pero nadie hizo nada, nadie les puso coto ni freno ese escandaloso crecimiento de un treinta o un cuarenta por ciento de sostenidos beneficios anuales durante décadas. Los banqueros no sólo no habían creado más riqueza que la suya propia sino que habían perdido totalmente el respeto a aquellos que les habíamos engordado con nuestra pequeña aportación. Si los banqueros, financieros y gentes de mal vivir y peor delinquir, han llegado a dominar y esclavizar al mundo, a llevarlo a esta crisis sin precedentes, ha sido gracias a nosotros, pobres hormiguitas trabajadoras, ahorradoras, ingenuas, torpes, cándidas y crédulas. Nosotros somos tan culpables como ellos o más por haberles dejado hacer y deshacer a su antojo, quizás, en el fondo, seamos unos inocentes que nos dejado deslumbrar por su poder sin darnos cuenta que lo que tenían lo habían conseguido gracias a nosotros. Era nuestro. En ese momento Atilano despertó sobresaltado y aturdido, abrió los ojos y vio a su mujer que le tenía la mano puesta en el hombro para despertarlo. Ya son las cuatro, le dijo. Atilano se levantó y después de lavarse la cara salió a la calle, se subió al tractor y se fue al bar a tomar un café y una copa de sol y sombra. En el bar se encontró con el director de la sucursal del banco donde cumplía condena por dos préstamos. El director fue a saludarle como hacía siempre y Atilano le dio la espalda. Al llegar a la viña, Atilano, se dio cuenta que no debía haberle hecho ese desplante, ese desprecio a quién había sido su amigo de siempre. Aquel director de sucursal sólo era un mandado, una pieza del engranaje de la gran maquinaria diseñada por los grandes banqueros. Pero lo peor de todo fue cuando Atilano, arando el barbecho, se dio cuenta que aquellos terribles seres existían realmente disfrazados de señores respetables con traje y corbata. Alejandro Tello Peñalva

En la cena del día 28 de Noviembre, en las tejas estará entre nosotros Cayo Lara

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EL GORRINO DE SAN ANTÓN EN WALL STREET

L A

www.iuvilla.es

NOVIEMBRE 2009 Coordinador del consejo de redacción: Pedro Tello

V I L L A

D E

D O N

F A D R I Q U E

Izquierda unida

Ni independencia ni democracia: EDITORIAL la esclavitud de los débiles. Se puede trazar una correspondencia unívoca entre ciertos personajes pusilánimes con infancia traumática, y aquellos seudo-políticos que históricamente peor han desarrollado sus papeles representativos, hayan sido ó no aupados por el pueblo en plebiscito. Y ello proviene, sin duda, de un afán desmedido por reafirmar unas capacidades que les han sido negadas o puestas en duda durante su crecimiento personal, y que en la edad adulta han tratado de compensar mediante la imposición de la fuerza y la extralimitación en sus funciones. Lo que psicológicamente viene en llamarse un “resentido social” venido a más. Es de sobra conocida la típica historia de aquel niño retraído, objeto de collejas y mofas por sus compañeros de clase, no exento de voluntad pero de resultados mediocres, que en su crecimiento va agrandando su odio y menguando sus capacidades sociales, a la par que su círculo de amistades. Representa claramente el fracaso de un entorno incapaz de detectar a tiempo el problema y reconducirlo hacia una autoestima y fortaleza real. Pero sobre todo supone un peligro latente a largo plazo cuando fija su vista en una carrera política. Porque su entendimiento del mundo es incompleto, porque sus decisiones se entremezclarán siempre con lo personal, y porque sus objetivos distarán con toda probabilidad de los de la mayoría. Pese a todo, son personajes que se demuestran capaces de llegar a su objetivo por su perseverancia y su increíble firmeza, a pesar de apoyarse en una pantanosa identidad comúnmente infundada, vestidos de mesiánicos salva-patrias ante enemigos mayormente inexistentes. Nota: no sé en quién están Ustedes pensando, quizá tengan razones para hacerlo, pero les prometo que yo estaba pensando en un Hitler o en un Franquito. No les culpo si en este primer análisis ven radiografiados a demasiados políticos “de carrera” (de esos que se apuntan al partido que les permita llegar más alto, alaban la religión de turno y son palmeros de quienes puedan auparlos, hasta ser ellos mismos quienes aúpen a otros). Ahora, si se ven a sí mismos, háganselo mirar. Por caridad cristiana. Al poseer una escala de valores generalmente atrofiada por sus vivencias, carentes de autoestima o de cariño, a estos personajes les resulta imposible diferenciar lo que debe ser prioritario. Al haber sido educados en entornos de dudosa ó inexistente cultura política, suelen ser incapaces de discernir las herramientas de los sistemas democráticos, entendiéndolas sólo como medios para conseguir sus fines. Un odio visceral (lo contrario que cerebral) a un enemigo en ocasiones no muy bien definido, acaba por configurar un puzzle muy extraño. Este rompecabezas, aunque aparentemente bien estructurado, resulta ser una fachada tras la que se esconde un edificio en ruinas, con la trastienda llena de basuras. Un peligro público, para su propia salud y para la de los demás. Si a todo lo anterior le sumamos la asimilación de la corrupción en el seno de las instituciones como un hecho normal, aceptándolo como propio y el apuntalamiento de este funcionamiento en sus deficiencias e injusticias, obtenemos el tipo de personaje que el pueblo menos necesita, pero que desgraciadamente suele triunfar por goleada. (*) Lo peor de un ladrón no es sólo que lo sea, sino que viva en la creencia de que “todos son de su condición”. Porque entonces la prevaricación (y el predominio de

los intereses particulares sobre los generales) no se detectará como un problema a erradicar, sino como una realidad a la que amoldarse. Y redundará en la inexistencia de la autocrítica, así como en el enervamiento ante la crítica externa. Eso, sólo eso, conduce a los dictadores de pacotilla al deseo de cerrar periódicos, cuando no directamente de cerrar bocas. Resulta inexcusable una actitud delictiva en alguien cuya hoja de servicios está limpia como la patena. Pero que nadie se confunda: no es menos impresentable el delito en aquel que actúa comúnmente y por convencimiento de modo oscurantista. Sólo que resulta más difícil encontrar el delito y demostrar su existencia, porque está preparado, premeditado, escogido. Porque forma parte de su idiosincrasia y se diluye entre demasiados y enrevesados planes. Podemos convenir que, entre otras cosas, un líder natural es aquel que ayuda a los demás a resolver sus problemas. Pero en una dinámica de “cadena de favores” donde todo lo que sucede se entiende con el “quid pro quo” ó el “hoy por ti, mañana por mí”, la igualdad entre ciudadanos se diluye en un mar de prevaricación. Y cuando cada decisión es tomada con la vista puesta en el rédito que va a obtenerse de ella (sean votos, billetes, o conseguir venganza contra el mundo), además de perder toda independencia y bailar cual veleta, puede suceder que el que se creía en la cima del poder acabe siendo un esclavo. Un esclavo de su debilidad. Porque nada tiene con lo que negociar, más que su posición dominante y mucho, mucho rencor. Y la posición dominante, al contrario que la cultura, que el conocimiento, que la sabiduría y la razón (cosas que otros buenos políticos y buenas personas sí atesoran), eso… se pierde con el tiempo. (*) El análisis que cabría hacer ahondaría en la psicología popular, para intentar discernir las razones que en ciertas ocasiones llevan a un pueblo a “suicidarse” política y socialmente. Un suicidio que se materializa mediante la elección como representantes de aquellos personajes menos preparados de la sociedad. Ignoro si se trata de un mecanismo de autodestrucción que –al menos– permite a todo ciudadano enorgullecerse de ser más inteligente que su representante o líder. Lo que pasaba con Bush, vamos. Pero siempre he creído que tratar de destacar uno “pisando” a los demás es la estrategia de los mediocres. Definitivamente, debe haber demasiada gente vencida, resignada a que las instituciones son entes corruptos de por vida, y en cada elección sólo han de escoger a quienes más les favorezcan, literalmente. Y debe quedar demasiado poca gente esperanzada, decidida a acabar con esa corruptela. Si no, inocente de mí, no me lo explico.

Cena Fiesta 2009

Sábado 28 Noviembre 8 tarde - Villa D. Fadrique

En el salón de LAS TEJAS Contaremos con la presencia de CAYO LARA precio por persona: 20€

¡Apúntate! tlf: 629502233 Sendilla

Información y reservas:

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Nines Sánchez


Rumores

Consejo Local

Se dice, se comenta, … que se están practicando en nuestro pueblo algunos casos de abuso de poder y explotación. Casos que, aún sin denuncia escrita, están en boca de mucha gente, gente de todos los colores y condición. Comentarios en las tiendas y en los bares, en cuadrillas de trabajo y en las de ocio. En el viento cabalga el rumor: Hay encargados de contratar trabajadores temporeros que cobran una comisión al obrero por prepararle corte. Unos 3 € al día, que a la semana hacen 15, que los fines de semana son 5 por jornada, que hacen 10 y que sumados resultan 25 €, y que multiplicado por N trabajadores salen muchos euros. Según los inmigrantes, que son los que mayoritariamente sufren estos abusos e injusticias, se trata de personas “mafiotas”, personas que se aprovechan de la debilidad de otro, de la necesidad imperiosa de trabajo para comer, de la carencia de papeles que les impide la denuncia de tal práctica, en fin de mafiosos.

Paseando el otro día

Valentina Villanueva

Sabemos que son pocos y dejan mucho que desear, pero es lo que ahí, y nos tenemos que conformar. Porque de momento, no se conoce que se vaya a producir ningún cambio. Aunque los vecinos de este pueblo lo hayan pedido y los padres con hijos pequeños también ya que es una necesidad que debemos proporcionarle a los más niños. IU, en su programa, propuso la necesidad que tenía nuestra localidad de reformas y la ubicación de nuevos parques para lo más pequeños, que son muchos. Paseando el otro día, me fije que en los columpios de la estación en los que, antes, había unas cuerdas con nudos por las que nuestros pequeños podían trepar, se convirtieron en clavos amarrados al suelo. Son muchos los meses que transcurrieron hasta que se produjo el arreglo del mismo, que posteriormente fue sustituida por columpios, lo cual se agradece, ya que en el tiempo que estuvieron en esas condiciones algún pequeño podía haber sufrido un accidente. Y porque no aplicar también el ejemplo en las calles, porque es rara aquella que no tiene un bache, al que le han puesto un parche, en fin un apaño, que no dura mucho, porque al poco tiempo vuelve a estar igual. Como vecina de La Villa , me gustaría que hubiese una preocupación constante y de futuro para que todas las calles, e infraestructuras se conserven y no se deterioren, porque es un beneficio para todos y en el que todos hemos de colaborar.

De hombres, hombrecillos y pobres hombres

Hacemos un llamamiento a todos los trabajadores para que denuncien tales prácticas y a los sindicatos para que anden diligentes en cortar y denunciar cualquier situación que conlleve el menoscabo de los derechos de los trabajadores.

Estos seres autoritarios convierten sus gobiernos en casi dictaduras y pecan sobremanera por abuso de poder.

En democracia, cada cuatro años los electores votamos a nuestros representantes, bien sea en Ayuntamiento, Comunidad Autónoma, País o Europa. Por tanto, los mandatos tienen fecha de caducidad limitada y aunque sean reelegidos en distintas legislaturas, no hay representante que cien años dure. Y es por eso, que no deja de sorprenderme la caladura de cierta clase política, que venidos de la nada y siendo nadie, se creen dioses capaces de hacer y deshacer a su antojo.

Pero un día el río vuelve a su cauce, lo que subió, baja y el dios pasa a ser hombrecillo o pobre hombre (y a los chorizos los investigan los Garzones y hasta los meten en chirona). ¿Y qué hay del ídolo caído? ¡Pobres dioses de barro que se desmoronan tras el aguacero! ...os recordarán por vuestras obras.

Ya tenemos página Wessssssssss

maldiciones. Debemos organizarnos para luchar y para conseguir un empleo digno, y decirle al gobierno del pueblo y de la nación que nuestra situación es insostenible. Y si hay que ponernos fuertes, pues nos ponemos; y si hay que tomar la calle, pues la tomamos. Te doy la razón, porque la tienes, en eso de que hay muchos sitios donde reunirnos: en la plaza mayor, en Stª Ana, en el Centro, en las sedes de los partidos políticos, que para eso están. Agradezco que la sede de I.U. me la ofrezcas. Porque tienes razón al decir que lo más tonto es agachar la cabeza y morir en un rincón. Si algo podemos hacer, hay que hacerlo nosotros, los parados, porque nadie va a sacarnos las castañas del fuego si no tomamos la iniciativa los que estamos en esta situación. Si nosotros presionamos, siempre conseguimos ayuda y apoyo, y podemos lograr un trabajo, subir nuestra estima, sentirnos persona que lucha por sus derechos, hacer que se oiga y se escuche la voz de los que hoy estamos parados y decir alto y claro que mañana puedes estar tú. Vale.

En cuanto al contenido de la página es bastante completo. Os recomiendo que le hechéís un vistazo y en cuanto a los comentarios que podáis hacer relacionados con la página y las diversas temáticas como Juventud, Medio Ambiente, Cultura, Deportes, etc. os adelanto que también podéis hacerlos dentro de la misma pagina en el apartado de ¡PARTICIPA!

Dos kilos de pintura y una brocha

Carmen Martín Tello

Rodeados de basura

Jose Luis Aguilar Izquierdo

Aún recuerdo cuando era un niño, las tardes que pasaba jugando entre montones de escombros, basura, animales muertos y toda clase de porquerías que podamos imaginar en las inmediaciones del Salobral. También recuerdo los rayos de sol reflejados en el agua formando un manto de plata. Un manto de plata contaminado y con un olor a podredumbre que se iba intensificando conforme se acercaban los meses de verano y el agua desaparecía dejando nada más que un lecho de cieno cubierto de salitre. En sus aguas no había vida alguna excepto unos bichitos rojos que los llamaba “microbicos rojos”. En sus inmediaciones sí había vida, sobre todo ratas de un tamaño descomunal, ya que basuras para alimentarse no les faltaba. Eran otros tiempos; si mal no recuerdo, la recogida de basuras se realizaba dos o tres veces por semana y cualquier sitio era bueno para tirar la basura con tal de no almacenarla en casa. Hoy las cosas han cambiado, el Salobral fue vallado y gracias a eso hoy está limpio e incluso se pueden ver durante los meses de invierno aves acuáticas en sus aguas. La recogida de basuras se realiza seis veces por semana y todos tenemos un contenedor cerca de casa. Pese a las comodidades que tenemos, aún queda mucha gente que prefiere tirar la basura en cualquier punto de las afueras de nuestro pueblo, como en camino Quero, los barrancos de Lucio, los “Ralares” o cualquier erial o viña que les parezca de su agrado, sin que nadie haga nada para evitarlo. Por eso quiero aprovechar estas líneas para pedir a todos los habitantes de este pueblo que las basuras, escombros, muebles y demás desechos que tengamos en casa, los depositemos en el lugar adecuado y no los tiremos donde nos venga en gana. Teniendo un pueblo limpio ganamos todos, en nuestras manos está.

Pedro Organero

Ya está en Internet la página web oficial de Izquierda Unida de La Villa de Don Fadrique. Dicha página pretende ser un medio de expresión más de esta formación política para dar a conocer sus ideales, noticias y todo lo relacionado con la política que se lleva a cabo en nuestro pueblo por parte de la organización.

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Pilar Sánchez

Después de dos años esperando la zona de juegos en el parque “La Amistad”, por fin, un día de Junio a las 7:30 de la mañana, empezó el ruido de las máquinas. Estaban instalando en el parque, un tobogán y un balancín. Los pequeños del barrio estaban muy ilusionados. La instalación ha terminado y por fin, van a poder jugar en los nuevos columpios. No es por poner pegas a todo, pero una mano de pintura si que necesitan estos columpios. “Mamá, yo conozco este tobogán y este balancín, son los de parvulitos”, comentaban los niños. Los comentarios, entre los adultos del barrio, han sido entre sarcásticos e indignados. La verdadera indignación y el enfado subieron de tono, al comprobar que en el resto de los parques del pueblo, se habían instalado columpios nuevos. ¿Por qué a nuestros niños/as de segunda mano? ¿En la Villa de Don Fadrique, hay niños de primera y segunda categoría? la

No me vengas con sones, que siempre estás con lo mismo. Habláis muy bien los que tenéis el chusco asegurado, los que por la noche no sufrís pesadillas en la cama, pesadillas pegajosas, antes de, vencidos, reconciliaros con el sueño. Yo, sin embargo, casi no pego ojos en toda la noche, dándole vueltas a lo mismo: ¿seré el más tonto de toda la fábrica? ¿habré dicho algo inconveniente al jefecito de sección? ¿miro tan mal que se me nota el cabreo cada vez que nos exigen más por menos? ¿y cuando tengan que estudiar mis hijos, qué? ¿podré pagar lo que todavía tengo pendiente? ¿….? Creo, sinceramente, que no me lo merezco. Nunca antes he estado en el paro tanto tiempo como ahora, ya va para seis meses, y los días cada vez son más largos y las noches nunca terminan. Por otra parte, y dándole vueltas en la cabeza, tengo que darte la razón, casi toda la razón, porque la tienes. No puede ser, ¡no puede ser!, que si tantos parados estamos, no nos organicemos para protestar por nuestra situación y hacer que cambie, y para decirle a la sociedad que es injusto que no produzcamos nada, sólo

Pedro Tello

Tengo el sueño de que cuando alguien de fuera venga a visitarnos, se lleve una buena imagen de nuestro pueblo y quiera volver.

LA TABLA SALARIAL DEL CONVENIO DEL CAMPO 2009, para personal eventual (8 horas), determina que el salario para campañas todo incluido (hasta la indemnización fin de contrato eventual) es de 54,96 Euros/día. Sin embargo, algunos empresarios han pagado 30 € por jornada, utilizando la expresión “si quieres lo tomas y si no lo dejas”, cosa que parecía en desuso, pero que, desgraciadamente, se utiliza.

Sendilla

Varón, mediana edad, profesión: ser rico

El Marqués de la Peana

Lola

El Viso del Marqués, precioso pueblo de Ciudad Real, contaba entre sus habitantes allá por el s.XVI con el Marqués de Sta. Cruz, conocido como Marqués del Viso. Llamábase D. Álvaro de Bazán y era Capitán General de la Mar Océana, ganando numerosas batallas, trece se dice que fueron, para la Armada española, por lo que fue homenajeado y agasajado por los reyes. Construyó un gran palacio en su pueblo natal que por entonces era una aldea, pasando a ser con el tiempo Museo Naval. Ante la sorpresa de todo aquel que se preguntaba el por qué de un museo de aquellas características en un lugar que el único mar que conocían era el de los campos de cereales, los habitantes respondían que “El Marqués del Viso lo hizo porque pudo y porque quiso”. Trasladando esta anécdota a otro pueblo manchego, vengo a pensar que a ese marqués le han salido no pocos imitadores: Sin ir más lejos, nuestro Ayuntamiento está regido por alguien que, según sus propias declaraciones a la revista “Aquí”, no ocupa el despacho de la Casa Consistorial para hacer política. Entonces, ¿para qué? Al leer esa declaraciones yo pensé que la Real Academia de la Lengua habría cambiado el significado de la palabra POLÍTICA, pero no, porque busqué y allí brilló la palabra diciéndome en su tercera acepción que POLÍTICA es “la actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo”. Entonces entendí para qué se sentaba en el sillón de “su” alcaldía, si no iba a hacer política iba a hacer lo que le diera la gana: conceder licencias de obra a quién le diera la gana, dar los locales municipales a quién le diera la gana, … Por eso propongo desde aquí otorgarle el título de “Marqués de la Peana, que hace las cosas porque le da la gana”

Sendilla la

LA SENDILLA  

NOVIEMBRE 2009

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